Yuuri estaba en la cocina de Yu-topia cuando su celular comenzó a sonar con la melodía que tenía predeterminada para Viktor. Aquello le pareció un poco extraño. Es decir, su novio ya sabía que a esa hora se encontraba trabajando... Pero, ¿y si se trataba de alguna emergencia?

El moreno rápidamente se limpió las manos y le pidió a Otabek, quien era uno de los empleados más nuevos del restaurante, que se hiciera cargo de la estufa mientras contestaba.

"¿Viktor, sucede algo?" Preguntó preocupado, aunque se sintió aliviado cuando el peliplateado contestó con su habitual entusiasmo mientras se disculpaba.

"¡Yuuuuuri, perdón por molestarte! ¡Pero necesito que me des una excusa!" Dijo en voz baja.

"Uh… ¿una excusa?" Repitió, parpadeando perplejo ante el comando y el secretismo. "¿Una excusa para qué?"

"¿Recuerdas que te dije que algunas de mis compañeras de clases también viven en los dormitorios para Omegas? Ellas a veces vienen a mi dormitorio para conversar sobre Alfas y otras cosas que finjo escuchar, y ahora mismo están aquí preguntándome si tengo planes para el viernes porque es el cumpleaños de una de ellas y quiere que vaya a su fiesta para presentarme a su hermano mayor Alfa y ver si 'somos compatibles'…" Dijo con un suspiro molesto. "Ella sabe perfectamente que te tengo a ti, pero mi noviazgo contigo no es una excusa para no ir a su fiesta… Así que ayúdame a pensar en una excusa para no ir. Sabes que soy muy malo mintiendo."

Yuuri se enterneció porque Viktor pensase en él y sintiera la necesidad de avisarle sobre la fiesta. Y aunque deseó poder ayudarlo, él mismo también era bastante malo mintiendo… hasta que recordó que sus padres querían conocerlo.

Viktor y él ya tenían dos semanas saliendo, y no pasaba ni un sólo día en que su madre no preguntara por el peliplateado…

"Uhm… Bueno, en vez de mentir, ¿qué tal si les dices que te invité a conocer a mis padres?" La línea se quedó en silencio durante varios segundos, algo que hizo que Yuuri comenzara a preocuparse de haber dicho una tontería. "O quizás deberíamos pensar en otra co…"

"¡Por supuesto que quiero conocer a tus padres, Yuuri!" Exclamó Viktor de pronto, y el moreno podía perfectamente imaginar sus ojos azules brillando debido al tono de su voz. "Yo también quiero que conozcas a los míos, pero ellos se la pasan casi siempre trabajando o de viaje, pero prometieron avisarme cuándo tuviesen tiempo. Así que sería un honor para mí conocer a tu familia."

"Oh…me alegro." Yuuri sonrió y se ruborizó. Realmente no creyó que Viktor fuese a aceptar aquella sugerencia tan fácilmente, y que además también quisiese presentarles a sus propios padres. Aunque tomando en cuenta que el Omega siempre lo impregnaba con su aroma de manera un poco posesiva, y que siempre se aventuraba a besarlo en público, el moreno se sintió un poco tonto de haber dudado aunque fuera tan sólo un segundo de su respuesta.

"Gracias, Yuuri. ¡Realmente me salvaste de esas brujas!" Comentó aliviado. "¡Pero en verdad me alegra que quieras que conozca a tu familia! Mañana me dirás todos los detalles, ¿de cuerdo? ¡Besos!" Dijo antes de colgar.

Viktor realmente era una cajita de sorpresas, pensó Yuuri. En público solía comportarse de manera tranquila y amable, como cualquier Omega, pero en privado era más bien calculador, serio y centrado, como si fuera un Alfa. Incluso podía llegar a hacer comentarios bastante ofensivos y algo crueles (sobre otras personas), pero seguía siendo tan cariñoso como un cachorrito cuando mostraba su afecto hacia Yuuri.

Al moreno no le molestaba en absoluto aquella dualidad en su novio. Él mismo tendía a ser sarcástico y no tan tímido como otros creían que era. Quizás por eso se complementaban tan bien, y seguramente ese era el porqué de que cada día se sintiese más enamorado de él.

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Viktor se sentía muy emocionado e impacientado de conocer a los Katsuki.

