Cosechas D8, D6, D4, D2 y D1
Theo McCarthy — D8 — 17 años
Desde temprano ponemos camino a la plaza del distrito, junto con mi familia poseemos tierras para la plantación y producción de yute en las áreas circundantes al centro del distrito. A lo lejos se pude observar la nube oscura de polución, por lo general se ve salir de las chimeneas altas de las fábricas, pero hoy permanece estática e imperturbable, hoy es día de cosecha y al menos por un día todas las actividades se detienen.
Apresuro el paso pues no quiero que lleguemos tarde, en mi cabeza puedo ver a los agentes de la paz entrando a buscar a toda la familia en nuestra casa, no asistir a la ceremonia de cosecha es un delito grave que solo se justifica si la persona está muerta o muy enferma que casi muere, en mi familia la única que está enferma es mi hermana menor y por suerte no es nada mortal, solo se trata de una infección estomacal. Pero los agentes de la paz no perdonan y destruyen nuestra casa en nuestra búsqueda, piensan que somos unos rebeldes fugitivos y que no asistimos a la cosecha en desafío al capitolio. Mi padre es ejecutado en la plaza central, el mismo lugar en el que se realizan las cosechas y el resto de nosotros es llevado al capitolio para ser convertido en avox, ahora tendremos que servirlos por el resto de nuestras vidas y todo porque Denise no se despertó temprano.
Mi mamá es quien me saca de mis pensamientos.
—Parece que hasta aquí llegaremos este año. Ustedes aún deben darse prisa para el registro.
—Nos vemos más tarde en este mismo punto—completa mi padre y ambos abrazan a mí y mis hermanos que estamos en edad de cosecha.
Ellos se quedan en una de las calles cercanas a la plaza central donde se levanta el edificio de justicia, en todas las calles cercanas se han instalado monitores para que la gente que llega tarde como el caso de nuestra familia y conocidos pueda observar la ceremonia de cosecha como cada año.
Junto con mis hermanos y Aylie, mi mejor amiga, nos encaminamos a la zona de registro donde pinchan nuestros dedos y nos anotan en la lista. Me quedo tranquilo de que alcanzamos a llegar a tiempo. Inmediatamente después de que nos acomodemos en nuestro sitio, el alcalde comienza a dar su discurso de todos los años y no puedo evitar enfocarme en Harley Lods, una de nuestros vencedores y su rostro desfigurado ahora cubierto por media mascara. ¿Qué pasaría si Aylie es el tributo femenino de este año?, Es su última cosecha y tiene más papeletas que cualquier persona que conozco. Es posible que encuentre una fuente de ácido como le ocurrió a Harley en sus juegos, pero si no es capaz de medio esquivarla como hizo Harley, el ácido puede destruirle todo su rostro, podría matarla. No, sería mucha coincidencia que volviera a haber ácido. Pero podría tratarse de una colmena de rastrevíspulas y picarían todo su rostro y cuerpo que terminaría hinchada y deformada, nadie sería capaz de reconocerla. Ella trataría de huir y en su lugar se encontraría él enorme tributo del distrito dos que la rebanaría en pedacitos muy pequeños con ayuda de su espada mientras sus compañeros no dejan de burlarse. Yo la veo desde mi casa mientras trabajo en un tapete de yute y las lágrimas salen por mis ojos.
Un chico a mi espalda me toca el hombro para decirme que he salido cosechado.
Me hecho a reír, ¿Cómo cree que voy a salir cosechado?
— Venga ya, no bromees con eso, no tiene gracia.
La escolta demonio en el escenario dice en voz alta y terrorífica mi nombre, en lo que parece ser la segunda ocasión y me doy cuenta de que todos a mi alrededor se han alejado y siento como mi alma abandona mi cuerpo. De pronto un frío me recorre por completo y pierdo el color en mi rostro. Completamente mareado subo junto a la escolta aun sin poder creérmelo y los escenarios de mi probable muerte invaden mi cabeza uno tras otro igual de vividos. Me despido de mi familia inconscientemente y sin prestar demasiada atención a sus palabras y no reacciono hasta que Aylie abrazándome y llorando me pide que lo intente. Me recuerda todas las cosas en las que soy bueno y se burla un poco de mi imaginación.
