Silencio.
Así pasaron varios días, Elisa ignoraba a su hermano mientras estaba en casa. El supuso que solo estaba avergonzada y que no quería tocar ese tema, así que se limitó a seguir su misma rutina.
El día domingo llegó más pronto de lo que ambos hubieran deseado. Elisa pensó que su hermano iba a salir de casa, pero ya llevaba medio día encerrado en el despacho.
No quería seguir viviendo aquí ¡Debía hablar con Lee! Pero no tenía como salir. Jang y Lee habían sido echados a la calle. Solo quedaban el par de criadas y por supuesto un par de guardias enormes recientemente contratados que estaba segura que recibieron la orden de no dejarla salir. Y ella no tenía ni idea de cómo convencer a Neal, temerosa de encarar a su hermano y que este le eche el cara el haberlo abandonado cuando hace poco murieron sus padres.
Elisa vio que una empleada morena con grandes ojos se dirigía al despacho de Neal con algunos periódicos y revistas. Así que rápidamente la alcanzo.
―Qué crees que haces, Ruth.
―Llevo estos periódicos al señor Leagan ―Responde ella con una sonrisa.
Sin cuidado, Elisa le quito los periódicos de las manos y se dispuso a revisarlo, esto no provoco que la morena dejara de sonreír falsamente.
―Entrégale solo estos ―Ordena Elisa mientras doblaba otro par de periódicos y los arrojaba a un tacho cercano― Y ni una palabra.
―Como usted ordene, señorita Elisa ―Dice Ruth sin quitar su sonrisa.
Vio como la morena entraba al despacho, dejo la puerta medio abierta y Elisa siguió su camino hacia la sala en silencio.
En el despacho, Neal escucho que Elisa le grito a la otra criada algo ofensivo, le tenía sin cuidado en este momento. Como todos los días, la criada le trajo el correo y los periódicos que pidió. La criada morena le sonrió antes de salir del despacho, sin darle importancia a esto, continúo mirando la hoja en blanco en el escritorio donde se disponía a escribir una carta más para sus padres.
Pero como explicarles lo que sucedió días atrás, que por sumirse en el trabajo y el estudio descuido a su hermana y esta se había refugiado en el hijo del mayordomo. Era imperdonable, él lo noto desde Florida, Lee era el que dejaba flores en su ventana y aun así no hizo nada, creyendo que era imposible. Conocía perfectamente el carácter de su hermana, juntos habían hecho su juego favorito en la infancia molestar a una pobre huérfana solo por serlo, antes de que se convirtiera en algo personal cuando el destino favoreció a la rubia pecosa. Al ser adoptada por "el tío William"
Se levantó del escritorio sin saber cómo comenzar la carta, se dirigió al pequeño bar en busca de inspiración, sirvió un poco de whisky escoses mientras recordó la llamada de esa madrugada que le devolvió a su hermana.
¿Neal? Soy Charles, tu tío, encontré a Elisa, estaba en un banco en medio de la lluvia durmiendo en el parque cerca a mi casa. Apunta esta dirección
Si de algo estaba seguro Neal Leagan, ahora. Era que la sangre era más espesa que el agua.
Su tío de sangre que conoció hace medio año, en el funeral de sus padres le ayudo a encontrar a su hermana sin haber pedido su ayuda. Casualidad o no, él lo hizo sin pedirlo. Cuando fue a recoger a Elisa, volvió a ver al hombre mayor, no se parecía para nada a su padre, era robusto y con una mirada suave. Se sorprendió cuando Charles le dijo que se quedó en la ruina, cuando su último administrador le robo y ahora vivía en una modesta casa en Chicago junto a su hija, quien curo a Elisa de la fiebre contraída en la aventura "romántica" a la intemperie, en medio de la lluvia. Claro que ayudaría a su tío, tenía muy presente que debía hacerlo no solo porque le devolvió a su hermana sino porque eran familia. Porque Charles y su hija también eran Leagan.
Amenazo y corrió a Jang Sung y a su hijo, creía ciegamente que Lee se aprovechó de la depresión de Elisa, solo era un enamoramiento tonto y él se encargaría de eso. Esa tarde no escribió ninguna carta.
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En una mansión de una nueva villa de Illinois, un joven pelirrojo con aire despreocupado caminaba hacia el despacho, ignorando las miradas desconcertadas de sus familiares. Antes de poder cerrar la puerta y encerrarse, una mujer madura que le había seguido el paso entra. Tenía aproximadamente sesenta pero aparentaba menos, era hermosa aun con el ceño fruncido. El joven pelirrojo le sonrió mientras se apoyaba en el escritorio.
―Hola abuelita ¿Cómo estás? ―Dice con una sonrisa traviera.
―No me llames asi ―Dice cruzando los brazos― Así que al fin te apareces ¡Tres días, Johan! Tu madre esta como loca.
―Tiene que entender que ya no soy un niño.
―Exacto, eres un hombre, ¡El heredero! escúchame Johannes, ¿No entiendes que estamos en una crisis? Tu padre está desaparecido, probablemente en una zanja y tu desapareces sin siquiera avisar.
―Mi padre… el no… él es la persona más poderosa que conozco ―Dice simplemente, la mujer mayor se acerca a él y le jala la oreja haciendo que este se queje.
