Fairy Tail: Una Aventura Eterna

Segundo Arco

Capítulo 7/46: ¡Filo en Blanco y Negro!

Luego de que los diez miembros de Fairy Tail, cuatro miembros de Sabertooth, dos miembros de Lamia Scale y dos miembros del consejo mágico se reunieran, ese grupo de 18 magos paso un largo rato buscando información sobre los criminales que atacaron la prisión del consejo y su paradero. Después de un tiempo buscando, ese grupo de magos sorprendentemente había terminado llegando a la verdadera ciudad de los Nirvit, que estaba cientos de metros bajo la superficie.

Los magos se separaron en varios grupos y comenzaron a buscar a los criminales en aquella legendaria y desierta ciudad, ya que esos criminales posiblemente también la habían encontrado. No tardaron mucho en encontrar su objetivo, ya que algunos de los magos se habían encontrado con los peligrosos criminales que buscaban y que se hacían llamar Unique Oracion, mientras que los demás magos fueron atacados por las trampas de la ciudad, que eran controladas por Yoku, que se encontraba en el castillo del centro de la ciudad junto con Calm y Hana.

Pero luego de haberse librado de todas las trampas que las rodeaban, las Hermanas Dragones de Sabertooth junto con sus compañeros Exceeds, increíblemente terminaron encontrándose con un enemigo de su gremio y lleno de rencor.

-¡¿Qué quién soy?! Sé que han pasado 20 años, pero es imposible que ustedes me hayan olvidado, ¿Verdad?- Dijo aquel hombre entre el humo.

Tras decir esas palabras, ese hombre de gran tamaño dio los últimos pasos hacia adelante y exitosamente salió de la cortina de humo que bloqueaba su apariencia. Ahora se podía observar como esa persona si era un hombre de gran altura, musculatura y edad. Ese hombre poseía un puntiagudo y sucio cabello y barba de color claro, grandes ojos blancos rodeados de sombrillas negras, y unas puntiagudas orejas de gran tamaño también.

Ese hombre vestía un manto atado a la cintura junto a unos pantalones oscuros y lleva vendajes en sus brazos, no utiliza calzado llevando sus pies al descubierto. Y además, el musculoso torso y espalda de ese ser poseía un gran tatuaje negro con la forma de un sol en su pecho que desencadena alrededor de su espalda varios grabados. Pero ese hombre que poseía un serio rostro, al ver a las dos jóvenes en frente de él, abrió los ojos con ligera sorpresa.

-¡¿Qué?! ¡¿Niñas?! ¡Ustedes no son Sting y Rogue!- Exclamo con furia el barbudo ser al ver a la rubia y la pelinegra.

Pero el hombre entre su ira al ver con más atención, logro notar como ambas niñas, respectivamente, se parecían mucho a los Dragones Gemelos de Sabertooth. Además tras una mejor observación, también noto como la enojada joven rubia poseía la marca de Sabertooth en color blanco en su hombro derecho y la calmada pero también enojada joven también poseía la marca de Sabertooth, pero en color negro y en su antebrazo izquierdo.

-Esperen un momento…Estas niñas poseen la marca de Sabertooth, además yo sé que reconocí las magias de Dragon Slayers de Sting y Rogue viniendo de este lugar, sin mencionar que esos gatos de allá son sus mascotas… ¡¿Quiénes son ustedes, mocosas?!- Preguntaba con furia ese demoniaco ser.

-¡No me llames mocosa, maldito! ¡Y yo pregunte primero! ¡¿Quién eres?! ¡¿Por qué nos atacaste?! ¡¿Y porque demonios conoces a nuestros padres?!- Gritaba Lisa muy furiosa.

Al momento en que ese hombre de gran tamaño y musculatura escucho las palabras de la Dragon Slayer Blanca de la cuarta generación, el abrió los ojos con gran sorpresa.

-¿Qué dijiste? ¿Padres? ¿Ustedes…son hijas de Sting y de Rogue?- Decía ese hombre estupefacto pero de repente comenzó a reír de una placentera manera mostrando sus afilados dientes- ¡Ya veo! ¡Eso lo explica todo! ¡Pensaba llevar mi venganza contra los malditos Dragones Gemelos pero parece que el destino esta de mi parte para hacer más que eso! ¡Los hare sufrir matando a sus débiles hijas!-

-¿Qué? ¿Venganza? ¿Contra nuestros padres?- Reacciono Sorano con sorpresa.

-¡Ya deja de actuar tan alegre y contesta mi pregunta, maldito! ¡¿Quién demonios eres?!- Exclamaba Lisa furiosa.

-¿Acaso no me conoces? Son magas de Sabertooth, ¿Y saben nada sobre mí? ¿O es que sus padres jamás le dijeron nada?- Preguntaba ese hombre con una sonrisa.

Pero de repente, en la parte de la zona en donde se encontraban los lastimados e inconscientes Exceeds, uno de ellos comenzó a moverse ligeramente. Lector logro abrir los ojos con un poco de dificultad y apenas podía ver borrosamente con ellos. Pero el felino rojo, al momento de abrir los ojos logro mirar primordialmente a ese hombre que se encontraba en frente de Sorano y Lisa. Al principio lo veía borroso, pero tras verlo mejor, Lector reconoció a esa persona y abrió sus ojos con una enorme sorpresa.

-¡I-Imposible…Tu…!- Decía Lector mal herido.

Cuando lograron escuchar la débil voz de ese Exceed, Lisa, Sorano e incluso el musculoso hombre con barba voltearon sus miradas hacia su dirección.

-¡Lector! ¡¿Estas bien?!- Reacciono Lisa con alegría.

-Lector-sama, ¿Acaso conoces a esta persona?- Preguntaba Sorano al ver la reacción del Exceed.

-E-Él es… ¡Maestro Jiemma!- Reacciono Lector con gran sorpresa.

-¿Qué? ¿Maestro…Jiemma?- Reacciono la pelinegra confusa.

-¡¿Tú conoces a este tipo, Lector?! ¡¿Y porque demonios lo llamas "Maestro?!- Preguntaba Lisa sin apartar la mirada de ese aterrador ser.

-Ese hombre… ¡Era el maestro de Sabertooth antes de Sting-kun!- Respondió el felino rojo sorprendiendo de gran manera a las dos magas mata-dragones.

-¡¿Qué?! ¡¿El maestro de Sabertooth…antes de mi papa?! ¡Eso es imposible!- Exclamo Lisa con gran sorpresa.

-¡Es verdad! ¡Mi padre me dijo que el único maestro que ha tenido Sabertooth es Sting-sama!- Dijo Sorani igual de sorprendida.

-¡Eso es una mentira, mocosa! ¡El único maestro que ha tenido Sabertooth, soy yo, Jiemma! ¡Lo que dirige ese debilucho Sting no es más que una triste sombra del verdadero Sabertooth!- Exclamo Jiemma con gran seriedad.

-¡Lo que ese hombre dirigía no se podía llamar gremio! ¡Actuaba como un tirano, gobernando a todos con miedo y poder! ¡Si alguien no cumplía lo que él ordenaba o el no consideraba a alguien digno para llevar la marca de Sabertooth, lo expulsaba del gremio o puede que incluso peor!- Respondió Lector adolorido.

-¡Eso es un gremio, Basura!-Hablo Jiemma- Hacer que los cielos rujan... hacer hervir la tierra... volver silenciosos los mares. Eso es lo que un poderoso gremio hace. Eso era Sabertooth, antes de que el maldito de Sting me quitara mi lugar como maestro y me dejaran pudrirme en prisión por más de 20 años. Pero ahora gracias a los desgraciados que atacaron la prisión del consejo, me libere y voy a poder efectuar mi venganza. ¡Es obra del destino que me hayan traído a esta ciudad y que ustedes hayan venido aquí también! ¡El destino quiere que yo vuelva a gobernar Sabertooth!-

-¡Tal vez el destino lo quiera, pero nosotras o algunos de los otros miembros de gremio, no lo quieren!- Exclamo Lisa seriamente.

-¡Es verdad! ¡Además no permitiremos que olvides que lastimaste a Lector y Frosch, y si estas relacionado con los criminales que buscamos, te detendremos aquí!- Exclamo Sorano igual de seria.

-Malditas mocosas, son tan irrespetuosas como sus padres-Hablo Jiemma-Si quieren luchar contra mí, que así sea. De todas maneras, planeaba matarlas para hacer sufrir a sus padres cuando yo fuera a Sabertooth a reclamar mi legítimo puesto como maestro. Eliminándolas primero a ustedes un nuevo pasado, presente y futuro iluminara a Sabertooth, ¡Mi Sabertooth!-

Tras exclamar esas con gran ira y seriedad, ese hombre de gran tamaño apretó sus descomunales músculos y rodeo todo su cuerpo con una poderosa y densa aura de color morado oscura, el cual era su poder mágico, luego ese mismo hombre agito sus manos hacia adelante con gran fuerza y en ese mismo momento, un colosal explosión de energía ocurrió en la zona del suelo que pisaban los pies de Sorano y Lisa.

