Capítulo 5: La Flor más bella y la invitación.

En una habitación de una gran mansión que parecía tenebrosa por la oscura noche.

Una rubia medio dormida temblaba buscando acurrucarse con las sabanas, pero parecía no ser suficiente. Negándose a abrir los ojos para encontrarlas pues despertaría y le daría insomnio.

Sus ojos verdes se abrieron cuando escucho que la ventana de su habitación se abrió de golpe.

Con pesadez se sentó en la cama con la intensión de dirigirse a la ventana y cerrarla pero solo la observo para comprobarlo. Efectivamente la ventana se encontraba abierta y dejaba entrar el viento, la luna alumbraba un poco de la habitación. Debía cerrarla o le daría un resfriado, pero aun estaba sentada en la cama adormilada.

De repente, vio que una figura oscura entro por la ventana, no supo si lo había imaginado pero esto fue suficiente para ponerla alerta, se levantó de la cama descalza solo con su camisón blanco buscando con la mirada esa figura.

Una sensación de ansiedad se apodero de ella, tenía miedo de seguir buscando en la habitación algo que sabía que estaba allí. Lo que sea que fuera ella podía defenderse sola, siempre pudo hacerlo.

Se quedó paralizada, sin poder gritar cuando sintió que un par manos frías le taparon los ojos. Alguien estaba tras de ella, era un hombre, lo supo porque la acerco a él sin quitarle las manos de sus ojos, era fuerte. Sintió la quijada del hombre descasando en su cabeza. No entendía porque no podía gritar si le tapaba los ojos, no la boca. Sintió que con sus manos levantaba su cabeza y luego unos labios en su frente.

Sus piernas temblaban, pero no se movían.

―¿Quien eres? ―Logro murmurar la rubia asustada― ¿Qué haces aquí?

Las dos manos que le taparon la vista la soltaron y sintió que se alejó de ella, ella volteo dispuesta a golpearlo pero no había nadie.

Se quedó en shock cuando sintió que alguien que estaba tras ella le toco la mano. En ese momento, lo único que se le ocurrió es que era algún fantasma. Volvió a intentar gritar por el susto, pero parecía que su voz se había ido. Intento correr lejos pero sus piernas no le respondían. Su corazón palpitaba frenéticamente y le costaba respirar.

Sintió que su conciencia regresaba, entonces con esfuerzo abre los ojos. Lo primero que ve es el techo de su habitación. No era de noche, había excesiva luz por el sol.

―Solo fue una pesadilla ―Pensó la rubia.

Trata de moverse pero no puede, su cuerpo aún estaba adormecido y ella empieza a sentir una gran ansiedad. Miraba de reojo la habitación mientras trataba de concentrarse en mover los dedos de sus manos.

Escucho que alguien toco la puerta dos veces, pero no intento hablar.

Luego de unos segundos más recupero la movilidad de sus brazos y sintió que ya podía mover todo el cuerpo. La rubia suspira, pensando que era por el estrés. Debía dejar de asustarse cada vez que salía de ese trance. No era la primera vez, le daba algún mal sueño y cuando despertaba no podía moverse.

Una criada entro a la habitación y la rubia se sentó.

―Disculpe, señora Andley ―Se disculpa la joven criada― Es que la señora Annie me mando a llamarla.

―Está bien, Rosa ―Dice Candy con voz suave― Dile que bajo en un momento.

La criada asintió antes de salir de la habitación. La rubia dio unos pasos por su habitación hasta llegar a la ventana, comprobó que toda la noche sí estuvo abierta, pero lo que vio en la noche solo fue una pesadilla. Pero se sentía muy inquieta, llevo sus manos para sentir los latidos de su corazón, no estaban acelerados pero era como un extraño presentimiento.

.

.

Neal miraba a través de la ventana, el conductor había estacionado la carroza frente a la gran mansión Rousset. No había podido dormir todo el camino.

―Llegamos, señor ―Dijo el conductor― Bajare las maletas.

Vio como el conductor bajo hacia la parte trasera. Entonces miro a la pareja de pelirrojos que dormían sentados a su lado, la joven recostada en el hombro de su pareja.

