8Fairy Tail: Una Aventura Eterna.

Segundo Arco.

Capítulo 3/42: ¡La Chica de las Flores!

Después de la derrota de Seven Satan y Acnologia, los jóvenes magos de la cuarta generación de Fairy Tail se concentraron en vivir sus vidas normales de magos entrenando, divirtiéndose y haciendo misiones. Pero seis meses después de aquella misión, a los jóvenes magos de Fairy Tail nuevamente se les fue encargada una nueva misión por parte del consejo y estos sin dudar la aceptaron.

Al día siguiente, para que los magos de Fairy Tail comenzaran esa misión primero tenían reunirse con las hermanas dragones de Sabertooth y también con Sophia y Macbeth que veían del consejo, además de dos magos de Lamia Scale, aunque ellos ya habían comenzado la misión un día antes. Cuando todos estuvieron juntos, se dirigieron a una zona en donde podrían estar sus objetivos, pero debido a un pequeño accidente, Tsuna se separó del grupo.

Estando dentro del bosque, Tsuna término encontrándose con un poderoso mago de hielo que le cayó mal al instante, y ambos comenzaron una lucha entre ellos. Pero debido a la interrupción de sus compañeros y de una joven de cabello rosa, el Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación y el joven mago creador de hielo descubrirían una cosa sorprendente uno del otro.

-¡Todos! ¿Lograron encontrarme?- Dijo Tsuna feliz al ver a sus compañeros.

-Por supuesto. ¿Cómo no te encontraríamos si te la pasas causando explosiones en el bosque? Solamente tuvimos que seguir los fuertes sonidos- Contesto Marcus de brazos cruzados.

-¿Por qué estabas usando tu magia, Tsuna? Pudimos ver una explosión de llamas mientras nos acercábamos- Preguntaba Alicia curiosa.

-Pero por alguna razón sentimos algo diferente en ella…algo como frio- Menciono Sonia a la conversación.

-¡Eso es culpa de este tipo!- Exclamo Tsuna apuntando el dedo hacia el joven peliblanco en frente de él.

Cuando Tsuna apunto su dedo en dirección al mago de hielo, los magos de Fairy Tail, Sabertooth y del consejo observaron a ese joven de cabellos blancos y también vieron a la joven de rosados cabellos largos con un fleco blanco, y notaron también que los dos se parecían mucho. Pero aunque la mayoría de ese grupo desconocía la identidad de esos dos jóvenes, cierta maga de hielo de Fairy Tail al ver a esos dos jóvenes se sorprendió al principio y mostro una sonrisa, y los dos jóvenes que al parecer eran hermanos, también se sorprendieron al ver a la chica peliazul oscuro.

-¡Leo-kun! ¡Ur-san!- Nombro Raine muy contenta al ver a los dos magos.

-¡Raine!- Dijo la chica pelirosada igual de feliz al ver a la maga de hielo.

-¡Raine-san!- Dijo el joven peliblanco con sus mejillas levemente sonrojadas al ver a la chica.

La maga de hielo se acercó a los dos hermanos que al parecer se llamaban Leo y Ur, y esto sorprendió a la mayoría de los jóvenes y Exceeds, aunque no parecía que sorprendiera al mago de ilusiones del grupo.

-Ha pasado tiempo desde que no nos vemos, Raine- Menciono la chica pelirosa de nombre Ur.

-Es cierto. Ha Raine le alegre de que estén bien- Contesto la peliazul oscuro contenta.

-H-Ha nosotros también nos alegra de que tu estés bien, Raine-san- Comento el joven de cabello blanco de nombre Leo que estaba un poco apenado.

-¿Eh? ¿Estas personas conocen a Raine-san?- Preguntaba Lucia confundida.

-Oye, Raine, ¿Podrías explicarme que está pasando? ¿Conoces a estos tipos?- Preguntaba Tsuna un poco grosero.

-Es verdad, Tsuna-sama ni los demás los conocen, así que permitan que Raine presente- Hablo la maga de hielo- Ellos son Leo Vastia-kun y Ur Vastia-kun. Los dos son hermanos gemelos y pertenecen a Lamia Scale. El padre de ellos y el de Raine son muy buenos amigos y desde que éramos pequeños nos han entrenado juntos a Leo-kun y a mí en el uso del Ice Make. Por esa razón los conozco-

-¿Tsuna-sama?... ¡¿Así que este idiota cabeza de carbón es el maldito Tsuna-sama del que Raine-san siempre está hablando?! ¡Es imposible que a Raine-san le guste este tipo!- Pensó Leo con gran ira.

-Tenía razón, este tipo es el famoso Tsuna-sama del que Raine está enamorada. Si es así, mi hermano no se llevara muy bien con el…creo que mejor no hubiéramos venido- Pensó Ur con una gota de sudor bajando por su mejilla.

-¿Vastia? ¡Son los hijos de Lyon!- Menciono Happy al escuchar el apellido de los gemelos.

-¿De Lyon-san? Eso significa que son hijos de Meredy-san, ¿verdad?- Preguntaba Sophia curiosa.

-Si. Ellos son nuestros padres. Pero nosotros decidimos estar en el gremio con nuestro padre que trabajando en el consejo junto con nuestra madre, aunque no es que a ella le moleste- Contesto Ur amablemente.

-¿Ellos son magos de Lamia Scale? Y si están aquí… ¿Significa que ellos son quien nos acompañaran en nuestra misión?- Preguntaba Lisa curiosa.

-Eso es lo que significa. Ellos dos serán sus nuevos compañeros en esta misión. Espero que se lleven bien con ellos- Dijo Macbeth con una leve sonrisa.

-Eso es imposible- Contesto Tsuna seriamente.

-En eso estoy de acuerdo- Contesto Leo con la misma expresión.

Todos los presentes, a excepción de Raine, notaron como entre los ojos del mago de hielo de Lamia Scale y el mago de fuego de Fairy Tail, estaba ocurriendo un choque de relámpagos que indicaban la ira que estos dos se tenían. Ese escenario les dejaba una gota de sudor bajando por sus cabezas a la mayoría de los jóvenes y Exceeds.

-Parece que Tsuna-sama y Leo-sama no tuvieron un no muy buen primer encuentro- Menciono Sorano observando.

-Si…eso parece- Apoyo Ryos no tan sorprendido.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Dijo el Exceed verde igual de contento.

-Pero me pregunto si será por sus magias opuestas…- Hablo Lector.

-… O por algo mucho más personal- Hablo Pantherlily.

-Cual sea la razón, si ellos siguen con ese comportamiento durante toda la misión…no importan que tan fuertes sean los enemigos, seguro se llevaran una sorpresa al ver a nuestro equipo- Dijo Serena entre leves risas.

10 minutos después…

Después de haberse encontrado, los magos de Fairy Tail, las magas de Sabertooth, los magos de Lamia Scale, y los magos del consejo, todos juntos nuevamente se dirigieron en dirección al pueblo que estaba cercano al bosque. Pero durante todo el camino de regreso, todos los jóvenes magos, a excepción de una feliz Raine y un calmado e ignorante Macbeth, notaron como cierto mago de fuego pelirosa y cierto mago de hielo peliblanco no dejaban de mirarse con desprecio e ira.

Incluso tras haber llegado al pueblo, Leo y Tsuna seguían lanzándose rayos de odios de sus afilados ojos y eso le dejaba una gota de sudor en la cabeza de la mayoría de los jóvenes magos.

-Oye, flamita, ¿Podrías dejar de mirarme tanto? Esa cosa encima de tu cabeza a la que tú le dices "cabello" lastima mis ojos- Dijo Leo irritado.

-¿Qué están diciendo, cubo de hielo? ¡Tú eres el que me está mirando! ¿O es que acaso tu congelado cerebro no puede procesarlo?- Respondió Tsuna en el mismo estado.

-Al menos yo tengo cerebro a diferencia de cierto carbón viviente- Contesto Leo aún más molesto.

-¡¿A quién te refieres, maldita paleta con ojos filosos?!- Exclamaba Tsuna chocando su cabeza contra la de Leo.

-¡Obviamente a ti, tonto! ¡¿Acaso ves a otra hoguera viviente por aquí?! ¡Además ya te dije que tú tienes los ojos más filosos que yo!- Contesto Leo respondiendo al choque.

Pero de repente, los dos magos elementales fueron separados tanto por una chica de cabello escarlata con un mechón azul como por una chica de cabello rosa con un mechón blanco.

-¡Ya cálmate, Tsuna! ¡No causes conflictos con los magos de otros gremios!- Regaño Alicia seriamente.

-¡Tú también, Leo! ¡Compórtate!- Dijo Ur un poco molesta.

-¡Él fue el que empezó!- Gritaron los dos jóvenes apuntando su dedo uno contra el otro.

Tras gritar esas palabras, tanto el mago de fuego como el mago de hielo se quedaron callados cuando en sus cabezas apareció un chichón ardiente de gran tamaño debido a los fuertes puños de las dos chicas que los habían regañado.

-¿Alguna queja más?- Preguntaban Alicia y Ur con sus respectivos puños derechos preparados.

-N-No…ninguna- Contesto Tsuna adolorido sobando el chichón de su cabeza.

-Maldición…Tanto esta chica como mi hermana…son algo aterradoras- Pensaba Leo en el mismo estado.

-¡A Raine le alegra que Tsuna-sama y Leo-kun se lleven bien! ¡Incluso Alicia-san y Ur-san los regañan por ser tan parecidos!- Comentaba la maga de hielo con una gran sonrisa de felicidad.

-¿Llevarse bien? ¿Acaso estas ciega?- Preguntaba Lisa al ver la felicidad de la chica.

-Ni siquiera lo intentes, Lisa. Le estás hablando a una chica que no se dio cuenta de los verdaderos sentimientos de Tsuna desde que eran pequeños- Contesto Lily no tan sorprendido.

-Un mago de hielo y un mago de fuego que no se llevan bien y siendo regañados por una chica de cabello escarlata…Esto me trae tanto recuerdos- Dijo Happy nostálgico con una sonrisa.

-Ya es suficiente charla. Debemos comenzar a investigar el paradero del gremio oscuro que ataco el consejo- Informo Macbeth seriamente.

-Eso está bien, pero, ¿Por dónde debemos comenzar a buscarlos?- Preguntaba Serena confundida.

-Nos separaremos en dos grupos. Un grupo se quedara aquí en el pueblo y actuaran como turistas normales pero también quiero que pregunten a los civiles si han visto algo sospechoso estos últimos meses. El otro grupo y yo iremos al lugar en donde se cree que podrían estar escondidos, solo por si acaso- Explico el mago de ilusiones.

-¿Un lugar donde se creen que están escondidos? ¿Acaso sabemos dónde está ese lugar?- Preguntaba Sonia.

-Lo sabemos. Mientras investigábamos los alrededores, mi hermano y yo sentimos una leve pero notable cantidad de poder mágico proveniente de una cueva dentro del bosque. Es posible que tal vez uno o varios magos se escondan ahí- Explico la gemela del mago de hielo.

-Pero si están escondidos, ¿No sería mejor que fuéramos todos de una vez y les diéramos una paliza?- Pregunta Ryos ahora.

-Dije que solo es una posibilidad, no se sabe con certeza si de verdad están ahí o que tal vez hayan puesto una trampa para sus perseguidores, en otras palabras, nosotros. Además si vamos con un grupo tan grande, de seguro notaran nuestra presencia- Explico Ur nuevamente.

-¿Y quién irán a esa cueva?- Pregunto Lucia.

-¡Que vaya yo, y no el cubo de hielo! ¡Que vaya yo, y no el cubo de hielo!- Pensaba Tsuna con determinación.

-¡Que el cabeza de carbón se vaya, y Raine y yo nos quedemos en la ciudad! ¡Que el cabeza de carbón se vaya, y Raine y yo nos quedemos en la ciudad!- Pensaba Leo con gran deseo.

-Los irán a la cueva seremos yo, Tsuna, Leo, Ur, Marcus, Ryos, Sorano, Lisa y Sophia. Los demás se quedaran aquí- Informo Macbeth seriamente.

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué tengo que ir con este tipo?!- Preguntaban Leo y Tsuna con gran ira y apuntando sus dedos uno contra el otro.

-Leo y Ur son los que saben el camino hacia esa cueva, y necesitamos el olfato y buen oído de todos los Dragon Slayers por si hay algún enemigo o trampa en ella o en los alrededores- Explico el pelinegro con blanco.

-¡Raine también tiene una protesta!- Exclamo la maga de hielo levantando su mano.

-¿Raine-san?... ¿Tal vez este molesta porque nos separaremos?- Se preguntaba Leo con un poco de alegría.

-¿Qué es lo quieres?- Preguntaba Macbeth.

-¡¿Por qué Raine-san no puede ir a la cueva junto con Tsuna-sama?! ¡Raine no quiere separarse de el!- Exclamo la peliazul oscuro sujetando el brazo del mago de fuego que no lucia muy feliz.

-¡RAINE-SAN!- Reacciono el peliblanco con gran sorpresa y decepción y mientras sentía como su corazón se rompía en pedazos.

-¡No seas tan pegajosa, Raine! ¡Suelta mi brazo!- Decía Tsuna quejoso tratando de liberarse su brazo izquierdo.

-¡No sea tímido, Tsuna-sama! ¡A nadie le molesta esto!- Contesto Raine rodeada de corazones.

-¡No soy tímido y a mí me molesta, así que suéltame! ¡A mí tampoco me gusta mucho esa selección en el grupo, pero no hay más opción que aceptarla!- Dijo el pelirosa alejándose de la maga de hielo muy triste.

-¡Maldición! ¡Este tipo ni siquiera sabe ni aprecia la suerte que tiene de que Raine-san actué de esa forma con el! ¡Juro que en algún momento lo congelare y me ganare el corazón de Raine-san!- Pensaba Leo furioso apretando sus puños con gran ira mientras sus ojos liberaban una cascada de lágrimas de tristeza.

-Parece que ahora sabemos la razón por la que Leo se lleva tan mal con Tsuna…- Comento Serena observando al mago de hielo.

-Si…es demasiado obvio de que la razón de todo es solo una…Raine- Dijo Sonia un poco seria.

-Sí, es todo por ella. Debido a que ellos entrenan juntos desde pequeños en el uso del Ice Make, mi hermano termino enamorándose de Raine. Aunque para su desgracia, Raine solo ha tenido ojos para Tsuna y no nota los sentimientos de mi hermano, ya que siempre hablaba de su amado y eso molestaba mucho a Leo pero no lo hacía perder las esperanzas de alguna vez ganar su corazón- Susurraba Ur al oído de todos los jóvenes menos a Tsuna, Raine y Leo.

-Si eso es cierto era más que obvio que Tsuna le iba a caer mal al primer momento en que se encontraran- Comento Sophia un poco sorprendida.

-No puedo evitar sentir un poco de lastima por Leo-sama- Dijo Sorano penosa.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Apoyo el gato verde.

-La vida amorosa de los jóvenes sí que es dura. Es bueno que la gran Lisa sea un poco marimacha, no tenga novio, algún enamorado o alguien que se declare ya que si los tuviera sufriría de esa forma- Comento Lector sabiamente.

