Los tres días en que Viktor estuvo en celo fueron maravillosos para la pareja (si ignoraban el hecho de que Yuuri había sido lastimado). No tuvieron sexo más que en un par de ocasiones, pues el Omega se la había pasado más tiempo durmiendo y aferrándose a un resignado Yuuri el cual le concedió quedarse junto a él todo el tiempo dentro de su nido, pues el instinto primitivo y sobreprotector de Viktor le pedía tener a su Beta cerca para asegurarse que no fuera herido de nuevo. Lo cual no resultó tan malo ni aburrido como Yuuri pensaba que sería.

El japonés pudo usar la laptop de su novio para ver videos o chatear con sus amigos mientras acariciaba el largo cabello plateado. Además, tenía permitido salir del nido para hacer sus necesidades básicas o para cuando debía cocinar y comer.

Había ocasiones en las que Viktor, aunque adormilado, se encontraba despierto y se acorrucaba junto a Yuuri para ver series online. El moreno se percató que en muchas de esas ocasiones Viktor estaba más ocupado besando y mordisqueado ligueramente su cuello en vez de poner su atención a la pantalla... Cosa que tampoco lo incómodo.

Cuando el celo de Viktor terminó, Yuuri tuvo que regresar a su propio hogar y pasar la vergüenza de que Mari y Yuuko apuntaran hacia su cuello con risitas burlonas, teniendo que usar camisas de cuello alto o bufandas el resto de la semana para esconder los moretones. Incluso Toshiya y Hiroko comentaron que debía ser época de mosquitos, y se rieron mucho cuando su hijo se llevó las manos a la cara muerto de vergüenza.

Yuuri continuó con su rutina habitual mientras extrañaba pasar más tiempo con Viktor, y a su vez, Viktor extrañaba demasiado poder despertar entre los brazos de su Beta. No obstante, se seguían viendo entre clases y conversado por teléfono como de costumbre, por lo que apenas si tenían tiempo de extrañarse realmente.

Para suerte de ambos, el incidente que había sufrido Yuuri con aquella Omega se vio olvidado a inicios de semana a causa de un chisme nuevo en la Universidad sobre una Omega que engañaba a su novia Alfa con un hombre Omega, por lo que Yuuri no se vio acosado por la acostumbrada turba de Justicieros Sociales pro 'los Omegas son indefensos y deben ser protegidos de los Betas violadores'. Además, al menos cuatro de sus seis profesores decidieron justificar su falta de la clase anterior por pasar el celo con su Omega. Sus otros dos profesores, Alfas, le dijeron que eso no era una excusa.

Y como agradecimiento por su apoyo y sus lentes nuevos, Yuuri invitó a Phichit, Leo, Guang Hong, y por supuesto a Chris, Emil y a Viktor, a comer a Yu-topia sin costo alguno.

"Oh, ¡nunca había venido a un restaurante genuinamente japonés!" Comentó Phichit mientras fotografiaba su platillo. "¡El sushi aquí no sabe a plástico!"

"Y el katsudon es muy bueno." Agregó Leo con una sonrisa.

"¡Por supuesto! Mis suegros y mi Yuuri son muy buenos cocineros." Presumió Viktor con voz cantarina y restregando su mejilla derecha contra la izquierda de su Beta.

"Pero seguro que a ti te interesa más comerte a Yuuri." Dijo Chris guiñando un ojo y señalando con un pulgar la bufanda enredada en el cuello del Beta. Tanto Yuuri como Guang-Hong terminaron ruborizados.

"¿Yu-topia tiene una red social, cierto?" Inquirió el tailandés, quien por gracia divina estuvo distraído en su celular y no escuchó nada de lo que había dicho el suizo como para continuar la broma. Yuuri no perdió el tiempo y contestó que sí, dándole el nombre de la página después. "¡Perfecto! Ya hice un post para elogiar la comida y etiqueté el restaurante. Y con la cantidad de seguidores que tengo seguro que a alguno le interesará venir a Yu-topia. ¡Publicidad gratis para ti!"

