Inuyasha no me pertenece.

Capítulo 7: Boda II

Esa noche, todos cenaron un gran banquete, y Sesshomaru y Kagura se sentaron juntos delante de la gran mesa. Durante esa cena, Irasue le enseñó el papel de señora de las tierras del este a Kagura, quién acabó algo mareada por tanta información. Sesshomaru se mantuvo impasible como de costumbre hablando con los hombres de las tribus vecinas, entre ellas Hitoshi.

Pasadas unas horas el grupo de Inuyasha vino a despedirse.

"Nosotros nos vamos, es tarde para los niños de Miroku" sonrió Kagome.

Kagura sonrió "Muchas gracias por todo, Kagome"

"No hay de qué, que os vaya todo muy bien" Kagome abrió una pequeña tela que envolvía una fotografía. "Toma, esto es para vosotros, para que lo tengáis".

Kagura lo recogió y observó dos fotografías donde en una aparecía Kagura y Sesshomaru durante la ceremonia de la unión de sangre y otra sentados en el banquete, unos minutos atrás.

"Gracias" murmuró de nuevo Kagura y Kagome se acercó, abrazándola muy fuerte.

"Muchas gracias a ti, Kagura. Por todo"

Los ojos de Kagura se entrecerraron y por un momento notó como pequeñas lágrimas se formaban en los bordes de sus ojos rojos. "No hay de qué, Kagome"

Inuyasha por otra parte se acercó a Sesshomaru y su madre, quien hablaban con otros dos demonios.

"Nos vamos, Sesshomaru" comentó Inuyasha. Sesshomaru se alejó un poco de su madre, dejándola hablar con los invitados.

"De acuerdo" dijo. Inuyasha vaciló antes de irse y miró una última vez a Irasue.

"Sabes, Sesshomaru," los ojos de Inuyasha se entre cerraron levemente, pero su hermano lo notó "tienes mucha suerte de tener a tu madre".

Sesshomaru se mantuvo en silencio.

"Gracias por venir, Inuyasha" susurró Sesshomaru, los ojos del semi-demonio se abrieron con sorpresa.

"eh, ah...si, eso" se alejó "ya nos veremos"

Y su grupo partió.

Pasadas un par de horas, el resto de demonios se fueron yendo, hasta que solo quedó su madre y los sirvientes, quienes recogían toda la ceremonia. Irasue se acercó a Kagura que estaba junto con Sesshomaru y hizo una pequeña reverencia.

"Os doy mi bendición para que todo vaya bien" la mujer miró a su hijo "cuidala"

"Ya sabe cuidarse sola" murmuró Sesshomaru. Y dicho esto, la mujer se elevó sobre las nubes.

Kagura suspiró sonoramente y Sesshomaru la miró.

"Te noto cansada"

"Lo estoy" Kagura se llevó una mano a la cabeza y caminó lentamente hasta su habitación, seguida de Sesshomaru.

Una vez estuvieron en la habitación, Sesshomaru se colocó un simple yukata blanco que usaba para dormir y ayudó a Kagura a quitarse el largo kimono.

"¿Porqué llevabas un velo en la cabeza?" preguntó quitándole la horquilla dorada de la cabeza. Kagura se encogió de hombros y se aflojó con dificultad el obi.

"Kagome me comentó que las del futuro lo llevan así cuando se casan" explicó ahora dejando caer el kimono al suelo, quedándose con uno rojo interior. Sesshomaru dejó todos los complementos sobre la mesa pequeña de la habitación.

"Te queda bien" susurró, casi para él. Kagura sonrió y se desnudó de la parte de arriba, dándole la espalda a Sesshomaru. Cuando abrió el armario para recoger el yukata, la mano de Sesshomaru se posó en su hombro, haciéndola girar hacia el.

"¿eh?" pese a que ya se habían visto desnudos, inconscientemente la mujer se llevó un brazo al pecho.

