Hola! Aquí tenemos de nuevo el siguiente capítulo! Es un poco más largo de lo habitual, ya que solo quería entregar la primera parte, pero como la ví muy corta decidí sumar el siguiente capitulo.
Disfrutad!
Inuyasha no me pertenece.
Capítulo 22: ¿Regreso?
Kagura se retorció de nuevo entre las sábanas, abrazándose a sí misma mientras gemía dolorosamente. Sesshomaru suspiró; era la cuarta vez esa noche.
Se incorporó para poder acercar a su mujer, que ahora le daba la espalda. Estirando un brazo, rozando suavemente el hombro ella se estremeció.
'Kagura'
Ella frunció un poco el ceño y su marido pudo ver cómo tenía la frente llena de sudor acompañado de un sonrojo en ambas mejillas. Sesshomaru no se preocupó por la fiebre, pero el dolor que le producía desde dentro a Kagura le hizo meditar. Con Shiromaru pasó lo mismo, recordó él, pasándose la mano por la frente mientras hacía girar a su mujer hacia el.
Sesshomaru podía sentir la energía demoníaca en el vientre de su mujer, por muy leve que fuera. Ella se aferró durante unos minutos en silencio hasta que otra oleada de dolor le subió por la columna. Haciéndose una bola y respirando pesadamente, Kagura maldijo.
'Me va a matar'
Sesshomaru dejó ir una suave carcajada y notó como su mujer se sentaba. La luz de la luna iluminó suficiente la habitación como para que viera el rostro adolorido de Kagura. No tenía el vientre hinchado aún, pero supuso que había pasado un mes más o menos. Las noches de los tres primeros meses eran los peores, cuando aún el feto se formaba y toda la energía demoníaca empezaba a surgir.
Kagura era fuerte, pero la mezcla de yoki de su marido era demasiado dolorosa de soportar.
Se mantuvo sentada durante unos minutos, Sesshomaru le acarició suavemente la parte baja de la espalda mientras yacía tumbado con los ojos entreabiertos. No podía aliviar su dolor, pero las caricias sobre sus lumbares parecieron calmar a la criatura.
Tal vez la mano de su padre cerca lo tranquilizaba.
El color de las mejillas volvió a su tono natural y el demonio vio como Kagura se relajaba. Con suerte dormirían de un tirón lo que quedaba de noche. Ella se aferró a él y le agarró una mano, colocándola sobre su vientre. Sesshomaru no se sorprendió, pero la miró.
'Asi me duele menos' susurró ella, cerrando los ojos.
A la mañana siguiente, Sesshomaru partió con su hijo hacía el altar. Tras unos minutos volando, ambos llegaron a la cabaña, que parecía aún más vieja que el día anterior. Su padre entró primero y olfateó el lugar. Un deje de energía maligna descansaba alrededor, pero nada de lo que tener en cuenta. Las velas estaban apagadas y sin cera. El bol donde había estado las cenizas estaba en el suelo y al gran demonio perro le llamó la atención la pared chamuscada, donde una marca de pared impecable en forma de hacha se veía claramente.
'Cuando vine estaba el hacha colgando en la pared, las velas encendidas y el bol con las cenizas' comentó Shiromaru, mirando alrededor de la pequeña cabaña. Una habitación vacía en el lado derecho y nada más. 'Encontré este lugar porque apareció una aura de energía pura, padre'
Sesshomaru se giró para volver a casa, recordando el olor del ambiente y la energía. Shiromaru lo siguió, ambos caminando.
'Cuando entré y volví a salir, la energía salió disparada hacia el cielo y luego desapareció'
Su padre solo asintió. Shiromaru miró una última vez la cabaña a la lejanía, tragando saliva.
'Me da mala espina, todo esto'
Un año después.
Shiromaru bostezó cuando el alba le rozó las mejillas. El calor del verano estaba apunto de llegar y las flores de cerezo del jardín cayeron sobre el suelo, dejando ver unas hojas verdes y amarillas. Kagura abrió la puerta del pasillo unos segundos después, mirando a su hijo aún recostado y todo el pelo alborotado. Kagura le sonrió.
Oh, espera...Ese tipo de sonrisa…
'¡No!' gritó él, incorporándose rápidamente para agarrar el kimono. Kagura bufó y Sesshomaru apareció detrás de ella, mirando a Shiromaru. Paralizado a medio camino de coger a Kanzen, el chico se rindió.
'Maldita sea'
Su madre sonrió de nuevo, acercándose para plantarle un beso en su frente, justo en la luna. Shiromaru frunció el ceño.
'Volveremos al atardecer, cuida a Kane' dijo Kagura 'Te traeremos un coletero nuevo del mercado'
Cuando sus padres desaparecieron en el cielo, Shiromaru suspiró y se levantó.
Ah, su hermano…
No pudo evitar sonreír al recordar al pequeño. Un bebé de casi cuatro meses dormía en la habitación de sus padres. Tan diferente a él, pensó cuando se sentó a su lado, apoyando un codo en la rodilla, dejando caer la cabeza en su mano.
Tenía los mismos ojos que Shiromaru, pero su color amarillo resaltó el pelo negro y liso. Se parecía a su madre en casi todo, ya que no albergaba luna en la frente. Tan solo una raya en cada mejilla, como su hermano. Shiromaru se hizo una coleta y se levantó, abriendo la puerta del pasillo.
'Satoru' llamó. El sirviente apareció enseguida frente a él.
'Dígame, joven señor'
'Tráeme algo para desayunar' ordenó. El demonio asintió, desapareciendo de nuevo. Volviéndose a la habitación, un pequeño gimoteo le avisó del inminente despertar de su hermano pequeño.