Pero con gran velocidad y agilidad, las dos magas de Sabertooth habían dado un gran salto, justo a tiempo para esquivar la gran explosión que había provocado su enemigo, pero habían salido con algunos pequeños rasguños. Cuando la joven rubia y la pelinegra había aterrizado de pie en el suelo de aquella zona de la ciudad, las dos chicas con gran velocidad en vez de dirigirse hacia el enojado Jiemma, se dirigieron hacia los lastimados Lector y Frosch tirados en el suelo y los tomaron en sus brazos para alejarse lo más posible de ese hombre.

-Malditas… ¿Le dan prioridad a proteger a esas pequeñas sabandijas que a luchar contra mí? ¡Son tan débiles como sus padres!- Grito Jiemma con ira.

Con gran ira, el antiguo maestro de Sabertooth comenzó a provocar muchas más explosiones de energía de gran tamaño por toda la zona, pero Sorano y Lisa solo se centraron en alejarse lo más posible. Cuando se alejaron lo suficiente, las dos Dragon Slayers colocaron con mucho cuidado a sus dos compañeros Exceeds en un pequeño callejón entre dos edificios.

-…Duele…- Decía Frosch apenas consiente y con gran dolor mientras que con cariño era colocado en el suelo del callejón por una preocupada Sorano.

-Lo siento mucho, Frosch, sé que estas adolorido pero será mejor que se queden aquí. Nosotras haremos todo lo posible para alejarlo de esta zona- Dijo Sorano sonriendo.

-Lamentamos ser simples estorbos…-Comento Lector deprimido.

-No digas tonterías, Lector, no eres un estorbo. Es normal ayudar a un amigo lastimado- Contesto Lisa sonriendo tan energéticamente como siempre.

-Si. Pero, Lector-sama, ¿Hay algo que debamos saber sobre ese hombre? Como su magia u otra cosa- Preguntaba la pelinegra curiosa.

-Jiemma…El usa una poderosa magia de explosiones…pero sobre todo…Él era un humano que fue convertido en…un demonio…Así que su poder mágico es miles de veces más fuerte de lo que era antes- Explico el gato rojo con un poco de dificultad.

-¿Qué? ¿Un humano…convertido en demonio? Ya decía yo que su apariencia y poder mágico no era normal, ¿Pero cómo rayos es posible que un humano se convirtiera en un demonio? A los humanos más cercanos de convertirse en un demonio que conozco son mi Tia Mira y Marcus, y eso porque usan sus Satan Souls- Reacciono Lisa con sorpresa.

-No hay tiempo para explicar todos los detalles…pero hace 20 años, él se involucró con un gremio oscuro muy peligroso que le hizo lo que es ahora. Sting-kun y Rogue lograron derrotarlo tras una dura batalla…y así fue como termino en la prisión del consejo… a pesar de estar todo este tiempo encerrado, no parece que su poder haya reducido…No vayan a subes…-

Pero antes de poder seguir hablando, toda la conversación entre los miembros de Sabertooth fue interrumpida cuando un edificio cerca de ellos, exploto en miles de pedazos y causo una fuerte onda de choque por la zona. Lisa, Sorano, Lector y Frosch también podían ver y escuchar las fuertes explosiones que ocurrían a los alrededores al mismo tiempo que oían los furiosos gritos de cierta persona.

-¡Salgan, Mocosas!- Gritaba Jiemma furioso.

-¡Ese maldito!- Dijo Lisa furiosa saliendo corriendo de aquel callejón.

-¡Espera, Lisa-chan!- Dijo Sorano lleno detrás de su amiga.

-Por favor…las dos tengan cuidado…- Susurro Lector preocupado.

-Frosch…piensa lo mismo…- Susurro el gato verde con algo de dificultad.

La Dragon Slayer Blanca de la Cuarta Generación hábilmente y con velocidad, comenzó a moverse entre las múltiples y densas nubes de humo provocadas por las constantes explosiones y también en el espacio entre callejones, y logro posicionarse algunos metros de Jiemma, que estaba de espaldas y no la había visto.

-¡Si mi papa derroto a este tipo, es imposible que yo como su hija no pueda hacerlo!- Pensó Lisa con gran confianza.

Luego de haber pensado esas confiadas palabras, Lisa comenzó a correr velozmente hacia Jiemma, y mientras lo hacía, cubría su puño derecho con una brillante y candente luz blanca en forma de orbe. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la joven rubia dio un leve salto y comenzó a dirigir su puño en dirección hacia la gran espalda de su musculoso enemigo.

-¡Hakuryu no Tekken!-

La maga de Sabertooth dirigió su puño revestido con luz santa hacia adelante, y justamente cuando este iba a impactar, sorprendentemente, el antiguo maestro de Sabertooth se dio la vuelta en un abrir y cerrar de ojos y con su gran mano derecha cubierta de vendas negras, detuvo el ataque de Lisa y luego con gran firmeza sujeto su brazo, causándole un gran dolor.

-¡AAAAAAHHH!- Gritaba Lisa en sufrimiento.

-Niña tonta, ¿Creíste que una estrategia tan simple como esa funcionaria?- Decía sarcásticamente el barbudo hombre.

Luego el hombre demonio aumento la fuerza con la que estrujaba el brazo de la chica rubia, haciéndola gritar aún más dolorosamente. Después, Jiemma levanto a Lisa para azotarla severamente contra el pavimento a sus pies. Pero tras hacer eso, cierta chica de cabello negro que poseía una gran ira al ver como su amiga era lastimada, dio un ligero salto que la posiciono detrás de Jiemma y mientras en su mano derecha se presentaba una movible sustancia negra.

-¡Eiryu no Zangeki!-

La enojada furiosa dirigió las cortantes sombras en su mano hacia la espalda del musculoso hombre, pero este una vez, con una gran velocidad, se dio la vuelta antes de que el ataque lo golpeara. Pero esta vez en de esquivar o bloquear el ataque, Jiemma uso a la joven rubia que sostenía en su mano derecha para golpear con gran fuerza a la joven pelinegra. Eso provoco que las dos magas de Sabertooth fueran lanzadas con gran severidad en dirección hacia una casa de la zona, que al momento del brusco choque se convirtió en escombros y polvo.

El hombre demonio se quedó viendo por un tiempo esa gran nube de polvo que era el lugar en donde había lanzado a las chicas, pero tras unos segundos, el escucho como del interior de esa nube de polvo se escuchaban los sonidos de alguien tomando aire y luego observo como también de esa nube de polvo, parecían haber dos grandes destellos blancos y negros.

-¡Eiryu no…!-

-¡Hakuryu no…!-

-¡…Hoko!-

Las dos chicas de Sabertooth, estando dentro de esa nube de polvo y al mismo tiempo que liberaron los alaridos de una bestia, dispararon de sus bocas, dos respectivas y grandes ráfagas de luz blanca y sombras. Ambos rugidos se entrelazaron entre sí y con gran fuerza y velocidad iban dirigidos hacia el calmado Jiemma, que termino recibiendo la gran explosión provocada por el choque de los ataques. Pero de la nube de humo provocada por esa explosión, salió el hombre demonio, sin ningún rasguño, y corriendo a toda velocidad hacia las magas de Sabertooth.

Al ver como su musculoso enemigo no había salido lastimado tras el ataque unísono de los rugidos y que además se dirigía hacia ellas a una gran velocidad, tanto Lisa como Sorano estaban frustradas pero muy serias. Luego la Dragon Slayers Blanca y La Dragon Slayer de Sombras, ambas de la Cuarta Generación, cubrieron sus cuerpos con un aura creada con sus respectivos elementos.

-¡White Drive!-

-¡Shadow Drive!-

Con esas las respectivas palabras de cada una, tanto la luz blanca que cubría el cuerpo de Lisa como las tangibles sombras que cubrían el cuerpo de Sorano aumentaron su poder de gran manera. Después de eso, las llamadas Hermanas Dragones comenzaron a correr velozmente hacia Jiemma, de igual manera que el furiosamente corría hacia ellas. Cuando los tres estuvieron a la distancia suficiente, el barbudo hombre lanzo un veloz y fuerte golpe con su gran puño derecho hacia las dos Dragon Slayers.

