Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


De Veelas & Amores

by Liesel Eveerdeen . freya-uchiha

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Capítulo 2

Cuando Draco tenía 5 años y tenía miedo nunca iba con sus padres, sus abuelos o su padrino. Draco iba con Blaise y le platicaba sus miedos.

Blaise tenía 5 años también, y en realidad no resolvería sus problemas. Sin embargo tomaría su mano y le diría su opinión. A veces, le enseñaría cosas que haría que Draco se sintiera tonto por sus temores. A veces, solo sentiría que estaba acompañado y podría seguir adelante, incluso cuando sus miedos se hicieran realidad.

Cuando Draco tenía 6 años y tuviera dudas sobre algo también iría con Pansy.

Pansy tendría entonces un abrazo, una palabra cariñosa o un halago. Haría sentir a Draco invencible. Con el mundo en sus manos, el mundo por conquistar.

Cuando tuviera 7 años y Draco empezara a crecer y a observar lo frívolo del mundo a su alrededor, Draco iría con Theo. Theo era al fin y al cabo más inteligente que todos ellos y viviría sabiendo lo que era tener padres mortífagos, por lo que le daría una opinión acertada que barajara todas las consecuencias posibles de sus decisiones.

Para cuando Draco tuviera 8, iría con los tres. Los reuniría en un lugar, dado que ellos no se conocían entre sí y se volverían amigos. Así no solo él podría aclarar sus dudas, miedos e ideas. Así los tendría a los tres siempre y ellos lo tendrían para siempre no solo a él, sino también a otros dos. Después de todo, Draco no podría encontrar mejores personas que ellos tres, para encomendar a sus mejores amigos.

Con ellos, Draco se sentiría protegido, acompañado, inteligente e invencible.

Los cuatro se sentirían así desde entonces.

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-Aun no entiendo porque no he podido acércame- se quejó Harry quién, luego de darse un merecido baño e ir a la cocina por algo de comer, le había dado la noticia del despertar de Draco a una emocionada Hermione. Ella no tardó ni un segundo antes de insistir en regresar a la enfermería para visitarlo, así que ahí estaban. Solo que no eran los únicos, al parecer Parkinson y compañía le habían avisado a todos que el rubio estaba despierto, y ahora todos los Slytherin, y algunos ravenclaws como Luna y Terry, estaban a la espera de hablar con el rubio y darle un regalo de recuperación. Todos metidos en el pequeño cuarto de la enfermería.

Sabiendo que el ruido era suficiente para no oír su plática, Harry se sentó en una silla apoyando su cabeza en el respaldo de ésta y frunció el ceño.

-No tiene por qué darle flores- expresó Harry inflando su mejilla tal como el rubio lo hiciera hace horas al ver a Adrian Pucey ofrecerle un ramo al rubio, quién sonrió ante las mejillas carmesí del otro y la tomó agradecido.

-Compañero, dime por favor que no estás celoso. – Masculló Ron con los brazos en la silla.- Ni siquiera están hablando ni nada, sólo le ofrece un regalo de recuperación.

-Está sonrojado.

-Está sonrojado porque él es un veela rodeado de atención. Resplandece. Odio admitirlo, pero hasta yo sé que luce hermoso.

-Bueno- sonrió Hermione, uniéndose a la plática- Harry siempre fue muy celoso con la persona que le gustaba ¿No lo fue con Cho y con Ginny?

Ron hizo un gesto ante la mención de su hermana.

-Ni lo digas, Ginny ha estado insoportable. Y ahora que se entere de que Harry se casó con Malfoy, cuando dijo que no quería casarse tan joven, lo estará aún más. Que Harry ni Malfoy hayan dado luces de aparecer estos días está haciendo correr rumores, y en cuanto aparezca Harry con un anillo en su mano, Ginny enloquecerá sobre él.

Harry ignoró el comentario sobre Ginny y siguió mirando el intercambio de palabra que tenía el rubio con los demás.

-No estoy celoso… -gruñó el moreno, pero ante la mirada de sus amigos exclamó- está bien, estoy un poco celoso. Pero todo es su culpa. Desde que despertó está radiante, y emite esa magia que me atonta. No puedo pensar en otra cosa que no sea encerrarlo en una habitación para que nadie más lo vea. Quiero apoderarme de él. Quiero tenerlo sólo para mí.

-Eso es escalofriante.

-Lo sé. Créeme que lo sé. Al mismo tiempo quiero mostrarles a todos que es mío, pero sobre todo quiero hacerlo feliz y demostrarle que soy la mejor opción. Y quiero besarlo todo el tiempo. Y abrazarlo. Estoy enloqueciendo en este momento.

-Suena complicado-opinó el pelirrojo.

-Lo sé, ¿Qué crees que pasaría si yo le trajera flores?

-Probablemente le encantarán, Harry-exclamó Hermione enternecida.- Especialmente ahora que debes demostrarle que le amas.

Él sonrió.

- Me preocupa un poco que vea a Ginny, para ser sinceros. Desconfía de mí sobre mi relación con ella. Probablemente lo mejor sea que mantenga mi distancia y esté cerca de él en todo momento.

-O al menos a su vista.

-Bien, compañero. Tú puedes intentar estar lejos de ella. Pero asegúrate que ella esté lejos de ti.

-¿Cuánto me quieren?

-No voy a defenderte de mi hermana.

-¿Por qué no? Soy el elegido. Deben mantenerme con vida.

-Si, bueno. No creo que nadie quiera defenderte.

-Bueno, espero sinceramente que no decida hacer una escena. Terminamos hace semanas. Y ella empezó a salir con Dean, ¿no? No debería tener ningún problema.

-Creo que lo hace para molestarte.

-Creo que ya salían desde antes. Siempre estaba con Dean. Era molesto y me hacía dudar de si me era fiel.

-¡Oye, estás hablando de mi hermana!

-Precisamente. Al menos Draco me es y será siempre fiel. Puede que prefiera a los slytherins de su casa, a un bebé, a Remus, a Snape, incluso a Hermione- dijo mirándola acusadoramente y luego sonrió- pero me ama solo a mí.

-Oh, por favor- respondió su amiga rodando los ojos- ¿Eso qué veo ahí es arrogancia?

-¿Tú no presumirías si tuvieras tu propio veela?

-Yo podría tener uno.

-Aún así mi veela sería más bonito.

-¿Cómo podrías saberlo?

-Dah, porque yo soy el Elegido, y me quedé con Draco Malfoy. Supera eso.

-Deja que le haga ese comentario a Bill y a Fleur.

-No te atreverías.

-Rétame.

-No te atreverías a hacerlos perder frente a mi.

-¡Eres un idiota!

- Bien. Jueguen limpio, niños- intervino Ron. -Para empezar compañero, creo que ya que están casados está bien que le des flores, es decir, ya le pediste un bebé.

Harry se sonrojó y se agarró la cabeza con las manos

-Pero quizá puedas esperar un poco. Acaba de tomar el puesto de director y él ya tiene un bebé que cuidar ¿Crees que tiene tiempo? Es recién casado además, y Merlín oiga cuando al estar casado automáticamente los bienes de su padre pasen a él y Narcissa Malfoy visite esta escuela para descubrir que su hijo es también el director. Y no olvides la guerra Harry.

-Ni siquiera sé qué estaba pensando, yo solo lo vi y bueno fue como si no existiera nadie más que él y yo, y un futuro a su lado. No estaba pensando en hacer bebés, lo juro.

Hermione observó a su amigo sufriendo y al pelirrojo sonreír divertido.

-Ya Ron, déjalo, qué no ves que Draco es un veela. Es natural que para su pareja sea irresistible. Además acaban de unirse, es natural para Harry querer toda la atención de Malfoy.

-¿Para él es igual?

-Harry, para él siempre es así. De hecho, creo que…- lo que Hermione estaba diciendo se quedó en el aire cuando la puerta recién reparada de la habitación se abrió de nuevo. Harry rodó los ojos al ver que llegaba una persona más, aunque no podía ver quién era debido a que habían varias personas frente a él.

-Harry James Potter ¿qué significa esto?

Todos guardaron silencio ante el grito y observaron a Ginny Weasley cruzar la habitación hasta llegar junto a él y darle la cachetada de su vida.

Hubo jadeos. Draco no pudo evitar fruncir el ceño, y ponerse de pie de inmediato.

-¿Te casaste? -gritó ella-¿Con Draco Malfoy?¿Con esa porquería de mago?

Al instante Ginny se volvió la mira de todos los presentes en la habitación, especialmente de Zabini, quien ya tenía el hechizo en mano. Pero Ginny o bien lo ignoraba, o no le importaba, porque no retrocedió.

-¿Cuándo pretendías decirme?- exigió- ¿Tenía que enterarme por los cuchicheos de unos slytherins de primer año?

-Nunca- la respuesta de Harry le ocasionó a Draco una ligera opresión en el pecho y lo hizo hacer una mueca dolorosa, pero no pareció afectar a Harry, porque su cara no cambió- no tengo que explicarte nada a ti. Tú y yo terminamos.

-¿Así que te fuiste a consolar a los brazos del mortífago cobarde?

-Trata con respeto a mi esposo- exigió Harry fríamente.

-Ahora es tu esposo ¿no? Por supuesto, eso explica por qué siempre le prestaste tanta atención ¿Pues sabes qué? Jódete.

-Ginny- intervino Ron- por favor, estás en la enfermería. Hablemos afuera.

-¿Ahora tú también lo apoyas? ¡Él es Draco Malfoy!

-Es el director- se interpuso Hermione.

-Y como ahora es tu nuevo mejor amigo eso te importa ¿no? No eres más que una traidora.

-Basta Ginny - intervino Harry - no hay nada que pelear. Tú y yo terminamos. Me enamoré de él. Se acabó.

Ante sus palabras, Ginny miró el anillo del moreno y en su interior se lamentó profundamente. Se había ido su oportunidad de ser la esposa del héroe del mundo mágico, de ser la señora Potter, de heredar su fortuna, de estar con él. Pero si ella no lo podía tener, Malfoy definitivamente tampoco. Sacó su varita y apuntó a Harry quien la miró y preparó su varita para defenderse, pero se congeló cuando la escuchó decir el hechizo del libro que Harry tenía.

-Sectusem…

Se escuchó un golpe seco de la cabeza de Ginny, cuando un aire la chocó contra la pared.

-No te atrevas a lastimar a mi pareja-rugió Draco- O te mataré.

Fue realmente rápido, pero de alguna manera Draco se abrió paso entre toda la gente y, con los ojos grises como el hierro, tomó a la pelirroja por el cuello y la alzó, presionando su cuello de tal manera que parecía querer partirlo en dos. No solo eso, su magia se extendió, asfixiándola y reteniéndola.

La iba a matar, parecía fuera de control.

Y Hermione lo comprendió.

Ellos habían liberado y fortalecido a la criatura en Draco, y éste, este era el otro lado del veela.

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El ruido atrajo a la enfermera, quién corrió hacia ellos y empezó a sacar del cuarto a los slytherins y ravenclaws, quienes, congelados, observaban la escena con terror. Todos estaban en shock y nadie se movía, así que se abrió paso y empujó uno a uno a los alumnos. Luego llamó a los retratos, pidiéndole que trajeran a los profesores que encontraran.

Minutos después, Severus, Sprout, McGonagall y Hooch entraron y empezaron a despejar el área. A medida que más profesores llegaron, entre ellos Sirius, y ver a Ginny en tal modo, Sinistra y Flitwick apuntaron su varita al rubio, intentando detenerlo.

-¡Incarcerous!

-¡Petrificus totalus duo!

Sus varitas volaron y un aire los impulsó para atrás, mientras el slytherin despegaba por primera vez su mirada de Ginny y dejaba salir unas furiosas alas. Harry y Luna intentaron acercarse para evitar que Draco continuara, pero una barrera fuerte e invisible les impidió avanzar más de tres pasos.

La pelirroja sollozó, mientras su cuerpo se convulsionaba tratando de liberarse, e intentó patear a Draco pero él ni se molestó y sonrió.

-¿Crees que puedes lastimarme? ¿Qué dejaré que lastimes a mi pareja?

Los ojos, usualmente color plata, cambiaron a un gris oscuro y la presión incrementó en la garganta de la chica. Ni siquiera titubeó.