―Oigan, despierten, ya llegamos― Dijo Neal. La pelirroja abre los ojos lentamente y mira hacia la ventana.

―Oh, es verdad ―Dijo ella mirando la mansión desde la ventana.

Mientras que Neal realizaba el pago ella bajo de la carroza, la pelirroja le indicaba a los sirvientes que guarden las maletas y el pelirrojo bajaba medio dormido. Cuando la carrosa avanzo miraron la mansión.

―Creo que no hay nadie, deben estar en la ciudad ―Supone un poco cansada.

―Entremos―Dice Johan mirando a Neal―Debemos comer y descansar, mas tarde vas a tu casa.

―Mejor no ―Dice Neal― Pero tomare uno de los caballos, quiero llegar rápido, tomare el atajo que siempre usas para llegar a la mía.

―Pero… ¿Y tus maletas? ―Pregunta Bella.

―Supongo que se quedaran en mi cuarto de aquí.

―okey, no olvides venir en la noche a la "fiesta sorpresa de bienvenida" que seguro hará mi nonna ―Dice Bella con una sonrisa― Mándale saludos a Elisa.

―Por favor, trata de mostrarte sorprendido ―Dice Johan con voz seria.

―Si la fiesta será para ti ¿No deberías estar aquí?

―Si pero nos mandaran a dormir ya lo veras ―Dice Johan ―Luego nos harán bajar y dirán "sorpresa"

Neal asintió con una media sonrisa antes de dirigirse al establo, salió montado en un caballo blanco. Le tomaría unos quince minutos llegar a su casa. Y mientras cabalgaba algunos recuerdos llegaban a su mente. Sacudió la cabeza, pensando en el presente, estaba cabalgando hacia su mansión en Fox Lake, debía pensar en las personas que si estaban ahí esperándolo, con esto en mente sonrió.

Se le ocurrió hacer su entrada triunfal en el portal de la mansión, pero tomaría más tiempo, tomaría el atajo que Johan siempre usaba para colarse en su territorio sin ser visto. El truco era llegar a una parte escondida y saltar el gran muro de cuatro metros que dividía la propiedad de la mansión Leagan con la propiedad de los Rousset a caballo. No tardó en encontrar la rampa, ni tampoco fue tan difícil saltarla.

En poco tiempo llego a la parte trasera de la mansión, el bello jardín trasero, mas colorido de lo que recordaba, el camino que llevaba a una piscina trasera, la misma silla mecedora para dos personas de madera. Siguió uno de los caminos que llevaban al establo y dejo al caballo ahí.

―Señor Leagan ―Dijo una voz fuera del establo.

Neal volteo y se encontró con un hombre mayor asiático vestido con traje.

―Jang ―Saludo con voz indiferente.

El mayordomo suspiro, medio año sin verlo y no podía esperar a que le dijera algo más. Preguntarle cómo le había ido solo lo irritaría, probablemente si cualquiera de los otros criados le preguntara eso sería amable, pero no con él.

― ¿Y sus maletas?

―En la casa de Johan ―Dijo Neal con voz tranquila, por un momento pensó en entrar sin molestarlo, sin darle trabajo al mayordomo de edad, pero otra parte de él le decía que aún no era suficiente y dudaba que al día lo fuera― Necesito que vayas por ellas y de paso devuelves este caballo.

Jang asintió resignado y guio al caballo afuera para montarlo. Neal camino tras él.

―Espera ―Dijo Neal

― ¿Si?

El moreno aguardo un poco, hasta que se decidió.

―Cuando llegues, mandas a la lavandería mis sacos de las maletas, no toques la maleta nueva y de paso compras un anillo de compromiso en Chicago, elije el más bello y fino pero que no sea muy ostentoso, confió en tu buen gusto... no, mejor traes la caja de anillos nuevos que está en mi joyería, tomate tu tiempo, me encerrare en el despacho un par horas antes de ir a la casa de Johan.

Jang asintió maldiciendo a Neal, pensando en porque apenas llegaba tenía que darle tantas ordenes, la última innecesaria porque en esa casa tenían cientos de anillos nuevos en la mansión. Suspiro enojado por no poder contrariarlo.

Neal sin esperar a que Jang se subiera al caballo dio media vuelta para entrar por la puerta trasera de una vez.

