Capítulo 15: Viejo amor, nuevo amor ― parte 2
Hola, espero que esten bien y les dejo un nuevo capitulo, tengo un nuevo proyecto en mente Neal x Candy pero debido a mi falta de imaginacion para el tituto aun no lo puedo subir. xc
Les dejo esto, por si acaso, podria ser util:
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La cancion lo dice todo XD
...
"Candy llegara a Florida en tres días, planea quedarse en la mansión Leagan, llévensela cuanto antes..."
Escribió Elisa, pensando en que más agregar a la carta. Pensó en la mejor forma de mandar esta carta anónima, sin notar que su esposo se coló en la habitación y la observo desde la entrada.
―¿Quieres delatar a Candy? ―Murmuro.
Elisa desvió la mirada al escuchar la voz de Lee y levanto la cabeza... la miraba con decepción.
―Sí, eso hare.
―La chica solo está pensando en el niño, Neal nos habló de este tema.
―Es que no entiendes, Lee ―Respondió con enfado― Candy solo llega para fastidiar, para dar problemas, siempre ha sido así.
―Elisa... no puedes delatar a Candy.
―No me importa ―Mascullo irritada― Es más, me encantaría que viva el resto de su vida como la desgracia de los Andley, me encantaría mucho.
Lee solo suspiro, pensando cómo convencer a su esposa. Veía que estaba totalmente cabreada con la presencia de Candy, se notaba a leguas que aún le tenía rencor pese a tantos años.
―No puedes hacerle esto a Neal ―Al escuchar esto Elisa suavizo su expresión, si, dio en el blanco― Aunque no me agrade tu hermano, no se merece que su hermana le haga esto, otra vez...
―¿Entonces qué? ―Espeto desesperándose― ¿Que viva con nosotros y sea la señora Leagan? Rayos... como no sospeche de esto, no entiendo como lo volvió a engatusar, esta aprovechada estará feliz, se aseguró la vida... otra vez.
―Amor, no digas eso ―Pide Lee en voz baja― Sé que no te agrada, pero no puedes hacer nada, toléralo, nada más.
Elisa niega con la cabeza.
―No puedo... no puedo solo aceptarlo, está embarazada ¿Y si le da un varón? No quiero que su hijo tenga todo y mi Luke solo una parte.
Lee la mira algo decepcionado, así que ese era el problema.
―Elisa, es probable que eso pase ―Dijo Lee con voz calmada― Es el padre, no creo que quiere ayudarla, la trajo porque la quiere, y porque quiere tener la oportunidad de criar al niño ¿Y que si eso pasa? El dinero no es importante.
―No quiero que pase eso.
Lee miro a su esposa con expresión neutra, sabia como se ponía cuando algo no le gustaba, no iba a cansarse de hacer su pataleta por mucho tiempo. Pero aun así no pudo evitar sonreír, aunque fuera asi la amaba.
―Amor ―Susurro Lee con voz suave― Si te vas a poner así, entonces... no te voy a dar la sorpresa que te tengo.
Elisa parpadeo dejando a un lado los pensamientos de odio hacia la rubia ¿Una sorpresa?
―No mientas ―Le acuso Elisa― Solo lo dices para que se me pase.
―Bien, no te la daré entonces...
Lee sonrió al ver que el rostro de Elisa se iluminaba.
―Dámela ―Pidió Elisa desviando la mirada.
Lee sonrió, era tan fácil convencer a una niña caprichosa.
―Pero si vas a seguir así, entonces no te la voy a mostrar ―Contesto con tono jugueton.
Vio la expresión divertida de su esposo y suspiro, simplemente no podía seguir sintiendo tanto odio cuando la miraba de ese modo. Así que rompió la carta en pedazos cada vez más pequeños y luego los tiro al tacho más cercano.
―¿Contesto?
―Esa es mi chica ―Dijo Lee sonriendo― Bien, ahora... cierra los ojos.
Elisa obedeció al instante y se le dibujo una sonrisa al emocionarse. Sintió la mano de su esposo guiarla fuera de la habitación donde se encontraban, así que lo siguió sin dejar de sonreír, hasta que finalmente se detuvo.
