Inuyasha no me pertenece

Capitulo 4: Anunciación.

Kagura miró las sábanas blancas vacías de la cama. Suspiró y se levantó rascándose el cuero cabelludo mientras bostezaba. Dirigiéndose a su armario se vistió con un yukata rojo y abrió las puertas correderas que daban al jardín interior. Miró alrededor en busca de su compañero pero no notó aura demoníaca tampoco. Mientras se dirigía por el pasillo hacia la sala de estar una sirvienta hizo una reverencia.

"Buenos días señora, ¿Desea algo?" La demonio de cabello marrón vestía un yukata blanco y unas sandalias negras. Pese a que Kagura no le hizo mucha gracia tener sirvientes por el palacio, Sesshomaru le aseguro que no se les privaba de libertad.

"¿Sabes si Sesshomaru está por aquí?"

"No, señora, ha marchado pronto. Ha comentado que volvería al atardecer" Kagura asintió.

"Vale, lo esperaré por aquí pues. Tomaré un baño después de desayunar" informó.

"Enseguida lo prepararemos." y dicho esto, la sirvienta se dirigió al baño al final del pasillo. Kagura se golpeó suavemente el abanico en la barbilla y entró en la sala que daba de pleno al jardín; una sala con un kotatsu de madera y las paredes beige. Se sentó y pasados unos minutos una sirvienta golpeó suavemente la puerta.

"El desayuno, señora"

"Pasa, pasa"

La mujer entró y colocó una bandeja con un bol de arroz, sopa de miso y dos trozos de salmón con salsa.

"¿Desea algo más?" la mujer de blanco hizo una reverencia y Kagura negó. "El baño estará listo en cuanto acabe de desayunar, señora"

"Gracias" Kagura vaciló unos segundos mientras la sirvienta salía de la sala. "Oye"

La mujer se volvió enseguida "Diga"

"Em...bueno, me preguntaba si ya habéis desayunado los sirvientes" La criada se sorprendió y abrió ligeramente sus ojos verdes. Sonrió levemente pese a que Sesshomaru les advirtió no crecer en confianza con Kagura.

"Por supuesto, señora." Kagura asintió levemente,

"Vale, ya puedes irte" La criada hizo una reverencia y salió cerrando la puerta. Kagura suspiró y empezó a comer. Recordó como Sesshomaru detestaba la comida humana y pese a que no solían comer juntos, los sirvientes siempre le traían platos muy parecidos al de los humanos, pero con carne demoníaca.

Kagura miró el jardín y suspiró, estos últimos días se levantaba sola y hasta la noche Sesshomaru no aparecía tan solo comentando que eran negocios sobre sus tierras.

Una vez finalizó el desayuno se dirigió al baño. Allí un gran ofuro redondo de madera lleno de agua caliente hizo relajar la mujer. Desnuda, se hundió hasta los hombros y se desató el moño, dejando caer el pelo negro. Un suave golpe en la puerta le hizo abrir los ojos.

"Señora, le traigo para secarse. ¿Se las dejo afuera?" Kagura vaciló antes de recordar el nombre de esa mujer.

"Pasa, déjalas aquí dentro" La joven demonio que se encontró en el pasillo esa mañana entró y sin mirar a Kagura dejó las toallas en el suelo. Cuando se dispuso a salir, Kagura habló.

"Eres Izumi ¿no?"

"Si, señora" la joven se volteó y Kagura apoyó los brazos en el borde del baño. "¿Necesita algo?"

"No, no, es solo que…" Kagura se sonrojó levemente pero el vapor de agua impidió que la chica lo notara "..cuando me case con Sesshomaru, ¿te importaría ayudarme a elegir el kimono?

Izumi levantó las cejas algo sorprendida y luego se agachó haciendo una reverencia.

"Señora, tenemos damas de honor que la pueden ayudar mejor que yo para elegir los trajes de boda, yo solo sirvo para las necesidades cotidianas" informó. Kagura sonrió y apoyó la barbilla en sus brazos.