―Escúchame bien, la reunión familiar fue ayer, todos están enojados por tu falta de interés.
―Estoy cumpliendo con todo, fui a ver a ese socio de mi padre, a ese tal Leagan ―Dice mientras se acariciaba su oreja ahora roja.
―No estuve de acuerdo con él, con eso de tener un socio.
―Su empresa es perfecta para limpiar los activos ―Dice Johan― Aunque el señor Leagan es mucho más joven que yo, creo que será fácil de engañar.
― ¿Crees que pudo hacerle algo a tu padre?
―Lo dudo, es joven y acabo de perder a sus padres, es inexperto en los negocios, pero se nota que es de buena familia, voy a tener que despistarlo si quiero que me ayude.
Sin tocar entra una señorita con varios papeles y fólderes en sus manos. Los dejo en el escritorio donde aún estaba apoyado el joven Johannes.
―Su encargo, señor.
―Gracias.
La joven asiente y se retira rápidamente. La mujer mayor observa que su nieto empezaba a buscar entre esos papeles algo en específico,
―Lo sabía ―Dice con una sonrisa victoriosa― El tal Leagan era miembro de una de las familias ricas de este país, mira ―Le entrega uno de los papeles― de las más poderosas de Estados Unidos, Andley.
―¿Andley, dices? ―Dice interesada. Sus ojos empezaron a brillar. Ella toma los documentos y lo confirma― ¿Qué relación tiene con Elroy Andley?
El pelirrojo busca entre los documentos y le entrega el árbol genealógico.
―Madrastra de su madre, pariente indirecto ―Dice sorprendida de su descubrimiento. Luego de leer otros documentos queda satisfecha ―Averigua porque rompieron lazos, este es el socio que necesitamos.
― ¿Porque?
―Porque... ―Se detuvo pensando mientras se acomodaba el flequillo con los dedos― Porque tiene información de esa familia poderosa, nunca se sabe cuándo puede servir, además dices que su empresa es perfecta para nosotros.
―Pero es inexperto ―Recalca el pelirrojo― Dudo que trabajara con ellos alguna vez, creo que esta en las mismas que yo.
―Tu hazme caso, se lo que te digo ―Dice mientras hojeaba otros documentos― Y por todos los medios, trata de que confié en ti.
―No te preocupes, nona ―Menciona con una sonrisa― Tengo una grandiosa idea para que Neal Leagan confié en mí.
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―Así que me robas, Jack ―Acusa Neal entrando a la oficina del gerente general. La secretaria estaba presente al lado del señor Jackson, al parecer revisando documentos juntos.
―Con permiso ―Dijo la secretaria agachando la mirada dirigiéndose a la puerta de la oficina. Neal por primera vez la jalo del brazo haciendo que retroceda, lo cual sorprendió al par de empleados.
―No, no, ninguno de los dos saldrá hasta resolver esto ―Dice con voz seria― No lo entiendo, yo no pedí ese préstamo, contabilidad me dice que fue autorizado por mí. ¡Es un cuarto de todo el capital
―Claro que no, señor, usted es mi socio y amigo ―Dice calmadamente― En realidad, sospecho del señor Kreuk.
Neal estaba exhausto y ellos lo sabían, solo había que verlo para darse cuenta que no iba a soportar ni cinco minutos más en esta discusión donde parecía no haber culpables. Ellos iban a seguir paseándolo de un lado a otro.
―Te ascendí a director general para que la empresa vaya mejor, no peor ―Dice Neal, con una mirada tan seria que hizo que el señor Jackson desviara la mirada― Sera mejor que averigües en veinticuatro horas donde esta esa plata o vas a estar vendiendo boletos de lotería en la calle.
Sin terminar su amenaza por el cansancio salió de la oficina irritado. El señor Jackson y la secretaria se miraron con una sonrisa sínica.
―Que mal que su padre no le dijera ―Menciona volviéndose a sentar relajadamente con una sonrisa― Que en los negocios no hay amigos.
Se dirigió al bar cercano caminando y pidió lo más fuerte que tenía, estaba agotado e irritado, sabía que probablemente haya sido el señor Jackson, por ser el único que tenía el poder. Pero no podía acusarlo sin pruebas.
―¿Donde esta esa plata? ―Piensa Neal frustrado― Voy a demandarte, Jack, eso hare.
Se preguntó porque parecía que la suerte nunca estaba de su lado, primero se enamora de un amor no correspondido aunque con razón, luego de la perdida de sus padres tiene que hacerse el fuerte para cuidar de su hermana y la empresa familiar. Ahora resulta que no `pudo ocuparse de ninguno de los dos. La hermana desarrollo una atracción hacia el sirviente y había desaparecido un cuarto del patrimonio familiar. ¿Acaso el puesto de su padre le quedaba muy grande?
Se había llenado la cabeza de preguntas, lamentos y preocupaciones en pocos minutos, ni siquiera había bebido aun.
El barman se tardaba mucho, lo busco con la mirada y lo encontró atendiendo a un rubio que estaba al otro extremo de la barra. El rubio se dio cuenta que lo observaban y le devolvió la mirada sin creerlo.
Neal se preguntó que hacia su primo bebiendo hasta a más no poder. El rubio de ojos azules iba a acercarse pero otro sujeto se acercó primero a Neal. Cuando el tipo se sentó al lado le tapo la vista hacia su primo. Era el pelirrojo.