Al abrir la puerta lo primero que vio fue un montón de cristal de lo que había sido un costoso adorno y al par de criadas que conocía hace años que siempre peleaban por cosas sin importancia. Podían haber empezado a empujarse de no ser porque ambas vieron al dueño de la casa que no llegaba hace seis meses.

―Señor Leagan ―Dijo la criada morena con una sonrisa― Disculpe esta escena, es que a Laurie se le cayó el adorno y le regañaba ¿Verdad, Laurie? Vamos, discúlpate ―La morena le dio un codazo a la castaña quien desvió la mirada frustrada.

―Lo siento ―Dice tímidamente.

―No importa, solo traten de ser más cuidadosas ―Dice Neal.

―Como usted diga, señor Leagan ―Dice la morena sonriendo.

―¿Y mi hermana?

―Mi señora está en su estudio ¿Desea que la llame? ―Pregunta Ruth.

―No, no, iré yo ―Dice Neal.

El interior de la mansión era tal como recordaba, salió del gran salón y se dirigió por un pasillo de la parte baja, el estudio de Elisa estaba al lado del suyo. Abrió la puerta lentamente y la encontró sentada frente a su escritorio, dibujando algo en papel. Ella levanto la mirada enojada pero al ver de quien se trataba su mirada se suavizo, dejo escapar una gran sonrisa y no tardo más de cinco segundos en levantarse para abrazarlo.

―¡Neal! Pensé que llegabas en un par de días más ¡Pero qué alegría verte! ―Exclamo Elisa mientras se separaba de sus brazos y lo invitaba a sentarse en uno de los sofás.

―Bueno tenía muchas ganas de verte y darte una sorpresa pero al parecer el sorprendido fui yo ―Comenta Neal apoyándose en el asiento.

―¿porque dices eso? -Pregunta confundida.

―Oh, nada, solo Laurie y Ruth peleando como siempre.

―Laurie siempre ha sido un problema, deberíamos despedirla ―Sugiere Elisa.

―No, sabes que ambas llevan tiempo trabajando aquí ―Dice Neal, miro a la castaña, ella seguía siendo la misma, la misma miraba altiva, lo único diferente era que su peinado de rizos perfectos había desaparecido hace muchos años y ahora lo llevaba liso y amarrado con una cola de caballo alta.

―Pero qué importancia tiene ahora ¡Estas aquí! ―Dice Elisa― ¿Viniste con tu querido hermano?

―Claro, con Johna y Bella, como siempre, somos inseparables ―Responde Neal con un dejo de sarcasmo― Tuve que traer de la oreja o "Mi querido hermano" se quedaba en Florida con la francesa.

―¿Pero la francesa no vino con ustedes?

―Por supuesto ―Responde Neal― Le ofreci venir pero no acepto, ya sabes porque, esta en el hotel de Chicago, le di una de las mejores suites.

―¿Tienen que hacer una sesión de fotos en unos días ¿No?

―Ella se encargara de eso ―Dice Neal― Ya sabes, lo de vestir a las modelos, colocarles las joyas, deberías ayudarla, eres la gerente general de la línea de joyas después de todo.

Elisa le sonrió nerviosamente al tiempo que la criada morena entra a la habitación.

―Disculpen la interrupción ―Dice Ruth― La cocinera pregunta si el señor desea algo en especial para el almuerzo.

―Pero que tonta esa cocinerita ―Dice Elisa son tono molesto― Ya son las dos, como va a ponerse a cocinar ahora, dile que sirva el almuerzo

―¿Y mi Luke? ―Pregunta Neal.

Elisa vuelve a sonreír para ver a su hermano.

―Está en el jardín trasero, no se cansa de usar el tobogán― Dice Elisa.

―Qué raro, pase por ahí y no lo vi.

―Ruth, avisa a Luke que su tío está aquí ―Ordena Elisa.

―Sí, señora ―Dice Ruth sonriendo antes de salir del estudio.

―Cuéntame, hermano ¿Que tal todo en Florida?

―Todo está saliendo bien ―Dice Neal acomodándose en el sofá― El Katiuska Suites es el mejor hotel en Florida, además compre los dos hoteles que le quedaban a Johnson.