-Harry- jadeó ella sin comprender cómo Malfoy podía tener tanta fuerza y magia. Cuando vio las alas entró en pánico, comprendiendolo y empezando a agitarse con más fuerza- Harry, sálvame. Sálvame, por favor...

Ron enseguida intentó atravesar el escudo del rubio sin éxito. Nadie más trató de ayudarla.

-Nadie va a salvarte- anunció el veela viendo como cambiaba el color de su rostro. La pelirroja estaba dando sus últimos respiros. Estaba tan cerca…

Los gritos de Ron pidiéndole que se detenga llegaron levemente al rubio, pero a Draco no le importó porque no parecía la voz de alguien importante para él. Sin embargo, un grito exigiendo que parara, y sentir a alguien intentar atravesar la barrera, le hizo recuperarse un poco en la ligera niebla que era su cerebro y volteó para ver el rostro del profesor de pociones frente a él.

Cuando éste puso su mano sobre él, Draco literalmente gruñó con la intención de aniquilar a aquel que se interponía entre él y su presa, pero aunque los sentidos del rubio estaban al máximo, entre la niebla que era su mente, sus instintos le dijeron que no debía dañar al hombre frente a él, que ese hombre era su familia.

-Draco. Detente.

Y se detuvo.

Como si obedeciera una orden, soltó su agarre y Weasley cayó sentada en el piso, tratando de recuperar el aliento. La barrera se disipó, y Poppy aprovechó la oportunidad para socorrer a la gryffindor; quien tenía las marcas de las garras de Draco, en la garganta y sangraba a través de las heridas. Poppy lanzó algunos hechizos alrededor de ella y gritó que le abrieran el paso para llevarla a una cama. Los demás miraron a Draco, esperando su reacción.

-Tenemos que derribarlo-exclamó McGonagall.

-Imposible, nuestros hechizos se desvanecen en el aire.

El director intentó seguirla, pero la persona junto a él lo detuvo y dijo unas palabras que el veela en él no entendió. Snape debió suponerlo por sus ojos, porque dejó de hablar e intentó tranquilizarlo con su propia magia pero no funcionó. Por la mente del veela solo pasaba el deseo de aniquilar a la chica que ahora sollozaba. Tenía que hacerlo, sus instintos se lo pedían, le exigían eliminara esa amenaza...

El último pensamiento hizo que la furia renaciera en él. Primero había golpeado a su pareja y luego lo había tratado de matar. Y luego había sollozado su nombre buscando que la salvara. Los celos renacieron en él, e hizo a un lado a Severus. Los maestros, viendo aquello se pusieron frente a él y sacaron sus varitas, apuntando hacia él. De inmediato, Harry se puso frente a ellos, sabiendo que la criatura frente a él no era el mago con el que se había hechizado tantas veces… que sabía cuando debía parar. Este Draco era un completo peligro. Los ligeros te voy a matar que se dijeron entre ellos alguna vez era un juego de niños comparado con lo que el rubio quería hacerle a la pelirroja. Si tenía que hacer un lado a los profesores lo haría.

-Draco. Draco detente, no los lastimes-gritó y al ser ignorado analizó el vínculo con su pareja en busca de sus emociones, pero no encontró nada. Intentó enviar las suyas pero tampoco hubo respuesta. El lazo estaba bloqueado. Draco estaba lo suficientemente perdido para escuchar, cosa que comprobó cuando sacó su varita y apuntó a los profesores.

-Expulso!

Se abrió paso entre ellos y llegó a Ginny. Madam Pomfrey, horrorizada, se alejó rápido pero Ron corrió y tapó a Ginny con su cuerpo. Ante el sobresalto, ésta abrió los ojos espantada mirando con terror al rubio frente a ellos. Con temblor no pudo siquiera en sacar su propia varita, Ron tampoco intentó sacar la suya.

Esto no pareció molestarle a Draco, dado que parecía estar analizando al pelirrojo en busca de algo. Lo que fuera. Harry no tenía idea de qué.

Lo encontró.

-Apártate-le ordenó al gryffindor, pero él negó con la cabeza con fuerza.-Apártate-repitió y al no ver al otro moverse asintió.- Como gustes.

-Harry- escuchó la voz de Hermione con angustia- es el veela. Está desesperado porque estuvo a punto de perderte. No solo es el vínculo del veela contigo, es el vínculo de matrimonio. Es demasiado reciente para que Draco pueda controlar ambos a la vez. Tienes que pararlo antes de que mate a Ron.

El vínculo de unión…

Había pedido uno de los más fuertes, que lo volvía uno solo prácticamente. No sólo unía su magia, sino sus corazones y sus deseos, sino que les hacía sentir el dolor del otro con la misma intensidad aún cuando sabía que no les afectaba. Sabía que había sido una decisión precipitada y de hecho podía ser peligrosa si uno de los dos moría siendo reciente el vínculo. Muchos se habían vuelto locos. Pero era lo que Harry había necesitado para que Draco despertara…

Draco no solo sentía que estaba salvando a Harry, estaba asegurando su supervivencia.

-¡Draco! ¡Draco detente!- dijo abriéndose paso entre todos. Ahora mismo odiaba haber estado en shock. Todos los restantes se habían puesto frente de él. Tenía que darse prisa, si Draco lanzaba el hechizo y la mataba lo meterían a Azkaban. Y Harry no lo iba a permitir de ningún modo; así tuviera que robárselo del mundo mágico, nunca permitiría que alejaran a su veela de él y lo metieran a una celda.

-Sectusem…

Ginny gritó con terror; para su suerte, Harry llegó hacia él y movió su mano desviando el hechizo hacia una pared. Remus abrazó a Altair más fuerte. Sirius pareció reaccionar.

-Harry, abrázalo.

-¿Qué?

-Abrázalo, tienes que hacerle notar que estás bien, que debe detenerse.

Harry asintió y dirigió su mirada al veela que parecía cabreado de que nadie le dejase terminar con la pelirroja. El llanto de Altaír inundaba la enfermería mientras un angustiado Remus lo mecía tratando de calmarlo, pero ni eso detenía a Draco. Cuando Draco miró la mano que le detenía, le gruñó, diciéndole en pocas palabras que se apartara de su camino.

Harry no se movió, así que Draco examinó con rapidez al individuo frente a él consciente de que la última persona que trató de detenerle era parte de su familia. Cuando descubrió que la persona frente a él era su pareja se calmó automáticamente y para evitar dañarle ocultó sus garras. Luego se separó de él y lo miró de pies a cabeza verificando que estuviera bien. Harry sonrió y aprovechó para abrazarlo. Su olor inundó los sentidos de Draco y en respuesta el rubio se acurrucó contra el rubio, ronroneando.

Estaba tan feliz de que su pareja estuviera bien.

Luego de unos segundos se separó de Harry y fue cuando miró alrededor, intentando saber porqué estaban de pie lejos de su habitación, que observó lo que había hecho.

Y se espantó.

Sin poder evitarlo, soltó su varita, y abrazó con fuerza a Harry tratando de verificar que estuviera vivo. Que estuviera bien. Era un poco vergonzoso necesitar desesperadamente al moreno pero Draco ya había pasado tanto dolor sin tenerle sabiendo que estaba vivo y saludable, que la sola idea de que estuviera muerto le hacía desesperar, querer morir.

Cuando el de ojos verdes lo abrazó de vuelta, Draco miró de reojo su anillo en su propia mano. Sabía que los veelas literalmente mataban a los que dañaban a sus parejas pero nunca pensó que llegara el momento en que él lo haría. Tan solo pensar en la sangre manchando sus manos lo hizo querer vomitar. Se acurrucó buscando consuelo en el otro, y cuando lo encontró y el enlace le mando preocupación fue como si por primera vez se diera cuenta realmente de que estaba unido a Harry. De que Harry le había aceptado como pareja. Draco había pasado a matar a Ginny, había sido un violento agresor y aun así el moreno le preguntaba a él si estaba bien, mientras le acariciaba y besaba su cabeza con suavidad.

Las lágrimas se abrieron paso por sus ojos y se aferró al moreno, pensando que, quizá él no se merecía a Harry tanto como lo quería.

- ¿Draco?- Harry preguntó cuando sintió el cuerpo bajo él temblar. Intentó separarse y ver que iba mal, pero el veela ocultó su cara en el hueco entre su cuello y su hombro, y no lo permitió. Quiso insistir pero se detuvo cuando escuchó un sollozo y supo que Draco estaba llorando lo más silencioso posible.

Oh, expresó con ternura. Éste era el lado frágil del veela que Harry trataba con mucho cuidado de evitar porque parecía que cualquier palabra mal dicha podría romper a Draco. Sonrió y acarició sus cabellos intentando relajarlo.

-Hey, hermoso. Todo está bien. No pasa nada, te detuviste a tiempo. -Le explicó y besó su nuca. Madam Pomfrey le hizo señales de que volvieran a su habitación. Él asintió pero se tomó su tiempo.

Meciéndose cuidadosamente, trató de infundir calma al rubio –Draco -susurró-estoy bien. Todo está bien. Todo está bien, tranquilo.

-No te vayas- susurró Draco entre sollozos- no me dejes solo, por favor. No más. No podría soportarlo. No otra vez. Por favor…

La tristeza en las palabras de Draco le recordó a sus propios sollozos de la infancia, cuando soportaba sin quejarse los maltratos de sus tíos, y se encerraba, llorando, deseando que alguien le brindara esperanza. Harry se preguntó entonces si era por eso que lo había aceptado tan rápido, porque ambos necesitaban amor. Siguió manteniendo su abrazo, sintiendo la energía del veela rodearlo con desesperación. Era diferente a la que emanaba con Altaír, la que había sentido en el pasillo cuando se cruzó con él, en la biblioteca antes del obliviate o cuando estaba ahorcando a Ginny. Uno era dulzura, otro calma, otro pasión y otro más ira. Esta sin duda era miedo.

-No voy a dejarte, Draco. Confía en mí. Jamás.

Sintió las lágrimas cayendo sobre su túnica, pero fingió no verlas y siguió repartiendo besos en su mejillas y frente. En su cabello.

Los sollozos se detuvieron así que Harry, pasando una mano bajo sus rodillas y otra sosteniendo su espalda lo cargo para llevarlo de regreso a la cama; sin que el rubio dejara ver su cara, tapándose con el hombro de Harry.

-Me gustaría que nos dejaran solo por hoy- mencionó, y sin esperar respuesta dio la vuelta y regresó a la habitación donde estaban antes de que Ginny llegara. -Ya está Draco- susurró depositando su cuerpo en la cama y tapándolo con la sábana, tal como lo había hecho las dos veces que lo había besado para evitar que vieran su cara. Se acostó a su lado y siguió acariciando su cabello.

-Gracias- fue el susurro del rubio.

-De nada-exclamó con suavidad.

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-Esto no es su culpa, Ron- exclamó Hermione cuando los vio desaparecer, pero el pelirrojo no dijo nada. Sabía que el rubio había tenido razón para intentar asesinar a Ginny. Todo el mundo sabía que un veela celoso o protegiendo a su pareja era peligroso. Y si bien Ginny no sabía que Malfoy era un veela, y no que fuera a decírselo él, había tratado de matar a Harry con un sectusempra.

Un hechizo para tus enemigos.

Miró hacia la habitación de Malfoy, preguntándose cómo debía sentirse respecto a él. Porque incluso cuando él protegió a su hermana, el rubio lo había separado para no hacerle daño. Y eso era hasta considerado de su parte, dado que no eran ni siquiera amigos y el pelirrojo no había estado muy contento de que su amigo se casara con el veela.

Volvió a Pomfrey quien lanzaba hechizos a su hermana, curando lo que podía y dándole pociones para aliviar otras cosas, entre ellas las heridas en el cuello. Cuando esta negó con la cabeza, Ron temió que lo que Ginny había hecho había terminado en su contra.

-¿Qué sucede Madam Pomfrey, es grave?

Ella asintió con la cabeza.

-Sus cuerdas vocales fueron realmente lastimadas no solo con la presión de la mano, sino también con magia. Habrá que recuperarlas con el tiempo pero aun así quizá su voz no se recupere del todo y cambie, tal vez no pueda cantar o gritar sin dolor durante algunos años. Por el momento le daré pociones para que no le duela tanto.

