Hola amigos y amigas. gracias por los comentarios que me dejaron en el primer capitulo. Aqui les dejo el siguiente capitulo. a quien no leyera mi historia " descubriendo un nuevo universo", este capitulo hace una pequeña referencia. DBZ Y DBS ni sus personajes me pertenecen. son de akkra toriyama.

Capitulo 2

Vegeta fue temprano a despertar a Trunks.

- ¿Sucedió algo, papá?- preguntó el niño mientras daba vueltas en la cama

- A tu abuelo le gustaría pelear contigo- explicó.

- ¿En serio?

- Si. Pero él lleva mucho tiempo muerto. Necesito que seas suave al principio. Sin embargo, si le ganas, podrás tener esa cosa que tanto querías comprar la semana pasada.

- ¡¿Te refieres al video juego?!, pero mamá ya me dijo que no.- dijo emocionado y decepcionado al mismo tiempo.

- No te preocupes, yo haré que diga que si.

- ¿De verdad? ¡Eres increíble!

- Ahora cámbiate, te espero afuera en 20 minutos.

El Rey aguardaba en el predio cuando cuando Vegeta y su hijo llegaron. Trunks miró exaltado a su padre y este le guiñó un ojo. Sabía que su pequeño era poderoso y al mismo tiempo muy noble.

Ambos contrincantes te pusieron en posición de pelea. La mirada suave de Trunks se transformó en un gesto desafiante. Como le había enseñado su padre, esperó hasta que su oponente atacara primero. El Rey Vegeta se abalanzó rápidamente sobre él. Sus golpes era lentos y pesados. Trunks intentó mantener el débil ritmo de su abuelo. Esperó a que se acostumbrara nuevamente a los movimientos de pelea.

El Rey Vegeta se sentía incómodo de que ese mestizo pudiera pelear a su nivel. " Estoy fuera de estado" se dijo. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos se sentía más libre y ágil. Al mismo tiempo Trunks aumentaba la exigencia. De a poco el nivel de dificultad fue incrementándose y el Rey Vegeta empezaba a sentir la presión, hasta que logró golpearlo fuertemente, sin importarle que se tratara de un niño.

En un momento de respiro, el soberano evaluó su propio desempeño y se sintió satisfecho por poder mantener esa pelea y consideró que el niño no era gran cosa, tal como se había imaginado. Sin embargo, no se esperaba que su nieto se sintiera desafiado y empezara a desplegar todo su potencial.

Trunks se emocionaba cada vez más con cada golpe que daba y el Rey no daba a basto, finalmente, el pequeño sintió que era momento de lucirse y con un gran resplandor que se desprendió de su cuerpo, y una ola de energía que surgió de su interior, se transformó en súper Saiyayin. Con un solo golpe en ese estado el Rey Vegeta cayó al suelo y la pelea finalizó.

Trunks se sintió contento de pasar tiempo con su nuevo abuelito y de haber ganado. Ahora tendría su nuevo juego y su padre se sentía más que satisfecho.

Padre e hijo chocaron sus puños en señal de victoria y se dirigieron al interior de la casa, dejando al Rey de espaldas sobre la verde hierba.

"Está cansado, dale tiempo para recuperarse" le dijo Vegeta a su hijo para que no se preocupara, aunque en realidad poco le importaba qué le sucediera.

Bulma estaba en su escritorio de trabajo haciendo una última revisión de unos planos cuando se sorprendió de las fuertes manos que empezaron a acariciar sus caderas.

- ¡Vegeta! – exclamó ella.

Él apoyó su cuerpo sobre la delicada espalda de la peliazul mientras se acercaba a su oído.

- ¿Hay algún problema?- le susurró de tal forma que un escalofrío fue inminente.

- Estas de muy buen humor- destacó Bulma mientras acariciaba las inquietas manos de su esposo.

- Si. No puedo negar eso. Siento que debería hacer algo por Trunks también- explicó- ¿Por qué no le compramos ese tonto juego que tanto quiere?

- ¡Ya se lo que estás haciendo! ¡Estás intentando chantajearme mientras me seduces!

- Claro que no.- mintió el Saiyayin

Vegeta se separó del cuerpo de su esposa porque el ki de su padre se aproximaba.

- La negociación sigue abierta- dijo Bulma mientras volvía a sus papeles.

De repente, el Rey apareció con su cara pálida y cubierta de sudor frío.

- ¡¿Por qué no me dijiste que tu mestizo podía transformarse en el legendario súper Saiyayin?!

Vegeta sintió la satisfacción de que su plan saliera perfecto.

- No creí que fuera necesario, después de todo no te interesan mis hijos débiles y frágiles.