―¿enserio? ―Dice Elisa sorprendida.

―Porque te sorprendes ―Dice Neal con una sonrisa traviesa― Ese dio una dura batalla pero gane, están en remodelación y les cambiare el nombre para mi cadena de hoteles, debo volver en un par de meses.

―Te felicito, Neal ―Dijo Elisa emocionada― Que bueno que al fin quitaste a Johnson del camino, ahora tu cadena de hoteles es la mejor en todo el sur.

―Ahora no nos para nadie―Dice Neal con notable emoción― Y me refiero a todos nosotros.

―Ese idiota siempre me cayó mal, tan autoritario, prepotente encima sin clase, que bueno que lo mandaras en una llanta de nuevo a su isla.

―Calma, hermana ―Dice Neal con una sonrisa divertida, Elisa seguía tan alterada como siempre―Te quiero relajada, vamos a tener que hablar con la prensa y quedar como los santos, imagino que dirán que destruí una empresa, una familia y más tonterías.

―Ojala se muera ese idiota.

―Hey, no me gusta que hables así ―Dijo Neal con voz seria― El comenzó desde abajo, dio buena lucha pero no pudo con nosotros, además aunque lo intente de nuevo siempre será un inservible, hablando de eso ¿Dónde está tu esposo?

Elisa desvió la mirada sorprendida y avergonzada.

―Sigue en nueva Orleans ―Murmura con voz suave sin verlo― Supervisando la remodelación del hotel que le pediste.

Neal volteo al escuchar los pasos rápidos de alguien, un niño pequeño con ojos rasgados y cabello oscuro corrió hacia el con alegría.

―¡Tio Neal! ―Dijo sonriendo.

―Luke, te has achicado ¿Que paso? ―Pregunta Neal ayudándolo a sentarse a su lado.

―Eso no es verdad, he crecido, tío ―Dice Luke mirándolo con un puchero― Crecí tres centímetros ¿Verdad, mama?

Elisa asiente con una sonrisa.

―¿Solo tres? ―Pregunto sin ocultar su sonrisa, llevo su mano derecha al bolsillo mientras que el niño estaba distraído y luego llevo su mano tras la oreja del chico ―Una moneda― Dice entregándole la moneda al niño que apreciaba la moneda con asombros ―Dos y tres― Dice repitiendo el mismo truco.

―Como lo haces tío, enséñame ¡Es increíble!

Neal le hizo un gesto con la mano para que se acercara para susurrarle al oído.

―Solo acerco mi mano a la oreja que no te lavas ―Susurra.

El niño ríe.

―Si me lavo, y siempre busco y no hay.

―Bueno, se siguen poniendo al día en la mesa ―Dice Elisa, voltea para dirigirse a la criada morena― Ruth, lleva a mi hijo a lavarse las manos.

―¿Porque? ―Pregunta el niño.

―Vamos a comer ―Dice Neal

―Yo quiero comer galletas.

―Vas a almorzar primero ―Dice Elisa dirigiéndose al pequeño para luego mirar a la criada― Y de paso cámbiale el atuendo... Luke, estas ensuciando mucho tu ropa en el jardín.

―Solo es un niño ―Le recuerda Neal mirando divertido por el regaño de su hermana― Deja que se divierta, la infancia es corta y cuando menos lo esperes estará presentándote una novia.

―Hey, pero yo quiero almorzar galletas ―Dice Luke con una leve sonrisa.

―Más tarde, mi amor ―Dice Elisa suavemente. Ruth asiente y toma la mano de Luke para llevarlo a su habitación. Neal y Elisa se levantan y los siguen, pero ellos van al comedor mientras Ruth sube las escaleras.

―No sé si te comente, pero William quiere unirse a nosotros ―Menciona Neal.

―¿Andley? ¿Ese William? ―Pregunta Elisa sorprendida.

El moreno asiente sin darle importancia, mira la larga mesa y sonríe al acercarse a la cabeza de la mesa.

―Espero que tu esposito no se haya sentado en mi lugar en mi ausencia.

―No lo creo ―Interrumpe Elisa ignorando el comentario de su hermano― Tan disciplinado que es, él sabe que no somos santos, deben estar mal sus negocios si pidió ser tu socio, además ¿Planeas dejarlo entrar?

