Disclaimer: Los nombres de Eithan y Alba son de mi propiedad, pero sus espíritus pertenecen a Stephenie Meyer, al igual que la mayoría de los personajes de la historia.


Chapter 14:

Alice's Confession

A.

No me moví ni un centímetro.

—¿Por qué? —mascullé, cuando alcancé emerger del shock—. ¿Por qué lo hizo?

—Porque te amaba.

—Pero, ¡él me dejó! ¡Me dijo que no me quería! ¡Que no era buena para él!

Bella —me atajó Alice, advirtiéndome con la mirada—. Después de lo que pasó con Jasper, Edward llegó a la conclusión de que la única forma de mantenerte a salvo era desapareciendo de tu vida. Quería darte la oportunidad de tener una vida normal y humana. Por eso te mintió, y por eso nos pidió que nos marcháramos de Forks.

—No entiendo, Alice, ¡si yo moriría algún día! ¡Ese era el riesgo que él tenía que correr! ¿Por qué matarse?

Sus labios temblaron antes de contestarme.

—Lo hubiese hecho de cualquier modo, así hubieses muerto a los veinte, cuarenta u ochenta años. Vivir nunca fue una opción para mientras tú no existieras, y él lo sabía. No podía vivir sin ti.

—¿Edward nunca dejó de amarme? —pregunté, apenas un murmullo.

—No. Sólo mintió.

—No, Alice —empecé a negar, descontrolada por la locura implícita en mi voz—. No, no, por favor… No Edward. Yo lo amo, no puede estar muerto. Por favor… Oh, por favor. Debí saberlo. debí buscarlo. ¡Esto es mi culpa!

¡Era tan obvio! ¿No me salvó él de la muerte, poniendo en riesgo su propia vida? ¿No me demostró innumerables veces el esfuerzo que le suscitaba el no matarme cada segundo que aspiraba mi aroma? ¿No me juró él su amor eterno?

"La primavera pasada, cuando tú casi… cuando casi te mataron". Había dicho él tristemente, la tarde de mi último cumpleaños. "Claro que estaba concentrado en encontrarte con vida, pero una parte de mi mente estaba elaborando un plan de emergencia por si las cosas no salían bien".

"¡No me importa lo que me ocurra, no te permito que te hagas daño a ti mismo! ¿Y qué pasa si te ocurre a ti algo? ¿Querrías que me suicidara?"

Un rastro de dolor había surcado sus rasgos perfectos.

"Creo que entiendo un poco por dónde vas… sólo un poco. ¿Pero qué haría sin ti?"

Esta vez, el llanto restalló con tanta fuerza que pensé que mi interior se quebraría, sintiendo el calor vivo de aquél suplicio que me asfixiaba. Y entonces, me di cuenta de algo:

Pese al descubrimiento de mi pasado, mi vida como Alba resultaba considerablemente más valiosa, por ser la más reciente y la única con la cual podía presentarme al mundo. En ningún momento consideré retomar el papel de Bella, porque ahora contaba con una nueva identidad, permanente e inalterable, de la cual no estaba dispuesta a renunciar.

Pero ahora me arrepentía arduamente por cada uno de los instantes en los que pretendí que Edward ya no me importaba. ¿Cómo me atreví a fingir una grosería como esa? No importaba que todos mis sueños se hubiesen desquebrajado cuando morí, sabía que podía sobrellevar una vida tranquila y dichosa sabiendo que en algún lugar del mundo, Edward existía; que el sonido de su risa no había desaparecido, que el oro líquido de sus ojos seguía latente, que el roce perfecto de sus labios permaneciera intacto, incluso si nada de eso estuviese destinado a mí. Pero ya nada de eso importaba.

Edward está muerto.

Cubrí mi boca para acallar el sollozo.

Edward está muerto.

"¿Qué oíste?".

"Dijiste que me querías".

"Eso ya lo sabías".

"Da lo mismo, es agradable oírlo".

Conforme asimilaba la cruda realidad, más pesada se me hacía la vida. ¿A quién trataba de engañar? En recóndito de mis esperanzas, existió la idea de que algún día volvería a ver a Edward, así sea por última vez. Pero eso no pasaría nunca.