―Ábrelos, amor.
Elisa abrió lentamente los ojos y vio un camino de pétalos rojos que se dirigían hacia la cama, decorada con más pétalos formando un corazón. Sus ojos se dirigieron hacia la mesa de noche, donde habían dos copas y una botella de vino, junto con otros dulces.
―¡Me encanta! ―Exclamo Elisa abrazando a su esposo.
Para Elisa Leagan, no había nadie más dulce en este mundo que su esposo, siempre con detalles tan tiernos que solo tenía con ella. Sin duda, no se equivocó al quedarse con él, sabe que lo elegiría mil veces más.
Y mientras esta en la cama siendo abrazada por su esposo, se le dibujo una sonrisa malvada delatando una idea nada agradable.
Al siguiente día se dirigió a la habitación de Ruth, era una de las sirvientas que insistió en llevarse a Florida, pues era más que eso, su dama de compañía. La morena forzó una sonrisa.
―Señora, creí que no me necesitaba hasta llegar a Florida.
―Escucha, Ruth ―Murmuro Elisa― Necesito una de esas hiervas que esas que usas, veneno o lo que sea.
―¿Hiervas para qué?
―Para que alguien pierda un bebe ―Dijo Elisa en voz baja pero firme.
La morena se hizo la sorprendida.
―Pero señora, me ofende, yo no tengo nada de eso...
―Deposite una generosa donación en tu cuenta, para aliviar un poco tu pena.
―Veré que puedo hacer por usted ―Menciono Ruth― Pero necesito hasta la noche.
―Perfecto.
Cuando vio a la morena entrar a la habitación volvió a sonreír, era tan simple, ella conocía todo tipo de gente y si alguien la molestaba solo tenía que pedir un favor, que era recompensado, por supuesto. Candy no se saldría con la suya de ningún modo, de ningún modo le daría la fortuna Leagan. Se vería tan natural, que Neal ni nadie la podrían culpar.
.
.
Llevarse bien no había sido cosa del otro mundo como pensó Candy, era muy agradable, claro que conocía como era cuando se enojaba o cuando quería molestarla pero el parecía estar poniendo de su parte, de hecho, parecía tener más facetas de las que ella conocía. Pero aun así se preocupaba cada vez que se encontraba con sus ojos avellana que hacían que su corazón diera un vuelco. Solo tenía que aprender a controlarlo, solo pasaba eso porque sin duda, era atractivo y comprobó lo seductor que podía ser esa noche. Pero esta vez estaba consciente y podía controlarlo.
Caminaron en silencio hasta el muelle, pues ella quería ver la playa una vez más antes de irse. Neal se sorprendió al recibir una respuesta afirmativa cuando le pregunto solo por ser cordial si quería que le acompañe. Y allí estaban, mirando el mar a medio día. Candy se apegó a la barandilla del muelle mientras veía un barco de pescadores dirigirse hacia la playa.
―Qué lindo es el mar, me relajada mucho ―Comento Candy, rompiendo el silencio.
―Entonces te gustara la casa de Florida ―Dijo Neal en voz baja.
―¿Cómo es?
―Igual que aquí ―Menciono divertido al ver que Candy lo miro con el ceño fruncido― Haber, a espaldas esta la playa, así que tiene una vista espectacular todas las madrugadas y tardes, es agradable el sonido de las olas, el olor a mar, eso...
―Parece que te gusta mucho ―Candy sonrió ligeramente.
Neal asiente y mira los barcos desde lejos.
―Yo creo que si no sería un exitoso empresario, me hubiera gustado ser pescador.
―¿Tu de pescador? ―Pregunto Candy conteniéndose de reír.
―Por supuesto ―Respondió con voz juguetona― Soy bueno en todo, claro que sería un excelente pescador.
―Supongo, tampoco olvidemos que tienes poderes ―Decidió seguirle el juego― Lo único malo es tu modestia.
―Gracias ―Dijo Neal, con una mirada maliciosa― Además de apuesto ¿No?
―No se te puede decir un cumplido porque se te infla el ego en segundos ―Murmuro Candy.
