Capítulo 7: Baile de máscaras ― Parte 2
Neal y Johan se encontraban al rincón del salón de baile bebiendo una copa. El pelirrojo observaba a las bellezas con mascara sin mucho disimulo. Por su lado el moreno estaba inclinado en la pared sin ningún pensamiento en especial. Solo disfrutando a sorbos el coctel que le ofrecieron.
―No puedo creer que me convencieras tan fácilmente de venir ―Murmura Neal.
―Solo basto mencionarte que mi prima estaría aquí ―Se burló.
Neal mira a una morena que llevaba vestido negro pero mascara azul. Al darse cuenta de quien se trataba se dirige hacia ella.
―Así que la mejor modelo de la francesa también trabaja para mi socio Noel―Comenta Neal. La morena al escuchar el comentario tras ella voltea con una sonrisa.
―Vaya, me reconociste―Dice la morena sorprendida.
―Es imposible no hacerlo ―Comenta Neal
―Oh, que galante señor ―Bromea.
―Recuerda que mañana necesito de ti y de tus mejores modelos para la sesión de fotos con la francesa ―Le recuerda Neal con voz suave― Eres la modelo principal así que no me falles.
―Por supuesto que no ¿Cuándo te he fallado? ―Pregunta con una sonrisa. La plática se extendió hasta que Neal noto que el pelirrojo estaba impaciente entonces entendió y sonrió.
― Ah, él es Johan Rousset, mi socio.
―Un placer ―Dice la morena con cortesía.
―¿Bailas? ―Pregunta Neal.
―Pero soy la anfitriona, amigo.
―A Noel no le importara ―Insiste Neal extendiendo la mano hacia ella, la morena toma su brazo y ellos se dirigen a la pista de baile. Cuando termina la canción la pareja se vuelve a acercar al pelirrojo que no había dejado de ver a la morena. Mientras platicaban un grupo de anfitrionas le pidieron a la morena que se acerque un rato.
―Bueno chicos, me llaman, vuelvo en un minuto ―Dice la morena animada.
―Oye, esa chica tiene las medidas perfectas ―Dice Johan impresionado― Es hermosa.
―Es modelo ―Dice Neal con sarcasmo.
―¿Y de dónde la conoces?
―Es la dueña de la agencia de modelos que contratamos la francesa y yo, si hubieras llegado temprano hubieras visto a todas las modelos.
―Donna no me dijo nada ―Se quejó el pelirrojo.
―Porque será ―Responde Neal con sarcasmo― Celos.
―¿me parece que le querías coquetear? ―Pregunta Johan burlonamente.
―Solo quería saludarla ―Dice Neal restándole importancia― Vine por Fiorella ¿No lo recuerdas? Me convenciste de venir por ella.
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La pelirroja sonrió al sentir que las miradas en ella, la anfitriona de la fiesta, la señora Daisy estaba a su lado mirándola con picardía.
―Yo creo que le gustas ―Comenta Daisy con una sonrisa pícara.
―¿Yo? ¿A quién? ―Pregunta Fiorella riéndose un poco por el efecto de las copas.
―Sí, ya sabes a quien me refiero, Neal Leagan.
La pelirroja sonríe y levanta la copa al ver que Neal está mirándola desde el grupo con el que mantenía plática. El moreno le devuelve la sonrisa y levanta la copa en dirección a ella.
―Lo sé, me pidió matrimonio ayer ―Alardeo suavemente.
―¿Enserio? ―Exclama Daisy sorprendida― Quien lo diría, su hermana intento que escogiera novia hace mucho, le organizaba citas con sus amigas, claro que eso fue cuando sus padres vivían, luego ya no había quien lo obligara.
Fiorella bebió de su copa escuchando a la anfitriona aparentando no estar tan interesada.
―Yo estuve entre ellas, pero parece que solo tenía ojos para la hija adoptiva de los Andley, en fin, supongo que ya quiere sentar cabeza ―Comenta Daisy observando la mirada indiferente de la pelirroja― Pasaron los días de don juan.