¿Conocer a los padres de su novio era un gran paso en una relación, cierto? O al menos eso era lo que todo mundo decían. Aunque para Viktor le resultaba algo lógico y normal querer conocer a las personas que le dieron vida a su adorable Beta... Aunque supuso que eso no debía ser tan importantes para otras personas, siendo que éstas aún no encontraban a alguien como su Yuuri, pues recordó de pronto que él nunca sintió la necesidad de conocer a los padres de Charlie, solamente sabía sus profesiones y nombres; y nunca se le ocurrió pensar en presentar a su expareja a sus padres. Pero con Yuuri eso era distinto…

Aunque a primera vista Yuuri parecía ser un simple Beta, el cual se vestía de una manera muy cómoda que lo hacía lucir mucho más joven y manipulable de lo que era; la realidad era que Yuuri era más fuerte de lo que otros pensaban, e incluso más inteligente que cualquier otro Alfa promedio que Viktor hubiese conocido. Quizás Yuuri no era físicamente fuerte, pero sí ganaba en determinación y perseverancia. Se había defendido de Charlie después de todo, y tampoco se había dejado intimidar por el otro Alfa que había intentado separarlos con dinero (¿Cómo se llamaba ese tipo? ¿Ben, Benito, Pedro? No recordaba su nombre a pesar de estar en su misma clase).

Chris le había contado lo sucedido ese mismo día más tarde, sin estar su novio presente para no asustarlo.

"Debiste verlo, Viktor. Yuuri miraba a ese Alfa directo a los ojos como si se tratara de un pedazo de basura." Dijo riendo. "Y el otro tipo comenzó a ponerse nervioso por no ser capaz de intimidarlo, y soltó feromonas de advertencia, lo cual fue algo estúpido de su parte porque Yuuri es un Beta y obviamente no pudo oler su estrés. Fue ahí cuando decidí intervenir o sino el otro tipo pudo haberse alterado más y atacarlo, y después tratar de culpar a Yuuri diciendo que 'se lo advirtió'."

Viktor, además de sentirse infinitamente agradecido con Chris por ayudar a su novio por segunda ocasión, también se sintió más enamorado de la audacia de Yuuri.

"Vitya, ¿estás seguro de que no quieres ir a mi fiesta?" Su compañera Omega, Cinthya, lo sacó de sus pensamientos mientras éste terminaba de guardar su laptop en la mochila. Viktor le mostró una pequeña sonrisa antes de contestar.

"Lo siento, pero mis suegros son personas ocupadas y hoy hicieron espacio para mí. No quiero ser grosero con ellos y cancelarles." Dijo aquello sin problemas, pues no era del todo mentira. Los Katsuki eran gente ocupada y trabajadora, pero siendo que Yu-tupia y su casa se encontraban literalmente en el mismo edificio, no era tan difícil para ellos tomarse un descanso y conocer al novio de su hijo, como tampoco era un problema cambiar la fecha de la reunión. Pero Viktor realmente quería conocerlos (y evitar a sus compañeras era un plus).

"¿En serio vas a conocerte a los padres de ese Beta?" Inquirió con incredulidad Sam, uno de tantos Alfas que se le habían declarado desde que estaban en primer año de la carrera. "¿No crees que es muy cruel de tu parte jugar así con sus sentimientos?"

"¿Qué?" Viktor contrajo las cejas, no estando seguro si entendía bien lo que el Alfa sugería.

"Si vas y conoces a sus padres harás que el pobre Beta se haga ilusiones contigo." Contestó Sam como si fuese muy obvio, e incluso algunas de sus compañeras le dieron la razón asintiendo con la cabeza, mientras que… ¿Ben? tuvo la sensatez de ignorar la conversación. "Ya has gastado mucho de tu tiempo con él, ¿no crees? Ya deberías dejar de sentirte culpable por lo que Charlie casi le hace, además, ni siquiera lo tocó. Pero si de verdad te sientes tan solo sin tu ex como para seguir con ese Beta, mejor deberías buscarte otro Alfa antes de que le rompas el corazón."