―Ya enserio ―Neal se apresuró a decir, tras ver a Candy agachando la cabeza― Me gusta el mar, tengo buenos recuerdos ahí... por ejemplo, me acuerdo que a Elisa y a mí nos gustaba jugar en la orilla, no sabía nadar pero era divertido, mi mama nos miraba de lejos y mi padre, bueno, él estaba a oscuras en su despacho, pero siempre nos decía que tengamos cuidado del sol y de no ir tan lejos.
―Debió haber sido muy duro, cuando paso... eso ―Pensó Candy en voz alta.
―Lo fue.
―Lo siento, no debí decir eso ―Dijo Candy al ver que el rostro del moreno se tornó más serio.
―No te preocupes ―Neal suavizo su mirada para calmar a la rubia― Luego de ese día hubo muchos cambios en mi vida, pero no todo fue malo, las personas van y vuelven, algunas no regresan jamás y solo queda disfrutarlas mientras estén aquí, así es la vida.
―Tienes razón ―Candy no pudo evitar conmoverse al escuchar eso, le sonrió sinceramente. Y no quito su sonrisa aun cuando Neal lentamente se acercaba a ella y tomaba su mano, haciendo que ella se toque el vientre apretando su mano. Ambos pensaron lo mismo, en el bebe que estaba creciendo ahi. Candy no pudo responder nada, no fue necesario, solo sonrió mientras Neal se acercaba a su rostro y ella también, Candy entrecerró los ojos cuando sintió que sus labios se rozaban pero los abrió y se apartó sonrojada cuando vio a Elisa tras de Neal, con una sonrisa algo incomoda y cruzando los brazos. El moreno voltea algo molesto para verla también.
―¿Necesitas algo, Elisa? ―Pregunta con voz neutra, juraba que Elisa no había visto nada, pues si fuera así no hubiera dudado en reclamarle.
―Nada, solo quería hablar con Candy.
―¿Porque? ―Candy la vio extrañada.
―Quería pedirte que nos llevemos bien ―Contesto Elisa, con una maliciosa sonrisa― Yo estuve hablando con Neal en la noche y fui muy injusta contigo, también soy madre, entiendo porque haces esto.
―Me gustaría mucho llevarme bien contigo -Dijo Candy sinceramente.
El moreno observo como Elisa conversaba con Candy, tranquila, sin ofensas, ni sarcasmos, pero reconocía el brillo en sus ojos, los mismos que ponía cuando planeaban alguna travesura, claro que no podía engañarlo a él, era su hermano. Sabía que tramaba algo, tenia que estar muy atento a ella. Mientras caminaron al final del muelle, Neal decidió adelantarse un poco, al ver que aparentemente la conversación entre ellas era agradable y no se iban a sacar los ojos. Pero entonces vio que a una mujer que iba delante de él se le cayó una pulsera mientras iba caminando, así que se agacho para recogerla, llamando la atención de Candy.
Ella miro que el moreno se levantaba del suelo con una pulsera de oro simple en su mano. Y antes de que ella pueda preguntar vio que se apresuró a correr hasta alcanzar una joven más adelante.
―Señorita, se le cayó su pulsera ―Escucho que le dijo.
Vio que Elisa palideció y se quedó en shock cuando la joven volteo y miro al moreno con una expresión llena de angustia, mientras su rostro se iba poniendo rojo. Caminaron al mismo tiempo hasta quedar muy cerca. Ambos se quedaron viendo.
―Maya ¿Eres tú? -Dijo Neal mirándola con una mescla de sorpresa y dolor y sin poder evitarlo, estiro su mano para tocar el cabello de la joven.
La joven le ofreció una media sonrisa tranquila y tomo su mano entre las suyas.
―Sí, soy yo ―Confirmo con voz suave― ¿Qué haces aquí?
―¿Eso que importa?
―Yo vine aquí por un trabajo que tuvo Jerson ―Musito Maya con voz tímida.
Candy escucho al moreno suspirar, imaginándose su rostro afligido al ver la débil sonrisa de la joven llena de nostalgia.
―En fin, que linda coincidencia, espero que todo te vaya bien... tengo que irme.
―Espera...
