Inuyasha no me perenece.

Capítulo 13: Totosai

Un mes más tarde.

'¡Mira, madre!' gritó Shiromaru en el jardín. Un revoltijo de hojas secas giraban a su alrededor, mientras movía la muñeca al compás del viento. Kagura sonrió mientras se abanicaba, sentada en el pasillo exterior. Había pasado un mes desde la primera aparición de veneno en su pequeñas uñas. Desde ese día, muy poco a poco fueron apareciendo dejes de poderes. De viento.

Kagura sonrió orgullosa viendo al pequeño crear pequeños remolinos de aire en el jardín. Carácter de su padre, poderes de su madre.

'Kagura' Sesshomaru apareció por detrás, vestido como de costumbre con su armadura.

'Tenemos que irnos' Kagura asintió.

'¡Shiro!' gritó ella. Su hijo la miró y aflojando el aire de su alrededor corrió hacia sus padres. 'Vamos'

'¿A dónde?' preguntó.

'A ver a Totosai' Respondió Sesshomaru.

Cuando llegaron a la zona, Shiromaru frunció el ceño ante el calor y el fuerte olor a cenizas.

'¿Es aquí?' preguntó Kagura a su marido, quién asintió mientras se deslizaba hacia el suelo elegantemente. Kagura saltó de su pluma y dejó a Shiromaru en el suelo. Una gran calavera con grandes dientes les saludó.

'Oh, vaya. Ya habéis llegado' Totosai salió de su casa con un martillo en la mano. 'pasad'

Una vez dentro, Sesshomaru habló.

'Ya han aparecido los poderes' informó ' quiero que los observes y crees una espada para él'

Totosai meditó. Miró a Shiromaru muy de cerca y el niño dio un leve respingo.

'Hey viejo, se puede mirar a más distancia' comentó Kagura golpeándole con el abanico en su cabeza calva. Totosai se apartó.

'¿Puedes volar?' le preguntó. Shiromaru negó. '¿Y que puedes hacer?'

Shiromaru miró a su padre y él asintió. Levantando la muñeca y moviéndola en círculos creó una suave corriente de aire.

'¿Sólo eso?' el viejo entrecerró los ojos. Kagura bufó y le agarró el huesudo brazo a Totosai, poniéndolo frente a su hijo.

'Hazlo, hijo' dijo ella, y Shiromaru clavó sus uñas en la carne del herrero, inyectando su veneno. Totosai gritó cómicamente y se apartó, frotándose la herida.

'Ugh…' el niño lo miró impasible y Totosai se dirigió a Sesshomaru 'Bien, por lo que veo hay una mezcla de ambos' Se sentó frente a Sesshomaru y agarró un gran artilugio compuesto de dos pinzas. 'Abre la boca'

Sesshomaru lo fulminó con la mirada. ' Ni te acerques'

'He de arrancar un colmillo'

Sesshomaru colocó dos de sus uñas alrededor de su colmillo derecho y dejó ir algo de veneno, arrancando suavemente el diente de la encía. Se lo tendió a Totosai mientras Kagura y Shiromaru lo miraban sorprendidos. Al segundo, Sesshomaru se pasó la lengua por el diente y al abrir la boca, un colmillo crecía en el hueco.

'Bien, ahora tu' Totosai miró a Kagura. Ella frunció el ceño.

'No pienso arrancarme un colmillo'

'No es un colmillo' comentó entrecerrando los ojos. Recogió un bol de madera y se lo dió a la mujer. 'Llénalo de sangre' ordenó.

'¿¡Todo?!' Kagura miró el cuenco suficientemente grande como para cargar más de dos litros.

Totosai asintió. Kagura suspiró y agarró su abanico, apuntando a su antebrazo. Una hoja cortante hizo una herida profunda. Kagura gimió y la sangre empezó a salir, cayendo en el bol.

Shiromaru observó algo preocupado. Sesshomaru se mantuvo frío como de costumbre. Mientras Kagura llenaba el bol Totosai se dirigió a la pared de la cueva, una serie de hojas de espadas descansaban apoyadas.

'Es un niño pequeño aún, ¿Para cuándo quieres la espada?'

'Para el año que viene' comentó Sesshomaru. Totosai se giró hacia él mientras cogía una de las espadas.

'¿Tan pronto?' Sesshomaru lo fulminó con la mirada 'Está bien, está bien. Pero piensa que hasta que no tenga sus poderes al completo no podrá usarla'

'Lo sé'

Kagura le tendió el bol con la sangre y Totosai colocó el colmillo dentro.

'Bien, pues venid en un año, la espada ya estará lista'

Y Sesshomaru asintió.

Volvieron caminando por un frondoso bosque. Shiromaru caminaba por delante, ambos padres por detrás.

'¿No será muy pronto dentro de un año?' preguntó Kagura.

'No la usará en un año, pero la espada tiene que aceptarlo y él poder soportar la energía' comentó. Ella asintió.

Shiromaru caminó mirando alrededor. Un olor a lobo le hizo mirar hacia su izquierda y corrió unos metros, encontrándose un hombre alto con cola de caballo. Los ojos azules sin pupila lo miraron. Shiromaru mantuvo la mirada fija sin sorprenderse.

'¿Quién diablos eres tú?' preguntó Koga frunciendo el ceño. 'Este es mi territorio, mocoso'

Shiromaru no contestó. Observó detalladamente al hombre lobo.

'¡Que miras, crío!' gritó acercándose 'No quiero pelear pero como sigas mirándome de esa manera acabarás con mi paciencia. Sal de mis tierras'

El olor a otro demonio conocido hizo que Koga dirigiera la mirada hacia el fondo. Sesshomaru y Kagura aparecieron caminando entre los árboles.

'¡Tú!' señaló Koga a Kagura con el dedo. 'Maldita bruja me dijeron que seguías viva pero no me esperaba que estuvieras por aquí' Escupió, apretando el puño.

'Calma, lobo' susurró Sesshomaru. 'Shiromaru, vamos' el niño asintió y se acercó a la pareja. Koga miró el panorama algo confundido. Abrió los ojos atando cabos.

'¿Es enserio? ¿El hermano de InuYasha con la hija de Naraku?' Kagura frunció el ceño, apretando el abanico. 'Y encima…¿un hijo?' miró a Shiromaru.

'Cierra el pico, Koga' Kagura lo miró con rabia. 'Hace muchos años de eso'

'¡Pero tendrías que estar muerta!' gritó '¡Igual de muerta que todos mis compañeros!'

Shiromaru miró a su madre y a Koga respectivamente, confundido. Sesshomaru colocó su mano en la empuñadura de Bakusaiga.

'O ciertas la boca o te mato' advirtió.

Koga chasqueó la boca. Si desenvaina su espada estoy muerto. Miró a Shiromaru una última vez antes de desaparecer.

El silencio reinó unos segundos. Sesshomaru empezó a caminar y Kagura lo siguió. Shiromaru se quedó detrás, mirando algo extrañado a su madre. Sesshomaru se giró hacia su hijo.

'Vamos'

'Madre' susurró débilmente '¿Quién es Naraku?'

Kagura palideció y Sesshomaru se detuvo para mirar al pequeño demonio perro. Mirándolo a los ojos, su padre lanzó una advertencia que significaba no abrir la boca hasta llegar a casa. Shiromaru aceptó, caminando junto a ellos.

Nadie habló hasta llegar al castillo.

Y Shiromaru no preguntó.