Esto vendría como extra después de la historia, va a aparecer el TodoMomo. Están avisados.


Allí estaban, Yaoyorozu sentada de forma tosca junto a Kirishima mientras mostraba sus dientes como perro rabioso. Por otro lado, sentados frente a ellos, se encontraban Bakugou y Todoroki. El primero con las piernas juntas y una dulce sonrisa en sus labios, el segundo llevando su mano cerca de su boca y bostezando.

—Oh —dice Bakugou llevando su mano hasta su boca sorprendida— que descortés de mi parte, ¿Quieren tomar un poco de té?

Kirishima buscaba un lugar para esconderse y poder reírse a viva voz, al no encontrarlo, empezó a hacerlo en el mismo lugar. Recibiendo un golpe en la cabeza de parte de Yaoyorozu.

—¡Cállate! —dice la chica para luego observar a Bakugou— ¡Deja de decir esas mierdas con mi apariencia!

—Lo siento Bakugou-san, pero este problema que estamos enfrentando no hará que pierda la cortesía que debo presentar frente a los invitados —pone sus manos sobre sus rodillas y se inclina hacia adelante— ¿Realmente no quieren té? ¿Hay otra cosa que les pueda ofrecer?

—Mi cuerpo de vuelta —susurra la fémina, cruzándose de brazos y desviando la mirada.

—Vamos, sabes que no es su culpa —le dice Kirishima a su pareja, apoyando su brazo en su hombro. Luego desvía la mirada hacia quien tiene enfrente—. Gracias Yaomomo, pero estamos bien.

Quien presentaba la apariencia de Bakugou, entonces afirma amablemente con la cabeza y vuelve a apoyar la espalda en el respaldo del sillón. Al instante, el rostro semi-dormido de Todoroki choca contra su hombro. Acomodándose en este para seguir durmiendo con mayor comodidad. Yaoyorozu pone los ojos en blanco cuándo Bakugou acaricia el cabello de dos colores.

—Basta —gruñe Yaoyorozu hacia el techo, maldiciendo su suerte. La verdadera Momo la observa apenada, alejando la caricia para sacudir el hombro de su pareja.

—Shoto-san, cariño —dice Bakugou, con Kirishima atragantándose de la risa por cada palabra que sale de la apariencia de su esposo— despierta.

—¿Para qué? —dice acomodando mejor su cabeza, extrañando la suavidad y aroma de su esposa.

—¿Cómo para qué imbécil? —grita Yaoyorozu desde su lugar, temblando de rabia— ¡Tú esposa luce como yo y no te parece importante!

—Bakugou-san, le agradecería no mostrar ese tipo de lenguaje en mi hogar. Más aún teniendo a las niñas jugando en el cuarto junto al nuestro.

—Realmente lo lamento —dice Kirishima inclinando la cabeza, disculpándose por su pareja— también lamento que Natsuki haya despertado a tus niñas. Pensamos dejarla con Denki, pero se nos aferró con uñas y dientes al saber que iríamos a ver a su gran heroína —ríe— sin hablar de lo feliz que se puso al ver que Katsuki tenía tu apariencia.

—No te preocupes, siempre es un placer recibirlos —dice Bakugou, intentando pasar el cabello que le faltaba detrás de su oreja. Observa a Todoroki a su lado, quien parecía un tanto más despabilado. Muerde sus labios, en un intento de tapar el pensamiento que estaba en su cabeza desde la transformación.

—Shoto-san, ¿Podrías ir a ver a las niñas? —este afirma con la cabeza y se levanta, caminando la gran distancia que lo separa hasta la puerta y cerrando detrás de sí.

Entonces Kirishima descubre algo en la mirada de Bakugou, que le sorprende que la estuviera haciendo Yaomomo en ese momento. Sin duda era una mirada de deseo, y se sentía raro verla hacerla a su pareja a alguien que no fuera él. A pesar de conocer la situación, se sentía un tanto celoso.

—No tardaremos mucho en volver a cambiar —dice Bakugou cruzándose de piernas, manteniendo la mirada por dónde acababa de salir Todoroki.

—No importa el tiempo, cada minuto de la espera me parece una tortura. Por lo menos se fue el mitad y mitad, para no verte acariciándolo con mi cara.

—Dentro de poco cambiaremos y, —vuelve a decir Bakugou, llevando la mirada hacia la de Yaoyorozu— no me gustaría perder esta oportunidad.

Kirishima observa su serio rostro, y observa a Yaoyorozu, que le devuelve su misma expresión confundida.

—¿Oportunidad? ¿Oportunidad de que?

Bakugou cierra los ojos y respira hondo, los vuelve a abrir.

—Esto es realmente vergonzoso para mi.

—¿Que mierda quieres? —pregunta Yaoyorozu inclinándose hacia adelante.

—Hay ciertas cosas que, como mujer, no tengo la capacidad de hacer —Yaoyorozu la observa confundida, mientras que a Kirishima le viene a la cabeza la mirada que le dedicó a Todoroki al alejarse. Ahora que lo pensaba, ¿Tenía la vista puesta en su espalda o estaba en cambio más abajo?—. He intentando de otras formas, pero nada sería igual a esto.

Kirishima niega con la cabeza, mientras una potente risa sale de sus labios.

—No me sentiría cómodo con eso Yaomomo —logra decir en medio de las risas. Bakugou, con la vergüenza bañando su rostro, desvía la mirada.

—Entiendo.

Por suerte, quien habitaba en el cuerpo de Yaoyorozu no había entendido a qué se refería. Pero por las dudas, optó en quedarse en aquella habitación hasta que su cuerpo vuelva a ser el mismo.