—Toma, quiero que lleves esto contigo.
Es un ángel de nácar muy bonito y a mi parecer tiene el rostro de mi amiga.
—Gracias Aylie, lo conservare con mucho cuidado.
—Conserva tu vida, idiota—responde sonriendo—. Por cierto, mi nombre es Kylie, no Aylie. Pero no importa ya me he acostumbrado.
Con esas últimas palabras los agentes de la paz entran para llevársela y me quedo avergonzado porque todos estos años he estado llamando a mi mejor amiga con el nombre equivocado.
Charles Reira — D6 — 18 años
La vida da muchas vueltas. Anoche estaba hasta arriba en alucinógenos, trabajaba en el mural de los pasados juegos, una explosión de colores en mi cabeza, una explosión de cuerpos en la pared. La mano del chico del uno estrellándose con el cerebro de la chica del dos. Trozos del metal de la cornucopia volando por los aires. El fuego consumiéndolo todo, naranja, rojo, amarillo, azul... Cenizas en el aire. Después, el brazo de Alexander recargándose en mi hombro, un beso aquí, un beso allá, mis manos se olvidaron de la pintura y se perdieron en su cuerpo, lo disfruté y probé en todos sus colores y sabores. No recuerdo como regresé a mi casa y el regaño por parte de mi padre ante mi ausencia es difuso.
Ahora estoy parado en el centro de la plaza del distrito deseando que el tiempo vaya más rápido cuando escucho a la escolta decir mi nombre. Mi rostro se deforma en una mueca rara y es que no me lo creo, como puede estar pasando esto. Escandalizado subo al escenario pues no quiero hacer el ridículo siendo arrastrado por los agentes de la paz.
—¿Estás ciega, novata? Seguramente te lo estas inventando o no sabes leer. Déjame ver ese maldito papel—Demando furioso.
La mujer accede asustada y apartándose todo lo que puede de mí. Compruebo lo escrito en el papel y en efecto, el nombre escrito en el es el mío. Joder, como es que pudo pasar esto.
—Toma— digo entregándole con rabia la papeleta de mi condena y me cruzo de brazos en el sitio. Bufo por lo alto y estoy seguro de que en mi rostro se ve reflejada toda la furia que llevo por dentro.
La muy idiota todavía tiene el descaro de pedirnos que nos demos la mano, pero tanto la chica (de quien no presté atención al nombre) como yo nos quedamos en el sitio. Avergonzada y todo a la nueva escolta no le queda de otra más que dar por finalizada la ceremonia.
Inmediatamente se aparecen los agentes de la paz para llevarnos dentro del edificio de justicia, es ahí donde nos despediremos de nuestros "seres queridos". El primero que aparece en la sala a la que me llevaron es Alexander. No me lo esperaba, nuestra relación no es exactamente algo serio y formal, el imbécil no tiene los pantalones para reconocer su sexualidad, pero mientras me deje hacerle lo que se me ocurra está bien.
—Así que los juegos del hambre eh…
Lo conocí hace un par de años con la llegada de Noé, justo cuando comenzaron las peleas con mi padre. Alexander tunea autos para algunos clientes selectos del capitolio, eso de forma oficial, por otro lado, y de forma más activa se dedica al vandalismo y así fue como comencé a pintar en las calles.
—Aun no me lo creo. Maldita sea.
—Te jodieron, viejo.
—Y que lo digas.
Es una plática insustancial y sin sentimentalismos, trata de darme algunos consejos estúpidos y me desea suerte, cuando el tiempo se acaba los agentes de la paz lo sacan rápidamente del lugar y minutos después entra mi familia y Noé, claro.