Ginny se echó a llorar y miró con odio hacia donde había visto desaparecer a Harry. Cuando quiso pararse, Ron la agarro de la muñeca y la echó de nuevo a la cama.

-Ginny, basta. Tú fuiste quien provocó esto. Ahora sabes que es un veela, ¿realmente crees que lograrás lastimarlos?

Su gesto de decepción e incredulidad golpeó a Ron como una bofetada pero se mantuvo firme. Consciente de que había sido el único que se quedó a su lado, Ginny le tiró una almohada y a duras penas le dijo que se largara y le dejase sola mientras se tapaba enojada con las sábanas.

Odiaba a Malfoy con toda su alma.

Odiaba a Harry.

Odiaba a su hermano.

Ron suspiró y miró a Hermione antes de ponerse de pie y caminar hacia la habitación del rubio. Abrió la puerta sin saber qué buscaba. Encontró a Harry, quién permitía que Draco se enroscara contra él. Ambos acostados en la cama. El moreno acariciaba los cabellos del rubio y le susurraba palabras cariñosas.

Triste, Ron sonrió.

El veela debía estar desesperado por el contacto con su pareja. Había visto a Fleur una vez estar a punto de enloquecer de tristeza cuando Bill estuvo a punto de morir por un hechizo mal empleado. Eso hizo que sintiera un poco de compasión hacia el rubio, que debió soportar con estomago duro todo el tiempo que Harry quiso a Ginny sin quejarse y cuyo esfuerzo no fue devuelto.

Harry lo miró esperando que dijera a qué venía, pero cuando él salió sin decir algo más, convocó un encantamiento de silencio y unas cortinas alrededor de la cama y siguió acariciando la cabeza del rubio preocupado del silencio que lo rodeaba.

-Draco…

-Casi le mato...- fueron las palabras de Draco cuando habló por primera vez. Harry se dio cuenta de lo mucho que se despreciaba por lo que había hecho.

-Ella está bien, Draco- susurró de regreso.

-No, no lo está, no podrá volver a usar su voz como antes, lo sé. Apreté demasiado fuerte ¿Cómo pude hacerle eso? Yo no la odiaba en realidad, la envidiaba con fuerza porque te tenía, porque la querías y sé que los veelas son así, son rencorosos pero luego de eso ¿Cómo pueden vivir? ¿Cómo voy a poder vivir así?

Harry analizó su respuesta con cuidado.

- No pudiste controlarlo Draco. Ella intentó matarme.

Draco cerró los ojos y no dijo nada más. Harry metió a ambos bajo la sábana por completo y lo besó en la nariz. Draco sollozó nuevamente y se aferró a él.

-Estoy cansado de todo esto- confesó- de anhelar tu cariño y de sufrir. De intentar que los slytherins sobrevivan. De esconder a Altaír a la sociedad. De tener miedo. Estoy harto de soñar con mi padre diciéndome que murió por mi culpa, a mi madre culpándome. Yo no quería que esto pasara, no quería ser un veela. Debiste dejar que muriera.

Harry frunció el ceño e hizo que lo mirara a la cara.

-No vuelvas a decir eso.

-Pero es verdad-respondió Draco- Ni siquiera me amas solo me tienes compasión, y no necesito tu jodida compasión- gritó separándose de él. -Tu me odias, odias lo que soy, lo que represento. Necesitaba morir. Quería morir ¡Me merecía morir! Yo amaba a mi padre y lo dejé morir- gritó- lo amaba, pero aún así no pude hacer lo que esperaba de mí y ahora está muerto. Y lo necesito. Necesito que esté aquí- sollozó- Necesito que este aquí...

Harry quedó impactado por sus palabras y no dijo nada.

-Sé que si pudieras nunca me hubieras escogido - respondió Harry sin emociones, pero Draco pudo sentir el dolor en él. Y él no quería eso. Quería que Harry fuera feliz. No dijo nada, solo lo miró. Harry le devolvió la mirada.-Sé que es difícil y has sufrido mucho Draco, y no entiendo mucho lo de tu padre, pero lo siento. Aún así no es tu culpa. Nunca lo fue. Él tomó sus decisiones y enfrentó las consecuencias. No dudo que lo amaras o él te amara pero eso no significa que estuviera en lo correcto. Y lamento que seas un veela y tengas que pasar por todo esto, no haberlo notado ni evitado todo ese dolor. Pero estoy contigo Draco, realmente lo estoy y no pienso dejar que nada ni nadie te lastime. No pasarás de nuevo por eso, no estaré con otra persona,- dijo acercándose- me uní a ti porque así lo decidí y no fue por compasión. Fue por ti. Porque necesitaba que vivieras. No me arrepiento de vincularme contigo. No te odiaba, nunca lo he hecho. Lamento lo idiota que fui contigo pero tenías que admitir que tenías tu culpa en ello. No digas que quieres morir otra vez ¿Entendiste?- preguntó tomándolo de los brazos- Porque no te lo voy a permitir. Cuando estabas cayendo de las escaleras creí que morirías y te puedo asegurar que fue desesperante, y luego me enfadé porque creí que preferías morir a decirmelo. Parkinson me dió el regaño del siglo por ello, pero me hizo darme cuenta de lo mucho que nos hemos malinterpretado y atacado nosotros mismos. Así que a partir de ahora dejaremos de hacerlo y lo haremos bien. Porque estamos casados, porque nos queremos y porque estaremos juntos siempre -Harry se sonrojó pero su mirada seria no cambió.- Ahora duerme un rato- dijo señalando la cama - porque estoy harto de verte en la enfermería y que te…

El beso de Draco lo tomó por sorpresa pero aún así cerró los ojos y puso las manos en las caderas del rubio mientras sentía las del otro en su cuello. Consciente que era el primer beso que el rubio le daba sonrió al sentir la magia del rubio invadirlo suavemente. Duraron un rato así hasta que Draco se separó.

-Gracias- susurró- por todo.

-De nada- dijo sonriendo. -Ahora deja de atormentarme con tu magia veela y duerme. Seguiré a tu lado, no importa si la usas o no.

Draco rió apenado.

-Lo siento, no es a propósito.

-Claro- susurró sarcásticamente Harry, pero admitía que le gustaba cuando la usaba.-¿Mejor?

Draco asintió y se acomodó sintiendo todo el cansancio atravesarlo. Cuando Harry se acercó a él, se acurrucó nuevamente y Harry bajo el silencio para escuchar cuando madam Pomfrey quisiera revisar a Draco.

-Harry...- murmuró Draco bajito y el moreno lo miró a punto de dormir,- también quiero tener un hijo contigo.

Harry sonrió y besó de nuevo su frente.

-Lo sé.

-Creído- respondió el rubio.

-Manipulador.

-Touché- susurró el rubio cerrando los ojos.

Dos horas más tarde, cuando Madam Pomfrey tocó con insistencia su puerta, Harry abrió los ojos, quitó el hechizo y volvió a dormir. La enfermera y Ron se abrieron paso a la habitación y para su sorpresa, observaron como el anillo de los Malfoy brillaba en la mano de Harry, justo arriba del anillo familiar Potter. La unión por ambas partes había sido aceptada y el enlace empezaría a establecerse.

Se miraron entre ellos y sonrieron.

Ginny también dormía, así que Ron no se preocupó y miró a su amigo acurrucarse contra Draco. Decidido, dió la vuelta y caminó hacia Hermione.

-¿Puedes- titubeó- lanzarle un obliviate?

Ella miró a madam Pomfrey.

La enfermera asintió.

-Obliviate.

Madam Pomfrey revisó a Ginny en silencio, pero cuando horas más tarde Ron y Hermione salieron a comer, invocó un hechizo en el cuarto de Draco. Solo por si acaso.

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Cuando Harry abrió los ojos lo primero que reconoció fue que Draco aún dormía y estaba usando un brazo suyo de almohada. Lo segundo es que tenía una mano justo sobre su corazón. Lo tercero, que el enlace decía que estaba estresado. Preguntándose cómo Draco podía aguantar todas las emociones que lo embargaban y seguir entero acarició el rubio cabello y en el movimiento notó un anillo plateado con pequeñas joyas azules alrededor de su dedo.

Ese debía ser el anillo de los Malfoy.

Al fin habían aparecido.

Sonrío y al parecer su alegría fue fuerte, porque Draco empezó a despertarse.

-¿Potter?- susurró buscando acomodarse junto a él nuevamente.

-Harry está bien, Draco ¿Cómo te sientes?

Draco lo miró un momento antes de cerrar los ojos y frotarlos con la mano donde se encontraba el anillo, cuando lo vio se le quedo viendo unos instantes. Harry, quien esperaba la reacción de Draco, dejó escapar el aire que retenía cuando lo sonreír.

-Bien, gracias- respondió Draco y Harry le besó nuevamente. La magia del veela se despertó y los envolvió en una dulce nube, que hizo que Harry, en su atontamiento, se apoyara en la orilla de la cama y cayera.

-¡Potter! ¿Estás bien?-preguntó el rubio asomándose desde la cama y mirando al piso, pero Harry lo miró con una mueca mientras se sobaba el trasero.

-¡Draco!

El rubio, sin poder evitarlo, rió. Harry aprovechó para jalarlo con él.

Yup.

-¡Potter!

-Tú me tiraste primero.

-Te caíste solo, idiota.

-Eso no importa si yo caí, tu caes- festejó hasta que una almohada le dió en la cabeza.

-¡Potter!

-Harry.

-No te voy a llamar Harry. Sueña.

-¿Porque no?, yo te llamo Draco.

-Porque no te lo mereces- dijo riendo nuevamente pero aún así lo ayudó a levantarse. El moreno lo atrapó en un nuevo beso. Puede que no pareciera, pero esa era la primera vez que Harry lo había visto realmente feliz. Y sin darse cuenta, fue la primera vez en que Harry también lo fue.

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Que la noticia de que Ginevra Weasley casi fue ahorcada por el árbol boxeador mientras volaba invadiera el castillo con una velocidad insuperable no le sorprendió a Hermione; después de todo, Pansy Parkinson estaba involucrada en el incidente. Ella solo tenía que platicar algo en el baño en el momento correcto, a los oídos correctos, y ni Merlín podría detener el chisme que se esparcería en Hogwarts.

Pero esta fue buena, pensó la morena mientras la veía parlotear con sus dos amigos. Se había dejado como toda una heroína y apropiado de una deuda poderosa que podría cobrar en cualquier momento. Al parecer la versión oficial del incidente era que la slytherin había visto a la chica perdiendo el control de su escoba, y luego ser atrapada por el árbol, cayendo al suelo; por lo que ella había corrido avisar a los profesores. Los profesores, Severus y Remus, la regañaron diciendo que era una irresponsabilidad de su parte volar por esas zonas, McGonagall parecía no creer que ella había hecho eso, pero no dijo nada. La enfermera sufría por no poder curar completamente a la pelirroja, y Ron parecía querer que lo tragara la tierra.

Pero fuera de eso todo estaba bien. Bueno, todos miraban a la pelirroja menor que ya había salido del ala hospitalaria y de vez en cuando le preguntaban cosas como sí había estado tomando, se había tratado de ahorcar por su relación absolutamente finiquitada con Harry o Dean Thomas había finalmente abandonado su relación de va y viene. Ginny no podía creer haber hecho una estupidez así y se sonrojaba profundamente sin saber que explicación dar porque no recordaba nada, mientras Ron ignoraba las miradas que le dirigían y se concentraba en su comida. Molly Weasley, quien cuando se enteró había mandado un vociferador similar al del segundo año de Ron, estaba esperando hablar con el director actual para preguntarle sobre el castigo que al parecer McGonagall se había propuesto darle a su hija con la esperanza de revocarlo.

-Suerte-pensó Hermione mirando a Ron.

Para su favor que Harry hubiera pedido trasladar a Draco en un área aparte de la enfermería lejos de Ginny, había hecho que la escena de celos contra ambos no se repita, haciendo que ambos se estuvieran recuperando. El rubio no parecía poder controlar otra situación así, y la pelirroja no tenía más cuerdas vocales que dañar.

Su mirada se enfocó a la puerta y observó cómo se abría y daba lugar a una persona que no había visto hace mucho tiempo. Emocionada, golpeó ligeramente con el codo a Ron y ambos miraron a Harry entrando al comedor con una sonrisa. El matrimonio, al parecer, le hacía bien.