El dolor se esparció a mis extremidades con tal potencia que me derrumbé, ahogándome una la miseria que no había experimentado nunca. Y mientras me arrinconaba en el suelo, cada uno de los motivos que me impulsaban a vivir perdieron significado. Ninguna razón en la tierra justificaba todo este dolor, por lo tanto, ¿qué sentido tenía vivir? ¿Ya no había sufrido bastante? ¿No era mucho más sencillo acabar con todo y ahorrarme este trajín? Es cierto que mi partida afectaría a mis seres queridos, pero, ¿qué importancia tiene cuando estás muerto?

Edward, Edward, Edward…

Edward, Edward, Edward…

Edward, Edward, Edward…

Mi mirada se desvió al cuchillo carnicero al lado del fregador.

Sería tan fácil.

—Ni si quiera lo pienses —interrumpió Alice mi creatividad. En un parpadeo, se hallaba a unos centímetros de distancia.

—No iba a hacerlo —aseguré, reposando la mejilla sobre el suelo.

—Lo sé. Pero te vi tomarlo. Me asustaste por un segundo.

—No me mataría nunca, Alice. No soy tan cobarde. Todavía me quedan razones para vivir. Tengo a mi mamá, y a Eithan.

Es cierto que el suicidio iba en contra de mis principios, pero eso no descartaba el hecho de que viviría el resto de mis días lidiando con un descomunal peso sobre mis hombros. No era sólo la muerte de Edward la que me torturaba, sino también los motivos de la misma: él se mató de la pena. Hasta hace unos minutos, en mi mente, conservaba un esquema en el cual podía enfrentar nuestra ruptura reconociendo que él no me amaba; era una página que pasar y una historia por cerrar. Pero ahora que sabía que él en verdad si me quiso, y que murió por mi causa. ¿Cómo podría ser feliz? ¿De qué manera se puede superar esa desgracia?

El amor de mi vida había muerto.

La más pura ira reemplazó a la agonía que hasta ahora me devoraba. En mi pasada vida, coexistí con los individuos que me rodeaban asumiendo una maldita y absurda insignificancia que, contradictoriamente, iba a acompañada con mis aires de superioridad moral de sacrificio y sufrimiento ridículo. Mi pobre autoestima me instó a asumir que no era lo suficientemente valiosa, y eso nos condujo hasta aquí. Si hubiese puesto en práctica un poquito más de racionalidad sabría que nada de lo que me dijo Edward era verdad, que nos pertenecíamos el uno al otro.

¡Maldita sea Bella Swan y su estupidez! ¡Esa sosa, tonta y malcriada niñita!

¡Maldita sea!

—Soy una imbécil —grité, cerrando los ojos.

Las cosas serían muy distintas si no le hubiese creído. Si él se hubiese quedado conmigo, ¿dónde estaríamos ahora? ¿Me hubiese permitido a mi misma envejecer? Lo dudo. Con lo terca que era, habría encontrado persuadirlos para que me transformaran, sin estimar los años me tomara convencerlos. Seguramente sería una vampira igual que él, y viviríamos felices, con toda la eternidad por delante. Mi estupidez acabó con nuestras vidas y nuestra ilusión de estar juntos para siempre, y ¡todo innecesariamente!

¡Jamás estaríamos juntos, y todo por mi culpa!

¡Yo nos maté!

Alice me llamó, pero no respondí. Permanecí inmóvil por un tiempo indefinible, con el sonido de su voz susurrando mi nombre. Era tan dulce, musical. No podía vivir con ello si quería ser medianamente feliz. Ella tenía que irse.

Pero no tenía fuerzas para decirle que se fuera. Estaba completamente perdida, fascinada, observando con atención los detalles de pajaritos azules de la baldosa de las paredes de la cocina. No podía sentir nada más que el frío del piso traspasando mi ropa y erizando mi piel. Sólo quería dormirme. O morirme.

Lástima que no podía hacer ninguna de los cosas dos en este momento.

—Alba. ¿Alba? Sé que es difícil, pero necesito que prestes atención, es acerca de Eithan.

La curiosidad me hizo doblar la cabeza para observarla. Encantada con mi lucidez, me tomó en brazos y me sentó en la silla en un movimiento que me arrancó un gesto de dolor, aunque a ella no parecía importarle. Un pensamiento vino a mi cabeza.

—¿Y mi mamá?

—Volverá en dos horas. Escúchame, Alba…

—¡Vete, Alice! No puedo verte —supliqué, enterrando las uñas en mi cabello—, no quiero saber nada más, sólo déjame sobrellevar esto. ¡Tienes que irte y no volver más nunca!