-Ese último comentario no hacía falta en la conversación, Lector- Dijo la chica rubia un poco molesta.

-Bueno, entiendo más o menos su sufrimiento. Es algo doloroso que la chica que te gusta no se dé cuenta de tus sentimientos, además eso hace mucho más difícil decírselos- Susurro Marcus un poco serio.

-¿Eh? ¿Dijiste algo, Marcus?- Preguntaba Alicia curiosa.

-No, no dije nada- Contesto el joven albino de brazos cruzados y un poco sonrojado.

-Escuchen bien, si necesitamos su ayuda o si encontramos algo, las contactaremos. También quiero que me contacten si encuentran algo fuera de lo normal- Dijo el serio Macbeth sacando de su bolsillo una pequeña Lacrima y dándosela a la persona más responsable.

-Entendido- Contesto Alicia tomando la lacrima en sus manos.

Después de darle esa lacrima de comunicación a la hija de la séptima maestra de Fairy Tail, el grupo de magos escogidos para ir a revisar la misteriosa cueva se puso en marcha dejando al resto en el pueblo para que pudieran investigar. Cuando ese grupo se marchó al bosque, Serena, Alicia, Lucia, Sonia, Raine y los cuatro Exceeds se movilizaron también. Ese grupo de chicas y gatos parlantes comenzaron a caminar por diferentes lugares del pueblo.

Avanzando por diferentes zonas de ese pueblo, las chicas y los Exceeds revisaban con sus ojos diferentes lugares y preguntaban a los habitantes sobre si habían visto cosas misteriosas en los últimos meses, pero para su desgracia, nadie de aquel pueblo había visto algo. Después de 20 minutos sin obtener resultados, ese grupo solamente siguió caminando y caminando por el pueblo.

-¡Que aburrimiento! ¡Hubiera sido mejor irme con el otro grupo! ¡Apuesto que ahora están luchando contra alguien como todos unos hombres!- Dijo Sonia quejosa de brazos cruzados.

-Frosch piensa lo mismo. Frosch quería ir con Sorano- Comento el pequeña gato verde vestido de rana rosada.

-Tú sabes muy bien que no puedes ir a lugares oscuros, Frosch. Te perderías muy fácilmente y podría ser peligroso, ¿entiendes?- Explico Lector para después voltear la mirada y ver como su amigo felino se encontraba persiguiendo felizmente una mariposa en las cercanías.

-¡Mariposa!- Decía Frosch siguiendo al pequeño ser alado.

-¡¿Ves?!- Exclamo el Exceed rojo jalando al gato verde por su cola.

-Vamos, no se quejen tanto. Esto también es una parte importante de la misión- Comento Alicia muy calmada y tranquila mientras avanzaba.

-¿Cómo esto va ser importante? Si no hemos encontrado ni una sola pista o información sobre esos criminales en este pueblo- Dijo Sonia aún más quejosa.

-En esa parte, Sonia-san tiene razón. No parece que alguien sepa nada de los criminales que atacaron la prisión del consejo- Apoyo Lucia.

-Es verdad. Además yo no creo que un grupo de magos que haya atacado al consejo vaya por ahí haciendo cosas que llamen la atención- Comento Serena un poco cansada.

-Aye, sir…- Apoyo Happy en el mismo estado.

-¡Serena-san y Sonia-san tienen razón, esta misión es una total pérdida de tiempo! ¡Deberíamos ir cuanto antes con los demás!- Gritaba Raine con gran desesperación.

-Tú lo que quieres es estar cerca de mi hermano, ¿Verdad?- Comento Lucia no tan sorprendida.

-¡Eso es! ¡Raine quiere estar con Tsuna-sama en aquella cueva en donde podríamos "perdernos" en algún lugar oscuro y solitario pero cómodo para dormir!- Contesto la maga de hielo dejando fluir su imaginación.

-Ni siquiera se molesta en ocultar sus intenciones…- Reacciono Pantherlily con una gota de sudor bajando por su peluda mejilla.

-Raine-san, ¿Y que ahí con Leo-san?- Pregunto Lucia de repente.

-¿Leo-kun? ¿Qué hay con él?- Reacciono Raine confundida.

-¿Acaso no le gustaría estar en algún lugar oscuro y solitario junto con Leo-san?- Pregunto Lucia provocando que todos los de su alrededor, menos Raine, se sorprendieran de gran manera.

-¿Eh? Bueno, a Raine no le molestaría ya que es mejor estar con un amigo que estar sola, pero, ¿Por qué me preguntas esto, Lucia?- Preguntaba la maga de hielo aun confundida.

-Es porque yo creo que a Leo-san le gustaría estar a solas con Raine-san en un lugar solitario. Después de todo a Leo-san le gust…-

Pero antes de que la pequeña maga de espíritus celestiales pudiera seguir hablando, su boca fue tapada rápidamente por las dos manos de una hermosa chica pelinegra muy nerviosa.

-No deberías prestarle mucha atención, Raine. Lucia-chan es solo una niña y no sabe lo que dice- Dijo Serena muy nerviosa mientras sujetaba a la pequeña niña rubia.

-E-Esta bien…- Contesto Raine toda confundida por esa extraña conversación y acciones por parte de sus compañeras.

-¡¿Qué estás haciendo, Lucia-chan?! ¡No deberías estar revelando los sentimientos de otras personas tan fácilmente!- Susurraba Serena a los oídos de la niña entre sus manos.

-¿Por qué no? Yo creo que ellos dos formarían una buena pareja, y si no Leo-san no tiene agallas para confesársele a Raine-san, ¿No sería mejor que alguien más lo hiciera? Además Serena-san, sería bueno para usted que Raine-san y Leo-san empezaran una relación, ¿No? Así nada se interpondría entre mi hermano y usted- Susurro la pequeña maga celestial.

-¡¿Ah?! ¡¿I-I-I-Interpondría?! ¡¿Qué estás diciendo, Lucia-chan?! ¡¿Nada se interpondría en que cosa?!- Preguntaba en susurros la sorprendida Serena la cual estaba completamente de color rojo vergüenza.

-Quien sabe- Contesto Lucia mientras reía pícaramente y desviaba la mirada provocando que la chica demonio se sonrojara aún más.

-¡Rayos!...En todo caso, no vayas a decirle nada a Raine de que Leo está enamorada de ella. Estoy segura de que a Leo no le gustaría que Raine se enterara de algo como eso por alguien que no fuera el- Susurro la pelinegra con sus mejillas levemente sonrojadas.

-Está bien…En serio, no entiendo las relaciones adolescentes. Espero no enamorarme pronto- Comento Lucia un poco quejosa.

-Una gran falta de tacto, sensibilidad o pena…Se nota que es la hermana menor de Tsuna-kun e hija de Natsu-kun- Comento Lector un poco sorprendido.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Apoyo el gato verde felizmente.

Tras esa situación entre las chicas de Fairy Tail y los Exceeds, todos ellos siguieron avanzando por distintos lugares del pueblo. Pero no importa cuánto caminaran y preguntaban, ningún habitante de aquel pueblo podría decirles nada útil sobre algún gremio oscuro, criminales u otra cosa misteriosa. Y así tras otros 10 minutos más, ese grupo seguía sin tener ningún resultado.

-Ya llevamos mucho tiempo en este pueblo y no hemos conseguido nada, ¿Deberíamos contactar con el otro grupo y decirles que nadie del pueblo ha visto algo misterioso y si debemos reunirnos con ellos?- Preguntaba Pantherlily al lado de la peliescarlata con un mechón azul.

-Tal vez. Si nadie del pueblo no ha visto algo sospechoso, será mejor que noso…-

-¡AAHH!-

Al momento en que las cinco chicas de Fairy Tail y los cuatro Exceeds escucharon ese repentino grito liberado por una voz masculina y robusta, todos ellos voltearon la mirada para ver de dónde provenía, pero lo único que lograron observar fue como la mayoría de la gente del pueblo se estaba reuniendo y formando un circulo en una zona cerca del bosque.

-¿Qué está pasando? La gente se está reuniendo en la dirección en donde vino ese grito- Dijo Sonia observando la gran multitud.

-No sé, pero creo que será mejor que vayamos a ver- Contesto Alicia seriamente.

-Aye, sir- Apoyo Happy extendiendo sus alas.

Las cinco chicas se apresuraron a correr a gran velocidad hacia esa multitud de personas mientras eran seguidos por los cuatros Exceeds que extendían sus blancas alas para volar. No paso mucho tiempo para que se grupo llegara hacia esa multitud de personas, y cuando llegaron lo primero que hicieron fue pasar entre todos los civiles para poder ver que estaba pasando en el interior de ese amplio circulo. Cuando las chicas y los gatos parlantes lograron avanzar entre la multitud de personas, se encontraron con una situación que los sorprendió un poco.

Las chicas de Fairy Tail, los Exceeds y todos los habitantes del pueblo que conformaban ese amplio círculo, observaron como en el interior de este se encontraban tres hombres de gran altura, robustos y musculosos. Uno de esos tres hombres era calvo, otro poseía un cabello negro y el tercero un cabello marrón. Los tres hombres vestían con chaquetas sin mangas sobre una camisa de mangas cortas, jeans largos y botas de trabajo, pero los colores de sus ropas eran diferentes.

Dentro de ese círculo formado por la multitud de personas, el hombre de cabello marón y el hombre de cabello negro se encontraban de pie con una expresión de gran sorpresa en sus caras mientras observaba como el hombre calvo se encontraba tirado en el suelo mientras que en su rostro se podía apreciar la marca de un puñetazo. Las magas de Fairy Tail y los Exceeds que eran parte de esa multitud, no entendían que pasaba pero luego observaron como en el interior de ese círculo se encontraba una cuarta persona.

Esa persona que estaba de pie en el círculo formado por la multitud, a diferencia de los otros tres, no era un ser masculino sino que era femenino. Era una bella joven de una edad entre 18 y 20 años. El cabello de esa chica era largo y atado por una cinta morada en una cola de caballo que llegaba hasta su espalda y era de un hermoso color purpura claro. Sus ojos eran de color rojo y poseían una gran expresión de tranquilidad y calma.

La vestimenta de esa chica se basaba en un suéter negro de mangas largas y un cuello un poco alto, junto con unos jeans un poco ajustados de color azul oscuro y unos zapatos deportivos de color marrón. Además en un costado de su cabello se encontraba un broche en forma de flor y de colores blancos y verdes. Sin mencionar que ella también traía una pequeña mochila colgando de su espalda. Esa chica se encontraba parada firmemente mientras su rostro mostraba una expresión casi sin emociones y su mano derecha se encontraba en forma de puño.

Toda la multitud, incluyendo a las cinco magas y cuatro Exceeds, se encontraban un poco sorprendidos y confundidos por esa escena, ya que según sus ojos, parecía que esa chica de actitud inexpresiva y apariencia frágil había golpeado y tirado al suelo a uno de esos tres musculosos y altos hombres.

-¿Qué está pasando? ¿Una pelea?- Preguntaba Sonia observando la escena.

-Eso parece…pero, ¿Entre quienes?- Respondió y pregunto Alicia confundida.

-Parece que es entre esos hombres…y esa chica de ahí…- Contesto Serena igual de confusa.

-¡Maldita mujer, ¿Qué crees que haces?! ¡¿Por qué me golpeaste?!- Preguntaba furioso el hombre calvo levantándose del suelo.

-¿Por qué preguntas? Ese fue tu castigo. Si no quieres que sea peor te sugiero que bajes tu tono de voz y te retires, antes de que cambie de opinión- Contesto esa chica en un tono muy calmado.

-¿Así que fue esa chica quien inicio la pelea?- Pensó Serena al escuchar las palabras de las personas dentro del círculo.

-¡¿Castigo?! ¡¿Por qué?! ¡¿Solamente porque quisimos invitarte a comer?!- Exclamaba el hombre de cabello marrón furioso.

-Aunque tu intento de apareamiento fue bastante molesto para mí, eso no tuvo que ver. Tu castigo fue porque sin siquiera darte cuenta por poco aniquilas una vida- Contesto esa chica inexpresiva.

-¿Aniquilar una vida? ¿De qué estás hablando? ¡Nosotros no te pusimos ni una mano encima!- Dijo furioso el hombre de cabello negro.

-No hablo de mí, ignorantes. Hablo de ella- Dijo la chica pelipurpura bajando su mirada.

Cuando la chica de actitud inexpresiva dijo esas palabras mientras bajaba su mirada, todos los habitantes del pueblo, los tres hombres, las magas de Fairy Tal y los Exceeds también la bajaron. Cuando lo hicieron, se quedaron un poco sorprendidos con lo que vieron. Todos miraron como en el suelo frente de los pies de la chica se encontraba unas cuatro flores de pequeño tamaño y de hojas de un hermoso color rosado.

-¿Flores?- Reacciono Serena un poco sorprendida al igual que todos.

-¡¿Flores?! ¡¿Me estás diciendo que solamente me golpeaste porque casi piso unas pequeñas y feas flores como esas?! ¡No bromees, mocosa! ¡A nadie le importan unas estupideces como esas!- Exclamo el hombre calvo con gran furia.

-A mí me importan- Contesto la chica pelipurpura- No importa si no se mueve, si no habla, si es grande o pequeña, si es humana o no, una vida es una vida. Esta flor decidió nacer y vivir aquí, pero por desgracia no tiene fuerza. No tiene la fuerza para defenderse de aquellos que le están quitando su derecho a vivir. Por esa razón, yo decidí ser su fuerza. Seré la fuerza que la proteja de aquellos con un poder no merecido, en otras palabras, de asquerosos humanos como ustedes-

-¡Ya deja de decir tantas estupideces, maldita mujer! ¡Si digo que a nadie le importan unas asquerosas flores como estas, es porque a nadie le importan si mueren o no!- Grito furioso el hombre calvo.

Tras esa respuesta, el hombre calvo levanto su pie derecho y estaba a punto de bajarlo con la intención de aplastar a las cuatro flores en el suelo. La chica de cabello purpura claro y ojos rojos al ver lo que iba a hacer ese hombre, ella cambio su expresión sin emociones por una de leve ira y estaba a punto de golpear nuevamente al hombre calvo. Pero antes de que ella pudiera hacerlo, el pie de ese hombre se detuvo solamente a unos centímetros de aplastar a las flores.

Al ver lo que había pasado, la chica inexpresiva alejo su leve ira y volvió a rostro anterior. Luego, esa misma chica observo mejor como el pie del hombre se había detenido porque su tobillo había sido sujetado por la firma y hermosa mano derecha de una bella joven de cabello escarlata y un mechón azul que venía acompañada por otras cuatro chicas y cuatro gatos.

-En realidad, yo creo que lo que no importa aquí son las estupideces que tú dices- Dijo Alicia seriamente mientras sujetaba el tobillo de ese hombre.

-¿Eh?- Reacciono la chica inexpresiva.

-¡¿Qué…?! ¡Ah, mi tobillo, suéltame!- Decía el hombre calvo adolorido.

-Como quieras- Contesto la peliescarlata con un mechón azul con una sonrisa.

