Inuyasha no me pertenece
Capítulo 6: Boda
"¿Y si pruebas este de aquí?"
Kagura suspiró. Kagome y tres mujeres más cargaban lujosos kimonos rodeando a una Kagura muy nerviosa. Delante, un gran espejo alargado. Kagome desdobló el kimono que llevaba en sus brazos para enseñarselo a Kagura.
"Es una buena opcion, señora" comentó sonriente una de las sirvientas. Izumi también estaba en la misma habitación donde vestían a Kagura. Ella la miró, buscando una opinión más.
"El blanco y rojo le quedará muy bien, señora." Asintió Izumi. Kagura solo sonrió y miró de nuevo a Kagome.
"Esta bien, elegiré este"
Un gran kimono blanco largo con flores negras y rojas adornaban las mangas y la parte inferior. Un gran obi negro ceñía la cintura de Kagura con el gran nudo de atrás envuelto en un velo blanco.
"Vamos, luego tenemos que peinarte" Kagome levantó el dedo índice y guiñó un ojo.
Sesshomaru se miró a sí mismo en el espejo y se colocó correctamente el haori negro.
"No esperaba que llegaras tan lejos en tan poco tiempo" InuYasha, quien estaba sentado en la habitación mirando a su hermano, suspiró y apoyó un codo en la mesa, apoyando la cabeza en su mano. Sesshomaru no dijo una palabra y una dama de honor le ató el obi gris que agarraba los pantalones plisados.
"Tú te casaste primero con la sacerdotisa" murmuró el hermano mayor. InuYasha se encogió de hombros.
"Bueno, era algo que habíamos planeado con bastante ilusión" Sesshomaru miró de reojo a su hermano. Había madurado mucho en cuatro años, pensó.
"¿Han venido el monje y la matademonios?" Inuyasha asintió y se levantó saliendo por la puerta del pasillo.
"Me quedaré con ellos en el jardín" se despidió.
Una sirvienta hizo una reverencia. "Señor Sesshomaru, es la hora". Sesshomaru envainó a Bakusaiga y todos los sirvientes de la sala salieron, dejando al gran demonio a solas. Golpearon la puerta de la habitación.
"Pasa, madre." Irasue entró y sonrió, agachándose para recoger el bol de madera que descansaba sobre la mesa, donde ambos depositarían la sangre.
"Que rápido pasa el tiempo" suspiró la madre, se acercó a Sesshomaru y, poniéndose en frente de él, sacudió suavemente el cuello del haori. "Aún recuerdo lo joven que eras cuando decidiste irte de casa"
"Madre…" advirtió Sesshomaru entrecerrando los ojos.
Su madre movió la mano en el aire "Era broma, era broma." Dirigiéndose hacia el pasillo miró una última vez a su hijo "Deberías ir saliendo, al menos a recibir a los invitados"
Él solo asintió.
Kagura se miró por última vez en el gran espejo. El mismo moño que llevaba siempre, esta vez decorado con dos flores de cerezo y una horquilla dorada sujetaba el recogido. El lujoso kimono llegaba hasta el suelo, cubriendo casi del todo las sandalias geta de madera.
"Estas preciosa, Kagura" sonrió Kagome, quien llevaba un kimono rosado con motivos florales. "¿me dejas colocarte un velo en el recogido?"
"¿Un velo?" Kagura la miró por encima del hombro y ella asintió. Kagome recogió el velo del armario. "Pero ya me habeis puesto uno detrás"
"Si, si, lo sé. Pero en mi epoca las novias lo llevan en la cabeza y es precioso" Con delicadeza, la sacerdotisa agarró con la horquilla dorada el velo blanco hacia atrás, que colgó hasta los pies, fusionado con el del obi. "Todo listo"
Izumi y dos damas más hicieron una reverencia. "Es la hora, señora" Y Kagura tembló.
"¡AH! ¡Inuyasha!" el semi-demonio vestido con la túnica roja de costumbre se giró hacia la voz de su mujer. Kagome se arrodilló a su lado en el jardín junto con Miroku, Sango y sus hijos. "¿No ha venido Kohaku?" preguntó mirando alrededor.
"Dijo que lo intentaría, pero está encargándose de varios demonios en una aldea lejana" comentó Sango.
"Hay tantos demonios por aquí que es insoportable el hedor" Inuyasha se cubrió la boca con la manda de su traje. Efectivamente, decenas de demonios con su forma de humanoide se arrodillaban delante de una gran mesa de madera en el centro del jardín, al lado del río. Al fondo, dos asientos vacíos y detrás, un altar con la figura de un gran canino albino. Una presencia detrás de Inuyasha lo hizo girar, topándose con unos ojos dorados.