"Oh." El japonés parpadeó un par de veces seguidas, sorprendido por su acción. "Gracias, Phichit. Pero no tenías qué hacerlo."

"Está bien, Yuuri." Sonrió y agitó una mano para restarle importancia. "Me gusta promocionar los lugares que visito y que además son buenos. Y un poco de más clientela nunca le viene mal a ningún negocio."

Sin ser una sorpresa, la publicación de Phichit obtuvo muchos 'me gusta'. Lo que sí fue sorpresa es que al día siguiente hubo un poco de más clientela de lo habitual en Yu-topia.

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Al llegar el sábado, y a pesar de las constantes afirmaciones por parte de Viktor, Yuuri estaba muy nervioso por la idea de conocer a sus padres.

La casa de los Nikiforov se encontraba a una hora lejos de camino, pues éstos vivían en los suburbios de clase alta. Razón por la cual Viktor prefería vivir en los Dormitorios de la Universidad en vez de levantarse muy temprano todos los días.

El peliplateado ya le había contado que su padre, Sergei Nikiforov, era un hombre bastante estricto y reversado, y que a pesar de ser un Omega, era quien ponía a su esposa y a su hijo en su sitio cada vez que hacían alguna estupidez. No obstante, también era una persona generosa y bastante paciente además de trabajador, y de vez en cuando se mostraba cariñoso. Viktor lo admiraba mucho, y era de quien había heredado sus ojos azules y su cabello plateado.

Durante años Viktor se preguntó por qué había nacido de su madre Alfa y no de su padre Omega. Aquello no le molestaba en absoluto a pesar de que hubiese sufrido de burlas por ello durante su infancia. Y no fue hasta que tuvo más edad que se enteró que su padre se volvió estéril a causa de alguna enfermedad (ya curada), por lo que Nina se ofreció a embarazarse en su lugar a sabiendas que perdería el apellido Plisetsky por ello ante el padre Alfa de ésta. Los Plisetsky era una orgullosa familia de Alfas, y una mujer Alfa embarazada por un Omega era una terrible muestra de sumisión y debilidad.

Eso también explicaba por qué Viktor no tenía hermanos (siendo que las familias de Alfa y Omega tendían a ser grandes), pues una mujer Alfa tenía muy pocas probabilidades de embarazo y alto riesgo de morir en el parto.

"No estés nervioso, Yuuri." El animó Viktor durante el trayecto en carreta. Y le habría tomado de las manos sino fuera porque él llevaba el volante de su convertible rosado. "Mamá piensa que eres lindo y le caes bien."

"Sí. Lo sé." El Beta suspiró y desvió su mirada hacia la ventada. Nina lo había defendido de su familia desde que se esparcieron los rumores sobre un Nikiforov emparejado con un Beta, algo de lo que el japonés se sentía bastante agradecido y que, de alguna manera, hacía sentir más oficial su noviazgo con Viktor. Pero... "Me preocupa más lo que diga tu padre."

"No voy a mentirte. Yo tampoco estoy seguro de qué esperar de papá." Admitió con seriedad mientras algo de incertidumbre le presionaba el pecho. "Aunque estoy bastante seguro de que respeta mi decisión y no intentará separarnos. Después de todo, está dispuesto conocerte." Viktor realmente quería que su padre se llevara bien con Yuuri, pues él mismo se llevaba de maravilla con Toshiya.

Algo que Viktor aún no había logrado entender era por qué su padre parecía tener una aversión en especial hacia los Betas. Lo cual era algo irónico puesto que la servidumbre en su hogar eran mujeres Betas, pero también era cierto que nunca había visto a su padre interactuar con ellas más allá de darles órdenes.