―Pero recién lo conozco ―Dice Fiorella― Ósea si lo he visto en algunas fiestas de mi abuela, pero seguro es un infiel igual que mi primo o un don juan como dices.
―¿Tu primo es infiel? ―Pregunta Daisy confundida.
Fiorella sonrió al entender que comento algo privado.
―Dices que lo conoces ¿Crees que le guste? ¿Va enserio?
―Creo que si ―Dice Daisy mirando de reojo a Neal― Debes gustarle mucho, como te explico, es prácticamente el jefe de su familia, él manda, nadie le puede obligar a casarse, ya que su familia no tiene consejo y esas cosas, no tiene presión, no hay padre o alguien mayor que lo obligue.
―¿Me permite esta pieza? ―Pregunta un joven rubio extendiendo la mano a la pelirroja. Daisy niega con la cabeza sutilmente a Fiorella pero ella hace caso omiso y toma la mano del rubio con una sonrisa hacia el moreno que la observaba de lejos.
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―Mira ¡Ahí esta! ―Dijo divertido Johan señalándola con el dedo― Imposible no reconocerla.
―Parece un angelito ―Comento la modelo.
Neal sonrió al verla conversando con Daisy Dillman, no podía creer que se atrevió a vestir de blanco a una fiesta donde indicaron en la propia tarjeta que se vestía de negro. Su cabello pelirrojo estaba recogido, con un elaborado peinado de corona de trenzas y se había pintado los ojos ligeramente, el vestido contrastaba con los demás, así que era imposible ignorarla, su rostro estaba cubierto con una máscara plateada.
Los ojos verdes le observaron con la misma intensidad que el la miraba. Entonces una sonrisa pícara se dibujó en la pelirroja y levanto la copa hacia él. Neal levanta la copa con una sonrisa traviesa en su rostro.
Pero entonces nota que un joven rubio se acerca a ella y le extiende la mano, y la pelirroja sonríe mientras toma la mano del joven y se dirige a la pista de baile.
Una sensación incomoda se apodero de él, su próxima conquista bailaba con alguien más ¡Y en su cara!
Tenía la impresión de que se había pasado de copas y exagero el juego de los celos. La pelirroja era una mujer hermosa, con una figura envidiable y de carácter frívolo. No diría que estaba enamorado, pues no era la mujer que ocupaba sus pensamientos, ni le quitaba el sueño, pero si ella aceptaba estaba dispuesto a comprometerse para hacerla feliz como esposa. Lo que le atrajo de ella es que era lo contrario a las mujeres por las que había estado interesado antes.
Respira hondo y espera impaciente a que termine para acercarse a la pelirroja y no dejarla bailar con nadie el resto de la fiesta, aunque dudaba que ella le permita eso. Pero igual podía persuadirla. Aprovecho cuando el joven se alejó de ella para ir por un par de copas para acercarse a la pelirroja.
―¿Y ese tipo?
―No sé, recién lo conozco ―Responde Fiorella con una sonrisa altanera― ¿Así que viniste a esta fiesta a vigilarme?
―Vine a verte, como crees ―Masculla Neal.
―¿Estás enojado, Daniel? ―Pregunta Fiorella con una sonrisa traviesa.
―No, claro que no.
―Menos mal, porque tú y yo no tenemos una relación y yo puedo bailar con quien yo quiera... al menos hasta que yo me decida ¿Entiendes? ―Agrega la mujer de blanco. Neal se limitó a observar a la sonriente pelirroja, algo andaba mal en ella ahora.
El tipo volteo y se intimido al notar a Neal al lado de la pelirroja, porque parecían pareja y se veían bien juntos. Era un joven rubio que parecía tener menos de veinte y más bajo que el moreno.
―Espera, quiero bailar otra vez ―Dijo la pelirroja acercándose de nuevo al joven y llevándolo a la pista de baile llamando la atención de todos al colocarse en medio del salón.