—Te juro que me iré si me lo pides, pero sólo después de que me escuches primero. La muerte de Edward no aclara en lo absoluto el motivo por el cual te mentí en principio. Sí, ya estuve aquí antes, pero no te he dicho por qué.

Comprendiendo finalmente la validez de su punto, me atreví a mirarla, pese al dolor que me ocasionaba observar aquellos ojos tan idénticos a los de Edward. Mordí mis labios para no gritar y asentí con la cabeza, invitándola a continuar.

—Alba, ¿cuál es la fecha de cumpleaños de Eithan?

Fruncí el ceño. No venía al caso.

—Él… —me aclaré la garganta—, es una casualidad, de hecho, ambos tenemos la misma edad y cumplimos el mismo mes, muy cerca del otro.

—¿Cuándo nació él?

—El quince de marzo. ¿A qué viene todo esto?

—¿Y cómo lo conociste?

—Coincidí con él en el… en el prado que… —no pude continuar, así que escondí mi rostro entre mis rodillas para llorar.

—Alba, el hecho de que estés aquí demuestra que el espíritu mantiene su propia conciencia. Por eso conservas tantas cosas de tu anterior vida y por eso lograste encontrar el prado que Edward te enseñó hace tantos años, a pesar de que no lo conocieras personalmente. Bajo esas circunstancias, no es de extrañar que dieras con él, pero, ¿no es acaso muy extraño que Eithan también? ¿Cuáles son las probabilidades?

Parpadeé, sorprendida. Tenía razón. ¿Cuáles eran las probabilidades de que ambos nos encontráramos a la misma hora del mismo día en un punto específico del bosque? Anteriormente no me había tomado la molestia de pensar mucho en ello; para mí, siempre había sido una simple coincidencia. Sin embargo, el descubrimiento de mi pasado como Bella Swan derrumbaba muchas de las concepciones que hasta hace poco comprendían mi entendimiento del mundo.

¿Existían entonces, las coincidencias?

—¿Dices que estaba destinada a encontrarme con Eithan en ese prado?

—No. No de forma directa, y me imagino que no necesariamente allí. Supongo que ustedes jamás se hubiesen encontrado tan pronto si yo no hubiese intervenido primero.

—No entiendo…

—Esta conversación se está haciendo cada vez más y más rebuscada, y no te mereces eso —suspiró—. Alba, ¿alguna vez le preguntaste a Eithan cómo encontró ese prado?

"¿Te digo la verdad? No lo sé" había dicho él "Simplemente… bueno. Sólo llegué hasta aquí".

Pero eso no fue todo. Mis manos comenzaron a temblar conforme la mirada insistente de Alice y mis recuerdos con Eithan me develaban algo de lo que no habría imaginado ni en mi más remotos sueños.

Siempre me gustó el hecho de que Eithan compartiera tantas cosas en común con mi vampiro imaginario, a pesar de que no supe jamás definir con exactitud de qué forma, sólo…

"Ambos están en la misma onda", le había dicho a Eithan.

Ahora recordaba cada faceta de aquella criatura que si había existido, pude discernir cuánto se parecían el uno con el otro. Eran distintos, y no obstante, eran iguales.

Sentí que iba a desmayarme. Había estado tan ocupada sufriendo por la partida de Edward que no me detuve a cuestionar que la existencia de Eithan no era una variable aislada. Eliminando a Edward de la ecuación, el verdadero papel de Eithan en mi vida tomaba forma. Sus gestos, sus palabras, los presentimientos, los delirios… Conozco a Eithan incluso antes de haber nacido.

"Ahora eres lo más importante para mí. Lo más importante que he tenido jamás" Ambos dijeron. Y la intensidad en sus ojos reflejaba un cariño más allá de lo entendible.

Las palabras provenían de una misma persona.

—Te mentí —dijo Alice—. No has sido tú a quien he visto desde que era un bebé, sino Eithan. Alba, apenas supe de tu existencia hace nueve años, cuando tuve mi primera visión sobre ti.

Los temblores fueron superados por el castañeo violento de mis dientes cuando cuándo comencé a colapsar del asombro y del terror. En un instante, la felicidad en mi interior se desbordó en un valle de lágrimas.

—Intentas decirme que Eithan y Edward…

—Son la misma persona, correcto. Tú no fuiste la única en volver.

—¡Alice…!