Viktor había tratado de preguntarle sobre eso muchas veces. No obstante, Sergei fingía no haberlo escuchado o cambiaba de tema. Y cuando el peliplateado menor se lo preguntaba a su madre, ésta negaba con la cabeza insistiendo que ella no podía decirlo. Así que cuando inició su noviazgo con Yuuri, y su padre demostró desaprobación por ello, Viktor comenzó a preguntarle con más insistencia. No quería que su padre prejuzgara a su adorable Beta simplemente por su género.

Cuando se encontraban cerca de la casa de los Nikiforov, Yuuri vio con cierto alivio que la residencia no se tratara de una gigantesca mansión (como solían exponer las casas de Alfas/Omegas ricos en películas y telenovelas). Sí era una casa grande, pero de dos pisos, de fachada moderna de madera y grandes ventanas, y un largo jardín frontal en el que Makkachin jugaba con una pelota en compañía de lo que parecía ser una sirvienta; pero la casa no era descomunal ni estrafalaria como las otras casas que vieron durante el trayecto hasta llegar allí.

"¡Makkachin!" Exclamó el Omega mostrando su sonrisa de corazón cuando salió del vehículo, y el poodle abandonó la pelota sobre césped para ir corriendo hacia su amo y saltar a sus brazos abiertos. El peliplateado se habría caído de espaldas sino fuera porque el auto los detuvo. "¿Te has portado bien, Makkachin? ¡Apuesto a que sí! Tú siempre eres un buen chico." Lo mimó Viktor con caricias en las orejas al tiempo que Makkachin le lamía la cara. "¿Te acuerdas de Yuuri, Makka?" Giró al poodle hacia su novio, y Makkachin también le lamió la cara a Yuuri mientras éste reía.

Yuuri cargaba en una mano una pequeña caja un pastel dentro, por lo que decidió no acariciar al poodle para no exponer la comida a gérmenes. Y antes de que pudiera preguntar por el baño para lavarse la cara, la sirvienta, una joven Beta con mandil y falda negra, se acercó a ellos sin decir nada y les facilitó toallitas húmedas. Viktor le agradeció sin muchos problemas mientras que Yuuri no pudo evitar sentirse un poco incomodado por ello... Pero comprendió que ese era el trabajo de la chica. No era ninguna esclava.

La pareja siguió por el jardín sobre el pavimento, con el poodle tras ellos, y Viktor abrió la puerta principal de madera para darle paso a su novio primero. Antes de entrar, Yuuri se aseguró de cubrirse bien el cuello en caso de que aún tuviera marcas visibles de mordiscos, y se arregló el cabello hacia atrás con una mano. Cuando ambos ya estuvieron dentro, el moreno paró en seco y dudo en continuar, hasta que Viktor besó una de sus mejillas, y usó sus muñecas para poner su aroma sobre él.

"Todo estará bien, Yuuri. No estés nervioso." Le aseguró con una sonrisa. Tomó una de las manos del moreno y gentilmente lo jaló para incitarlo a caminar a su lado. Algo que funcionó y el Beta lo siguió a la sala, donde Makkachin corrió a acostarse en su cesta para mascotas.

"Mama, ¡estamos en casa!" Tan pronto se anunció Viktor, Nina apareció llegando por un pasillo. La mujer rubia enseguida se acercó para abrazar a su hijo y besar su frente como saludo.

"¡Llegaron justo a tiempo para la comida! Espero que a Yuuri le gusten los Piroshki." Nina después saludó al Beta también con un abrazo, haciendo que el japonés se sobresaltara por su efusividad.

"Uh. Creo que nunca he probado un Piroshki..." Admitió Yuuri con algo de pena, pero la mujer Alfa rió.

"Perfecto. Así podrás probar la receta familia primero. ¡Yo misma los hice!" Nina dio un par de dos aplausos antes de mostrar su sonrisa de corazón. "Vitya siempre dice que la comida de tu madre es muy buena, así que quiero saber qué opinas tú de la mía. Y no te preocupes por herir mis sentimientos, sé que no soy muy buena cocinando." Agregó con una risita. Y antes de que el japonés pudiera decir algo, Nina gritó. "¡Zolotse, ven a conocer al novio de tu hijo!"

