Inuyasha no me pertence.
Capitulo 3: Mercado
'Dios mío' pensó Kagura nada más llegar.
Entre dos montañas nevadas, en el valle del medio, se abría una gran calle con centenares de tiendas todas ellas repletas de demonios.
"Esto es enorme" comentó Kagura cuando ambos demonios aterrizaron frente la entrada. Dos grandes columnas con rosarios creaban una barrera para evadir la energía demoníaca de toda la gente. Dos guardianes de blanco protegían la entrada frente a humanos y monjes.
"Con esta barrera ni los monjes ni las sacerdotisas notan la energía y así todo es más tranquilo" explicó Sesshomaru mientras se acercaba a uno de los guardias. "Sesshomaru, demonio de las tierras del oeste"
El guardia asintió y abrió la barrera. Una vez pasaron, la volvió a cerrar.
La calle tenía dos carriles, una de ida y otro de vuelta. Ambos tapiados con piedra gris que facilita el caminar. Kagura agradeció eso al mirarse los zapatos. Desde la visita con la madre de Sesshomaru, Kagura utilizó las sandalias geta pero sin los calcetines blancos tradicionales. Esta vez, se decidió por llevar un kimono granate con abanicos que decoraban la parte de abajo. Un gran obi de color dorado conjunta con las sandalias. Sesshomaru, por otra parte, vistió un kimono masculino tradicional blanco con un haori totalmente negro junto con unas sandalias del mismo color. En su obi descansaba Bakusaiga.
"¿Que querrás ver primero?" preguntó Sesshomaru mientras se colocaba ambas manos entre las mangas cómodamente. Kagura pensó unos segundos y luego se encogió tímidamente. Sesshomaru lo notó. "Puedes comprar lo que quieras" Kagura sonrió y se acercó a su prometido mientras le plantaba un suave beso en la mejilla.
"Unos pendientes" murmuró.
Sesshomaru asintió. "Vamos"
Caminaron entre la gran calle repleta de tiendas de todo tipo, desde joyas, kimonos, comida, hasta artículos de decoración. Kagura se mantuvo indecisa mirando todo tipo de pulseras, collares y pendientes. Sesshomaru por otra parte caminó a su lado con tranquilidad. Aunque no soportaba la cantidad de gente que había, logró no estar incómodo entre la multitud. Observó a su alrededor y una palmada en el hombro hizo gruñir y girarse hacia su próxima víctima. Nadie, le debe dar una palmada a Sesshomaru.
"Cuanto tiempo sin verte" sonrió el demonio. Sesshomaru mantuvo la calma y suspiro mientras reconocía al individuo.
"Hitoshi…" susurró entrecerrando los ojos. "tan sinvergüenza como siempre".
Hitoshi rió sonoramente y se rascó la nuca. "Tan amable como de costumbre"
Hitoshi era un demonio de la tribu de los toros demoníacos, que convivían en una de las islas del norte de japón. De ojos verdes y pelo rojo, dos grandes cuernos encorvados salían de su cabeza hacia atrás. Vistiendo un yukata marrón, en su obi reposaba una espada.
"¿Has venido solo?" preguntó. Sesshomaru negó y buscó a Kagura entre la multitud sin resultado.
"Se habrá metido en alguna tienda, iré a buscarla." Sesshomaru caminó entre la gente y Hitoshi asintió sonriente.
"Aquí te espero".
Kagura, por otra parte había encontrado por fin su tienda perfecta. Cientos de pendientes colgados en una tela de terciopelo roja. Kagura miró con asombro la cantidad de joyas y suspiró.
'Me gustan todos' pensó golpeando suavemente su abanico en la barbilla.
Aunque la tienda era pequeña, había varias mujeres comprando collares y pulseras, muchas de ellas, demonios de alta categoría con lujosos kimonos. Kagura volvió la atención a los pendientes y se decidió por dos pequeñas plumas que colgaban de tres perlas blancas.
"Se parecen mucho a los que tienes" Kagura, sorprendida, se giró hacia la voz detrás suya y observó al elegante hombre parado frente a ella. Llevaba otro par de pendientes en la mano dorados con flecos verdes al final. "¿Qué te parecen estos? Resaltan con tu kimono"
Kagura tuvo que admitir mentalmente que era un hombre más que atractivo. Pelo negro recogido en una cola que llegaba hasta la cintura y unos ojos... '¡que ojos!' pensó Kagura. Un azul tan claro que mostraba sin problema alguno las rasgadas pupilas. Una marca en forma de W azul oscuro adornaba la frente. Vestía un kimono masculino negro de flores blancas y un obi blanco. Detrás, una gran hacha descansaba en su espalda.
Kagura parpadeó y una de las comisuras se elevó ligeramente.
"Mh, gracias, pero creo que me quedaré con estos" Kagura señaló los pendientes que tenía en la mano.
"Permíteme que me presente; soy Tomoe, príncipe de las tierras del sud, jefe del clan de los zorros." Tomoe le cogió la mano y le quitó los pendientes, besándole la parte superior de la mano. "Déjame regalartelos" sonrió.
Por un momento Kagura se sintió inmersa en sus profundos ojos azules, rápidamente salió de su ensueño "¿Cuál es tu nombre?" Preguntó él.