—Esto es lo que pasó, Alba, y quiero que me escuches con atención: Edward fue asesinado el quince de marzo del 2005, dos días después de saber que moriste. No tuve ni la más mínima oportunidad de salvarlo, nunca la tuve, así que no hice nada para cambiar esa decisión. Sólo me senté a vigilar sus últimos momentos con vida, sabiendo que jamás lo volvería a ver. Instantes después de su muerte presencié el nacimiento de Eithan a través de una visión. La conexión fue tan instantánea que me quedé petrificada. A partir de allí comencé a tener visiones de él todo el tiempo, y por más que lo intentara no podía dejar de verlo: estaba tan conectada con él que me era imposible ignorarlo.

"Mi lado más emocional me empujaba a creer que se trataba de Edward. Estos eran los hechos; nacido el mismo día, misma hora, en el mismo pueblo. ¿Cómo desconocer una cosa así? Jasper insistió en que no era cierto, que estaba empeñada en creer en una fantasía, y que seguro existía una explicación lógica que no involucrara el factor "místico" del cual yo no podía desprenderme. No quise preocuparlo más, así que me reservé cada una de esas visiones para mí y no volví a decir una palabra sobre ello. Lo mismo ocurrió cuando comencé a sincronizarme contigo. Jamás dije nada. Sin embargo, si es cierto cuando te dije que conectarme contigo resultó difícil, que muy rara vez lograba tener una visión tuya.

"Empecé a impacientarme con el paso de los años, necesitaba tener contacto con él, así fuera una vez, así que encontré el modo de engañar a Jasper y viajé a Chicago para localizarlo y verlo al fin con mis propios ojos.

Casi me caigo de la silla.

¡Eras TÚ! —grité, entre el dolor, el llanto y la alegría—. ¡Eras tú a quien vio Eithan cuando estaba en el preescolar, la chica que brillaba como diamantes!

Las cejas de Alice se arquearon.

—Sí. ¿Cómo sabes de eso?

—Su madre me lo contó. Eithan no dejó de hablar de ti cuando llegó a su casa y le dijo a su madre que te vio. ¡Oh, Alice! En el fondo él siempre ha sabido de ustedes. Siempre tenía sueños extraños. ¡Incluso soñó que yo me había suicidado y que por eso él lo haría! ¡Sólo destruyes en verdad a los vampiros si los quemas! ¡Alice, Eithan le tuvo pavor al fuego durante casi toda su infancia! ¡Y él siempre me dice cosas extrañas! ¡Él nos recuerda!

—Tranquilízate, Alba. Pareciera que se te fuera a salir el corazón, y te necesito viva.

—Sí, sí —asentí, sentándome de nuevo y tratando de calmarme.

Pero no podía hacerlo. El mundo había recuperado su brillo y con ello todas mis ganas por vivir para poder contemplarlo.

—El día que me encontré con Eithan y sus ojos dieron conmigo, supe que se trataba de Edward —Alice prosiguió, interrumpiendo mi alegría—. No acudí a un razonamiento lógico: simplemente lo supe. Era la hora del recreo, y se encontraba jugando solo en uno de los bancos del parquecito. Esperé el momento en el que la mirada curiosa de los niños y la maestra no nos interrumpiera y lo llamé desde lo lejos, apartándolo así del resto del grupo.

"—Hola —le saludé, sonriéndole.

—Hola —respondió sin titubear, parecía encantado de verme —, ¿por qué estás brillando? —señaló cuando un rayo solar se filtró entre las hojas de los árboles y dio en el lado izquierdo de mi rostro.

—Es un secreto —le dije, y él se echó a reír.

—¿Por qué te escondes aquí?

—Porque no quiero que me vean, se supone que no debería estar aquí. Pero he venido a verte a ti. ¿Sabes quién soy?

—No… pero te he visto antes, en algún lado. ¿Cómo te llamas?

—Digamos que soy una amiga tuya, ¿vale, Eithan?

—¡Ay! ¿Cómo sabes mi nombre? —inquirió, abriendo su boca con sorpresa.

—Porque te conozco desde hace mucho tiempo, así como tú dices que ya me has visto. ¿De casualidad recuerdas de dónde?

—No —se rió, como si tuviese un chiste interno—, pero sé que estás loca.

—¿Qué estoy loca? —hice un puchero, fingiendo estar ofendida—. ¿Por qué crees que estoy loca?

—Porque así eres tú. Siempre has estado loca —contestó, enseñando sus dientes.

—Bueno, Eithan, espero que algún día me recuerdes para que puedas comprobarlo —y entonces, me despedí de él, y me marché.