Neal asiente sonríe al ver que la cocinera, una rubia dos años mayor que él, viene con los platillos.

―Señor Leagan, que alegría tenerlo aquí ―Dice con una sonrisa.

―Pero que malcriada ―Dice Elisa casi gritando―¿No ves que estamos conversando?

―Elisa ―Reprende Neal con severidad.

―Disculpe, señora Elisa, no volverá a suceder ―Dice la cocinera con tono evidentemente molesto. Antes de que Neal dijera algo ella ya había dejado los platos en la mesa y había vuelto a la cocina.

―Elisa ―Repite Neal serio― No me gusta que la trates así.

―Querido hermano, apenas llegas ―Dice Elisa con tono suave― No dejemos que personas sin importancia nos arruinen el momento.

Neal suspira.

―¿Planeas dejarlo entrar? ―Pregunta Elisa con una leve sonrisa empezando a manipular los cubiertos.

―Se lo que William opina de nosotros ―Dice Neal indiferentemente― Pero voy a escucharlo.

―¿Cuando?

―Me cito mañana en su oficina en Chicago.

Cuando llego Luke no tardo en contarle a Neal todas las travesuras que hacía, Elisa se unía a ellos riendo y agregar algunos momentos que su hermano se había perdido. El resto del almuerzo la pasó entre risas. Neal se sentía feliz, hace mucho que no sentía esa calidez que era muy diferente la que sentía con sus dos más cercanos amigos, Johan y Bella. Era la calidez de sentirse en casa y de estar en familia.

Cuando anocheció los hermanos Leagan fueron a la mansión Rousset, donde la matriarca había organizado una pequeña reunión para su nieto y Neal. Los invitados solo eran algunos de los socios y sus familiares más cercanos.

Los presentes se amontonaron en la puerta como si acabaran de ver a una celebridad, los hermanos Leagan y la pareja de pelirrojos conversaban en una esquina.

―¿La francesa está aquí? ―Pregunta interesada Elisa.

―No, es alguien mas ―Dice Bella con una sonrisa.

―¿Quién? ―Pregunta Neal.

Johan sonríe aun mas.

―Tu flor salvaje.

―¿Fiorella esta aquí? ―Pregunta Bella― ¿No estaba en Europa bailando ballet?

―La nonna la mando a traer, ya que su madrastra la está poniendo en un aprieto ―Dice Johan.

Neal dejaba de mirar a una pelirroja que saludaba a los invitados hasta que empezaron a dispersarse y fue libre de dirigirse a un rincón, pero no se acercó a ellos.

Ambas chicas notaron que Neal miro a una pelirroja verlo de reojo y alejarse de un grupo de caballeros que la volvían a rodearla para luego salir de la mansión al jardín trasero. Neal murmuro una disculpa antes de seguirla.

―¡Vaya! Quien lo diría, siguiendo a tu prima ―Menciono Bella con una divertida sonrisa. Elisa vio que era verdad, el la seguía hasta el jardín como un perrito moviendo la cola con correa siendo jalado por su dueña.

―Pero...

―Déjalo, ya es tiempo que se enamore el muchacho -Dice Johan uniéndose a la conversación― Ya hace mucho que no va tras alguna chica, aunque bueno...

Elisa asintió no muy convencida.

―Oigan ―Dijo Elisa― Hay algo que no entiendo, como es eso que Neal está pensando dejar que William se vuelva su socio.

―Ah eso ―Dijo Johan

―Es verdad ―Dijo Bella― Como es que si Neal odia a William y no me digas que no lo hace que cada vez que lo ve su mirada cambia, planea dejarlo entrar.

Johan pone una mano en el hombro de ambas chicas.

―Piénsenlo fríamente ―Dijo Johan― ¿Cómo es más fácil destruir un enemigo? Declarándole la guerra abiertamente o haciéndole creer que eres su amigo.

―¡Vaya! ¿Neal pensó eso? ―Pregunta Bella asombrada.

―Supongo, no creo que quiera compartir el éxito que tanto le costó conseguir con el ―Dijo Johan.

.