Conforme Sam hablaba, el enfado de Viktor iba aumentando cada vez más. Sus compañeros de clases no dejaban de acosarlo con preguntas sobre Yuuri, y éstas empeoraron cuando iniciaron su relación. Nunca se guardaban sus comentarios insensibles sobre cómo 'ese Beta no le convenía' o que 'ya era tiempo de romper con él'. Y honestamente Viktor ya estaba harto de ellos.

"Nunca he jugado con los sentimientos de Yuuri, no es mi intención hacerlo, y sé que él tampoco juega con los míos." Replicó colgándose la mochila a su espalda, mientras que un nudo en la garganta le pedía gritarles para que se callaran, mas se detenía a sí mismo de hacerlo, pues sabía que si alzaba la voz sólo haría que lo criticaran más por 'estar a la defensiva'. "Le di una oportunidad a Charlie justo como ustedes me lo pidieron, y resultó ser una de las peores decisiones de mi vida. Así que les agradecería mucho que dejaran de meter sus narices en mi relación con Yuuri."

"Vitya…" Cinthya lo miró con pena. "Somos tus amigos y estamos preocupados por ti. Tal vez nos equivocamos con Charlie. Pero es obvio que ese Beta sólo se está aprovechando de ti y de tu ingenuidad." Los puños del peliplateado comenzaron a temblar de furia. ¡¿Cómo se atrevían a hablar a así de Yuuri?!

Viktor había pasado casi los últimos cuatro años de su vida con esos mismas personas como compañeros de clases, a los cuales no consideraba como a sus amigos, pues obviamente estos aún pensaban que él era el típico Omega bobo y sin criterio que no sabía cómo defenderse a sí mismo de problemas mundanos.

Y a pesar de que la furia estuvo a punto de sacar lo peor de él…se dio cuenta de algo…

Sus compañeros estaban siendo más agresivos que de costumbre con sus comentarios estúpidos. Y fue tras oler un agradable y familiar aroma a café que entendió lo que éstos estaban intentando hacer. El peliplateado entonces dio un suspiro hondo para tranquilizarse y se giró hacia la puerta del aula para sonreírle a su novio.

Normalmente la pareja se esperaba en la Cafetería, pero había veces en las que sus clases terminaban antes e iban a buscarse a sus salones, y esa era una de esas ocasiones, pues Yuuri ya lo estaba esperando en la puerta de su salón. No obstante, lo tomó por sorpresa que Yuuri no se quedara allí sino que entrara al salón fingiendo no haber escuchado la conversación anterior, para luego a tomar al peliplateado de las mejillas y juntar sus labios frente a sus compañeros.

Viktor sabía que el moreno era una persona tímida que tendía a evitar mostrar afecto en público, por lo que le pareció muy atrevido de su parte haber hecho eso. Y se hubiera reído de las caras de incredulidad y terror de sus compañeros sino fuera porque, de manera casi instintiva, no perdió la oportunidad de abrazar y besar a Yuuri mientras pasaba sus muñecas por su ropa.

"Yuuri." Viktor prácticamente cantó su nombre entre suspiros de alivio y una sonrisa brillante a la vez que la valentía se desvanecía del rostro del Beta para dar paso una cara enrojecida de vergüenza. "¿Estás listo para irnos?¨ Asintió con la cabeza. "¡Genial! ¡Estoy ansioso por probar ese katsudon que dices que tu madre prepara!" Dijo, y tomó al moreno del brazo para comenzar a jalarlo hacia la salida, sin siquiera molestarse en voltear y desearles un buen fin de semana a sus compañeros.

"¿Estás bien?" Preguntó su adorable Beta cuando se encontraban a mitad del campus, a pocos pasos del estacionamiento, y el Omega respondió que sí moviendo la cabeza y una sonrisa agradecida.

Viktor se sentía bien a pesar de todo, simplemente había reaccionado mal por querer defender a su novio. Era difícil para él sentirse decepcionado de personas de las que, en cuatro años, no habían aportado nada significado a su vida; mientras que Yuuri, en tan sólo un mes y medio, se había ganado su cariño y confianza.

Al llegar al estacionamiento, el peliplateado tuvo que buscar con la mirada su automóvil, pues no recordaba dónde lo había estacionado la última vez que lo usó. Viktor normalmente no usaba el auto que sus padres le habían regalado en su último cumpleaños, puesto que casi no salía de su dormitorio. Viktor se la pasaba casi todo el tiempo haciendo tareas o leyendo libros (además de que prefería caminar si necesitaba salir a una tienda cercana por provisiones), y las fiestas a las que asistía solían hacerse en los mismos dormitorios; pero Yu-topia se encontraba algo lejos de la escuela, al menos 20 minutos en bus, por lo que caminar no era una opción inteligente.