Lisa y Sorano, con rapidez y algo de dificultad, apenas lograron esquivar ese golpe y luego ambas se separaron una de la otra y de Jiemma. Lisa fue a varios metros del lado derecho del antiguo maestro de Sabertooth mientras que Sorano fue a varios metros de su lado izquierdo. Manteniendo esa distancia, las dos jóvenes magas comenzaron a correr velozmente en círculos a su alrededores, y mientras lo hacían, respectivamente, cubrían sus dos manos con orbes de luz blanca y tangibles sombras.

-¡Holy Ray!-

-¡Eiryu no Shageki!-

Mientras corría, Lisa dirigió sus dos manos hacia Jiemma y disparo una cantidad incontable de pequeños pero poderosos disparos de luz blanca candente, y Sorano por su parte, mientras corría, disparo de sus manos una gran cantidad de esferas de sombras que iban aumentando al avanzar el tiempo y que también iban dirigidos hacia Jiemma. Estando en el interior de ese círculo formado por las dos chicas que corrían a alta velocidad, el hombre demonio cruzaba sus brazos sobre su cara mientras recibía cada uno de los rayos de luz y esferas de sombras lanzadas por las chicas.

Aunque cada uno de esos ataques de luz y sombras impactaban fuertemente contra cada parte de su cuerpo, a excepción de su cara que era tapada por sus dos grandes brazos, el antiguo maestro de Sabertooth apenas sentía algo de dolor, pero lo que si aumentaba en gran medida era su ira presente en las múltiples venas que se mostraban en su frente.

-¡Ya dejen de molestar, niñas!- Exclamo Jiemma lleno de ira.

De inmediato, el hombre demonio levanto su brazo derecho por encima de su cabeza y luego lo bajo con gran velocidad para impactar con una bestial fuerza en el suelo a sus pies. Cuando ese puño de gran tamaño y fuerza hizo contacto con el suelo, una gran parte de este comenzó a temblar a agrietarse tan brusca y extensamente, que incluso llego hasta la posición de las magas de Sabertooth. El brusco temblor hizo que tanto Lisa como Sorano dejaran de correr y de atacar, y observaron como ahora todo el cuerpo de su enemigo se encontraba rodeado de una escalofriante aura morado oscuro que incluso algunos rayos del mismo color.

-¡AAAAAAAHHH!- Grito Jiemma bruscamente.

Con ese grito lleno de ira y seriedad, la aura que cubría el cuerpo de Jiemma se convirtió en una bestial explosión de energía que causa una gran destrucción en la mayoría de los objetos cerca de esa zona, excepto a su usuario. El poder de esa colosal explosión llego a la joven rubia y a la joven de cabello negro corto que fueron golpeadas fuertemente por ella, y mandados a volar a direcciones diferentes. La lastimada Sorano termino chocando contra una casa apenas intacta causo un pequeño agujero en la pared de esta.

Por otra parte, la herida Lisa rodo varias veces por el agrietado y sucio suelo. Luego de que la explosión había cesado, la Dragon Slayer Blanca, apenas consiente, comenzó a abrir sus ojos y lo que observo la hizo abrirlos con gran sorpresa. La joven rubia observo como ahora en frente de ella, se encontraba el serio Jiemma. Lisa trato de ponerse de pie pero antes de que lo hiciera Jiemma la tomo del cuello fuertemente con su mano derecha y la levanto sobre el suelo.

-M-Maldito…- Hablaba Lisa difícilmente.

-Son algo hábiles a pesar de ser unas simples mocosas, pero los débiles siempre serán débiles-Hablo Jiemma mientras asfixiaba a Lisa-Por cierto, mocosa…Eres la hija de Sting, ¿verdad? Ese cabello rubio, tu magia y la estúpida confianza que mostraste antes es un claro indicativo que eres su hija-

-Y-¿Y que si lo soy?- Dijo la rubia mientras Jiemma la sujetaba.

-Ya te dije que tu padre, Sting Eucliffe, fue quien me quito el puesto de maestro, ¿Verdad?-Siguió Jiemma hablando- Ese desgraciado me ataco cuando estaba desprevenido y me dejo casi muerto. No sé exactamente como sobreviví a su ataque, pero si recuerdo que cuando desperté, yo ya no era el maestro de Sabertooth. Sting, que siempre se emocionaba como un niño y que incluso lloraba con la muerte de su mascota, se había convertido en maestro. El gremio más fuerte de Fiore…Mi Sabertooth…era ahora dirigido por un mocoso que se había rendido en los Grandes Juegos Mágicos ante unos magos que ni siquiera podían luchar. Todo el fruto que yo había cosechado a la perfección, Sting lo hizo pudrirse. Por eso me prometí que al primero de los Dragones Gemelos que mataría seria a él, pero he cambiado de idea. Ahora sé que el temor más grande para un tipo para Sting no es morir, sino perder algo importante para, ¿Y qué más importante que la vida de su hija?-

-En otras palabras… ¿Vas a matarme para hacer sufrir a mi padre?... ¿No me…habías dicho eso ya?- Dijo Lisa en un leve tono sarcástico.

-Si lo hice, y sin duda eso es lo que voy a hacer. Pero quiero que sepas que ha habido un pequeño cambio de planes. No te matare aquí. Te llevare hacia Sabertooth y te matare en frente de tu débil padre para que sufra cien veces más. Y no solamente a ti, también hare lo mismo con la hija de Rogue y con esos gatos. Los matare a todos ustedes en frente de sus seres queridos y luego los matare a todos ustedes. Con todos los débiles muertos, Sabertooth podrá revivir. No importa si es legal u oscuro, Sabertooth será el gremio más fuer…-

Pero antes de poder seguir hablando, Jiemma noto como su musculoso brazo derecho fue levemente tocado por algo. Ese algo no fueron otras cosas que los lastimados brazos de la chica que el antiguo maestro de Sabertooth sujetaba fuertemente del cuello.

-D-Déjame decirte esto…maldito…No me…importa lo que me pase a mi…pero trata de volver a repetir que vas a matar a Sorano-chan, Lector, Frosch y todos mis seres queridos…y hare que te arrepientas- Dijo Lisa con gran seriedad y determinación a pesar de la situación en que se encontraba.

-¿Preocupante por otros a pesar de tu posición? Sin duda eres la débil hija de tu débil padre. Se lo dije a tu padre hace tiempo, preocuparse por otros o depender de otros, es la mayor expresión de debilidad- Respondió el serio Jiemma ante las palabras de la joven.

-Te equivocas…en realidad, es todo lo contrario. No es la máxima expresión de debilidad…sino que es la máxima expresión de fuerza. Yo se lo muy bien…yo observe como una persona que solamente tenía a sus compañeros en mente y corazón derroto a algo muy parecido a un dios si no es que ya lo era…Si un idiota como él pudo hacer eso… ¿No crees que nosotras podemos acabar con un demonio falso como tú?- Comento Lisa con una sonrisa haciendo enojar a un al hombre que la sujetaba.

-Maldita mocosa…-Hablo Jiemma furioso-…Te dije que te llevaría viva hacia Sabertooth para matarte en frente de tu padre y los demás, pero en ningún momento dije que estarías ilesa. Apuesto que una pequeña explosión en tu rostro no te matara, pero si te lastimara lo suficientemente para que no vuelvas a hablar de una forma tan irrespetuosa al verdadero maestro de tu gremio-

Tras esas palabras el barbudo hombre comenzó a reunir un explosivo poder mágico en su mano derecha que era la que sujetaba fuertemente el cuello de aquella joven de cabello rubio, que a pesar de su situación mostraba una sonrisa desafiante y una determinada mirada. Pero de repente, nuevamente una cierta chica pelinegra que poseía un serio rostro y unas cortantes sombras en sus dos manos se posiciono detrás de Jiemma y dio un gran salto hacia su posición.

-¡No dejare que lastimes a Lisa-chan!- Exclamo Sorano con gran seriedad.

-¡No molestes, mocosa! ¡Me encargare de ti después, así que intervengas!- Grito Jiemma aún más furioso.

Al igual que la veces anteriores, el hombre demonio se dio la vuelta antes de que la pelinegra impactara su ataque, y rápidamente el lanzo un fuerte golpe con su puño libre hacia ella. Pero en el momento en que su puño izquierdo toco el cuerpo de Sorano, Jiemma se sorprendió al ver como todo el cuerpo se había convertido en solidas sombras sin vida que no tardaron en desvanecerse en el aire.

-¿Qué? ¿Un remplazo de sombras?- Reacciono Jiemma con sorpresa.

-¿Pensaste que usaría la misma estrategia una y otra vez?-

Al momento de escuchar esa voz femenina, Jiemma volvió a darse la vuelta, pero cuando lo hizo ya era demasiado tarde. La Dragon Slayer de las Sombras de la Cuarta Generación ya se encontraba a pocos centímetros del cuerpo de Jiemma, y estando a esa distancia, él pudo ver como esa joven tenía su puño derecho apretado firmemente y recubierto con su respectivo y solido elemento mata dragones.