"Bueno, pero no creo que tengas mal gusto para opinar con sinceridad sobre ropa" Izumi levantó la vista y asintió levemente.

"Si señora, como usted quiera" se levantó y salió del baño. Kagura volvió a sumergirse en el agua y procedió a limpiarse.

El mediodía pasó lentamente, Kagura paseó por el jardín vestida con un simple yukata negro y obi blanco. Más tarde se sentó en el pasillo exterior y agitó su abanico creando suaves corrientes de aire que levantaban las hojas del suelo. Un par de sirvientes limpiaban las afueras del jardín. Kagura fue muy estricta respecto tener sirvientes a su disposición, ya que aseguró verse a ella misma como con Naraku. Sesshomaru ya le convenció de que todo demonio con tierras y palacio necesitaba sirvientes y que no serían privados ni de libertad, ni de derechos, ya que todos lo eran por simple fidelidad a su señor.

El sonido de unos pasos hizo salir de sus pensamientos y miró hacia su izquierda. Allí vió un sirviente con yukata blanco y una simple armadura negra agachado.

"Señora, el señor Sesshomaru ha llegado" Kagura asintió, se levantó y se dirigió a su habitación. Al abrir la puerta se encontró a Sesshomaru quitándose la armadura ayudado por un sirviente, una mujer esperaba en una esquina de la habitación con el yukata de Sesshomaru.

"Has llegado pronto, me dijeron que volverías al atardecer" Kagura se acercó a Sesshomaru quien asintió mientras se quitaba ahora su clásico kimono. La mujer de ojos rojos esperó y ambos sirvientes se fueron tras llevarse la ropa de Sesshomaru, quien llevaba ahora un yukata blanco con un obi del mismo color.

"He estado hablando con mi madre" informó abriendo la puerta que daba al jardín. Miro a Kagura por encima del hombro "¿vienes?"

"si, claro"

Ambos caminaron por el jardín hasta sentarse en un banco de piedra sin respaldo. Sesshomaru subió la rodilla y apoyó el codo cómodamente, Kagura esperó.

"Nos casaremos la semana que viene, al atardecer" Kagura entrecerró los ojos y miró el río que pasaba a unos escasos metros. Sesshomaru la miró por el rabillo del ojos y pudo ver un deje de tristeza.

'¿entonces no tiene dudas?' Pensó Kagura ahora mirándose los pies. Sesshomaru inspiró.

"He estado organizando la boda estos días que he estado fuera por las mañanas" dudó unos segundos " quería preguntarte si querías que el grupo de mi hermano estuviera invitado"

Kagura levantó la vista y miró a Sesshomaru luego se inclinó hacia atrás colocando las manos en el banco para apoyarse. "¿Tengo que ser yo quien decida si deben venir?"

Sesshomaru se encogió de hombros. "A mi me es indiferente"

"No creo" sonrió Kagura. Sesshomaru frunció suavemente el ceño. "Es tu hermano al fin y al cabo, debería venir"

Sesshomaru solo asintió.

"¿Y quién más ha de venir a la boda?" Kagura mostró algo de incomodidad por un momento. Era una boda, sí, pero se supone que tan solo habría personas que ambos conocieran.

"Vendrán los jefes de varios clanes, los mismos que fueron a la boda de mis padres" fue Sesshomaru quien miraba ahora el rio. Kagura frunció el ceño.

"¿Y no puede ser una boda algo más intima? No conozco absolutamente a nadie y no me apetece tener que hablar con decenas de personas que no voy a ver nunca más."

Sesshomaru notó algo de nerviosismo en su voz. "Los verás más adelante, en cuanto tengamos que hablar sobre dividir territorios para herederos"

"¿Herederos?"

Sesshomaru miró a Kagura y levantó una ceja. "¿Acaso no quieres tener hijos?"

Kagura jadeó en estado de shock y abrió los ojos muy sorprendida. "¿qué?"

