Hola! Aquí tenemos el nuevo capitulo, ya nos acercamos al final. Que disfruten.

Inuyasha no me pertenece.

Capítulo 23: Temor

Kagura abrió la puerta corredera del pasillo que daba al jardín. La cálida brisa de verano rozó sus pies descalzos mientras paseaba lentamente con Kane en sus brazos. El bebé no dormía, pero se le veía tranquilo. Era de noche y el niño observó la luna con los ojos abiertos, moviendo los brazos hacia arriba. Kagura río y se detuvo para inclinarse y besarle la nariz.

Shiromaru en la frente, Kane en la nariz.

'¿Te gusta la luna, cielo?' susurró ella, sonriendo con ternura mientras le acariciaba la mejilla.

'No'

Lo primero que hizo Kagura fue jadear e inconscientemente apretó los brazos alrededor de su hijo, en un instinto de protección. Se giró hacia la voz y los ojos rojos se abrieron con horror.

'Tú…'

'Ha pasado un tiempo, Kagura' susurró mientras se acercaba a ella con pasos lentos 'Venía buscando al idiota que me atacó, pero me alegro de haberte encontrado sola'

Kagura abrazó a Kane más fuerte y cuando quiso buscar en su manga el abanico, abrió los ojos aterrorizada.

El abanico estaba en su habitación y Tomoe caminaba con lentitud hacia ella.

Espera, ¡Los guardias! ¿Donde estaban los guardias y los sirvientes? ¿Por qué no venían a protegerla?

Dió un paso hacia atrás y Kane dejó ir un quejido que hizo frenar a Tomoe.

'Vaya, vaya' rió maliciosamente '¿Otro cachorro más, Kagura?'

Ella solo tragó saliva y, utilizando el viento, desapareció del jardín.

'Te piensas que podrás escapar de mi otra vez' Tomoe agarró el hacha y saltó el muro del castillo, viendo como Kagura volaba en la pluma blanca, dirección las montañas de la niebla.

Volando con velocidad, apareció frente a ella, obligándola a frenar. Kane gimoteó en el pecho de su madre y Kagura lo abrazó más fuerte.

'Sesshomaru te mató' escupió, algo confundida.

'Y aquí estoy' Tomoe abrió los brazos a sus lados 'De carne y hueso. Sabes, Kagura, no esperaba revivir. Pero cuando mi alma llegó a un templo, obligué al monje de allí a que me reviviera.' Bajó los brazos y cogió el hacha 'Toda mi ira, mi rencor y mi odio volvieron a correr por mis venas'

Kagura tembló cuando se dió cuenta de toda la situación. Si corría, la perseguiría, si intentaba luchar cuerpo a cuerpo, la mataría. Tenía que proteger a Kane.

'¿Buscas venganza?' preguntó ella, frunciendo el ceño, intentando mantener la compostura 'Busca a Sesshomaru y lucha de nuevo. Él te mató y lo volverá a hacer'

Tomoe sonrió '¿Le das el trabajo sucio a tu marido? ¿O te has vuelto una cobarde? Mira Kagura, aún quiero que vengas conmigo, sabes. Qué vivas en mi castillo, duermas en mi cama...Y para eso…' Levantó el hacha y un cúmulo de energía se creó a su alrededor. '¡Para eso mataré primero a ese niño bastardo!'

'¡No!' Kagura saltó, evitando el ataque y se colocó temblorosa sobre una rama. Kane sollozó levemente y Kagura lo consoló colocando una mano en la cabeza, atrayéndolo hacia ella. Tomoe miró hacia arriba.

'Esta vez no podrás escapar, Kagura'

'¿Qué está pasando?' Shiromaru voló todo lo rápido que pudo para alcanzar a su padre. Cuando el monje dijo el nombre del demonio revivido su padre gruñó y voló a toda velocidad hasta el castillo. '¡Padre!' gritó.

'Lo huelo. Huelo el olor a zorro' Sesshomaru frunció el ceño y miró a su hijo quien estaba a unos metros detrás. 'Vete a castillo y quédate allí'

'¿Eh? Pero madre está allí ¿No?' Sesshomaru no contestó. Olía a su mujer y su hijo no muy lejos de aquí, y también a Tomoe. 'Gira a la izquierda y vete al castillo'

'Pero padre…'

'¡Ahora!' gruñó, con los ojos rojos. Shiromaru se apartó un poco y voló hacia su izquierda, mientras veía como su padre se transformaba en un gran perro demoníaco.

Shiromaru volaría hasta el castillo, y si no veía a su madre allí, la buscaría. Aunque tuviera que desobedecer las órdenes de su padre.

Sesshomaru corrió entre los árboles en su forma canina, destrozando varios por el camino. El olor a la sangre de su mujer lo alertó. Volviendo a su forma original, la figura de Kagura arrodillada en el suelo lo asustó.

Tenía el pelo suelto y la marca de tres garras en la cara, que bajaban de la frente hacia la mandíbula, provocando cerrar su ojo derecho. Un corte profundo en un brazo y la sangre se le escurría hasta el suelo.