― ¿Bebiendo tan temprano, amigo Neal? ―Dijo con tono amistoso.
―Señor... Johannes... no esperaba verlo por aquí -Dijo Neal tratando de no parecer nervioso por la confianza del joven pelirrojo.
―No respondes mi pregunta, que haces bebiendo tan temprano ―Repite divertido. Neal suspira, iba a decir algo pero vio que Archie lo miraba con recelo.
―Son las seis ―Dice en tono bajo― ¿Te parece si continuamos la charla en otro lugar?
―Como quieras ―Dice el pelirrojo con una ligera sonrisa. Johannes se levanta de golpe y se dirige a la puerta, Neal tomo la copa que el barman le trajo rápido y siguió a Johannes hasta el auto, dejando a un confundido Archie.
Empezó el recorrido en silencio, fue una sorpresa encontrar a su primo en el bar, un Andley, no sabía nada de ellos desde hace mucho, desde que Charles le devolvió a su hermana, cuando regreso se encontró con muchas llamadas perdidas de Elroy Andley.
Por pura casualidad, miro hacia la ventana sin intenciones de buscar el edificio donde residía Candy antes. Pero no era esta la zona, sino una zona comercial que en este momento no estaba tan lleno por ser casi las siete. Distinguió a su compañera de clases, rodeada de un par de hombres que parecían fastidiarla, pero ella no parecía incomoda. A Neal Leagan nunca le importo ayudar al próximo, pero cuando vio que uno de los hombres se acercó demasiado a ella no pudo evitar pedirle a su futuro socio que detenga el auto y lo espere un momento y antes de que se dé cuenta ya estaba frente a ella. Quien al reconocerlo le sonrió amigablemente.
―Compañero ―Dice con voz alegre― Ya no me quedan pastelillos para venderte.
―Compañera― Le sigue el juego aunque con voz serena ―Que haces aquí tan tarde.
―Trabajando.
Los tipos se empezaron a alejar al ver que conocía a Neal. Excepto uno de ellos que se lo quedo viendo.
―Oh, tú eras el tipo que fue rescatado por una mujer ―Exclama con una risa burlona― Eres el que coqueteo con mi novia.
Neal lo reconoció luego de escucharlo hablar, iba a responder pero el sujeto agrego rápidamente.
―El que estaba orgulloso de ser un Andley, oí que te echaron luego de forzar a la chica a casarse contigo.
―Ya no lo soy ―Dice Neal sin rodeos, la joven vio que su compañero de clases estaba incomodo así que agrego con una sonrisa.
―Creo... que será mejor que nos vayamos.
―No te preocupes, ya me voy, hermosura ―Dice mirando a Neal burlonamente. Neal entendió lo que pensaba el tipo, que siempre una mujer lo defendía. Pero no tenía la osadía de buscar pelea con el tipo. El tipo avanzo en dirección opuesta a ellos, pero volvió y le dejo a Neal un periódico enrollado que había tenido en la mano todo el tiempo. Luego de esto siguió su camino. Neal estiro el periódico y quedo consternado al ver la noticia en la portada "La boda doble del año"
T rato de disimularlo, solo porque el tipo acabo de decir algo que no quería que se enteren sus compañeros de clase. Pero la joven lo vio con una mirada que pedia explicaciones, pero no sobre que hacia aquí, sino a que se referia el tipo. Pero no sabía que decir, sabía que ella no era tonta y de hecho, todos los compañeros de su universidad sabían de porque ya no era un Andley y ella lo había confirmado ahora. Por otro lado, si era la boda doble, la otra pareja era Annie y Archie ¿Qué hacía Archie en un bar lamentándose?
―Tu... piensas que yo soy una mala persona ahora ¿No?
―Viniste porque te preocupaste por mi ¿Verdad, compañero? ―Dice la joven con una ligera sonrisa― Tengo buena intuición con las personas y creo que lo que decían las revistas era falso, porque nadie escucho lo que tenías que decir.
Y no supo cómo responderle, ella parecía tan ingenua. Con esos ojos brillosos y esa traviesa sonrisa.
―Los tipos me ponía algo nerviosa ―Comenta ella desviando la mirada― Y cuando me pongo nerviosa rio mucho… por eso…
Iba a decir un comentario pero no lo dijo, por pensar que podía ofenderse entonces agrega.
―Ya es muy tarde, te llevo a tu casa.
―No es necesario ―Dice la joven con una sonrisa nerviosa― Creo que tienes a un tipo que parece muy importante "señor Leagan" esperando impaciente―Dice lo último en tono burlón con una sonrisa― Nos vemos otro día.
Y antes de que Neal insistiera ella corrió hasta doblar de calle donde la perdió de vista. Su compañera le había quitado el periódico y apenas ahora se dio cuenta. Desconoció si para curiosear o para evitar que le dé más vueltas al asunto. Volteo rápidamente la mirada y noto que el señor Johannes miraba distraídamente a una joven que pasaba por ahí. Agradeció que no haya visto esta escena. Así que camino hacia el auto. Esta vez el viaje fue solo silencioso unos minutos. Johannes vio que entro nervioso.
―Y... la pequeña es tu novia o solo una chica simple a la que tratas de filtrear ―Empieza con tono amigable, como quien busca conversación.