El Rey Vegeta estaba agitado y furioso. ¿Por qué? ¿Qué había pasado? ¿Cómo podía ser tan fuerte un niño de tan poca edad?

- Ahora si me disculpas, tengo que perder tiempo con mi hija.- dijo irónicamente Vegeta, marchándose y dejando a su padre sin las respuestas que buscaba y con una sorpresa muy difícil de describir.

Bulma miró la escena y supo rápidamente que pasaba. En cierta medida sentía pena por aquel hombre. Tenía esa mirada llena de confusión que Vegeta solía tener cuando aún no podía transformarse en súper Saiyayin.

- Serviremos el almuerzo temprano. No faltes.- señaló Bulma con una blanca sonrisa al ver que el soberano se marchaba.

Durante la tarde, Vegeta y Trunks terminaban de entrenar cuando el Rey volvió a la casa. Se encerró en su habitación y Bulma hizo enviar comida y demás cosas.

"No te preocupes por él, no lo merece" le dijo su esposo.

Nuevamente estaban en su habitación cuando el Rey llamó nuevamente a la puerta. Vegeta, con aires de triunfo, salió para reunirse con él.

- ¿Y bien? ¿Qué tienes para decir ahora?- preguntó Vegeta.

- Cada vez te entiendo menos -confesó – Tu hijo puede trasformarse en el legendario súper Saiyayin. ¿Acaso tú también puedes?

- Si- respondió el príncipe de forma corta y seca.

- Es decir que tú y tu hijo lograron lo que muchas generaciones de saiyayines nunca alcanzaron, y consideraron leyenda, y lo único que hicieron es corretear por aquí. Estoy muy sorprendido, Príncipe Vegeta. Nunca pensé que fueras tan estupido.

Vegeta no esperaba que su padre reaccionara así. Con la victoria de Trunks pensó que dejaría de cuestionarlo. Él era poderoso, su hijo también lo era. El Rey ya no tenía derecho a denigrarlos. ¿Por qué continuaba haciéndolo?

- Tienen el poder suficiente para continuar conquistando planetas, nadie podría pararlos.

- Otra vez con eso.- bufó Vegeta.

- ¡Si! ¡Otra vez con esto! Es que no me entra en la cabeza en qué te has convertido. Cuando eras un niño pensaba que tenías alma de conquistador y de guerrero, que llegarías muy lejos, pero…

- Destruyeron nuestro planeta- interrumpió el príncipe.

- Voy a plantearte una situación hipotética, Vegeta. ¿Quién serías tú si nuestro planeta aún existiera? ¿Serias así, como eres ahora, o como cuando eras niño? ¿Habrías elegido esta vida por encima de la que perdiste? ¿Quién es tu verdadero "Yo"? Creo que te estás engañando a ti mismo, hijo. Solo piénsalo. – explicó suavemente el Rey, y luego se marchó a su habitación.

Vegeta volvió a la cama, sin darle ninguna importancia a lo que su padre dijo. Bulma lo esperaba despierta.

- ¿Está todo bien?- preguntó su mujer.

- Si, lo está. – respondió Vegeta mientras se acercaba a ella rápidamente.

- ¿Estás seguro …?- indagaba la peliazul cuando Vegeta la interrumpió con un beso largo y profundo.

Bulma notó que cada vez que ella iba a pronunciar palabra alguna, él volvía a besarla, y entendió que él realmente solo quería perderse allí, entre la calidez de las sábanas y sus brazos. Vegeta no decía nada, solo buscaba el cuerpo de su esposa, como si quisiera llenar un vacio en sí mismo.

Vegeta no podía conciliar el sueño y miraba el techo sin parar. El planteo de su padre lo hacía pensar. Imaginaba que su planeta aún existía y se decía " ¿Dónde estaría yo si fuese así?" Él era el príncipe, no podía estar en la tierra.

Se imaginó dos supuestas realidades. La primera: su planeta nunca fue destruido, y la segunda: hoy en día su planeta vuelve a existir.

Vegeta se volteó y miró la desnuda espalda de su mujer que descansaba a su lado. Miró la cómoda habitación llena de cosas de ambos. Miró por la ventana las luces que llenaban el legado paisaje de la ciudad. Observo las fotos de Trunks y su pequeña recién nacida Bulla, que colgaban en la pared.

Si su planeta no se hubiese destruido, nunca habría llegado allí ( por lo menos para quedarse). Volvió a mirar la sensual silueta de Bulma, y entendió que él nunca se hubiese fijado en ella.

