Inuyasha no me pertenece.
Capítulo 5: Explicaciones.
Kagura regresó de noche al castillo, pese a que Kagome la obligó a quedarse a cenar en la aldea, ella negó rotundamente y volvió a casa. Al llegar Sesshomaru yacía sentado en la habitación limpiando a Bakusaiga.
"Hola" saludó acercándose a él "ya he avisado al grupo de Inuyasha sobre la boda" Sesshomaru asintió y guardó a Bakusaiga. "y a Rin también, ¿no deberías comentarselo a Jaken?"
"Qué más da" murmuró cerrando la puerta del jardín que yacía abierta. Kagura abrió el armario y se quitó el yukata que llevaba para quedarse solo con el interior blanco. Sesshomaru la observó en todo momento, segundos más tarde, Kagura se arrodilló delante de su prometido y le plantó un beso en los labios.
"¿Nos casaremos aquí?" preguntó ella separándose unos centímetros y mirándolo a los ojos.
"¿Quieres aquí?" Kagura asintió.
"En el jardín."
"Izumi me ha explicado que le has pedido que te ayude a decidir el kimono de novia" Sesshomaru explicó mientras se levantaba a abrir la puerta corredera del pasillo. Miró alrededor "Atashi"
Al segundo un demonio se teletransportó en el pasillo, delante de Sesshomaru, haciendo una reverencia.
"¿Si, señor?"
"Traenos la cena"
"Enseguida, señor" y volvió a teletransportarse. Sesshomaru cerró la puerta y se volvió a sentar.
Kagura se acomodó sobre un cojín blanco. Pese a que la habitación no era del todo grande, era ideal para dos personas. Una gran cama a ras del suelo con sábanas blancas y varios cojines. Delante, una pequeña mesa cuadrada para comer y pegada a la pared contraria a la cama, una pequeña mesa alargada de madera donde descansaban Tenseiga y Bakusaiga. En las cuatro esquinas yacían cuatro soportes alargados con velas en la parte superior que iluminaban la sala.
"¿Te lo ha explicado ella?" preguntó Kagura, algo molesta.
"Solo le he preguntado si había habido alguna novedad mientras estaba fuera" se defendió. Kagura se cruzó de brazos y frunció el ceño. Sesshomaru la miró y se sentó delante de ella en otro cojín. "Tampoco hace falta que te pongas así, tiene todo el derecho a decirmelo si le pregunto"
"Bueno, pero hay cosas que no hace falta que sepas"
"Tendrás damas que te vendrán a vestir adecuadamente el dia de la ceremonia. Ella es una mera sirvienta del castillo"
"¡Bueno y qué! Tengo derecho a decidir quién quiero que esté ayudandome, ¿no?"
Un suave toqueteo hizo silenciar a Kagura.
"Pasa" ordenó Sesshomaru. Una mujer de blanco entró con una bandeja y la dejó sobre la pequeña mesa cuadrada. Hizo una reverencia y marchó cerrando la puerta de nuevo.
Kagura observó la comida delante suyo y agarró los palillos. Salmón, arroz, huevos y sopa para ella; miso, ramen con carne de demonio para el. También había una jarra de sake con dos pequeños vasos. Kagura frunció el ceño.
"¿Te quieres aprovechar de mí estando borracha?"
"Sí" bromeó Sesshomaru mientras servía sake.
Comieron en silencio y bebieron con tranquilidad. Al acabar una sirvienta entró a recoger la bandeja. De nuevo solos, Kagura preguntó.
"¿Cómo funciona la ceremonia de casamiento? ¿Es la misma que unos humanos?"
Sesshomaru abrió un poco la puerta y un aire cálido entró apagando una de las velas. La luz de la luna iluminó el rostro del hombre y Kagura se mordió el labio.
"Aunque sea parecido, tenemos que hacer el ritual de la unión, el hombre corta la palma de la mano de la mujer y ambos dejan caer algo de sangre en un bol. Así nuestra energía demoníaca se une." Kagura observó con curiosidad "luego ya se hace la unión carnal."
"¿Las marcas?" Preguntó la mujer. Sesshomaru asintió. "Pero me podrías haber marcado antes de la boda" frunció el ceño.
"Quería esperarme a casarme" explicó.
"Tenías dudas." Kagura entrecerró los ojos
"No"
"Sí"
Sesshomaru frunció el ceño y la miró fijamente. "Sí tuve dudas o no, son mis motivos y no tienes nada que ver"
Kagura explotó de ira.
"¡Me voy a casar contigo! ¡¿Cómo no voy a tener nada que ver!?" Sus ojos rojos brillaron "No me has marcado aún porque has dudado de si querrías estar conmigo toda tu vida, ¡pero luego otro demonio me toca la cintura y tienes un ataque de posesión! ¡No hay quien te entienda!"
"¡He dicho que tengo mis motivos!" Gritó él. Kagura, sorprendida calló y apartó la mirada. Sesshomaru nunca alzaba la voz y aún menos a ella.
Se mantuvo en silencio y ella se levantó y se tumbó en la cama, deshaciéndose el moño. Tapándose hasta la barbilla, intentó dormir.
Al cabo de unos minutos oyó a Sesshomaru levantarse e irse por la puerta que daba al jardín.
Esa noche, Kagura lo esperó despierta. Cuando volvió empezaba a amanecer. Entró en la habitación y se recostó al lado de Kagura, ella dándole la espalda.
"No he dudado sobre unirme a ti" Kagura vaciló antes de contestarle.
"Esta bien" se giró y ambos se miraron fijamente. "¿Dónde has ido esta vez?"
"Estaba en el jardín"
Kagura no le creyó, pero tampoco le replicó. Se acercó a él y esta vez durmió sabiendo que estaría a su lado al despertarse.
