Capítulo 16: Florida

Por supuesto que las cosas se arruinaron un poco más luego de la parada en New Orleans. Aunque era difícil saber que "cosa" se arruino. En todo caso, podría decirse que nada había cambiado, ella no lo odiaba pero tampoco era amable con él.

Candy pensó que la odiaría después de haberse ido de la habitación dando un portazo, pero no fue así. Ese día el moreno simplemente la espero en el estacionamiento junto a Jang, se comportó amable pero no volvieron a hablar.

Una parte de ella, deseaba saber que era lo que estaba pensando todo el camino hacia Florida. Si se trataba de la tal Maya, no le importaba demasiado, incluso si era un hecho que la siguió por horas a escondidas sabía que la historia con ella habida terminado hace mucho. Incluso si conversaba o no la moneda.

Lo que le preocupaba era lo que había mas adelante.

Por supuesto, Elisa era su mayor problema, pero sentía que tenía dos aliados, el esposo de Elisa y el mayordomo, de hecho, Jang le prometió que le ayudaría a lidiar con ella, no era tan difícil.

Pero había algo más que la inquietaba, la "niña" de Neal. Cuando le pregunto por ella a Jang el solo se rio y le dijo que era tranquila y amable, que con ella nunca iba a tener ningún problema. Pero George le dijo lo mismo de Elisa y Neal, ya saben cómo acabo. Lo que menos quería era que los "niños" de esa mansión la reciban con un balde de agua, que podría hacer si la niña resulta ser peor que ellos y entre estos pensamientos, se durmió.

Neal fue el primero en despertar, cuando abrió los ojos lo primero que noto fue que la rubia estaba dormida en su hombro derecho y casi pega un respingo del susto. Se encontraba muy nervioso por como reaccionaria, entonces vio por el espejo del auto que el mayordomo esbozo una ligera y fugaz sonrisa ante el apuro que estaba viviendo.

Así que se calmó al instante, de ninguna manera permitiría que vea que Candy lo ponía de esta manera. De pronto sintió que ella se estremeció, al abrir los ojos y darse cuenta de la situación, se sonrojo.

―Lo siento ―Murmuro Candy mientras se retiraba.

―Ya casi llegamos ―Le aviso en voz baja.

La rubia observo el mar desde la ventana, tratando de evitar la mirada de Neal, hasta que se dio cuenta que llegaron hasta un hermoso lugar lleno de vegetación exótica, logro ver a lo lejos una mansión frente a una gran piscina.

―¿Es ahí?

―No, no, esta es la casa de los Rousset, los vecinos ―Respondió Neal, Candy se limitó a ver por la ventana hasta que vio que se acercaban a la entrada de una mansión, dos hombres al reconocer el auto abrieron el portón y Jang avanzo hasta llegar frente a una mansión.

―Aquí es ―Le avisa Neal― Vamos, Candy.

Ella acepta de mala gana la ayuda del moreno para bajar del auto, mientras lo seguía hacia a la entrada, abrió la puerta una joven sirvienta.

No pudo evitar sentirse incomoda al entrar detrás del moreno al notar que Elisa estaba ahí, esperándolos con una mirada muy impaciente y altiva, que solo se suavizo cuando vio a su hermano.

―Bienvenido, Neal -Dijo esforzándose por parecer calmada.

―Hola Elisa ―Saludo Candy con nervios.

―Hola... Candy ―Mascullo.

La rubia se mordió el labio arrepentida por haberla saludado, al menos de esa manera, pues el ambiente se tensó. En realidad había planeado hablar con ella una vez más, decirle que no quería ser su enemiga pero no pudo decir ni una palabra por la mirada desafiante de Elisa. Quien le estaba preguntando a su hermano como le había ido en su viaje, esto hizo que Candy se sintiera muy nerviosa, pensó que también estaba molesta con Neal por haberla invitado, pero al parecer no era así. Sin embargo la aparente tranquila charla no duro mucho pues Neal mando a llamar a los empleados, en un par de minutos vio un par de miradas curiosas. Y Elisa, al parecer, no estaba nada feliz con eso.

―Ella debe ser la señora Candy ―Murmuro Laurie.

―Es que nunca te enteras de nada ―Murmuro Ruth, ambas sonrieron cuando se acercaron a ellas.

―Como mi hermana les debió haber informado, ella es Candy, va a vivir con nosotros a partir de ahora.