-Harry ¿cómo estás?- saludó

El pelinegro sonrió enormemente y le mostró la mano, donde ahora se encontraba un elegante anillo procedente de los Malfoy. Ron, por supuesto, ya lo había visto; pero Hermione se moría por verlos personalmente después de que el pelirrojo le contara cómo habían aparecido.

Cuando observo el anillo plateado sobre el dorado no pudo evitar gritar de emoción y lo abrazó con fuerza provocando que los de alrededor, incluida Ginny, miraran ambos anillos en la mano del de lentes.

La conmoción explotó. Todos rodearon a Harry, quién se sonrojó mientras todos le preguntaban quien era el afortunado, dado que se rumoreaba que Malfoy no se había presentado en semanas por problemas de salud y Potter no salía de la enfermería. Pronto las chicas esparcieron los rumores que decían que en realidad se habían fugado para casarse y lo anterior era una excusa. Muchas suspiraron de emoción. Otras se entristecieron por la pérdida de ambos prospectos. Algunos se ofendieron. Sea como sea, Harry permitió las bromas de Seamus sobre él mientras reía alegremente, sintiéndose feliz como nunca. Ginny enfadada, y sin importarle Dean , azotó la servilleta en la mesa y empezó a dirigirse a Harry cuando las puertas se abrieron anunciando la poderosa llegada del director.

Draco, que apareció por las puertas con la cabeza en alto y una túnica plateada que lo hacía ver en opinión de Harry más prepotente de lo usual, parecía nunca haber sufrido ni un rasguño, y sobretodo no haber pisado la enfermería en siglos. Se veía incluso mejor que antes y con una sonrisa recordó que Hermione le había explicado que los veelas dependían mucho de la relación con su pareja. Y ahora se veía resplandeciente.

Su mirada era tranquila cuando los slytherins se pararon ante su llegada.

-¡Draco!

El grito de Luna mientras corría a abrazarlo sorprendió a muchos. Pronto miembros de las diferentes casas se pararon dándole la bienvenida de regreso al director. En Gryffindor, Seamus estaba especialmente ruidoso. Draco alzó la ceja con confusión ante esto pero se rió igualmente cuando los gemelos lanzaron fuegos artificiales de bienvenida y uno de ellos rebotó en el techo y le dio Finnigan, para el regaño de McGonagall.

Su mirada entonces se posó en Ginny quien le enviaba una mirada de odio profundo. Por unos minutos los que sabían qué pasó realmente con la pelirroja contuvieron la respiración pero cuando el rubio siguió avanzando tranquilamente hasta su lugar en la mesa de profesores, suspiraron con calma.

-Les agradezco la bienvenida- dijo Draco calmadamente- pueden sentarse. – Cuando los alumnos se sentaron y Minerva le devolvió su lugar, Draco invocó la comida y se sentaron a comer. La mirada del rubio se enfocó en su pareja y cuando éste le sonrío felizmente, se sonrojó y sonrío de vuelta.

Los murmullos no se hicieron esperar.

-¿Así que…- preguntó Hermione después del desayuno lejos de su sala común. Ron estaba con Ginny en su revisión y Draco estaba regresando a los deberes de director y hablando con Sirius, a quien intentaba convencer de trabajar para él con una apariencia falsa - ¿ustedes dos se han arreglado?

Harry sonrió alegremente una vez más, sabiendo que hacía mucho que no sonreía así. Sirius estaba vivo y él tenía a Draco. Y a Altair.

Al fin todo estaba bien.

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Nada estaba bien.

Tan solo había pasado dos semanas desde su matrimonio y Harry se sentía enloquecer. Todo el tiempo parecía que Draco y él no eran más que conocidos. Ya no se trataban como enemigos pero tampoco como una pareja. Draco seguía haciendo su rutina diaria junto con Parkinson, Nott y Zabini y él en consecuencia se la pasaba con Ron y Hermione. Al principio había intentado acercarse pero era rechazado una y otra vez, y para qué ignorarlo. Se sentía dolido.

-¿Por qué no?- se quejó mientras veía al rubio ignorarlo mientras leía una pila de papeles.

-Porque no necesito que lo hagas- explicó el otro sin mirarlo.

-Pero quiero hacerlo.

-Y yo he dicho que no, Potter. No necesito que lo hagas, quiero que Blaise, Pansy y Theo los entrenen. Conocen hechizos curativos, de magia oscura, defensivos y de transformaciones y encantamiento. No te necesito ahí.

-Pero siempre necesitas a Blaise.

Dejando escapar un suspiro de enojo, Draco alzó la mirada de los papeles y lo miró fríamente.

-¿Qué quieres decir eso? –preguntó alzando la ceja y haciendo la mirada que Harry tanto odiaba.

-Si necesitas practicar quidditch llamas a Blaise-se quejó él.- Si necesitas preparar pociones llamas a Blaise. Estuvo metido todo el tiempo en nuestra maldita habitación. Siempre jugando con Altaír, siempre hablando contigo o tu padrino. Siempre ayudándote a tu recuperación, mientras yo solo era un invitado ahí y ¡soy tu maldito esposo! Quizá él podría casarse contigo para lo que da- gritó; y enrojeciendo, Draco le tiró lo primero que estuvo en su mano.

-Eres un idiota. Los slytherins no te dejarán entrenarlos. Eres el jodido Harry Potter, la mitad de ellos se volverán mortífagos, ¿crees que quieren encariñarse contigo para después matarte? Puedo pedirle que no se maten entre ellos en batalla pero Voldemort quiere tu maldita cabeza ¿No te has preguntado porque tampoco les pedí que no me mataran? Yo mismo alcé mi varita contra Dumbledore. El director de Hogwarts está automáticamente de tu parte, idiota. Si necesitan matarme lo intentarán.

-Draco…

-¡No me llames Draco cuando ni siquiera puedes confiar en mis decisiones!-gritó- Sí, me salvaste la vida al casarte conmigo y si, ambos aceptamos este matrimonio, pero sigo siendo el jodido Draco Malfoy y eso no va a cambiar. No te entregaré a mis slytherins, así como no me confiarías a tus gryffindors. Y eres un idiota. Blaise es el padrino de Altair, quiere ser medimago especializado en criaturas mágicas, y me está usando de conejillo de indias para sus pociones. Pansy y a Theo están muy ocupados con su puesto de prefectos, así que Blaise es el único libre para revolotear por nuestra habitación ¡Además no eras un invitado! Sostuviste todo el tiempo mi mano y me besaste frente a ellos tantas veces que ahora soy su burla. Siempre están preguntándome cuándo me tocará el siguiente beso.

-Yo no...

-¡Tú sí! Altaír te ha empezado a decir papá ¿no? Me derrito ante tus caricias, y mi parte veela se dejó casi morir porque creía que nunca querías estar con ella ¿Qué más quieres? ¿Qué te haga un jodido cartel diciéndote que te amo y lo cuelgue en el Gran Comedor?

Harry lo observó tratando de calmar su respiración.

Y sonrió.

-Quizá, sería un lindo gesto.

-Y encima te ríes. ¡Lárgate!

Harry corrió por su vida y se ocultó de la futura copa que le entregarían al siguiente ganador de quidditch, y que ahora volaba en dirección hacia él. Cuando estuvo seguro de que nada se asomaría por la puerta hacia su cabeza, se asomó en el despacho nuevamente ante la mirada fastidiada de un rubio que había vuelto hacia los papeles.

-¿Y ahora qué quieres?

-¿Crees que Altaír aceptaría apellidarse Potter?

La ceja de Draco tembló.

-¡Que te largues!

Harry rió.

.

-¡Harry!- el grito de Hermione le hizo voltearse y notó con sorpresa que estaban junto a ella sus amigos y los del rubio. Con tranquilidad caminó hacia ellos y se dejó caer sobre el pasto junto al gran lago.

-¿Qué pasa?

-¿Qué día es el jueves, Potter? –preguntó Blaise sonriendo socarronamente.

-Emm…¿5 de junio?

Blaise rió disimuladamente y codeó a Pansy, quien frunció el ceño.

-¿Qué se celebra el 5 de junio, Potter?- preguntó tranquilamente Theo, pero Harry reconocía que solo le estaba dando una segunda oportunidad.

-mmmm ¿El día del banco?

La carcajada del italiano lo hizo hacer una mueca.

-Te dije que no lo sabía.

-Es el cumpleaños de Draco, Harry.- dijo Hermione con severidad- ¿Cómo no puedes saberlo?

-Bueno no hemos tenido tiempo para hablar y justo ahora me acaba de lanzar una copa en la cabeza. Para ser exactos la próxima copa de quidditch.

Ron jadeó

-¿Está bien la copa?

Los slytherins rieron disimuladamente. Harry resopló.

-Mi cabeza está bien, gracias.

-Lo siento hermano- dijo dándose cuenta de lo que acababa de decir.- Solo me preguntaba, ya sabes…

-¿Draco jugará esta vez?- Le preguntó a Parkinson que era la actual buscadora de quidditch. Ella negó con la cabeza.

-No lo sé, no lo creo.

-La última vez jugó muy bien- admitió Ron mientras se metía una galleta en la boca - Incluso superó a Harry

-Ron ¡no hables con la boca llena!

Ron tragó.

-Incluso superó a Harry-repitió.

-Creo que le gustaría- dijo Blaise finalmente- siempre le ha gustado volar y ama él quidditch, esta semana hemos jugado 3 veces.

Harry frunció el ceño.

-¿Cuándo?- pero la pregunta era ¿por qué no sabía eso?

-Cuando se aburre de estar en su oficina, supongo.

-Eso no es importante, Harry ¿Qué vamos a hacer para festejar su cumpleaños?

-Bueno, haremos lo mismo que todos los años, una fiesta en slytherin- festejó Pansy.

-Supongo que haremos una fiesta aparte también, para que los gryffindors y los ravenclaw puedan entrar.

-Oh, no se si puedo administrar dos fiestas.

-Yo ayudo- casi gritó Hermione.

Una vez que intercambiaron ideas sobre la fiesta, Hermione, Ron, Theo y Pansy se excusaron diciendo que tenían obligaciones de prefectos de las cuales ocuparse así que se marcharon y dejaron a Harry solo con Zabini. Él, todavía molesto, se dispuso a marcharse cuando sintió que un jalón en la manga lo hizo volver a sentarse.

-¿Qué diablos?- preguntó sintiendo el dolor en sus traseros por la caída no esperada.

-Solo un momento, Potter- dijo el italiano.

-¿Qué quieres, decirme cuantas veces atraparon la snitch?- preguntó sin poder evitarlo.

-¿Qué? – Preguntó Blaise con sorpresa, entonces sonrió- Potter, Potter…Potty – dijo con maldad y Harry frunció el ceño ante la mención del apodo que le había dado su amado esposo siendo usado por otra persona- ¿Estás celoso?

Harry arrugó la nariz.

-Lo estás, no puedo creerlo. -Exclamó triunfante.

-¿Hay algo que quieras decir o te parto la cara ya?

-No te enojes Potty- dijo acomodándose- Sé que Draco es difícil pero dale tiempo, durante años nos hemos tenido solo a nosotros mismos, así como tú has tenido solo a la sabelotodo y a la comadreja. Es difícil acostumbrarse a tenerte cerca cuando antes solo querías nuestras cabezas. Y sé que para Draco es difícil incluirte entre nosotros, que crecimos con las ideologías sangre puras, sin que te sientas ofendido o fuera de lugar, y que aún no tiene el suficiente valor como para intentar sentarse contigo o la comadreja un rato, pero dale tiempo Potter. Solo llevan dos semanas conviviendo y 6 años prácticamente echándose en cara los defectos del otro. Con el tiempo se acostumbrarán, él te quiere, te hará feliz.

-Yo también lo quiero.- aclaró.

-Entonces se un buen gryffindor y tenle paciencia – respondió guiñándole el ojo. – Ya te puedes ir, Potter- dijo parándose. - Y otra cosa- exclamó volteándose de nuevo- quizá deberías intentar apreciar cosas que él aprecia. Sé que odias las pociones pero los dos aman las cosas dulces, el quidditch y los duelos. Sé de primera mano que Draco quiere intentar hacer un patronus y que tú eres muy bueno enseñando ese hechizo- comentó, guiñándole el ojo.