"Era impensable" pensaba. Probablemente ya hubiese conseguido una esposa de su raza con la que tener hijos puros, antes de llegar a la tierra. Una mujer con rasgos de saiyayin, fuerte, orgullosa y miembro de la realeza. Vivirían en el palacio. Ese edificio de altas paredes y de piedra fría. Llevarían la ropa formal de los saiyayines y nadie usaría esos perfumes que usan en la tierra. Tendrían hijos. El mayor se llamaría igual que él y de seguro tendría sus rasgos. Los más débiles serían enviados a otros planetas o estrellas. De repente, la imagen de Trunks y Bulla llegó a su memoria. ¿Hubiese él podido enviar a esos dos hijos a algún lugar extraño de la galaxia? ¿En que estaba pensando?. Vegeta sintió un escalofrío, porque si su planeta no hubiese sido destruido, probablemente hubiese tenido que enviarlos. Sí, a su hijo Trunks y a su pequeña Bulla.

Sin embargo, si él nunca hubiese conocido a Bulma, sus hijos no hubiesen existido. Bulma estaría casada con otro hombre. Uno humano. Pensar en esa idea lo molestaba demasiado. Trunks y Bulla serían hijos de otro. Bulma había elegido esos nombres, y probablemente también hubiesen sacado los rasgos de su madre. Ellos existirían aún sin Vegeta.

Aunque él llegase a la tierra, y Bulma no estuviese casada, ella no se fijaría en él, y de eso había pruebas. Solo una palabra: namekusein.

Tal vez todo hubiese sido más simple y drástico. Tal vez hubiese destruido el planeta Tierra antes de llegar a la adolescencia. Quién sabe.

Sin embargo, él sería el príncipe, y luego el Rey. Gobernaría el universo y sería sumamente poderoso. Al no conocer a Bulma y sus hijos no hubiese sufrido por no tenerlos. A pesar de todo ello, odiaba plantearse esa realidad. No le gustaba. Y además, ya era demasiado tarde.

Pero, ¿qué pasaría si hoy apareciera nuevamente su planeta y su raza? Las cosas se complicarían aún más. Él tendría que elegir. Y no se supone que elija donde vivir. Tendría que elegir quién ser: el soberano fuerte que todos esperan, o el esposo y padre que su familia desea. ¿Quién es Vegeta en realidad? No podía desempeñar ambos papeles. No eran compatibles.

El Saiyayin sintió su pecho arder y no se supo responder esa simple pero profunda pregunta. Tragó saliva con dificultad y cerró lo ojos, esperando sentirse menos abrumado. Se giró nuevamente y su esposa seguía allí, dormida. Vio su cuerpo moverse levemente y extendió su mano para acariciar esa blanca piel. En ese momento la calidez de ella no lo alcanzó y tuvo la sensación de estar tocando la nieve del frío invierno. En tan solo un instante un inmenso abismo se colocó entre ellos. ¿En que estás pensando, Vegeta? Se recriminó.

Sin siquiera notarlo había caído dormido. Muchas imágenes lo visitaron en sueños y lo llenaron de mayor confusión. "¿Qué es lo que quieres?" Le preguntaba Bulma en sueños mientras tomaba la mano de sus hijos y se marchaba. " No es necesario que vengas con nosotros" le explicaba con esa sonrisa característica de su mujer. Aún lo miraba con sus ojos esperanzados, era como aquella vez en que ella lo sostuvo cuando él lloró. Llevaba el mismo vestido blanco, su cabello largo y las piernas manchadas de tierra mojada. Pero esta vez no se quedaba a abrazarlo bajo la lluvia. Solo tomaba a Trunks y a Bulla y se marchaba. La sombra de otro hombre aguardaba a lo lejos y ellos se alejaban junto a ese extraño.

Repentinamente Vegeta despertó. Miró a su lado y Bulma no estaba allí. Se levantó de un solo movimiento y salió corriendo de la habitación. Aún estaba a medio despertar y el pasillo se le hacía más largo de lo que en realidad era. Al pasar por el cuarto de Trunks, la puerta estaba abierta y se detuvo. Miró hacia adentro y su hijo descansaba en su cama mientras sostenía a su hermana en brazos. Vegeta entró silenciosamente en la habitación y los observó. Trunks llevaba esos pijamas coloridos que siempre consideró tontos, pero en ese momento le causaron cierta ternura. Era un niño después todo.

Vegeta se acostó justo a sus hijos y con su fuerte brazos los rodeó y los acercó a él.

- Nunca los enviaría a otro planeta- dijo en voz baja- aunque sean la cosa más débil de todos los universos. No me importa.

Cerró sus ojos una vez mas y cayó dormido rápidamente.

Bulma entró a la habitación con el desayuno para los niños cuando se percató de la presencia de Vegeta. Se arrodilló junto a la cama y Vegeta no despertó. Puso su blanca mano sobre el brazo de su esposo y descansó unos instantes mirando a los tres saiyayines, antes de soltar una pequeña y amorosa sonrisa.