―Compañero, mi familia me espera, es mejor que me vaya ―Murmura ella― El resto de la historia ya la sabes, no hay más que decir.
―Al menos quiero oírlo de tu boca.
La rubia se quedó sin expresión al ver que la latina le abrazo y se acurruco en su pecho, ahí fue cuando sintió el brazo de Elisa llevarla hacia ellos.
―Neal, yo... en realidad... tengo algo que decirte ―Murmura ella agachando la mirada.
Neal la miro con atención y ella se alejó de el con las mejillas rojas.
―Hola, Maya -Dijo Elisa con voz cortante, Candy sintió la tensión pero miro desencajada al darse cuenta que la joven era la misma de la noche anterior.
―Elisa ―Dijo Maya con voz neutra, vio como miro a Elisa con enojo― Neal, en realidad, Elisa... ella...
―Neal, Candy está cansada ―Elisa le interrumpió tomando la mano de Neal.
―¿Candy?
La mencionada se ruborizo cuando la joven la miro como si ya la conociera.
―Ya sabes quién es ―Afirmo Elisa con una maliciosa sonrisa― Pero ahora va a tener un hijo con Neal.
―Elisa ―Dijo Neal con voz fria.
―Mejor los espero en el hotel ―Murmuro Candy cansada de verse metida en esto.
―¿Escuchaste, Neal? ―Mascullo Elisa― Ya nos vamos.
―Es una larga historia ―Dice Neal a Maya.
―Me imagino... espero que puedan proteger a tu hijo ―Murmura Maya sin mirarlo― Créeme, cuida a Candy y a ese niño... de todos... tu confías mucho... en todos.
―Maya, no es como piensas.
―No digas más ―Pide ella sin mirarlo― Tengo que volver a Teneeseee con mi familia, fue lindo verte.
Ella le sonrió débilmente y antes de que pueda rechazarlo la había envuelto en un abrazo, ella pone los ojos en blanco y huele su perfume, cuando se alejan vuelven a acercarse al haberse enganchado su collar en uno de los botones del saco de Neal.
Los segundos pasaban y ambos se ponían nerviosos por la cercanía, intentando quitar el collar sin dañar la prenda o la joya.
Candy se acerca a ellos, ya estaba cansado de todo esto y solo quería irse a dormir, así que en un rápido movimiento logra sacar el collar y mira la expresión neutra de la pequeña joven.
―Adiós ―Dice Maya desviando la mirada antes de alejarse de ellos y desaparecer entre las calles.
―Bueno, vamos ―Dijo Elisa satisfecha.
Los tres caminaron en silencio, cada uno en sus pensamientos. Elisa estaba de buen humor pero también algo ansiosa. Cuando Candy llego a su habitación se acostó en la cama abrazando la almohada. Porque tenía que pasarle esto a ella, se sentía muy vulnerable, el casi beso y la extraña sensación al ver a Neal de ese modo, su buen humor parecía haber desaparecido y solo se quedó callado.
Si lo pensaba bien tenía sentido, si encajaba bien lo que Neal le dijo en el baile y Bella también. Entendía que podía haber tenido algo con ella, después de todo tenía un collar que nunca se quitaba, pero aun así no entendía muchas cosas y quería saberlas.
Pero pasaron tres días y no se iban aun. Neal le dijo que aún tenía trabajo por hacer. El mayordomo de los Leagan le había resultado de lo más agradable, la invito a cenar fuera del hotel, escucho algunas anécdotas del hijo de Elisa y Lee, y ella bromeaba con que rogaba con que no sea tan travieso como ella. Se encontraban charlando mientras ingresaban al hotel de nuevo.
―Y bueno, mi niño Luke esta secretamente enamorado de la señorita Kate, dice que se casara con ella algún día.
Candy sonrió divertida.
―Que tiernos, el amor de la infancia ―Dijo con una ligera sonrisa― Por cierto ¿Qué edad tiene la hija de Neal?
―Oh, ¿Se refiere a la señorita Kate? ―Pregunto tratando de no reír, pero que se calló al ver venir a Elisa con el ceño fruncido.
―Déjanos solas ―Mascullo.