Mi padre al igual que yo, está furioso y no entiende cómo es que esto ha pasado. Lilyan, mi gemela, y mi madre lloran desconsoladas.
—Haremos lo que sea necesario para que vuelvas suelta mi padre.
—Yo cuidare de ellos en tu ausencia—Noé, prometido de Lilyan empieza con su teatro—. No lo deseo, pero si no vuelves. Sabes que tu familia cuenta conmigo, hermano.
El padre de Noé, del mismo modo que el mío, se dedicaba al tráfico de drogas. Mi padre se culpa por su muerte, aunque no se trataba más que de un ajuste de cuentas que seguramente nada tenía que ver con él, de cualquier modo, le entrego a Noé una gran suma de dinero y le permitió acercarse demasiado a la familia. Por fuera se comporta como el chico perfecto a ojos de mi madre y hermana e incluso se prometió con la última, pero no es más que un avaricioso que quiere quedarse con la fortuna de los Reira.
Hago oídos sordos a su jueguito y me concentro en mi familia. Abrazo fuertemente a mi gemela y mi madre y hago prometer a mi padre que no se rinda conmigo. Al menos sé que cuento con sus recursos, el resto tendré que ver cómo me las ingenio.
Katherine "Kat" Stanner — D4 — 17 años
—Katherine Stanner— Escucho decir al escolta con aletas en el rostro.
¿Pero qué demonios? No puedo creerme que mi nombre saliera de aquella urna, aunque debería sospecharlo, desde que se deshicieron de mi padre se han esforzado en hacernos la vida imposible. Nos dieron la noticia de su muerte hace siete años y mientras nosotros llorábamos por él, el resto del distrito celebraba la victoria del engreído de Devon. Nuestra antigua casa en la aldea de los vencedores paso a su posesión y aún hay gente en el distrito que se burla a nuestras espaldas, pasamos de tenerlo todo a la nada.
Camino lentamente y con elegancia, espero a que la típica loca amante del capitolio se presente voluntaria en mi lugar, pero lo único que escucho a mi paso son cuchicheos. La explosión de la cornucopia el año anterior debe haber dejado asustados e indignados a varios. Eso me molesta, no es un hecho aislado, el capitolio lo hace todos los años: matan 23 niños para su entretenimiento de formas horribles y lo dejan pasar como si nada, pero el que explotaran todos los profesionales en una ocasión si que les molesta.
No quiero ir a los malditos juegos para entretener a la gente tan falsa del capitolio, pero a falta de voluntarias subo la tarima y me muestro tal y como soy: amigable y extrovertida, lo único que oculto es mi lado rebelde que herede de mí padre. La única razón que tengo para ir y ganar es por venganza. Seré yo quien les haga pagar por lo que hicieron a mi padre.
—Acércate hermosa— me pide Joe, el escolta y con una sonrisa obedezco—. Estoy seguro de que tu nombre me suena de algo. ¿Acaso tu padre no fue nuestro querido vencedor, Wallace Stanner?
Que hipócrita, estoy totalmente segura de que sabe que su gente fue quien lo mató. En lugar de soltarle un golpe amplio más mi sonrisa y contesto:
—Así es Joe, mi padre fue nuestro primer vencedor y todo lo que se es gracias a él.
—Es una pena que Wallace ya no esté con nosotros, pero estoy seguro de que estaría orgulloso de ti. Por favor demos todos un aplauso a la hermosa Kat Stanner.
El escolta pez se aleja tan emocionado como puede a la urna que contiene el nombre de los chicos y pronuncia el nombre del tributo masculino. Es Aland Uponn, lo ubico rápidamente entre el público, es un chico alto y popular, estamos en la misma clase y sé que es uno de los mejores de la academia. A diferencia de mi caso, con él rápidamente se comienzan a escuchar algunos chicos de 18 años que se presentan como voluntarios, pero él los rechaza y sube al escenario. Joe lo felicita por su valentía y del mismo modo que conmigo pide un aplauso para él. Nos estrechamos las manos y posteriormente los agentes de la paz nos escoltan al edificio de justicia.
