Inuyasha no me pertenece.
Nota: Hola a todos! Muchisimas gracias por los comentarios y la gente que sigue esta historia! Realmente tengo algún que otro problema al describir a Sesshomaru y Kagura ya que son dos personajes bastante orgullosos y serios (en general). Por eso con el tema de la maternidad quiero hacer que Kagura cambie un poco. Aún así, mil gracias de nuevo!
Ah, antes de que se me olvidé, estoy escribiendo un AU con esta pareja! Prefiero terminarlo antes de subirlo, pero si veo que esta historia os gusta bastante en poco tiempo subiré la nueva.
Nos vemos!
Capítulo 15: Pasado II
Kagura aterrizó frente a casa de Kagome, guardando su pluma en su moño. El sol del atardecer se empezaba a esconder. Inuyasha salió de su casa y se sorprendió levemente.
'Ah, hola, pensaba que vendría Sesshomaru a recogerlo' habló, algo inquieto por el tema de la noche anterior 'Está con Yuka cerca del pozo'
'He venido a dar las gracias, también, Sesshomaru se ha tenido que quedar un rato más en la reunión.'
Kagome apareció junto con Rin por la aldea.
'¡Kagura!' gritó Rin, abrazándola. Kagura sonrió.
'¿Todo bien, Rin?' Rin asintió. Kagome miró a Inuyasha algo temerosa y tragó saliva.
'Hola Kagura, ¿te llevas ya a Shiromaru?' Kagura asintió.
'Os he traído algo de dinero como agradecimiento' Kagura removió algo en su manga y sacó dos bolsas rojas.
'Oh no, no hace falta.' Kagome negó con las manos. Kagura se lo tendió a Inuyasha, quién agarró el dinero. Abriéndolo vio varias monedas de plata.
'Nos vemos, gracias' Y caminó lentamente hacia el pozo, dejando a Inuyasha y Kagome algo angustiados.
Kagura llegó al pozo y vió a Yuka hablando con Shiro. Yuka levantó la cabeza al sentir su presencia.
'¡Hola, tía!' agitando la mano, Kagura se acercó a ellos. Shiromaru tembló, pero mantuvo su actitud como siempre.
'Hola chicos' Arrodillándose, besó a su hijo en la cabeza y Shiromaru notó cómo le temblaban sus pequeñas manos. 'Es hora de irnos, Yuka, deberías volver a casa' ella asintió.
Una vez en el cielo, Shiromaru se mantuvo en silencio, mirando hacia delante. Kagura levantó una ceja, curiosa.
'¿Ha ido todo bien con Inuyasha?' preguntó ella.
'Sí' respondió rápidamente su hijo. Kagura se extrañó. Pese a que su hijo era muy callado, estando a solas con su madre solía darle mucho a la lengua.
Algo pasa
'¿Y con Yuka ha ido todo bien?' Shiromaru asintió mirando en frente. Kagura suspiró y lo abrazó desde atrás, colocando la mejilla sobre la de su hijo. Muy sorprendida, se apartó lentamente al notar una lágrima bajar por la marca de su cara.
'¿Shiromaru?' frenó su pluma con suavidad. Shiromaru miró a su madre por encima del hombro y Kagura sintió una presión en el pecho. '¿Qué pasa, cielo? ¿Ha pasado algo mientras estabas en la aldea?' El niño negó con la cabeza mientras se giraba hacia su madre. Kagura bajó la pluma entre los árboles y se quedaron levitando a escasos metros del suelo.
'No es nada' Shiromaru se secó las lágrimas. Kagura colocó una mano ahuecando su mejilla.
'Shiro, dime qué ha pasado'. susurró suavemente. Mordiéndose el labio, Shiromaru no pudo reprimir las lágrimas al notar su madre tan cerca.
'¿Mi madre murió?'
'Sí'
Shiromaru se acercó a Kagura, abrazándola por la cintura. '¿Te enfadarás...si te lo digo?' Kagura correspondió al abrazo.
'No, claro que no' Shiromaru se apartó, los ojos rojos irritados de llorar. Lentamente cogió aire.
'Le pregunté al tío Inuyasha sobre Naraku' habló. Kagura no se sorprendió, pero su mirada se entristeció. Shiromaru sollozó en silencio. 'Lo siento, mamá'
Suspirando suavemente, recogió a su hijo y saltó de la pluma. Shiromaru se agarró a su cuello, enterrando la cara en el hombro. Cuando Kagura empezó a caminar el niño la miró, Kagura solo miraba enfrente con una expresión que Shiromaru no pudo descifrar. Una mezcla de miedo y remordimiento se creó en el interior del corazón del niño.