―No vayas a matarla en mi ausencia ―Dijo su suegro.
―No estoy para chistes, mayordomo ―Dijo rodando los ojos. Jang sonrió y se fue.
―¿Que sucede? ―Pregunto Candy.
―Pasa que llevo buscando a Neal desde hace cinco horas y no lo encuentro, me voy en una hora y no está, pensé que estaba contigo.
―Yo estaba cenando con Jang ―Musito Candy― ¿Cuándo nos vamos?
―Voy a irme con el servicio y mi familia… Si quieres puedes venir con nosotros, algo me dice que Neal se va a entercar en quedarse.
Candy sintió un escalofrió al escuchar eso. Si bien supuestamente todo estaba bien con Elisa, el que la había invitado era Neal y no quería irse si él se quedaba aquí.
―¿Por qué se queda?
Elisa asintió.
―No sé, quiere quedarse, se la pasa recorriendo toda la ciudad, supongo que para espiar a la chica ―Comento con fastidio― ¿Te molesta?
―No... ―Musito Candy al ver el rostro burlón de Elisa.
―Porque aparentas, Candy ―Dijo con voz socarrona― Casi dejas que te bese, sin alcohol ¿verdad? ¿O de nuevo paso en tu ebriedad?
Candy suspiro resignada, claro que la verdadera Elisa iba a salir tarde o temprano. Pero ella simplemente no caería en sus provocaciones, al menos no por ahora.
―Voy a despedirme de Neal ―Dijo Elisa con una sonrisa triunfal antes de salir del hotel. Todo estaba saliendo según lo planeado, esta iba a ser la última vez que viera la cara de la rubia y que mejor forma de despedirse que burlándose de ella. Finalmente encontró a su hermano en el parque, mirando algo escondiéndose tras el tronco de un árbol. Ella se acercó con su mejor sonrisa.
―Neal... ―Llamo Elisa con voz suave― Así que aquí estabas, me iré en un par de horas y quería despedirme.
La castaña se sorprendió cuando su hermano ni siquiera volteo a mirarla, así que se acercó para ver lo que llama la atención del moreno y se suaviza su mirada, al ver que se trataba de Maya y su esposo, que estaban sentados en una banca del parque muy cariñosos.
Al ver el rostro de su hermano sintió mucho dolor.
―Neal, ya olvídala, pasaron muchos años...
―No es fácil ―Murmuro sin mirarla― Es como si te dijera que olvides a Lee.
―Es diferente... Lee es mi esposo y ella eligió a alguien más, te hace daño.
―Pero en su momento hiciste todo por él. Yo hubiera dejado todo mi dinero y los lujos por ella.
―Yo sé ―Dijo Elisa mirándolo con comprensión― Pero ella no te quiere, nunca te quiso.
―¿Eso crees?
―Si te hubiera amado no hubiera continuado con su vida ―Dijo Elisa apenada― Mírala, avanzo con su vida, está feliz.
―Es que ella lo era todo para mí y la perdí ¿Porque? ―Pregunto Neal más para sí mismo que para ella― ¿Porque se fue? ¿Que hice mal? Solo quiero saber porque, nada más.
Elisa lo vio apenada y avanzo unos pasos hacia el para abrazarlo. Sintiendo por un momento que llevaba una carga muy pesada tras ella, porque cada día se hacía más grande aunque trata de pensar que no le importa. No lo vio derramar ni una lagrima, pero su expresión de tristeza fue como una bofetada en la cara. En esos momentos le gustaría que su hermano le tirara una o la maldijera, ella era la causa de su tristeza, ella era la maldita. No entendía porque interfería en la vida de su hermano cuando él la recibió con los brazos abiertos de nuevo. Pero volvió en si cuando sintió la mano de su amiga en su hombro, así que voltio hacia ella.
―Tengo las hiervas, señora ―Dice Ruth sonriente― Voy a mandar a que lo agreguen a su bebida, hará efecto en unas horas y como nos iremos nadie se dará cuenta.
―Bótalas a la basura, ya no las quiero ―La voz de Elisa era fría.
―¿Porque, señora?