'Hey, hey, no llores' acercándose a él, lo arropó en sus brazos y Kane bostezó con su pequeña boca antes de cerrar los ojos y dormir de nuevo.
Sus padres llegaron a la tarde, Kane, quien mordía una pequeña pelota de juguete miró hacia los recién llegados. Shiromaru asintió a su padre mientras Kagura recogía al pequeño y Kane sonrió levemente al rodear el cuello de su madre. Miró a Shiromaru y le lanzó una pequeña bolsa de terciopelo rojo.
'Gracias, madre' un coletero verde con dos perlas blancas colgando fue un buen regalo por cuidar a su hermano, pensó.
Sesshomaru caminó hasta la mesa alargada y depositó las espadas. Quitándose la armadura, se sentó frente la mesa de la habitación, dirigiéndose a Shiromaru.
'Mañana me acompañaras al sur, pasadas las montañas de la niebla' informó. Shiromaru asintió. Kagura, por otra parte, levantó las cejas mientras se sentaba con Kane en su regazo.
'Esas montañas albergan muchos templos de monjes demoníacos' habló ella, mirando a su marido por encima del hombro. Sesshomaru asintió.
'Un guardia me informó que habían visto salir una energía desde la montaña. Últimamente vaga cerca de aquí'
Un cosquilleo subió por la columna vertebral de Shiromaru, quién se estremeció en silencio.
'Otra vez esa sensación'
Kagura se quedó con Kane mientras su marido y su hijo investigaban la sospechosa energía que merodeaba por los alrededores de la zona. La bruja del viento sonrió a su hijo mientras lo vestía después de un baño. El niño la miró con sus grandes ojos amarillos y balbuceó mientras movía las manos, aún mojadas.
'Eres tan diferente a tu hermano, Kane' murmuró Kagura sonriendo, como si pensara que su hijo la entenderí diferentes, pensó de nuevo, mientras acariciaba la mejilla de su niño.
Shiromaru aterrizó detrás de su padre. Habían sobrevolado los bosques más cercanos siguiendo un olor familiar hasta que llegaron al pie de las montañas de la niebla. Shiro olfateó el lugar, pero frunció el ceño al no saber reconocerlo. Sesshomaru caminó hacia el templo más cercano y dos mujeres humanas corrieron hacia dentro,suplicando clemencia mientras intentaban avisar al monje.
Un demonio con apariencia humana apareció por la puerta.
'¿Quiénes sois?' gritó, a unos metros de distancia.'¿Y qué hacéis en mi templo?'
'Yorosuke' habló Sesshomaru 'El demonio que se hace pasar por monje' Yorosuke entrecerró los ojos.
'Soy monje' corrigió, bajando las escaleras, acercándose a padre e hijo. 'Si no tenéis nada que hacer, iros'
Shiromaru se mantuvo muy en silencio, dispuesto a no interrumpir la charla de su padre y el monje.
'Últimamente hay una energía procedente de estas montañas que merodea por mis tierras' informó. El monje levantó una ceja.
'No sé de qué hablas, perro' Por un momento, el menor pensó que su padre lo mataría por la falta de respeto, pero Sesshomaru pareció hacer oídos sordos.
'El olor es el mismo que tu templo' aclaró. El monje gimió internamente. Unos segundos después, suspiró.
'Bien, sí, la energía procede que aquí, pero no puedo evitar que se aleje hasta que…'Sesshomaru levantó una ceja.
'Explícate' Ordenó, serio. Yorosuke se encogió de hombros.
'Me dan igual vuestros asuntos, mientras me dejéis en paz. Hace algo más de un año una esencia malvada se apoderó del altar de este templo.' Shiromaru escuchó con mucha atención e incluso con emoción. 'Hice una resurrección'
'¿Es relevante?' preguntó el demonio perro. Yorosuke se volvió a encoger de hombros.
'El alma de un demonio que había muerto se presentó frente a mi templo, cargada de odio y rencor. Como monje lo encerré en un pequeño templo lejos de aquí.'
'El templo de hace un año' habló Shiromaru. Su padre le lanzó una mirada de advertencia y Shiromaru calló.
'Le purifiqué el alma y lo abandoné lejos de mi templo, no queriéndolo merodear y apropiarse de mi hogar. Hace unos días, la energía negra del templo que abandoné volvió a mí y me pidió que hiciera una reanimación'
'Qué poca personalidad, cumpliendo órdenes en vez de defenderte' habló Sesshomaru en voz alta. Yorosuke no se ofendió.
'Quería que se fuera de aquí y lo conseguí. Reviví su cuerpo y su alma y me dijo que quería venganza. No me interesé en sus asuntos, pero me dijo que cuando cumpliera con su deseo, toda su energía restante de este templo desaparecería.'
'¿Dónde está ese demonio?'
'Ni lo sé, ni me interesa.' Yorosuke levantó la mano. 'Ya he hablado demasiado, si no queréis nada más, largaos'
Sesshomaru dio media vuelta, pasando al lado de su hijo, quién no se movió del lugar. Vio como el monje volvía a subir las cuatro escaleras hacia la puerta.
'¿Cómo se llamaba?' preguntó Shiromaru. Su padre se detuvo y lo miró. Yorosuke se volvió hacia el chico.
'¿Por qué lo preguntas?'
'Shiromaru' advirtió de nuevo su padre. 'Nos vamos' Una gota de sudor cayó por su sien, consciente de desobedecer las órdenes de su padre.
'Tengo un mal presentimiento, padre' murmuró hacia su superior. Volvió de nuevo la atención al monje.
'¿Cuál era su nombre?'
'Tomoe'