Cuando la mujer Alfa se hizo a un lado, tras ella se encontraba un hombre Omega de cabello plateado y complexión delgada. Era más pequeño que Viktor aunque un poco más alto que Yuuri. Indudablemente debía ser Sergei Nikiforov.

Sergei y Viktor eran como dos gotas de agua. Las pocas diferencias que tenían eran que el ruso mayor tenía algunas arrugas apenas visibles alrededor de sus ojos, la estructura de su rostro era más bien redonda, ojos pequeños y más grises que azules, y que su cabello era corto y peinado hacia atrás, sumando su porte recto que lo hacía lucir más imponente y estricto; a diferencia de su hijo quien tenía una actitud más bien despreocupada, ojos más vivaces y la misma altura que su madre.

Tanto Nina como Sergei vestían prendas casuales, no obstante, eran de una marca de ropa que Yuuri reconocía como de alta calidad, la misma marca de ropa que usaba Viktor; marca para la cual la mujer Alfa y el hombre Omega trabajaban. Aquello hizo sentir a Yuuri un poco inseguro debido a su vestimenta tan común y barata. Pero se olvidó de eso cuando el ruso mayor carraspeó y estiró una mano hacia él.

"Soy Sergei Nikiforov. Gusto en conocerte, Katsuki Yuuri." El moreno enseguida aceptó el saludo con una sonrisa nerviosa, sintiendo como su mano era apretada con demasiada fuerza, algo que contrastaba con la calma que Sergei expresaba. Yuuri agradeció internamente que su suegro haya dicho bien su nombre. Le hubiera dado mucho miedo tener que corregirlo.

"El gusto es mío, señor Nikiforov..." Contestó en voz baja, un poco intimidado. Pero tan pronto se soltó del ruso mayor, Viktor entrelazó sus dedos de nuevo.

"Hola, papa." Sin dejar de tomar la mano de Yuuri, Viktor abrazó a su padre con un solo brazo. "Me alegra que mama y tu tengan tiempo libre del trabajo y puedan conocer a mi Yuuri." Sergei no contestó nada, por lo que Nina tomó la oportunidad de alzar la voz.

"¡Y a nosotros nos alegra pasar tiempo con ustedes! Oh, ¿qué es lo que llevas allí, Yuuri?" Inquirió curiosa al notar la caja púrpura que Yuuri sostenía.

"¡Ah! Esto..." Levantó con cuidado la mano con la que cargaba la cajita y se la presentó a Nina con una reverencia. "Es un pastel de maccha. Lo hicieron mis padres, y ellos esperan a que sea de su agrado."

"Ya veo. Son muy amables. Lo serviré junto con el postre." Nina aceptó el regalo, animada. "Pero vayamos al comedor de una vez antes de que se enfríen la comida."

Ambas parejas entonces se dirigieron al comedor, sentándose en una mesa rectangular para 16 personas, que el japonés supuso que la usarían para reuniones familiares. Viktor y Yuuri se sentaron juntos en un lateral, aún sin soltarse de las manos, mientras que Nina tomó la silla principal al borde de la mesa, y Sergei en el lateral junto a ella.

Tan pronto tomaron asiento, dos de las empleadas domésticas comenzaron a servir la comida.

Yuuri miró hacia todos lados, curioso por ver la nueva sala, pero se detuvo al sentir la mirada tajante de Sergei sobre él. El ruso mayor lo miraba directamente a los ojos, sin pudor y casi sin parpadear, y tenía esa misma mirada pasiva-agresiva que Viktor usaba cada vez que se molestaba por algo. El moreno por instinto apretó la mano de su novio, quien se sobresaltó un poco hasta que él también notó la mirada de su padre.

"Papa, ¿sabías que Yuuri y yo estamos en el top 10 de mejores estudiantes de toda la universidad?"

"Ah. Sí. Creo que habías mencionado algo así." Sergei desvió la mirada hacia su plato y tomó los cubiertos para comenzar a comer.