"Veinte fueron las veces que regresé a Chicago para observarlo, siempre desde lejos, y por supuesto, siempre a escondidas de Jasper. Me contentaba el hecho de que le haya tocado una vida corriente y dichosa, y que fuera un muchacho feliz y tranquilo. Nunca fue mi intención incorporarme a su vida a menos que fuese estrictamente necesario. Era su vida, una nueva, y yo no tenía ningún derecho de interferir en ella. Pero días después de su regresó a Forks tomé la decisión de seguirlo, y así aprovechaba la oportunidad de acercarme a ti. Llegué al pueblo la madrugada del día en que se conocieron.

"Hace nueve años, cuando las visiones contigo comenzaron, asumí que tu caso era similar al de Edward, así que averigüé el total de nacimientos ocurridos en el Hospital de Forks el doce de marzo y sólo hubo dos coincidencias en las cuales te encontrabas tú. La chica de mis visiones. No obstante, jamás vine a Forks para buscarte. No me malinterpretes; siempre albergué la esperanza de que fueras Bella, pero debes entender que el lazo emocional que guardo con Edward es más fuerte y su bienestar era prioridad para mí. Siempre consideré tu reencarnación como un hecho posible, pero no te presté la atención que le di a Edward. Pero cuando supe que ambos se encontraban en el pueblo no pude evitar pensar: ¿qué pasaría si se encontraban? Fue entonces cuando tuve una visión de Eithan en el prado de Edward, y eso me hizo replantearme todo. ¿Cómo logró él encontrar un sitio al cual jamás había visitado en esta vida? ¿Albergaba el subconsciente de esta nueva identidad, a Edward Cullen? ¿Era posible, en algún futuro, de verdad recuperar Edward?

"Desde ese momento comencé a maquinar un montón de planes para que ambos se encontraran, cambiando una y otra vez decisiones que alteraran el curso del futuro para saber cuál sería la más acorde a mis propósitos. Me sentí obligada a hacer ese experimento, sólo por saber si de verdad existía una conexión entre ustedes. Investigué donde vivías, y el día que conociste a Eithan, mientras hablabas con tu madre en la cocina, entré por la ventana y registré tu cuarto rápidamente en busca de alguna pista. Entonces me encontré un dibujo tuyo que plasmaba aquél prado y supe que tú eras Bella y que también recordabas. ¡Ambos aquí, vivos, y a tan sólo unos pocos kilómetros de diferencia! No lo volví a pensar dos veces: de hecho, ya yo había planeado una forma de engañarlos a ambos para que se encontraran en el supermercado, pero me pregunté qué pasaría si decidía dejar el dibujo a tu alcance, sólo para observar una respuesta que pudiera a lo mejor demostrarme hasta qué punto recordabas. Inmediatamente tuve una visión de ustedes dos, juntos, allí.

—Sabía que yo no había sacado ese dibujo —sollocé, apartando con mis manos aquellas lágrimas que opacaban mi vista—. Fuiste tú. Todo este tiempo… tú estuviste detrás de esto. Diste en el clavo, Alice: fue el ver ese dibujo el que me dio la idea de regresar al prado que descubrí años atrás. Encontré a Edward, por fin encontré a Edward… y todo gracias a ti.

—No sé si fue gracias a mí —desconfió ella de forma pensativa—. Te lo juro, Alba, fue un resultado tan… perfecto, tan ideal, que todavía me pregunto si algo superior a mí colaboró en ese encuentro.

—¡¿Y qué importa?!—exclamé, dando saltos por la cocina—. ¡Edward está vivo! No importa que se llame Eithan o que sea diferente. ¿No te das cuenta, Alice? ¡La vida nos regaló una segunda oportunidad para estar juntos! Sin limitaciones sobrenaturales, sin pasado, sin dolor…

"Ya me cansé de ser de intentar ser lo que no soy. No soy humano".

—Edward se sentía miserable por no ser humano —recordé con nostalgia—, por no poder manifestar físicamente lo que sentía por mí sin comprometer mi propia vida en el proceso. Él no quería transformarme para no condenarme para siempre. Pero ahora somos iguales, ya no existen barreras más allá de las que nos impongamos nosotros mismos. No importa que no me recuerde, Alice, ¡eso no importa! Lo único que importa es que me ama y que yo lo amo, y que eso va más allá de los recuerdos. Estamos destinados a estar juntos, por eso fue tan inevitable que nos enamoráramos, como un hechizo… Ya no importan las frustraciones de nuestro fatídico pasado. ¡Está vivo, Alice, y está conmigo, para siempre!