Durante un segundo Kagura vió como su compañero sonreía ligeramente, se levantó y se fue. La bruja del viento se quedó unos minutos sentada intentando analizar la situación.

'pero aún es muy pronto' pensó sonrojada. Suspirando, miró el cielo, quedaban varias horas para que se pusiera el sol. Recogiendo una pluma, salió volando hacia la aldea de Inuyasha.

Cuando aterrizó lo hizo en el pozo devora-huesos, caminó en dirección a la cabaña de Kaede pero un ruido y luz resplandeciente procedentes del pozo la detuvieron. Kagome apareció con la ropa de sacerdotisa saliendo, llevaba consigo una gran mochila amarilla muy cargada.

"¡Ah! Hola Kagura" Saludó caminando hacia ella.

"Hola, ahora iba a visitaros"

"Vamos, si quieres te puedes quedar a cenar, he traído mucha comida de mi mundo" Kagome abrió con dificultad uno de los bolsillos y le dió a Kagura una bolsa de patatas. "Toma, a ver si te gusta"

Kagura, algo dudosa, aceptó. Mientras caminaban la mujer de ojos rojos comió las patatas picantes que habían.

"¿Y como que has venido por aquí? ¿Te llevarás a Rin?" preguntó Kagome.

"No, no, solo vengo a anunciar una cosa" Kagura habló con la boca llena y Kagome rió. Pese a que Kagura era completamente diferente a Sesshomaru en modales y carácter, le pareció curioso.

'los opuestos se atraen' sonrió ella. "Y bien, ¿que quieres explicarnos?" Ambas mujeres llegaron a la aldea y Inuyasha salió de la cabaña donde vivían. Kagura no pudo evitar sonrojarse ligeramente, pero actuó con naturalidad.

"Mh, bueno, Sesshomaru y yo nos casaremos en siete días"

Kagome dejó caer la mochila de su espalda sonoramente mientras abría los ojos, por otra parte, la mandíbula de Inuyasha tocó el suelo. Kagura miró a ambos bastante incómoda. En ese momento Kagome se agarró las manos y los ojos le brillaron.

"¡ay, el amor! ¡Eso es genial Kagura! ¡Una boda! ¡Déjame elegir el vestido por favor!" puso ambas manos como si rezara y se acercó mucho a Kagura. Ella solo sonrió algo inquieta.

"Eh...bueno, si, como quieras.." rió nerviosamente " solo venía a comentarlo, por si queríais venir"

Inuyasha se frotó la cara y se acarició el puente de la nariz. "Keh, yo a Sesshomaru no lo entiendo" Kagome lo fulminó con la mirada comicamente.

"¿Porque dices eso?

"Primero que nadie se esperaba que estuviera con esta bruja, ¡y luego decide casarse con ella! ¡Se ha vuelto loco!"

"¡Siéntate!" Un fuerte estruendo sonó por toda la aldea. Kagura levantó una ceja y se agachó al nivel de Inuyasha.

"¿Algún problema con eso?" murmuró y seguidamente le golpeó dos veces con el abanico en la cabeza.

"Sesshomaru se está volviendo muy blando" comentó Inuyasha mientras se incorporaba. Se limpió la tierra de las manos "¿Miroku y los demás también?"

Kagura asintió aunque se encogió de hombros "Sesshomaru me dijo que eligiera quien quisiera, si quereis llamar a Kohaku también no habrá problema. He de ir a comentarselo a Rin"

Inuyasha bufó y se fue con Kagome a hablar con la familia de Miroku, Kagura se dirigió a buscar a Rin por la aldea. Durante el paseo, varios hombres y mujeres se separaron de ella por miedo a ser atacados. Rin apareció con una bolsa en la mano llena de tomates.

"¡Ah, Kagura!" saludó alegremente.

"Hola Rin, verás…" Kagura se aclaró la garganta y mentalmente se preparó para oírla gritar de alegria.