"Tengo que marcarte"

Kagura abrió mucho los ojos y lo recordó:

"luego ya se hace la unión carnal."

"¿Y qué me harás?" preguntó algo nerviosa. Sesshoumaru la abrazó y la sentó a horcajadas en sus piernas. Suavemente pasó las yemas de los dedos índice y anular por las costillas de su mujer y luego ella suspiró. Un leve rubor creció.

"Tienes que quedarte quieta" murmuró en su oído izquierdo "y no intentes apartarme"

Antes de que Kagura pudiese preguntar algo más, los colmillos de Sesshomaru se clavaron en el bajo de su cuello, haciéndola gritar levemente. Un segundo después y sin que se lo esperara, dos garras venenosas se clavaron en ambas costillas desde atrás, trazando dos marcas de sangre y veneno iguales a las que tenía Sesshomaru en sus mejillas. Por reacción , Kagura llevó una mano a la muñeca de Sesshomaru y otra a su pecho. Su marido gruñó y se separó, quitando las manos de sus costillas, con los ojos rojos y sangre goteando de su boca.

Kagura jadeó y se tocó las costillas ahora doloridas. Sesshomaru suspiro y lentamente sus ojos volvieron a la normalidad, pero un toque de lujuria los hizo brillar. Kagura frunció mucho el ceño y se tocó el cuello, donde residia una herida en forma de media luna aún sangrante.

"No me dijiste que dolería tanto" escupió de mala gana. El demonio perro ignoró el comentario y se lanzó hacia ella dando pequeños mordíscos en el cuello. La agarró por las caderas y ambos cayeron en la cama. Sesshomaru olió el cuerpo de la mujer y sus ojos se volvieron rojos. Kagura levantó una ceja, divertida.

"¿Pasa algo?" Una delicada mano guió su mandíbula hacia ella.

"Estás en celo." Gruñó él.

Y ella solo sonrió.

Cuando amaneció y abrió los ojos, Kagura sintió el brazo izquierdo de Sesshomaru usado como almohada, incorporándose levemente giró su cabeza y se topó con su marido durmiendo boca arriba con las sábanas por la cadera. La mujer se giró hacia y le dió un beso en la mejilla, despertandolo.

"¿Mh?" Sesshomaru abrió un ojo y se topó con las orbes rojas.

"Buenos días" susurró Kagura. Se levantó de la cama, aún desnuda y se cubrió con un yukata. Sesshomaru, ahora sentado la miró fijamente

"¿Te duelen?" Preguntó. Kagura lo miró algo confundida. "Las marcas"

"Ah, no, no mucho" ella se abrió el yukata, mostrándose desnuda y miró sus costillas, aún enrojecidas. Dos marcas rojas aparecían en ambos lados. "El roce de la ropa me molesta un poco"

"Déjame verte el cuello" Kagura se agachó hacia la cama y estiró el cuello, mostrando la cicatriz de los dos colmillos y varios dientes frontales. Una leve sonrisa salió de los ojos de hombre.

Cuando se vistieron, un sirviente les trajo algo para desayunar.

"¿Qué fue lo que bebimos ayer?" Kagura se metió un trozo de salmón en la boca.

"Nuestra energía fusionada" informó Sesshomaru dejando un bol vacío en la mesa. "Mi luz que salió de la sangre se materializó en un líquido parecido al alcohol"

"Ya veo…" susurró.

"¿Te dolió?" Sesshomaru entrecerró los ojos y la miró. Kagura vaciló.

'no me tendría que haber dolido, por su expresión'

"¿Debería?" preguntó ella, algo preocupada. Sesshomaru negó.

"No" Kagura solo suspiró, acabando de desayunar.

"Eso quiere decir que…"

"Que tu cuerpo no ha aguantado mi energía demoníaca." Terminó Sesshomaru "por eso ayer estabas cansada"

"Ya veo" susurró.