"Tu debes ser Inuyasha" murmuró la mujer. Inuyasha frunció el ceño. Una luna como la de Sesshomaru asomaba en su frente, dos pequeños rayos en las mejillas.
"¿Y qué si es así?" Kagome tragó saliva ante los malos modales de Inuyasha ante la mujer.
"Disculpe, señora, somos unos compañeros de Sesshomaru, fuimos invitados" habló Miroku seriamente. La mujer se encogió de hombros. En ese momento Rin saltó de su asiento.
"¡Ah! Es usted" Rin se acercó a la mujer de cabello blanco.
"Vaya, veo que sigues viva" comentó ella. Rin asintió alegremente.
"Rin, ¿que la conoces?" preguntó Kagome.
"Claro, es la madre del señor Sesshomaru" sonrió.
Un gran escalofrío recorrió la espina dorsal de Inuyasha y miró desde abajo los ojos dorados de nuevo. Kagome, con la boca muy abierta, hizo una pequeña reverencia.
"Di...disculpa los modales de Inuyasha…" murmuró. Irasue encarnó una ceja y se sentó al lado de Kagome. Ella se estremeció, pero Irasue solo sonrió.
"Estos últimos años Sesshomaru se ha vuelto muy blando con los humanos." comentó la madre observando la mesa con el gran banquete.
Kagome parpadeó, luego sonrió. "Aún así, le incomodan las aldeas humanas"
"Ha heredado un curioso hábito de su padre respecto a soportar a los humanos" Irasue miró a Rin quien jugaba con los hijos de Sango.
Kagome miró a Rin también. "Sí"
En ese momento un sirviente vestido de blanco con armadura negra subió a una pequeña plataforma de madera, delante de la mesa central, haciendo callar a todos los presentes.
"Señoras y señores, la ceremonia de unión está a punto de empezar" y dicho esto bajó de la tarima y los demonios volvieron a hablar entre ellos.
"Hay todo tipo de gente por aquí." murmuró Shippo mirando la gran mesa.
"Son los jefes de los clanes con los que mi marido trabó amistad" comentó Irasue. El resto solo asintió. Sesshomaru apareció caminando por el puente del río hacia su madre.
"¡Señor Sesshomaru!" gritó Rin alzando la mano en modo de saludo. Sesshomaru se acercó a su madre, ella habló primero.
"¿Está todo preparado?" su hijo asintió. Irasue se levantó y caminó junto a Sesshomaru hasta la tarima delante de la estatua. Todos los invitados callaron y observaron.
"Bien, es un placer teneros a todos aquí, en la unión de mi hijo con su prometida."
Kagura suspiró por décima vez en cinco minutos y miró por la rendija de la puerta que daba al jardín. Izumi se mantuvo a su lado toda la tarde.
"Señora, hora de salir" comentó. Kagura se mordió el labio.
'hay mucha gente' pensó. Cerró los ojos y Izumi abrió la puerta. Caminaron por el pasillo hasta estar a escasos metros de la gran tarima. Todos los invitados miraron a la gran novia. Sesshomaru abrió ligeramente los ojos al verla y luego subió a la tarima, con su madre al lado.
El grupo de Inuyasha sonrió observando la ceremonia. Kagura subió hasta estar frente a Sesshomaru y sonrió tímidamente. Irasue agarró el cuenco de madera y lo depositó frente a los novios. Sesshomaru cogió la mano derecha de Kagura y con una afilada uña hizo un corte horizontal, derramando unas espesas gotas de sangre. Kagura observó con todo detalle como Sesshomaru hacia lo mismo con su mano, mezclando la sangre con la suya. Una pequeña espurna de luz salió del cuenco y envolvió a la pareja,; al segundo desapareció.
Irasue intercambió el bol por dos pequeños vasos con un licor. Kagura miró extrañada.
'¿sake?' pensó al cogerlo. Sesshomaru hizo lo mismo y bebió. Kagura lo imitó y una fuerte energía espiritual fluyó por su cuerpo, haciéndola estremecer. Jadeó e inconscientemente se llevó una mano al pecho. Sesshomaru, consciente, la cogió de ambas manos y la acercó a él, besándola en los labios. Cuándo se relajó y se separaron, todos los invitados levantaron el vaso con sake.
"¡Viva!" gritaron al unísono. Y brindaron.