Estaba llorando.

'Kagura' se acercó él, arrodillándose a su altura, colocando la mano en un hombro. Kagura levantó la mirada mientras la mandíbula le temblaba. Agarró la manga del kimono de su marido y se acercó a él.

'Kane…' gimoteó 'Se ha llevado a Kane…'

Sesshomaru frunció el ceño, muy enfadado. Un sudor frío le recorrió la nuca y apretó el puño del suelo con fuerza. Tenía que perseguir el poco olor que quedaba de Kane y del bastardo de Tomoe.

'Ha vuelto a la vida' susurró Kagura, claramente asustada. Sesshomaru miró la herida de su hombro. Era profunda, pero no era mortal.

'Vuelve al castillo, iré a por Kane' aseguró, mientras se levantaba. 'Shiromaru está llegando, quédate con él' Kagura tenía miedo. ¿Y si ya lo había matado? ¿Y si había decidido torturarlo? Más lágrimas cayeron por sus mejillas. Sesshomaru le pasó la mano por la mejilla suavemente antes de transformarse en una bola de luz y desaparecer.

Shiromaru quedó paralizado al ver los cadáveres de decenas de sus guardias y sirvientes. Caminó hacia el jardín con lentitud mientras desenvainó a Kanzen.

'Se..señor' Shiro se giró rápidamente y un sirviente herido de una pierna cojeaba hacia él.

'¿Qué ha pasado?' preguntó.

'Atacaron el castillo, un demonio zorro. Nuestras más sinceras disculpas' el demonio se inclinó con dificultad, haciendo una reverencia.

'¿Y mi madre y Kane?' preguntó, algo nervioso.

'No lo sabemos, pero ambos huyeron cuando llegó el enemigo, señor'

Shiromaru asintió mientras guardaba su espada.

'Haced un entierro para todos los muertos y limpiar el jardín' ordenó. Su padre hubiera matado a todos los supervivientes. El guardia asintió, levantándose. Shiromaru olfateó el ambiente.

'El olor del demonio es similar al del templo' pensó mientras saltaba en el aire, volando.

Sesshomaru aterrizó en un bosque de bambús. El olor a Tomoe se dispersó por este lugar. Desenvainó a Bakusaiga, pendiente de cualquier movimiento ajeno.

'Ha pasado un tiempo, perro' se giró lentamente hacia la figura que se acercaba, el hacha en su mano derecha. Entrecerró los ojos con rabia.

'Patético' susurró, lo suficientemente alto como para que Tomoe lo oyera. '¿Dónde está?'

'¿Quién?' preguntó el zorro, burlón. Sesshomaru apretó el agarre de su arma.

'Deja de hacerte el tonto, inútil. Este Sesshomaru te partirá en dos si no contestas'

'Entonces nunca sabrás dónde está tu cachorro'

Sesshomaru saltó hacia él y Tomoe bloqueó el ataque con su hacha, mientras sonreía, muy cerca de su rostro.

'Está muerto'

'Mentira' murmuró el demonio perro, saltando hacia atrás '¡Bakusaiga!' Una ola de energía verde rompió varios bambúes antes de ser esquivada por Tomoe.

'Te noto intranquilo, Sesshomaru. Lo notó en tu espada' el demonio zorro caminó hacia él. Sesshomaru mantuvo su compostura seria. 'A través de tu espada noto tu duda'

'Tonterías'

'Dudas de que haya matado a tu hijo' sonrió.

'¡Silencio!' gritó. Y otra oleada de energía procedente de su espada se dirigió hacia el enemigo.

Shiromaru voló siguiendo el olor a zorro. No sabía qué pasaba con ese tal Tomoe, ni qué relación tenía con su padre o su madre. Tragó saliva. ¿Y si su madre y su hermano estaban en peligro? No, eso no pasaría, su madre era muy fuerte.

Pero, ¿y si Tomoe lo era aún más?

La cara de su padre al escuchar el nombre del demonio y la velocidad con la que salió disparado hacia el castillo fueron suficientes como para preocupar a Shiromaru.

El olor a la sangre de Kagura le llamó la atención. Junto con el aroma de Kane.

Cambiando de dirección y volando entre un espeso bosque oyó un quejido, seguido de un sollozo. Aterrizando cerca, caminó hacia el llanto hasta que vio un bulto blanco en el suelo, al pie de un árbol.

'¿Kane?' Shiromaru se acercó algo apresurado, destapando al niño. Kane lo miró con los ojos muy abiertos mientras otra oleada de lloros salió de su pequeña boca. Suspirando de alivio, Shiromaru recogió a su hermano. Había sangre en sus mejillas, pero no era suya. Pequeños hematomas se dibujaban en sus pequeños brazos, consecuencia de ser agarrado con fuerza. Mirando alrededor buscó a su madre, pero no la olió.

Kane sollozó mientras se aferraba al kimono de su hermano, consciente de que era él.

'Si pudieras hablar, Kane, agradecería tanto que me dijeras dónde está mamá…'