Sin decir nada más, comencé a bailar. Y en medio de la ilusión, la voz acaramelada de Edward arrulló mis oídos al son del vals, sus frías manos atraparon mis muñecas y su dulce aliento acarició mi rostro; hasta que el frío se hizo cálido y sus ojos se volvieron humanos, cuando me dispuse a enterrar mis dedos en la maraña de cabello oscuro que enmarcaba su rostro imperfecto.

Llena de goce, no me molesté en preocuparme por la extraña mirada de Alice, la cual certificaba que probablemente había perdido la cabeza. No me importó.

Bailaba en compañía de los hombres de mi vida.

Ambos me gustaban.

Y era míos.

Jacob Black yacía sentado en la orilla, su mirada fija en la puesta de sol. Sostuvo la misma postura cuando me senté a su lado.

—Volviste —dijo él, sin mirarme aun.

—Te dije que no habíamos terminado.

—Desde que te fuiste esta mañana, no he dejado de pensar en todo lo que me dijiste. Es muy seguro que me volví loco y no supe en qué momento.

—No estás loco —aclaré, apoyando mi cabeza en su hombro. Si le llegó a incomodar, no lo demostró—. Te extrañé, Jake.

—También te extrañé, Bella.

Permanecimos en silencio hasta que su voz rompió con la magia del momento.

—Y, ¿qué vas a hacer ahora? —preguntó.

—¿Qué más puedo hacer? Continuar con mi vida y dejar el pasado donde tiene que estar. No quiero que mi vida como Bella se interponga en mi felicidad futura.

—¿Y el chupasangre? —inquirió con desprecio.

—Le dije que se marchara.

Aquello era mentira. Después de pensarlo muy bien, llegué a la conclusión de que no existían motivos para no seguir en contacto con Alice. Jamás hubiese encontrado a Edward de no ser por ella. Además, a Alice le interesaba la felicidad de Edward tanto como a mí, así que le aseguré que jamás le impediría estar cerca para protegerlo de ser necesario. .

También, por consenso, tomamos la decisión de que bajo ningún concepto Eithan se enteraría de la existencia de Alice. Por más encariñada que estuviese ella a la posibilidad de que él finalmente recordara, como sucedió conmigo, estaba consciente de que la culpa lo torturaría hasta el fin de sus días. Y él no merecía ni un segundo de sufrimiento.

—¿Y qué pasará con Charlie? ¿Con tu madre? ¿Los dejarás?

La mención de ellos ocasionó un nudo en mi garganta. Recordar cómo estuve a tan pocos centímetros de Renée, sin reconocerla, sólo pensando en cuánto deseaba salir huyendo… cuánto añoraba devolver el tiepo y disfrutar de los pocos minutos que pasé con ella.

—Con tantas cosas que han pasado no he tenido tiempo para pensar en eso. Tengo que tomarme un momento para llorar por ellos, para decirles adiós, aunque nunca lleguen a escucharme. No sabes cuánto desearía correr hacia Charlie y decirle quien soy. Pero no me creería, de todos modos. Ninguno de los dos lo haría, y ellos no se merecen más sufrimiento. Han pasado dieciocho años, Jacob. No queda nada por hacer.

—Supongo que tienes razón —concordó él, suspirando con tristeza.

—Aun así, quisiera pedirte un favor.

—Lo que quieras —respondió sin dudar.

—Cuida de Charlie —pedí, limpiando mis lágrimas—. Yo me iré pronto y no podré vigilarlo. Tienes que decirme como se encuentra, y llamarme si le sucede algo. Quiero sentirme tranquila sabiendo que al menos está sano y vivo.

Me observó de forma vacilante. Después de pensarlo, accedió con un asentimiento.

—Lo prometo.

—Tampoco podemos perder el contacto, Jacob —acoté, mirándolo sugestivamente—, no me importa si ahora somos dos desconocidos. Fuiste mi mejor amigo y no quiero perder eso. Júrame que jamás me dejarás.

Esta vez, una pequeña, casi imperceptible sonrisa iluminó sus ojos tristes.

—Te lo prometí hace dieciocho años, y aun lo sigo haciendo. Siempre estaré para ti cuando me necesites, Bells.