―La señora Elisa nos comentó ―Murmuro Ruth.

―Así que deben cumplir sus órdenes ―Continuo Neal.

―Olvidaste decir que será solo por unos meses ―Dijo Elisa con voz molesta. Ambas empleadas se miraron confundidas, antes de que la morena se acercara primero a Candy.

―Hola ―Saludo Ruth amigablemente tomando sus manos― Si necesita algo solo nos tiene que buscar, ella es Laurie y yo soy Ruth, nosotras nos encargamos de la limpieza, también estoy a cargo de la señora Elisa y su hijo, mientras que Laurie de la señorita Kate… y Jang, es el mayordomo y está a cargo de la administración ¡También de la comida! Ya que la señora Elisa despidió recientemente a la cocinera.

―¿Elisa hizo qué? ―Pregunta Neal evidentemente enojado, mirando a Elisa, quien solo rodo los ojos― Hablaremos acerca de eso... después ―Elisa bufo― En fin… ven Candy, quiero presentarte a alguien más.

―Está bien.

―Jang, lleva las maletas de Candy a la habitación.

―¿A su habitación, señor? ―Inquirió Ruth con una sonrisa pícara haciendo que Candy se ponga incomoda.

―¿He dicho Ruth? ―Pregunto Neal con molestia.

―No, lo siento ―Se disculpó la empleada divertida, Elisa se relajó al escuchar eso.

El moreno solo pudo rodar los ojos y salió de la habitación, estaba claro que su hermana había hablado de más y eso era algo que quiso evitar.

Por otro lado Candy lo seguía, suspirando de alivio al sentir que paso la peor parte, que era saludar a Elisa. No hubiera sido tan difícil si no los hubiera visto en el muelle de New Orleans, pero ya no podía hacer nada. Lo siguió en silencio, contemplando el lugar, era muy hermoso aunque trato de no mostrarlo, pues no quería que Neal piense que la había impresionado. Llegaron a una pequeña biblioteca, al fondo, observa a un par de niños rodeados de muchos juguetes. Una rubia alvina de ojos azules estaba acostada en un sofá clavada en un libro grande, mientras, que un niño de cinco años de rasgos orientales jugaba en el suelo con un par de aviones. Al notar su presencia el niño se apresuró a acercarse Neal.

La rubia sintió nervios, por supuesto, Neal le había dicho que tenía una niña y había tratado de no pensar en lo peor. Debía ser positiva, después de todo cuantas posibilidades habia que este par de niños le hagan maldades como lo solian hacer los hermanos Leagan. Pero.. este par de niños no eran nada como se lo había imaginado, el pequeño parecia adorable mientras que la niña permanecía callada mirándola con curiosidad pero…

―¡Tio! ―Exclamo Luke― Porque no viniste con nosotros.

―Porque tenía que trabajar ―Dijo el moreno mientras posaba las manos en la cabeza del pequeño para acariciar su cabello.

―Mi papa nos llevó a comer pasta ―Le conto el pequeño con una sonrisa, haciendo que Candy sonría enternecida.

―¿Enserio?

―Luego vino Kate, mi mama no quería que ella venga con nosotros a la ciudad y la convencí, pero…

―¿Pero qué? ―Pregunto Neal sin entender, al pequeño se le escapa una pequeña risa que trata de ocultar con una sonrisa cuando ve a la albina acercarse a él.

―No pasó nada ―Dijo Kate sonriendo ligeramente para no preocuparlo.

―Es que mi mama se olvidó que estaba con Kate en la perfumería, así que empezó a correr tras el coche, cuando la vi le dije a mi abuelo que detenga el auto ―Dijo Luke divertido sin poder contenerse a soltar unas risas, pero se calló notar que nadie se rio.

―En realidad, lfue mi culpa, yo me distraje ―Comento la niña haciendo un puchero.

―Vamos a hablar de eso después ―Murmuro Neal entrecerrando los ojos.

―En realidad no fue nada ―Murmuro Kate encogiéndose de hombros― La tia Elisa siempre es olvidadiza.

―¿Y dónde estaba Laurie? Le pago extra para que te cuide en mi ausencia.

―Ella se quedó en casa -Le explico con voz baja, haciendo un gesto con sus manos pidiéndole que se relaje, el solo asintió no muy convencido.

―¿Y quién es ella? ―Pregunto Luke al percatarse de la rubia tras el moreno.

