Inuyasha no me pertenece.
Nota: Hola! Como estáis? Como cada semana sigo subiendo los capítulos. Ya queda un poco menos para el final de este fanfic, pero aun lo podréis disfrutar (quedan unos 6 capitulos máaas o menos) así que espero que os guste! Cualquier cosa o duda, os contestaré en un review!
Capítulo 19: Reencuentro II
Tomoe dejó ir una suave carcajada y arremetió contra Kagura, agarrándola por el cuello. Su abanico cayó al suelo y ella agarró con ambas manos el brazo que le impedía respirar. Tomoe se acercó a su rostro, casi juntando las narices. Abriendo levemente los ojos que mantenía cerrados con fuerza, Kagura le arañó fuertemente la cara. Tomoe jadeó mientras soltaba a Kagura, quien corrió hacia las profundidades del bosque, respirando con dificultad agarró una de las plumas y se subió en ella, huyendo a toda velocidad. Olvidó su abanico, pero no le importó. Tragándose el orgullo, corrió dirección al castillo.
Sesshomaru.
Lo necesitaba ahí. Quería ver a Tomoe bajo sus garras.
Una hacha voló por encima de su cabeza y ella se agachó. Cayendo al suelo, prefirió romperse varias costillas del golpe que perder la cabeza. Oyó a Tomoe reír mientras caminaba entre los árboles. Kagura se levantó. Sin su abanico y sin sus plumas no era más que una muñeca.
'No creo que consigas un heredero matando a quien quieres que sea tu mujer' escupió ella.
'Me has hecho enfadar, Kagura.' susurró él, acercándose. Ella volvió a correr, pero el hacha se clavó en un árbol cercano, haciendo frenar a Kagura. Suspirando se giró hacia el. Si tenía que morir, lo haría con dignidad, no huyendo. Los brazos del demonio le amarraron las muñecas y la presionaron contra un árbol. Notó la corteza presionando contra su espalda. Los labios de Tomoe se posaron sobre su cuello.
'Tendrás mi hijo, Kagura. Y luego mataré a el perro callejero y su cachorro' Los ojos de la mujer hirvieron.
'Ni se te ocurra tocar a mi hijo' escupió. Tomoe se acercó y ella notó el aliento sobre su mejilla. Metiendo una pierna a horcajadas entre el kimono de Kagura, ella jadeó de horror.
La mente de Sesshomaru se quedó completamente en blanco una vez llegó donde el aroma a zorro, lujuria y lágrimas le había guiado. Paralizado durante unos segundos, una ira creció en su interior cuando vio a su mujer llorar mientras forcejeaba ante el demonio zorro. Tomoe estaba a punto de violar Kagura.
A Kagura, su mujer, la madre de su hijo. La señora de las tierras occidentales.
Un gruñido salió de su garganta y los ojos se pusieron rojos mientras arremetía contra Tomoe, tomándolo por sorpresa, clavándole las uñas en su cráneo mientras lo empujaba lejos de Kagura. Ella jadeó, respirando profundamente, aún con los ojos vidriosos. Miró a su marido frente a ella de espaldas protectoramente.
Tomoe gimió mientras se levantaba agarrándose la cara. Marcas de uñas venenosas iban desde su frente hasta su mandíbula.
Sesshomaru mantuvo la compostura seria, pero tanto las uñas como los colmillos crecieron. Los ojos rojos dieron luz a las pupilas turquesas. No sé transformó, pero agarró a Bakusaiga y la desenvainó.
Tomoe sonrió mientras sacaba la hacha de su espalda.
'El perrito ha venido por su perra' escupió, incorporándose. 'Una lucha por una hembra; volvamos a ser animales, Sesshomaru'
Cuando las espadas cruzaron, Kagura se levantó agarrando el árbol. Le dolían las costillas y el cuello. Le sangraba la pierna, pero aún seguía aterrorizada. Con el labio inferior temblando miró a su marido luchar contra Tomoe. Los ojos rojos de Sesshomaru no desaparecieron en ningún momento. En silencio, salió del campo de batalla.
'Te noto alterado, Sesshoumaru' rió Tomoe mientras saltaba hacia atrás, esquivando Bakusaiga. '¿He tocado una fibra sensible?' El gruñido del demonio perro fue suficiente para que Tomoe sonriera.
Sesshomaru lanzó un ataque más hacia su rival, destrozando varios árboles en el impacto. Saltando, el zorro lanzó el hacha hacia su enemigo, quien se teletransportó hasta aparecer detrás suyo. Tomoe, sorprendido, chasqueó la lengua y saltó hacia atrás, pero el brazo izquierdo arremetió con él, arañando su pecho. Tomoe cayó al suelo y Sesshomaru, lanzando a Bakusaiga al suelo, se colocó encima de él antes de que tuviera tiempo a levantarse.
Colocó la mano izquierda sobre su garganta, privandolo de aire para respirar. La mano derecha se levantó y las uñas gotearon veneno verde. No, no lo mataría.
Lo torturaria. Por tocar a su mujer, por acercarse a ella. Por burlarse de Sesshomaru.
Entrecerrando los ojos, Sesshomaru presionó un poco más la garganta del demonio zorro. Él le arañó el brazo con ambas manos.
'Eres un miserable' susurró mientras entrecerraba los ojos rojos. Las uñas gotearon veneno que cayó sobre la mejilla de Tomoe y lo hizo gritar. 'Atreverse a tocar mi mujer…'
Los colmillos le crecieron de nuevo y el recuerdo de Kagura forcejeando le hizo temblar de rabia. Lo siguiente pasó de repente. Sesshomaru arremetió contra Tomoe y le arrancó media cara de un arañazo. Con la boca abierta le clavó los dientes en el cuello y la sangre gorgoteó mezclada con el veneno de las encías.
Destrozó el cuerpo de su rival, lo mutiló. Una vez muerto siguió arañando su carne hasta que todo se mezcló de rojo en el suelo. Jadeante se incorporó. Le dolían las encías y las uñas de la inminente transformación, pero suspiró antes de calmarse. Los ojos se volvieron dorados y los colmillos empezaron a encogerse.
'Sesshomaru' olfateó sin girarse y Kagura se acercó un poco más a él. Guardó el abanico que había ido a recuperar y pese haber visto a detalle los últimos minutos de batalla, no sintió miedo. Sesshomaru se giró lentamente, mirando a su mujer. Tenía el kimono desordenado y el moño medio deshecho. Sabía que tenía varias costillas rotas y también sabía que le dolían. Kagura dirigió la vista hacia el cadáver de Tomoe, que no era más que una mezcla de carne, huesos y sangre. Sesshomaru recogió a Bakusaiga y la guardó en su funda mientras caminaba hacia su compañera.
Kagura se esforzó por mantenerse en pie. La adrenalina de los minutos anteriores desde que Tomoe la atacó hasta que vio a Sesshomaru destrozarlo siguió corriendo por sus venas. Tenía la boca y las manos llenas de sangre. Sesshomaru la tranquilizó con una mirada y Kagura se acercó a él, abrazándolo por la cintura, enredando los dedos en su cabello plateado. No llevaba armadura y lo agradeció. Sintió el pálpito de su corazón y Sesshomaru abrazó la cintura con una mano.
Se elevó, con su mujer aferrada a él, hacia casa.
Kagura dormía y eso fue suficiente para calmar todo lo ocurrido.