-¡Eiryu no Tekken!-

Con severa fuerza, la seria Sorano impacto un fuerte golpe recubierto con sus poderosas sombras en el rostro del antiguo maestro de Sabertooth. Ese repentino y fuerte golpe hizo que Jiemma fuera lanzado algunos metros para atrás y también provoco que soltara a Lisa, que cayó de pie al suelo. Tras haber superado el repentino dolor provocado por el golpe de la joven pelinegra, Jiemma rápidamente coloco un serio rostro y piso con gran fuerza para detener su avanzar. Cuando se detuvo, el observo como las Hermanas Dragones ahora se encontraban nuevamente lado a lado y ambas con serias expresiones.

-¿Estas bien, Lisa-chan?- Preguntaba la preocupada Sorano.

-No te preocupes. Gracias por la ayuda, Sorano-chan. Buen golpe- Respondió Lisa sonriente.

-Gracias, pero parece que no le causo mucho daño- Dijo la pelinegra al observar a su enemigo.

-Tienes razón…pero de todos nuestros ataques, ese simple golpe parece que ha sido el que más le afecto, ¿Por qué sera?- Preguntaba Lisa curiosa.

-Puede que sea porque era un ataque que él no esperaba. Tal vez él se haya protegido de todos nuestros ataques con su increíble poder mágico, pero puede que no haya tenido tiempo y por eso mi puño de hierro le hizo algo de efecto. La gran ira que sentía al escuchar tus palabras tambien pudo hacer que se distrajera lo suficiente para poder acercarme- Explico la maga de sombras.

-Eso significa que para derrotarlo solo tenemos que atacarlo con uno de nuestros ataques más fuertes por sorpresa para que no tenga tiempo para usar ese demoniaco poder mágico suyo, ¿Verdad? Y además si lo hacemos enojar tambien podremos acercarnos a él, ¿No? ¡Vamos, Sorano-chan!- Exclamo Lisa con gran confianza.

-¡Si, Lisa-chan!- Respondió Sorano con gran seriedad.

-¡Ya dejen de tanta charlas, mocosas!- Grito Jiemma furioso.

Después de haber liberado ese grito de gran ira, Jiemma agito sus dos manos hacia adelante y causo con su magia, dos grandes explosiones en la dirección en que se encontraban las dos magas de Sabertooth. Pero Lisa y Sorano habían logrado retroceder algunos pasos antes de que las grandes explosiones las golpearan, y cuando estas cesaron, las dos Dragon Slayers comenzaron a correr velozmente en dirección al antiguo maestro de Sabertooth.

Cuando se acercaron a él, la maga de luz y la maga de sombras trataron de lanzar un par de ataques hacia Jiemma, pero este con gran velocidad y fuerzas, las sujeto por sus cabezas con cada una de sus grandes manos para después hacerlas chocar una contra la otra y finalmente arrojarlas fuertemente en la misma dirección. Pero las Hermanas Dragones, ignorando el dolor en sus cuerpos, pisaron con gran firmeza el suelo y detuvieron su avanzar. Luego ambas, nuevamente comenzaron a correr hacia Jiemma.

Cuando se posicionaron en frente de él, Tanto Lisa como Sorano comenzaron a lanzar una frenética combinación de golpes y patadas muy fuertes y que Jiemma bloqueaba con sus dos grandes brazos cruzados sobre su torso y rostro. Tras unos cuantos minutos recibiendo los golpes y patadas de aquellas dos jóvenes, el hombre demonio se enfureció nuevamente aún más de lo que estaba y de inmediato levanto su pierna derecha y piso con gran firmeza.

Cuando Jiemma hizo eso, no solamente agrieto el suelo a sus pies sino que causo otra fuerte explosión alrededor de su gran cuerpo que lanzo hacia atrás a las dos magas de Sabertooth. Pero a pesar del daño causado por la leve explosión, Lisa y Sorano se recuperaron de inmediato y nuevamente se lanzaron al combate contra el antiguo miembro de su gremio. Mientras el hombre demonio y las dos magas mata-dragones luchaban ferozmente, había dos pequeños seres gatunos heridos que caminaban con dificultades por las calles apenas intactas que rodeaban aquella zona de la verdadera y subterránea ciudad de los Nirvit.

-¿Estas bien, Frosch?- Preguntaba Lector mientras ayudaba al felino verde a estar de pie.

-S-Si…- Respondió Frosch mientras avanzaba.

Luego de dar algunos pasos entre ese callejón en el cual se encontraban ahora, tanto Frosch como Lector estaban en la posición perfecta para ver como sus actuales compañeros e hijas de sus antiguos compañeros luchaban ferozmente contra el demoniaco antiguo maestro de Sabertooth.

-Lisa y Sorano en serio están logran rivalizar contra Jiemma… ¡Sin duda son las hijas de sus padres!- Decia Lector con gran felicidad.

-Frosch piensa lo mismo… ¡Animo!- Dijo Frosch igual de feliz.

Los dos Exceeds observaron cómo durante el choque de múltiples golpes y patadas lanzadas hacia Jiemma por parte de una feroz Lisa y una seria Sorano, el antiguo maestro de Sabertooth extendió sus dos grandes brazos con una brutal fuerza, golpeando en el proceso a las dos Dragon Slayers y lanzándolas en direcciones contrarias. La joven de cabello negro logra tocar el suelo y pisar firmemente para frenar su avanzar, mientras que la joven de cabello rubio, que se encontraba suspendida en el aire, comenzó a reunir una gran cantidad de aire en sus mejillas mientras su cuerpo era rodeado por una brillante luz blanca.

-¡Hakuryu no Holy Breath!-

Lisa disparo de su boca una enorme ráfaga de energía blanca de un gran nivel calorífico, pero Jiemma cubriendo su mano derecha con su increíble poder mágico, apenas tuvo dificultades para bloquear el impacto y explosión de ese ataque con la palma de su mano. Luego de eso, Jiemma hizo un movimiento con su mano izquierda y ese movimiento provoco que una pequeña pero fuerte explosión apareciera en el estómago de Lisa, lastimándola y arrojándola con gran fuerza contra el suelo.

-¡AAAAAH!- Grito Lisa con gran sufrimiento.

Al ver como su amiga fue herida, una enfurecida Sorano comenzó a correr velozmente hacia el hombre demonio y mientras lo hacía, reunía una gran cantidad de sombras en sus dos piernas. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la joven de cabello negro dio un salto hacia el musculoso hombre con puntiaguda barba.

-¡Eiryu no Kagitsume!-

La Dragon Slayer de las Sombras de la Cuarta Generación dirigió hacia el calmado Jiemma, una doble patada recubierta con su respectivo elemento, pero este sin ninguna dificultad, logro atrapar las dos piernas de la joven para luego azotar con gran fuerza en el agrietado suelo a sus pies, y con ella estando ahí, Jiemma impacto una fuerte patada en la zona de su estómago que no solo la hizo escupir algunas gotas de sangre sino que mando a Sorano a volar en la misma dirección en que se encontraba si igual herida compañera.

Cuando las dos magas de Sabertooth estuvieron tiradas en el piso y lado a lado, Jiemma nuevamente movió sus manos hacia su dirección y eso provoco que la zona del suelo en que ellas estaban tiradas fuera cubierta por una explosión de energía de un colosal tamaño y poder. Cuando esa explosión que había destruido una parte del suelo había cesado, solo quedaba una gran densa de humo en su lugar, la cual el hombre demonio observaba placenteramente.

-Con eso se quedaran tranquilas por un rato. Esa explosión debió bastar para que aquellas dos mocosas se quedaran quietas de una vez por to…-

Pero antes de que Jiemma pudiera terminar esa esa oración, el observo con gran sorpresa como de aquella densa nube de humo que fue provocada por la gran explosión anterior, salieron disparadas las determinadas Lisa y Sorano que se dirigían hacia él. Antes de que el hombre demonio tuviera tiempo para defenderse, las hermanas dragones impactaron fuertemente un doble golpe con sus codos justo en el centro de su horrible rostro obligándolo a retroceder levemente.

-¡No nos subestimes!- Exclamaron las dos magas de Sabertooth con gran seriedad.

Las dos serias Dragon Slayers tras hacer contacto con el suelo, de inmediato comenzaron a correr nuevamente hacia el barbudo hombre, el cual tras haber superado fácilmente el dolor del reciente golpe, fijo la mirada en sus enemigas. Observando como las dos jóvenes se dirigían hacia el nuevamente, Jiemma rápidamente dio algunos pasos hacia atras y provoco una fuerte explosión en frente de él, obligando a las dos jóvenes a retroceder también.