―Ella es Candy ―Se apresuró a decir Neal― Es mi amiga y se va a quedar con nosotros.

―Tu amiga o tu novia ―Pregunta Kate mirando a Candy pícaramente, quien le sonrió nerviosamente.

―Solo soy su amiga ―Respondió Candy con una sonrisa tímida.

―Eres muy bonita ―Luke le sonríe― ¿Tambien vas a ser mi amiga?

―Que niño tan amable, claro que voy a ser tu amiga ―Dijo Candy enternecida― ¿Cómo te llamas?

―Me llamo Luke Sung Leegan ―Se presentó el pequeño. Candy lo miro algo sorprendida, en realidad era el hijo de Elisa, claro que sabía que tenía un hijo desde hace años, pero ninguno de los Andley lo había visto en realidad, ni siquiera a su esposo, pues además de que Neal decidiera cortar la comunicación con ellos, nunca habían vuelto a escuchar de Elisa.

―Dejemos las presentaciones para otro día ―Interrumpió suavemente Jang, quien aparentemente había estado presente tras ellos desde quien sabe cuándo― Tu madre quiere que subas a tu habitación.

―Pero abuelo... ―Se quejó el pequeño― No puedo ahora, estoy conociendo a la amiga de mi tío Neal.

―Lo siento, niño ―Dijo Jang sonriendo― Si no subes, se enojara con los dos, asi que andando.

―Luego jugamos ―Le susurro a Candy guiñándole el ojo y ella asiente con una sonrisa. Mientras observa que el pequeño toma la mano de Jang y salen de la biblioteca.

―Como vez, estos son los engreídos de la casa ―Comento Neal medio burlón al ver la cara de Candy.

La rubia sonrió nerviosa al ver la mirada curiosa de la niña.

―No te asustes ―Pide Kate con voz juguetona ― Solo soy una niña de doce años, no te voy a comer.

―Es que Candy esperaba a una niña más pequeña ―Le explico Neal, Candy tenia una expresion divertida en el rostro, estaba claro que lo habia planeado todo.

―Me dijiste otra cosa -Murmura esbozando una ligera sonrisa.

―Quería que fuera una sorpresa -Le explica con voz juguetona.

―Siempre hace lo mismo... ―Suspiro teatralmente la albina― No le hagas caso, no soy nada de este.

―¿Este?

―Está bien, es mi padre―Dice Kate divertida― Cuando se enteró me trajo a vivir con él.

―No le hagas caso a esta niña ―Se apresuró a decir Neal al ver la expresión desconcertada de Candy― Soy su tutor.

―Lamentablemente ―Agrega la niña con voz teatral.

―Por suerte, dirás.

―Claro ―Le sigue Kate sonriendo― Para ti.

Candy sonrió al ver a la niña, por no decir que se sentía muy aliviada... sin embargo, se sentía muy cansada por el viaje, así que luego de la tenue charla y que Neal se ofreciera a llevarla a su habitación, salió sola de la biblioteca luego de insistirle a Neal que ella misma encontraría su dormitorio o que preguntaría. Subió las escaleras en silencio pero al poco tiempo casi pega un respingo del susto.

Mientras tanto cuando Kate escucho los pasos de la rubia en las escaleras, puso las manos en las caderas y lo miro sin expresión.

―¿Solo una amiga? -Interrogo la niña.

―Sí.

―Eso no es lo que me dijo la tía Elisa.

Neal rodo los ojos.

―Que chismosa es.

―Y tu un mentiroso ―Interrumpió Kate― Vas a tener un hijo con ella ¿Porque mientes? No se miente.

―Es que ella no quería que lo sepan... por ahora ―Se excuso con voz queda, ella se quedo un segundo mirandolo fijamente, parecia convincente.

La albina rio.

―Oh, ya entiendo ―Dijo la albina con voz inocente― Primero se van a casar y luego darán la noticia.

―Es más complicado de lo que parece, pero por ahora quiero que te lleves bien con ella ¿Puedes hacer eso?

―Supongo que no tengo opción ―Bromeo la albina encogiéndose de hombros, se acercó al moreno y le dio un abrazo levantando un pie de la emoción. Hasta que se alejaron y su mente pareció recordar algo y se desvaneció su sonrisa. Esto no paso desapercibido para Neal.

―Lamento haber tardado ―Murmuro con voz suave― No voy a dejar que Elisa vuelva a hacer algo asi.