La señorita caminaba ocultando su sonrisa traviesa, seguida de Neal quien apreciaba el largo y lacio cabello pelirrojo.

―Eres la flor mas bella de este jardin -Murmura con una traviesa sonrisa.

Al escuchar esto la pelirroja voltea mirándolo ruborizada pero con una expresión frívola. Neal sonrío pensando en el dulce aspecto que siempre era tan contradictorio con su expresión indiferente.

―Vaya, Daniel ―Murmuro sorprendida― No nos vemos hace meses y en vez de preguntarme como estoy me lanzas un piropo tan gastado. ¿Eso le dices a todas tus amantes?

―No tengo amantes ―Responde Neal acercándose a la pelirroja de ojos verdes. Quien sonrojada se alejó de él.

―Eres el "hermano" de mi querido primo Johan ―Señala la pelirroja― Alguna de sus malas costumbres se te debió pegar.

―Algunas ―Admite Neal―Pero esa no, mi flor salvaje ―Dice con una sonrisa traviesa.

La pelirroja de ojos verdes se quedó en silencio viendo como el moreno se sentó en una de las sillas de afuera y le indico con la mano que se siente a su lado. Se sienta un poco desconfiada, tratando de mantener su distancia con él.

―No te gastes, Daniel ―Dice agachando la mirada― No estoy interesada en ti.

―¿Porque? ―Pregunta divertido al ver que el rostro pálido de la pelirroja se ponía rojo. Era la primera vez que se sentaban juntos y lucia tímida. Simplemente adoraba a esa elegante chica que siempre estaba a la defensiva.

―P-porque no estoy interesada en estar como Bella, que al parecer no tiene ni idea que su prometido la engaña con la "francesa" y cualquier chica que se le cruce en el camino.

―Pero no soy como el ¿Te lo digo en francés? ¿En italiano? ¿En ruso?―Repite Neal divertido― En todo caso serias la principal.

―Soy mil veces mejor que cualquiera de tus amantes ―Dice seria.

―Solo fue una broma ―Dice Neal sorprendido de la reacción de la pelirroja. Desde que la conoció, estaba cada vez más impresionado con su carácter tan cambiante.

―Porque mejor no me dices la verdad ―Comenta el moreno mirando el jardín delante de ellos― Que te interesa alguien más, veo todo un grupo de fans rodearte en cada fiesta.

―¿Celos? ―Pregunta la pelirroja con una sonrisa burlona.

―No puedo negar que me gustaría ser el único que este cerca de ti -Dice Neal acercándose a ella, quien se le borra la sonrisa y agacha la mirada― Así como ahora.

Neal mira a la pelirroja esperando a que lo mire a los ojos, pero estaba claro que no planeaba levantar la mirada.

―Oh vamos, que tengo que haces ¿Bajarte la luna?

Por primera vez escucho la dulce risa de la pelirroja. Se quedó perplejo dudando si en verdad no ocurrió.

―De que me serviría que me prometas la luna, las estrellas y el sol si eres igual que Johan ―Dice con una sonrisa.

―Enserio crees que soy así ―Confirma Neal incrédulo― ¿Que te hace pensar eso? ¿Solo porque Johan es mi mejor amigo? En todo caso eres su prima.

―Eso es más que suficiente ―Responde divertida― Pero podemos ser amigos, Daniel.

La pelirroja pensó que era momento de terminar esta charla, porque a ningún chico le gustaba que lo rechacen así que se dispuso a levantarse para volver a entrar a la fiesta pero cuando se paró sintió la mano del moreno apretando la suya para detenerla.

―Siéntate, Fiorella.

Ella obedeció silenciosamente, mirándolo neutral.

―Si a lo que te refieres es que necesitas la seguridad de que no te dejare, entonces... ―El desliza su mano por el bolsillo para sacar una pequeña caja y la abre mostrando un hermoso anillo.

―¡Espera! ―Interrumpe sonrojada― Mi primo te dijo que me tengo que casar ¿Verdad? Te dijo que si no me caso mi madrastra me quitara mi herencia y se la dará a su hijito mimado Franco.

Neal miro el sonrojado rostro de Fiorella, acabo de arruinar el momento, lo que planeaba decirle, ahora...