―¡Has lo que te digo! ―Exclamo Elisa antes de hablar más calmada― Igual te pagare más si obedeces, solo deshazte de eso.
―Enseguida, señora.
Cuando la sirvienta se retiró Elisa suspiro resignada.
―Tienes mucha suerte, Candy… ―Pensó por un momento.
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.
Candy despertó al escuchar que golpeaban la puerta de su habitación, así que se estiro con pereza y se dirigió a la puerta con el pijama, pensando que era el desayuno, pero pego un respingo al ver a Neal en la puerta, con ese traje gris que le hacía lucir elegante y atractivo, con una mirada tan intensa que tuvo que desviar la mirada al sentir sus mejillas rojas, al recordar que solo traía el largo camisón puesto y su cabello rizado debía estar alborotado.
―Nos vamos, Candy ―Dijo Neal con voz neutra― Termine mis pendientes, alístate para bajar a desayunar antes de irnos.
―Está bien ―Contesto Candy con voz suave― Alisto mis cosas y nos vamos.
―Me avisas cuando estés lista, te espero abajo.
―Espera ―Pide Candy algo avergonzada― Quiero hablar de algo contigo.
Neal agacha un poco la mirada observando su camisón blanco pero vuelve a ver a Candy a los ojos al pensar que sería incómodo para ella. Si ella insistía…
―¿Te parece si entramos? ―Pregunto con voz queda― No quiero que te incomodes si un empleado pasa por aquí.
Candy respondió un tímido sí, pero antes de que se dé cuenta que esta era mala idea ya habían entrado y Neal había cerrado la puerta.
―¿De que querías hablar?
―No sé cómo decírtelo sin que te enojes.
―No lo hare, lo prometo ―Dijo divertido.
―Mira, yo quiero llevarme bien contigo, y te digo con sinceridad que desde el día en que viste a esa chica te veo apagado...
―Ya veo ―Dijo el moreno con voz suave― ¿Qué quieres saber?
―En la noche de máscaras me contaste que luchaste por una chica que se fue ¿Era ella, no? ¿La que se fue?
―Fue hace años, Candy ―Dijo con simpleza― Ya fue.
―¿Ya fue? ―Candy lo vio sorprendida― Dime la verdad, a veces es mejor decir estas cosas, tú te sinceraste conmigo esa noche ¿Porque no lo haces ahora?
El moreno la miro con expresión serena.
―Solo es una amiga que no vi en muchos años ―Dijo con voz grave, mirándola con expresión tierna― Pero porque pensar en el pasado cuando el presente es más lindo... y tiene unos ojos verdes que me vuelven loco.
―Pero tampoco me mientas ―Murmura Candy sin saber que decir, pensando que solo estaba jugando― Si no me quieres contar, está bien...
―No miento ―Dijo con voz grave acercándose mas a ella― No me importa ninguna otra mujer, solo me importas tú.
Candy lo miro sin saber que decir, solo retrocedió un poco al verlo acercarse mirándola intensamente, pero al sentir que si retrocedía mas iba a caer en la cama se quedó quieta y desvió la mirada, el moreno avanzo hacia ella y acaricio su mejilla, solo pudo mirarle suplicando que deje de hacerlo, pero el volvió a acariciar su rostro, Candy se rindió y cerró los ojos buscando aquel contacto, sus manos se estremecieron y no pensó en nada más que en ese momento, era como si todo sucediera en cámara lenta a partir de esa caricia. Neal acaricia su rostro con ambas manos y se acerca a ella lentamente, beso la comisura de su boca. Candy cerró los ojos y sintió la presión de sus labios que en un lento movimiento le abrió la boca. Eran mucho más suaves de lo que el recordaba y ella pensó que eran más embriagantes de lo que recordaba.
Candy rodeo su cuello cuando sintió el beso más intenso, y que la estaba echando en la cama. Sintiendo como se encendía mas con ese beso, Neal la apretó contra él, sintiendo sus pechos, quería volver a estar con ella, en esta cama. Pero ella rompe el beso y lo mira con remordimiento.
La volvió a besar al ver que no quería hablar y ella solo pudo aferrarse más a él, profundizando más el beso.