"Sí. Yuuri está en el puesto 10, pero según mis cálculos él debería estar en el puesto 4..."

"Viktor. Ya hablamos de esto. Aquí no, por favor." Le amonestó el moreno en voz baja. El peliplateado menor tuvo que contenerse para no rodar los ojos y soltar bufido de resignación.

Viktor tenía la teoría de que Yuuri no subía al puesto 4 porque la administración de la Universidad estaba siendo injusta con él por ser un Beta, pues el japonés tenía mejores calificaciones que varios de los otros puestos. Pero Yuuri no quería tener problemas con la Universidad por quejarse de un simple top y perder su beca por ello, así que prefería no decir nada.

"¿Estudias Gastronomía, cierto?" Preguntó Nina con interés, y el moreno asintió. "¿Y aún así trabajas en el restaurante de tu familia?" Dijo sonando un poco sorprendida. No era común para los Betas querer estudiar más allá de la preparatoria, mucho menos hacerlo al mismo tiempo que trabajaban. Eso le decía mucho sobre Yuuri.

"¿Pero qué harás después de la Universidad?" Inquirió Sergei después de beber de su copa, tratando de no sonar tan interesado como su esposa. "Supongo que ya debes tener un plan a futuro."

"Uhm..." Yuuri instintivamente bajó la mirada hacia sus muslos. "Sí. Seguiré trabajando en Yu-topia, con mi familia." Respondió cada vez más bajando la voz. Yuuri no se sentía avergonzado de su trabajo, pero la mirada crítica de Sergei realmente lo incomodaba.

"¿Cómo un cocinero? Pero para eso no necesitas la Universidad..."

"Sergei." Nina, con el ceño fruncido, no necesitó decir más para que su esposo entendiera que debía callarse lo que fuera que iba a decir después. "Cualquiera pude ir a la Universidad, incluso si después no utiliza esos conocimientos. Además, estoy segura que Yuuri será un mejor chef gracias a lo que aprende en clases."

"No creo que alguien necesite tener un título universitario para meter ingredientes a una cacerola." Replicó en tono de broma, pero los presentes se tensaron.

Viktor se sintió un poco en conflictos porque no quería ver a sus padres discutiendo, pero tampoco iba a dejar que Yuuri se sintiera atacado por su padre. Podía percibir la tensión de su Beta mediante su aroma y su mano aferrada a la suya.

"Cuando conozcan a la familia de Yuuri deberíamos reunirnos en Yu-topia. Les aseguró que les encantará la atmosfera y la comida." Dijo el Omega menor para olvidar el comentario anterior, tratando de sonar sonar lo más neutral posible.

"Oh. Por supuesto. Seguro que será encantador." Contestó Nina con una sonrisa genuina.

Yuuri agradeció aquella intervención y se relajó un poco, por lo menos lo suficiente para mostrar una ligera sonrisa. Desde el principio supo que no sería fácil ganarse el respeto (o al menos no desprecio) del hombre Omega, puesto que Yuuri toda su vida había visto y sufrido ese tipo de comentarios hacia los Betas. Pero tampoco quería que Viktor tuviera problemas con su familia por defenderlo.

La comida continuó en un incómodo silencio por varios minutos, con Nina tratando de sacarles plática a los muchachos, siendo Viktor quien más hablaba porque que Yuuri se encontraba todavía nervioso, tanto que sus dedos temblaban un poco mientras se llevaba la comida a la boca y ni siquiera le encontraba sabor. Y por error golpeó su copa, aunque Viktor logró atraparla a tiempo antes de que cayera su contenido sobre el mantel.

"Lo-lo siento." Murmuró apenado, pero Viktor le sonrió con su boca en forma de corazón.

"Está bien, solnyshko. No pasó nada." Viktor no hacía mucho que había comenzado a llamarle con apodos rusos. Y si el moreno recordaba bien, solnyshko era el equivalente a 'rayo de sol' dicho de manera cariñosa.