―¿Cuantos tragos bebiste, traviesa? ―Piensa Neal al notar que la pelirroja no estaba en sus cinco sentidos. Y se dio cuenta que al igual que los demás, era un simple espectador de ella admirando su belleza igual que todos alrededor, pero no podía evitar mirarla, parecía una diosa con su piel pálida y limpia, sus ojos verdes brillantes, su mirada altiva y su manera de llamar la atención. Y sonríe, porque se sentía fascinado por ella, al menos por su apariencia y por ser tan diferente a las chicas que le gustaban, pero había un gran abismo entre ser diferente y ser indiferente. También sabía que había un gran abismo por sentirse fascinado por la belleza exterior de una mujer que sentir amor, calidez y respeto por la belleza interior de una mujer. Pero él no era digno de ella, eso ya lo tenía claro hace mucho.
Entonces despierta de su ensueño al sentir que una mujer choco con él. Se dio cuenta que la rubia iba a perder el equilibrio y antes de que caiga al suelo la sujeta atrayéndola hacia él y ella levanto la cabeza, entonces ambas miradas se encuentran. La rubia mira los penetrantes y profundos ojos avellana del moreno, tenía la respiración entrecortada y se sentía confundida. Neal la sujeta sin saber que esa mirada ingenua y llena de brillo era de la primera chica de la que estuvo enamorado hace muchos años, la misma que le rechazo. Su corazón se aceleró por no poder apartar la mirada de la mujer. No podía articular una palabra, se había quedado mudo, solo la sujetaba, como si quisiera guardar este momento en su corazón.
―Disculpa ―Murmuro la rubia en voz baja sacándolo de la mescla de sentimientos al ver sus ojos verdes, ella se apartó suavemente pero antes de que Neal pueda articular una palabra la rubia ya se había ido lejos de él.
La había perdido de vista y no fue consciente en que momento empezó a buscarla impaciente, tampoco fue consciente de que lo hacía porque su corazón estaba acelerado y le ordenaba a gritos hacerlo. Busco con la mirada y suspiro aliviado al encontrarla sentada en una de las sillas de una mesa con algunos cocteles recién preparados que dejo uno de los mozo.
Se acercó discretamente para obsérvala de cerca, la rubia miraba las copas servidas dudosa al tiempo que se llevó la mano al lazo oscuro que sujetaba su cabello en un peinado alto. Tenía intención de aflojar un poco el laso porque le iba a volver el dolor de cabeza al estar tan apretado, pero el laso se desato, dejando caer una melena de rizos.
¿Es ella?
Pensó Neal cautivado con la belleza de la mujer. Al verla a los ojos sintió que se trató de ella, sintió que su corazón la reconoció ¿O se equivocó? No podía asegurarlo, hace muchos años que sabía que había gente parecida. Ahora mismo su mente podía estarle jugando una mala pasada con ayuda del alcohol.
Al observar a la rubia, pensó que al contrario de la chica pecosa con coletas que vio por última vez siete años atrás, esta mujer era muy sensual. La cascada de rizos era muy pronunciada y le llegaban hasta las caderas, el vestido negro acentuaba las sutiles curvas. La máscara y el color negro la hacía lucir misteriosa. Y a pesar que el resto de invitados también vestía de manera similar, ella era la única con la que quería bailar el resto de la noche.
Es más probable que sea alguien muy parecida. –Pensó Neal.
Aun así no podía confirmarlo, habían pasado siete años y no la había vuelto a ver desde ese día, así como alguna foto de ella, si alguna vez salía en las revistas al lado de William, lo ignoraba. Miro sorprendido que la rubia se bebió dos copas más y pensó que definitivamente no era Candy. Otro caballero se acercó a ella pero ella se negó.
―¿Me permite esta pieza? ―Pregunta con voz suave.
Ella levanto la mirada pero no levanto tomo la mano del castaño
―Disculpa, es que no tengo ánimos de bailar ―Dice con voz cordial
―Lo entiendo ―Dice Neal con voz amable mientras se apoyaba en la pared al lado de ella y se le dibujaba una sonrisa de lado al notar que la rubia lo miraba de reojo. Tomo una copa de la mesa haciendo que la rubia lo mirara ladeando la cabeza hacia el sin disimulo.
