Capítulo 12: Condición

―¿Cómo pudiste acostarte con esa?

Neal escucho la voz de Elisa, pero no quería verla, se quedó de espalda a ella, estaba demasiado cansado para discutir, en realidad, no recordaba hace cuanto tuvo una discusión con su hermana. No deseaba que pasara hoy, menos por ese tema que quería olvidar. Elisa al ver que su hermano no planeaba darle la cara camino hasta quedar frente a él. Neal contra su voluntad, la miro tratando de no perder el control.

―¿Cómo pudiste? ―Pregunto Elisa de nuevo, esperando una respuesta.

―¿Como pude qué?

―Ah, no sabes de lo que hablo ―Dijo con voz amarga― Te acostaste con esa huérfana ¿Acaso no sabes todos los problemas que tendrás?

―No digas tonterías.

―No lo niegues, él estuvo aquí ―Mascullo seriamente― Hizo un escándalo y todos aquí ya lo saben... que vergüenza.

―William está confundido, no sabe lo que dice ―Dijo en tono neutro.

―¡No me veas la cara de estúpida! ―Contesto Elisa perdiendo la paciencia, pero se contuvo de seguir gritando cuando vio a su esposo bajar las escaleras con semblante serio, pero lo cambio por uno más amable cuando se acercó a ellos. La castaña supo que esta discusión había terminado, su hermano no hablaría mas del tema y menos si Lee estaba presente.

―Lee llego anoche... ―Elisa explico.

―Lo sé ―La interrumpió Neal― Nos encontramos en Chicago.

―¿Porque no me dijiste que llegaste con Neal? ―Le pregunto Elisa a su esposo.

―Elisa, eran las tres de la madrugada ―Lee le dedico una pequeña sonrisa― Apenas te moviste de la cama para hacerme espacio.

Elisa miro los ojos rasgados de Lee por unos segundos y sonrió. Como seguir enojada si nada tenía más importancia que el en este momento.

Neal solamente agacho la mirada escondiendo una leve sonrisa al ser salvado por su cuñado.

-¡Papa!- La voz energética del pequeño Luke llamo la atención de los tres.

Y este era el ambiente que había extrañado tanto, la risa juguetona de su sobrino que resonaba en la mansión porque su padre le hacía cosquillas y Elisa con una leve sonrisa al ver a su familia reunida.

Cuando Elisa se fue con Lee para casarse, Neal se dio cuenta que ser rico era algo insignificante cuando estabas solo. Cuando volvieron, le costó mucho aceptar a Lee, de hecho aún no lo había aceptado por completo y sabía que era mutuo, había mucha distancia entre ellos porque diferían en las opiniones y decisiones. Pero a pesar de todo, prefería que estén cerca, tener a Elisa cerca era tener una parte de sus padres. Esta escena le recordó la razón de su dolor de cabeza.

Se preguntó porque le sucedían estas cosas a él, porque ella regreso solo para hacerle recordar que era imposible estar con ella, porque si iba a tener un hijo con ella tenía que estar casada. Todo era tan complicado y sabía que si para él era difícil procesar esto, Candy debe estar a punto de volverse loca, sabe que ella es la más afectada empezando por su matrimonio de siete años. Por lo poco que le dijo supo que William sabe lo que paso entre ellos, pero no del hijo que espera. No habían dejado las cosas claras y eso le preocupaba, porque Candy tomo una decisión tan radical, se escondía de los Andley pero probablemente ellos no sepan nada. Entendía que Candy no quisiera hablar más del tema, pero tenía que averiguar más. Tenía que hacerlo para poder ayudarla y que mejor que con el espía de Johan Rousset en la mansión Andley. Sonrió levemente al recordar que se enojó mucho con el pelirrojo cuando este se lo dijo, pero ahora parecía ser que fue decisión inteligente.

"Nunca se sabe cuándo lo podemos necesitar" Fue su justificación al hacerlo sin su consentimiento, pero tenía razón, era útil ahora.

Elisa estaba tan feliz de ver a su familia reunida de nuevo que no noto cuando Neal se escabullo lentamente y se dirigió a su despacho para hacer una llamada.

.

.

Candy acabo de llegar al departamento, estaba muy cansada, así que dejo su cartera en el sofá y se dirigió rápidamente a la habitación de la izquierda y se dejó caer en la cama.

El doctor Martin le aconsejo dejar de preocuparse tanto porque no era bueno para el niño, trataba de no pensar en eso, así que cerró los ojos intentando dormir sin éxito, estaba cansada pero su mente quería torturarla recordándole la última conversación con su esposo.

Candy se reincorporo de la cama para asearse antes de dormir, luego de darse un relajante baño y ponerse el camisón, se dirigió de nuevo a la cama y se acostó con una sonrisa al tocar su vientre un poco hinchado.