"¿Qué tan seria es su relación? ¿Piensan llegar al matrimonio o sólo están juntos para el matar tiempo?" Inquirió Sergei de pronto y alzando una ceja de manera desafiante. Los chicos se paralizaron a pesar de que ya esperaban una pregunta así, aunque no dicha en ese tono tan despectivo.

"Lo que Sergei quiere decir es ustedes hacen una pareja muy linda. Pero no estamos seguros de cómo funcionan las relaciones de los Betas o cuánto tardan en casarse." Corrigió la mujer Alfa con una sonrisa un poco forzada.

"Yuuri y yo hemos hablado sobre eso, y nos gusta nuestro noviazgo tal y como es, sin presiones." Contestó Viktor con seguridad.

"Sé que los Omegas y Alfas suelen casarse pronto, pero a los Betas..." Yuuri se detuvo de hablar un momento para pensar bien en lo que iba a decir. Los Betas no se casaban pronto simplemente porque no tenían dinero para costear las bodas ni los divorcios, ni podían saber si eran compatibles mediante sus aromas; por eso preferían esperar años a estar seguros antes de dar el siguiente paso, u otros simplemente vivía en unión libre. "... nos gusta conocer bien a nuestra pareja antes de tomar una decisión tan importante como el matrimonio." Resolvió en decir para no dar tantas explicaciones.

"Es decir que no piensas que Vitya y tú vayan a durar mucho." Sergei esbozó una media sonrisa que hizo que el Beta sintiera escalofríos.

Papa!" Exclamó Viktor golpeando la mesa con una palma abierta, y usó la otra para volver a tomar la mano de su novio. "Mi relación con Yuuri es muy seria. Ya casi cumplimos cuatro meses de noviazgo, y cada día nos queremos más. Yo confío en Yuuri y sé que el confía en mí. Por eso no necesitamos atarnos uno al otro con formalidades, al menos no ahora. Además, planear una boda durante la época escolar no hará sino que distraernos de nuestros estudios."

Yuuri tenía la cabeza gacha, sintiéndose apesadumbrado por las palabras de su suegro, y a su vez, tomaba la mano de Viktor con fuerza mientras que su rostro estaba totalmente ruborizado por sus palabras de apoyo. Sergei se quedó callado un momento, estudiando la expresión seria y retadora de su hijo.

"Realmente piensas casarte con él..." Acusó el ruso mayor casi en susurro, pero lo suficientemente alto para que los demás lo escucharan. "Viktor." Oh. El peliplateado menor inmediatamente supo que habría problemas. Sus padres sólo lo llamaban por su nombre cuando iba a recibir un regaño. "Él es un Beta. Él no puede marcarte o defenderte de otros Alfas o Betas." Dijo cada vez más alzando la voz. "¿Qué pasará si algún día alguien más fuerte que tú decide aprovecharse de ti?"

"Yo puedo defenderme sólo. Ya lo he hecho antes." Refutó Viktor también alzando la voz, sin llegar a ser un grito, no queriendo tener que recordarle a su padre sobre su exnovio. "Y con Yuuri a mi lado sé que puedo..."

"¡Ese no es el punto!" Gritó Sergei levándose de la mesa. Viktor y Yuuri se sobresaltaron sobre sus sillas. "Los Betas no tienen posición social ni un sustento económico fiable. ¿Cómo es que van a construir su propio hogar? ¡¿Cómo van a mantenerse en el futuro?! ¿Realmente crees que te será fiel toda la vida si no puede marcarte? ¿Qué pasará cuando quieran tener hijos y él no pueda embarazarte? Y si lo logra, ¿realmente quieres tener los hijos de un Beta?"

Viktor había abierto la boca para contestarle a su padre con toda la calma posible, pero aquella última pregunta, dicha con aquel tono de desprecio, activó una alarma en su cerebro y no pudo evitar ponerse a la defensiva. Por meses había escuchado a otros Alfas y Omegas entrometerse en su noviazgo con Yuuri porque ellos creían saber lo que lo mejor para él, 'porque un Omega no debe rebajarse a acostarse con un Beta', y oír a su padre haciendo esas mismas preguntas estúpidas hizo que Viktor se sintiera traicionado.