―Una compañera de la universidad ―Dice Neal mirando a la carretera― Y no, solo es una amiga.
―Entiendo ―Dice el conductor con una sonrisa ligera― A mí me faltan un par de ciclos para terminar la universidad, pero como mi padre desapareció tengo que hacerme cargo de la empresa familiar.
Esto llamo la atención de Neal, quien ladeo su rostro para ver al sonriente conductor.
―Te entiendo ―Dijo Neal.
―Sabes, Neal, creo que tenemos mucho en común ―Menciona el pelirrojo― Aun estamos en la universidad, ambos tenemos que ocupar el puesto de nuestros padres en su ausencia y nos queda grande el puesto porque nunca hemos trabajado antes ¿Verdad?
― ¿Nunca trabajaste antes? ―Pregunta sorprendido Neal pretendiendo que estaba equivocado respecto a eso.
―Pues no ―Dice sin rodeos― Vivía de apuestas y de propinas.
― ¿Te gusta apostar en casinos?
―Parecido ¿Te gustan las carreras? ―Pregunta interesado.
―Un poco, ya sabes, los padres diciendo "que dirán nuestras amistades" ―Dice Neal con tono burlón.
―Te entiendo perfectamente ―Dice el pelirrojo frenando de golpe cuando cambio la luz del semáforo. Ambos rieron cuando se golpearon con el auto― Pero igual me escapaba, que te parece si el viernes vamos a ver a mi amigo correr.
Neal sonrió y así ambos se pasaron un par de horas hablando como amigos de toda la vida. Llegaron a un lujoso restaurante porque el pelirrojo menciono que tenía hambre. El pelirrojo fue a los servicios y Neal manipulaba los cubiertos mientras volvía a sus pensamientos ―la portada del periódico― El apetito se fue y dejo los cubiertos para tomar la copa de vino. Candy no estaba casada hasta hace unos tres días, todos estos meses pudo buscarla, había podido luchar por ella o al menos disculparse, pero ahora nunca iba a saber si fue lo mejor.
― ¿Estas así porque William Andley te quito a tu chica? ―Pregunta una voz burlona frente a él sacándolo de sus pensamientos, recién noto que su reciente "amigo" había regresado. La mirada de Neal se endureció al escuchar este comentario tan agresivo― Oh disculpa, es que hace algunos meses leí algunas revistas y ya sabes... hablaban mucho de ese tema.
― ¿Y eso cambia tu decisión de ser mi socio? ―Pregunta seriamente.
―No...
―Entonces no tiene sentido que me preguntes eso ―Interrumpe Neal.
Johannes sonríe ligeramente, elaborando una salida.
―No quise enojarte, solo quería decirte como amigo ―Dice Johannes, trozando la carne― Que no sé qué clase de aventura tuviste con ella, pero esa chica por más bonita que sea no es la única, ni la mejor.
El pelirrojo continúo comiendo como si nada, mirando a Neal quien empezó a ponerse nervioso. No había forma de seguir molesto, debía continuar la cena o mostrar su indignación saliendo del restaurante, pero también tenía hambre así que tomo los cubiertos y empezó a comer. Johannes sonrió sutilmente por haber ganado. Puede ser por el trago fuerte del bar pero en poco tiempo tubo un ataque de sinceridad.
―Yo me porte mal con ella y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso.
―¿Y qué? No tienes por qué sentirte culpable para siempre ―Dice Johannes feliz de que Neal confiara en él. Y así ambos se volvieron amigos, el pelirrojo al poco tiempo se dio cuenta que Neal no era tranquilo y sereno como aparentaba, sino que era por la depresión de la muerte de sus padres. Hacía y se le ocurrían bromas muy pesadas, sabía hablar con tipos peligrosos, disfrutaba de poner nerviosas a las chicas, era medio sádico respecto a eso, tenía arranques de ira y tenían mucho más en común de lo que hubieran pensado. Pero también aparentaba perfectamente frente a sus socios.
Un jueves por la mañana el pelirrojo se apareció en la casa de Neal para avisarle que sus hombres investigarían en el lugar cercano. Elisa no estuvo presente, aun dormía. Así que ignoro que encontraron la carrosa en un rio cercano, mas no a los sujetos. Neal le sugirió llamar a las autoridades, encontrar la carrosa era una pista muy importante, era posible que la carrosa se hubiera desviado y hubieran caído al rio. Pero Johannes le dijo que no era necesario excusándose con que a su familia no le gustaban los escándalos. Esto hizo que Johannes Rousset resultara para Neal misterioso, así que decidió investigarlo.
Al siguiente día, volvió a aparecerse en su casa. Esta vez, se encontraba con su compañera de clases haciendo un trabajo. Neal le pidió que espere en la sala mientras ellos hablaban de negocios. Elisa estaba en su cuarto enojada al ver que la joven estaba sirviéndole té a su hermano.
―Disculpa por interrumpir tu cita con tu amiguita ―Dice con tono burlón.
―Estamos haciendo un proyecto ―Dice Neal con voz queda.
―Entonces dices que no es tu amiga, no te importa si yo...
―No dije eso ―Contesto Neal con una sonrisa.
―Está bien, está bien ―Dice sentándose en el sofá con aire despreocupado― Entiendo, por cierto, es bien chiquita ¿Metro cuarenta y cinco?