Tras esa respuesta, la usuaria de la magia de cuerpo celestial, gustosa lanzo al suelo nuevamente a ese hombre sin cabello. Ese hombre muy adolorido se levantó y él y sus dos compañeros miraron con gran furia a las cinco magas de Fairy Tail y los cuatro Exceeds que se posicionaron al lado de esa chica de cabello purpura y ojos rojos que no lucia nada sorprendida.

-¡Malditas, ¿Qué creen que hacen?! ¡No se metan en los asuntos de los demás!- Dijo furioso el hombre de cabello negro.

-Lo siento por ustedes, pero lo haremos…ahora que lo pienso, no lo siento- Contesto Alicia con una sonrisa.

-¡Eso es cierto! ¡No es justo una pelea de tres contra una!- Dijo Sonia chocando sus puños.

-Q-Que… ¡Pero ustedes son muchas más que nosotros! ¡No es justo!- Reclamo el hombre de cabello marrón un poco asustado.

-Los tramposos diciéndoles a otros tramposos- Comento Lucia entre leves risas.

-Pero tienen un buen punto. Entonces, Si son tres contra tres no importa, ¿Verdad?- Menciono Alicia sonriente.

Después de que la hija de la séptima maestra dijo esas palabras, esta abrió su mano derecha e hizo que en ella de repente apareciera una filosa espada sorprendiendo a todos a los de su alrededor, mientras que Serena sacaba y estiraba su bastón de platino.

-¿Invoco…una espada?- Se preguntaba la chica inexpresiva al ver esa espada en la mano de la chica.

-¿Qué? ¿Son magas?- Reaccionaron los tres hombres sorprendidos.

-Bueno, entonces solo participaremos tres de nosotras- Dijo Serena sosteniendo con firmeza su arma.

-Pero, Raine no cree que los ciudadanos del pueblo le hagan caso a las reglas. Ya que parece que a ellos tampoco les gustan los abusones- Dijo la maga de hielo mirando a sus alrededores.

-¿Los ciudadanos?- Repitió el hombre calvo.

Los tres hombres a continuación comenzaron a ver a sus alrededores y pudieron notar como la multitud tenía un rostro muy enojado lo que indicaba, que ellos no estaban de su lado.

-C-Creo que será mejor que nos vayamos- Comento el hombre de cabello marrón asustado.

-S-Si- Apoyo el hombre de cabello negro en el mismo estado.

-¡Maldición! ¡Recordare esto!- Exclamo el hombre calvo furioso apuntando su dedo contra las magas y la chica.

Los tres hombres, muy asustados, se apresuraron a correr lo más lejos posible para alejarse de la molesta multitud, las chicas y los Exceeds. Después de eso, la multitud de personas se separó y se concentraron en volver a sus actividades diarias. Mientras que las chicas de Fairy Tail, guardaron sus armas nuevamente y junto con los Exceeds dirigieron su atención hacia la chica inexpresiva de cabello purpura y ojos rojos que no se había apartado del lado de aquellas flores en el suelo.

-Eres una muy buena chica a proteger unas lindas flores de tipos ignorantes como esos- Menciono Serena en frente de la chica.

-Es verdad. No muchos se preocupan por cosas como esas- Dijo Happy contento también en frente de la chica.

-No tenían por qué intervenir- Dijo la inexpresiva chica de repente.

-¿Eh? ¿Qué dijiste?- Preguntaba la pelinegra un poco dudosa.

-He dicho que no tenían por qué intervenir. Yo vi sus verdaderas intenciones al intervenir de aquella manera- Dijo la chica con su mirada fijadas en las flores.

-¿Nuestras verdaderas intenciones?- Reacciono Lector un poco confundido.

-Eso es- Hablo la pelipurpura- Yo no necesitaba su ayuda para encargarme de esos tres hombres, pero ustedes lo sabían bien. Ustedes podían ver lo fuerte que soy. Pero también lograron sentir que yo iba a lastimar seriamente a aquellos hombres, y por esa razón intervinieron. Lo hicieron también para que los habitantes del pueblo no me vieran como alguien peligrosa y despreciable, pero eso fue innecesario. A mí no importa la opinión de aquellas personas, además esos tres hombres merecían un castigo apropiado por no respetar una vida. Una vida por tan pequeña que sea, tiene que respetarse-

-¡¿Qué rayos, mocosa?! ¡Te ayudamos, ¿Y así lo agradeces?!- Exclamo Sonia muy molesta.

-No estoy agradeciendo nada. En realidad, estoy mostrando algo de disgusto, ¿Acaso no lo notas en mi expresión?- Dijo la chica pelipurpura con un rostro muy apacible.

-¡¿Qué expresión ni que nada?! ¡La que no está notando emociones aquí eres tú! ¡Eso no es de hombre!- Dijo Sonia muy molesta.

-Calma, calma, Sonia-san- Decían Raine y Lucia tratando de calmar a la pelicafe.

-Eres fuerte e inteligente, pero, ¿No crees que te faltan algunos modales?- Dijo Lector.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Apoyo el gato verde muy feliz.

-Los modales son algo innecesario. A veces hay que decir cosas que tienen que decirse a cualquier costo, incluso si las emociones de las otras personas son lastimadas o no tienen la suficiente inteligencia emocional para soportar la verdad. Los "modales" son otra cosa innecesaria del ser humano- Comento esa tranquila chica.

-¿Por qué hablas de esa forma? Tu también eres humana- Dijo Lily observando a la chica.

-Si…lo soy- Contesto la inexpresiva chica observando las flores.

De repente, esa chica de cabello purpura se agacho en el suelo frente a aquellas cuatro flores y de su mochila saco cuatro tablas y un martillo. Esas acciones confundieron y sorprendieron a las chichas de Fairy Tail y a los Exceeds.

-Eh… ¿Qué estás haciendo?- Preguntaba Serena confundida.

-Coloco un muro de tablas. De esta manera las personas se darán cuenta de que las flores viven también en este pueblo y no quieren morir- Explico la chica clavando las tablas en el suelo.

-Ya veo…eres un poco grosera, pero eres amable también- Comento Serena con una sonrisa.

-¿Grosera? ¿Amable? Si tú lo dices. Pero como ya les dije a mi no me importan las opiniones de los demás…y eso las incluye a ustedes- Dijo la inexpresiva chica mirando a Serena.

Cuando la joven de largo cabello color negro y la joven de largo cabello color purpura claro conectaron sus miradas, Serena abrió los ojos levemente debido a que noto como los ojos de aquella chica eran realmente inexpresivos y fríos, pero por alguna razón había un toque de una fuerte emoción. Después de haber clavado las tablas, aquella inexpresiva se puso de pie y sin decirle nada a ese grupo, simplemente se dio la vuelta y comenzó a caminar en otra dirección.

El grupo de chicas y Exceeds se confundieron un poco por la actitud de la chica pero no le tomaron mucha importancia y se dirigieron nuevamente a caminar por el pueblo, pero cierta chica demonio con una expresión pensativa seguía viendo en la dirección por donde la chica de cabello purpura se había ido.

-Esa chica…esos ojos tan fríos…son los mismos ojos que yo poseía antes de conocer a Red Serpent y Fairy Tail…- Pensaba Serena seriamente.

-¿Qué pasa, Serena? ¿Acaso no vienes?- Preguntaba Alicia un poco alejada de la pelinegra.

-¿Eh?... ¡Y-Ya voy!- Contesto la chica demonio despistada.

La joven de cabello negro con genes demoniacos se apresuró a volver con su grupo de amigos para que todos continuaran con la misión de recolectar información sobre los criminales que atacaron la prisión del consejo.

Mientras tanto…

El primer grupo conformado por Macbeth, Tsuna, Marcus, Ryos, Lisa, Sorano, Sophia, Leo y Ur se había adentrado al profundo bosque alrededor del pueblo para ir hacia la cueva en donde se sospechaba que estaban los criminales, pero al parecer estaba un poco más lejos de lo que esperaban. Después de 30 minutos caminando por diferentes zonas del bosque, ese grupo de magos eventualmente logro llegar a una cueva que era la entrada al interior de una gran montaña y actualmente estaban posicionados en frente de ella.

-Ya llegamos. Esta es la cueva- Dijo Leo estando en frente de la cueva.

-¿Esta? Veas por donde la veas parece una cueva como cualquier otra. No hay nada misterioso- Comento Ryos observando los alrededores.

-Así parece, pero si te concentras lograras sentir los leves rastros de magia que provienen de ella- Dijo Ur mientras alejaba los mosquitos del bosque en los alrededores.

-Es verdad- Hablo Marcus con sus ojos cerrados, un indicativo de que se estaba concentrando- Es débil, pero sentir una fuerte de magia viniendo del interior de esta cueva. Y si podemos sentirla estando tan solo en frente de ella, significa que es una magia muy fuerte-

-Solo esperemos que los que hayan usado esa magia todavía estén ahí dentro- Dijo Macbeth muy serio.

-¡¿Y qué estamos esperando?! ¡Entremos ahí y pateémosles el trasero a esos criminales!- Exclamo el determinado Tsuna chocando sus puños con emoción.

-Es verdad. ¿Por qué no entras tu primero, Tsuna? El más fuerte debería liderarnos, ¿No crees?- Menciono el mago de hielo del grupo con una sonrisa.

-Al fin dices algo correcto, Leo- Contesto Tsuna comenzando a avanzar, pero antes de que pudiera entrar a la cueva fue detenido cuando Macbeth puso su mano en su hombro.

-Espera un momento. Tenemos que confirmar si no hay trampas en la entrada o algo parecido- Dijo el mago de ilusiones muy serio.

-S-Si…ya lo sabía…- Después Tsuna dirigió una mirada levemente molesta hacia Leo- Maldito cubo de hielo, ¿Eso fue a propósito?-

-Cómo crees- Contesto el peliblanco con una sonrisa y desviando la mirada.

-¡Fue a propósito!- Pensaron todos los demás presentes ante la actitud del mago de hielo.

-Dime, Sophia ¿No puede escuchar nada o nadie por los alrededores o en la cueva?- Preguntaba Macbeth muy calmado.

-No, no por el momento. No puedo escuchar a nadie ni en el interior de la cueva o en los alrededores del bosque. Y tampoco logro escuchar alguna maquina o dispositivo mágico cerca de la entrada- Informo la pelipurpura rojizo.

-Además ninguno de nosotros puede oler pólvora u otro material explosiva o peligroso- Dijo Sorano moviendo levemente su nariz.

-No creo que haya ninguna trampa aquí o en los alrededores- Opino Lisa despreocupada.

-¡¿Ya podemos entrar de una vez?! ¡Aquí afuera hay muchos mosquitos!- Decía Ur moviéndose sus brazos rápidamente para alejar una gran cantidad de insectos que la molestaban

-Entonces vamos a entrar- Hablo Macbeth mientras en realidad pensaba-Que extraño. Si fueron los criminales que buscamos quienes usaron una fuerte magia dentro de esta cueva, ellos debieron saber que en algún momento alguien sentiría esa magia y vendría a investigar y lo lógico sería que la ocultaran o que pusieran trampas para que nadie entrara…¿O será que quieren que entremos?-

Ese grupo de magos comenzó a avanzar hacia el interior de la cueva. Cuando entraron lo único que pudieron hacer fue caminar y caminar en la dirección en que los guiaba el calmado Macbeth. Pero no importa si iban rectamente, hacia los lados, hacia arriba o hacia abajo, el paisaje no cambiaba. Las paredes, suelos y techos de esa cueva eran totalmente de roca y lo único que las diferencia eran algunas estalactitas, grietas y charcos. En otras palabras, era una cueva como cualquier otra. Pero eso no evito que los jóvenes magos siguieron avanzando y avanzando, y siguieron así por más de 20 minutos.

-Que aburrimiento. Yo vine a esta misión principalmente para enfrentarme con gente fuerte pero hasta el momento no hemos visto nada de nada- Comento Tsuna quejoso.

-Estoy de acuerdo. Ya llevamos un buen rato caminando por esta cueva pero no hemos visto escuchado, olido o sentido algo importante- Apoyo Lisa de igual manera.

-Tal vez, las personas que buscamos hayan estado aquí y hecho algo que dejo ese rastro de poder mágico por los alrededores y después se fueron. Si es así no hay razón para seguir buscando aquí- Sugirió Sorano un poco tímida.

-Tal vez así sea…pero aun así seguiremos buscando- Dijo Macbeth seriamente.

-¿Por qué? Si no hay nada aquí, ¿Cuál es la razón de seguir buscando?- Preguntaba Ryos un poco molesto.

-Porque no hay nada en esta cueva, es porque debemos seguir buscando- Contesto el pelinegro con blanco mientras avanzaba.

-¿Eh? ¿A qué se refiere con eso?- Preguntaba Marcus confundido.

-Díganme, chicos, ¿No les parece raro que no importa cuánto hayamos caminado, no hayamos visto algún solo animal o al menos un insecto?- Contesto Ur con otra pregunta.

-¿Animales o insectos?...Ahora que lo dices, no he visto ninguno por aquí- Comento el pelirosa mirando los alrededores.

-Era de esperar de un cerebro de lagartija como tú- Dijo el peliblanco en un tono burlón.

-¡Maldito, te reto a decir eso de nuevo!- Exclamo Tsuna furioso encendiendo su puño derecho en llamas.

-Era de esperar de un cerebro de lagartija como tú- Dijo el mago de hielo nuevamente en tono burlon.

-¡Maldito, ¿En serio lo hiciste?!- Grito Tsuna aun con más furia.

-¡Y lo repetiré las veces que quiera! ¡Si tienes algún problemas, ven aquí!- Contesto el mago de hielo cubriendo sus manos con una fría aura.

-¡Adelante, te voy a calcinar!- Dijo Tsuna con gran furia.

-¡No se peleen!- Exclamo la pelirosa con un mechón blanco separando a su hermano y al mago de fuego.

-En todo caso, ¿Nos estamos quedando en esta cueva porque no hay ni animales ni insectos? No es algo muy lógico- Comento Sophia un poco confusa.

-Es verdad. Tal vez ellos no se acerquen debido al poder mágico que hay en esta cueva- Incluyo Sorano a la conversación.

-Yo también pensé eso al principio, pero el poder mágico que hay en esta cueva es demasiado débil como para los animales e insecto lo sientan. Eso significa que algo o alguien les impide entrar en esta cueva, posiblemente por miedo-

-¿Tal vez sea un animal más grande y salvaje? A las bestias más fuertes les gusta marcar su territorio para que otros seres no se les acerquen- Menciono Tsuna.

-Se nota que sabes muchas cosas sobre animales. Era de esperar de uno- Susurro Leo un poco molesto.

-¿Dijiste algo, cubo de hielo?- Preguntaba el pelirosa apretando su puño.

-Ya deja de iniciar luchas, Leo- Regaño Ur golpeando levemente la cabeza de su gemelo.

-Sí, si- Contesto el peliblanco conteniendo su ira.