Pensó que si le preguntaba el motivo probablemente le diga que tiene a alguien, no quería esa respuesta. Era lo más probable pues la mujer solo bebia y miraba la pista de baile. No parecía muy interesada en la fiesta. Entonces se sentó a su lado con una sonrisa amable y dejo su copa de la mesa. Pero ella se tensó al ver que se acercó.
―Disculpa, no quería incomodarte ―Se disculpa el moreno antes de que ella se paró del asiento y se vaya.
La rubia suavizo su mirada al ver la reacción del moreno.
―No me incomodaste ―Dice Candy con voz amable― Pero enserio, no quiero bailar.
―¿Crees que al menos podemos conversar? ―Pregunta Neal.
Candy lo observo con recelo pero decidió seguirle el juego.
―De acuerdo ―Dijo para luego agregar señalándolo con el dedo índice con exageración― Pero solo hasta que regrese mi amiga, salió a bailar y la perdí de vista.
―De acuerdo ―Dice Neal divertido por la reacción de la rubia― También se me acaba de perder mi amigo ¿Cómo te llamas?
Neal observo a la rubia que lo miraba con recelo.
―Creo que decírtelo arruinaría el baile de máscaras ―Le susurro como si fuera un secreto.
―Cierto, cierto entonces como me refiero a usted―Pregunta con una sonrisa
―No sé ―Dice Candy, ella toma una copa y se la lleva a los labios después de agregar― Adivina mi nombre.
Neal la miro desconcertado y Candy sonrió pensando ―estoy segura que se va a aburrir y se ira.
Candy toma otra copa nerviosa al sentir la mirada del moreno observando lo que la máscara negra le permitía, que no era mucho.
―Existen miles de nombres en todo el mundo ―Murmura como si fuera lo más obvio del mundo― ¿Alguna pista? Bueno, si serias tan amable.
Candy lo mira desconcertada y entonces mira a la pelirroja conversando con un grupo de caballeros, pero estaba claro que tenía la mirada hacia ellos.
―¿Conoces a la pelirroja de blanco?
―Humm ¿Si? ―Responde Neal.
―Está mirando hacia acá ―Le susurra Candy― Te está comiendo con la mirada.
Neal voltea y observa que la pelirroja rodeada de chicos lo estaba mirándolo fijamente, los ojos verdes de la pelirroja podían haberlo quemado en ese momento.
―Deberías ir a ella ―Dice Candy con una sonrisa― Parece que tu novia quiere que vayas.
―Si voy me parece que tendría que hacer cola para hablarle ―Dice Neal encogiéndose de hombros. Esto hizo que Candy sonriera por primera vez.
―Si te gusta deberías luchar por ella, decirle lo que sientes.
―Eso quería hacer, pero es que estoy cansado de luchar ―Le explica Neal mientras toma su copa de la mesa, Candy lo mira con exagerada tristeza por efecto del alcohol― Sé que los hombres somos los que tenemos que hacerlo, pero estoy cansado, las chicas por las que luche antes se fueron.
Candy miro la expresión del castaño y sintió que acabo de contarle algo muy personal y que tal vez nunca haya hablado con alguien.
―No digas eso, mira, esa chica no es como las de tu pasado, al menos no lo sabrás si no lo intentas.
―Tienes razón, es muy diferente ―Dice Neal mirando el suelo algo pensativo― Voy a ser sincero contigo, tengo miedo.
Al escuchar, Candy no pudo evitar mirarlo con una expresión de tristeza.
―¿Miedo a que? ―Pregunta en voz baja.
―De luchar ―Dice simplemente― De entregarme y que luego de construir una bonita relación todo se esfume algún día.
―Eres una buena persona ―Dice Candy sonriendo dulcemente― Estoy segura que encontraras a alguien aunque en el pasado no hayas sido correspondido y que esa mujer te va a amar mucho.