―Claro que no me molesta, se cómo es mi tía ―Dijo Kate restándole importancia― Solo que es muy extraña esta situación, me habías dicho que no te casarías con nadie… pero estoy feliz ―Volvio a decir rápidamente sonrojándose― No me malinterpretes, estoy feliz por eso, Candy parece buena.

Neal se sentó en un enorme sofá, palmeo a un lado y la albina sonrió y lo imito de inmediato.

―Eres lo más importante que tengo ―Pensó mientras miraba sus grandes y curiosos ojos azules.

Supuso que se sentía insegura que la deje de lado por Candy y su hijo. Por supuesto no sabía que lo más probable era que Candy se vaya. Pero al menos no quería que se entere de eso. La albina le conto sobre sus estudios en el Real Colegio San Pablo en el que estaba hace algunos meses. Al ver su sonrisa y tranquilidad entendió que se encontraba bien, aunque no descartaba la idea de persuadirla para que continúe sus estudios en casa o cerca. Sabia que eso era egoísta, pero se negaba a verlo de ese modo.

―La hermana Marlene me da mucho miedo, se enoja solo porque comí un chocolate en clase… ―Gimoteo

―¿Enserio?

―Es que tenía mucha hambre ―Dijo Kate sonrojada― Pero… ya te conté todo, ahora cuéntame tu, ¡Cuéntamelo todo!

El moreno sonrió al verla curiosa, sabía que le preguntaría como conoció a Candy, como se enamoraron, si le había propuesto matrimonio o como quería hacerlo y cada una de sus citas...

No podía contarle la verdad, pero tampoco quería mentirle, así que sonrió antes de acariciarle el cabello.

―Me encontré con Maya de camino.

Ambos se quedaron en silencio por un segundo, el moreno iba a agregar algo más hasta que vio que el rostro de la alvina se ilumino.

―Maya ¿Enserio?―Exclamo sin contener su emoción ― ¿Como esta? ¿Ya la invitaste, verdad? ¿Cuándo vendrá? ¿En estos días? ¿O ahora? ¡Voy a cocinar todos los platillos que le gustan! Primero… voy a empezar con una tarta de arándanos, luego… pasta, pero no cualquier pasta si no la que tiene su receta especial, luego un delicioso…

―En realidad le queda algo lejos ―Interrumpió Neal disimulando los nervios con una voz amigable― Esta en New Orleans, junto con Jerson ¿Lo recuerdas, no?, pero… me dijo que te manda saludos y que cuando pueda vendrá a vernos.

―Oh entiendo… ―Dijo Kate con una ligera sonrisa, al entender lo incomodo que sería para ellos.

Ambos se callaron cuando la puerta se abrió abruptamente dejando ver al pelirrojo, quien tenía todo el rostro rojo al parecer de tanto correr.

―¿Qué haces aquí? ―Pregunto Neal.

―Qué crees, pasaste por mi casa y ni me saludaste -Dijo con sarcasmo.

―Tenía que instalar a Candy ―Neal lo vio extrañado― No me refería a eso, creí que llegarías en un par de semanas.

―Mi abuela me obligo, a todos de hecho, llamo a algunos contactos y llegamos rápido ―Respondió el pelirrojo, ensanchando más su sonrisa al ver la cara desconcertada del moreno― Si, esta aquí.

Al parecer esto lo había tomado desprevenido, el pelirrojo aprovecho esto para acercarse a la niña, tomarla por los hombros y guiarla fuera de la biblioteca.

―Lo siento, enana, vamos a hablar cosas de hombres.

Esto hizo que el moreno se levante con la intención de regañar a Johan pero la albina le hizo un gesto con las manos pidiéndole que no haga nada.

―Voy a ver a Luke, quería jugar a las escondidas desde hace rato ―Expreso con voz alegre antes de irse dejando a ambos en silencio.

.

Candy camino por los pasillos buscando su cuarto pero no lo encontró, pero sintió un escalofrió se encontró a Elisa con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

―Elisa, yo...

―Pasa.

Fue lo único que dijo antes de entrar en una habitación, Candy solo pudo recuperar el aliento en un segundo antes de seguirla.

―Voy a dejar claro unos puntos.

La rubia solo pudo mirarla y sintió la necesidad de agachar la mirada un poco ¿Desde cuándo tenía la mirada tan penetrante?