Durante varios minutos nadie habló. Shiro permaneció en silencio apoyado en el hombro de su madre mientras caminaban. La oscuridad de la noche les acompañó, pero también estaba presente la luz de la luna, hoy más grande que nunca.
Llegaron a un gran claro y Kagura se arrodilló, sentándose sobre un gran jardín de flores. Colocó a su hijo sobre sus piernas.
'Mama…' tembló. Kagura le besó la cabeza, abrazándolo hacia ella.
'No estoy enfadada, Shiro' sonrió al separarse. Shiro no la creyó.
Pero estás triste.
'Lo siento mucho, madre' repitió.
'Deja de disculparte' Kagura acarició las flores del campo 'Mira, aquí me declaré a tu padre antes de morir' sonrió. Shiro miró sorprendido a su alrededor. Pese a la oscuridad, la luna alumbraba con suficiente luz las flores blancas. Una suave brisa les rozó. El pequeño demonio miró a su madre, grandes lágrimas se ceñían en sus ojos. Kagura bufó sonriendo, limpiándole la cara.
'Deja de llorar, tu padre se enfadaría si te viera con tantos sentimientos juntos' bromeó. 'No quería que supieras nada de Naraku porque fue una persona malvada. Hay cosas que es mejor no saber, cielo.'
'Pero…'
'No me voy a morir, Shiromaru' susurró su madre juntando su frente con la del pequeño 'Quiero vivir toda una vida contigo y tu padre'
Shiro asintió y de repente colocó sus pequeñas manos en las mejillas de su madre, girando suavemente la cabeza a un lado, besándole la mejilla con ternura. Kagura abrió los ojos muy sorprendida.
Shiromaru nunca había besado a sus padres. Jamás.
Cargando a su hijo en brazos, caminó en silencio hacia el castillo sonriendo levemente. Shiromaru apoyó la cabeza sobre su hombro y se durmió.
Cuando Kagura llegó al castillo era más de medianoche. Sesshomaru les esperaba en la habitación y se dirigió a la entrada cuando les olió. Un deje de olor a sal inundó sus fosas nasales. Kagura entró con Shiromaru en brazos al castillo y Sesshomaru les recibió sin hacer ruido. Colocando el niño dormido en su habitación, Kagura y su marido se sentaron en su propia cama.
'¿Ha pasado algo?' preguntó Sesshomaru. Kagura suspiró.
'Más o menos' susurró, desatándose el moño, dejando caer el pelo negro sobre sus hombros. Sesshomaru entrecerró levemente los ojos. 'No tengo ni que preguntarte cómo lo has adivinado' bromeó.
'Tenéis un leve aroma a sal' comentó serio.
'Inuyasha le ha explicado a Shiromaru sobre Naraku' habló Kagura, mucho más tranquila. 'Shiro fue el que preguntó e insistió'
'¿Lo habéis hablado él y tú?' Kagura asintió.
'Tiene miedo de que me pase algo' sonrió, mirándose las manos sobre su regazo. Sesshomaru suspiró.
'Te tiene mucha estima' Sesshomaru se levantó para pedir algo de comer. Cuando el sirviente se fue, volvió a cerrar la puerta 'pero ese tipo de sentimientos le entorpecerán en un futuro'
Kagura sabía que su marido tenía razón. El gran Sesshomaru, frío como el hielo y sin compasión alguna, había llegado muy lejos por el hecho de no albergar (o mostrar) sentimientos humanos. Y Kagura tampoco, pero Shiromaru había salido con el corazón de su madre y el carácter de su padre. Lo cual comportaba un rostro frío e impasible, inteligente como su superior, pero con un interior más tierno, algo que Kagura reconoció.
'No todos los sentimientos hacen daño, Sesshomaru'
'No, pero el orgullo y la codicia le llevarán más lejos y vivirá para ganar las batallas que se le presenten' miró a su mujer una última vez antes de dirigirse a abrir la puerta de la habitación. 'Es lo correcto, los demonios vivimos para nosotros mismos, en doscientos años Shiromaru se irá y no volverá a vernos'
Un dolor agudo apareció en el pecho de Kagura. Sesshomaru colocó dos vasos de sake y algo de salmón con especias sobre la mesa. El demonio miró a su mujer y suspiró.
'Kagura' la llamó, una mirada agria se topó con los ojos dorados. 'Aún faltan doscientos años' Sesshomaru se acercó a su mujer, colocando su mano en la nuca, acercándose para besarla.
'Quiero vivir toda una vida con vosotros' suspiró ella sobre sus labios 'Ahora que por fin soy feliz.'
'Lo harás' murmuró mirándola a los ojos 'me encargaré de ello'