Candy piensa en Terry al decir eso, no funciono pero la vida continúo para ella y le dio una oportunidad para ser feliz de nuevo, que no cambiaría por nada del mundo. La charla le parecía agradable y ella le sonrió amigablemente.
―Pero ya no hablemos de esas cosas tristes.
―Tienes razon ―Dice Neal con voz suave feliz de haberse ganado la simpatía de la rubia con unas cuantas palabras― ¿Porque mejor no bailamos?
―¿Bailar? ¡No!, no , gracias ―Dice Candy riendo y tomando otra copa.
―Ya no deberías tomar, creo que estas un poco mareada.
―No eres mi jefe ―Dice Candy con voz juguetona― No quiero dejar de beber y tampoco quiero bailar contigo.
Neal sonríe trazando como jugar con ella. No era que se la pasara de fiesta en fiesta coqueteando con mujeres, siempre estuvo de acuerdo en que su hermano era el conquistador, y eso que tenía prometida, a diferencia de él que estaba soltero. Pero lo único que quería era llamar la atención de la rubia de ojos azules, el resto del mundo incluyendo a la pelirroja no importaba ahora, no cuando podía tratarse de ella. Entonces se le ocurrió que un simple truco que hacia con su sobrino podía hacerla sonreír de nuevo.
―Y si te ayudo a sacar eso que tienes en el cabello ¿Aceptas bailar conmigo? ―Pregunta en voz baja.
―¿Que tengo en el cabello ―Pregunta Candy asustada.
―No te muevas ―Dice el con voz cautelosa, ella obedece un poco asustada rogando que no sea un insecto. El con exagerado cuidado y seriedad toma la copa que tenía Candy en sus manos y la deja en la mesa y luego toca su oreja y saca una rosa de papel roja.
―¿Cómo hiciste eso? ―Pregunta con una sonrisa dulce.
―Tengo poderes ―Dice el con una ligera sonrisa― Pero no le digas a nadie.
―Eso es un truco ―Desmiente Candy tomando la rosa entre sus manos, distrayéndose tocando los pétalos de papel.
―Es verdad, suelo sacar monedas de la oreja de mi sobrino todo el tiempo ¿Ya bailamos? ―Pregunta algo impaciente.
―mmm bueno, si adivinas mi nombre, lo pensare.
Neal sonríe, la rubia no era una chica fácil, pero no era tan esquiva como su flor salvaje, sintió un parecido con su primer amor.
―Que engreída eres, hay miles de nombres en el mundo ―Menciona tocando su barbilla― ¿Alguna pista?
―No… y no soy engreída.
Neal suspira y queda un momento en silencio, no estaba acostumbrado a tratar de coquetear con una chica, además de la pelirroja, pero sentía que debía tener mucho cuidado con cada palabra o todo acabaría. Noto que la rubia observaba su copa vacía.
―¿Quieres que pida un par más?
―Sí, me gustaría.
―Ahora vuelvo.
Candy se quedó sola observando como el tipo se alejaba se ella hasta llegar a una especie de bar donde hablaba con un mozo. Luego trae dos copas y se acercó de nuevo a ella. Le dio la copa y ella al dar el primer sorbo se dio cuenta que era más fuerte que los anteriores. Pero le sonrió antes de beber toda la copa de un solo sorbo.
―¿En que estábamos? ―Pregunta Neal con una sonrisa satisfecha― Ah, tu nombre, debes darme una pista.
―Yo… C… empieza con C ―Dice Candy sintiéndose más mareada.
Neal la miro desconcertado.
―¿Susana? ―Dice Neal al azar haciendo que se le quite la sonrisa a la rubia.
―¿Tengo cara de Susana acaso? ―Pregunta sintiéndose un poco ofendida― Dije C, no S, escucha S―Repite ella mareada.
―Ah… disculpa, no quise ofenderte―Dice Neal con un poco de sarcasmo― ¿Charlotte? ¿Candy? ¿Cinthia? ¿Claudia? Creo que podría tomar toda la noche y no adivinar.