Y tras un par de minutos de búsqueda, al fin encontraron el auto.

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Yuuri no estaba particularmente sorprendido de saber que Viktor tenía un auto. La mayoría de Alfas y Omegas eran hijos de familias con dinero que se podían permitir todo tipo de lujos, desde celulares con cámara, jates e incluso aviones, y seguir viendo aquello como algo 'normal'. No obstante, sí se sintió sorprendido al ver el tipo de auto que tenía.

No reconocía la marca y tampoco sabía tanto de autos como para saber su costo, pero era una especie de convertible rosado de aspecto retro… en el cual Viktor se veía muy bien y sensual conduciéndolo, con su cabellera plateada ondeando libre al viento y su rostro concentrado en el camino. Yuuri se le había quedado mirando, hipnotizado, y no fue hasta que un semáforo se puso en rojo que el Omega sintió su mirada y se volvió a guiñarle un ojo.

Yuuri, sobresaltado, se ruborizó y decidió poner su vista de nuevo en el camino para seguir dándole indicaciones. El moreno entonces recordó que más de una vez Viktor le había sugerido que él podía recogerlo por las mañanas en su casa y llevarlo a la Universidad, como también regresarlo por las tardes, pero Yuuri le había insistido en que ya estaba acostumbrado a sus viajes en bus y que no quería causarle molestias, además de que no era algo práctico y sólo gastaría gasolina. Viktor entonces rodaba sus preciosos ojos azules mientras emitía un bufido de indignación.

Al llegar a Yu-topia, Yuuri pudo ver que Viktor, además de animado, parecía un poco nervioso, así que lo tomó de la mano, algo que el Omega agradeció profundamente y le dio un beso rápido en l mejilla. Yuuri entonces lo guio dentro.

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Cuando Viktor entró a Yu-topia, se sorprendió al darse cuenta que el restaurante era más espacioso y elegante de lo que parecía por fuera, además de que la mayoría de los comensales eran Omegas o Alfas, casi ningún Beta.

Bien. Viktor no conocía mucho sobre Japón o sobre Betas, sólo algunas cosas que había leído en Internet por curiosidad y por saber más sobre su novio, pero sabía por sentido común que la decoración de Yu-topia parecía ser bastante elegante y a su vez hogareña a pesar de su simpleza: paredes color crema, pisos de madera, mesas y sillas también de madera, y lámparas de papel de colores en el techo. También sabía que los Alfas y Omega no solían gustar de ese tipo de restaurantes ´baratos´, pero Yu-topia tenía un ambiente tan tranquilo y cordial que Viktor entendía perfectamente cómo es que mantenían fiel a esa clientela tan exigente.

Y la sonrisa amable de la pareja que saludó a Yuuri cuando entraron al local terminó por darle a Viktor la mejor impresión que hubiese podido desear de los Katsuki.

"Okaasan, Otosan, este es Viktor." Yuuri lo presentó ante sus padres con las mejillas ruborizadas, aún tomados de la mano, y Viktor sonrió con algo de timidez cuando la pareja lo miró.

"Mucho gusto conocerte, Viktor-san. Mi nombre es Katsuki Toshiya, el padre de Yuuri." Dijo el hombre con formalidad y una leve inclinación, pero sin dejar atrás esa sonrisa amable. "Y esta es mi esposa Hiroko."

La madre de Yuuri también se inclinó hacia delante como saludo, y entonces se giró hacia su hijo con una risita.

¨Yuuri, no nos dijiste que tu novio era un muchacho tan atractivo." El moreno se ruborizó más pero no contestó nada, mientras que el peliplateado rió. "Viktor-san, ¿Qué tal si toman una mesa y les preparo algo? Deben estar hambrientos después de la escuela. Y no te preocupes, esto va por la casa."

"Muchas gracias, señora Katsuki." Viktor respondió animado. Entonces hizo una reverencia igual que ellos (que en algún momento su novio le había explicado que eso era de buena educación), y pareció ser bien apreciado porque los Katsuki rieron y la mirada de Yuuri se suavizó.

