Inuyasha no me pertenece.
Capítulo 10: Aprecio
Cuando Shiromaru despertó se encontró a oscuras en su habitación. Parpadeó un par de veces antes de acordarse de todo lo ocurrido horas antes. Observando a su alrededor vio a su padre sentado frente él, apoyado en la pared. Una sola vela alumbraba toda la estancia. Cuando los ojos naranjas del niño cruzaron con los de su padre, Shiromaru se levantó.
'¿Cómo está mamá?' preguntó acercándose a su padre. Sesshomaru lo tranquilizó.
'Está durmiendo' Shiromaru dirigió la mirada hacia la puerta. 'Será mejor que no la molestes' Sesshomaru notó como su hijo le fruncía el ceño. Sonrió interiormente mirando al niño.
¿tampoco te gusta recibir órdenes, eh?
En silencio, Shiromaru se dirigió al pasillo. Sesshomaru se levantó y siguió a su hijo. Una vez frente la puerta de la habitación, el pequeño frunció el ceño ante el olor de sangre presente en la habitación contigua. Sesshomaru abrió lentamente la puerta, revelando la figura de Kagura de espaldas a ellos en la cama. Vendajes en el torso y pierna derecha. Shiromaru suspiró aliviado y se acercó a su madre quien dormía plácidamente, el pelo negro por toda la almohada. Sesshomaru se sentó en el suelo y Shiromaru lo imitó. Los curiosos ojos del niño se dirigieron a la mesa de la habitación, donde había un cuenco con objetos dorados ensangrentados.
'¿Qué es esto?' murmuró, con tal de no despertar a su madre.
'Estaba en las heridas' explicó. Shiromaru las reconoció
'Son balas'
Sesshomaru entrecerró los ojos esta vez. ' ¿Balas?' Su hijo asintió.
'Cuando fuimos a la aldea del tío para ver a Yuka vinieron un grupo de hombres heridos' Shiromaru se sentó frente a su padre. Él observó. ' Había un hombre muerto y cuando el tío le abrió las heridas le sacó una de esas'
A Sesshomaru no le sorprendió la madurez con la que hablaba su hijo. Era hijo del gran Sesshomaru, y así debía comportarse.
'La tía Kagome sabe muchas cosas'
Sesshomaru asintió. 'Si'
Kagura se despertó a la mañana siguiente. Abriendo los ojos, notando la luz del sol, respiró profundamente. Las heridas no le dolían, pero le molestaban. Una cabellera blanca frente a ella le sorprendió. Shiromaru se movió cuando su madre lo hizo y ella sonrió colocando una mano sobre su cabeza, abrazándolo más fuerte. Lo escuchó ronronear mientras se aferraba a su pecho.
Sesshomaru entró por la puerta de la habitación y se acercó a Kagura, quien se incorporó, tapando a su hijo.
'¿Como tienes las heridas?' preguntó sentándose en el suelo. Ella se levantó lentamente y se dirigió al armario para vestirse con algo más que el yukata blanco interior. La herida de la pierna le dolió, pero se mantuvo impasible.
'Bien' dijo vistiéndose. Acercándose a Sesshomaru se sentó a su lado, cerca de la mesa de la habitación. Observando las balas del cuenco suspiró.
'Casualidad o no, Kagome nos habló sobre esto esa misma tarde'
'Me lo ha explicado Shiro' habló su marido. Kagura levantó las cejas. ' Yo las había visto hace años, pero solo las suelen tener los señores de los castillos más al oeste' Kagura escuchó. 'Son armas de fuego, que lanzan estos objetos y quedan en el cuerpo.'
'¿Y por qué solo los tienen los ricos del oeste?'
'Porque vienen de la China, del país más al oeste de Japón' Kagura miraba ahora las balas 'Los humanos de China suelen tener más evolucionadas las armas que los de aquí' explicó Sesshomaru.
El ruido de las sabanas los hizo girarse hacia Shiromaru, quién se despertaba frotándose los ojos. Kagura sonrió.
'Buenos días' Shiromaru se acercó a sus padres. Sesshomaru le colocó una mano en la cabeza. '¿Tienes hambre?' preguntó su madre. Shiromaru asintió y los ojos le brillaron.
'¿Tienes mejor las heridas, madre?' preguntó. Kagura sonrió y le besó la frente. Un dato curioso que Kagura y Sesshomaru notaron de su hijo es el hecho de llamar "papá" y "mamá" en según que situaciones, mientras que el "madre" y "padre" se hacían presentes en otras de más serenidad. A nadie le importó en absoluto.
'Estoy bien, cielo'
Sesshomaru se levantó y abrió la puerta del pasillo, llamando a un sirviente que trajera algo de comer.
'Tráenos algo de arroz con carne' ordenó.
'Y salmón' pidió Shiromaru en brazos de su madre. Sesshomaru asintió.