-Yo también pensé la posibilidad de una bestia en esta cueva, pero no ha habido señales de que haya una bestia viviendo aquí. No he visto cadáveres de animales pequeñas, pisadas, suciedad o desperdicio-Explico Macbeth mientras caminaba.

-Además, si hubiera alguna bestia aquí es imposible que yo no la escuchara- Apoyo Sophia un poco seria.

-Entonces, ¿Seguiremos caminando hasta que encontremos que es lo que impide que los animales e insectos entren a la cueva? Parece una pérdida de tiempo- Comento Ryos todavía un poco molesto.

-Tal vez lo sea, pero tenemos que asegurarnos- Dijo el mago de ilusiones seriamente.

-Por cierto, Macbeth-san, hay una pregunta que quisiera hacerle- Dijo el joven albino del grupo mientras caminaba.

-¿Eh? ¿Qué es lo quieres?- Preguntaba el pelinegro con blanco muy tranquilo.

-Usted dijo que los tipos que atacaron la prisión del consejo habían robado unos pergaminos que indicaban la existencia de un arma que podría aniquilar la vida en el mundo en tan solo unos instantes, ¿Usted ha leído esos pergaminos? ¿O sabe algo sobre el arma?- Pregunto Marcus captando la atención de los demás jóvenes.

-Nunca he leído los pergaminos, pero Jellal me contó que había en ellos. Además yo también tengo de conocimiento sobre esa arma, ¿Por qué preguntas?- Respondió y pregunto Macbeth.

-Solo pensé que en vez de buscar a los criminales, deberíamos buscar el arma que ellos buscan. Si Jellal-san y usted saben lo que hay en los pergaminos, también deben saber dónde está el arma ¿Verdad?- Menciono el mago de rayo.

-Es un buen punto. ¿Por qué no hacemos eso?- Preguntaba Lisa curiosa.

-Si fuera tan fácil, lo haríamos desde un principio, niños. A pesar de haber leído los pergaminos, no había nada que nos digiera la ubicación de esa arma. Si esos criminales robaron esos pergaminos es porque ya sabían de la existencia del arma, y solos los necesitaban para terminar la información que ellos ya tenían. Es muy posible que ya la hayan encontrado- Contesto Macbeth un poco molesto.

-Que pesimista- Susurro la rubia de Sabertooth un poco disgustada.

-¿Y no podría hablarnos más de esa arma, Macbeth-san? Así tal vez nosotros logremos ubicarla- Dijo Ur mostrando una sonrisa.

-Dudo que lo hagan, pero si quieren lo hare. Pero para contarles de esa arma necesito pregúntales, ¿Alguna vez han oído de algo llamado Nirvana o los Nirvits?- Pregunto el mago de ilusiones mientras caminaba.

-¿Nirvana? ¿Qué es eso? ¿Sabe rico?- Preguntaba Tsuna al escuchar la palabra.

-¿En serio? ¿En serio es este el tipo del que Raine-san está enamorada?- Pensaba Leo con mucho sufrimiento.

-No creo que sea algo de comer, Tsuna-sama- Dijo Sorano con una gota de sudor bajando por su mejilla al igual que la mayoría.

-Obviamente no lo es, idiota- Dijo Ryos molesto.

-No quiero ser llamado idiota por ti. ¿Y acaso tu sabes que esa cosa de Nirvana?- Dijo el pelirosa igual de molesto.

-A diferencia de ti, lo sé. Recuerdo haber leído en un libro sobre ella. Nirvana era una magia legendario que tenía la habilidad de cambiar la oscuridad en luz y viceversa, es decir, que tenía la habilidad de hacer que alguien bueno se hiciera malo y que alguien malo se hiciera bueno. Esta magia estaba sellada en la ciudad perdida de los Nirvit, una raza humana que se alejaba de los demás y se mantenía neutral en los tiempos de guerras, y que además había creado esa magia. Pero al final se mataron entre ellos debido a la misma magia que habían creado- Explico seriamente el hijo de Gajeel y Levy.

-Esto es un poco sorprendente. Tú no pareces alguien que leyera libros- Comento Ur al ver al joven de cabello negro con piercings.

-Es verdad- Apoyaron todos los demás en la cueva.

-¡Cállense!- Grito furioso el mago de hierro.

-¿Y que tiene ver esta legenda con esa arma?- Preguntaba Leo curioso.

-Tiene mucho que ver, ya que después de todo Nirvana y los Nirvit si existieron- Dijo Macbeth sorprendiendo a los jóvenes.

-¿Existieron? ¿Cómo sabes eso?- Preguntaba Lisa sorprendida.

-Lo sé, porque hace muchos años, un gremio oscuro llamado Oracion Seis despertó a Nirvana y trato de usarla para causar destrucción y conquistar el mundo. Pero afortunadamente fueron detenidos por los fuertes magos de varios gremios que se habían aliado y Nirvana fue destruido- Comento el calmado mago ilusionista.

-¿Magos de diferentes gremios que se habían aliado? Me pregunto quienes serán, ¿Serán fuertes?- Pensaba Tsuna curioso.

-¿Oracion…seis? Ese es el gremio al que mi padre y Macbeth-san pertenecían antes de formar parte de Crime Sorciere…A veces se me olvida que ellos eran magos oscuros y que estuvieron presos en la prisión del consejo- Pensó Sophia un poco sorprendida.

-Esa una historia fascinante, pero todavía no logro ver que tiene que ver esto con el arma que buscan los criminales que atacaron el consejo- Dijo Marcus un poco serio.

-Se los voy explicar ahora- Hablo Macbeth- Cuando la ciudad de los Nirvit que era el lugar donde Nirvana estaba sellada, fue destruida, todo el mundo había pensado que alguna muestra de la existencia de los Nirvit había sido eliminada del mundo. Pero tras descubrir unos pergaminos en unas antiguas ruinas muy bien ocultas, el consejo descubrió algo sorprendente. Descubrieron que el lugar en donde Nirvana había sido sellada, no era la verdadera ciudad de los Nirvit, sino solo una pequeña parte. Esos pergaminos indicaban que la verdadera ciudad de los Nirvit estaba oculta en una zona oculta del mundo. Pero no importa cuánto buscaran, el consejo jamás encontró ninguna pista sobre esa ciudad legendaria, y esa investigación fue olvidada y oculta-

-Esos pergaminos que hablaban de esa ciudad… ¿Fueron los que robaron de la prisión del consejo?- Preguntaba Ur sorprendida.

-Sí, fueron esos- Respondió Macbeth seriamente.

-Pero, ¿Para qué rayos necesitan esos criminales encontrar una ciudad antigua?- Preguntaba Sorano confundida.

-Es que esos pergaminos no solo hablaban de la verdadera ciudad de los Nirvit, sino que en realidad eran palabras de arrepentimiento- Menciono Macbeth.

-¿Palabras…de arrepentimiento?- Repitió Tsuna confuso.

-Si- Hablo el ilusionista nuevamente- En esos pergaminos se hablaba del arrepentimiento de los Nirvit. Decía que en su verdadera ciudad oculta del mundo, ellos habían creado un arma catastrófica que podría destruir todo el mundo en tan solo un instante. Era un arma muy diferente que Nirvana, que aunque se usó de manera equivocada, en realidad había sido creada para la paz del mundo. Pero esta arma tenía como objetivo a toda la raza humana que jamás aprendía de sus errores y que tenía que ser aniquilada para que el mundo sobreviviera-

-Eso no puede ser verdad. Yo creía que los Nirvit eran una raza neutral que usaba su ingenio y habilidades de creación de magias y herramientas para la paz. Ellos crearon a Nirvana con el objetivo de traer la paz al mundo y a la raza humana, no entiendo con qué objetivo crearían un arma que podría destruir ambos- Exclamo Ryos confuso y sorprendido.

-Los del consejo tampoco están muy seguro de esto, pero creer que el mago oscuro, Zeref tuvo algo que ver. Creían que era muy posible que Zeref engañara y ayudara a los Nirvit para crear esta arma, pero al final ellos se dieron cuenta de sus intenciones y no dejaron que la usara. Como en esos tiempos, a Zeref no le gustaba quitar vidas inocentes, respeto su decisión y se alejó de los Nirvit y del arma que ellos crearon- Explico el hombre de cabello negro y blanco.

-¿Mi tío tuvo que ver? Bueno, el mismo dijo que cometió varios errores- Pensó el pelirosa recordando su encuentro con el hermano de su padre.

-Y si esa arma era tan peligrosa, ¿Por qué simplemente no la destruyeron para que nadie la usara?- Preguntaba el joven albino del grupo.

-Eso es algo que tampoco sabe el consejo ni yo. Pero creo que no lo hicieron porque no podían. Un arma mágica tan peligrosa como esa no creo que vaya a ser tan fácil de destruir. Por esa razón seguramente la construyeron en su ciudad, para mantenerla alejada de la raza humana que la usarían con malos fines, y por esa misma razón nosotros tenemos que encontrar a los magos que están buscándola y detenerlos- Dijo Macbeth con gran seriedad.

-¡Sin duda lo haremos! ¡Cuando vea a la cara a uno de esos criminales, los calcinare con un puño rodeado de mis lla…!-

-¡Todos, deténgase!-

Al momento de escuchar ese repentino grito, Tsuna dejo de hablar debido a la sorpresa y al igual que la mayoría se dio la vuelta y dirigió su mirada hacia la persona que había gritado, Sophia. Todos los presentes observaron como la Dragon Slayer de Veneno de la Cuarta Generación se encontraba de pie firmemente y con una expresión en su rostro que indicaba un poco de nerviosismo.

-¡¿Qué te pasa tan de repente, Sophia?! ¡¿Por qué gritaste?!- Preguntaba Leo sorprendido y un poco serio.

-¡De repente, escucho algo dentro de la cueva! ¡Escucho algo muy grande moviéndose por la cueva!- Exclamo Sophia muy nerviosa.

-¿Algo grande? ¿Qué tan grande?- Preguntaba Ryos confuso.

-¡No lo sé con exactitud, pero es algo lo suficientemente grande como para dejar la marca de su pie en cada lugar que pisa! ¡Y además se acerca hacia nosotros muy rápidamente!- Contesto la pelipurpura rojiza.

-¡Todos, prepárense!- Exclamo Macbeth seriamente.

Cuando el hombre de largo cabello blanco y negro exclamo esas palabras, el y los otros ocho magos juntaron sus espaldas para lograr ver en todas las direcciones ya que en la amplia zona de la cueva en donde se encontraban, había varios agujeros de distintas formas por distintos lugares de las paredes. Con el pasar de los segundos, todos los magos comenzaron a escuchar las fuertes pisadas de las que hablo Sophia, pero por su desgracia no lograban identificar de qué dirección provenían. Excepto que un cierto joven de cabello rosa y un cierto joven de cabello blanco, con sus agudos sentidos, lograron saber en qué dirección provenían esos fuertes sonidos.

-¡Derecha!- Gritaron Tsuna y Leo en tiempo unísono.

Con gran rapidez, los nueve magos dirigieron sus serias miradas hacia la derecha y observaron como del agujero o entrada de ese lado de la pared de repente salió una enorme criatura lagarto con una larga cola, parada en cuatro patas con afiladas garras, y en vez de tener escama su piel se encontraba revestida con una escamosa coraza que tenía un brillo metálico y ya que estaba rugiendo con brusca fuerza, se podía ver que en su boca había unas afilados colmillos y como también salían pequeñas llamas de su aliento. Al ver a esa gran criatura, todos se sorprendieron.

-¡Pero que…! ¡¿Un lagarto gigante?!- Reacciono Ur con gran sorpresa.

-¡No es un lagarto, es un Wyvern Terrestre!- Exclamo Ryos sorprendido al ver a la criatura.

-¡¿Cómo rayos eso va a ser un Wyvern, cerebrito?! ¡Está dentro de una montaña muy pequeña y ni siquiera tiene alas!- Dijo Lisa igual de sorprendida.

-¡Dije que era un Wyvern Terrestre, tonta! ¡Él es diferente a los otros Wyverns porque camina no vuela, y además su piel es mucho más dura, como una armadura! ¡Pero esto es raro! ¡Esta clase de criatura habita en bosque no en cuevas, ¿Qué rayos hace aquí?!- Se preguntaba el asombrado mago de hierro.

-¡Eso es lo menos importante ahora, prepárense va a atacar!- Ordeno Macbeth al ver como la enorme criatura estaba tomando una gran cantidad de aire.

El supuesto Wyvern Terrestre libero de su amplia boca con colmillos, junto con un feroz bramido, una colosal ráfaga de fuego que fue dirigida al grupo de magos en frente de él. Estos magos rápidamente se dispersaron en diferentes direcciones para esquivar la ráfaga de fuego, todos menos uno. Ese cierto joven pelirosa en vez de moverse, recibió las feroces llamas directamente y estas rodeados por completo su cuerpo.

Pero tras unos segundos, esas mismas llamas fueron absorbidas y comidas por la boca del valiente joven de cabello rosa que sin ninguna herida en su cuerpo, mostraba una sonrisa con sus afilados dientes y apretaba con fuerza su puño derecho.

-¡Gracias por la comida! ¡Ahora sí que estoy más que encendido, maldito lagarto!- Dijo Tsuna con una sonrisa desafiante.

El feroz mago de fuego comenzó a correr velozmente hacia adelante y después dio un gran salto que lo posiciono en frente de la cabeza del Wyvern Terrestre. Estando en el aire en frente de esa criatura, Tsuna revistió su fuerte puño derecho con inextinguibles llamas carmesí.

-¡Karyu no Tekken!-

El Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación impacto en la frente de aquella criatura un fuerte puño rodeado de ardientes llamas, pero el Wyvern en vez de sentir dolor o ser derribado, impulso su cabeza hacia adelante y logro lanzar a Tsuna a impactar contra la dura pared del lado izquierdo de la cueva. El impacto causo un pequeño cráter y nube de polvo pero por suerte, Tsuna no estaba herido de gravedad, solo enojado.

-Maldito…Su piel es muy dura- Dijo Tsuna un poco molesto.

-¿Por qué no tratas de hablar con él? Estoy seguro que tú y este lagarto están relacionados- Dijo Leo nuevamente en tono burlón y con una leve sonrisa.

-¡Cierra tu boca y haz algo, maldito cubo de hielo!- Contesto el pelirosa furioso.

-¡Esa es mi intención!- Dijo el determinado peliblanco.

Dichas esas palabras, el mago de Lamia Scale comenzó a correr muy rápidamente y se posiciono a unos metros de lado derecho del enorme Wyvern. Estando de ese lado, el mago de hielo dejo de avanzar y con rapidez junto sus manos en su clásica posición de creación y las recubrió con una fuerte aura mágica de color azul gélido y en forma de espiral.

-¡Ice Make: Eagle!-

Leo dirigió sus manos hacia adelante y de la fría aura azul que las cubrió se formaron varios pedazos de hielo de gran tamaño que de inmediato tomaron la forma de una parvada de aves que veloz y rectamente volaron hacia el Wyvern Terrestre. Esas águilas de hielo impactaron con gran fuerza en el blindado costado de la criatura pero no causaron ningún daño, luego el Wyvern filo su bestial mirada en Leo y dirigió su cola hacia el para azotarlo.