―Eso creo ―Dice Neal mientras se sentaba a su lado― Y como se te está haciendo costumbre, no avisas antes de venir ¿Qué quieres?
―¿Qué? ¿Así eres conmigo? ¿Ni siquiera me vas a invitar una copa de whisky? ―Bromea mirando la botella en la mesa frente a ellos. Neal silenciosamente cumple con el pedido del pelirrojo, llena un vaso con whisky escoses y se lo entrega. Ambos hablan un poco de cosas banales, hasta que Johannes se anima a llegar al punto.
―Te decía que no puedo esperar el proceso de investigación, necesito poner ese dinero en Chicago lo más rápido posible.
―Es importante esperar un par de meses más porque...
―Escucha, Neal ―Interrumpe Johannes― Tu serias el representante legal de todo...
―Johan ―Interrumpe Neal― Solo es una formalidad pero es necesario.
El pelirrojo se sorprendió con la respuesta. Pero tenía otra salida, en caso de que se cierre.
― ¿No estarías dispuesto a todo para ganarle a William Andley? ―Provoca Johan.
― ¿Qué tan legal es lo que me quieres proponer? ―Inquiere.
Esto dejo sin habla al pelirrojo, quien bebió el whisky esperando que el otro hable.
―Es evidente, además te investigue pero no encontré casi nada.
―No soy de Estados Unidos ―Menciona aparentando los nervios― Tampoco provengo de una familia aristocrática como tú.
―Lo sé ―Dice Neal con voz serena― Sé de dónde eres y que tu apellido no es Rousset, sino Blackwell. Y sé que no lo eres ―Dice respondiendo a lo último que dijo el pelirrojo― Sin embargo tu fortuna es diez veces más grande que la mía y dudo que tu empresa de café sea la mina de oro.
Johannes termino la copa y sin permiso se sirvió otra, Neal lo observaba en silencio. Estaba claro que no tenía miedo.
―Y sin embargo, creo que no te importa eso, mi querido amigo ―Dice con una sonrisa leve sin desviar la mirada de sus ojos― Porque quieres ganar a toda costa.
Neal se mantuvo inexpresivo, no debía bajar la guardia por ahora.
―Creo que entiendes que el mundo es así y ni tu ni yo lo vamos a cambiar, en los negocios o abres los ojos o te comen y mañana vas a estar como tu amiguita, vendiendo galletas en la calle con una canasta ¿Eso quieres?
Pensó en su tío Charles Denning Leagan, a pesar de que nació en una familia rica junto a su padre, fue estafado por un administrador. Eso no quería para Elisa, es más, el debía ayudar a su tío, eso era lo que hubiera querido su padre, sin embargo...
―Lo que quiero es saber de dónde sacas la plata, que tal legal es esto y que quieres que haga, se directo conmigo.
―¿Quieres que sea directo contigo? ―Pregunta Johan― Puedo serlo, pero solo si aceptas ser mi socio... a no ser que tengas miedo.
―No le tengo miedo a nada.
―¿Socios? ―Extendió la mano ante la mirada recelosa de Neal.
―Socios ―Dijo disfrazando su recelo con indiferencia. Así que estrecho la mano de Johan. Con la certeza que no iba a poder librarse de esto fácilmente pero también que con astucia podía lograr grandes cosas.
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Lo había tenido todo fríamente calculado y había resultado de maravilla. Pudo responder las preguntas de la prensa y así hacer publicidad. Era un día muy esperado por la empresa Leagan, la inauguración de la joyería Sahara's, ahora solo faltaba celebrar con el coctel en su nueva mansión.
Elisa había inventado mil excusas para ausentarse pero ninguna funciono. El coctel se celebró en el jardín de la mansión. Invito a varios socios de sus padres e incluso invito a algunas familias ricas que se alejaron por el escándalo de la fiesta de compromiso frustrada. Claro, varias menos a una. Estas familias ricas asistieron con su mejor cara. Elisa se soltó del brazo de Neal para recibir la copa que le ofreció uno de los nuevos mozos. Johan llego del brazo con una pelirroja hermosa vestida de negro de ojos azules. Cerca de la pareja estaba un joven castaño con gafas.
―Felicidades por la inauguración de este nuevo negocio ―Dijo Johannes.
―¿Esta es tu disculpa por olvidarte del coctel? ―Bromea Neal ―Si no te envió el auto, lo olvidas.
―No fue por eso, sino que tuve que recoger a mi novia de la estación de tren ―Dice Johannes, la pelirroja sonrió. Mientras el castaño de gafas seguía en silencio.
―Un placer -Dice Neal dándole la mano a la pelirroja― Johan habla mucho de ti, eres tan bella como dice.
―Soy Bella Setti ―Dice aceptando el saludo con las manos y después acercándose para depositar dos besos en la mejilla sin rozarlo ―Oh, él es mi primo Franco Ruiz.
Ambos se dan un apretón de manos.
―Ella es mi hermana, Elisa Leagan ―Presenta Neal, haciendo que Elisa sonría forzadamente. Las chicas se saludan y el joven con gafas sonrió.