―Primero, la señora de la casa soy yo, segundo, tu estadía aquí es temporal ¿Entiendes eso? Eres una invitada, así que no tienes por qué hacer cambios en mi casa, en la comida o disponer de los empleados, no tienes derecho a una dama de compañía o un sirviente particular y tercero, no vuelvas a intentar algo con mi hermano como lo hiciste en New Orleans si no quieres que le avise a tus queridos Andley que estas aquí.

―¿Me amenazas?

―Puedes tomarlo como quieras.

―Elisa, ya tuvimos esta conversación, primero me amenazaste, luego me dijiste que nos lleváramos bien, decídete...

―Decídete tu ―Le interrumpió Elisa con fuerza en su hablar― Dices que no quieres nada con Neal pero casi lo besas en el muelle ¿No?.

―No quiero hablar de eso ahora ―Dijo Candy enfrentándola con la mirada, enserio se sentía estúpida por todo eso, como podía confrontar a Elisa luego de eso― No sé qué decir de eso pero no dejare que suceda de nuevo.

―No sé si creerte.

―Créeme ―Le sugirió con voz seria.

―También malograste la cita de Neal en el restaurante ―Le reprocho.

Elisa sonrió con ironía cuando Candy la vio incrédula.

―No voy a permitir que lo seduzcas ―Le advirtió elevando la voz― Mi hermano estaba muy bien antes de que aparecieras, iba a casarse con una buena chica, y tu llegas y lo arruinas ―Continuo Elisa enfadada― ¿Sabes cómo se debió haber sentido ella cuando se enteró?

―Yo no sabía que se iban a casar cuando paso eso ―Se defendió ― No quise lastimar a nadie.

―Dices eso pero cuando no estoy mirando lo tratas de engatusar.

―No trate de engatusarlo.

―Me dijiste que no iba a pasar nada pero casi lo besas.

―No sé qué más decirte ―Dijo Candy con voz calmada pero expresión molesta― No voy a dejar que suceda de nuevo, además ¿Porque me reclamas tanto? Neal puede tomar sus decisiones solo.

―Una huérfana como tú no podría entenderlo, me importa mucho la vida de mi hermano y no voy a dejar que una cualquiera se meta en su vida.

―Un momento, Elisa ―Espeto― No voy a permitir que ni tú, ni nadie me insulte ―La interrumpió con voz contenida. Por un momento, sintió el deseo de atacarla también, Elisa siempre destruía su paciencia muy fácilmente. Pero solo pudo quedarse en silencio, no iba a pelear, debía tratar de calmarse, había un par de niños aquí y si le decía a Elisa lo que quería decirle ella empezaría a exasperarse.

―¿Y que eres entonces? ¿Te tengo que enumerar las razones por las que te digo así?

Candy respiro hondo antes de hablar.

―Si eso es todo lo que tenías que decirme, entonces me voy.

―No, no ―Dijo Elisa con una pequeña sonrisa― Quédate, esta es tu habitación.

―Si ya terminaste de decirme todo ―Dijo Candy con expresión seria― Ahora es mi turno de hablar, se bien que esta es tu casa y yo una invitada, no lo refuto, pero que sea la última vez que vienes a insultarme, si tienes un problema conmigo díselo a tu hermano y lo mismo será conmigo, si tengo un problema se lo diré a él ¿Entiendes lo que quiero decir?

―Sigues siendo la misma corriente de siempre ―Gruño Elisa entre dientes antes de salir.

Candy se tensó al sentir el golpe de la puerta, pero se relajó al sentir que estaba sola al fin. Sabía que gano esta pequeña batalla. Al menos con esto supo por fin que era lo que le preocupaba a Elisa, no seguir teniendo el control de la casa, de su hermano sabía que ya no lo tenía y por eso no podía enojarse con él. Se sentó en la cama, su maleta estaba en la cama, no tenía ganas de contemplar la habitación pues solo sentía cansancio.

―Tan insoportable ―Murmuro Candy.

.

Cuando quedaron solos, el pelirrojo se puso nervioso al ver la mirada de mala muerte de Neal, tal vez si se había pasado de la raya con Kate.

―Mira quien vino, el arrogante de Johan ―Soltó de repente.

―Calla miserable ―Mascullo Johan― ¿Así que, como te fue con tu nueva "esposa"

―Que buen amigo eres ―Respondió con simpleza- Y no lo sé, pasaron cosas y supongo que ahora va a estar incomoda.