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Yuuri nunca creyó que ver a Viktor comiendo katsudon fuese a ser una de las mejores visiones de su vida. El peliplateado, que normalmente actuaba de manera sofisticada en la Cafetería de la escuela, como si se tratara de algún gentleman inglés; en ese momento se llevaba la comida a la boca como si no hubiese probado bocado en años, al tiempo que su sonrisa de corazón era bastante visible.

"¡Vkusno!" Exclamó cuando su plato estaba ya casi vacío. Y el moreno no necesitó preguntar el significado de esa palabra porque ya la había oído muchas veces antes, cuando le daban a probar a su novio lo que preparaba en clases. Claramente significaba que el peliplateado estaba disfrutando del platillo. "No suelo comer puerco, ¡pero esto es realmente delicioso! Ya veo porque es tu comida favorita, Yuuri."

"Sí. Mi madre es la mejor preparando katsudon." Concordó el Beta asintiendo con la cabeza y una sonrisa orgullosa. "Por cierto… ¿cuándo aprendiste a comer con palillos?"

"Oh." Viktor lo miró con sus ojos bien abiertos y sus mejillas se pintaron de rojo. "Cuando comenzamos a salir… Vi unos palillos en una tienda y pensé que podría sorprenderte si ya sabía cómo usarlos. Pero cuando probé el katsudon, quedé tan maravillado que olvidé por completo presumirte mi habilidad." Yuuri rió divertido ante la confesión, aunque sintiendo su corazón derretirse por el gesto.

"Bien. Eso significa que puedo prepararte comida japonesa más seguido." Dijo en tono de broma, pero Viktor sonrió conmovido.

"Eso me encantaría, Yuuri." Alargó una mano hacia su novio y la estrechó mientras se miraban a los ojos, ambos ruborizados.

Fue Mari la que tuvo que romper su aura de cursilería cuando llevó a la mesa el postre.

"Yo soy Katsuki Mari." Se presentó su hermana haciendo el esfuerzo de sonreír un poco, y cuando ésta estaba por alargar una mano hacia el peliplateado para estrecharla, se detuvo y lo miró con duda. ¨Ah… ¿está bien si te toco?"

Oh… Yuuri sintió un escalofrío recorrerle por todo el cuerpo y de pronto se dio cuenta que había olvidado por completo preguntarle a Viktor si estaba bien si alguien de su familia lo tocaba, además de él.

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Viktor, al escuchar la pregunta de Mari, quiso contestar de inmediatamente que sí. Pero… se quedó paralizado.

Había olvidado por completo que a los Betas se les enseñaba desde niños a ´no tocar a los Omegas´… lo cual explicaba porque Yuuri le había preguntado si podía tocarlo la primera vez que él se atrevió a iniciar un abrazo. En su momento Viktor había confundido aquello con timidez.

En la actualidad esa estúpida regla ya no existía, pero se había suprimido hacía unos pocos años atrás, por lo que supuso que Mari y Yuuri aún la tomaban en cuenta debido a su educación. El moreno le había contado sobre su amiga Omega Yuuko… pero supuso que con ella tenían confianza por ser amigos de la niñez.

Yuuri era el primer Beta con el que Viktor convivía directamente desde que se presentó como Omega a los 15 años, así que jamás se había puesto a pensar en cómo es que otros Betas lo percibían (pues Yuuri lo trababa normal).

Tras unos segundos de incómodo silencio, en los que Yuuri se encogía en su asiento como si hubiese hecho algo mal, y su hermana parecía apenada, Viktor supo que tenía que contestar para no hacerlos sentir más mal.

Así que estrechó la mano de Mari y le sonrió con toda la sinceridad que pudo.

"Por supuesto. Yo toco a Yuuri todo el tiempo." Dijo, y guiñó un ojo hacia su novio, el cual comenzó a toser como si se hubiese atragantado con su propia saliva y Mari comenzó a reír, aligerando completamente el ambiente.

Después de que la pareja terminara de comer, se dirigieron a la segunda planta de Yu-topia, más específicamente hacia la habitación de Yuuri, pues la verdadera reunión ´para conocer a al novio´ sería después de que el restaurante cerrara.