―Perdón, no la he saludado ―Dijo el joven galantemente. Ambos se saludan y Elisa se pone nerviosa, ya que su hermano estaba tratando de que entable una conversación con él. Neal pensaba que Elisa necesitaba hablar con hombres de su mismo nivel, ya que había pasado tan metida en casa y no se había comunicado con sus antiguas amistades luego del escándalo de la fiesta de compromiso. El joven se prestó para esto encantado, llevo a Elisa del brazo con la excusa de que le enseñe el lugar. Pero ella vuelve a los pocos minutos aferrándose de nuevo al brazo de su hermano sin dar explicaciones. Neal hablaba con su nuevo socio y su pareja como si los conociera de toda la vida. Pero la conversación duro poco, porque se presentaron los Andley a medio coctel. Neal suspiro y se acercó a ellos con su mejor sonrisa. No les había enviado invitación porque no los quería cerca, pero qué más da.
―Señor William, señora Elroy, que sorpresa ―Dice Neal acercándose a ellos― Señor y señora Cornwell.
―Disfruten del coctel, están en su casa―Dice Elisa con una sonrisa burlona, aferrándose del brazo de su hermano. Se sentía extraña, nunca pensó estar en bandos opuestos a los Andley.
―Tenemos que hablar ―Dice William serio.
―¿En este momento? Que oportuno ―Dice Neal con sarcasmo― Bueno, siempre eres oportuno, te gusta aparecerte a mitad de las fiestas ¿no?
Johan se acerca a Neal seguido por Bella al ver que estaba mostrando debilidad por eso.
―Si, ahora -Dice Archie.
―Vaya, primo ¿Cómo estás? ¿Siguiendo todas las ordenes de tu jefe? ―Murmura Neal provocativamente. Archie puso mala cara, pero antes de que diga algo, Neal le indico a uno de los mozos que les dé una copa de vino.
―Neal, que no hagan una escena ―Susurra Johan tocando su brazo― Recuerda que es el coctel por la inauguración y hay gente que si es importante.
Neal asiente.
―Preséntame a tu "linda familia"
―Mi socio, el señor Johannes Rousset ―Presenta Neal siguiéndole el juego, tratando de calmarse, no quería empezar así pero no pudo evitarlo. Sabía que no trajo a su esposa por obvias razones, pero trajo a Annie, eso lo enojo, era tan evidente porque no la trajo. Y sabía que era lo mejor pero no pudo evitar enojarse. William acepto darle la mano por cortesía pero Archie no lo hizo. Annie y la señora Elroy se mantenían fuera de esto en silencio.
―Hablemos en privado, no lo hagas más difícil ―Dice William con tono suave. Neal lo guía hacia su despacho.
La señora Elroy y Annie pidieron a Elisa ir a solas hacia otra habitación y ella les siguió silenciosamente. Quedando solo Archie y Johan y su pareja.
―Que descortesía de tu parte, no devolverme el saludo― Dice con un poco de burla Johan.
―Mejor cállate, delincuente ―Dijo Archie irritado.
Johan iba a responder pero Bella apretó su brazo.
―Entonces ¿Eres el asistente de William Andley? ―Pregunta divertida Bella.
Archie decide ignorar este comentario y se aleja de ellos.
Mientras tanto había una gran tensión en el despacho. Un par de gritos por parte de Neal, un calmado William que trataba de no perder la paciencia.
―Esa gente es mala, entiende, cuando ya no les sirvas te van a desaparecer.
―Eso suena tan familiar ―Dijo Neal con claro rencor― Estoy al tanto del pasado entre la señora Elroy y ellos, no creas que no lo sé.
―Esto es un error, Neal ―Dice William― Tu padre no hubiera querido esto.
―No metas a mi padre en esto ―Dice Neal, suspira antes de admitir algo que le costaba― Mira, ya estoy harto de ti, no tienes la culpa de nada, ni de lo de mis padres, ni de esta decisión ¡lo sé! Es injusto que me enoje contigo, pero no volveré, eres inteligente y entiendes porque no quiero volver ¡No puedo, maldita sea! si regreso… ahí si te odiare, así que ocúpate de tu familia, hazla feliz y no te metas en mis asuntos.
Neal sin esperar respuesta le dio la espalda para salir.
―Te has metido con la peor familia, le vas a vender tu alma al diablo al aliarte con ellos y cuando quieras recuperarla ya no podrás…. –Escucho la voz de William a sus espaldas ― Tu familia somos nosotros.
William suspiro al no obtener respuesta, entendió lo que le dijo su sobrino y sobretodo que por fin Neal se dio cuenta que dejar ir también era una forma de amar. Pero no tenía por qué hundirse con personas malas. No debía terminar así, no cuando su sobrino podía cambiar. Pero ahora era la persona que Neal menos quería ver por ser el esposo de su amada. No había forma de ayudarlo, si él podía sanar su corazón y expresar su amor correctamente era algo que escapaba de sus manos. Pero al menos Neal, fue sincero con él, eso lo ayudaría a curarse, dejar ir el rencor injustificado.
Así que siguió al anfitrión hacia el jardín. Se encontraron con un gran caos, Archie y Johan peleaban y algunos paparazzi tomaban fotos. Algunas personas estaban asustadas.
―¿No decías que no hiciera una escena? ―Pregunta Neal acercándose al pelirrojo. Dejo de pelear pero la algarabía de la gente no cesaba, esto empeoro cuando Elisa volvió y le susurro a Neal algo en la oreja. Se puso furioso y les grito a los Andley que se marcharan. Esta vez Johan trata de calmar a Neal, el asistente del pelirrojo le dice que lo llaman urgentemente y Johan sonríe. Este toma a Neal de la muñeca y le dice que tenían que irse inmediatamente.