"Eh..Kagura" parpadeó. "No hace falta, traigo dinero"
"No te preocupes, un detalle" Tomoe el guiñó el ojo y se dirigió a la mujer mayor llena de arrugas sentada detrás de un mostrador. Kagura quiso protestar pero Tomoe se adelantó dejando ir el dinero sobre la mesa. Kagura bufó y se cruzó de brazos mientras suspiraba.
"Te lo devolveré al salir" comentó mientras ambos salían de la tienda.
"¿Has venido acompañada? Si quieres podemos dar una vuelta y luego te llevo a las tierras del sur y te enseño mis dominios." sonrió Tomoe mientras discretamente le colocaba la mano en la cintura. Kagura jadeó.
"Ha venido acompañada" una garra cargada de veneno agarró la muñeca de Tomoe quien soltó a Kagura de inmediato. Tomoe fulminó al atacante con la mirada y dio un paso atrás.
Kagura inspiró y se acercó a Sesshomaru, intentando calmarlo "No te preocupes, lo he conocido en la tienda"
"Te ha cogido de la cintura." dijo sin quitarle la vista a Tomoe.
Kagura suspiró y se dirigió al demonio zorro. "Lo mejor sería no armar jaleo con tanta gente de por medio" Tomoe asintió y desvió la mirada de Sesshomaru a Kagura. Ella recogió una bolsa de tela de su kimono y le entregó a Tomoe "Por los pendientes"
Sesshomaru gruñó. 'encima ha osado regalarle joyas'
Tomoe negó con ambas manos y sonrió seductoramente. "Ya dije que eran un regalo, no me des nada"
"Ni siquiera me conoces"
"Nunca es tarde para hacerlo" Tomoe se acercó peligrosamente a Kagura, o eso le pareció a Sesshomaru.
'hasta aquí hemos llegado' Sesshomaru preparó sus garras cuando Hitoshi le puso una mano en el hombro.
"Tranquilo Sesshomaru, no hay de qué preocuparse" dijo suavemente. Pero para Sesshomaru la imagen de Tomoe ligando tan descaradamente frente a él le ponía enfermo. Dio un paso al frente y se colocó entre Kagura y el demonio zorro. Tomoe frunció el ceño pero luego sonrió.
"Encantado, soy Tomoe, de las tierras del sur."
"Y yo Sesshomaru, el demonio perro de las tierras del oeste, y esta mujer es mi prometida, así que la próxima vez que te acerques con intenciones de seducirla mi clan entrará en guerra con el tuyo."
Kagura abrió los ojos sorprendida. Muy sorprendida. ¿Sesshomaru dando explicaciones? Un leve rubor apareció en sus mejillas y seguidamente colocó una mano en el brazo de su compañero.
"Todo está bien Sesshomaru, no hay necesidad de llegar a estos extremos."
Tomoe relajó los hombros y se colocó ambas manos en sus mangas tranquilamente.
"Pido disculpas a la señorita," entonces dirigió la mirada a Sesshomaru " pero como consejo, no dejes a tu prometida sola entre tantos demonios, más aún cuando tampoco la has marcado."
"Sé muy bien lo que tengo que hacer" Sesshomaru frunció el ceño. Tomoe se acercó una última vez a Kagura y le besó de nuevo la mano. Ella no se resistió. Sesshomaru gruñó.
"Un placer haberte conocido, Kagura." Se separó de ella y echó una última mirada a Sesshomaru "si decides cambiar de idea, vivo pasada la montaña de las cascadas, al sur, allí serás bienvenida." Y tan rápido como apareció, se fue.
Kagura, perpleja ante la situación parpadeó y se dirigió a Sesshomaru.
"¿Que ha sido eso?" El demonio perro mantuvo silencio sin mirarle a los ojos. Hitoshi que había observado toda la escena desde lejos se acercó para despedirse y se fue.
Sesshomaru agarró a Kagura y salieron del mercado. Kagura no habló hasta que se ambos se pararon bajo un árbol en el frondoso bosque que rodeaba el mercado.
"¿Y bien?" Se cruzó de brazos.
"Qué quieres saber." Sesshomaru parecía arrepentido.
"Bueno, aparte del ataque posesivo frente a Tomoe, me gustaría preguntarte sobre las marcas que hablaba." Kagura quiso parecer molesta, pero la curiosidad le invadió. Sesshomaru suspiró.
"Si un demonio hembra no está marcado por su compañero, los demonios machos tienden a querer cortejarla" explicó. Al ver que Kagura se mantenía en silencio continuó. "Si te marco ningún otro demonio se acercará a ti con intenciones de aparearse o seducirte."
"¿Y porque no me has marcado ya?"
Sesshomaru se sorprendió. La miró profundamente a los ojos y aclaró "si te marco, será de por vida. ¿Es lo que quieres?"
Kagura se encogió de hombros. "¿Acaso tú no lo quieres?"
Sesshomaru se mantuvo sin decir una palabra. Kagura frunció el ceño. 'tiene dudas…' La mujer suspiró y relajó los hombros "está bien, dejémoslo estar. Ya hablaremos más adelante sobre esto, volvamos a casa."
Pese a que la vuelta fue tranquila, Sesshomaru se mantuvo más callado de lo habitual.
'tal vez no estoy seguro'
Kagura lo observó por el rabillo del ojo a durante el trayecto y agachó la mirada tristemente.
'si acepta la boda, ¿Por qué no quiere marcarme?