Cuando Viktor entró a la habitación de su novio inmediatamente se sintió como en casa. Aunque Yuuri solamente contaba con lo esencial, desde una cama, un escritorio, un closet, y una pequeña televisión (por suerte había llevado su laptop para ver videos de perritos); el ambiente se sentía familiar y seguro, así que el peliplateado no tardó en aventarse sobre la cama para envolverse en sus sábanas y en su aroma a café.

"Estás distendiendo mi cama." Dijo el moreno cruzándose de brazos, fingiendo molestarse.

"Pero, Yuuri, tu cama huele mucho a ti." Replicó como excusa y con carita de perro regañando, pero sin hacer el esfuerzo de levantarse, así que Yuuri tuvo que sentarse a su lado mientras se ruborizaba.

"Oh… ¿De verdad te gusta tanto mi aroma?" Preguntó sin voltearlo a ver, algo que el moreno solía hacer cuando temía una respuesta. Viktor entonces se levantó y se sentó a su lado.

"Por supuesto." Pasó una mano por la cintura del Beta y lo atrajo hacia así para acercar su nariz a su cuello. "Tu aroma es lo que me dice tu personalidad. Por eso sé el tipo de persona que eres y que puedo confiar en ti. Y tú me dijiste que te gustaba mi aroma." Viktor podía sentir sus propias mejillas arder, y Yuuri al fin levantó un poco la mirada. "Mi madre me dijo que algunos Betas pueden oler ciertos tipos de Alfas u Omegas, y si les gusta su olor, es porque significa que son tanto emocional como genéticamente compatibles. Y quiero pensar que ese es nuestro caso, porque me gusta tu aroma, me gusta tu personalidad, me gustar estar contigo; y tú tienes lo mismo por mí, ¿cierto?"

"Sí, es cierto. Me-me gustas." Viktor pudo ver la sinceridad en los ojos chocolates de Yuuri, además de sus mejillas sonrojadas, y sonrió antes de juntar sus labios en un beso casto.

"Um… Viktor." Habló dubitativo el moreno luego de unos momentos, y el peliplateado lo miró con atención para hacerle sabe que podía preguntar lo que quisiese. "Yo… sólo quería saber si… ¿acaso te gustaba el aroma de Charlie?"

El Omega se tensó ante la pregunta y no pudo evitar mirar al Beta con incredulidad y sentirse un poco herido por eso. Era como si Yuuri lo estuviera acusando de…

No, no. Viktor tuvo que recordarse a sí mismo que, aunque Yuuri tuviese una amiga Omega y dos Alfas cercanos, eso no significaba que conociera cómo funcionaba su sociedad. Pues tan hacía una hora atrás tuvieron un incidente con Mari.

"No, nunca olí su aroma hasta que el día que trató de obligarme a acosarme con él, cuando me golpeó..." Ahora el que se tensó fue Yuuri, quien lo miró con horror y preocupación. Pero Viktor lo besó en la nariz de manera juguetona para que no lo pensará de más. Aún no le había contado a su ahora-novio los detalles de ese día, aunque tampoco hubiese querido hacerlo (pues no había mucho que contar, realmente). "Charlie siempre usaba supresores para esconder su aroma, lo cual es algo que muchos Alfas y Omegas hacen y es normal. Y hubiese sido muy grosero de mi parte pedirle que no los usara solamente para poderlo oler. Así que… Yo simplemente me dejé llevar por lo que otros decían sobre él y pensé que él era una buena persona, a pesar de que a veces él actuaba como un total idiota y decía cosas de mal gusto. Se podría decir que me dejé engañar…" Dio un suspiró cansado y se abrazó a Yuuri con fuerza, quien le devolvió el abrazo. "Por cierto, olvidé darte las gracias por defenderme en la escuela." Dijo, y lo besó de nuevo, dejando a Yuuri más ruborizado.

"N-no, no hay de qué. Fuiste tú el que me defendiendo en realidad. Yo… yo sólo les quise probar que tenías razón." Dijo Yuuri mientras recordaba con pena lo sucedido, aunque también se quiso reír de las caras de sorpresa de sus compañeros.

"Pues me alegra saber que tengo razón." Contestó Viktor con una sonrisa brillante, la cual Yuuri imitó.

"A mí también."


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