Inuyasha no me pertenece.

Capítulo 16: Reanimación

Nueve años atrás.

'Señor Sesshomaru, debería…'

'Silencio, Jaken' murmuró Sesshomaru.

Inuyasha lo miró a los ojos, intentando descifrar las intenciones de su hermano.

Necesito que abras un camino al inframundo

'Keh, a menos que me des una respuesta lógica no pienso obedecer tus órdenes.' Inuyasha se cruzó de brazos. Kagome hacía semanas que había vuelto a su mundo, el pozo sellado. Solos a las afueras de la aldea, Sesshomaru empezó a perder la paciencia.

'No te lo repetiré otra vez, Inuyasha'

'Yo tampoco, sigo sin saber qué es lo que quieres'

Jaken se encogió detrás de su señor. Oh, iluso quién se atreviera hablarle así al gran Sesshomaru.

Una suave brisa pasó entre los hermanos, Inuyasha olfateó.

'Un momento, hueles como…' Inuyasha se acercó un poco a su hermano y Sesshomaru entrecerró los ojos ante la distancia.

'Silencio'

'...Kagura' frunciendo el ceño se apartó, confundido 'hay algo en ti que huele como ella'

'Señor Sesshomaru, no es buena idea….' comenzó Jaken. Sesshomaru mantuvo la mirada fija en Inuyasha, quién miró ahora a Jaken.

'No es buena idea ¿que?' Jaken tragó saliva.

'P...pues lo que quiere hacer el señor Sesshomaru' susurró. Mirando de reojo a su superior, Jaken se sorprendió que no lo silenciara ante las declaraciones.

Era como si le pidiera a Jaken que lo explicara por él.

'Continúa, rana' ordenó Inuyasha

'¡No soy una rana!' gritó, saltando '¡Yo solo opino que revivir a la bruja esa no es buena idea!'

Inuyasha parpadeó, muy confundido. ¿Revivir? ¿A la bruja? Sorprendido pero manteniendo la compostura, Inuyasha miró a su hermano y pudo observar, a través de la fría mirada, que le pedía ayuda.

'Sesshomaru tu…'tragó saliva, tratando de encontrar el porqué de todo esto '...¿por qué ella?'

Él no contestó. Inspirando profundamente, repitió.

'Ábreme un portal al inframundo, Inuyasha'

'Tsk, sigo sin entender cómo te lo harás' murmuró, desenvainando la espada, volviéndose negra ' pero quiero una explicación cuando vuelvas'

El gran Meido Zangetsuha creció a un lado y Sesshomaru voló a su interior, dejando a Jaken aturdido. Antes de que se cerrara del todo, oyó unas últimas palabras de su hermano.

Te abriré un portal en dos días


Sesshomaru entró en la oscuridad y miró alrededor, antes de aterrizar sobre uno de los cientos de caminos que llevaban al núcleo del infierno. El gran señor lo estaría esperando, pero no serviría de nada pelear contra él. Kagura se había convertido en polvo y viento. No había cuerpo físico que poder recoger. Llevándose la mano a la apertura del kimono, sacó una pluma.

Había consultado al gran espíritu del lago Tanshi, un experto en reanimación de seres, pero sin un cuerpo físico le había dicho a Sesshomaru que la pluma era el único y último recurso para traerla de vuelta del infierno.

'Solo tendrás una oportunidad. Debes abrir un portal directamente al inframundo, y buscar su alma. Las almas de los demonios permanecen diez años en el inframundo antes de que el gran señor las consuma. Si es humano, en meses ya han desaparecido, tenlo en cuenta'

El único recuerdo físico que había dejado. Ahora necesitaba encontrar su alma. Dejando ir la pluma en el aire, levitó y una suave brisa guió a Sesshomaru, quién corrió siguiendo el objeto. No iba a permitir que su muerte fuera en vano. No iba a dejar a Naraku salirse con la suya para siempre. Iba a recuperarla.

Pasado un rato, el viento que guiaba al demonio desapareció y la pluma cayó al suelo. Recogiéndola y guardándola de nuevo en el kimono, Sesshomaru miró a su alrededor. Una luz amarillenta al final de varios caminos le llamó la atención. Caminando con calma se acercó y el olor a muerte se hizo presente. Acercándose, cientos de almas redondas bailaron alrededor de él, suplicando en silencio ser devueltas a la vida. Tenseiga se mantuvo en silencio en su obi.

Estando a escasos metros del gran cúmulo amarillo llenos de almas, Sesshomaru quitó la pluma de su ropa y la dejó levitar de nuevo en el aire. Pero no se movió. Cayó lentamente al suelo, como una pluma normal y corriente. Frunció el ceño.

'¿Qué significa esto?'

Y entonces Tenseiga palpitó. Confuso, sacó la espada y la mantuvo baja, esperando alguna señal a su alrededor. Nada se movió; las almas errantes de su alrededor se movían de arriba a abajo lentamente, como si vieran el espectáculo. No había los pequeños demonios encargados de arrastrar los muertos al infierno. Era una pluma al fin y al cabo, no tenía vida. Otro pálpito, ahora de la pluma, lo hizo ponerse alerta.

'¿Tengo que cortar la pluma?'

Frunciendo el ceño, levantó la espada.

'Esta pluma es lo único que tengo para salvarla, Tenseiga. Te cortaré en dos si me fallas'

Con un corte limpio, la pluma permaneció intacta. Unos segundos más tarde, la luz amarillenta de las almas se fué apagando. Las almas de su alrededor cayeron al suelo, pero una de ellas cambió el color. La luz violeta siguió moviéndose hasta posarse sobre la pluma, fusionándose. Un último pálpito y una corriente de aire procedente del abismo hizo cubrir el rostro a Sesshomaru. El fuerte tornado lo elevó e intentó recoger la pluma del suelo pero se perdió entre las corrientes de aire.

Maldiciendo y rodeado de aire, un olor a flores y canela le hizo abrir los ojos sorprendido. Con dificultad miró a su alrededor, en vano. Otra fuerte ventada le obligó a cerrar los ojos con fuerza y fue empujado hacia atrás, mientras se abría un portal hacia el mundo de los vivos. Sesshomaru chasqueó la lengua.

'No puedo volver' pensó, irritado 'No puedo volver sin recuperarla'

Y en un parpadeo, un campo de flores lo recibió. Confuso miró a su alrededor.

Este campo…

Abrió ligeramente los ojos y giró su cuerpo hacia el mismo olor que había sentido antes.

Kagura

El cuerpo desnudo de la mujer yacía sobre el campo. Con el pelo negro desparramado sobre las flores, una expresión de paz y plenitud hizo suspirar de alivio a Sesshomaru. InuYasha no se encontraba por aquí, y supuso que el mismo infierno lo habría expulsado.

Tenseiga era peligrosa en el más allá.

Se acercó a la mujer que dormía y cubrió su desnudez con su suave estola, levantándola en brazos y caminó con lentitud hacia su palacio, ansioso en el fondo de esperar para volver a hablar con ella.