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Una pareja salía de un gran edificio con dos enormes maletas y gafas de sol. El hombre le abrió la puerta del copiloto a su pareja y guardo las maletas en los asientos traseros. Rápidamente maneja el auto, tratando de salir de Chicago lo más rápido posible.
―Jack, es muy precipitado irnos ahora ―Dice temblorosa.
―Ahora es el momento, debemos aprovechar el pánico -Dice el señor Jackson. El semáforo cambio a rojo pero este no paro, aprovechando que no había transeúntes.
―P-pero que hay de los socios, no estaba en los planes huir.
―Me importa un comino los socios.
―Este no era el plan ―Dice angustiada― Se supone que íbamos a hipotecar las propiedades de la empresa y luego comprar las acciones a los socios minoritarios, ¡Hablaran! ¿Crees que no lo harán?
―Calma, nos iremos tan lejos que ni el diablo nos va a encontrar ―Dice Jackson aumentando la velocidad―Si lo hacen ellos cavaran su propia tumba, al ser cómplices y se quedaran en la calle, en cambio si Leagan corre a llorar a William Andley, estamos perdidos.
―Q-que crees que es fácil huir ―Dice la copiloto temblando.
―En el maletín hay muchos billetes, nos vamos a la estación, nos movemos al barco, el resto del dinero lo transferí a una cuenta falsa, vamos a Francia y perdemos el rastro en Italia, luego disfrutamos del dinero por muchos años.
Sofía tenía miedo, sobre todo por la guerra pero si no se arriesgaba ahora estaba segura que el sería capaz de echarla. Ella volteo y vio el auto de policía.
―Nos están siguiendo.
―No seas ridícula, no hay forma ―Dijo mirando a la carretera. Cuando escucho las sirenas lo confirmo.
―Es por la velocidad ―Dice Sofia alterada― Para, arreglemos esto con los policías rápido.
― ¿Estás loca? Si revisan las maletas estamos...
―Si no paramos será peor ―Interrumpe enojada― Les damos una jugosa propina y ya, no seas llorón.
El vehículo disminuyo la velocidad y se detuvo en segundos. Y ni se les cruzo por la cabeza que apenas bajaran del auto, serian esposados por robo millonario. Fueron transportados al departamento de policía, ellos se preguntaban quien los había delatado. Sofía estaba muy alterada, gritaba que la soltaran y lloraba sin creer que en la mañana era la secretaria de una prospera empresa y ahora estaba esposada, Jackson le pedía que se calle, pues temía que se le escapara algo que pueda usarse en su contra. Neal apareció junto a Johan luego de un par de horas. Sin poder creer esto, miraba inexpresivo a la pareja.
―Son idiotas al pensar que me podían robar, desconfiaba de ti― Dice mirando al señor Jackson, luego mira a su ex secretaria― Pero tú, Sofía.
―Yo no quería... el me obligo, ayúdeme... yo no -Pidió Sofia.
Neal le hizo un gesto con la mano para indicarle que no siga. Ella se quedó callada al ver que estaba en vano rogarle.
―Que incompetentes son, ni siquiera me robaron bien.
Luego que confirmaran el robo y los trasladaran a esperar el juicio. Neal se acercó a Johan, no sabía desde cuando sabia eso, pero igual eso no quitaba el hecho que lo ayudo a recuperar el capital robado. En el coctel uno de sus asistentes se acercó a él y luego Johan lo tomo de la muñeca y lo llevo hacia un auto. Le dijo que le explicaría todo en el camino, pero no lo hizo, solo le dijo que la policía encontró a los que robaron en su empresa. Tal vez se lo explicaría más tarde o tal vez nunca pero...
―Gracias.
Johan le sonrió pero no dijo nada.
Esta noticia llego a la prensa, que se encargó de dispersarlo por todo Chicago. Fue un escándalo, pero fue un escándalo que hizo que otros socios vieran que el dueño de la empresa Leagan no era un incompetente, no se dejó ver la cara. Los Andley no podían creer que el mismo día que se presentaron en el coctel ocurriera eso, pero Neal aparto todo contacto con ellos. Y esta vez ellos también.
En una reunión, Neal informo a los ejecutivos y socios lo que sucedió. También fueron encarcelados seis contadores y ocho de seguridad. Neal les pregunto si estaban con él o no. Y así se ganó el respeto de los empleados.
Fue un día agotador, solo quería regresar a su casa y tomar un buen café, para revivir. Freno de golpe al ver que Lee estaba en la entrada peleándose con los vigilantes.
―¡Tu! ¿Cómo averiguaste donde vivo? ―Grita enojado Neal. El sale del auto y encara a Lee― No te quedo claro que si apareces frente a mi o mi hermana te mato.
Lee se acerca a Neal.
―Señor Leagan, por favor, sé que no fue lo correcto llevarme a su hermana así, pero necesito hablar con ella...
―Mi hermana no quiere estar con una porquería como tú, ni siquiera pudiste cuidarla bien unas horas.
―Señor, yo amo a Elisa... déjeme hablar con ella solo un momento...