Candy ensancha su sonrisa al escuchar su nombre entre ellos. La melodía cambia hacia la canción que una vez bailo con su príncipe de las rosas.
―Dime que es alguno de esos ―Pide mirándola con picardía.
Candy niega con la cabeza divertida y Neal suspira de alivio.
―Pienso que también tienes ganas de bailar ―Dice suavemente.
―Bueno si, pero esta canción no ―Dice Candy― Esperemos otra.
La atención de ambos se desvia hacia un par de copas que un mozo dejo en la mesa. La rubia iba a tomar una de ellas pero el también y sus manos se rozan, el contacto hizo sonrojar a Candy pero no se apartó, el castaño nota esto y sonríe al percatarse que no le es indiferente a la rubia. Entonces toma la copa y se la da a la ojiverde, ella murmura un gracias y da un sorbo.
El tiempo pasa mientras ellos hablan de la canción que suena recientemente. Entonces otro mozo pasa y Candy toma dos vasos y le ofrece uno al moreno. El complacido acepta el trago y ambos bebieron de un solo trago.
―La música que no te gusta ya acabo ¿Ahora si podemos bailar? ¿O tampoco te gusta esta?
―Esta canción nunca la he escuchado en mi vida ―Dice Candy antes de beber el ultimo sorbo del vino― Pero es mejor que nada.
Candy sonríe y acepta la mano del caballero, quien le lleva a la pista de baile y ella se siente extraña, al sentir el calor de la mano del castaño tocando la suya, extenderse por su piel.
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Fuera de la fiesta, en una de las piletas del jardín de la mansión, un pelirrojo besaba a la modelo morena quien se resistió al inicio pero finalmente cedió y le devolvió el beso.
―¿Y porque me das tanto trago? ―Pregunta la morena entre besos.
―Solo quería celebrar contigo -Dice Johan con voz suave― Podemos hacer esta noche maravillosa.
―Sí, seguro ―Dice la modelo con una sonrisa sarcástica, se sentía mareada y tenía mucho calor. Johan volvió a robarle un beso pero esta vez ella no le corresponde.
―Creo que te estas equivocando conmigo ―Dijo la modelo alejando el rostro del pelirrojo con una mano. Johan le hizo caso omiso hasta que ella abrió los ojos recordando algo importante― Tengo que volver, me pagar por ser anfitriona, la señora Daisy me matara.
―Querida, yo te puedo pagar más ―Dice Johan haciendo que la modelo se aleje al escuchar eso.
―¿Que tiene ese trago? Me siento extraña.
―¿Alcohol? ―Responde Johan divertido. La morena se levanta con la intensión de volver a la fiesta pero el pelirrojo la atrae hacia el aprisionándola en sus brazos― ¿A dónde vas?
―¡Déjame volver! ―Exclama enojada. Y al levantar la vista nota que sus ojos estaban oscurecidos por el deseo. Entonces ella forcejea al entender que el no planeaba soltarla, y con toda la fuerza que acumulo logro darle un rodillazo en su entrepierna y cuando se liberó de la prisión de sus brazos lo empuja a la pileta. Observo por un par de segundos como el pelirrojo se empapo por completo el cabello y el traje, trato de pararse en la pileta pero resbalo y cayo de nuevo en ella. A la modelo se le ensancha la sonrisa antes de salir corriendo.
―¡Oye, vuelve aquí! ―Grito el de nuevo tratando de salir de la pileta pero sin éxito por su ebriedad.
―Lo siento, yo no hago esas cosas ―Exclama ella riendo antes de entrar a la gran fiesta de máscaras.
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La fiesta continuaba con un ritmo más rápido y la pareja bailaba mirándose con intensidad. Muy cerca, cada vez se sentían mas cerca. La rubia le sonríe mientras la palma de su mano palmeaba su ancho hombro izquierdo y la otra tocaba el brazo del moreno hasta que este acaricio la parte de su codo haciendo que ella levante la mano y acaricie el cabello castaño del caballero para bajar hasta acariciar su cuello.