Esa pequeña explosión no iba a detener a las dos jóvenes, con rapidez estas dos corrieron hacia lados opuestos y con gran velocidad lograron posicionarse a los dos lados del antiguo maestro de su gremio. Luego Lisa y Sorano saltaron en dirección hacia un furioso Jiemma y mientras lo hacían, cubrían sus puños derechos con sus poderosos y respectivos elementos.

-¡Hakuryu no…!-

-¡Eiryu no…!-

-¡…Tekken!-

Al ver como esos dos puños elementales venían de ambos lados, el hombre demonio solamente levanto sus dos musculosos brazos y con las vendadas palmas de ambos logro detener tanto el golpe de Lisa como el de Sorano para luego sujetar con gran firmeza los brazos de ambas. Con ellas en sus manos, Jiemma hizo que nuevamente chocaran una contra la otra con gran fuerza y una vez las lanzo en la misma lejana dirección con una bestial fuerza.

Pero una vez más, Lisa y Sorano se centraron en ignorar el dolor que sentían sus cuerpos y cuando sus pies pudieron hacer contacto con el agrietado suelo de la zona, las Hermanas Dragones de Sabertooth nuevamente comenzaron a dirigirse velozmente hacia el hombre demonio de gran tamaño que estaba en esa zona. Tras observar cómo una vez más las dos magas de Sabertooth se dirigían hacia el con una gran determinación, la ira de Jiemma se vio aumentada nuevamente y este en respuesta hizo varios movimientos con sus dos brazos.

Todos esos movimientos por parte de Jiemma causaban múltiples, grandes y poderosas explosiones por los suelos y casas por donde avanzaban velozmente las Dragon Slayers de uno de los gremios más fuertes de Fiore. Pero incluso con tal cantidad de explosiones de energía candente poniéndose en su camino, Lisa y Sorano las esquivaban y resistían con gran fuerza y velocidad mientras se acercaban cada vez más y más a su objetivo.

El cual al ver como las dos magas de Sabertooth corrían hacia el mientras aguantaban y resistían sus fuertes explosiones, se enojaba cada vez más y más. Observando como las Hermanas Dragones se movían con agilidad, velocidad y determinación, a la cabeza de Jiemma comenzaron a llegar recuerdos de su batalla contra los Dragones Gemelos de Sabertooth durante el enfrentamiento contra el gremio oscuro, Tartaros.

-¿Por qué?... ¡¿Por qué simplemente no caen, débiles?!- Grito Jiemma con gran ira mientras atacaba.

-¡¿Preguntas porque?! ¡La respuesta es algo bastante obvio, ¿No crees?!- Respondió Lisa sonriente mientras corría para esquivar las explosiones.

-¡Es verdad!-Hablo Sorano igual de sonriente mientras esquivaba y corría- ¡Mientras Lisa-chan siga luchando…-

-¡Mientras Sorano-chan siga luchando…!-

-¡…Yo seguiré luchando! ¡Esa es la fuerza de las Hermanas Dragones!- Exclamaron las dos magas de Sabertooth con gran determinación.

-¿Mientras una de las dos siga luchando…las dos seguirán luchando? Que estúpido…pero esto…-

FLASHBACK

-Viviremos por otros…Y amaremos a otros para poder vivir… ¡Como los de Fairy Tail!- Exclamo el determinado Sting.

-¡Seremos Fuertes!- Apoyo el serio Rogue.

FIN DEL FLASHBACK

-…Esos malditos…No solamente a la generación anterior sino que también han llenado la cabeza de la nueva generación de Sabertooth con esas estupideces…-Hablo Jiemma crujiendo sus afilados dientes-… ¡Con esa maldita debilidad! ¡Sabertooth ya no es el gremio más fuerte…es el gremio más débil! ¡Los voy a matar! ¡Los voy a hacer explotar! ¡Los voy a ser desaparecer de este mundo!-

-¡No podrás hacerlo! ¡Nosotras…Sabertooth es fuerte! ¡Al igual que ellos!- Exclamo Lisa con gran determinación.

-¡Como Fairy Tail…por luchar por otros…y estar con otros…ganamos una gran fuerza! ¡Una fuerza que nos permitirá derrotarte!- Apoyo la seria Sorano.

-¡TONTERIAS!-

Luego de haber liberado ese gran grito de furia, de repente los grandes ojos blancos de Jiemma, cambiaron su color a un sanguinario color rojo. Además todas las múltiples explosiones causadas por el furioso hombre demonio aumentaron en una gran cantidad y su poder también creció de una manera enorme. Pero a pesar del aumento en cantidad y poder las explosiones que invadían toda esa zona de la verdadera ciudad de los Nirvit, las dos magas de Sabertooth siguieron avanzando con gran velocidad y determinación.

-Creo que ya está lo suficiente enojado… ¡Vamos a acabar con esto, Sorano-chan!- Dijo Lisa muy seria.

-¡Sí!- Respondió Sorano de la misma manera

-¡Eliminare a todo lo débil que invade mi gremio! ¡Sting, Rogue, ustedes, todo! ¡Por este odio que guarde por más de 20 años y por el futuro de Sabertooth…Ustedes tienen que desaparecer!- Grito Jiemma con gran ira.

-¡No lo haremos! ¡El que desaparecerá eres tú!- Respondió Lisa con gran determinación.

-¡Tu gran hilo de odio amarrado hacia nuestro gremio…!- Hablo Sorano seriamente.

-… ¡Lo cortaremos con una espada con un filo en blanco y negro!- Termino Lisa furiosamente.

Y así, luego de haber dicho esas serias palabras, en las manos derechas de las dos magas de Sabertooth, mientras corrían, comenzó a reunirse una gran cantidad de poder mágico. En la mano derecha de Lisa apareció en un brillante orbe de luz blanca que por un momento parecía estable pero tras unos segundos parecía que estaba cambiando de forma. Mientras que en la mano derecha de Sorano, aparecieron una gran cantidad de sombras que también comenzaron a cambiar de forma.

-¡Hakueiryu no…!-

Pero mientras las magas de luz y sombra reunían sus poderes mágicos en sus respectivas manos derechas, el furioso Jiemma de ojos rojos también comenzó a reunir un poderos poder mágico pero sin parar de lanzar múltiples explosiones de energía por toda la zona de la ciudad. El hombre demonio apretó cada uno de sus grandes músculos mientras que todo su colosal cuerpo era rodeado por una gran aura de color morado oscuro que liberaba además fuertes y destructivos relámpagos del mismo color que agrietaban aún más el suelo a sus pies.

Con esa destructiva y poderosa aura morado oscuro rodeando su cuerpo, Jiemma con gran seriedad en su rostro, dirigió sus dos brazos en la dirección en que se encontraban las serias Lisa y Sorano que seguían avanzando velozmente mientras las sombras y luz blancas en sus respectivas manos comenzaban a tomar una afilada forma. Luego entre las manos de Jiemma, apuntadas hacia las hermanas dragones, apareció un orbe del mismo color del aura que rodeaba su cuerpo y que también lanzaba feroces relámpagos explosivos.

-¡DESAPAREZCAN CON UNA EXPLOSION, LISA, SORANO!-

El antiguo maestro de Sabertooth piso con una gran firmeza, e impulsándose hacia adelante, el lanzo hacia adelante y con gran fuerza ese orbe de energía color morado oscuro y rodeado de relámpagos. Cuando ese orbe avanzo unos cuantos metros hacia adelante, no tardo en convertirse en una enorme explosión de pura energía destructora y con un gigantesco alcance. La onda de la explosión era tan grande que cubrió por completo a las serias Lisa y Sorano que a pesar de todo, no dejaron de avanzar.

Esa enorme explosión que había cubierto a las Dragon Slayers Blanca y de las Sombras, respectivamente, ambas de la cuarta generación, poseía un poder tan destructivo, que los edificios de la ciudad que no fueron alcanzados por la explosión, fueron igualmente convertidos en escombros y mandados a volar por los aires, debido a la enorme onda de choque provocado por esta. Los heridos Frosch y Lector que estaban cerca de la zona y apenas podían estar de pie, podían sentir como eran empujados hacia atrás debido al poder de la explosión, pero a los Exceeds solo les preocupaba una cosa.

-¡Lisa!- Grito Lector con sus ojos llenos de lágrimas.

-¡Sorano!- Grito Lector en el mismo triste estado.

Esa colosal era de tal tamaño y poder que todos los demás magos por la ciudad podían por encima de los edificios su gran apariencia y podían sentir la fuerte onda de choque, pero como la mayoría estaban ocupados con varias batallas contra los miembros de Unique Oracion y las trampas de la ciudad, no podían prestarle mucha atención. Aquella explosión se mantuvo así durante algunos minutos hasta que empezó a desvanecerse.