A la mañana siguiente se levantó muy temprano, era domingo y no tenía que ir a la clínica feliz pero despertó con mucha energía, quería aprovechar este día para intentar comunicarse con Annie, necesitaba saber cómo iban las cosas en la mansión Andley, sabia más o menos sus rutinas y si tenía suerte, Annie saldría con las gemelas al café a las diez de la mañana. Tenía que ser muy precavida si no quería ser reconocida, sabía que George la llevaba, se quedaba fuera del café y la llevaba de vuelta a la mansión. Había pensado como persuadirlo para que se vaya a dar una vuelta y ella entre al café para reunirse con ella.

El café estaba solo a cinco minutos del departamento así que aun había tiempo para limpiar un poco, había convencido a la dueña de no limpiar el departamento en su estadía porque ella misma se encargaría, pero no se había dado tiempo y a pesar de que no había muchas cosas había mucho polvo, así que se dispuso a limpiar primero la habitación de la derecha. Neal le había dicho que la dueña dejaba sus cosas ahí, así que solo quitaría el polvo y no movería nada de su sitio.

Admitió para sí misma que tenía curiosidad por saber cómo era la amiga de Neal porque la dueña del lugar solía hablar maravillas de ella, aunque no podía decir lo mismo de Neal, había notado que cuando le hablaba de Neal parecía tener cierto disgusto, de Neal y del prometido de la pelirroja.

Sin prisas, abrió la puerta de la habitación y entro cargando una escoba y plumero, se le dibujo una sonrisa al ver una hermosa pintura al óleo colgada, el atardecer en la playa era muy hermoso, el cielo con tonos anaranjados, el sol brillando aunque algunas nubes oscuras lo cubrían un poco y el mar tan calmado. La habitación era del mismo tono rosa pastel que el de al lado, pero a comparación del otro tenía muchas cosas que debía limpiar, empezando por una repisa de libros empolvados, un tocador blanco que tenía algunos perfumes a medio usar y maquillaje, un sofá de aspecto cómodo al lado de la única ventana y un armario donde descubrió mas cuadros de paisajes, todos tenían la firma de Bella. S por lo que supuso que la pelirroja era artista. Para ser el departamento de una niña rica, tenía un solo baño que compartía con la otra habitación.

Luego de barrer la habitación, noto que había un guardarropa de tela debajo de la cama, lo saco fácilmente y lo coloco en la cama para limpiarlo, dentro descubrió que habían algunos dibujos a lápiz muy bellos. Sin poder retener su curiosidad, empezó a revisarlos uno por uno, bosques, playas, una de París y de varias aves, por ultimo encontró una hoja doblada a la mitad, con cuidado la desdoblo un poco intrigada, se trataba de un retrato a lápiz de dos chicas, rápidamente reconoció a la pelirroja por el cabello ondulado y la forma del rostro, la otra chica al lado estaba con una leve sonrisa, al levantar la vista noto que en la pequeña mesa de noche se encontraba la foto que dibujo, era la misma, con un paño limpio la foto que tenía un poco de polvo, no parecían hermanas, pero lo que llamo su atención fue el collar de la chica. Era el mismo collar que le devolvió Neal, por un momento pensó que solo era uno parecido pero luego desecho esa idea, ella lo tuvo por unas horas y los detalles de la moneda eran los mismos.

De repente, escucho que tocaban la puerta seguido de que una voz femenina la llamaba suavemente. Se apresuró a dejar los dibujos en el guardarropa y el retrato en la mesita de noche, se dirigió a la puerta y dejo pasar a una morena sonriente que cargaba un niño en brazos.

―Buen día, Candy.

―Buenos días, Cris ―Candy sonrió― Así que este era tu niño del que tanto me hablabas.

―Así es.

―Es más lindo de lo que pensé.

―Quería pedirte un favor ―Empezó Cris― Tengo que ir a una sesión de fotos y como no le avise con tiempo a la casera, salió muy temprano.

―¿Necesitas que lo cuide? ―Inquirió.

―Por favor ―Pidió con una sonrisa― Elisa Leagan me podría despedir.

―No creo que pueda, si eres amiga de Neal.

―Tal vez no lo sepas… pero cuando ella quiere algo o quitar a alguien de en medio es capaz de hacer cualquier cosa.

Candy sonrió y negó con la cabeza.

―En fin, como se regresan a Florida, tendré que conseguir otro trabajo ―Le comento Cris.

―¿Quién se va a Florida? ―Pregunto interesada.

―Los Leagan ―Dijo la morena― Bueno, Neal solo vino a Chicago para la sesión de fotos con la socia, pero ya tiene que volver y esta vez se lleva a Elisa y su familia.

―No lo sabía.

La morena observo el rostro afligido de Candy.

―No te preocupes, si es por dinero o algo, estoy segura que Neal no te va a dejar así nomás ―Dijo Cris con tono suave― Él tiene un deber con ese bebe ahora.

―El dinero es lo de menos y él no tiene ningún deber con este bebe ―Dijo Candy tratando de no mostrar su molestia, de todas formas ese no era el problema.

―Está bien, está bien… cuídamelo hasta la noche, te lo agradeceré mucho.

―No hay problema ―Dijo Candy forzando una sonrisa.

