Acabé tan adolorida después de los puntos que decidí simplemente irme a dormir. Ahora está amaneciendo y lo primero que hago es mirar en la cama de al lado, esperando ver a Jesús descansando. No le encuentro ahí.
Con un bostezo salgo de la casa hacia la zona de duchas. Veo a Tammy y Ken salir con cara somnolienta. Sus ojos se abren de la sorpresa al verme.
- Vaya - comenta - es la primera vez que te veo sin tus armas y con el pelo suelo. ¿Qué te ha pasado en la frente? - Ken se sonroja bastante al verme.
- Un golpe, lo típico. Ayer busqué a Harlan, pero ni rastro - bostezo de nuevo - Sabes que suelo levantarme antes que todo el mundo pero ayer me acosté tarde y...has descubierto mi lado hogareño - Tammy se ríe - ¿Por qué estás tú despierta?
- Gregory encontró harina escondida en la despensa de la casa - explica - Él no sabe qué hacer con ella así que nos la dio ayer y pensábamos hacer un desayuno sorpresa. Harlan se fue después de vosotros a algún sitio a por medicinas con otros cuantos - asiento.
- Yo estaba despierto y he decidido ayudar a mi madre - explica Ken acariciándose la nuca - La repostería siempre se nos ha dado bien.
- ¿Harina? - me despierto instantáneamente, centrando la conversación en la comida. La harina se usa para hacer dulces y siento como si hiciese siglos que no como uno - ¿Tarta? ¿Bollitos?
- Parece que tenemos una amante de los dulces por aquí - ahora la que se ríe soy yo. - Será una sorpresa.
- Al menos dime que tendré trato preferencial.
- Siempre tendrás trato preferencial - comenta Ken sonriendo. Miro hacia el lado incómoda.
- Te guardaré un trozo por si no estás - acepta - Ahora ve a ducharte. Realmente echas un pestazo a sangre insoportable.
Vecinos. Quién los entiende. Después de despedirme de ellos entro en la zona de duchas, dentro de la casa, tratando de evitar a Gregory. Quitándome la ropa y entrando bajo el chorro de agua caliente, lanzo un suspiro. Oh sí, bendita agua caliente. Solo hay tres duchas disponibles para los que vivimos en las casas prefabricadas, el resto de habitaciones de la casa están ocupadas.
Con el agua quitando toda la mugre de mi pelo y de mi piel cierro los ojos, dejando que el día anterior pase por mi memoria.
Lo primero que se me viene a cabeza es Jesús. ¿Estará bien? ¿Qué le habrá ocurrido para tener que retrasarse? ¿Seguirá...vivo? La única explicación racional que se me ocurre es que encontrase alguna otra fuente de suministros.
Lo siguiente que viene a mi cabeza es, para mi condena, Negan. Y su lengua. ¿Ese fue realmente el hombre que asesinó al adolescente en Hilltop antes de que llegase? Me resulta un tanto inverosímil, con esa sonrisa moja bragas. Aunque pensándolo bien, ¿Qué chiflado le pone nombre a un bate de pinchos? Además de que parecía tomárselo tremendamente en serio.
Por último recuerdo a esos dos hombres a los que les hemos robado las provisiones. Llevaban tantas... quizá realmente provenían de una comunidad y pasaban necesidad. No parecían malos, a pesar de las pintas del tipo con el chaleco de alas. Si por alguna extraña suerte del destino han conseguido coger a Jesús en un momento de confianza, no le matarán. O eso es lo que quiero pensar.
Salgo de la ducha escurriéndome el pelo y me paso la mano por la cara. Apartando las últimas gotas que quedan en mis ojos, salgo de allí. Me encuentro frente a frente con Crystal, que lanza un pequeño grito.
- ¡Oh señor! - me pongo las manos en las caderas. Me mira de arriba a abajo y siento la necesidad de taparme, pero no me amedranto.
- ¿Has terminado de mirarme Crystal?
Sus mejillas se vuelve completamente rojas.
- ¡OH! No pretendía...no quería... - mira hacia otro lado, tremendamente incómoda - A esta hora no suele haber nadie... tú te duchas antes...y no esperaba...suelo entrar a esta y ni he llamado...
- Ya, no te preocupes. Las dos somos mujeres - elevo los hombros - y superé esto de la vergüenza cuando comencé a vivir con Jesús así que no te disculpes tanto.
- Es que...puf - elevo una ceja, notando que sus ojos vuelven a mi cuerpo - ¿Cómo tienes el abdomen tan marcado?
Ahora sí me siento incómoda. Alargo la mano hacia mi ropa, vistiéndome lo más rápido que puedo pero sin que se note demasiado mi desesperación.
- Sí bueno - comento poniéndome las braguitas. Rápido María, ¡veloz como un rayo! - Antes hacía gimnasia rítmica. Muchas horas de entrenamiento.
- Así es normal que te muevas de esa manera y tengas ese cuerpo.
Huye María, ¡huye!
- No merece la pena el sacrificio, te lo aseguro - al fin tengo la camiseta de tirantes puesta - Aunque ahora mi agilidad lo agradece - me voy hacia la puerta - Buen baño.
- ¡Igualmente! - unos segundos de silencio - Es decir...
Salgo corriendo antes de que se explique. Esa situación ha sido una de las más violentas de mi vida. Salgo de la casa corriendo. Tampoco quiero encontrarme a Gregory. Estoy evitando a demasiada gente últimamente.