Cuando la colosal explosión ceso, lo único que había quedado en ese zona de la verdadera, subterránea y antigua ciudad de los Nirvit era un profundo cráter en el agrietado suelo que estaba lleno de una enorme y densa cortina de humo y afuera de ese cráter había un monton de escombros de edificios destruidos y entre ellos se encontraban los heridos Lector y Frosch, ambos de pies, y observando con lagrimosos ojos el lugar en donde estaban antes sus compañeras.

-No…puede ser…- Murmuro Lector con gran tristeza.

-Sorano…Lisa…- Hablo Frosch liberando una cascada de lágrimas de tristeza que caían por sus peludas mejillas verdes.

Además en frente del cráter lleno de humo y creado por la explosión anterior, se encontraba de pie un musculoso hombre con un puntiagudo cabello y barba sin mencionar unos demoniacos y afilados ojos rojos. Ese hombre demonio tenía su seria mirada fijada en el cráter lleno de humo que su magia provoco, y mientras lo veía respiraba con un poco de cansancio. Pero no tardo mucho para que ese agitado respirar se convirtiera en una placentera risa.

-Al fin…Al fin desaparecieron…esas débiles mocosas…Yo… ¡Yo soy el más fuer…!-

Pero antes de poder seguir hablando, Jiemma abrió sus ojos con gran sorpresa al ver como de ese densa nube de humo que cubría todo el cráter y que estaba en frente de él, salieron con un gran impulso y salto, dos jóvenes adolescentes que poseían respectivos cabellos cortos de color rubio y negro, que estaban heridas y con sus ropas rotas, pero que poseían gran determinación y seriedad en su mirada y que en sus respectivas manos derechas poseían unas afiladas espadas de luz y sombra.

-¡Lisa, Sorano!- Gritaron Lector y Frosch con gran alegría.

-¡¿Qué?! ¡Imposible! ¡Todos debieron morir!- Exclamo Jiemma con gran furia.

-¡¿Acaso crees que eres el único que puede proteger su cuerpo con su poder mágico, maldito?!- Grito Lisa furiosa.

-¡Además te centraste tanto en el rango y tamaño de la explosión, que su poder no fue tan grande! ¡Esto se acabó, Jiemma!- Exclamo Sorano seriamente.

-¡MALDITAAAAAAAASSS!- Grito Jiemma con todo su enojo.

El antiguo maestro de Sabertooth de inmediato y con gran velocidad, lanzo un fuerte golpe con su gran puño derecho rodeado de vendas negras y un explosivo poder mágico demoniaco, pero las veloces y determinadas Hermanas Dragones de Sabertooth lograron esquivarlo y luego de ellas de inmediato se posicionaron en frente de Jiemma mientras al mismo tiempo levantaban sus respectivas espadas de una calorífica luz y unas temibles sombras y se prepararon para lanzar su poderoso Unison Raid.

-¡…Soken!-

Gritando el nombre de su ataque unísono, Lisa y Sorano aparecieron detrás de Jiemma en menos de unos segundos, mientras que en el musculoso pecho de este había aparecido una gran corte en forma de "X" que lanzaba una gran cantidad de su demoniaca sangre al piso y que fue causada por las espadas de luz y sombra que sus enemigas habían creado, sujetado y luego desvanecido en sus manos.

-I-Imposible…De nuevo…Por dos…- Murmuraba Jiemma sintiendo que ya no podía mover su cuerpo.

El antiguo y herido maestro de Sabertooth no pudo evitar caer de espaldas al agrietado suelo de esa zona, debido a que ese corte en su pecho fue suficiente para que su cuerpo no pudiera moverse. Lisa y Sorano, tampoco pudieron evitar arrodillarse en el suelo debido a sus múltiples heridas y su gran cansancio. Con la batalla terminada, unos alegres Exceeds de pelajes rojos y verdes se acercaron a sus compañeros de gremio.

-¡Lo lograron, Lisa, Sorano! ¡Sabía que lo lograrían!- Decía Lector muy alegre.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Dijo el gato verde abrazando a la joven pelinegra.

-S-Si…aunque fue bastante difícil…ya no tenemos nada de poder mágico…si ese ataque nuestro hubiera fallado…hubiera sido el fin- Dijo Sorano un poco pesimista.

-Qué bueno que este tipo se dejó llevar dejar por su ira…y no tuvo tiempo de protegerse con su poder mágico...Tuvimos mucha suerte- Dijo Lisa sonriente y cansada.

-No se menosprecien, mocosas…eso no fue suerte…fue habilidad…-

Al momento de escuchar esa masculina voz, los cuatro miembros de Sabertooths ahí presentes, abrieron sus ojos con gran sorpresa y de inmediato se apresuraron a voltear la mirada hacia atrás y observaron como el hombre demonio que estaba tirado en el suelo con un enorme corto en su pecho que liberaba una gran cantidad de sangre, todavía seguía consiente.

-M-Maldito… ¡¿No te desmayaste?!- Reacciono Lisa con gran furia.

-No te alteres tanto, mocosa…Estaré consiente, pero no puedo moverme…su Unison Raid se encargó de eso…- Dijo Jiemma sorprendentemente tranquilo.

-En realidad…esto es bueno…quisiera hablar contigo, Jiemma- Hablo Sorano-Si tú fuiste traído a esta ciudad subterránea debido a los criminales que atacaron la prisión del consejo…seguramente sabes donde se ocultan ellos, ¿Verdad? Dínoslo-

-Tú no estás en condiciones para hacer demandas, niña. Tal vez yo ya no me pueda mover, pero ustedes tampoco están en sus mejores condiciones. Acaban de decir que se quedaron sin poder mágico, así que no pueden torturarme para obligarme a hablar, y aunque lo hicieran, yo preferiría morir antes de contarles algo a ustedes- Respondió el hombre demonio con una leve risa.

-¡Maldito! ¡Tienes que decirnos donde está, tal vez no lo sepas, pero esos criminales que te sacaron de prisión están plane…!-

-Están planeando usar el arma más fuerte creada por los Nirvit, Hea, para acabar con todos los humanos en la tierra, y que solo queden ellos y las demás formas de vida, ¿Creerían que yo no sabía que lo que planeaban?- Dijo Jiemma tras interrumpir a Lisa.

-¿Hea?- Reacciono Sorano confusa.

-Es el nombre del arma que esos desgraciados buscan. Al parecer significa "Paz" en el lenguaje antiguo de los Nirvit. Menudo nombre para un arma usada para acabar con vidas. Habrán creado cosas realmente increíbles, pero los Nirvit eran una raza realmente estúpida- Comento el barbudo hombre.

-¡¿Y aun sabiendo eso no quieres decirnos dónde están?! ¡Toda la humanidad podría desaparecer si esos criminales encuentran el arma! ¡Incluso el Sabertooth que tu querías recuperar desaparecerá!- Exclamo Lisa muy enojada.

-No importa. Si yo no puedo recuperarlo para volverlo fuerte de nuevo, prefiero que el actual Sabertooth que está lleno de gente débil como ustedes que ríen como idiotas alegres y son asquerosos compañeros, prefiero que desaparezca de este mundo- Respondió Jiemma seriamente.

-¡Maldito…!- Dijo Lisa apretando sus puños y afilados dientes con gran furia.

-¡¿Vas a dejar que Sabertooth desaparezca?! ¡¿A pesar de que tu propia hija todavía en un miembro de el?!- Exclamo Lector de repente.

En el momento en que el Exceed rojo dijo esas palabras, el antiguo maestro de Sabertooth no pareció mostrar ningún interés pero las dos Dragon Slayers de la Cuarta Generación en esa zona eran otra historia ya que ellas abrieron sus ojos con una gran sorpresa.

-¡¿Qué dijiste, Lector?! ¡¿Este tipo tiene una hija que es parte de Sabertooth?!- Reacciono la joven rubia con gran sorpresa.

-¿Quién es su hija, Lector-sama?- Preguntaba la joven pelinegra curiosa.

-Es la Señorita Minerva- Respondió el gato rojo tranquilamente.

-¡¿Qué?! ¡¿Minerva-san es hija…de este tipo?!- Decía Lisa nuevamente sorprendida.

-Con razón Minerva-sama jamás quiere contarnos nada de su familia- Comento Sorano un poco lastimosa.

-Yo no considero a esa basura como mi familia. Yo solo la cree con el objetivo de que mi fuerte sangre prevaleciera pero fue en vano. Si ella también es parte del débil Sabertooth, entonces también debería desaparecer- Respondió Jiemma tranquilamente.

-¡Desgraciado…a pesar de que es tu hija!- Dijo Lisa aún más enojada.