Mordiéndose el labio, Harry asintió.

-Aún así te odio.

-El sentimiento es mutuo, y ahora que Draco está a salvo es bueno poder decirlo.

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Cuando despertó todo estaba oscuro. En el cielo resplandecían las estrellas y se dio cuenta que se había quedado dormido pensando en lo que había dicho Zabini. Cuando unos ojos grises se ubicaron sobre él, y sintió unos dedos peinando sus cabellos, se dio cuenta que estaba con la cabeza en el regazo de Draco y sonrió.

-Hola-saludó, casi dormido.

-Hola, Potter-le saludó la voz del rubio- No fuiste a la cena.

-Me quedé dormido.

-Ya lo noté- le respondió suavemente la otra voz- te traje algo para que cenes.- Le ofreció un sándwich y una cerveza de mantequilla.

Harry las sintió sobre su estómago y se acomodó para comer el sandwich aun acostado mientras veían el cielo en silencio. Cuando terminó miró al rubio.

-¿Vamos a dormir?- el moreno se levantó y le ofreció la mano al otro que no dudó en aceptarla.

-De acuerdo.

-Realmente ¿Te molesta que te bese frente a otros?- preguntó- Verás...- dijo rascándose los cabellos levemente- soy una persona celosa y necesito siempre contacto físico. Es un trauma de la infancia, creo. Mis tíos no me querían y siempre mimaban a Dursley frente a mí, así que creo que inconscientemente quiero que todos vean que me quieres...Y bueno, tuve una plática interesante con Zabini- Draco frunció el ceño- y me di cuenta que estaba realmente celoso de él. Intentaré no besarte en público, sé que ustedes no son muy expresivos con los demás pero no sé, supuse que no te molestaría porque Blaise es tu amigo y Snape tu padrino. Y eres mi esposo y ellos lo saben, pero si te molesta…

-Potter- interrumpió el rubio sonriendo ligeramente- Cállate.

-¡Oye! Estoy tratando de ser honesto contigo.

-Yo también, así que silencio. No me molesta que me beses- dijo sonrojado- es solo que..

-¿Qué?

-¿Lo sientes no? El vínculo exigiendo contacto físico todo el tiempo, y yo soy un veela. Necesito, anhelo ese contacto. Pero de una forma distinta, aún más fuerte que tú.

-¿En serio? pero si es casi insoportable. Me muero por tenerte en la cama y …

-¡Potter!

-Lo siento.

-He sido un veela por mucho tiempo- continuó- pero tener a mi pareja a mi alcance es nuevo y me estoy acostumbrando. Sé que sientes que te dejo a un lado, pero no puedo concentrarme si estás cerca y luego pones cara de idiota si se escapan mis poderes veela y donde sea quieres...- se sonrojó aún más.

-Oh...- susurró Harry- por eso querías hacer el papeleo solo.

-Sí- confesó mirando a otro lado.

-Venga, vamos a dormir. Mañana trabajaremos en eso de si tu me atontas o yo te atonto a tí.

-Tengo que practicar eso de atontar a la gente intencionalmente- dijo Draco, pensando en que todas los hechizos restrictivos que se había impuesto sólo habían logrado limitar sus habilidades veela.

-Si lo practicas con alguien y se aprovechan de ti voy a matar a ese alguien- advirtió el moreno.

Draco solo resopló.

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-Me gustaría que jugaras quidditch de nuevo- confesó Harry mientras se acomodaban para dormir.

-¿En serio?- preguntó el rubio con sorpresa pero entonces miró a la ventana y dejó que sus pensamientos salieran afuera- Supongo que lo extraño.

-¿Y por qué no regresas?- preguntó el moreno quitándose los lentes- La última vez jugaste muy bien.

Draco lo miró seriamente.

-No lo sé. La última vez fue una excepción. No podría saber cómo reaccionará el veela esta vez.

-¿A qué te refieres?- preguntó mientras pasaba un brazo bajo la cabeza del rubio.

-La última vez, pude concentrarme en conseguir la snitch- y ante la mirada de duda de Harry continuó- desde que desperté mi herencia, más que buscar la snitch estaba más distraído mirándote, pero la última vez fue... cuando un veela empieza a dejarse morir, pierde toda la … obsesión por así decirlo hacia su pareja, es como si no sintiera nada. Siempre mientras volaba solo podía pensar que algo te golpearía o si caerías de la escoba- se sonrojó- o cuando estábamos muy cerca me atontaba tu aroma o tus ojos, no podía concentrarme- confesó. – Pero la última vez fue como ser alguien normal. No, fue diferente a eso. Fue como estar en modo automático. Pude conseguir la snitch sin pensar en nada más, pero también fue como una revelación de que estaba llegando a mi límite y pronto moriría, así que como no quería tenerlo restregado contra mi cara lo dejé- Harry lo vio mirar al techo con tristeza-Si esta vez voláramos, no sé lo que pasará. Si me atontaré como antes, será normal, te alentaré o usaré el encanto y podrías caer de la escoba, no lo sé.

-Pero tú amas jugar.

-Pero te…-Draco se silenció y cerró los ojos. Harry lo abrazó.-Buenas noches, Potter.

El silencio invadió la habitación un rato hasta que Draco sintió movimientos en la cama y abrió los ojos para ver qué hacía su reciente esposo.

-Si me caigo solo tienes que atraparme Draco- dijo posicionándose sobre él sin dejarse caer encima- así como yo te atrapé a ti.

Draco lo miró fijamente durante minutos antes de cerrar los ojos y sentir los labios de Harry besarlo. Mientras su piel era acariciada con dulzura. Sabía que Potter se refería a lo de las escaleras, pero mientras Harry lo tocaba y besaba su cuello, Draco no pudo evitar pensar que él había sido capturado desde hace bastante tiempo.

Quizá por eso entrelazó sus dedos con los de Harry mientras lo escuchaba decirle que lo amaba y él respondía de la misma manera.

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-Pareces feliz, Harry- comentó Hermione mientras ambos gryffindors caminaban hacia la oficina de Draco. Últimamente el rubio vivía en su oficina, liberando papeles, así que Harry estaba trabajando horas extras de mensajero. Harry no le respondió, pero sonrió suavemente.

-¿Qué ha pasado?-preguntó ella , sin poder evitarlo, Harry se sonrojó, avergonzado.

-Bueno, nosotros...

-Oh, -exclamó al ver su reacción -no lo puedo creer, ¡cuéntame!

-¡Hermione!

-Eso no idiota- dijo sonrojándose. – Se casaron demasiado rápido, ni siquiera hubo un noviazgo y luego… bueno ya sabes.

-"Eso que ya sabes"- dijo enojado- casi lo destroza. Dormimos como 6 horas más. Al principio me asustó un poco y lo único que hacía que no me desesperara nuevamente era el latido de su corazón hasta que me quede dormido. Pero cuando nos despertamos miramos el anillo de la familia de Draco y Draco sonrió. Eso fue bueno. Me miró, nos besamos y dormimos un rato más- dijo sonrojándose -Y ayer mientras platicábamos de quidditch pasó, simplemente.- La mirada de incredulidad sobre el tema de su amiga, casi lo hizo reír; pero no lo hizo porque recordaba lo feliz que fue al despertarse junto a Draco. – Pero sí, tenías razón. Todo está pasando rápidamente. Sirius dijo que se debía a que nos atraíamos, pero las circunstancias nos separaba y esto nos obligó a reaccionar rápido.

Necesitábamos un inicio algo romántico, supongo. Draco dijo que podía ser, pero que ahora estaba bien. Estamos intentarnos conocernos. Sirius nos recomendó un libro sobre nuevas uniones, hay muchos temas ahí, pero bueno…solo hemos tocado dos porque bueno…

Hermione rió

-Por la misma razón que no pudieron evitar mirarse durante todo el desayuno y besarse durante minutos antes de que Draco fuera a su oficina.

-Aja – dijo sonrojándose.

-Es normal Harry- susurró mientras caminaban hacia la oficina del director- mientras se estabilice el vínculo necesitaran mucho contacto. Además como pareja de un veela, Draco te es irresistible.

-Adictivo diría – dijo Harry mientras veían a Ron llegar hacia ellos.

-Hola colega, Herm- saludó

-Hola Ron.

-¿De qué hablan?

-Del vínculo matrimonial.

-Ah ya- dijo el pelirrojo.- Malfoy se ve mejor.

-Sí, gracias – dijo Harry mirándolo con una sonrisa.

-No me molestaría que modificara mis calificaciones a mi favor por ser tu mejor amigo- rió el pelirrojo.

Harry iba a responder que Draco no haría eso ni por él, así que no dejaría que le hiciera ese favor a Ron, cuando se detuvo y miró frente a él. Los pasos resonaron en el pasillo y una mujer rubia apareció en él. Su túnica y cabellos estaban acomodados elegantemente en ella mientras los miraba con desdén.

-Señor Potter- saludó con la nariz arrugada- un placer verle.

Harry quiso contestar cuando ella miró su mano, donde dorado y plateado resplandecían juntos.

-Los anillos matrimoniales de los Malfoy – susurró mirando su propia mano con un anillo similar, y que ella sabía era falso para evitar alertar al mago oscuro más poderoso de todos los tiempos. -¿Por qué tú tienes esto?- le exigió.

-Porque es mi pareja.

La voz de Malfoy, quién estaba con Remus y los slytherins al lado, hizo que tanto los gryffindors como su madre le miraran. Tenía a Altair en los brazos y se lo pasó a Pansy para sacar su varita de ser necesario.

Plateado y azul se enfrentaron fuertemente, sin retroceder ni un paso. La mirada de la mayor se fijó en su hijo y el del menor en su progenitora. Por segundos lo evaluó hasta mirar al bebé que Pansy protegía y luego nuevamente a Draco.

-Papá- gritó Altaír exigiendo ser cargado y Narcissa frunció el ceño al ver que el gesto era dirigido a Harry. El moreno, con cuidado, se acercó hacia su rubio esposo y su hermano, y lo cargó dejando libre la mano con la que sostenía la varita para empujar a Draco o lanzar un hechizo si fuera necesario.

Supuso que era inevitable.

Narcissa Malfoy había llegado a Hogwarts

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Draco tenía sangre veela, de ahí que eligiera como pareja a Harry Potter, y se desarrollaran todos los hechos que lo habían llevado a lucir dos anillos de matrimonio en su mano. El camino había sido largo y doloroso; y Draco había perdido el amor de dos personas que amaba con toda su alma, solo para tener el de la persona que poseía anillos iguales a los de él.

Para explicar la razón de esto, Draco tendría que remontarse en la larga historia familiar y utilizar su árbol genealógico para demostrar el por qué en cada generación de la familia Black la sangre veela se manifestaba en uno de ellos. Tendría que explicar porque su tatarabuela Medea, el bisabuelo Orion, el tío abuelo Cepheus, su tía Andrómeda y él hubieran tenido parejas destinadas y poco apropiadas para la familia.

Sin embargo, el término poco apropiado no terminaba de definir a Harry, se dijo con pesar mientras suspiraba y lo observaba parado frente a su madre. No solo no era sangre pura, o era el enemigo de sus padres. Era la forma en que pensaba y manejaba las situaciones, los ideales que consideraba importantes. Draco y él eran tan diferentes que habían terminado siendo enemigos durante mucho tiempo y esto hacía que Draco temiera a diario que un día Harry se alejara de él, que pese a lo mucho que lo amara, se diera cuenta que no era lo suficiente, que aún amaba a Weasley, que se enamorara de alguien más.

Temía que su matrimonio, que no tuvo sustento anterior, no soportara la relación.

Draco sabía que no podía vivir sin Harry.

¿Era para Harry igual?

En momentos así Draco no le diría nada a nadie.

Se lo callaría y reservaría para él.

Y rogaría porque sus miedos no se cumplieran.

.

-Señor Potter- escuchó a su madre saludar fríamente a su esposo- un placer verle.

Draco no necesitó verla para saber qué mirada estaba usando y suspiró mientras les hizo a los otros la seña de seguirlo. Vio que Harry quiso contestar cuando ella miró su mano, vislumbrando sus anillos.