Sintió una sensación embriagadora cuando sintió sus labios en su cuello y solo pudo ceder, moviendo la cabeza de lado, al parecer era un punto muy sensible en ella, pues dejo escapar un suspiro. Se estremeció cuando bajo su camisón hasta la cintura y empezó acariciar delicadamente sus pechos y recorría un camino con pequeños besos.
―Para ―Susurro.
Neal se detuvo al instante, y ella observo como volvía a mirarla de esa manera, se quedó en silencio y al ver que ella no respondía. Volvió a acercarse para besarla, vuelve a rendirse y rodea el cuello del moreno, desabotonando su camisa nerviosamente, pero al sentir la misma moneda en su cuello no puede evitar sentirse mal, lo estrecho con más fuerza, cerró los ojos y aspiro su perfume, permitiendo unos segundos más de ese beso. Antes de apartarlo.
―Para.
―¿Estas segura?
Neal sintió la decepción cuando ella asintió y se apartó, volviendo a sentarse en la cama y acomodándose el camisón.
―Esto no está bien.
―¿Porque? ―Murmuro― Eres libre ahora, quédate conmigo.
―No puedo.
Le cogió la barbilla para obligarla a mirarlo, estaba muy vulnerable, pero no podía avanzar mientras ella sienta esto.
―Yo sé... que esto no está bien ―El moreno hizo una pausa para acercarse a ella y abrazarla y Candy le correspondió― Pero esto que siento por ti no lo puedo detener, solo quiero cuidarte y estar contigo, te amo Candy y... creo que nunca deje de hacerlo.
La rubia se alejó lentamente.
―Yo no ―Murmuro mirándolo con tristeza.
Por supuesto, eso era lo que Neal no quería escuchar, pero no podía enfadarse con ella. Eso era lo que cualquier otra chica esperaba que le digan en estas circunstancias, pero ella solo sentía atracción por el o tal vez era el remordimiento, que probablemente siempre iba a estar ahí.
―Sientes algo por mí ―Afirmo en voz baja.
―Pero no es amor... no te amo, no puedo hacerlo y tampoco me amas… ni me amaste antes.
―Tal vez antes solo había sido una ilusión, pero ahora es diferente, siento que solo quiero estar contigo y hacerte feliz.
―Dices eso pero no lo sabes ―Susurro Candy mirando el collar en su cuello― No puedo ser feliz contigo, si lo daño a él... lo amo a él...
―No me digas eso ―Dijo con voz fría.
Candy suavizo su mirada y murmuro un lo siento, se estremeció cuando el moreno salió de la habitación dando un portazo. Había llegado tan lejos, asi que tomo las prendas que iba a usar ese día y se dirigió al baño, pensando en que tenía que tratar de sentir esto.
El moreno se sentía abatido, porque todo tenía que ser tan difícil con ella, lo sintió en el alma, que ella sentía algo por el o tal vez era lo que quería creer. No sabía si la vivir con ella iba a resultar mejor o peor luego de ese beso, pero podía hacerle cambiar de opinión de todos modos.
Y... feliz día a sus padres y a los que son padres xD
Como pueden ver, todo se salió de control en este capítulo, espero que estén contentos porque solo iba a ser un beso, pero ñe XD
Con respecto a este capítulo:
―Elisa esconde algo, creo que si entendieron que… es manipuladora, va a ser la cuñada que te hace la vida imposible XD Pero no se preocupen, Candy va a saber manejarla muy bien y no, no es villana.
―El título "Viejo amor, nuevo amor" iba a ser por Albert y Maya, pero no alcanzo el espacio xc, así que veremos a nuestro querido príncipe en el próximo capítulo.
―Dije que algo no les iba a gustar por Maya XD Es mencionada en el capítulo tres y salió en el capítulo cuatro, pero no se preocupen, ella va a ser la que una más a nuestra pareja. Candy va a tener que tomar una decisión por esto, no creo que vuelva a salir.
Bueno, nos leemos en el próximo capítulo, gracias por sus reviews n.n Me hace feliz saber que siguen ahí, siguiendo mi loca historia XD
Si tienen dudas, sugerencias, opiniones escríbanla, recibo todo XD