―¿Enserio, paso algo? ―Pregunto en tono burlón― Entonces es bueno, solo tienes que seducirla, un par de palabritas, un ramo de flores, un anillo y listo.

―Ni loco ―Interrumpió Neal― Sera para que me ponga las flores como sombrero.

El pelirrojo rio.

―¿Le tienes miedo? ―Pregunto con una sonrisa incrédula― ¿Bromeas? Lo difícil ya paso, ya te la llevaste a la cama, ya se divorció, van a tener un hijo, solo quiere que des el primer paso.

―Hasta ahora no puedo creer que todo esto esté pasando ―Mascullo Nea entre dientes― Pero aun así, si hago algo ella se va a ir.

―Sería una tonta, lo que más le conviene es casarse contigo, santo remedio para los Andley, se deshacen con ellos en una.

―Y exponemos a todos los socios ―Dijo con sarcasmo― Además, Candy, no haría algo que dañe la imagen de los Andley.

―¿Y tú tampoco, no? ―Le leyó los pensamientos.

―No ―Y no estaba mintiendo, fue un Andley y aunque nunca se llevó bien con ellos, nunca podría desearles el mal.

―Pero muy aparte de todas las tonterías que digo ―Agrego Johan con un tono más neutral― Si pasaron cosas es porque le gustas.

―Candy está mal y no sé cómo ayudarla, creo que termino mal con William y no soy ni quiero ser la persona con la que hable de eso, no es como si pudiéramos ser amigos después de lo que paso, digo, antes no lo fuimos y ahora.

―Debes hacer un esfuerzo ―Le sugirió el pelirrojo― Deja que las cosas se den por si solas, si no funciona, entonces no funciono.

El moreno vio a su amigo impresionado.

―wow Johan, es lo más inteligente que has dicho en meses.

―Tengo mis momentos ―Bromeo con una ligera sonrisa.

―Qué te parece si te quedas a cenar.

―Iba a quedarme de todos modos ―Bufo Johan encogiéndose de hombros.

.

Seis días después de llegar a la mansión Leagan, Candy aún no se había animado a salir de su habitación, había insistido que le traigan sus comidas y en evadir a Kate excusándose diciendo que le dolía la cabeza. Sabía que la niña tenía buenas intenciones, siempre le traía bocadillos y frutillas junto a Jang, a veces intentaba entrar para hablar con ella, pero todavía necesitaba asimilar que estaba aquí, en la mansión Leagan.

Las expresiones alegres de la niña le gustaban mucho, sintió tranquilidad cuando le dijo que su habitación estaba al lado y que si necesitaba hablar, podía ir cuando quisiera.

Su habitación no le llamo la habitación demasiado, era un poco más sencilla que su habitación en los Andley, sabia de sobra que era porque la familia ocupaba las principales. De todos modos era muy agradable, tenía un espacio de lectura, un baño propio y un balcón con muchas macetas y flores que la invitaban a descansar allí. Se preguntó si Neal había mandado a remodelarla para que sea agradable para ella y sabía que era verdad, cuando llego se encontró con que el tocador tenia perfumes, cosméticos y todos los accesorios que podría necesitar, demás estaba decir que el armario también se encontraba lleno de vestidos y zapatos.

No quería hablar de esto con Jang, el que le tenía que dar explicaciones era Neal pero el no se acercó ni una vez a su habitación. Y tal vez haya sido lo mejor, dejar que la situación se enfrié.

Mientras terminaba de cepillarse el cabello, observaba el primer cajón del armario, ahí se encontraban sus cosas más preciadas, pero le quito la vista rápidamente, debía hacer un esfuerzo por no pensar en eso.

Y entonces, escucho un par de golpes suaves en la puerta, así que luego de mirarse en el espejo se dirigió a la puerta. Y de nuevo, supo que las cosas nunca iban a cambiar, lo supo cuando la miro y sintió sus piernas temblar.

―Hola ―La voz suave de Neal la saco de sus pensamientos.

―Hola ―Dijo Candy recuperándose de la primera impresión― ¿Qué quieres?

―Que bajes a comer con nosotros, ya pasaron seis días, ya es tiempo ¿No?

―Podías haberle pedido a Jang que me lo dijera ―Dijo un poco ansiosa.

―Imagine que no ibas a querer bajar hoy, así que estoy aquí para insistirte.

Candy bufo.