-A pesar de la forma en que la trataste…-Hablo Lector-a pesar de que solo la veías como un objeto…a pesar de que jamás la trataste como una verdadera hija…ella todavía te vio como su padre, y eso solo fue porque ella aprendió el verdadero significado de familia por parte de Sabertooth, el actual. Si ella hubiera seguido viviendo de la forma en que la criaste, tú jamás le hubieras importado…Pero gracias a que ella vivió felizmente con Sting-kun, Rogue, Yukino y todos los demás miembros de Sabertooth…ella sabía que si ella logro cambiar, tal vez tu lograrías cambiar también…Esa era la razón por la que te visitaba casi siempre en la prisión-

-¿Lo visitaba en la prisión? Así que ahí iba Miverva-san siempre. Ya veo porque jamás nos dijo a donde iba- Comento Lisa un poco ya calmada.

-Por toda la amabilidad con la que la Señorita te trato… ¡Tienes que decirnos donde están ocultos esos criminales! ¡Este es el momento de regresar toda esa amabilidad y amor por parte de tu hija! ¡Actúa como un padre al menos esta vez, Jiemma!- Exclamo Lector seriamente.

-¡Frosch piensa lo mismo!- Apoyo el gato verde igual de serio.

-A mi…no me importa- Susurro Jiemma calmadamente.

Estando tirado de espaldas en el agrietado suelo de esa zona de la ciudad y mientras sangraba por ese corte en su pecho, el antiguo maestro de Sabertooth tenía sus grandes ojos blancos fijados en el artificial cielo azul que iluminaba a la ciudad de los Nirvit. Pero mientras lo hacía, algunos recuerdos del pasado comenzaron a llegar a su mente.

FLASHBACK

18 años atrás…

En una zona entre montañas que estaban cerca de varias ciudades había una gran torre de altura y ancho que no era nada más que la prisión del consejo mágico. El interior de esa torre era muy espacioso y estaba lleno de varios cuartos llenos de libros u otros objetos, también había varias plataformas mágicas flotantes que volaban por diferentes zonas del cuartos y que eran pilotadas por unos seres rana que vestían túnicas del consejo mágico y que cargaban bastones en sus manos.

También en esa torre había varias grandes y flotantes celdas hechas de un resistente cristal anti-magia y donde estaban encerrados todos los criminales capturados por el consejo. Uno de esos criminales sentados de mal humor en sus celdas, era un musculoso hombre con puntiagudas orejas, cabello y barba y que poseía un blanco cabello. En otras palabras era Jiemma, el cual observo como a su celda se acercó una de las plataformas flotantes en donde estaba uno de los trabajadores del consejo.

-Tienes visitas- Informo el hombre rana al hombre encerrado.

-¿Otra vez ella?- Reacciono Jiemma mal humorado.

Jiemma luego observa como otra plataforma se acercó a su celda, y en ella se encontraba de pie una hermosa mujer de edad mayor pero de aspecto muy joven. Esa mujer poseía un pelo largo, lacio, de un color negro azulado y brillante llegándole hasta la cintura, sus ojos eran de hermoso color verde y poseía un poco de maquillaje. Ella vestía con vestido largo estilo chino de color azul, con unos largos guantes del mismo color y unas zapatillas negras.

-Entonces, los dejare para que hablen. Si ocurren problemas, por favor avísenme-Dijo el trabajador del consejo retirándose con su plataforma.

-Sí, gracias-Dijo esa mujer para luego dirigir su mirada el hombre en la celda-Hola, padre-

-Minerva, ¿Otra vienes a burlarte de que yo este encerrado aquí?- Dijo Jiemma al ver a su hija.

-Yo no he venido a burlarme, padre. Durante todos estos años nunca he venido a eso, he venido a ver como estas, padre- Respondió Miverva un poco triste.

-¿A ver cómo estaba? Eso es una broma muy divertido. No parecí muy importante para ti cuando ese mocoso de Sting atravesó mi cuerpo con su magia y además lo nombraste maestro, o cuando tus queridos compañeros me entregaron al consejo para que me encerraran en esta celda durante estos últimos años- Comento el barbudo hombre molesto.

-En eso…tienes razón. Es cierto que cuando Sting te ataco, yo no te ayude…me arrepiento de eso. Pero yo he cambiado, y sé que eso estuvo mal…como tu hija tal vez debí haberte ayudado. Pero no me arrepiento que Sting sea el maestro. Desde que él es el maestro, Sabertooth ha cambiado de gran manera. Ahora es un verdadero gremio- Respondió Minerva seriamente.

-¿Un verdadero gremio? No me hagas reír. El actual Sabertooth del que tú eres parte, no es más que un fallido intento de gremio. Los gremios deben ser fuerte e imponentes, eso era antes Sabertooth y eso debe ser. Pero mientras ese idiota de Sting y los demás sigan siendo alegres idiotas que le dan más importancia al compañerismo que a la fortaleza, Sabertooth jamás será fuerte de nuevo. Solo será un gremio débil- Dijo el hombre demonio enfurecido.

-Yo creo…que somos fuertes. Creo que mientras tengamos compañeros y los apreciemos, seremos muy fuertes. Para que proteger a esos compañeros, los magos de Sabertooth han ganado un gran poder que les dio una gran fuerza…y que les seguirá dando más, ya que hay dos personas que eventualmente serán parte de Sabertooth…no… que ya son- Dijo Minerva sonriente.

-¿Dos personas?- Reacciono Jiemma confuso.

-Si. Las esposas de Sting y Rogue tuvieron unas hijas. Lisa y Sorano…ellas son la nueva generación de Sabertooth. Con ellas ahí nuestro gremio se volverá mucho más fuerte- Dijo la peliazul sonriendo.

-Qué tontería-Hablo Jiemma enojado- Solo las idiotas como tu creen que un par de bebes ayudaran a que el gremio sea más fuerte. Tu madre era igual. Ella creyó que cuando naciste, ella ganaría una fuerza que le permitiría vencer todo para protegerte, pero ella eventualmente termino muriendo sola en una misión por ser demasiado débil…Tú te pareces demasiado a ella-

En el momento en que su padre dijo esas palabras, Minerva abrió sus ojos con una gran sorpresa. El antiguo maestro de Sabertooth dirigió su mirada hacia el rostro de su hija para ver porque se había quedado callada de repente, y cuando lo hizo, observo con sorpresa ahora como ella se encontraba sonriendo con gran calidez mientras sus mejillas estaban algo sonrojadas y sus ojos un poco lagrimales.

-Es la primera vez que me dices algo como eso…Que me parezco a mi madre- Dijo Miverva muy feliz.

-¿Y a ti te hace feliz ser como ella? Eso es demasiado estúpido. Tu madre era alguien débil…demasiado débil y por eso murió. Si ella simplemente no se hubiera preocupado por los civiles cerca de su combate, ella no hubiera muerto. Si ella solo se hubiera preocupado por sí misma y hubiera sido fuerte, ella estaría viva. La muerte es el destino de los débiles. Ese es el destino de Sabertooth ahora- Dijo Jiemma seriamente.

-Lo que nos depara el futuro…eso nadie lo sabe…Pero de todas maneras, Sabertooth seguirá siendo como es ahora…Fuerte, verdaderamente fuerte -Hablo Minerva- Ya tengo que irme, padre. Espero que la próxima vez que venga…me hables más sobre mi madre-

Después de decir esas palabras, Minerva se dio la vuelta y la plataforma en la que estaba parada comenzó a dirigirse a la salida de la prisión del consejo. Pero mientras su hija se alejaba, Jiemma observaba su espalda y no pudo evitar como ella se convertía en una silueta que parecía ser la de una mujer muy parecida a ella y muy sonriente.

-Aquellos que se preocupan por otros son débiles y están destinados a morir…los fuertes solo son aquellos que se preocupan por si mismos…- Se dijo a sí mismo, el serio Jiemma.

FIN DEL FLASHBACK

-Yo… ¿Soy fuerte o débil?- Se preguntaba Jiemma seriamente.

-¡Oye, maldito anciano! ¡¿Cómo te atreves a decir que no te importa actuar como padre para Minerva-san?!- Exclamaba Lisa furiosamente.

-Guarda silencio, mocosa, interrumpes mis pensamientos. Les diré donde están esos criminales pero cierren la boca por un momento- Dijo Jiemma muy tranquilo.

Cuando el herido antiguo maestro de Sabertooth dijo esas palabras, Lisa, Sorano, Lector y Frosch se sorprendieron de gran manera.

-Q-¿Qué fue lo que dijo? ¿Nos dará la ubicación de los criminales?- Reacciono Sorano con gran sorpresa.