Me despido de cuantos amigos y amigas me es posible, todos me desean éxito y me aseguran que soy la mejor, algunos incluso me felicitan y me recuerdan lo orgulloso que estaría mi padre de verme como vencedora, si tan solo supieran lo que el capitolio le hizo no hablarían tan a la ligera.
Finalmente entra mi familia. La linda y dulce Sarah me abraza, es menor que yo con tan solo 14 años, me consuela saber que fue mi nombre el que salió y no el suyo, de los tres siempre he sido la que tiene más agallas.
—Estoy seguro de que puedes con esto— dice Robert, el mayor de mis hermanos—. Ya me encargare yo de que todo aquí siga como hasta ahora.
Siendo tres hijos es difícil para mi mamá mantenernos, ella además de pescar trabaja en la cocina del alcalde, mientras que mi hermano y yo nos dedicamos a la pesca, él al ser mayor de edad lo hace de tiempo completo. Estamos bien, pero sé que podemos tener más que esto. Tengo que volver, ya no solo por mi padre sino también por ellos.
—Se que volverás. Demuéstrales a esos asesinos de todo lo que eres capaz— dice mi madre al colocarme el collar de mi padre, es un ancla y sé que él también la llevó a sus juegos . Se que tu padre estaría orgulloso de ti, pero no de la manera en que ellos piensan.
Asiento jugando con el ancla en mis manos. Nos abrazamos todos una última vez y poco después los agentes de la paz entran para llevarse a mi familia.
Mitchel "Mitch" Andrews — D2 — 18 años
Cuando Camelia anuncia el nombre de Dahlia Fey tengo que poner todo mi esfuerzo en suprimir una carcajada. Esa chica me dio una paliza que en mi vida seré capaz de olvidar.
Sucedió hace poco más de tres semanas. Estaba con mis amigos intentando encontrar una forma de pasar el rato, ya habíamos logrado hacer enfadar a un par de instructores, jugado una partida de cartas e incluso había escondido la espada favorita de Robert Hudson, pero todo eso fue por la mañana, el entrenamiento había terminado y estábamos la mar de aburridos. Alguien comentó la idea de robar algo del vestuario de las chicas, he de admitir que era una idea estúpida, pero divertida y algo que no había intentado antes. Llegado el momento todos se echaron para atrás, algunos por respeto a las chicas y lo tonto de la idea, otros más por miedo, aunque no lo admitirían, pero ya estaba en el lugar y seguro podría hacerme con algún sostén. Estaba pensando en el premio; el enorme sostén rosado de Analyss Grey colgando de la asta bandera en el edificio de justicia, que no pensé en que el vestidor podría estar ocupado, como efectivamente lo estaba. Todos habíamos acabado la sesión de entrenamientos del día y muchas de las chicas acababan de darse un baño para limpiar el sudor, lo que me encontré en ese lugar además de un montón de adolescentes en ropa interior fueron gritos y niñas escondiéndose con lo que tenían a la mano, algunas amenazas, un par de zapatos lanzados con poca puntería a mi rostro e incluso la ropa interior que tanto venía a buscar. La única que se tomó en serio la amenaza fue Dahlia Fey quién aun en la pequeña ropa interior que dejaba poco a la imaginación comenzó a soltarme golpes que, aunque tratara de parar no podía por la risa que me daba la situación. Tuvimos la pela más divertida de toda mi vida ella duros golpes aquí y allá y yo carcajadas sin parar.
No hubo prenda de la victoria, solo los moretones que tardaron un par de semanas en salir, justo el tiempo necesario para darme cuenta que no estaba enamorado de Dahlia, es demasiado seria y dura para mí. Como sea, no podré olvidar nunca los golpes que me daba mientras sus pechos saltaban.