Neal lo vio enfadado, no entendía como se atrevía a decirlo abiertamente y sin pensarlo le quito el arma al vigilante. Lee se calló al ver que podía disparar.
―¿Ahora me crees? Nadie te extrañaría, le haría un favor al mundo ―Dijo Neal con una voz tan sínica que se sorprendió el mismo, jamás hablo así ni en su peor travesura, esto era enserio― Si te veo cerca de mi hermana, te meto un balazo en la cabeza ¡Lárgate!
El guardia al darse cuenta del peligro porque el arma no estaba con seguro boto prácticamente a paradas al joven de ojos rasgados. Neal se quedó viendo el arma, nunca en la vida pensó en apuntarle a alguien, ni siquiera tomar un arma. Pero no tuvo miedo en que se escapara una bala en ese momento. Le devolvió el arma al vigilante.
―Si aparece de nuevo, no dudes en usarla, tienes mi protección.
El vigilante asintió y se mantuvo en silencio nervioso. Se aproximó a entrar a la mansión y noto que Elisa había contemplado la escena desde la ventana, estaba en shock. Y espero a que hable todo este tiempo, se había dicho que no le iba a reclamar nada pero su paciencia llego al límite, entro a la mansión y tomo a su hermana del brazo, ella se alejó inmediatamente de él.
―¡Como te pudiste meter con el! ¡Cómo me abandonaste por irte con el! Eres mi hermana, yo te conozco ―Exclama Neal― Tu nunca te enamorarías de alguien como él.
―Eran momentos difíciles y yo...
―¿Tu qué? Te volviste idiota acaso.
―no me hables así -Dice Elisa espantada
―Te trato como la débil mental que eres.
Neal se calló al ver la cara pálida de su hermana.
―Él no tiene nada, Elisa ―Dice Neal más calmado― No puede ofrecerte nada ¿Quieres casarte? Espera un poco y veras que un hombre rico y digno de ti vendrá.
Elisa se mantiene en silencio por unos minutos.
―El... dinero... y las comodidades... no significan nada para mí ―Dice Elisa haciendo pausas mientras hablaba― Y... Si no aceptas eso... entonces yo me voy...
―¿Vas a dejar todo por él? ¿Tanto lo quieres? ―Dice Neal con sarcasmo.
Ella no dice nada. Entonces él toma sus manos al ver los ojos de su hermana, eran como si le gritaran "ayuda" ¿Pero porque?
―Olvida a ese inútil, confía en mí, soy tu hermano -Dice viéndola con sinceridad― Siempre estuve contigo, te apoye en todo, se lo que te da risa y es molestar a personas como él y se lo que no harías jamás... vamos Elisa, confía en mi ¡Sabes que te ayudaría hasta para enterrar a un muerto! Te he apoyado en todas las travesuras y maldades, hasta las que no me parecían, confía en mí, no en él. ¿Por qué estas así?
Elisa lo ve pálida sin saber que decir.
¡Hola de nuevo! Traje el cuarto y último capítulo del pasado de Neal. Espero que les guste, me gustaria que me dejen un comentario para saber que opinan, como puedo mejorar, alguna critica, comentario, pregunta. Lo que sea, cualquier cosa xD
Sé que abuse del drama y la razón es que corte varias escenas para llegar al capítulo del reencuentro. Si se puede, más adelante mostrare el pasado de Neal cuando acabe este fanfiction. ¡Luego de la tormenta sale el sol! Así que hare relleno. xD
Sobre Elisa Leagan, mi cuñada xD no es que la odie. En el anime y manga es la mala de la película, le hace la vida imposible a Candy y nunca cambia. Pero en este fanfiction, no todo es blanco o negro, creo que los personajes evolucionan, cambian, toman decisiones, pero todo tiene consecuencia. La historia avanza según lo que decidan hacer. Creo que un personaje "bueno" puede decidir algo "malo" por algunas razones y viceversa
Igual que Neal, todos sabemos cómo es y cómo trata a todo el mundo, creo que no puede convertirse en un santo porque su carácter es así. Espero que madure...
Déjenme decirles que no se en que año Candy encontró a su príncipe de la colina. Creo que fue en 1916.
El próximo capitulo será 1923, siete años después. Veremos cómo les trato la vida a todos los personajes. Y tal vez, el reencuentro que cambiara el destino de todos los personajes, tal vez haga un relleno sin nada de drama para que vean un poco de la cotidiana vida de los personajes. Okey no se xD
Oh, cierto, olvide comentar esto, encontré una ficha de personaje que dice que según el manga, Neal tiene el cabello castaño rojizo. ¿Cómo prefieren a Neal Leagan? Es importante saber que opinan por el siguiente capítulo...
Okey, aquí están algunos personajes que tal vez deban recordar. Según orden de importancia y si me olvide de alguno, seguro que no es importante.
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Johannes Rousset "Johan" - Nuevo socio y amigo de Neal. Pelirrojo.
Anabella Setti "Bella" - Novia de Johan. Pelirroja.
Jang Sung - Ex mayordomo de los Leagan.
Lee Sung - Hijo de Jang Sung, Interés amoroso de Elisa.
Ruth - Criada de los Leagan. Morena, grandes ojos. Sonrisa falsa.
Laurie - Criada de los Leagan, castaña, nerviosa.