"¡Es suficiente!" Viktor también se levantó de su asiento, sin soltar a su novio. "Yuuri es a quien elegí para ser mi pareja. No me importa lo que él sea o no sea. ¡Yuuri es quien me hace feliz¡ ¡Y creí que tú serías el primero en entenderlo!" Viktor estaba tan molesto que no se dio cuenta en que momento comenzó a temblar de puro coraje, y que tanto él como su padre despedían feromonas de estrés. Viktor ya estaba harto de que la gente se metiera en sus asuntos simplemente por elegir a un Beta como su compañero de vida, como si los Betas se trataran de alguna clase de plaga indeseada. "Y si esta visita será para criticar mi vida amorosa, entonces mi Beta y yo nos vamos."

El japonés se levantó de su silla con calma, sin olvidarse de hacer un par de reverencias respetuosas hacia cada uno de sus anfitriones. Si Yuuri no fuese un Beta habría notado que la mujer Alfa había liberado feromonas para tratar de tranquilizar a los Omegas.

"Gra-gracias por su hospitalidad. Realmente me gustó el Piroshki." Dijo Yuuri sin alzar la vista, intentando mantener la cordialidad. Era cierto que le había gustado el platillo, solamente era una pena que la atmosfera había sido tan tensa que fue difícil para él apreciar el sabor del todo.

"¡Esperen!" Exclamó Nina con rostro de pánico, el cual trató de disimular con una sonrisa tranquila. "Vitya, ¿por qué no llevas a Yuuri a ver tu habitación mientras hablo con tu padre?" Inquirió como si tratara con niños pequeños. El moreno se hubiese reído sino fuera por la tensión del ambiente, pues su madre también solía hacer eso cuando quería evitar confrontaciones innecesarias.

"¿Tú qué opinas, Yuuri? ¿Quieres ver mi habitación o estás cansado?" Viktor inquirió con tono neutral, lo que significaba que él estaba bien con cualquiera de las dos opciones... El Beta prefería irse para no tener más problemas con el Omega mayor, pero ver a la mujer Alfa de su lado lo hizo sentirse un poco más seguro. Era obvio que Nina quería que se quedaran para arreglar las cosas.

"Me gustaría ver tu habitación." Contestó con timidez, y el peliplateado menor asintió.

La pareja saló del comedor, dejando sus platos sin acabar, y subieron las escaleras para ir al segundo piso. Makkachin corrió tras ellos. Cuando entraron a una habitación con una gran cama con doseles, Viktor cerró la puerta mientras dejaba escapar un largo suspiro de cansancio. Y cuando el japonés quiso decir algo, el Omega se echó sobre él para abrazarlo con fuerza, todavía temblando.

"Lo lamento tanto, Yuuri. Por favor no te tomes tan a pecho todo lo que mi padre dijo. No pensé que su desprecio hacia los Betas fuese tan fuerte. Nunca lo había visto actuar de esa manera." Viktor se escuchaba tan apenado que Yuuri no supo cómo reaccionar hasta varios segundos después, devolviendo el abrazo, lo que hizo que Viktor besara sus mejillas como una especie de disculpas.

"Está bien. No es la primera vez que escucho cosas así..." Dijo con un suspiro de resignación, y usó una mano para acariciar al poodle, pues había puesto sus patas sobre su cintura mientras gimoteaba. "No te preocupes por mí."

"No puedo no preocuparte por ti, Yuuri." Deshizo el abrazo para tomar las mejillas de su Beta y obligarlo a mirar sus ojos azules crispados "Me duele que mi padre no quiera aceptarte como mi pareja y haya ido tan lejos como para decir esas cosas tan fuera de lugar. Pero no necesito su permiso para salir contigo. Por eso quiero que sepas que nada de lo que dijo es un problema para mí, y que lucharé contra cualquiera que intente separarnos. Te amo."