―Y si me iba a negar a Jang porque habría de aceptar lo que tú me digas ―Dijo Candy con voz neutra, sin embargo, se le escapó una sonrisa.

―¿Porque no puedes estar encerrada toda la vida? ―Dijo con sarcasmo.

―Solo es la primera semana ―Le aclaro Candy― Al menos dame tiempo, sé que si salgo de aquí estaré en guerra con Elisa.

―Candy, no tienes que preocuparte ―Le aseguro Neal con una ligera sonrisa― Elisa solo se preocupa por ella misma, va a estar tan ocupada con su agenda, su club, su círculo, sus fiestas que no vas a notar que esta aquí.

―Es que... Elisa siempre ha sido así.

―En algunos aspectos sigue siendo ella misma, pero han pasado muchos años, no puedes asegurar que todo sigue siendo igual, asi como tu.

―¿Cómo yo? ¿En que no he cambiado?

―Sigues siendo igual de terca.

―Qué más da ―Se rindió Candy encogiéndose de hombros.

―Entonces, vamos.

―Oh, también quería hablar contigo de otra cosa ―Menciono Candy.

―¿Qué?

―Mandaste a rellenar el closet y el tocador, es mucho, yo estoy bien con mi...

―¿Te gustan? ―Interrumpió Neal― Le comente a Kate que iba a traer una amiga y ella mando a traer algunas cosas que pensó que necesitarías.

―Pero no necesito nada de esto

―Jang y Kate lo eligieron con mucho cariño, podrías necesitarlo ―Le insistió conteniéndose de perder la paciencia.

―¿Para qué?

―Hago algunas reuniones en la casa.

―No bajaría de todos modos ―Refuto.

―No importa, igual estoy seguro que ya estabas acostumbrada a usarlos, porque no solo los aceptas y si no quieres no lo usas ―Propuso con voz juguetona tratando de ocultar su molestia, como cuando Luke se pone muy pesado.

―Bien ―Dijo Candy con una ligera sonrisa― Pero el hecho de que acepte probármelas no significa que me las voy a quedar.

Neal sonrió al escuchar esta respuesta.

Cuando bajan finalmente, todos en la mesa sonrieron al ver a Candy, por supuesto, excepto Elisa, pero una sonrisa traviesa se escapó de sus labios.

―Buenas tardes, Candy ―Saludo Lee amablemente.

―Siéntate conmigo ―Pidió Kate con una tierna sonrisa.

La rubia asintió y se sentó a su lado, quedando frente a Elisa y Lee.

El moreno se sentó en la punta de la mesa, con un solo pensamiento en mente, no podía creer esto, Elisa seguía siendo una niña ahora, no podía creer que no lo haya superado.

De hecho, Candy la miraba de la misma manera y él ni sabía que decir, solo dejo ir un suspiro. Lee parecía en las mismas que Neal. La única que cenaba a gusto era Kate que comía gustosamente, pero que era lo suficientemente inteligente para no decir una palabra o tal vez no.

―Entonces Candy ―Dijo con voz dulce― Mañana vamos a hacer un picnic en la playa, Luke y yo.

―¿Enserio?

―Si y Neal no va a poder venir ―Agrego con una sonrisa divertida― Tiene mucho trabajo, así que hay un lugar disponible y pensé que podías venir.

―Kate ―Le regaño Neal― Así no se hace una invitación.

―Quiero decir ―Volvió a decir Kate― Te queremos a ti, Acepta ¿Si? Sera divertido.

―¿Y qué hay de mí, sobrina? ―Pregunto Lee.

―Tu acompaña a mi tía Elisa a la exposición de arte con sus amigas.

―¿Disculpa, enana? ¿Quién te dijo que podías decidir por mí? ―Interrogo Elisa molesta.

―Quise decir ―Dijo Kate con una sonrisa― Estoy segura que mi tía va a querer que la acompañes a esa exposición de arte a la que tanto quería ir... con sus amigas.

―No tengo nada que hacer mañana ―Dijo Lee― Podría acompañarte.

Kate sonrió.

―Ah, por cierto, hermano ―Dijo Elisa con una sonrisa maliciosa― No voy a poder acompañarte a la mansión Rousset mas tarde, tengo mi circulo de lectura.

Neal se sobresaltó al escuchar esto y Elisa sonrió más ampliamente al ver la cara extrañada de Candy, dio en el blanco.