Cris le sonrió agradecida y la rubia recibió al bebe en brazos. Vio como la morena salió del departamento cerrando la puerta y con un suspiro, se sentó en el sofá con el bebe, el pequeño ríe y estira sus manos hacia ella.

―Bueno, al parecer hoy no veré a Annie ―Pensó Candy pero sonrió al ver al pequeño, tenía la piel morena como la madre y unos hermosos ojos azules, que seguro eran el padre, apenas tendría ocho meses. Se preguntó si ella estaría como Cris, era madre soltera y a pesar de que decía que estaba bien, notaba que había algo que le dolía pero decidió no preguntarle nada más.

Era muy agradable pero decidió no acercarse mucho a ella, era amiga de Neal y tenía la sospecha de que quería que se acerquen.

Era la misma joven que le rodeo el cuello a Neal cuando lo vio en la mansión Howland, al conocerla pensó que ella era más que una amiga para él, pero ella le aclaro que solo habían hecho eso porque Neal se puso celoso al verla con su esposo. Candy no supo cómo reaccionar, prefería pensar que era más que una amiga que pensar que estaba interesado en ella. Sabia que era muy probable, se acercó a ella y le coqueteo toda la noche, el supuesto amor que antes sentía por ella hace años.

No quería más problemas con Albert, por eso no quería su ayuda de ninguna forma. Cada vez que pensaba en Albert no podía evitar sentir una profunda tristeza, así que meció un poco al bebe que llevaba en brazos y este empezó a balbucear y mirarla. Le gustaban mucho los niños, le recordaba cuando tuvo al bebe de Annie y Archie en brazos, era tan lindo que se emocionó al pensar que pronto ella también tendría un hijo. Esperaba tener un varón como Annie y Archie, así el pequeño Stear tendría un compañero, sería tan unido como lo era ella con Annie. Lo había querido mucho tiempo pero los años pasaban y se encontraba cada vez menos capaz, todos empezaron a hablar y ella se sentía tan sola. Ella sabía que no pertenecía a ese mundo, le hubiera gustado mil veces trabajar de enfermera y vivir con Albert en el viejo departamento que eso, pero sabía que el tenía un deber con los Andley, ese era su destino.

Pero ahora... no podía entender porque paso esto, tenía un hijo pero no era de su esposo y en vez de confiar en él se alejaba cada vez más, tal vez era injusto pero ella sabía mejor que nadie que era que te traten así, este bebe no tenía la culpa de nada y merecía tener amor y vivir rodeado de personas que lo amen, en la mansión Andley sería el mejor tema de conversación.

Sabía que tal vez no estaba razonando bien con respecto a Albert, pero no podía dejar que nadie dañe a ese bebe, no era por él, era por los Andley. Pero tampoco podía dañarlo más, era algo imperdonable y sabía que si le rogaba que le disculpe y él lo hiciera, sería mucho peor. Probablemente la defendería de todos, podían irse a vivir a otro lado, pero sería señalado. También había la posibilidad de que el mismo le diga que lo hagan pasar como su hijo pero ella no aguantaría la mentira toda su vida. En cualquiera de los dos casos, aunque sabía que Albert era incapaz de odiar al niño, en el fondo no era su hijo, era producto de una infidelidad y tarde o temprano, podía echárselo en cara y aunque no lo hiciera, ella nunca se perdonaría.

Pero Cris sin querer la dejo preocupada, Neal se iría a Florida en pocas semanas y ella aunque no quería su ayuda, sabía que era su segunda opción si necesitaba ayuda. Por más que intentara hacerse la fuerte, viviendo sola y volviendo a trabajar, no tenía la misma energía y osadía de antes. Aunque odiara admitirlo, eligió una opción muy difícil, los Andley son una familia muy poderosa, en cualquier momento alguien podía reconocerla y adiós a la privacidad que tenía. Quien sabe cómo reaccionarían cuando se enteren, al menos quería alejarse durante el embarazo.

Era muy difícil, pero sabía que pronto ella lo tendría en brazos, iba a valer la pena y con este pensamiento abrazo al pequeño que tenía en brazos y se sintió más tranquila.

.

.

Llego a la mansión Rousset con el fin de evitar a Elisa, no era nada de lo común que lo hiciera últimamente pero esta vez era más serio, estaba seguro que no lo dejaría en paz por al menos una semana. Se encontraba sentado en uno de los sillones del salón, mientras que la pareja de pelirrojos estaban en otro. Se habían quedado hablando de temas al azar.

―Recuerdan cuando preparábamos un festín de dulces y luego jugábamos a las luchas en pareja ―Comento Bella.

El pelirrojo miro mal a su novia y ella al percatarse miro hacia otro lado sonrojada.

Neal sonrió― Ya debo irme, pero antes quisiera hablar con Fiorella.

―Si... ella no quiere hablar contigo ―Menciono Bella.

―Quiero explicarle lo sucedido.

―Creo que debes esperar a que se calme ―Sugirió― Déjala tranquila, mejor explícanos a nosotros.

―¿Si, que hacia la esposa de tu archirrival de mesera? ―Comento el pelirrojo divertido.

―La seguí porque quería averiguarlo.