No cabe duda de que es una chica ruda y lo demuestra haciendo oídos sordos a los mentores que le piden dejar que la voluntaria escogida tome su lugar. Analyss por su parte le desea la muerte y ya no aguanto la risa que sale entrecortada por tratar de aguantarla.
Después de todo el espectáculo Camelia finalmente se dirige a la urna de los chicos y pronuncia el nombre de Dean Eldridge, un chico de apenas 14 años y todos esperan a que se presente el voluntario. Este año le corresponde a John Prouse.
Desde que tengo memoria Robert y John han sido eternos rivales, tratando de decidir quién es el mejor. Cada que Robert superaba a John este encontraba algo en lo que era mejor. Nadie tenía duda de que entre ellos se encontraba el voluntario de este año y así fue, finalmente se declaró vencedor a John quien no dejo pasar la oportunidad de burlarse de Robert cada que podía.
Camelia pregunta por voluntarios, pero John parece no tener intención de hacerlo, se queda en su sitio con los brazos cruzados. Al igual que el resto de mis amigos y compañeros miro a Robert en su lugar, pero este tiene la mirada fija en sus zapatos. El resto nos miramos entre nosotros, se que algunos piensan en el espectáculo del año pasado, si ni Robert ni John tienen intenciones de hacerlo porque ellos deberían.
Las pruebas psicológicas dicen que no soy apto para ir a los juegos del hambre, no tengo idea de porqué, pero sé que soy bueno y sin siquiera tener que esforzarme, mis notas en el colegio también están bien.
Después de la academia tendré que hacer servicio como agente de la paz durante diez largos y aburridos años en algún horrible distrito como mi padre en el 10, la cantera suena mucho peor y aunque me llama la idea de ser médico estoy seguro de que me aburriría en las clases.
No hay nadie más, así que… ¿Por qué no yo? Iré a esa cosa y volveré como un héroe para el distrito, papá, mamá, el pequeño Norman y yo nos mudaremos a una gran casa junto con el resto de vencedores y no nos faltara nada. Sí, eso haré. Iré a los juegos del hambre.
—Me presento voluntario—grito cuando los vencedores comienzan a perder la calma y el joven Dean finalmente vuelve a su sitio más relajado, talvez en unos años finalmente le llegue su oportunidad.
—¡Oh! Cuanto me alegro—suspira Camelia Vlad algo más relajada—, ¿Por qué no nos compartes tu nombre?
—Mitchel Andrews, pero puedes llamarme Mitch—le respondo mientras saco la baraja de mi bolsillo.
Revuelvo hábilmente las cartas más que nada por dar espectáculo y termino sacando un As de picas que muestro a la cámara mientras arrojó el resto de cartas al aire, cuando vuelva podré hacerme de un mazo mejor. Este As será lo único que me lleve a la arena.
Ginevra Ambrose — D1 — 18 años
Hace 21 años Dean Ambrose se acobardó aun siendo el primer elegido por la mismísima Adrienne Gantle para representar al distrito como voluntario a los juegos del hambre. Hace 18 años Killie Ambrose se enteró de que estaba esperando una niña y del mismo modo que su ahora esposo, perdió su oportunidad. Hoy finalmente llega mi turno, la oportunidad para la familia Ambrose de demostrar de que estamos hechos.
He sido entrenada tanto por mi padre, importante instructor en la academia, como por algunos de los anteriores vencedores. He ganado el respeto tanto de mis compañeros como el de mis instructores y las pruebas demuestran que soy la más adecuada para presentarme este año, incluso Adrienne lo aprueba. El único que se opone es Steelix Haganeil, uno de nuestros vencedores, quien se burla diciendo que seguramente repetiré las acciones de mi padre, que cuando llegue el momento estaré paralizada del miedo, que seré una cobarde como lo es mi familia. Hoy le demostrare lo equivocado que esta.