Pero Leo dio un gran salto que le permitió esquivar la cola del Wyvern, y estando suspendido en el aire, el joven de cabello blanco un poco puntiagudo, nuevamente junto sus manos y estas de nuevo se vieron cubiertas por una fría aura azul.

-¡Ice Make: Rhino!-

Dirigiendo nuevamente las manos hacia adelante, pero esta vez estando suspendido en el aire, Leo creo y lanzo de sus manos un rinoceronte de hielo de gran tamaño que con sus cuatro patas avanzo velozmente e impacto su cuerno en el costado del Wyvern. Y aunque el rinoceronte lo empujo un poco, el Wyvern rugiendo con gran ira, saco la suficiente fuerza para destruir al animal de hielo en varios pedazos y copos de hielo que caían al suelo de la cueva. Leo, que había caído al suelo de pie, tras observar eso, crujió sus dientes con disgusto.

-Maldición, es lento y eso permite atacarlo fácilmente, pero tiene una gran fuerza que le permite contratacar y esa piel blindada es un gran problema- Dijo Leo disgustado.

-¡Entonces en vez de atacar su cuerpo, atacare directamente a sus sentidos! ¡Déjamelo a mí!- Dijo Ur con una sonrisa al lado de su hermano gemelo.

La maga de Lamia Scale levanto sus dos manos y abrió sus palmas, cuando hizo eso el cuerpo de la chica de cabello rosado con un mechón blanco fue rodeado de una leve aura color azul y en el aire alrededor de ella, aparecieron flotando una gran cantidad de orbes de energía rosa y tras un segundo, todos esos orbes tomaron la forma de afiladas espadas de energía del mismo color.

-¡Maguilty Sodom!-

Ur dirigió sus dos manos hacia adelante y eso provoco que todas las espadas de energía flotando en el aire procedieran a dirigirse con gran velocidad hacia el Wyvern que no pudo evitar el ataque de varias direcciones. Todas esas espadas de energía, clavaron sus puntas y luego explotaron leve y múltiplemente en el cuerpo del enorme ser lagarto, provocando que este gritara con gran dolor y sorprendiendo a los demás magos, menos a Leo, que mostraba una leve sonrisa ante la habilidad de su hermana gemela.

-Esas espadas… ¡¿Le hacen daño?!- Preguntaba Marcus sorprendido.

-¡¿Cómo rayos esas espadas pueden hacerle daño a esa cosa blindada?! ¡Mi puño no le hizo ni un rasguño!- Dijo Tsuna sorprendido y un poco molesto.

-Esas espadas no están atacando directamente su cuerpo, sino que atacan directamente su sentido del dolor- Contesto Leo con una sonrisa.

-¿Su sentido del dolor?- Repitió Lisa confusa.

-Si. Esa es la magia pérdida que puede usar mi hermana y que se la enseño nuestra madre, Maguilty Sense- Explico el peliblanco del grupo un poco calmado.

-Este no es el momento para impresionarse. Se nota que eso no alcanzara para detenerlo- Dijo Macbeth seriamente.

-Es verdad. Puedo escuchar que piensa dirigirse hacia nosotros- Apoyo Sophia seriamente.

Lo que el pelinegro con blanco y la pelipurpura rojiza dijeron era totalmente verdad. Ese Wyvern Terrestre, soportando el dolor causado por las espadas sensoriales de Ur, avanzo velozmente con sus cuatro patas y con la intención de arrollar a los jóvenes magos. Pero estos nuevamente se dispersaron y esquivaron a la gran criatura. Tras hacer eso, Marcus, Lisa y Sorano saltaron al mismo tiempo y lograron posicionarse en el aire detrás de la espalda del Wyvern.

Estando en el aire, esos tres Dragon Slayers de Rayo, Luz Blanca y Sombra, respectivamente, comenzaron a tomar una gran cantidad de aire llenando sus mejillas, mientras que Ryos se posiciono en el costado derecho del gran lagarto y Sophia en el izquierdo. Estando de ambos costado, esos dos Dragon Slayers de Hierro y Veneno, respectivamente, cubrieron sus dos manos con sus elementos.

-¡Rairyu no…!-

-¡Hakuryu no…!-

-¡Eiryu no…!-

-¡…HOKO!-

-¡Tetsuryuso: Kishin!-

-¡Dokuryu no Soga!-

El joven albino, la joven rubia y la joven pelinegra, los tres con un tiempo unísono, lanzaron y fusionaron de sus bocas una destructiva ráfaga de luz blanca eléctrica revestida con un tornado de sombras y que impacto fuertemente en la espada del Wyvern. Mientras que en el costado derecho de esa misma criatura blindada impactabas múltiples espinas gigantes de hierro en su costado izquierdo impactaban fuerte y tóxicamente unas olas de veneno en forma de X.

El choque elemental desde varios lados, provoco una fuerte explosión de energía en el interior de la cueva provocando que temblara un poco y que en esa zona se levantara una densa nube de polvo. Todos los magos se encontraban el suelo rocoso en frente de la densa nube de polvo, y esperaban que su enemigo ya estuviera tendido e inconsciente en el suelo, pero por desgracia un fuerte rugido que despejo el polvo indicaba claramente que eso no estaba pasando.

Los magos observaron como el enorme Wyvern Terrestre piso firmemente con sus cuatro patas, y abrió su gran mandíbula lo cual era un claro indicativo de que se estaba preparando para atacar con su aliento de fuego.

-¡Maldición! ¡La piel de esta lagartija súper desarrollada es demasiado dura! ¡No importa cuánto ataquemos no sufre casi daño!- Exclamo Marcus disgustado.

-¡Tienen que atacar en un solo punto con un fuerte ataque! ¡Distraigámoslo y preparen un ataque que lo venza de una vez por todas!- Ordeno Macbeth seriamente.

-¡Ahí viene!- Dijo Sophia pendiente.

El enorme ser lagarto lanzo de su amplia boca, una colosal ráfaga de infernales llamas. Ante eso, todos los jóvenes magos se dispersaron de nuevo pero nuevamente una persona se había quedado en su lugar. Pero esa persona no fue el joven pelirosa del grupo, sino que fue el hombre de largo cabello negro y blanco y en un estado muy calmado. Antes de que aquellas llamas llegaran hacia él, Macbeth rápidamente levanto su brazo derecho y abrió la palma de su mano en dirección al ataque que estaba a punto de recibir.

-¡Shield of Distortion!-

Cuando el antiguo miembro de Oracion Seis y Crime Sorciere dijo esas palabras, la ráfaga de fuego que lanzo el Wyvern de su boca, en vez de golpearlo, se dividió en dos y paso a los lados de él. Cuando todo el fuego se extinguió, Macbeth bajo su brazo y de repente sus ojos comenzaron a liberar unos leves brillos arcoíris mientras él sonreía levemente.

-Es hora de que tengas una dulce pesadilla- Dijo el pelinegro con blanco en un serio tono mientras sonreía.

Cuando Macbeth dijo esa oración, el Wyvern Terrestre de repente dejo de moverse ya que para él, el escenario había cambiado. Los ojos de la colosal criatura observaban como la rocosa cueva había sido cambiada por un calmado y verde bosque con varios árboles, arbustos y que era bañado por la cálida luz del sol. En ese ambiente, el Wyvern se sentía muy calmado, pero en realidad lo que él veía no era más que una ilusión creada por la refracción de la luz controlaba por Macbeth.

Con el Wyvern un poco tranquilo pero no por mucho tiempo ya que las ilusiones no funcionaban bien en bestias, el mago del hielo del grupo se posiciono detrás de la gran criatura y de inmediato junto sus manos y las rodeo a ambas con un aura espiral de color azul invernal.

-¡Ice Make: Snow Serpent!-

El tranquilo pero determinado mago de Lamia Scale creo y lanzo de sus manos una larga y gigante serpiente de hielo que al momento de ser creada, rápida e inmediatamente rodeo todo el cuerpo del gigantesco cuerpo del Wyvern, el cual comenzó a gritar y agitarse salvajemente, ya que sentía que estaba siendo amarrado por una cuerva. Pero mientras más se agitaba el Wyvern, más lo estrujaba la serpiente de hielo.

-¡Ahora! ¡Ataquen!- Exclamo Leo seriamente.

A unos pocos metros en frente del apresado Wyvern Terrestre, se encontraban los serios Ryos, Sophia y Ur. El joven de cabello negro hizo que su mano y brazo izquierdo se convirtiera en una larga, afilada y endientada espada de hierro. La joven de cabello purpura rojizo cubrió su mano derecha con una toxica flama de veneno, y la joven de cabello rosa con un mechón blanco por su parte invoco nuevamente varias espadas de energía mágica rosada.

-¡Tetsuryuken!-

-¡Dokuryu no Saiga!-

-¡Maguilty Sodom!-

El Dragon Slayer de Hierro de la Cuarta Generación dio un salto hacia la frente del Wyvern y realizo un fuerte y veloz corte en su piel blindada. Seguido de él, la Dragon Slayer de Veneno de la Cuarta Generación también salto y como si su mano fuera una garra, la movio hacia adelante y lanzo una cortante ráfaga de veneno hacia el mismo punto que su compañero. Y seguido de ambos, la maga sensitiva hizo que todas sus espadas impactaran ferozmente en ese mismo punto. Los seguidos ataques, provocaron que en la frente de ese Wyvern amarrado por hielo salieran algunas grietas.

-¡Logramos causar una grieta en su piel blindada, pero no le hicimos mucho daño! ¡Lo escucho!- Menciono Sophia cayendo en el suelo de pie.

-¡Con eso basta!- Dijo Ryos también cayendo de pie y regresando su brazo a la normalidad.

-¡Ahora es su turno, Hermanas Dragones!- Dijo Ur con una sonrisa.

Detrás de esos tres jóvenes, se encontraban las dos magas de Sabertooth una al lado de la otra. En esas posiciones, tanto la chica rubia como la joven pelinegra comenzaron a reunir una gran cantidad de sus respectivos elementos en sus manos. Lisa creo en su mano derecha una esfera de luz blanca de gran tamaño, y Sorano hizo lo mismo pero en su mano izquierda y hecha de sombras. De repente, esas dos esferas se encogieron y se fusionaron creando una esfera de múltiples colores entre las manos de las dos chicas.

-¡Seieiryu Senga!-

Las dos chicas, con un tiempo unísono, lanzaron un puñetazo hacia adelante junto con esa esfera de multicolores, la cual en ese momento se convirtió en un colosal rayo de sombra y luz blanca que se centró e impacto directamente en la frente blindada del Wyvern aprisionado y causo una fuerte explosión. Pero cuando la explosión ceso, se pudo observar como las grietas en su frente se habían aumentado y que además la serpiente de hielo que lo sujetaba se había destruido, pero la criatura estaba un poco débil para moverse, pero aún estaba consiente.

-¡Maldición, logramos hacerle daño, pero todavía sigue consiente y con ganas de luchar a pesar de ese ataque!- Dijo Lisa disgustada.

-¡Pero podemos vencerlo! ¡Por favor terminen con esto, Tsuna-sama, Marcus-sama!- Pidió Sorano seriamente.

Unos pocos metros detrás de las chicas de Sabertooth, se encontraban un serio joven de cabello rosa y un serio joven de cabello albino, ambos uno al lado del otro. El pelirosa tenía apretado su puño derecho y el albino su puño izquierdo. Ambos comenzaron a correr velozmente con dirección hacia el debilitado Wyvern, y mientras lo hacían, cubrían sus apretados puños con sus respectivos y poderosos elementos. Después, ambos magos de Fairy Tail saltaron con un tiempo unísono, y mientras estaban suspendidos en el aire, algo sorprendente comenzó a pasar. Las llamas en el puño derecho de Tsuna y los rayos en el puño izquierdo de Marcus, aumentaron su tamaño y poder para después juntarse.

-¡Raienryu no Gekitetsu!-

Gritando fuertemente el nombre de su Unison Raid, Tsuna y Marcus impactaron bruscamente un doble golpe de un intenso fuego y brutales rayos en la frente agrietada del blindado y debilitado Wyvern Terrestre. Cuando lo hicieron, todos los jóvenes observaron como por una vez por todas, esa criatura cayó al suelo totalmente inconsciente, y eso hizo también que todos pusieran una sonrisa en sus rostros.

-¡Toma eso, maldita lagartija súper desarrollada! ¡Así aprenderás a no meterte con un mago del gran Sabertooth!- Exclamo Lisa sonriente.

-¿De que estas hablando? Si fuimos nosotros quienes le dimos el golpe final- Comento Marcus al lado de su prima.

-Bueno es algo que no importa. Al final fue un gran trabajo en equipo- Menciono Sorano con una sonrisa.

-Es verdad. Fue algo que hasta un cerebro de lagartija carbonizada pudo hacer- Dijo Leo con una sonrisa.

-Lo mismo digo de ti, animalito congelado- Contesto Tsuna igual de sonriente.

Tanto el pelirosa mago de Fairy Tail como el peliblanco mago de Lamia Scale se estaban mirando y sonriendo confiadamente, pero al momento de darse cuenta de lo que estaban haciendo, ambos cambiaron esas sonrisas por expresiones de enojo.

-¡¿Qué estas mirando, maldito?!- Preguntaba Leo furioso desviando la mirada.

-¡¿Qué estás diciendo, idiota?! ¡Tú eres quien me mira!- Respondió Tsuna haciendo lo mismo.

-¿Por qué no solo admiten que se caen un poco bien?- Susurraba Ur entre leves risas.

-Es verdad. Puedo escucharlo- Menciono Sophia de igual manera.

-Pero en serio, ¿Qué fue lo que paso con este Wyvern? Este lugar ni está cerca de ser parecido al habitad en donde el habita- Comento Macbeth cerca de la criatura inconsciente.

-Y no solamente eso, este Wyvern nos atacó de repente, pero generalmente son muy calmados y apacibles y solo atacan cuando es realmente necesario- Dijo Ryos seriamente.

-Sin mencionar que apareció de repente. Ninguno de nosotros pudo sentir su presencia ni su instinto asesino- Menciono Ur notoria.

-¿Creen que sea por este lagarto que los demás animales e insectos no quieren entrar a la cueva?- Preguntaba Lisa curiosa.

-Tal vez, pero esto no tiene sentido. Si este Wyvern Terrestre hubiera estado aquí desde el principio, yo debí escucharlo desde la entrada de la cueva, pero yo escuche como apareció de repente dentro de mi radar- Explico Sophia muy confundida.

-Es posible que esta criatura estuviera encerrada dentro de una alguna prisión mágica que no permitía que nadie la detectara. Si así fuera tendría sentido que no la escucharas- Dijo Macbeth un poco serio.

-Tiene sentido, ¿Pero que lo hace pensar que así fue, Macbeth-san?- Preguntaba Marcus curioso.

-Por el poder mágico en el aire. Ya no está, ¿Verdad?- Contesto el pelinegro con blanco.

-Es verdad. Ya no puedo notarlo- Dijo Sorano concentrando para sentir la magia pero sin éxito.