―De todos modos no debiste hacerlo ―Le reprocho suavemente Bella― Estabas en una cita.

―Lo sé ―Admitió― De todos modos, Candy tiene problemas ahora y les agradecería no decirlo.

―Cuenta con ello ―Dijo Bella.

―La mesera no es importante, Neal ―Comento el pelirrojo.

―Fiore merece una explicación y una disculpa ―Musito Neal― Debo hablar con ella.

―Mejor deberías traerle un ramo de flores, algo, para que te perdone ―Sugiere Johan.

La pelirroja vio los ojos de Neal y adivino que sucedía en su cabeza.

―¿Sigue en pie tu propuesta?

Neal suspira antes de negar con la cabeza y susurrar no, pero al ver la cara de pocos amigos de los pelirrojos respiro hondo y empezó a contarles todo lo que sucedió con Candy. Como había sucedido lo del baile de máscaras y las consecuencias y que no sabía que hacer al respecto. Después de todo, también merecían una explicación. Johan era su mejor amigo y ella como una hermana para él. Claro que podía confiar en ellos. Ambos pelirrojos se miraron muy sorprendidos.

―¿Cuándo te llame no me dijiste que estabas con Johan? ―Pregunto Bella, molesta.

Esta vez Johan miro a Neal esperando su ayuda pero al ver que no tenía ánimos de responder trazo una salida.

―¡Bella! No ves cómo esta Neal ―Exclamo el pelirrojo― Nos ha contado algo muy delicado y tú solo piensas en una tontería.

―Yo lo llame esa noche y me mandaron a decir que se quedaron en la mansión Howland ―Dijo Bella con molestia― Yo entiendo que es delicado pero primero respóndeme.

―Pero si está claro, yo me quede en la habitación de al lado porque estaba muy cansado ―Responde Johan indignado― ¿Te molesta acaso? ¿O no confías en mí?

―No dije eso ―Mascullo Bella― Pero entonces no oculten cosas.

―No era importante ―Murmuro Johan fingiendo molestia.

La pelirroja solo suspiro antes de inclinarse al moreno y tocar su mano para llamar su atención, pues estuvo todo el tiempo mirando hacia otro lado para no meterse en la conversación de la pareja.

―Creo que estás haciendo lo correcto ―Dijo Bella con voz suave― La ayudas y te alejas de Fiorella porque este es un tema delicado y no quieres meterla.

―Hey ―Johan los mira seriamente― Por si lo han olvidado, da igual si se aleja de Fiorella, no tienes oportunidad con la señora Andley.

―No me alejo para tener una oportunidad con ella ―Mascullo Neal, de mala gana.

Johan rodo los ojos y estaba a punto de responder pero su novia tomo la palabra.

―Mira, yo hablare con Fiore ―Dijo Bella― Ya habrá oportunidad más adelante de que hablen, no te preocupes, no está en un mar de lágrimas, solo está enojada, pero se le pasa rápido... ya entendí porque evitas a Elisa pero ve a tu casa, no puedes evitarla toda la vida.

―Lo sé –Mascullo Neal―Nos vemos mañana.

La pelirroja asintió y Neal vio a su amigo pero solo obtuvo un gruñido así que rodo los ojos y salió de la mansión. Cuando la pareja quedo sola, Johan se apresuró a levantarse y cruzar los brazos.

―¿Que te ha dicho esa inútil?

La pelirroja se levantó del sofá y se acercó a él.

―No la llames así ―Musito― Es solo que ya se desanimó, en vez de eso dice que quiere irse de crucero con unas amigas.

―¿Con que dinero? ―Johan bufo― Todos en la familia ya se cansaron de sus niñerías.

―¿Tienes algún problema conmigo, imbécil? ―Grito una voz femenina entrando a la habitación con una mirada amenazadora al escuchar gritos desde el segundo piso.

―El problema es que no sirves para nada ―Mascullo enojado a Fiorella― Le regalaste tu mejor partido a una pobre mesera.

―¿Tanto te molesta que no esté con tu "hermano" ―Dijo con voz amarga― Te molesta porque tus planes no salieron como querías.

―No sé a qué demonios te refieres.

―Si Daniel se casaba conmigo, como sabes que es buenísimo en los negocios, mejor que tu… era el éxito asegurado, además de que como es cobarde en tus negocios, solo tu ibas a mandar en los cochinos negocios de la familia ¿Crees que te creí que me buscaste a Daniel solo por tu bien corazón?

―No me levantes la voz.

―Yo te hablo como se me dé la gana y si, ¡El es mejor que tu! -Dijo con dureza.

―Ya, cálmense... No peleen.

―¿Bella, porque no le regalas un espejo a tu prometido? ―Dijo riendo amargamente― A ver si abre los ojos y se da cuenta de lo inferior que es de Daniel.

―¡Fio, basta! ―Exclama Bella.