Satisfecha, me recosté en la arena y permití que la fría brisa agitara mis cabellos. Fue allí cuando mi celular sonó, y casi me muero de la alegría al ver que se trataba de Eithan.

Me disculpé con Jake y caminé lejos de él para atender el llamado.

—¿Hola?

—¿Alba? —contestó Eithan... ¿Edward? Me tomaría un tiempo acostumbrarme a esto.

—No sabes… no, no tienes idea del alivio que siento al escuchar tu voz.

Eso es debería pensar yo de ti —parecía molesto—. ¿Dónde demonio te habías metido? Llevo tres días sin saber nada de ti, no quisiste atenderme el teléfono. ¿Tienes idea de las locuras que pasaron por mi cabeza? ¡Pensé que te habías arrepentido!

En medio de las lágrimas se me escapó una risita. ¡Él pensaba que yo había roto con él!

—Lo siento, mi teléfono se volvió loco y no tenía internet. Fue un trajín espantoso, y te prometo que te recompensaré. Pero quiero que sepas una cosa: jamás me arrepentiré de estar contigo.

—Más te vale.

—De verdad —aseguré, esbozando la más auténtica de mis sonrisas—. No podrás deshacerte de mí.


Sí, ya lo sé. ¡Merezco una buena paliza! De verdad, LAMENTO MUCHÍSIMO la tardanza, al igual que lamento no haber enviado los adelantos que prometí. Fue un mes caótico para mí y no tuve oportunidad de escribir ni tampoco de responder a los reviews. Para quienes vienen siguiéndome desde hace tiempo, ya saben que suelo ser en su mayoría responsable con las actualizaciones y los adelantos y reviews, y esto fue un caso muy particular y fuera del patrón. Les pido disculpas y les PROMETO que no volverá a pasar. Se los juro. Espero que me comprendan.

Volviendo a la historia, me imagino que pensarán: ¿Y qué pasará con Los Cullen? ¿Y Jake? ¿Y Charlie? ¿Y Eithan? ¿Y Alba? ¿Y Alice? ¿WTF?!

QUIERO ACLARAR, que este NO ES un capítulo final, y que tampoco la historia está por terminar. De hecho, apenas vamos por la mitad de la historia, ya que no hemos llegado aun a la mejor parte. No obstante, creo que cerré todos los cabos sueltos hasta ahora con este capítulo. ¡Espero que les haya gustado!

¿Qué piensan del capítulo? ¿Es lo que esperaban? ¿Les gustó? ¿No les gustó? No olviden dejar su hermosa opinión en un REVIEW. Recuerden que su opinión es extremadamente importante para tomar decisiones sobre esta historia y además, por su puesto, estimula mi motivación.

Por otro lado: WOW! 313 REVIEWS! No saben lo feliz que me hace recibir tanta aceptación de la historia. Muchísimas gracias! Esta vez (y si, PALABRA DE HONOR) Responderé en el transcurso de la semana a absolutamente todas las dudas, sugerencias, y reviews que me dejen en este capítulo, más los del capítulo pasado que no pude responder. Sin falta.

Esta vez NO dejaré adelanto (no quiero comprometerlas para luego dejarlas esperando :( ). Pero prometo que no tendrán que esperar un mes para la siguiente actualización. Creo que la siguiente actualización podría ser en dos semanas.

Si quieren contactarme, en mi perfil de FF encontrarán mi página y perfil de FB.

¡Recuerden también por favor votar en el Poll (encuesta) que se encuentra en mi perfil de FF!

Sin más que decir, me despido!

Vicky.

Pd: Quiero agradecer por sus reviews a Estrella masen, Dess Cullen, , Bitah, PititaMasenSwan, Bella collen, MansenAbril , Isabella Marie Carlie Cullen S, arreola061 , Liza de Cullen, MaeCllnWay, LizzaMarie (alias Muriel, te amo), Pao Labluegirl , apenasmediavoz, CB, GPCS. Sonitha Pico, Isis Janet, Rossy04, somasosa, Elizabeth Swan Cullen, MansenAbril, Yoliki , Bella Cullen Halliwell , vanesscsb, Eli mMsen, CAM41918 , Cullen-21-gladys , Little Whitiee, valeritaPattinsonCullen, Emma Emmav, Martu Vampira, TsukihimePrincess , lunaweasleycullen14, Tary Masen Cullen, pili, theyddy, Illusion-addicted , Vikkii Cullen, Estrella masen, y todos los "guest"!