-Eso también explicaría porque el Wyvern nos atacó tan de repente. Es muy posible que el pobre no haya comida en semanas, y no pudo controlar su apetito- Dijo Macbeth acariciando al inconsciente lagarto gigante.

-Pero, ¿Qué sentido tendría encerrar a una criatura tan peligrosa en una cárcel de magia y en este lugar?- Preguntaba Leo confuso.

-Es posible que fuera una trampa puesta por los criminales. Si alguien que detectaba el leve poder mágico en el aire entraba a la cueva, es posible que la prisión que encerraba a nuestro amigo inconsciente se desactivara y el atacara a los invasores. Y si moríamos, es muy posible que la gente pensara que solo tuvimos mala suerte con una criatura salvaje- Explico el calmado usuario de Reflector.

-Usar un animal para su trabajo sucio, que tipos tan odiosos- Comento Ryos molesto.

-Pero si pusieron una trampa aquí, es posible que escondan algo más. Tenemos que buscar si esos tipos están en este lugar y luego darles una pal…-

Pero antes de que Tsuna pudiera seguir hablando, el de repente fue lanzado fuertemente hacia la pared izquierda de la cueva, causando un pequeño cráter y una densa nube de polvo, además que sorprendió a todos. Todos los presentes observaron como el que había golpeado a Tsuna, había sido una de las cuatro grandes patas del Wyvern de gran tamaño que se había levantado de repente y rugiendo con gran furia.

-¡Maldito lagarto, ¿Sigue consiente después de todos esos ataques?!- Reacciono Lisa con gran sorpresa.

-¡Debe estar muriéndose de hambre si todavía quiere continuar!- Exclamo Sophia sorprendida.

-¡AAAAAAAAHHHH!- Gruñía la bestia con gran ira.

De repente, la gran criatura lagarto comenzó a avanzar con una increíble velocidad con dirección a la zona de la pared que estaba cubierta con una densa nube de polvo y que además era el lugar en donde el joven Dragneel había sido lanzado. Esas veloces por parte del furioso Wyvern sorprendieron a los demas magos a su alrededor.

-¡Se dirige hacia Tsuna-sama!- Informo Sorano sorprendida.

-¡Maldición! ¡Debe pensar que ese tipo en un pedazo de carne rostizada o solamente le cae mal como a mí!- Exclamo Leo un poco serio.

-¡Por el momento eso no importa, tenemos que detener a esa co…!-

Pero antes de que Ur pudiera seguir hablando, la expresión de su rostro cambio por una de gran sorpresa al igual que el de todos los demás y eso se debía a que cuando el enorme Wyvern Terrestre estaba a punto de impactar su lastimada cabeza en contra de la densa nube que rodeaba la pared en donde estaba el joven pelirosa, el Wyvern repentinamente salió volando al mismo tiempo que se escuchó el fuerte sonido de un golpe. Ese repentino ataque lanzo al Wyvern contra el techo de la cueva para que después cayera bruscamente contra el suelo, levantando un leve polvo que rodeo a los demás magos que estaban muy sorprendidos por lo ocurrido.

-¿Qué rayos fue lo que paso?- Preguntaba Ryos impactado.

-M-Me pareció escuchar que alguien golpeo al Wyvern y lo hizo chocar contra el techo de la cueva. Debido a que estaba herido, eso debió haber bastado para que él se volviera a desmayar- Sugirió Sophia igual de asombrada.

-¿Pero quién demonios tuvo la fuerza suficiente para mandar a volar hasta el techo a este enorme lagarto que soporto casi todos nuestros ataques? ¿Acaso fue ese idiota?- Preguntaba Leo dirigiendo su mirada de ojos verdes hacia la dirección en donde estaba el pelirosa.

Todos los magos apuntaron sus miradas de sorpresa hacia el lugar en donde su compañero había sido lanzado desde un principio y que se encontraba todavía rodeado por una pequeña pero densa nube de polvo. Pero con el continuar de los segundos, esa nube de polvo se fue despejando poco a poco y los magos pudieron observar como el joven Dragneel se encontraba de pie y al parecer no herido de gravedad, pero algo un poco misterioso y extraño en él.

Sus compañeros observaron cómo Tsuna se encontraba de pie en esa zona, pero su forma de pararse era un poco jorobada y doblada. Sus dedos se movían de una manera frenética como si no pudiera controlarlos, y su mirada de ojos marrones estaba oculta bajo una leve sombra causada por los mechones de su rosado cabello desordenado. Además se podía observar como el también se encontraba riendo levemente y de una manera un poco aterradora.

-¿Tsuna?- Nombro Marcus un poco sorprendido.

-¡Oye, flamitas! ¡¿Tú fuiste quien golpeo al Wyvern?! ¡Responde!- Preguntaba Leo seria y un poco groseramente.

Al momento en que el mago de hielo de Lamia Scale hizo esa pregunta, Tsuna comenzó a levantar la mirada hacia su dirección, pero cuando lo hizo, todos sus compañeros mostraron una pequeña sorpresa. Eso debía a que la expresión en el rostro de Tsuna parecía la de un maniaco sanguinario que mostraba una aterradora y amplia sonrisa y que además uno de sus ojos marrones se había vuelto levemente de un color dorado.

-¡Ten cuidado de cómo me hablas, mocoso! ¡Si sigues siendo tan irrespetuoso puede que también te mande a volar a ti también!- Exclamo Tsuna pasando su lengua por sus labios de una sombría manera.

-¡¿Eh?!- Reaccionaron con sorpresa y terror la mayoría de los magos.

-¿Tsu…na? ¿Estás bien?- Preguntaba Lisa con gran sorpresa al ver la alocada expresión del pelirosa.

-¡Me siento de maravilla! ¡Pero creo que me sentiré mejor cuando ese maldito lagarto que está en el suelo, aprenda su lección!- Respondió el mago de fuego con gran placer.

Cuando el mago de fuego dijo esas sádicas palabras mientras sonreía, el piso con gran firmeza el rocoso suelo a sus pies y se impulsó hacia adelante con gran poder y velocidad. Haciendo eso, Tsuna se posiciono en frente del inconsciente Wyvern en un instante y sin dudarlo, impacto una fuerte patada en la zona de su estómago. Ese ataque lanzo al ser lagarto inconsciente con gran fuerza a impactar bruscamente contra la pared del lado derecha de la cueva, causando otro leve temblor y sorprendiendo a los demás magos en ella.

-¡¿Qué?!- Reacciono Ryos sorprendido.

-¡¿Qué demonios haces, Tsuna?! ¡Detente, el Wyvern ya no puede luchar! ¡Y solamente nos atacó porque tiene hambre!- Regaño Marcus con gran sorpresa e ira.

-¡A mí me que me importa!- Contesto aquel joven de cabello rosa.

Luego, nuevamente con una gran velocidad, el pelirosa con sádicos ojos se posiciono en frente del Wyvern Terrestre, inconsciente y apresado contra la pared, y con gran fuerza y rapidez comenzó a lanzar una feroz ráfaga de puñetazos hacia el blindado estomago de aquella criatura. El Wyvern no se movía debido a que estaba muy débil pero se podía observar como su respiración se estaba volviendo cada vez más lenta. Cada vez que el frenético Tsuna lanzaba un puñetazo al estómago de aquella criatura, su piel blindada se quebrantaba cada vez más y más e incluso comenzó a salirle sangre de distintas partes del cuerpo. Y lo mismo pasaba con los nudillos de Tsuna, ya que se podía observar el líquido rojo en ellos.

-¡Deténganse por favor, Tsuna-sama! ¡Va a matarlo!- Decía Sorano un poco asustada.

-¡Es verdad, Tsuna! ¡Ya detente, tú mismo te estás haciendo daño!- Grito Lisa nerviosamente.

-¡No lo hare!- Respondió el demoniaco Tsuna-¡Criaturas como tienen que morir! ¡Ser eliminados! ¡Ser exterminados! ¡Ser borrados de este mundo!-

Pero justamente cuando el joven de cabello rosa estaba a punto de impactar el siguiente golpe, él se detuvo y abrió sus ojos con sorpresa y confusión. Y eso se debía a que él podía observar como el Wyvern Terrestre que estaba en frente de él, simplemente había desapareció, pero no solamente era eso. Tsuna se sorprendió al ver como ahora en vez de estar en la cueva, él se encontraba en medio de un calmado y bello jardín de pasto verde y limpio, que era bañado por la cálida luz del sol y tranquilas brisas del viento.

-¿Qué…es esto? ¿Un valle?- Se preguntaba Tsuna confundido.

Pero en realidad todo ese ambiente era una ilusión creada por el calmado Macbeth, y cuando esta se dispersó, la sorpresa de Tsuna continúo al ver como él se encontraba rodeado de tres de sus compañeros que tenían rostros muy serios y sus magias activadas. Marcus poseía una espada de rayos, Ryos una espada de hierro y Leo una espada de hielo. Y todas esas espadas eran apuntadas hacia Tsuna que estaba realmente confundido y sorprendido. Pero al momento del siguiente segundo, los dos ojos del joven pelirosa habían vuelto a ser de color marrón pero su sorpresa y confusión continuaban en él.

-¿Eh…? ¿Qué rayos hacen, chicos? ¿Por qué apuntan espadas contra mí?- Preguntaba Tsuna confuso.

-¿Cómo que porque? ¡Tú sabes muy bien porque!- Contesto Leo groseramente mientras apuntaba la espada de hielo hacia Tsuna. .

-¡No lo sé! ¡Así que explíquense de una vez, idiotas!- Dijo el pelirosa un poco molesto.

-Bueno, parece que ya volvió a la normalidad, pero, ¿En serio no recuerdas nada de lo que hiciste?- Preguntaba Ryos bajando su espada de hierro y regresando su brazo a la normalidad.

-¿Lo que hice? ¿A qué te refieres?- Reacciono Tsuna confuso.

-Él dice la verdad. No recuerda haberlo hecho. Puedo escucharlo- Dijo la usaría de magia venenosa y auditiva.

-Si él dice la verdad sobre que no recuerda nada, entonces esto cada vez se vuelve más extraño- Comento Ur para después soltar un suspiro.

-Pero, ¿En serio no recuerdas nada, Tsuna?- Preguntaba Marcus mientras deshacía su espada de rayo.

-¡Ya les dije que no! ¡Ahora déjense tanto misterio y díganme, ¿Qué rayos dicen que yo hice?!- Pregunta el joven de cabello rosa muy hartado de la situación.

-Eso, Tsuna. Eso de ahí tú lo hiciste- Contesto el tranquilo Macbeth mirando hacia adelante.

El Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación fijo su mirada en la misma dirección en que miraba el mago ilusionista y cuando lo hizo se sorprendió. Tsuna observo como el Wyvern Terrestre con el que ellos lucharon, ahora se encontrado tirado contra la pared apenas respirando y con la blindada zona de su estómago destrozada y un poco llena de sangre. Además, el joven de cabello rosa bajo la mirada hacia los nudillos de sus manos y observo como estos estaban un poco rasguñados y llenos de sangre.

-¿Yo…hice eso?- Reacciono Tsuna con gran sorpresa.

-Si. Cuando ese Wyvern te volvió a atacar, tú de repente invocaste una gran fuerza y velocidad, sin mencionar que te volviste loco y comenzaste a lastimarlo a pesar de que estaba herido e inconsciente- Explico Lisa un poco ruda.

-Tsuna-sama, ¿De verdad no puedo recordar lo que acaba de hacer?- Preguntaba Sorano un poco tímida.

-No, no lo recuerdo. Cuando ese Wyvern me ataco, mi mente solamente se puso en blanco hasta este momento- Contesto Tsuna sin poder creerlo.

-Que conveniente para ti, ¿No crees?- Susurro Leo deshaciendo su espada de hielo.

-Ahora no es el momento de peleas, Leo- Regaño la hermana gemela de este.

-Pero debo admitir que me estas empezando a preocupar, Tsuna-Hablo Marcus seriamente- Y no solamente ahora, sino desde hace tiempo. Desde hace algunos meses, tú te portabas más violento y frenético que de costumbre, los demás y yo solamente creímos que te volviste más molesto así que no te dijimos nada. Pero hoy fue diferente. Hoy te llenaste de ira y por poco matas a un ser debilitado que ya no podía pelear y solamente lucho por que las personas que lo pusieron aquí, no lo han alimentado en quien sabe cuánto-

-Y es todavía aún más raro que no lo recuerdes. Es como si te hubieras convertido en otra persona- Apoyo Ryos igual de serio.

-S-Si…ustedes tienen toda la razón. En realidad yo también me sentí algo raro desde hace algunos meses, pero no le tome mucha importancia. Sentía como me enojaba con más frecuencia y era muy difícil manejar mis impulsos…y no se tiene relación pero de vez en cuando tengo pesadillas desde aquella vez cuando…- Tsuna de repente dejo de hablar y abrió los ojos con un poco de sorpresa al recodar algo.

-¿Desde aquella cuando…que, Tsuna?- Preguntaba Macbeth un poco confundido.

-No…es imposible. Solamente debe ser mi imaginación. Lo que paso debe ser porque talvez comí algo en mal estado o estoy enfermo…pero les prometo que no va a volver a pasar- Dijo Tsuna apretando sus puños con gran ira.

-Más te vale- Dijo Leo seriamente.

-¡Oigan, todos! ¡Sé que lo de Tsuna es importante, pero tienen que ver esto!-

Todos los magos, incluido el sorprendido Tsuna, voltearon la mirada en la dirección de donde vino ese llamado y observaron que la persona que había dicho esas palabras resulto ser Sophia, la cual estaba alejada del grupo y parada en la zona en donde el Wyvern había caído desde el techo después del primer golpe del alocado pelirosa. El resto del grupo comenzó a avanzar y se posicionaron lado de la Dragon Slayer de Veneno de la Cuarta Generación, y cuando lo hicieron, todos abrieron los ojos con gran sorpresa al ver lo que había en el suelo.

-¡¿Qué es esto?!- Preguntaba Tsuna con gran sorpresa.

-¡Esto…! ¡No es posible!- Reacciono Marcus con gran asombro.

-¡¿Qué rayos hace esto aquí?!- Dijo Ryos impactado.

-Esto es…Si esto está aquí es una muy mala señal. Tengo que llamar a las demás para que nos reunamos y nos pongamos en marcha todos juntos- Menciono Macbeth muy serio sacando la lacrima de comunicación de su bolsillo.

Pero mientras Macbeth procedía a comunicar con sus demás compañeros, y los demás jóvenes tenían sus miradas fijadas en lo que había en el suelo, era imposible que ellos notaran como en la pared izquierda de la cueva había algo que los vigilaba fijamente. En esa pared había un diminuto, y posiblemente el único insecto con cuatro patas, alas y grandes ojos rojos que había en esa cueva. Pero ese insecto tenía algo raro, y eso era que no se movía ni un centímetro de ese lado de la pared y ni siquiera agitaba sus alas.

Ese insecto solamente se quedaba pegado a esa pared mientras fijaba sus grandes ojos de color rojo en el grupo de magos que estaban en la cueva, pero más que solamente mirarlos, ese insecto en realidad estaba trasmitiendo las imagines que veía y los sonidos que escuchaba hacia otro ser.