―Es verdad, eres tan vulgar ―Dijo mirándolo con desprecio― Sin él estas acabado, no sabes hablar en público, ni comer con cubiertos, ni las reglas de etiqueta, ni moverte en sociedad, los socios solo confían en Daniel, ¡Todos en la familia prefieren a mi hermanastro que a ti como jefe! ―Grito Fiorella y antes de que Bella puede impedirlo el pelirrojo levanto la mano y abofeteo a la pelirroja, quien retrocedió unos pasos llevándose las manos a su mejilla agachando la mirada.

―¿Estas bien? ―Pregunta Bella corriendo a su lado.

La pelirroja se queda en silencio pero su mirada se torna fría hacia el pelirrojo, tenía ganas de llorar pero no lo iba a hacer. Se toca la mejilla y Bella se tapa la boca al ver que su mejilla se tornó morada. La pelirroja lo miro con odio antes de subir las escaleras tapándose la mejilla ante las miradas de los sirvientes asustados.

―¿Cómo pudiste hacerle eso a tu prima? ―Murmuro Bella enojada.

Johan fue calmándose al ver la mirada asustada de Bella y suavizo su expresión.

―Lo siento, perdí el control, ella empezó a decir tonterías ―El pelirrojo intento abrazarla pero ella se apartó.

―Voy a ir a ver a Fiorella ―Murmuro antes de subir las escaleras.

―Eres tan dramática, mi amor ―Pensó Johan al ver a su novia subir las escaleras.

.

La pelirroja se encontraba en el baño de su habitación, echándose agua a su mejilla rogando que se recuperara en cinco segundos aunque sabía que no lo haría y solo le quedaría cubrirse con maquillaje. Maldecía con su mente a su "primo", esto no se lo iba a perdonar nunca, claro que el pagaría, iba a hacerlo llorar sangre por meterse con su cara y más que todo, por la humillación. Iba a decírselo a su abuela, aunque claro, el señorito era el jefe aunque todos se opusieran, como sea, luego vería donde darle. Se escucharon golpes muy fuertes en la puerta y ella giro la perilla esperando que sea una criada con hielo, pero se encontró con la pelirroja de ojos azules con una mirada muy preocupada.

―Fiore ¿Estas bien?

―Bella no me digas que Johan te contagio la estupidez, no vez lo feliz que me encuentro ―Mascullo Fiorella, quería que la dejara sola pero su amiga entro a la habitación con un recipiente con hielo que le alcanzo una criada. La ojiverde solo rodo los ojos con fastidio antes de cerrar la puerta y sentarse al lado de Bella. En unos minutos, lograron bajar la hinchazón pero el color no se iba y Fiorella maldijo a su primo por milésima vez, tenía una sesión de fotos con Neal y su socia, debía salir en la portada pero no podía aparecer así, estaba segura que la francesa le haría retocarse el maquillaje, podía escurrirse el maquillaje, no podía permitirse eso, tenía que cancelarlo por unos días. Bella era la prometida de su primo pero no entendía que hacía con él, estudio en la universidad, era artista y muy hermosa, su padre aunque no tenga los negocios más limpios le daría todo de herencia por ser hija única, como no se daba cuenta que su prometido era un idiota además de infiel.

―Por favor... ―Pide Bella tomando sus manos― No se lo digas a la nona.

―¿Viniste solo a defender a ese imbécil? ―Pregunto, molesta Fiorella.

―Vine porque estuve preocupada por ti ―Aclaro con voz suave― Pero sabes que toda la familia no lo quiere como jefe, esto solo traería problemas.

―No lo hare ―Mascullo― Y no por el o por ti, si no que no quiero que me vean como una niña tonta que no puede defenderse sola.

―Fiore...

―No, no dire nada ―Le interrumpió― Tampoco porque no quiero que las cosas estén mas a favor de mi hermanastro, pero me las va a pagar, voy a tener que cancelar la sesión de fotos y ojala no me despidan.

―Voy a encargarme que no suceda eso ―Musito.

―Bien ―Murmuro con molestia pero entonces Bella tomo sus manos y ella suspiro con molestia.

―Fiore, no tengas pensamientos negativos, eres una chica muy linda, mira... Johan está muy arrepentido, perdónalo, por favor...

La ojiverde vio la mirada ingenua de su amiga, la conocía de hace años aunque no eran muy cercanas. A veces le gustaba porque era sincera y tenía alguien con quien conversar sin aparentar todo el tiempo, pero también la detestaba, que sea tan feliz ignorando muchas cosas.

―¿Tu perdonarías esto? ¿Perdonarías algo muy doloroso? ―La miro una ceja arqueada.

―Por supuesto ―Respondió con una sonrisa.

―Bien ―Acepto encogiéndose de hombros. La ojiazul le murmuro que hacia lo correcto mientras la abrazaba con una sonrisa―Te adoro, fea ―Fiorella le devolvió el abrazo a su amiga, era tan sincera que hasta le daba pena, le gustaría tenerla para siempre a su lado, era como una hermana menor cariñosa y siempre pendiente a ella pero más adoraba que sea el talón de Aquiles de cierta persona.

―Y yo a ti, amargada de la vida ―Dijo Bella con mucha ternura.