―Me lo dijo ―Admite con una ladina sonrisa ― ¿Es obvio, no? Sino no me hubiera animado.

―Entonces no me casare ―Dice Fiorella retándolo con la mirada― En especial contigo, estoy segura que eres tan infiel como él.

―Pero has escuchado de él, leíste revistas de él, no de mí.

―La verdad es que pareces un acaballero ―Dice mirándolo― Pero aun no confió en ti, voy a pensar en tu propuesta.

―¡Decide ahora! ―Exclama Neal impaciente.

―¡Entonces no! ―Exclama Fiorella mirándolo desafiante― No me gusta que me presionen.

―Y a mí que me hagas esperar ―Dice Neal tomando las suaves manos de la pelirroja y dejándole la caja― Quédatelo como recuerdo.

―¡Bien!

―¡Bien! ―La imita Neal con una divertida expresión en el rostro. Se levanta del asiento y le da la espalda para volver a entrar a la fiesta, entonces a la pelirroja comenzó a tener una expresión preocupada.

―¡Oye! No es como si no nos volveremos a ver ―Murmura Fiorella― Voy a pensarlo, ya te dije.

Neal voltea y mira a la sonrojada chica.

―Entonces puedo hacer lo que quiera con cualquier mujer hasta que te decidas ―Dice con una sonrisa antes de entrar.

―¡Entonces ya no quiero nada! ―Escucha la voz femenina.

Neal rio divertido antes de entrar a la fiesta.

―¿Feliz? ―Le dice el pelirrojo acercándose y ofreciéndole una copa de vino. Neal acepta la copa con gusto y le da un sorbo antes de responder.

―Mucho.

―Dime que no le pediste matrimonio a Fiorella ―Pide con falsa preocupación― Solo porque te comente eso hace unos días.

―Lo hice ―Dice Neal apoyándose en la pared. El pelirrojo lo imita y bebe de su copa mirándolo impaciente.

―¿Y bien? ―Pregunta interesado al no obtener respuesta.

―Lo pensara.

-Bah, te lo dije, esa no se casara aunque tenga un arma en la cabeza.

―Eso veremos, se va a casar conmigo así tenga que amenazarla o amarrarla -Dice Neal con una sonrisa antes de agregar más tranquilo― Es broma.

―Pensé que te daría miedo.

―¿porque?

―Ya sabes, es la tercera vez que pides matrimonio, las dos últimas veces las chicas se casaron con otro.

―¡Gracias!

―¡De nada! ―Responde con sarcasmo― No lo quise decir así.

―No importa, Fiorella es diferente a las dos últimas veces.

―Oh si, demasiado diferente, diferente... mala... creída... que buena esposa va a ser ―Comenta Johan― Por cierto, hace un rato vino Noel Howland y su esposa Daisy Dillman, nos invitan a una fiesta en su mansión en Chicago.

―Nuestro querido amigo ―Dice Neal con voz neutral― ¿Y dónde esta? Quiero hablar con el.

―Mañana iremos a la gran fiesta de Noel ¿Verdad? ―Dice Johan divertido.

―Acabamos de llegar y quieres ir a una fiesta ―Dice un poco irritado.

―Oh vamos, en Chicago trabajamos duro, descansemos un tiempo... o temes…

Neal suspiro.

―No, Johan, no es que no quiera ir porque la mansión de William Andley este justo al lado, no es por eso ―Dice con el mejor humor que pudo para quitarle la mirada burlona al pelirrojo.

―Como pusiste esa cara, aun te duele ―Dice con una sonrisa traviesa.

―Acaso no puedo poner esa cara ―Le reta mirándolo divertido.

―Porque te conozco ―Dice Johan con una sonrisa- Eres mi hermanito menor y esa cara la pones cuando te toman de sorpresa

Neal sonríe.

―Okey ganaste, si me tomo por sorpresa, pero para que veas que no me importa, está bien, iremos mañana a la fiesta.

―¡Genial! Ahora, un brindis.

―¿porque?

―Por nuestras vacaciones en Chicago

―No seas payaso, vinimos por negocios.

―Corrección, tu viniste por negocios, yo voy a tomar esto como unas vacaciones.