Mientras tanto…

En algún lugar misterioso, sin ubicación concreta, había unas misteriosas personas. Ese lugar era una amplia habitación de paredes, techos y suelo cubiertos con una reluciente cerámica de color blanco y dorado. En esa habitación también había un total de seis pilares, tres de cada lado de lado, y conectados entre el techo y la pared, y por supuesto había una gran puerta de madera en el centro de una de las paredes de la habitación.

Y sobre todo, en el centro de esa habitación había un trono de piedra muy bien cuidado y rodeado por algunas macetas con plantas. Esa amplia habitación estaba algo oscura pero se podía apreciar que había un total de cinco personas sentadas y apoyadas en diferentes zonas del lugar. Pero una de esas personas era una mujer que estaba tenia apoyada su espalda en la pared derecha del cuarto y que tenía sus ojos cerrados.

Esa mujer era muy bella, y curvilínea y aunque no tenía mucho busto y parecía tener entre 19 y 22 años de edad. Ella poseía un largo cabello de color turquesa liso que llegaba hasta su espalda y que de los lados estaba atado en forma de trenzas por cintas de color azul. Debido a que tenía los ojos cerrados se desconocía su color, pero vestía con un vestido blanco con una especie de falda rosa plegada por los lados y botas grises.

-¿Por qué estás tan pensativa, Mushi?- Pregunto repentina una voz masculina.

Al momento de escuchar esa voz, la mujer peliturquesa que al parecer se llamaba Mushi, abrió sus ojos revelando que eran de color azul oscuro y con ellos observa que en frente de ella se encontraba un hombre alto, bien ejercitado y sonriente. Ese hombre poseía un corto cabello negro con todas las puntas apuntadas hacia arriba, excepto un solo mechón en su frente que estaba hacia abajo y sus ojos eran de color rojo.

Ese sonriente hombre que tenía entre 20 y 22 años de edad, y vestía con un una camisa marrón sin mangas, jeans azules y botas marrones. Pero en su pecho, hombros, brazos, espalda, manos, y piernas llevaba las partes de una armadura de color negro con bordes dorados y además también traía una capa de color rojo colgando de su espalda y que llegaba hasta el suelo.

-Y dime, ¿Por tienes una expresión como si estuvieras pensando, Mushi? ¡Vamos, dime!- Decía ese alegre hombre pelinegro con armadura.

-Es porque estoy pensando, tonto. Tú deberías intentarlo de vez en cuando, Hen- Contesto la mujer de nombre Mushi.

-Tan reservada y divertida como siempre. Y dime, ¿Sobre qué pensabas?- Pregunto el hombre pelinegro que al parecer se llamada Hen.

-En realidad estaba recibiendo unas imágenes que uno de mis insectos me transmitía. He visto como hay un grupo de personas en la cueva en donde estábamos antes- Contesto esa seria mujer de cabello turquesa.

-¡Oh! ¿En serio?- Reacciono Hen un poco sorprendido.

-Bueno era de esperar ya que después de todo, dejamos una pequeña cantidad de poder mágico para aquellos que nos buscan cayeran en nuestra trampa- Dijo una voz masculina.

Tanto la seria Mushi como el sonriente Hen voltearon sus miradas hacia la derecha y observaron cómo ha ellos se acercó un joven hombre de una entre 18 y 20 años que poseía un cuerpo bien ejercitado y de estatura media. Ese hombre poseía un desordenado y puntiagudo cabello de color marrón que tenía algunos mechones por su frente y oídos, y sus ojos eran de color negro un poco brillante. Ese hombre vestía con un suéter verde de mangas largas, unos jeans blancos y unos zapatos deportivos marrones.

-Y dime, Mushi, ¿El Wyvern Terrestre que capture y puse en la cueva ya se los comió? Ha estado encerrado tres semanas sin comer, apuesto que no dejo ni los huesos, ¿Verdad?- Comento sonriente ese joven de cabello marrón.

-No, te equivocas, Usoka. En realidad, los que entraron a la cueva derrotaron al Wyvern que llevaste ahí- Contesto la peliturquesa muy tranquila.

-¿Qué?- Reacciono sorprendido el hombre que al parecer se llamaba Usoka.

-¿En serio? Eso algo increíble. Quien pensaría que los débiles miembros del consejo que enfrentamos cuando invadimos su prisión serían tan hábiles para derrotar a semejante criatura. ¿Acaso serán miembros de elite?- Se preguntaba Hen curioso.

-No creo que los que están en la cueva sean miembros del consejo, pero sí parece que nos están buscando. Al parecer esa gente son magos que pertenecen a diferentes gremios, ya que tienen tatuajes de identificación en sus cuerpos- Contesto Mushi muy tranquila.

-¿Gremios? Es verdad, los humanos que usan magia se hacen llamar magos y trabajan en gremios para ganar dinero- Recordó Hen con una sonrisa.

-Que desagradable…usando un poder como la magia para ganar dinero y cosas que llenan su avaricia. Los humanos creados por dios son realmente desagradables- Dijo otro hombre en esa habitación.

Todos los de esa conversación voltearon la mirada para ver quién era la última persona que había hablado y resulto ser un joven entre 18 años y 20 años de edad con un cuerpo un poco delgado y de mediana estatura. Ese joven delgado poseía un cabello naranja todo echado hacia atrás a excepción por algunos mechones en su frente y sus ojos un poco afilados eran de un color café, y su vestimenta estaba basada en un suéter negro ajustado, sin mangas ni cuello, un pantalón largo de color marrón, un cinturón negro alrededor de su cintura, y unos zapatos deportivos negros. Además tenía algunas muñequeras de cuero negro en su muñeca izquierda y codo derecho.

-Tienes toda la razón, Ikari. Los humanos creados por dios son desagradables- Apoyo Usoka al joven pelinaranja.

-Mushi, ¿Y ahora qué es lo que están haciendo esos magos?- Preguntaba el joven que al parecer se llamaba Ikari.

-Por ahora no están haciendo nada, pero parece que han encontrado una forma de llegar a nuestra posición actual. ¿Qué deberíamos hacer, Calm-sama?- Pregunto la peliturquesa.

La mujer al igual que los tres hombres dirigieron sus miradas hacia la zona central de la oscura habitación, el cual era el lugar en donde se posicionaba un trono de piedra y que además estaba ocupado por un tranquilo hombre cubierto de todo el cuerpo por una capa negra pero se podía apreciar su platino cabello más o menos largo. Ese hombre era el tranquilo sujeto que se había denominado así mismo, Calm.

-Bueno…- Hablo Calm sentado en el trono-…Si esos magos han pasado nuestra trampa, y además han descubierto nuestra ubicación…tendremos que encargarnos de ellos personalmente. Ya que no se si son buena o mala gente, esto es un poco difícil para mí…pero para traer la calma total y salvar al mundo de la destrucción, ellos tendrán que ser eliminados antes de tiempo o al menos distraerlos hasta que el arma final de los Nirvit esté totalmente bajo nuestro control. Comuníquense con Yoku y díganle cuanto falta para que podamos usar el arma-

-En realidad, Calm-sama…hay algo que tenemos que contarle sobre Yoku- Dijo Mushi un poco dudosa.

-¿Qué hizo ahora? No me digas que volvió a salir sin permiso- Preguntaba el peliplateado en el trono.

-Por desgracia, eso fue lo que hizo. Cuando Hana salió a su paseo matutino, el dejo su trabajo de revisar el arma y simplemente la siguió- Contesto Usoka nada contento.

-Ah…ese chico es muy inteligente, pero siempre está haciendo lo que le da la gana en vez de trabajar para cumplir nuestra meta. Entonces comuníquense con Hana, y díganle que venga hacia acá y traiga a Yoku con ella. Y también díganle que tome una ruta diferente a la cueva para llegar- Ordeno Calm seriamente.

-Entendido- Contesto Hen un poco serio pero sonriendo.

-Dime, Mushi, ¿Cuántos son los magos que están en la cueva y que están haciendo ahora?- Preguntaba Calm a sus compañeros.

-Son nueve, pero parece que se están comunicando con más compañeros para que vengan a acompañarlos- Contesto la peliturquesa seriamente.

-Eso es algo bueno. Eso dará tiempo para que Hana y Yoku regresen aquí. Lo lamento por esos magos…pero nadie se interpondrá en nuestra meta de traer la paz a este mundo- Dijo Calm con gran seriedad.

Mientras tanto…

De regreso en el pueblo que estaba en medio del bosque y más o menos cerca de la cueva en donde estaban sus compañeros, Serena, Lucia, Raine, Alicia, Sonia y los cuatro Exceeds, Happy, Pantherlily, Lector y Frosh seguían preguntando a los habitantes sobre alguna información útil para ellos, pero no habían conseguido nada de nada. Ese grupo ahora solo so concentro en caminar para distraer sus mentes.

-Oigan, ya hablamos con todas las personas del pueblo, revisamos cada lugar misterioso y no hemos conseguido nada referente a los criminales que atacaron al consejo… ¿No deberíamos rendirnos de una vez?- Preguntaba Sonia quejosa.

-Sonia-san tiene razón. En este pueblo no hay relacionado con esos criminales- Apoyo Raine de la misma manera.

-¿No deberíamos comunicarnos con Macbeth-san y preguntarle que hacer ahora?- Menciono Lucia en el mismo estado.

-En realidad, ya lo he intentado. Pero parece que la lacrima de comunicación no funciona muy bien. Debe ser por una interferencia causada por la cueva en que están Macbeth-san y los demás, creo que pronto se arreglara- Informo Alicia con la lacrima de comunicación en la mano.

-Entonces, ¿Tenemos que esperar a que la comunicación se arregle? Que molestia y aburrimiento- Opino la pelicafe del grupo no muy contenta.

-¿Y qué les parece si mientras esperamos vamos a ese lugar?- Dijo Serena apuntando su dedo a un establecimiento el cual al parecer eran aguas termales.

-¿Aguas termales?- Reacciono Alicia.

-No sería mala idea. Eso ayudaría a quitarme el lado cansancio tras caminar por tanto tiempo- Dijo Sonia no tan disgustada.

-¡Vamos!- Apoyo Lucia muy contenta.

-Ustedes chicas pueden ir. Happy, Lector, Frosch y yo revisaremos el pueblo y los alrededores desde el cielo para ver si encontramos algo extraño- Informo el serio Lily sacando sus alas.

-Aye, sir- Apoyo Happy haciendo lo mismo.

-¡Frosch también quiere ir a nadar a las aguas termales!- Dijo el gato verde vestido de rana mientras era sujetado por la cola por las patas de Lector.

-No, Frosch. Las aguas termales son para relajarse y no para nadar, sin mencionar que tú no sabes nadar- Decía Lector mientras sujetaba la cola de su amigo.

-Bueno, entonces, vamos- Dijo Serena mostrando una sonrisa de alegría.

Los cuatro Exceeds del grupo, extendieron sus alas y comenzaron a volar por los alrededores del pueblo y el bosque. Mientras que las cinco chicas, un poco cansadas, se dirigieron hacia el edificio donde estaban las aguas termales del pueblo. Tras pagar, las cinco bellas chicas, ninguna con ropa pero tapadas con una toalla blanca alrededor de sus cuerpos, entraron a las aguas termales las cuales eran de un estilo natural.

Estando en el interior de las cálidas aguas termales, la hermosa Serena, la bella Sonia y la linda Lucia, se quitaron sus toallas y entraron en la caliente pero relajante agua. Mientras que la escultural Alicia y la preciosa Raine solamente se sentaron en el suelo y sumergieron sus pies en el agua. Estando en ese lugar levemente lleno de vapor y algunas plantas, las chicas de Fairy Tail se sentían con gran paz y tranquilidad.

-¡Que gustazo! ¡Esto es mucho mejor que estar caminando por tanto tiempo por un pueblo!- Dijo Sonia muy contenta mientras se estiraba dentro del agua.

-Tienes toda la razón. Se siente como todo el cansancio se va- Apoyo Serena dentro del agua.

-Esto es genial- Dijo Lucia también dentro del agua.

-Debo admitir que no fue una mala idea entrar- Comento Alicia sentada en el suelo con los pies en el agua mientras en su mano derecha sostenía la lacrima de comunicación que no era muy grande y que además estaba haciendo un pequeño sonido de interferencia.

-Alicia-san, ¿trajo la lacrima de comunicación?- Noto Raine al lado de peliescarlata con un mechón azul ya que ella tenía los pies en la relajante agua.

-Si. Necesito tenerla conmigo por si Macbeth-san u otro de los chicos se comunican con nosotros. Pero todavía hay un poco de interferencia- Informo Alicia sonriente.

-Espera un momento, ¿Esa lacrima no transmite también la imagen de la comunicación? Si se comunican mientras estamos aquí, nos verán desnudas- Dijo Serena con sus mejillas sonrojadas.

-¿Y eso que importa? Si Tsuna ya duerme contigo en la misma cama, estará acostumbrado a verte desnuda, ¿Verdad?- Comento Sonia sonriente.

-¡Claro que no! ¡Y ya habíamos aclarado que eso había sido un malentendido por el estúpido de Tsuna!- Exclamo Serena muy apenada y un poco molesta.

-Fue solo una broma- Contesto la pelicafe entre risas.

-¡A Raine no le gusto esa broma!- Dijo la maga de hielo con un aura oscura a su alrededor.

-No se preocupen tanto. Esta lacrima solo transmite el sonido, no el video- Explico Alicia entre risas debido a la broma.

-Aunque a Raine no le importaría que Tsuna-sama la viera desnuda- Dijo la peliazul oscuro muy orgullosa de sí misma.

-Eso lo sabemos bien. Recordamos quienes son tus padres- Dijo Sonia un poco seria mientras estaba dentro del agua.

-Aunque sin duda mi hermano y los demás chicos se sorprendería si las vieran desnudas. Ya que todas tienen…-

Pero antes de poder continuar la frase, Lucia se quedó callada al ver con sus ojos la gran voluptuosidad que tenían sus compañeras de Fairy Tail. Al ver eso, la pequeña niña de 12 años bajo la mirada y observo su pequeño pecho desnudo. Tras hacer eso, la joven maga celestial metió la mitad de su cabeza dentro del agua, y mientras hacía burbujas y estaba rodeada por un aura de depresión, comenzó a nadar por los alredores de la amplia tina.

-¿Estas bien, Lucia-chan?- Pregunto Serena al ver a la niña rubia.

-Por favor, no me haga caso, Serena-san. Después de todo, soy enana- Contesto Lucia muy deprimida.

-¿Eh?- Reacciono la pelinegra confundida.

Pero mientras la chica demonio miraba a la pequeña niña rubia, logro fijarse como en una esquina del interior de la amplia y cálida tina se podía ver una silueta en el interior de la tina. Esa silueta parecía más bien como si alguien hubiera metido todo su cuerpo dentro del agua.

-¿Hay más gente aquí?- Preguntaba Serena al ver la silueta acuática.

-Eso parece. No me había percatado- Contesto Alicia al ver también la silueta.