Ambas se quedaron conversando y haciéndose cosquillas, la ojiazul trataba de hacerle olvidar el mal momento y quitarle malos pensamientos de su mente mientras la otra disfrutaba de su compañía.

―Ya sé cómo me va a servir esta infeliz ―Pensó Fiorella mientras veía a Bella pintarse las uñas con una ligera sonrisa.

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.

Y si, la sesión de fotos había sido cancelada. El pelirrojo había llamado a Neal excusándola con que no quería verlo. No le quedó otra que decirle a su socia que esperara un par de semanas más, inventando una excusa. Pensaba que Fiorella era más profesional y no se negaría a trabajar, a lo peor lo ignoraría pero no creía que cancelara. Como sea, a pesar de no haber hablado con ella, sabia de sobra que pretendientes no le faltaban y que tal como dijo Bella, no estaba hecha un mar de lágrimas, pero una parte de él le dolía haberla dejado ir, era la tercera vez que pedía matrimonio, estaba seguro que esta vez sería diferente. Eso le pasaba por apresurarse y emocionarse, como siempre. Pero a pesar de eso, Candy ocupaba gran parte de sus pensamientos, quería verla, decirle que todo saldría bien, que estaría ahí para ella pero no podía, sentía que no podía tolerar otro rechazo, además aun no asimilaba por completo la idea de que iba a tener un hijo con Candy, con ella …que estaba casada.

Luego de mucho pensarlo, decidió ir a buscarla, el espía le había dado información que ella tenía que saber. Decidió ir a medio día, a la clínica donde trabajaba, pero en lugar de ella se encontró con un hombre mayor que no creía que era el doctor al verlo esconder una botella. Se presentó como el doctor Martin, le saludo muy animadamente hasta que pareció reconocerlo.

―Candy se fue hace una hora.

―Oh, de acuerdo.

―Eres el padre ¿Verdad? ―Inquirió y al ver que el moreno no sabía que responder continuo― Candy está muy estresada y deprimida por esta situación, se niega a contarme lo que sucedió con su esposo, aparenta estar tranquila pero no lo está.

―Tampoco me lo conto ―Dijo Neal― Solo en partes y pensé que era mejor no preguntarle... en fin, ya me voy...

Neal iba a virar para volver a su auto pero el doctor tocio y no supo porque, decidió quedarse ahí y escuchar algo que seguro lo haría enojar.

―No la presiones, por lo poco que entendí y me dijo… esto ocurrió por beber de mas, mira, yo los conozco hace años, son el uno para el otro, no interfieras más, además sé que tu... ella me conto en su momento, las cosas que le hiciste... tu peculiar forma de invitarla a una cita...

―Entiendo ―Interrumpió Neal con voz neutra.

No supo porque se contuvo de decirle que no era nadie para decirle que hacer, que era Neal Leagan y hacia lo que quería pero no pudo, parecía ser alguien importante para Candy como para que haya venido hasta él y confiarle esas cosas. También que estaba al tanto de como antes la trataba, estaba seguro que se refería a cuando la llevo con engaños a la vieja mansión.

Mientras condujo a su casa, pensó que seguro era amigo de William también, pero esa charla con el extraño doctor le hizo intimidarse de buscarla por unos días. Es Neal Leagan, gran empresario y líder de la sociedad "La alianza del sur" era poderoso pero le temía al rechazo de la mujer que quería y más si se trataba de la primera. Pasaron unos días mas hasta que decidió ir de todas formas, tenía que hablar con ella de algo muy serio. A pesar de no haberla visto en dos semanas, sabía que estaba bien, se lo preguntaba a Cris por teléfono todos los días.

Llego al departamento de la rubia nervioso, como si de una novia se trataba pero ese no era el caso, Candy abrio la puerta y lo miro incomoda.

―Neal ¿Qué haces aquí?

―Pase por aquí y quise pasar a ver si estás bien.

―Lo estoy ―Musito Candy y se formó un incómodo silencio hasta que ella agrego con una leve sonrisa― Ya es tarde, deberías ir a tu casa, vives muy lejos y está lloviendo... ―Sus mejillas se tiñeron al notar lo que dijo, así que agrego― Cris suele hablar de más respecto a ti.

Se puso aún más nerviosa al ver que la miraba sin decir nada.

―¿Puedo pasar un rato?

Candy suspiro antes de asentir y así ambos estaban sentados en el mismo sofá, sentados lo más lejos posible y mirando al suelo.

―Pensé que dirías que no ―Menciona Neal.

―En realidad, también quería hablar contigo, hace mucho ―Candy miro hacia el piso y luego el rostro de Neal, viendo su sorpresa― De muchas cosas, pero empezare por lo mas fácil, Cris me comento que te irías a Florida en unos días.

―Así es... ―Contesto Neal sin saber que decir.

―Yo... ―Candy desvió la mirada inquieta por su forma de mirar.

―Es que además de trabajo, tengo otros miembros de mi familia que cuidad haya... pero en fin... luego hablaremos de eso ―Su voz se puso más suave― Dude en contarte esto, pero creo que debes saberlo... Tengo un espía en la mansión Andley.