La matriarca de los Rousset se acerca a ellos

―Vamos chicos, unas palabras ―Dice ella encantada.

―Vamos Neal, te cedo la palabra―Dice Johan burlonamente.

Neal mira a todos y levanta la copa.

―Brindemos por el futuro éxito en nuestros negocios, por todo lo que logramos hasta ahora, por Doña Ana, que nos organizó esta sencilla y calurosa fiesta de bienvenida, por nosotros y por todos los socios que no están presentes este día.

Neal vio que todos brindaron felices y vio a Fiorella quien tenía una delicada copa entre sus manos.

―Vaya Daniel ―Piensa ella mientras aplaudía con una sonrisa pequeña― Cada día me sorprendes más.

Neal sonrío al ver que ella lo miraba.

.

.

.

Bueno… tratare de actualizar seguido, espero poder hacerlo antes de navidad xD

Responderé los comentarios desde el capítulo cuatro.

Kellyelin

Me alegra que te haya parecido interesante, leo tus historias y me gustaron mucho, espero el siguiente capítulo de "message in a bottle" y mi favorita fue "To The Last Bullet" :`)

Bueno si, aun no hay romance ¡Tenme un poco más de paciencia, por favor! :c

Te aseguro que si tiene romance solo que el pasado tomo varios capítulos.

La categoría de la historia está bien, creo, solo que aún no llega el momento.

sayuri1707

¡Gracias por comentar! También espero que Neal sea mas astuto y bueno es Neal Leagan, es astuto, tramposo, estoy seguro que se las arreglará y más para proteger a su hermana.

Aclaro esto, ambos (Lee y Elisa) fueron encontrados por el tío Charles, pero el solo le dijo que Elisa estaba en su casa.

Elsa

Ay yo me emociono cuando veo un comentario tuyo xD con gusto te explico este punto.

Primero, el tío Charles, encontró a Elisa y a Lee en una banca de un parque en medio de la lluvia, a ambos los llevo a su casa. Ya que se fueron sin nada no llegaron muy lejos. El tío solo le dijo a Neal que Elisa estaba en su casa para que la recoja.

Disculpa si no lo explique bien en el capítulo anterior.

El otro punto, el pelirrojo Rousset "Johan" es el nuevo socio de nuestro Neal, ¿Amigo o enemigo? xD lo siento, seria spoiler, lo veremos más adelante, pero sea lo que sea estoy segura que Neal lo sabrá, recordemos que él le ayudo a atrapar a los viles estafadores "Jackson y Sofia"

Guest (oct29)

¡Hola! Como no escribir de Neal si es tan encantador xD Esperemos que le vaya bien a Neal y Elisa. Te aclaro la última duda, creo que me preguntas eso sino bueno xD Albert y Candy esperaron seis meses antes de casarse. Fue una adorable boda doble :`) Albert y Candy, Archie y Annie.

Guest (octubre 30)

También lo imagino castaño. :)

.

Bueno entonces quedamos con que Neal es castaño ¿Verdad? En el manga tiene otro tono de cabello pero siempre lo imagine castaño, manita arriba quien lo quiere castaño. ._./ nadie, okey, castaño 1, castaño rojizo (Segun el manga) 0 (¿Quedamos así entonces?)

.

.

No es necesario que recuerden a todos los personajes, no todos son importantes o solo harán algo y se irán. En todo caso los que si son importantes son estos.

Johan Rousset - Mejor amigo y socio de Neal. Pelirrojo, ojos café.

Bella Setti - Prometida de Johan. Pelirroja, ojos azules.

Fiorella Rousset- Prima de Johan, interés amoroso de Neal. Pelirroja, ojos verdes.

Lee Sung- Esposo de Elisa, hijo de Jang. Ojos rasgados.

Luke- hijo de Elisa y Lee. Ojos rasgados.

Jang- Mayordomo de los Leagan. Ojos rasgados.

.

Aclaro estos puntos por si acaso:

1. Elisa se casó con Lee y tienen un hijo de cuatro años "Luke"

2. Neal acabo de llegar a Chicago luego de pasar varios meses en Florida por negocios.

3. A Candy le dio "la parálisis del sueño" ocurre cuando despiertas y no puedes mover tu cuerpo.