Inuyasha no me pertenece
Capítulo 9: Escopetas
Una vez en el cielo, Kagura acarició como de costumbre el pelo de su hijo. Shiromaru se giró para mirarla con sus estoicos ojos y ella se inclinó y le dio un beso en la frente.
' ¿Qué querrás cenar?'
Shiromaru meditó unos instantes.
'Arroz' Kagura sonrió ' con salmón' terminó el niño. Kagura asintió.
'Vale, cuando lleguemos seguro que tú padre está en casa'
Unos segundos después Kagura frenó su pluma, bajando entre los árboles. Mirando alrededor con atención agarró con fuerza el abanico que ocultaba bajo la manga. Shiromaru miró a su madre y luego la imitó, mirando entre los árboles. Kagura relajó el ceño y miró hacia adelante, avanzando con la pluma.
'Me lo habrá parecido'
Un ruido agudo resonó un instante después y un dolor en el abdomen derecho la hizo encogerse. Giró la cabeza hacia la fuente del sonido y encontró un grupo de humanos entre los árboles. Artefactos extraños apuntando hacia ella. Sacando el abanico y abrazando a Shiromaru más cerca de ella, lanzó cuchillas hacia el grupo, hiriendo a varios.
No era una cobarde, pero prefirió alejarse con la pluma a toda velocidad que luchar.
El siguiente disparo fue en el hombro y los otros dos en la pierna derecha. Shiromaru vió a su madre caer al suelo mientras la pluma seguía avanzando.
'Mamá!' Saltando de la pluma al suelo, hiriéndose en los codos, corrió hacia Kagura.
' Vete Shiromaru!' advirtió ella, poniéndose de pie con dificultad 'estas armas son diferentes'
El grupo de humanos armados se fue acercando por detrás de Kagura, ella lanzó de nuevo un ataque.
'Danza del dragón!' los hombres se lanzaron hacia los lados, protegiéndose entre los árboles. Cuatro fueron abatidos por los tornados.
Corriendo hacia su hijo, Kagura cojeó.
'No huyas, demonio!' Y los siguientes cinco disparos le tocaron las piernas y la espalda, haciéndola caer. Jadeando, miró a Shiromaru, quién temblaba.
'Shiro..maru...avisa a...tu padre' susurró. Él dudó, pero cuando uno de los hombres se acercó, se escondió detrás de un árbol, mirando aterrorizado la escena.
Colocando la escopeta en la frente de Kagura, el humano sonrió.
'Vaya, vaya, otro más' el hombre se arrodilló frente a Kagura, quién respiraba pesadamente 'traed el carro! Nos la llevamos' ordenó.
Cuando el hombre se alejó de Kagura, ella levantó la cabeza con dificultad, la visión borrosa empezaba a presentarse. Distinguiendo a su hijo entre las sombras del atardecer, movió los labios sin hacer ruido.
'tu padre'
Y tragando saliva, Shiromaru corrió hasta el castillo, guiado tan solo por su olfato.
Sesshomaru llegó al atardecer a su casa. Sabiendo que Kagura y su hijo habrían ido a la aldea de su medio hermano, se sentó con tranquilidad a esperarlos en la habitación. Desde que nació Shiromaru la habitación de al lado de la de la pareja se decoró a gusto del pequeño heredero.
El olor a Shiromaru y a la sangre de Kagura hizo entrecerrar los ojos. Olía a su hijo, pero no a su madre. Agarró a Bakusaiga y salió con velocidad del castillo, volando unos minutos hasta encontrarse a su hijo sudado y jadeante. Se acercó y se arrodilló.
'¿Que ha pasado?'
'Mamá..' susurró, agotado 'unos hombres.. la atacaron…' Sesshomaru no necesitó más, abrazando a Shiromaru voló a toda velocidad entre el bosque, siguiendo el olor de su mujer. Shiromaru, asustado y cansado, cayó inconsciente sobre el hombro de su padre.
'Vamos! Hoy tendremos doble premio!' El jefe del grupo levantó la escopeta hacia el cielo, sonriendo con maldad. Kagura yacía semi inconsciente sobre un carro de madera, atada de brazos y piernas, totalmente recostada. Ocho personas más caminaban alrededor. Las heridas le dolían y cada respiración era dolorosa. Se intentó relajar, intentando curar las heridas con velocidad, pero la sangre de la pierna siguió fluyendo sin cicatrizar.
'¿Señor, la mataremos?' preguntó uno de los hombres armados.
'Cuando lleguemos al castillo del príncipe haremos lo que nos ordene' miró a la mujer en el carro. 'Es bonita, tal vez se anima antes de cortarle la cabeza.' Todos rieron.
Un látigo verde cortó el brazo derecho del jefe en un parpadeo. Gritó agarrándose el hombro y cayó del caballo, quién huyó por el alboroto. Los ocho hombres prepararon sus escopetas apuntando hacia adelante. El gran demonio canino se acercó lentamente, con calma. El hedor a la sangre de su mujer lo hizo gruñir de rabia.
'Di...disparad!' gritó uno de los hombres. 'ahora!'
Ocho balas salieron disparadas hacia Sesshomaru, quien se teletransportó y apareció detrás de ellos. Con un movimiento de muñeca corto a todos los hombres por la mitad. Uno de ellos, a último momento, apretó el gatillo, logrando que la bala se incrustara en el brazo izquierdo de Sesshomaru, quien solo chasqueó la lengua. Se acercó al carro y Kagura abrió lentamente los ojos.
'Sesshomaru…' murmuró. Cortó las cuerdas con las uñas y abrió el kimono para mirar las heridas de la pierna ensangrentada. ' No sé porque...no se cicatrizan…' jadeó de dolor al notar la mano de su marido en las heridas.
'Vamos a casa' susurró levantándola en brazos.
'¿Y Shiromaru?' preguntó dolorida. Sesshomaru caminó unos metros y se agachó hacia el niño dormido en el pie de un árbol. Kagura sonrió y lo recogió, colocándole sobre ella. Sesshomaru los levantó y voló hacia el castillo en silencio.