Tanto Viktor como Yuuri abrieron desmesuradamente los ojos ante la confesión. El Omega había dicho lo que sentía en un momento de honesta adrenalina. La pareja no tenía mucho tiempo de relación, y un sentimiento tan fuerte como el amor era difícil de concebir en tan poco tiempo. Pero el hombre japonés, con todo y sus defectos y virtudes, era tan fácil de amar que Viktor estaba convencido de sus palabras.

Pero... ¿y si Yuuri no lo amaba de vuelta? Viktor posiblemente habría entrado en pánico sino fuera porque su Beta no dudó en responder con dulzura.

"Viktor...También te amo." Yuuri sonrió mientras su mirada se suavizaba, y juntó sus labios mientras que el corazón de ambos saltaba de alegría. "Incluso mis padres te aman." Dijo tras terminar el beso y apoyar su frente contra la del Omega. "Desde el día en que nos conocimos me has apoyado en todo y me has defendido de todos. Jamás he dudado de ti ni me has decepcionado. Y por eso estoy muy agradecido contigo. Realmente te amo." El Beta lo besó de nuevo y el Omega suspiró más tranquilo mientras una sonrisa se expandía por sus labios. "Por eso te prometo hacer mi mejor esfuerzo por tratar de agradarle a tu padre. No quiero que haya problemas debido a mí." Viktor entonces rió.

"No te esfuerces demasiado, solnyshko. A quien debes agradar es a mí y a Makkachin, y eso ya lo lograste." Respondió juguetón y ambos rieron un poco mientras el poodle movía la cola al percibir a los chicos más animado. "Bien, Yuuri. Ya que estamos aquí, déjame darte un tour por mi habitación. Creo que mi cama quiere conocerte." Murmuró de manera sugestiva y guiñando un ojo al tiempo que coaccionó su novio a acostarse a su lado sobre la cama... para luego ambos quedarse dormidos. Se habían quedado bastante drenados tras la discusión con el Omega mayor. Makkachin durmió junto a ellos.

Alrededor de una media hora más tarde, la pareja fue despertada por el sonido de alguien tocando la puerta. Viktor, sin muchas ganas, se desprendió de un adormilado Yuuri que bostezaba para ir a abrir la puerta, encontrándose con su madre del otro lado.

"Vitya, ¿está todo en orden?" Inquirió Nina mirando a ambos con preocupación.

"Sí, mama. Yuuri y yo estamos bien. Simplemente no entendemos por qué papa se puso así." Replicó mientras él también bostezaba y volvía a la cama para sentarse junto a su novio y a su poodle.

"Ya veo. Me alegro que estén bien." La mujer Alfa dio un suspiro al tiempo que sus hombros caían. "Vitya, hazme un favor y ve a hablar con tu padre. Él tiene algunas explicaciones que darte. Te está esperando en su oficina." Viktor la miró dubitativo un momento, y cuando estaba por preguntar si debía ir solo, Nina continuó. "Yuuri, ¿qué tal si me acompañas a la sala? Estoy ansiosa por probar ese pastel de maccha, y me apuesto lo que querías a que te gustaría ver fotos de Vitya cuando era bebé." Sugirió con una risita, y el peliplateado fingió indignación mientras Yuuri asentía vehementemente con la cabeza.

"De acuerdo. Iré." El Omega se puso en pie de nuevo, sin olvidarse de darle un beso rápido a su Beta, y después acarició a su poodle. "Quédate con Yuuri, Makka."

Makkachin ladró y movió la cola.


Pequeña aclaración: Viktor se refiere a sus padres como papa (papá) y mama (mamá) en ruso. Lo digo para que no crean que me faltaron los acentos lol

Sobre la encuesta anterior. Ok, creo que ya elegí cuál apellido usarán cuando se casen. Lo sabrán cuando sea la boda :D