-Los anillos matrimoniales de los Malfoy – escuchó y la miró observar su propia mano con un anillo similar, que debía ser falso dado que ellos tenían los originales y su padre no estaba para reemplazarlos -¿Por qué tú tienes esto?- le preguntó al menor. Draco consideró la opción de dejar a Harry contestar, pero rápidamente la desechó. No, eso sería peor. Harry ni siquiera entendería la mitad de los insultos elegantes que su madre le dirigiría. Rodó los ojos.

-Porque es mi pareja.

La voz de Draco cortó la conversación y atrajo la mirada de los presentes en el pasillo. Uno ya no podía ir a su oficina en paz, pensó con frustración. Le pasó a Altair a Pansy para sacar su varita de ser necesario y la miró con cuidado. Era una batalla de poderes. Plateado y azul se enfrentaron fuertemente, sin retroceder ni un paso. La mirada de su madre finalmente se desvió y se posó por unos segundos en su pequeño hermano, hasta mirarlo nuevamente, y dejar ver la limpia acusación en ellos.

Lo culpaba.

Lo culpaba de la muerte de su padre.

Lo retaba

Lo retaba a justificar la acción sin sonar a traición

Lo interrogaba

Lo interrogaba por la presencia del niño

Lo menospreciaba

Lo menospreciaba por escoger entre todas las personas a alguien como Potter.

-Papá- gritó Altaír exigiendo ser cargado y Narcissa frunció el ceño al ver que el gesto era dirigido a Harry. Harry lo miró y se acercó a él aún sin cargarlo, y Draco supo lo que su madre estaba pensando.

Que Altaír era su hijo.

Su hijo y de Harry.

Rogó no sonrojarse mientras recordaba como el moreno le dijo que quería tener un hijo. A lo largo de ese corto matrimonio no solo había sido una vez, sino varias las veces en que Draco había escuchado esa frase. Draco ya sabía que si había público y Harry lo cubría, es porque le diría algo romántico y le daría un beso, dulce y suave, de los que le gustaban. Al principio le había incomodado un poco pero una noche Harry le había mostrado las fotos de sus padres, y Draco lo comprendió.

Harry quería una familia como la que no pudo tener.

Quería alguien a quien amar como lo tuvieron sus padres.

Quería una razón para sobrevivir.

A Draco le gustaba especialmente aquella de la boda de James y Lily; la había mirado con un poco de envidia, dado que la suya se efectúo en cama y con él inconsciente. Harry lo había observado pasar la mano sobre la foto y le dio un beso en la mejilla al ver su gesto, prometiendo que podrían retomar sus votos pronto. Era su último año después de todo.

También había una foto de Harry con sus padres, donde él era un bebé. Cuando Harry sonrió con tristeza, Draco, tratando de ser sutil, lo había arrastrado con él hacia las mazmorras donde estaba Altaír, diciendo que quería una foto de ellos tres. Había sido una foto preciosa, en especial porque Altaír era un bebé hermoso que se parecía a Draco.

Concéntrate- se dijo. Su madre estaba ahí y se había enterado que estaba casado con la persona que se había negado a entregar, siendo el director y siendo el veela que no se suponía debía ser.

-Madre-dijo el rubio haciendo una reverencia que no fue correspondida. Harry observó confundido la mirada de desaprobación de Ron y los slytherin. Supuso que era una tradición sangre pura y eso. El silencio los invadió un rato y la rubia finalmente contestó.

-Draco-fue la fría respuesta.-Me gustaría hablar contigo. A solas.-agregó.

Harry tomó la mano de su esposo, dándole a entender a Draco que eso no sería posible. Hace unos días habían hablado de la historia que presentarían cuando les preguntasen por Altaír, pero no había quedado nada claro. Draco tampoco parecía tenerlas todas consigo en ese momento como para inventar una historia y representarla sin fallas.

Su miradas se cruzaron por un segundo y Draco afirmó bajando ligeramente la cabeza en comprensión a su petición.

-Lo siento. -respondió-No tengo nada que hablar contigo. Tu misma me lo dijiste antes de volver al colegio.

La indignación en la cara de la rubia fue realmente visible. Harry sabía por Theodore que antes del inicio del año escolar ella misma había prácticamente corrido a Draco de la mansión, tirando en cara la muerte de su esposo. No sabía porqué exactamente, Snape dijo que fue debido a algo que Draco no hizo, pero si su esposo no lo había hecho, debía tener una buena razón. Aunque aún no quisiera tocar el tema.

Narcissa, por su parte, miró con atención la comunicación no verbal frente a ellos y luego al niño que el héroe sostenía. Totalmente furiosa, y olvidando que estaba rodeada de gente, Narcissa caminó hacia el rubio y le dio una bofetada que hubiera pasado a más, si no fuera porque el hombre lobo le había tomado la mano bruscamente y la había empujado hacia atrás.

-¿Cómo te atreves a tocarme? Tonto lobo de...

Se interrumpió al mirar al hombre lobo pararse frente a Draco y mirándola como si hubiera cometido algo imperdonable. Algo hizo clic en ella y explotó.

-¡Maldito traidor a la sangre!-gritó-¡Te uniste a Potter, te uniste a un clan de un hombre lobo, tuviste un hijo fuera del matrimonio! ¿Eres un veela, no es así? ¡Nos mentiste en la cara, y ahora tu padre está muerto!

Había sido tan rápido que ni Harry, ni Draco, podrían haberlo evitado. La marca roja y la cara de sorpresa de Draco había fue lo único que Harry pudo registrar antes de sostener a su esposo para que no cayera. Si no hubiera sido por Remus...

-¿Cómo se atreve a tocarlo?- siseó Harry con enojo, pero una mano frente a él lo detuvo de decir nada más y miró a su esposo, cuyos ojos plateados estaban tapados por sus cabellos. Harry estuvo a punto de negarse a parar cuando una pequeña sonrisa apareció en sus labios, muy parecida a la que Lucius le brindó en su segundo año. Fría y burlona.

Si en este momento, Lucius hubiera estado parado a su lado, Harry solo podría saber quién era su esposo por el anillo en su mano y los años extra que tendría su suegro. Sin embargo, la mirada burlona de Draco parecía haber hecho mella en Narcissa porque su mirada se había vuelto dolorosa. No así la del rubio que parecía estar en su mejor juego, pues podría decirse que era alegre. Sarcásticamente alegre. Y cuando habló no fue mejor. Era el mismo tono y el mismo siseo de su progenitor. Era una copia exacta.

-Mejor ser un traidor a la sangre que la marioneta del señor Oscuro-se burló-¿No es así, madre?. Dime ¿Disfrutaste la bofetada? Porque te aseguro que será la última vez que puedas tocarme.

Narcissa retrocedió unos pasos, y negó con la cabeza.

-Detente.

-¿Por qué?

-Basta. Deja de hablar como él ¡Deja de sonreír como él!

-¿Por qué, Narcissa?

Harry la vio tragar saliva. Había sido un golpe bajo por parte de Draco y lo sabía porque la rubia tenía los ojos furiosos, pero cristalinos. Harry sintió compasión por ella. No estaba de acuerdo en usar ese tipo de golpes, pero Draco era famoso por darlos, y aún más conocido por provocarlos. Su mirada observó a su esposo frente a él. Estos últimos días la perspectiva de Harry le habían hecho ver a un chico diferente. Era su veela. Tierno, amable, risueño, tímido. Una sonrisa suya hacía que el mundo de Harry se iluminara y un abrazo comprensivo había sido lo que lo había llevado hacia él.

Durante todo este tiempo se había preguntado si el rubio había cambiado, pero parecía que no.

Había cambiado para él, para sus dos amigos. Pero no para el mundo y ahora de pronto lo había recordado. Éste seguía siendo el chico que durante años se burló de sus padres muertos y sus amigos. Que le había fastidiado la vida en varias ocasiones e incluso había hecho chapas diciendo que apestaba. Miró a Draco, cuya mirada no se despegaba de la mujer frente a él. Se preguntó si había sido necesaria esa burla hacia su madre. Si le era tan necesario ganar a quien sea a como diera lugar.

No.

Mientras observaba su mejilla aún roja, Harry recordó que días antes, cuando el rubio se sentía morir había declarado lo mucho que extrañaba a su padre. Esta era una batalla que Draco podía ganar sin su ayuda, de hecho era el tipo de batallas que él siempre ganaba, pero una parte de él le dijo que era el tipo de batallas que ganaba dañándose en el proceso.

Mirando al slytherin frente a él, no pudo evitar preguntarse si alguna vez en sus anteriores batallas él no se había dado cuenta del sufrimiento de su ahora esposo.

Camino hacía él y le tomó la mano nuevamente permitiendo que las uñas del slytherin le marcaran la mano a él y sintiendo la fuerza y la desesperación que lo recorrían. Le acarició la mano con su pulgar suavemente buscando tranquilizarlo y lo sujetó con firmeza, tratando de demostrarle que estaban juntos, que todo estaría bien, que no era necesario que continuara, que cuando él no pudiera Harry pelearía por él. Demonios. Ojala pudiera darle un beso y hacer que se olvide de todo. Su mirada se dirigió hacia su suegra, quien miraba furiosa la unión de sus manos, donde los anillos lucían.

-Debería marcharse, Narcissa- fue lo único que pudo decir. El lazo lo estaba desconcentrando un poco al mandarle las fuertes emociones de Draco, que chocaban entre sí.

La mirada de la rubia lo envolvió y la miró dirigir su mano hacia un bolsillo donde seguramente estaba su varita. Harry no se dio cuenta cuando el rubio había soltado su mano, pero ahora ésta tenía la varita de Harry (que recordaba tener en su bolsillo), apretada en ella. Sonrío. Así que Draco sí se fijaba donde la guardaba.

¿Eso significaba que lo observaba vestirse?

Si tan solo no estuviera su suegra podría molestarlo por eso.

-Soy tu tutora legal-exigió la rubia- no puedes...

-Narcissa Black- dijo mirándola fijamente y con un tono tan frío que nunca, ni en sus peores momentos, había usado contra Harry-Yo, Draco Malfoy, el director de Hogwarts, le prohíbo la entrada al castillo de ahora en adelante y le relevo de sus cargos académicos bajo el cargo de maltrato familiar.

-¿Qué? ¿Director de Hogwarts? -dijo incrédula. -No es posible que te habían elegido a ti-balbuceó.

-Estará de acuerdo conmigo que como director puedo ofrecer protección a cualquier alumno que así lo necesite,- siguió ignorando el último comentario- incluyéndome, por lo que no necesito una tutora legal o alguien que tome decisiones legales por mí. Dado que en caso necesario ese derecho se atribuiría a mi esposo, Harry James Potter, por lo que su presencia en este castillo no es necesaria.

Le pido que se retire.

Narcissa enrojeció

-¿Me estás corriendo?

-Corriendo es una palabra impropia de una mujer de su clase, Señora Malfoy- se burló el rubio, volviendo a su propio tono- pero sí, eso estoy haciendo.

-Mi esposo era…

-Lo sé, pero puede cumplir sus funciones como parte del consejo por lechuza, se lo aseguro. De todas maneras debo revisar a quién designó para ocupar su lugar.

Narcissa miró al rubio fijamente y finalmente pasó de lado sin mirarlo. Draco sin embargo volteó.

-Y otra cosa más…

-¿Qué?-dijo Narcissa bruscamente

-Yo, Draco Malfoy, propietario de Malfoy Manor, te retiro los derechos sobre la propiedad por lo que todos aquellos a los que tenías autorizados a permanecer ahí serán desalojados en las próximas 24 horas, sin derecho a sacar nada que le pertenezca a la mansión.

La cara de Narcissa palideció y observó la fría mirada de su heredero apartarse de ella mientras se marchaba seguido de los slytherin y del hombre lobo, quien la miraba con compasión. No obstante una fría mirada esmeralda permaneció sobre ella así que, intentando no perder la compostura de nuevo, preguntó.

-¿Qué pasa, señor Potter?

Harry la observó fríamente y se acercó dos pasos a ella, mientras balanceaba su varita, por lo que ella retrocedió por instinto. Podía sentir la magia del muchacho tratando de asfixiar la suya.

-Si vuelves a tocar a mi esposo- advirtió- La siguiente después del señor Oscuro serás tú.

No se quedó a ver la mirada de la rubia, no le importó. Tenía que ir con Draco.

.