―¿Qué? ―Exclamo Candy

―No es cómo crees ―Dijo, apartando la mirada de ella― Solo por esta vez... fue muy útil, hay algo que necesitas saber.

―Neal, solo dilo ―Pide Candy impaciente.

―Quiero que estés tranquila.

―Bien, continua.

―George le dijo a la tía... diré a la señora Elroy, que encontró que ya no estabas casada con William.

Candy no podía estar más colorada y agradeció que Neal en vez de mirarla, se mantuvo todo el tiempo mirando al suelo.

―Sé que no querías que me entere ―Menciono incomodo― Es tu privacidad, pero esto es grave, no sé qué les dijiste para irte pero te aseguro que te están buscando.

―Es muy doloroso recordar eso, no me pidas que te lo diga, por favor.

―No lo hare ―Se limitó a contestar Neal.

―Pero... luego de esa charla, quedamos en que no diríamos nada a los Andley por un tiempo, el solo dijo que me dio permiso para que vaya a la casa Pony por unos meses... debería estar ahí, pero no pude ir, no podría verlas a la cara, siento que les falle.

―De todas formas ese es el primer lugar donde te buscaran ―Dijo Neal en voz baja omitiendo la información que ya habían ido.

―No estoy preparada para enfrentarlos aun ―Murmuro Candy agachando la mirada― Sé que lo tendré que hacer, ellos me adoptaron en el pasado y luego me aceptaron como esposa de Albert, yo... solo...

Neal se contuvo de acercarse a ella y abrazarla al verla llorar, sabía que no lo permitiría así que busco en su bolsillo y le paso un pañuelo sin mirarla. Candy lo recibió y se secó las lágrimas de sus mejillas, trato de calmarse y lo consiguió en un par de minutos.

―Porque... no te vienes a Florida conmigo ―Dice con voz queda, Candy miro de reojo el rostro de Neal, que dejo de mirar el suelo para mirarla, esperando una respuesta. Esperaba esta propuesta, acepto venir hasta aquí para hablar de eso pero aun así no podía decir sí.

―Es que... Elisa estará ahí ¿Verdad? ―Pregunto, en un débil susurro.

―Si ―Respondió con voz suave― Hablare con ella, aun así no debes preocuparte, no va a estar con niñerías, ella tiene un hijo y va a entenderlo, aun mas si es mío.

―No solo me preocupa ella.

―¿Que más te preocupa? ―Interrogo.

―Si lo hago, será más difícil acercarme a Albert ―Espeto Candy.

Se quedaron unos segundos en silencio, Neal no sabía que decir, sabía que eso pensaba pero no esperaba que lo dijera. Por otro lado ella no sabía porque lo comento, Neal no era un amigo que le daría un consejo.

―Primero deberías hablar con el ―Neal agacho la mirada incómodo.

―No... él se fue a Europa... mira, solo tengo una condición.

―¿Cuál es?

―Solo te pido que no te acerques de mi de esa forma ―Neal abrió los ojos, incrédulo.

-¿De qué forma?

―Ya sabes...

―No lo se.

―Solo quiero que me ayudes hasta que nazca mi hijo, sé que es tuyo también... pero eso no quiere decir que...

―Entiendo ―Neal le interrumpió incomodo― No voy a comportarme, ni hacer nada que te incomode, pero a cambio quiero que hagas algo tu también.

―¿Qué?

―No es una condición, solo te lo estoy pidiendo ―Dijo el moreno con aparente calma― Voy a cumplir tu condición así que llevémonos bien, tal vez no quieras que seamos amigos, pero no seas esquiva porque cumpliré con la condición.

Candy asintió y así ambos volvieron a quedarse en silencio. Neal no sabía que decir pero Candy tenia tantas cosas que hablar con él.

―En un par de días tengo la última sesión de fotos ―Comento Neal― Tal vez te lo comento Cris, iremos al siguiente día así que termina tus pendientes.

―Está bien.

―Entonces te llamare por el teléfono de Cris, en fin… ya me tengo que ir.

―Espera ―Musito Candy.

―¿Si?

―Porque... no me dijiste que Cris tenía un hijo con Archie.

Neal miro que su expresión era triste.

―No te lo planeaba decir ―Menciono, notando que Candy cambio su semblante sorprendida― No me meto en esos asuntos, solo te lleve al departamento porque era seguro, no pensé que Cris te lo diría, ella no suele contar eso y menos si sabe que eres... bueno, una Andley.

―Ella no me lo dijo ―Contesto Candy― Vi a Archie en su puerta hace unas horas, Cris le reclamaba por no venir a ver a su hijo.

―¿Hablaste con Archie?

―No, me escondí antes de que me viera.

―Lamento que te enteraras de esa manera, no odies a Cris...

―Pero porque le hicieron esto a Annie, ella siempre hizo todo por Archie ¿Ella lo sabe?

―Claro que lo sabe ―Afirmo Neal en voz baja― Ella no se enteró de la mejor manera, ni en el mejor momento... se enteró cuando Cris tenía un mes, apenas se entero quiso divorciarse, de mas esta decir que no pudo.