Neal se aleja un poco con una sonrisa traviesa y bebe la copa de la mesa cercana. Candy bebe otra copa sin dejar de moverse al ritmo de la música.
―Me saliste bailarina ―Murmura Neal antes de beber otro trago. La rubia le sonrió y se terminó la copa de un solo trago. Sigue moviéndose al ritmo de la música, sus risos rebeldes se movían con ella mientras movía sus caderas, lo que para el caballero le resultaba sensual y provocativo. Ella había perdido la vergüenza inicial al notar que todos los invitados aquí no solo bailaban en pareja un simple bals, sino también se movían con la música mientras charlaban. El moreno sonríe pensando que disfrutaba más de verla bailar que de atraerla violentamente hacia él y besarla. Aunque no desechaba lo último. Entonces ella abruptamente sonríe y se toca la frente con la palma de su mano.
―Me siento un poco cansada.
―¿Quieres ir a otro lado? ―Pregunta el castaño con voz suave.
―¿A dónde?
―Ven ―Dice tomando la mano de la rubia y entrelazándola con la de e― A un lugar más tranquilo y silencioso, para que te sientas mejor.
La rubia aprieta la mano y asiente. Entonces Candy sigue moviéndose al ritmo de la música y él sonríe satisfecho. La intenta besar pero ella lo aparta con la mano sin dejar de sonreír.
―¿Estás seguro?
―Claro.
El castaño empieza a caminar seguido por la rubia.
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Personajes. Los resaltados son los importantes.
Fiorella Rousset: Interés amoroso de Neal, prima de Johan. Pelirroja, ojos verdes.
Johannes Rousset: Socio y mejor amigo de Neal. Pelirrojo, ojos café.
Daisy Dillman: Esposa de Noel Howland (ella si pertenece al manga y Anime Candy Candy)
Noel Howland: Socio de Neal y Johan. Esposo de Daisy Dillman.
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watch?v=q6wjW6PSCnw - La cancion en version violin. Candy y Neal.
watch?v=HI9OJO3XGWQ - Fiorella
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Estoy cansada, trate de actualizar lo más rápido y el resultado fue este capítulo más un dolor de cabeza :C responderé los anteriores comentarios en el próximo capítulo, estoy cansada… ya me quiero ir a dormir. Pero si los lei y gracias por ellos, fue por ello que me anime a escribir rápido. Aunque siento que quedo algo corto pero estoy conforme. Si te gusto déjame un comentario, sugerencia, amenaza, duda, lo que sea xD
Gracias a
ElsaDeLarios
sayuri1707
Guest chapter 5
Hola, te respondo las preguntas aunque no creo que te encanten las respuestas xD Disculpa por no ser muy específica pero es que sería hacer spoiler xD
La figura que vio candy es una metáfora de Los problemas que se avecinan? O es una premonición de Neil? Otra cosa?
Candy tubo el sueño el mismo día que Neal llego a Fox (Villa donde vive), ya había experimentado la parálisis del sueño antes. Solo fue un sueño (Lo veras más adelante)- Susurro xD
Albert y candy tienen hijos?
Vas a descubrir la vida de ellos en los próximos capítulos.
serán Neil y candy pareja en Este fic ?
Este fanfic contiene romance aunque ya estemos en el capítulo siete, todo está fríamente calculado xD La respuesta es tal vez, la verdad es que me parecen muy tercos. En este capítulo lo veo bien verde pero tal vez en los próximos capítulos puedan acercarse más
Mi mente dice: Jharolay no te está preguntando eso :c te está preguntando si serán pareja o no.
Y yo digo: Al menos por ahora no.
yussy leagan - Gracias por tu comentario, publique lo más rápido posible xD y lo siento, no puedo traducir fics porque no soy muy buena en el inglés, pero puedes usar el traductor de google, ella tiene fics muy bonitos.
kellyelin
yili leagan
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Gracias por tomarse el tiempo de comentar, lo siento si fue algo corto, son las dos de la mañana y me muero de sueño, pero igual quería subirlo antes de ir a dormir ¡Ahora sí, buenas noches!