Cuando llegó a la oficina del director no le sorprendió encontrar a Remus y a los slytherin fuera. Draco seguramente habría dicho que no era nada y los había despechado.

Ese veela caprichoso. Era obvio que no estaba bien. Ni siquiera había tomado a Altair, a pesar que quien lo sostenía era Ron.

-¿Qué pasa?- preguntó.

-Se ha encerrado con magia. No podemos pasar.

Harry suspiró.

-Deberían irse. Quiero estar a solas con él.

-Pero Draco nos necesita-intentó Pansy.

-Sé que han pasado por muchas cosas- dijo- pero esto es algo que mi esposo y yo debemos hablar a solas.

-¿Quieres que nosotros nos vayamos también colega?-preguntó Ron, y Harry asintió y le hizo una ligera caricia a Altair.

-Si

-Bien, nos veremos más tarde.

Una vez que Harry se quedó solo, miró la puerta del director y la tocó. No parecía difícil de desbloquear. La magia del rubio estaba ahí, así que Harry dejó la suya salir levemente para unirse a la otra. Cuando esto sucedía, Harry no podía evitar recordarse que, de haber estado más al pendiente, se habría dado cuenta hace mucho tiempo que sus magias se correspondían y mezclaban suavemente, sin necesidad de forzarlas.

Cuando la puerta se abrió, el moreno subió la escalera que lo guiaba hacia su rubio esposo. Él estaba revisando unos papeles. Fawkes dormía en su jaula.

-Sabía que la abrirías-comentó Draco sin mirarlo.

Harry sonrió suavemente y lo abrazó por detrás. Draco siguió revisando los papeles como si no estuviera ahí, pero se apoyó en él. Aunque aún despedía su ligero allure, la mirada del rubio parecía tan lejana a él que por un momento Harry pareció reencontrarse con el Draco que le odiaba.

Y todo era culpa de Narcissa.

Harry odiaba a los padres de Draco. Sabía que Draco los amaba y todo, pero Harry no podía sentirlo igual. Porque cuando la mirada de Draco se perdía Harry temía que estuviera pensando en si entregarlo a él no hubiera sido lo mejor. Su padre seguiría vivo y su madre aún lo amaría. A veces tampoco le gustaban los amigos de Draco, porque sentía que se lo estaban robando. Especialmente Blaise. Aunque con renuencia aceptaba que le caían bien.

Sabía que era egoísta, pero no podía evitarlo. Harry nunca había tenido personas que amara y lo amaran durante mucho tiempo. Sus padres murieron y hasta hace poco Sirius también. Ginny decía que lo quería y sin embargo no podía separarse de Dean. Y Harry nunca había sentido lo que sentía hacia Draco con alguien más. ¿Y si Draco pensaba en que podía haber sido más feliz de otra forma? ¿Y si pensaba que pudo haber tenido una pareja mejor? Alguien como sus amigos sangre puras, que conocían el mundo que rodeaba a Draco a la perfección.

¿Y si Harry lo estaba limitando?

Harry sabía que el lado veela de Draco lo necesitaba. Y él amaba esa calidez y ternura solo dirigida a él, y en ese poco tiempo se había vuelto adicto a ellas. Le habían dado una razón para sobrevivir a la futura batalla con Voldemort. Para ser feliz.

Harry sabía que si Draco se marchaba o dejaba de amarlo, él se derrumbaría.

¿Sería para Draco igual?

Sonrío para si mismo. El rubio tenía razón, Harry era un tonto. Él había admitido derretirse ante sus caricias y que su parte veela se dejó casi morir porque creía que nunca quería estar con ella. Para Draco sería igual o peor. Y Harry no permitiría nunca que Draco pasara nuevamente por ello.

Porque Draco se había vuelto su alma

Su corazón

-¿Qué es tan divertido?-susurró Draco, pero Harry negó con la cabeza y lo abrazó aún más fuerte. La única manera que tenía para calmar sus temores era hablándolos con Draco. Draco lo escucharía, lo protegería. Como cuando se derrumbó al ver a Sirius…

-Yo vivo por tí, porque me lo has permitido -dijo observando como el rubio abría los ojos sorprendido-Pero no sé si tú lo harías por mí. Sé que morirías por mí y eso me asusta, porque sé que vives por los slytherins, por tu hermano, por tu padrino, por tus amigos, por tus padres. Me asusta porque no sé en qué lugar estoy para tí. Si valgo la pena para que pierdas todo eso, a ellos.

Ahí estaba.

Todos los temores de Draco desaparecieron y se dió cuenta que el término poco apropiado no terminaría de definir a Harry, porque lo era. No era sangre pura, y era el enemigo de sus padres. Pero estaba preocupado igual que él acerca que un día se aleje de él, que pese a lo mucho que lo ama, se de cuenta que no era lo suficiente para él, que se necesite de alguien más.

Cuando Draco necesitara reafirmar algo sobre su relación.

Simplemente buscaría a Harry

-Lo vales-dijo viéndolo a los ojos.

-Lamento lo de tu madre.

Draco suspiró

-Está bien.

Harry sonrió levemente mientras tomaba la mano de su esposo y observaba cómo se iba sonrojando. Los papeles se habían olvidado y sin demostrarlo se enorgulleció del efecto que provocaba en el rubio. Claro que cuando el rubio viera los papeles que debía haber avanzado en el día, le pegaría un buen golpe.

-¿Qué?- dijo el rubio avergonzado

-¿Quieres contarme?

-No

-Draco...-dijo con tono de advertencia y mirada fastidiada, él había hablado. Le tocaba al rubio.

-Potter...-respondió el otro

-Es Harry-dijo un poco frustrado por su avance con el nombre. Estaba empezando a pensar que Draco solo lo hacía por molestar.

-Es Potter-insistió el veela, rodando los ojos.

Harry resopló y entonces rió pícaramente. De seguro se le había ocurrido algo.

-En la mañana no era la forma en que me llamabas-dijo sonriendo burlonamente.

Draco enrojeció

-Po…

Un beso del moreno lo hizo callar y Draco sintió como el otro se sentaba sobre él. Harry le besó lentamente y luego apartó un poco la túnica para besarle el cuello. Maldito tramposo. Draco suspiró cuando la mano del ojiverde sostuvo su cara y se vieron fijamente. Se mordió los labios y apoyó la cara en su hombro para que no lo viera.

Así era más fácil.

-Draco, no hemos hablado de esto. No he preguntado porque creía que en algún momento me lo dirías, pero necesito saber por qué tú tienes a tu hermano, por qué te culpas de la muerte de tu padre. Solo dime, Draco.

Él suspiró.

-Debíamos entregarte- susurró,-esa fue la misión que el Lord le asignó a mi familia. No sabíamos cómo hacerlo así que mi madre sugirió que usáramos la magia del veela que había en mí para seducirte y entregarte al Lord. Ella insistía en que Tonks no era parte veela, por lo que hacía que yo lo fuera- le explicó. Cuando lo vio asentir, porque seguramente ya había tenido esa platica con Sirius, continuó- Sin embargo mi cumpleaños era entre clases, así que no sabíamos si sería un buen plan hasta que tuviera 16 años. Ese día fue terrible. Los dolores, los cambios. Casi no podía soportarlo. Cuando terminó pude dormir pocas horas y nos tocaba pociones juntos. Debía entregar una carta a mis padres lo antes posible para informarles mi herencia, pero no sabía que ella ya le había contado el plan al señor Oscuro y había evitado un castigo a cambio de que te entregue a ellos. No quería, te juro que no quería… pero él iba a castigarnos y no se me ocurría nada. Luego madre se embarazó y tuvo a Altair. Gracias a Merlín decidieron ocultárselo a todos, incluso al señor Oscuro. Un bebé es un punto débil, ¿sabes? Estás preocupado por él todo el tiempo. En fin, ese día me levanté tarde así que fui antes de enviar la lechuza a la clase de pociones, y luego tú entraste y cuando te vi, cuando sentí tu aroma, supe que eras mi pareja. Fue mágico- dijo suavemente- fue tan maravilloso… pero pronto todo se esfumó y me di cuenta que todo estaba mal. No había manera de que entregara a mi pareja en manos de ese loco.

-Saliste corriendo.

-Fui a la biblioteca- confesó- Busqué por horas un remedio, algo que evitara que te sintieras atraído, que me obedecieras ciegamente. Lo encontré. Era un hechizo. Tendría guardianes y mientras ellos estuvieran a mi lado, el lado veela se escondería por completo. Era prácticamente suicidio, podría matar a mi veela y morir pero eso era mucho mejor que arrastrarte a esa trampa. Entonces- prosiguió- cuando no te entregué, cuando les mentí a mis padres sobre mi falta de herencia, de alguna manera el Lord se enteró y la quiso matar. Mi padre se metió para defenderla y... pagó en su lugar. Fui a casa, le lancé un obliviate a mi madre y robé a Altair. No quería que el Lord se enterara, no quería que ella creyera que él sería el veela.

Cuando Draco guardó silencio, Harry asintió y besó su cabello y lo meció suavemente. Ninguno dijo nada más. Se abrazaron un gran rato y luego Harry lo llevó a su habitación. Los papeles fueron olvidados por completo.

.

Mientras buscaba su ropa para ducharse, Harry miró a su rubio esposo cepillarse el cabello con enfado. No pudo evitar reír. Al parecer Harry lo había enredado demasiado mientras hacían el amor.

Es que era tan suave y brillante.

Harry lo había abrazado, lo había devorado, apenas llegaron a la habitación. Con pasión, con desesperación. Lo necesitaba. Necesitaba saber que era suyo, que estaba vivo. Que le amaba y que él lo amaba a él.

Hermione decía que ellos tenían un problema de comunicación y Ron de confianza, pero Harry no lo veía así. Ellos se decían cosas importantes y demostraban con acciones lo demás.

Pensando en ello movió una camiseta a otro lado y, sin querer, encontró el poema que tenía al dragón volando. Mirando de reojo a Draco, con una sonrisa malintencionada, lo leyó en voz alta con el fin de molestarlo acerca de los poemas que no le había dedicado pero alguien más si. Al contrario de lo que pensó, Draco se sonrojó, se sobresaltó y luego intentó saltar sobre él, tratando de quitarle el papel.

-¿De dónde sacaste eso?-exclamó desesperado. Estirando su mano lo más posible.

-De la biblioteca.

-¿La biblioteca?

-¿Qué, sabes quién lo escribió?

-Lo perdí, ¿de acuerdo? No quería que lo viera Pansy, así que lo escondí, y me olvidé de él. Cuando volví no estaba.

-Oh, porque yo lo encontré.

-¡Perfecto!-gritó Draco cuando logró arrebatarle el pergamino.

-¡Oye! Eso es mío-reclamó.

-¡Yo lo escribí!

-¡Yo lo encontré!

-No era... -tartamudeó-No se suponía que lo vieras. Solo estaba pasando el tiempo

-Fue una linda manera de pasar el tiempo-concordó-¿Me lo devuelves?

-¡No!

El rubio se escondió en el baño. Harry escuchó como se preguntaba cómo se desharía del papel.

Oh, no...

-Draco- gritó, notando la varita del rubio al lado de la cama, al menos no le daría un incendio- ¡Devuélvemelo!

-¡Jamás!

Harry infló la mejilla y luego suspiró y abrió la puerta con magia. El rubio estaba leyendo el poema, sentado en la bañera. Se sobresaltó al mirarlo entrar y casi se cae si el moreno no lo hubiera atrapado.

-Eres un tramposo-exclamó mirando a la puerta.

Harry rió.

-Y tú un poeta malvado-respondió arrebatándole el papel- Y esto es mío.

-¿Por qué lo quieres?-dijo sonrojado y sin mirarlo- Solo es una copia barata del de tu ex-novia.

Harry miró hacia la puerta y se sentó a su lado

-Porque-inició, pensándolo un poco- porque, bueno, tu lo escribiste.

-¿Y eso que importa? No sabías que fui yo hasta hace poco.

-Importa mucho para mi- dijo mirándolo a los ojos fijamente - importa porque tu me importas más que nada en el mundo.

La mirada de Draco estaba tan pendiente de la suya que Harry sintió sus nervios surgir. Como todo buen veela, Draco cerró los ojos, esperando un beso; y Harry no se lo negó. Draco despedía un dulce olor, así que Harry olisqueó su cuello, deleitándose con su aroma.