―¿Pero porque?

―Sabes porque ―Dijo Neal incomodo, sabía que esto le dolía porque ambos eran sus amigos― Mira, si quieres saber si Cris se metió entre ellos, si, lo hizo, no voy a defender ni a Cris, ni a Archie... ella quería un hombre rico y Archie, bueno… el siempre andaba tomando en un bar lamentándose.

―¿Lamentándose de qué?

Neal observo el rostro afligido de Candy y decidió no decirle, después de todo ella no tenía la culpa para cargar con eso.

―Solo se estresaba e iba al bar ―Comento Neal― Con unas copas de más fue fácil que Cris… bueno, que se le metiera por los ojos.

―¿Fue ella?

―Sí, fue ella.

―Esto debió haber sido muy doloroso para Annie.

―Es muy común aunque no lo creas ―Menciono en voz baja― Solo que la sociedad lo esconde, hay muchas maneras.

―Cris es tan linda y buena, como pudo hacer eso.

―De cualquier modo lo está pagando, lo intento pero bueno, Archie siempre eligira a Annie... la ama.

―Y lo peor es que no puedo detestarla del todo ―Dijo Candy con voz amarga― Quien soy yo para juzgarla, que estoy embarazada de ti.

―Nadie es perfecto en esta vida, Candy ―Dijo Neal con voz neutra― Todos cometemos errores.

―El mío lastimo a la persona que amo.

―Si hablo con el entonces...

―No quiero que lo hagas ―Interrumpe Candy― Él no sabe que estoy embarazada, creo que lo mejor es esto, el no merece que yo este con él y no quiero que mi hijo viva así.

Neal suspiro.

―Aun si es lo mejor... ¿No crees que al menos merece saberlo y decidir si quedarse contigo o no?

―¿Me estás diciendo que no hice lo correcto? ―Mascullo Candy.

―No quiero hacerte sentir mal, pero se lo que se siente que la chica que amas se vaya y no te de explicación alguna ―Su voz es baja, casi un murmullo― Al menos deberías decirle, él te protegerá de los Andley, nadie hablaría mal de ti, ni... del niño.

―Siempre lo hacen ―Dijo Candy con voz amarga― No importa cuánto tiempo pase, soy la huérfana que se casó con su padre adoptivo, puedo soportarlo, pero no que mi hijo sea repudiado... si Albert me perdona, lo hará por pena.

El moreno se sorprendió de ver tanta tristeza en el rostro de Candy, siempre pensó que era respetada por todos.

Recordó que en el Real Colegio San Pablo, tan pronto como Elisa se encargó de divulgar que era huérfana, el trato hacia ella fue hostil, aunque fuera una Andley.

―Deja que ellos piensen lo que quieran, pero no dejes que te quiten la fuerza.

―En este momento lo único que quiero es proteger este niño, nada más ―Dijo Candy con voz queda― No quiero pensar en nada más.

―Si eso es lo que quieres, entonces te ayudare en todo lo que pueda ―Candy iba a decir algo pero el continuo― Sé que no confías en mí, pero inténtalo.

―Voy a confiar en ti ―Murmuro Candy. Ambos se miraron y una leve sonrisa se les dibujo en el rostro, sintiendo que todo iba a salir bien y en el fondo, tal vez sintiendo algo más.


Hola xD bueno ¿Cómo van? ¿Bien? Eso espero. Luego de este capítulo espero que todo fluya más rápido. ¿Qué opinan de que Candy se vaya a Florida con Neal?

Quiero aclarar algunas dudas:

1. Neal no está emocionado por la idea de tener un hijo con Candy, al menos no en estas circunstancias.

2. Si está enamorado de Candy, no de Fiorella.

3. Si habrá romance, pero Candy estuvo casada siete años con Albert, no van a declarar abiertamente su amor en un solo capitulo, ambos tuvieron vidas en tantos años de no verse.

4. Con respecto a Albert, es el mismo que conocemos, más adelante sabremos más de él y porque acepto la decisión de Candy.

.

Oh, cierto xD Llegue de viaje hace un par de dias con una idea, un nuevo proyecto NealxCandy, ese a diferencia de este solo tendría quince capítulos, un poco menos complejo. ¿Qué opinan? Publico ambos o termino este primero.

Sería algo así.

Título: Prometo que volveré

Resumen: Siempre que lo necesites lo hare, porque por ti, tengo un nuevo camino, volví a existir, volví a confiar, volví a sentir, volví a nacer―Fue lo que pensó Neal antes de irse de Chicago. ¿Podrá tener la oportunidad de curar el corazón de Candy algún día?

El título y el resumen aun no es oficial.

No hay casi ningún nuevo personaje.

Hay un triángulo amoroso, por parte de ambos.

Es romance- amistad

Sé que no dice mucho de que se trata pero creo que vale la pena darle una oportunidad xD

En fin, si tienen alguna pregunta, duda, consejo, critica, amenaza o demanda escríbanla, recibo todo xD Claro mientras sea con respeto uwu

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