-¿Quién será?- Preguntaba Raine curiosa.

-Seguramente otra chica que quería relajarse- Dijo Sonia dentro dela agua.

Pero de repente, la persona dentro de la cálida agua salió a la superficie, revelando su identidad. Resulto ser una bella, joven y inexpresiva entre 18 y 20 años de edad que poseía un largo cabello purpura claro y unos ojos rojos, y ya que estaba desnuda, se podía apreciar que también poseía una voluptuosa y curvilínea figura. Pero esa apariencia, las magas de Fairy Tail ya la habían visto antes.

-¡Tu! ¡La chica de las flores!- Reacciono Serena al ver a la pelipurpura.

-Ustedes. El grupo de chicas metiches- Dijo la pelipurpura sin nada de sorpresa en su expresión pero si sorprendiendo de mala manera a las magas de Fairy Tail.

-Tu… ¿Por qué nos llamas metiches?- Preguntaba Sonia un poco molesta.

-Bueno, es que ustedes me identificaron con una descripción que combinaba mi genero con mis gustos, y yo hice lo mismo con ustedes, ¿Acaso no lo entendiste? ¿Sera que no eres muy lista?- Contesto la inexpresiva chica.

-Puedo sentir como está volviendo el estrés…- Dijo Sonia metiendo todo su cuerpo dentro del agua.

-Solamente cálmese, Sonia-san- Sugirió Raine con una sonrisa.

-Me sorprende que estés aquí- Dijo Serena sonriente colocándose al lado de la pelipurpura.

-Es obvio. Tu y yo apenas nos conocimos hace unos pocos minutos atrás, tiene sentido que tu no conozcas mis actividades en la vida diaria- Contesto la chica tan inexpresiva como siempre.

-Entonces, ¿Qué tal te parece si cambiamos eso y empezamos a conocernos? ¿Tú vives en este pueblo?- Preguntaba la pelinegra amistosamente.

-No. Yo solo paseo por diferentes lugares, y dedico mi atención a vidas frágiles que no pueden cuidarse solas en este mundo- Contesto la pelipurpura muy tranquila.

-¿Te refieres a las flores? ¿A ti te gustan?- Pregunto la chica demonio con una sonrisa.

-Si…me gustan. Pero es lo mismo con cualquier forma de vida débil que no sea respetada, y que esté a punto de morir por la crueldad del ser superior de este planeta- Dijo la inexpresiva chica con un leve tono de seriedad.

-¿Ser superior? ¿Te refieres a los humanos?- Preguntaba Serena curiosa.

-Si. El ser humano actual solo se preocupa por sí mismo. Los humanos solamente se interesan por su propia supervivencia y para eso no les importa aniquilar a las otras formas de vida de este mundo. Incluso son capaces de lastimarse a ellos mismos, ya que siempre causan luchas y guerras que hacen sufrir al mundo donde viven. Sé que soy humana, y no tengo sentido lo que digo…pero…yo odio al ser humano- Dijo esa chica inexpresiva con gran seriedad.

Ante lo que dijo aquella chica a su lado en las aguas termales, la demonio de los libros de Zeref se le quedo viendo con gran sorpresa, confusión y un poco de seriedad.

-Esta chica…no solamente sus ojos…casi todo su ser me recuerda a como era yo antes…como creía que el ser humano era una raza que no merecía vivir en el mundo- Pensaba Serena con gran seriedad mientras miraba a la chica.

-¿Podría saber porque me miras tanto? ¿Es que eres acaso eres de aquellas chicas que he escuchado que le gustan aparearse con otras chicas? Si es así, debo informarte que no estoy interesada- Dijo la inexpresiva chica.

-N-No es eso…es solo que estaba pensando que tú me recuerdas un poco a mí- Dijo Serena un poco sonrojada.

-¿Qué te recuerdo a ti? No veo como eso es posible. Según mis observaciones, tú y yo somos muy diferentes…físicamente- Contesto la pelipurpura con sus ojos fijados en el pecho de la pelinegra.

-T-tampoco me refiero a eso- Hablo Serena cubriendo su pecho con sus brazos- Es que tú me recuerdas a como era yo antes…Yo también odiaba al ser humano y pensaba que solamente se preocupaban por ellos mismos…pero tras interactuar con ellos, cambie de opinión. Descubrí que ellos se preocupan por otros seres aparte de ellos, descubrí que ellos se alegran por otros seres aparte de ellos, descubrí que se ayudan entre ellos, descubrí que dan sentido a la vida de otros seres aparte de ellos. Tal vez haya humanos malos…pero también hay humanos buenos… ¿Acaso no es así en cada raza viviente?-

Cuando Serena dijo esas palabras mientras sonreía, la chica de largo cabello purpura ahora se le quedo mirando por unos segundos. Pero después la chica procedió a salir de la tina y a cubrir su desnudo cuerpo con una toalla, confundiendo y sorprendiendo a la pelinegra que seguía en el agua.

-¿Ya te vas?- Preguntaba Serena confundida.

-Sí, pero no creas que es por lo que dijiste, es que tengo asuntos pendientes. En realidad esas palabras que dijiste…se quedaran un buen tiempo en mi mente, chica- Dijo la inexpresiva joven mientras amarraba la toalla alrededor de su cuerpo.

-Mi nombre es Serena, Serena Axel de Fairy Tail- Dijo la pelinegra sonriendo.

-Serena...- Hablo la chica-…Mi nombre…es Hana-

-¿Hana? Es un hermoso nombre. Te queda perfectamente- Dijo Serena sonriente.

-Si…Gracias. Nos vemos, Serena- Dijo la pelipurpura retirándose de las aguas termales.

-Creo que ya es hora de que nosotras también salgamos- Informo Alicia un poco seria.

Todas las magas de Fairy Tail y la chica de nombre Hana, con sus ropas puestas y maletas y mochilas en mano, salieron de las aguas termales. Cuando salieron del edificio, Hana se por su propia ruta mientras que Serena, Alicia, Sonia, Lucia y Raine observaron como Happy, Lily, Lector y Frosch la estaban esperando. Además justamente en ese momento se pudieron escuchar como empezaban a salir voces de la lacrima que cargaba la hija de la séptima maestra de Fairy Tail.

-¿Me escuchan, chicas?- Decía la voz de Macbeth un poco distorsionada.

-¿Macbeth-san? ¿Es ustedes?- Preguntaba Alicia curiosa.

-Sí, lo soy. La cueva está causado algo de interferencia y tarde algo más de lo esperado en comunicarlas, pero en cualquier caso, quiero que vengan hacia acá, hemos encontrado algo muy importante que tenemos que revisar todos- Decía la voz de Macbeth a través de la lacrima.

-Entendido, vamos hacia allá- Contesto Alicia seriamente.

-¿Pero cómo encontraremos la cueva?- Preguntaba Raine confusa.

-Nosotros logramos ver una montaña cercana a este pueblo mientras volábamos, tal vez esté ahí- Informo Happy alegremente.

-Además, la lacrima que tienen los guiara hacia la lacrima que yo tengo. Yo y los demás los estaremos esperando en el interior de la cueva. Nos vemos- Dijo el mago ilusionista cortando la comunicación.

-Creo que tendremos que ponernos a caminar nuevamente- Dijo Lector un poco quejoso.

-Pero al menos ya estamos recuperadas. Podemos irnos- Dijo Sonia estirándose un poco.

-Si- Apoyo Lucia sonriente.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Dijo el gato verde como siempre.

-Raine caminara lo que sea si Tsuna-sama la está esperando- Dijo la maga de hielo sonriente.

-Entonces, pongámonos en marcha- Dijo Serena sonriente.

Las cinco magas de Fairy Tail y los cuatro Exceeds que las acompañaban, nuevamente se pusieron a caminar pero esta vez con un destino. Pero mientras estaban a punto de salir del pueblo, no pudieron notar como al borde de este y cerca del bosque se encontraba cierta inexpresiva chica de calmados ojos rojos y un largo cabello purpura que se agitaba con el viento, la cual estaba observando a ese grupo fijamente.

-Serena Axel…-Hablo Hana-…Eres una persona interesante…tienes algo diferente que te hace diferente a los otros humanos…algo misterioso. Tu opinión sobre los humanos actuales se quedara en mi corazón por un largo tiempo…pero eso no cambia el hecho de que ellos tienen que ser eliminados para que todo el mundo y las demás débiles vidas que habitan en él, puedan sobrevivir...si tú no fueras humana, tal vez te dejaríamos vivir…pero es una lástima-

Después de decir esas palabras, la chica pelipurpura se dio la vuelta y se dirigía al interior del profundo bosque. Pero antes de que ella entrara completamente, Hana dejo de caminar y levemente dirigió su mirada hacia la derecha.

-¿Podrías decirme que haces aquí afuera, Yoku? Tú deberías estar averiguando como usar el arma de los Nirvit, pero Mushi me acaba de informar hace poco a través de uno de sus insectos que te escapaste y comenzaste a seguirme. Con acciones como estas, harás enojar a Calm-sama y sabes que eso es malo- Dijo Hana inexpresiva como siempre.

-Sí, sí, ya lo sé. Pero solamente pensé que sería bueno estirar las piernas un poco como tú, Hana-chan. Si Calm-sama deja que su mano derecha salga a convivir con los humanos creados por dios, ¿Por qué yo no puedo?- Respondió una voz masculina que apareció de repente.

De repente, de las sombras entre algunos árboles del bosque, salió caminando un sonriente joven de cuerpo bien ejercitado pero un poco delgado que poseía una edad entre 18 y 22 años de edad. Ese hombre tenía un pelo corto y rubio que se pega hacia fuera y "ojos de zorro" amarillos. El vestía con una sudadera negra por fuera y blanca por dentro con capucha. Debajo de ella, metida en sus pantalones, una camisa de color marrón claro, con mangas largas que le sale hasta los codos. Sus pantalones azules eran usados con un cinturón marrón y están metidos en las botas de tiras negras que llegan a cerca de la mitad de sus piernas.

Ese hombre que al parecer se llamaba Yoku, tras salir de las sombras, se apoyó en uno de los tantos arboles del bosque mientras observaba a la inexpresiva Hana y sonreía al mismo tiempo.

-Si quieres salir tienes que pedirle permiso a Calm-sama al igual que yo. Y para que sepas, yo no salgo a "estirar las piernas" o a "convivir con los humanos", yo salgo para evitar que ellos aniquilan vidas que ni si quieren saben que existen, y también para reforzar mi voluntad a cumplir con nuestra meta de eliminarlos de este mundo y traer la calma eterna- Explico Hana un poco seria.

-No digas mentiras, Hana-chan, ese es trabajo de Usoka-Hablo Yoku- Es cierto que sales para salvar plantas o insectos de que mueran por los humanos, pero la segunda razón es errónea. Tú sales para ver si lo que Calm-sama dice de los humanos es cierto. Pero también lo haces para entender sus emociones y sentimientos, y ver si tú puedes expresarlos también, y entenderte mejor con tu querido Calm-sama. Ya que después de todo, las emociones no son tu punto fuente. Ese rostro sin expresión es una prueba de eso-

-Bueno…en la parte de las emociones tienes razón. Yo no puedo entenderlas ni expresarlas del todo y los humanos actuales son muy buenos con ellas- Respondió la pelipurpura inexpresiva como siempre.

-Dime, Hana-chan… ¿Quieres que te enseñe a mostrar las emociones?- Preguntaba Yuko con una sonrisa.

-¿Tu enseñarme emociones? ¿Qué va a saber de las emociones un zorro avaricioso como tú?- Respondió Hana igual que siempre.

-Por favor no me halagues, y solamente escúchame…-Hablo Yuko-Calm-sama…es un idiota-

Cuando el joven rubio dijo esa oración, la inexpresiva chica de cabello purpura claro y ojos rojos no dijo ni hizo nada por algunos segundos. Pero de repente, esa misma chica apretó su puño derecho con una severa fuerza y cuando lo hizo, el árbol en donde estaba Yoku apoyado comenzó a moverse por sí solo y como si fuera goma, amarro el cuerpo del joven rubio. Luego las filosas ramas de ese mismo árbol, como si fueran espadas, se posicionaron tan cerca del cuello de Yoku, que estaba sonriendo a pesar de todo, que incluso crearon un pequeño corte que liberaba un leve hilo de sangre.

Luego con algo de lentitud, Hana dirigió su mirada hacia Yoku y este aumento el tamaño de su sonrisa al ver como el inexpresivo rostro de la chica pelipurpura ahora había cambiado a uno que apretada sus dientes con gran fuerza, mostraba una afilada y aterradora mirada y que mostraba una gran cantidad de venas de ira en su frente.

-Retráctate a ahora mismo, Yoku… ¡O te mato!- Exclamo Hana con gran ira en su rostro.

-Que miedo, Hana-chan…Solamente era una mentira. Pero te acabo de enseñar la expresión de la ira, ¿Verdad?- Contesto Yoku sonriente.

-¿Qué? ¿Era una mentira? Ya veo, entonces no te hare nada. Pero, ¿No decías que las mentiras eran el trabajo de Usoka?- Dijo Hana volviendo a su inexpresivo rostro de siempre.

Cuando el rostro de la chica de cabello purpura volvió a la normalidad, el árbol que sostenía y estaba a punto de matar a Yoku simplemente volvió a la normalidad y el joven rubio a pesar de todo, no dejo de sonreír maléficamente.

-Bueno, yo también las digo de vez en cuando. Pero en serio, Hana-chan, tu magia para controlar los árboles y plantas en realmente aterradora. Me impresionas, de verdad, casi me matas- Dijo Yoku sonriente.

-Tus halagos a mí no me interesan. Pero en todo caso, tenemos que volver rápido hacia la ciudad de los Nirvit. Mushi también me informo que hay unos intrusos que no fueron eliminados por las trampas y están cerca de nuestro escondite- Dijo Hana comenzando hacia adelante.

-¿Eh? ¿En serio?- Reacciono Yoku no con mucha sorpresa.

Mientras hablaba, el joven de cabello rubio con capucha, levanto su mano derecha y la coloco alrededor de su cuello. Tras un segundo, Yuko retiro esa mano y sorprendentemente, el leve corto en su cuello que liberaba gotas de sangre y que fue causado por las ramas del árbol controlado por su compañera, simplemente había desaparecido.

-¿Unos intrusos que lograron traspasar al gigante y hambriento Wyvern? Eso suena un poco interesante- Hablo Yoku sonriente y comenzando a caminar-Puede que estos intrusos me ayuden a llenar un poco mi avaricia-

Sin saberlo, las fuerzas de la oscuridad y la luz empiezan a hacer contacto…

Continuara…

Hola, mis amigos, Feliz Semana Santa. Espero que disfruten el capitulo, pero los contacte para preguntarles algo que quiero que me lo respondan sin mentiras y con confianza…Alerta: Esta pregunta podría ser un impacto para aquellos Fans que no van pendiente del manga y anime de Fairy Tail o aquellos con un corazón sensible.

¿Es verdad que van a pausar el anime y manga de Fairy Tail nuevamente? ¡Respondanme! ¡Necesito saber!

Matane…