―No será la gran cosa, solo Johan y yo hablaremos sobre negocios como siempre, aprovechamos para descansar en la terraza.

―Tenia tantas ganas de ir ―Elisa, sonrio burlonamente― ¿Y cómo esta Fiorella?

―Bien ―Dijo Neal, se escuchó algo apenado― También Johan y Doña Ana, la doña pregunta por ti.

―¿Enserio? ―Pregunto Elisa muy animada― Estas muy atento a Fiorella últimamente, creo que todos los días desde que llegaste.

―No... Solo fui a la mansión con Johan un par de veces―Se excusó Neal con voz neutra― Es miembro de los Rousset, siempre voy por trabajo ¿Celos, hermana?

―¿Yo? ―Enarco una ceja, dejando escapar una ladina sonrisa― Para nada, no soy celosa.

―Menos mal ―Mascullo.

Neal frunció el ceño, porque Elisa tenía que poner incomodo el ambiente la primera vez que Candy bajaba a comer con ellos. El resto del almuerzo paso rápido, nadie dijo nada, la primera en escapar fue Kate, quien agradeció y desapareció de su vista tan rápido que no pudo preguntarle que quería hacer más tarde. Y lo peor, no podía descifrar que estaba pensando Candy, era evidente que se sentía incomoda por la mirada burlona de Elisa, pero aun así.

Se sorprendió cuando se levantó y sin decir nada, se retiró del comedor. Elisa sonrió triunfante, mientras su esposo la miraba sin saber que decir.

―Gracias, Elisa ―Mascullo Neal.

―De nada ―Respondió con sarcasmo.

Se dijo a si mismo que no era nada, Elisa no hizo nada para ofenderla así que no tenía por qué hacer algo. Pero al poco rato se levantó de la silla siguiendo a Candy.

―Candy, espera ―Espeto.

La rubia lo escucho claramente, pero se preguntó porque rayos se lo dijo como si se lo estaba ordenando. Dejo ir el pensamiento de recordarle que nadie le daba órdenes, pero sintió que la detuvo tomando su brazo. Así que solo se detuvo y se quedó viéndolo enojada. Cuando el moreno entendió que la había tocado muy fuerte, la dejo ir.

―Elisa solo dijo eso para fastidiarte.

―No estoy molesta ―Aclaro Candy― Me incomoda su mirada burlona nada más.

―Los Rousset son amigos de la familia desde hace años...

―No tienes que explicarme nada ―Le interrumpió Candy― Bella me conto que su ex prometido es tu socio, como tu hermano, pero ella... ¿No que se iba a Europa a modelar o algo asi?

―Eso pensé ―Contesto Neal― Pero decidió quedarse ¿Qué es lo que podía hacer?

―¿Sabes que me dice Elisa? ―Murmuro Candy molesta― Que me interpuse entre ustedes, que te ibas a casar con ella.

―Ambos sabemos que eso no es verdad, Elisa sabe la verdad solo quiere fastidiarte, y sobre lo último, eso lo sabias, se lo propuse pero ella no dio una respuesta, obviamente quedamos en que no iba a pasar y estoy seguro que Bella te lo conto.

Candy suspiro.

―Hablare con Elisa.

―No, aunque le digas no entenderá ―Dijo Candy con simpleza― A lo mejor se aburre y ya.

―Creo que eso es lo mejor.

―Si eso era todo, me voy a descansar.

―Son las cuatro de la tarde―Dijo Neal con voz suave― Porque mejor no vamos a la ciudad en el auto, llevemos a Kate si quieres.

Candy sonrió, pero esta expresión le dio escalofríos.

―No te preocupes, mejor anda, diviértete con tus queridos vecinos.

Sin dejar de sonreírle se dio media vuelta y subió las escaleras, esta vez Neal se quedó sin poder decirle nada, eso era un comentario sarcástico ¿Cierto? Pero no entendía porque.

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Holaa, feliz año nuevo por cierto xD

Espero que siga alguien ahí, se me hizo imposible subir un capitulo, este capítulo se me hizo difícil de escribir por Kate, como vieron, ella es la "niña" que hablaba Neal, al inicio iba a tener menos edad y algo más, pero finalmente lo deje así, también porque cambie la trama de como avanzaría la historia. Pero creo que hice lo correcto.

Si aún hay alguien escribe un hola, para tratar de subir un capitulo por semana xD

¿Qué opinan de la actitud de Candy al final?