Termino de recogerme mi cabello en una coleta y aliso mi vestido verde que combina con mis ojos, por lo general no doy importancia a mi apariencia, pero hoy es una ocasión especial y el distrito uno siempre se ha caracterizado por brillar, yo no puedo ser la excepción.
—Te ves hermosa dice mi papá abrazándome—. Seguramente todos en el capitolio caerán a tus pies.
Siempre he sido para él su más grande tesoro y nunca trata de ocultarlo, aplaudiendo mis logros, presumiéndome ante sus compañeros, dándome todo lo que necesito, por el contrario, mi madre aun me guarda resentimientos, de no haber nacido, ella podría haber cumplido su sueño.
—Estoy seguro que resultaras victoriosa… si tan solo hubiese tenido más valor— la deshonra de sus actos aun pesa sobre sus hombros —. Pero ya no importa, este es tu momento.
Sonriendo agradezco sus palabras y lo abrazo de vuelta. Mamá, un poco más fría me desea buena suerte y me reitera que ya no hay vuelta atrás.
Camino a la plaza es que me encuentro con mis dos mejores amigos, Ken y Mills. Los conocí desde que iniciamos juntos la academia, prueba de nuestra amistad es el tatuaje que luzco en mi nuca, el mismo que ellos llevan en sus muñecas, Ken en la izquierda y Mills en la derecha, un racimo de uvas.
—¿Estás lista?
—Nací lista— respondo y es verdad. Presentarme como voluntaria este día es todo lo que recuerdo desde que era una niña.
—Estaremos apoyándote desde aquí. Demuéstrales a todos quien es la que manda.
Continuamos el trayecto bromeando y conversando, algunos rostros conocidos de la academia se acercan para desearme suerte, algunos simplemente a saludar. Todas sus palabras me llenan de energía.
Saludo al agente de la paz con una sonrisa, él todo lo contrario, me da el pinchazo muy agresivamente. Lo dejo pasar sin darle importancia, hoy no tengo ganas de discutir con nadie.
Ken y Mills se van a la zona de los chicos de 18 años prometiéndome que me visitaran más tarde en el edificio de justicia y yo me acomodo en mi lugar correspondiente. Saludo a las chicas más que tengo más cerca, ninguna de ellas amiga mía, siempre me ha sido mucho más fácil relacionarme con los chicos.
Escucho el discurso del alcalde Winternatch, pero hoy más que nunca estoy deseando que termine lo más pronto posible y presentarme. Después de un muy largo discurso Lauria Dawn hace presencia en el escenario, aunque apenas y puede moverse con el pomposo vestido rosa y verde azulado que ha escogido. Con su emoción habitual canturrea el nombre de una niña de 13 años y sin esperar siquiera a ver dónde se encuentra esta niña, pregunta por voluntarios. Sin moverme aun de mi sitio levanto orgullosamente mi mano.
—Yo soy voluntaria.
Al oír mi voz las chicas por delante de mí se apartan del camino y alcanzo rápidamente el escenario. Lo primero que hago al llegar a arriba es dedicarle a Steelix es una mirada de "te lo dije" él solo se ríe en su sitio.
—Linda, ¿Cuál es tu nombre?
—Ginevra Ambrose—le respondo orgullosa y sonrió para las cámaras.
Muchas gracias a Alphabetta, Paulys, Una Gatita escritora, Gato Rojo y Stelle Storm por Theo, Charles, Kat, Mitch y Ginevra. Me gustaron mucho sus niños y espero que a ustedes también les guste el como quedaron.
Una disculpa por la tardanza, quería tenerlo listo antes de iniciar el año, pero con las fiestas, la familia y las visitas me fue imposible.
Y finalmente, la ronda de preguntas.
1. ¿Tributo favorito de esta ronda?
2. ¿El menos favorito?
3. ¿Con cuál es más probable que se alíe tu(s) tributo(s)?
4. ¿Crees en fantasmas o cosas paranormales?