-Te amo, Draco-murmuró, y como buen Malfoy, Draco dejó salir un sonido satisfecho.

Mirando al rubio temblar entre sus brazos, Harry pensó como hubiera sido el día de su boda, si Draco se hubiera casado libremente con él. Tal vez, pensó, debía preparar una verdadera ceremonia; y crear un hogar. Podrían ir a Grimmauld Place o quizá a Malfoy manor. Quizá Pansy y Hermione podrían organizar todo mientras él se encargaba de distraer a Draco. Quizá podría reconstruir la casa de sus padres. Nunca había considerado reconstruirla, pero tal vez sería bueno llevar a Draco.

Estaba seguro que le gustaría.

EPÍLOGO

Slytherin - 350

Gryffindor - 300

Harry le dio una mirada al marcador mientras buscaba la snitch, y frunció el ceño cuando vio los marcadores actuales. Intentó concentrarse en buscar la snitch, pero era casi imposible porque, frente a él, jugando el último partido de lo que estaría su estadía en Hogwarts, su esposo se encontraba volando y buscando la snitch también, lo que hacía difícil para él no ver como su cabello se movía suavemente con el viento, o cómo lucía el traje de quidditch y sus botas.

Draco se veía tan diferente a hace meses, pensó. Tan vivo, sano.

Y sexy.

Natural, considerando que brillaba como un veela normal lo haría.

Como sintiendo su mirada sobre él, Draco lo miró de reojo, probablemente preguntándose qué le pasaba a Harry, y sonrió de lado con coquetería después de segundos. Harry sintió su corazón latir desembocado mientras se sonrojaba y devolvió la sonrisa pregunténdose qué era eso que lo atraía de tal forma a Draco. Era obvio que no era el allure, porque podía sentir cuando era usado. Era algo nuevo, algo diferente, pensó.

Tratando de concentrarse, Harry buscó la snitch y la ubicó por fin cerca de los aros de Slytherin. Cuando empezó su marcha hacia ellos, Draco pasó a su lado con una velocidad sorprendente. Un bludger pasó al lado de Harry, y aunque éste lo evitó con destreza, le dio el tiempo suficiente al rubio para superarlo. Maldiciendo su mala suerte, Harry aceleró el paso; pero en un giro inesperado de la snitch, pronto lo único que vio Harry era a su rubio esposo volando hacia él.

¿Dónde?,se preguntó, ¿A dónde fue la snitch?

Una mano se estiró y cerró a centímetros de su mejilla, pero lo único que Harry miraba era la cara del slytherin. Por lo que parecieron minutos, todos, absolutamente todos guardaron silencio; y Harry pudo oír el latido de ambos corazones, y mirar a los ojos a Draco, quien dejó de ver la snitch y también miró a Harry, como si fuera la primera vez que lo veía.

Como si se hubiera enamorado a primera vista.

Como si hubieran hecho todo al revés, antes de enamorarse.

Los gritos de victoria estallaron por todos lados, y con sorpresa, Draco abrió la mano y dejó fluir la pequeña snitch.

-¡El buscador de slytherin atrapó la snitch!-se escuchó la voz de Dean Thomas.-Eso deja a Slytherin con 500 puntos contra 300 de Gryffindor. Nuestro director da por terminado el último partido del año, capturando la pelotita plateada ¡SLYTHERIN GANA!

Cientos de abrazos llovieron hacia Draco y lo alejaron de Harry, quien recibió en su lugar miradas consoladoras. Estaba sonriendo resignado cuando un hechizo lo tomó por sorpresa. Escuchó los gritos de horror alrededor de él, y sintió como sus manos soltaban su escoba. Lo siguiente que vio fue la expresión de pánico de Draco.

Harry adivinó, más que ver, que había sido Ginny la que lo había tirado de la escoba con un hechizo. Solo ella tenía una puntería tan terrible. O buena, en este caso.

Pero hubo algo más, una bludger apareció de la nada. Sin dudarlo, Draco voló hacia él y lo apartó del camino, desviando la bludger de la cabeza de Harry a su espalda, produciendo un desagradable 'crack' al chocar contra el rubio. Eso fue lo último que escuchó Harry mientras los gritos se hacían más fuertes y todo se oscureciera.

Cuando abrió los ojos, una mirada plateada flotaba sobre él.

-Draco-murmuró.

-Harry-gritó el rubio mientras lo abrazaba- Por Merlín, Harry. ¿Estás bien?

¿Estar bien? ¿Qué había pasado? La bludger…

-¡Draco!-exclamó levantándose y tomándolo por los hombros-¡Draco!¿Estás bien? La bludger te golpeó. Oí cómo sonaba.

Draco asintió

-Rompió parte de mi columna vertebral pero mi padrino y el hecho de que sea un veela ayudaron mucho. Tu me preocupas más, no pude evitar que tu cabeza chocara contra el suelo al caer. Todos estaban en shock, lo único que pudieron hacer fue brindarnos rápida atención médica.

-Ginny…

Draco se sonrojó.

-Casi la mato, Harry-confesó.-Luego de que me recuperé, me dirigí hacia ella e invadí la sala común de Gryffindor. Saqué las garras e iba a destrozarle el cuello.Y cuando Granger intentó detenerme con un aturdidor, la noqueé. Severus, Pomfrey y McGonagall, llegaron y se la llevaron. Dijeron que ellos lo solucionarán.

-Oh, Draco. No tienes que sentirte…- Harry invadió el enlace, e interrumpió lo que iba a decir porque más que culpa, preocupación o dolor en el enlace, lo que Draco sentía, era emoción.

-¿Por qué estás feliz? ¿La mataste?

Draco rió y negó con la cabeza, luego los cubrió a ambos con la sábana del moreno y susurró.

-Vamos a ser padres.

.

Resultó que Draco había protegido, no solo a Harry, sino a alguien más en su caída; por lo que Madam Pomfrey había hecho estudios para verificar su columna y se dió cuenta de su estado.

Aunque debido a la manera en que Draco se dirigió inmediatamente hacia Ginny, más que decírselo, lo gritó frente a todos los presentes en la Casa de Gryffindor, haciendo que Draco enseguida deshiciera sus garras. Harry desafortunadamente no lo había visto, pero Hermione le había dado un recuerdo exacto de ese momento

Ahora, por fin nuevamente en tranquilidad, y mirando el pequeño pergamino que contenía el poema de Draco, Harry alzó la mirada y escuchó atentamente como éste daba el discurso de despedida a todos sus compañeros. Cuando la comida terminó, y ambos llegaron al despacho de Draco, Harry le tomó la mano y le abrazó, nostálgico. Pronto iría a la escuela de aurores y pasaría algunas horas al día lejos de él. Por un lado eso era bueno, porque por fin Draco podría ponerse al día con su papel de director, y por el otro era malo, pues era la primera vez que estarían separados por más de una hora. Además el rubio estaba en estado; y Harry quería vivir todo el embarazo con él.

Un pequeño golpe en la cabeza con dos dedos lo volvieron a la realidad, y lo alejó de sus pensamientos acerca de cómo debía cambiar su carrera y volverse profesor.

-Estaré bien.

-No lo dudo, es que no quiero irme.

-Vamos, siempre quisiste ser auror. Son solo unas horas al día. Te han permitido no vivir en la academia.

Harry asintió de mala gana.

-Lo sé.

-Además aún tenemos todas las vacaciones- susurró Draco, rodeando el cuello de Harry con sus brazos.-Ahora que derrotaste a Voldemort podrás ocupar todas esas horas en mí. Un inocente veela enamorado que necesita atención constante de su pareja.

Harry le besó la nariz, y luego suavemente le besó la boca y se deslizó a su cuello.

-Quizá deberíamos empezar a aprovechar esas horas-susurró y, con una pequeña carcajada, Draco se alejó de él.

-No, señor. No tengo tiempo ahora. Ayer jugueteé contigo y ahora McGonagall tiene mi escritorio lleno de cartas que al parecer debo firmar. Ve a ocuparte en otras cosas. Te veo en la cena.

Rodando los ojos, pero con una pequeña sonrisa, Harry obedeció.

.

Una relación que lo hiciese feliz…

Harry estaba platicando con Hermione, sobre cierto secreto, cuando Draco Malfoy apareció en un pasillo con Parkinson a su lado. Harry se permitió sonreír, recordando aquella vez que Pansy hablaba sin parar y Draco no soltaba su lectura.

No obstante, esta vez Parkinson paró de hablar al verlo y se despidió; y, quitando la mirada del pergamino, Draco le sonrió mientras le despedía. Después, volteó sonriendo hacia Harry y se acercó con suavidad para robarle un ligero beso.

-Así que-murmuró cuando se separó- ¿Qué es lo que todos ustedes me esconden?

-Ya lo sabrás cuando vayamos a casa.

-El director de Hogwarts vive en Hogwarts-comentó Draco, no muy convencido-¿No es así?

-No este director-respondió Harry, tomando su mano- Tú vivirás en otro lugar.

-¿Malfoy manor?

-Mmm no.

-¿Grimmauld Place?-preguntó de nuevo.

-No. Iremos a Godric Hollow.

-¿Godric Hollow? ¿Por qué vamos ahí? ¿Espera, tienes una casa ahí?

-No. Tenemos una casa ahí -respondió el moreno dando un topón de dedos en la frente del veela. -Y sí. Ahí nací y vivieron mis padres. Es un lugar nuevo para ambos y quiero que lo conozcas.

-Ahh-dijo Draco sin saber que decir realmente.

-Vamos-dijo nuevamente el futuro auror, y sonrió-Dijiste que me ocupara de otras cosas, así que quiero mostrarte lo que hice mientras trabajabas. Todo está listo.

- ¿Qué está listo?-preguntó Draco.

-Pronto lo verás, vamos. Trae a Scorpius, también le encantará.

El director rodó los ojos, y puso su mano suavemente en su estómago.

-Como si pudiera dejarlo.

.

Lámparas blancas colgando. Lirios por todos lados. Un pequeño altar en el centro.

El ministro estaba de pie y sus amigos a los alrededores estaban sentados en las sillas esperando.

Draco sonrió bobamente.

-Hiciste una ceremonia-susurró emocionado, y Harry asintió.

-Sé que realmente querías algo como esto.- Se acomodó su indomable melena y sonrió sonrojado- ¿Te gusta?

Draco asintió

-Es maravilloso.

-Y lo será más-agregó Pansy acercándose.- Vamos, Draco, tienes que arreglarte. El profesor Snape está listo para entregarte, y Theo y Blaise están ansiosos por ser tus padrinos de boda.Y tú Potter-exclamó señalando al moreno -Muevete también.

-Espera-pidió Harry, tomando la mano de Draco-¿Quieres casarte conmigo?

Soltando el aire contenido, Draco sonrió suavemente y lo abrazó.

-Por Merlín, no me des estos sustos. Claro que quiero casarme.

.

.

Yo los uno

Pese a que Harry ya había oído esas palabras antes, nunca se imaginó la diferencia que hacía que Draco estuviera ahí, rodeado de flores y con una sonrisa brillante frente a él, en lugar de inconsciente sobre la cama; mientras el vínculo se reafirmaba y llenaba de calidez su corazón.

-Ahora pueden besarse-exclamó el ministro, y Harry se acercó a un sonrojado Draco y depositó un suave beso.

-Te amo-exclamó en medio de los aplausos.

Con una sonrisa tímida y extremadamente feliz, Draco susurró lo mismo. Las runas se envolvieron y renovaron.

Harry sonrió tal como o aún más que cuando lo hizo la primera vez que se casaron. Con una felicidad mayor y un amor más profundo. No había amenazas de muerte o peticiones sin cumplir. No había dudas o temores. Solo cariño, amor y comprensión. Ahora se conocían y eran amigos. Eran padres y hermanos mayores.

Las felicitaciones y abrazos llovieron sobre ambos, pero Harry solo podía ver a su pareja sonreír. Draco era feliz y se lo merecía, era todo lo que importaba. Ambos habían unido sus magias, su alma y sus mentes. Eran uno solo y ya nadie podría evitarlo. Poniendo su mano en su pecho, lo sintió.

Estaba latiendo

…Suave…

…Rítmico…

…Cálido…

Era el corazón de Draco.

Era su corazón.