-Sí, pero no crean que es por estupideces como amor a mi hija o algo así. Solamente se los diré para enviarlas a ustedes y a sus compañeros hacia la muerte-Hablo Jiemma-Los tipos que me capturaron…son muchos más fuertes que yo, en especial su líder…aquel al que llaman Calm. Solamente lo vi unos pocos minutos, pero pude reconocer había un gigantesco poder mágico. Es imposible que puedan vencerlo-

-No lo sabremos hasta que lo intentemos. Ahora, ¿Dónde estás esos tipos? Dinos todo lo que sepas- Preguntaba Lisa muy seria.

-Son un total de siete personas, contando a su líder. Cada uno de ellos es un mago. Ahora mismo hay cuatro de ellos desplegados por la ciudad ya que tienen la orden de matarlos. Posiblemente algunos de tus amigos ya se encontraron con ellos. Pero también hay uno de ellos que está controlando las trampas de la ciudad desde su base de operaciones para acabar con ustedes también, y el también fue el que me libero para venir aquí. El arma de los Nirvit, Hea, también se encuentra en su base de operaciones- Explico Jiemma seriamente.

-¡¿Y dónde está su base de operación?!- Preguntaba Lisa.

-Ellos se ocultan…-

Pero antes de que Jiemma pudiera seguir hablando, el abrió sus ojos con gran sorpresa al sentir como todo su cuerpo repentina comenzó a sentir un enorme dolor. Con ese dolor invadiendo cada célula de su cuerpo, a pesar de estar herido y tirado en el suelo, el hombre demonio comenzó a agitarse brutalmente y a gritar fuertemente. Al ver como su derrotado enemigo actuaba, Lisa y Sorano tambien se sorprendieron de gran manera.

-¡AAAAAAAAAAHHHH!- Gritaba Jiemma dolorosamente.

-¡O-Oye, ¿Qué demonios te pasa?!- Reacciono Lisa con gran sorpresa.

-¡Jiemma!- Decía Sorano en el mismo estado.

Luego, todos los miembros de Sabertooth observaron aún más sorprendidos, como de repente todas las venas en el cuerpo del antiguo maestro de Sabertooth se vieron marcada en un sangriento color rojo a través de la piel de cada uno de sus músculos. Con el pasar de los segundos, las marcas de las venas en su cuerpo comenzaron a aumentarse el tamaño de su ancho, mientras que el dolor que sentía Jiemma se aumentaba cada vez más.

-¡¿Qué demonios está pasando?! ¡Mi cuerpo…Mi cuerpo…Mi cuerpo…!- Pensaba Jiemma sin poder hablar debido al increíble dolor de su cuerpo.

-Duele, ¿Verdad? Eso es culpa a un pequeño virus mágico que puse de tu cuerpo, grandote-

A pesar de todo ese enorme que inundaba todo su ser, el hombre demonio abrió sus ojos con aun más sorpresa al escuchar esa masculina y conocida voz dentro de su cabeza.

-E-Esa voz… ¡Eres el maldito zorro avaricioso!- Pensó Jiemma sin poder seguir hablando.

-¡Correcto! ¿No te lo esperabas? Debiste haberlo visto venir, amigo. ¿De verdad creíste que te contaría mis verdaderas intenciones y te dejaría salir libremente por toda la ciudad? Te puse un virus mágico que se activaría si tratabas de decir quién te dejo salir a la ciudad o si tratabas de dar nuestra posición o la de Hea-

-¡M-Maldito!… ¡¿Qué es lo hace ese maldito virus?!-

-La respuesta es algo obvia, Jiemma-kun…Tú vas a morir-

Cuando la voz del avaricioso miembro de Unique Oracion respondió a su pregunta, Jiemma logro ignorar todo el dolor que su cuerpo sentía en ese momento y lentamente cerro sus ojos mientras todo su cuerpo se tornó de un color rojo sangriento.

-Miranda…Parece que nos reuniremos pronto…Los dos resultamos ser débiles al final…Nuestra hija resulta ser la única verdadera fuerte al final, ¿Verdad?...-

Esos últimos pensamientos fue todo lo que Jiemma pudo decirse a sí mismo antes de que todo su cuerpo simplemente explotara sin dejar rastro de su ropa, órganos o huesos. Su cuerpo simplemente se había convertido en gran charco de sangre que estaba marcado de gran manera en una gran porción del agrietado suelo de esa zona. Lisa, Sorano, Frosch y Lector simplemente se habían quedado paralizado al ver lo que había ocurrido.

-Q-¿Qué o-ocurrió?- Reacciono Sorano totalmente horrorizada.

-El… ¿Murió?... ¿Así como así? ¿Simplemente…exploto?- Murmuraba Lisa en el mismo estado.

-Maestro…Jiemma…- Decía Lector paralizado al igual que Frosch.

Las chicas y los Exceeds de Sabertooth estaban totalmente perplejos con lo que acaban de presenciar, pero mientras ellos se encontraban en su estado de gran sorpresa, no notaron como de una porción de ese gran charco de sangre de Jiemma, había algo que se movía levemente. Ese algo resulto ser un diminuto gusano de color rojo sangre y el cual rápidamente se metió entre las grietas que había en el suelo y desapareció.

-¡Lisa-san! ¡Sorano-san!-

Cuando todos los miembros de Sabertooth escucharon esa voz femenina y conocida, voltearon las miradas y observaron como de entre uno de los callejones entre las pocas casas intactas en esa zona de la ciudad, habían salido apresuradamente una joven de largos cabellos azules y un joven de puntiagudo cabello blanco.

-¡Raine-sama! ¡Leo-sama!- Reacciono Sorano sorprendida al igual que Lisa al ver a sus compañeros de Fairy Tail y Lamia Scale.

Mientras tanto…

En la verdadera y subterránea ciudad de los Nirvit había una gran cantidad de luchas y destrucción en distintas zonas, y en una de esas zonas, se encontraban el Dragon Slayer de Rayo de la cuarta generación, Marcus y la usuaria de la magia de cuerpo celestial y Re-Equipar, Alicia. Ambos jóvenes magos de Fairy Tail en un combate contra el miembro de Unique Oracion, usuaria de magia de luz, Usoka.

Ahora mismo, el joven albino, que liberaba algunos rayos de su cuerpo, se encontraba al lado de la joven de cabello escarlata con un mechón azul que sostenía una afilada espada en su mano derecha. Ambos tenían sus serias miradas fijadas en joven de cabello marron que estaba a unos metros de distancia de ellos y que también tenía su mirada fijada en los dos. En esa zona de la ciudad también había una gran cantidad de edificios y arboles destruidos y cráteres en el suelo.

-Parece que ya estas comenzando a cansarte un poco, ¿Verdad?- Menciono el serio Marcus.

-Ríndete. Tú eres fuerte, pero no podrás contra nosotros dos- Dijo Alicia seriamente.

-Debo admitirlo y sin decir mentiras…Luchar contra los dos es un poco más complicado de lo que pensé. Tal vez debí traer algo de ayuda, después de todo soy el más débil de todo el grupo- Comento Usoka sonriente.

-¡Pues la ayuda ya está aquí, compañero!-

En el momento en que esa masculina voz resonó por toda la zona, Marcus, Alicia y Usoka dirigieron sus miradas hacia el lugar donde había provenido. Todos apuntaron sus miradas hacia el techo de uno de los edificios de la zona, y lograron ver como encima de este se encontraba un sonriente joven de cabello negro y ojos rojos que vestía con una reluciente armadura de color negro con bordes negros y una capa roja que se revoleteaba con el viento.

-¡Hen! ¡Al fin lograste llegar!- Dijo Usoka con una sonrisa.

-¿Un…caballero?- Reacciono Alicia confusa

-¿Quién ese ese tipo? ¿Un amigo suyo?- Preguntaba Marcus al ver al joven de la armadura.

-Oye, Hen, ¿Por qué tardaste tanto?- Preguntaba Usoka algo deprimido.

-Lo siento, lo siento. Sé que dije que me reuniría contigo para que me ayudaras a encontrarla a ella, pero me perdí un poco por la ci…-

Pero antes de poder seguir hablando, el sonriente joven de cabello negro observo con su mirada de ojos rojos como en esa zona de la ciudad, se encontraban otras dos personas a parte de su mentiroso compañero. Pero de esas dos personas, Hen solo fijo su mirada en una. El joven de la armadura observo el hermoso y largo cabello de color escarlata de esa persona y también como en sus manos se encontraba una reluciente espada del estilo caballero. Con solo ver a esa persona, los ojos de Hen comenzaron a abrirse con gran sorpresa y emoción.

-¡Tu! ¡Te encontré!- Grito Hen de repente apuntando su dedo a esa persona que tanto había buscado.

-¿Eh?- Reacciono Alicia con confusión.

-¡Sabia que tú estabas aquí, Titania!- Dijo Hen con gran felicidad.

El joven caballero encuentra a su querido objetivo...o eso es lo que cree…

Continuara…