Es agradable tener el pelo al viento libre de ataduras por una vez. Tampoco pretendo hacerme una coleta con el pelo mojado para que se me pudra. Que la gente de Hilltop diga lo que quiera.
- Jesús, qué coño es esto - escucho la voz de Kal y mi corazón bota de alegría. ¿Jesús?
- ¡Abre la puerta Kal! - salgo corriendo hacia la puerta y me mantengo delante, expectante - Freddie está herido. Siento lo que estos tíos, están nerviosos. No hacen nada en todo el día.
¿Estos tíos? ¿De qué habla? Estoy por subir a lo alto, pero sé que van a abrir pronto. Es Jesús al fin y al cabo.
- Que entreguen las armas y abriremos la puerta - habla Dante.
- Pues baja a por ellas - esa es la voz de...¿Daryl? Oh no.
- ¡Ya vale! - grito, los dos guardias se giran a la vez - Abrid la puñetera puerta de una vez. Es Jesús. No hay más que discutir. Y como alguno de vosotros me prive abrazarle ahora mismo... -amenazo -
Jesús intercambia algunas palabras más con los de fuera que no alcanzo a entender. Finalmente abren la puerta.
En cuanto hay hueco suficiente para permitirme pasar salgo corriendo, tirándome a los brazos de Jesús. Mi amigo no se lo espera y cae directo al suelo de culo.
- ¿Esto es necesario? - trata de quitarme de encima, pero no puede - Vamos María - se ríe.
- Imbécil. Creí que estabas muerto. Dijiste que traerías el camión. - le doy un golpe en el hombro poniéndome en pie. Le tiendo la mano para ayudarle a levantarse.
- ¿Camión? - pregunta Rick, mirándonos.
- Lamento tener que hacer esta presentación antes de entrar - Jesús se limpia un poco la ropa - Esta es María - hago una reverencia - Os estaba apuntando con un arco cuando nos conocimos.
- Un placer que sea oficial. Supongo que si estáis aquí es que conseguísteis vosotros el camión y que decidísteis no matar a este bobo. Estoy en deuda.
- Dejemos la charla para luego - Jesús comienza a andar, yo le sigo - Os presento Hilltop.
El grupo que trae Jesús parece bastante sorprendido con lo que ve. También trae al resto de nuestra gente, incluido el médico. Harlan, como es normal, se fija en mi frente.
- Menuda carnicería - comenta mientras ayuda a caminar a Freddie, que tiene un vendaje en la pierna - ¿Qué has hecho ahí?
- Me he puesto puntos - ruedo los ojos - Aunque espero...que puedas arreglarlo.
Asiente entretenido.
- Traemos medicinas - se gira hacia un hombre al parecer asiático y una mujer - Gracias otra vez - fijo mi mirada en ellos - Vivo al lado de la enfermería ¿vale?
Sin más que añadir se va con los heridos hacia allí.
- Había un almacén de materiales de una compañía eléctrica - explica Jesús, caminando de espaldas. Yo camino junto al chico asiático y la mujer - de ahí sacamos los postes - los señala - la gente llegó de un campo de refugiados con sus casas prefabricadas.
- ¿Cómo supieron dónde estaba esto? - pregunta una mujer negra con una katana a la espalda.
- Por la casa - comento yo, deteniéndome frente a ella. - los propietarios la cedieron al Estado y el Estado la convirtió en un museo endológico. Todos los colegios han hecho excursiones aquí - sonrío ante sus caras - O bueno, eso me han contado, yo soy la nueva. Llegué hace dos meses.
- Desde las ventanas se ve a kilómetros en todas las direcciones - añade Jesús - proporciona seguridad. Vamos.
Entramos a la casa y el grupo se queda mirando el techo y las paredes, con sus rostros entre sorprendidos y maravillados.
- Tú le cuentas a Gregory lo del camión - le comento en un susurro mientras cierra la puerta. - ¿Podemos fiarnos de esta gente?
- Podemos fiarnos. Tampoco tiene por qué saber lo del camión - responde Jesús guiñándome un ojo - Ten piedad de mí, he traído invitados.
- Hay que joderse con la casa - suelta uno del grupo nuevo, pelirrojo, alto y con aspecto amenazador.
Gregory abre las puertas, mostrándose. Seguro que lleva escuchando un rato.
- Jesús - mira a su alrededor, pasando sus ojos por todas las caras - Has vuelto - los posa en mí - Y por lo que sé tú volviste anoche - cambia el tono a uno más duro. Parece darle igual que haya invitados.
- Ey Gregory - respondo simplemente, cruzándome de brazos.
- Amigos, este es Gregory - presenta Jesús - el que hace que todo funcione.
- Soy el jefe - es lo único que dice Gregory, con aire de poder. Contengo la respiración contando hasta diez.
- Yo soy Rick - se presenta el hombre - Tenemos un pueblo que...
- ¿Por qué no se asean un poco? - maleducado.
- No gracias - responde Rick, sorprendido por su comportamiento.
- Jesús les dirá dónde pueden hacerlo - se acerca a Rick - cuesta mantener limpio este lugar.
- Seguidme - comenta Jesús y yo le sigo...antes de que Gregory carraspee.
- Tú no María - me detengo en seco, apretando los labios - Tengo que hablar contigo.
Aprieto los puños con fuerza y cierro los ojos antes de contar hasta diez y girarme. Descubro al tal Daryl vigilando mis movimientos.
- Voy a ayudar a Jesús a que se distribuyan - sonrío como puedo - son bastantes. No te preocupes, hablamos después.
Antes de que pueda rebatirme acelero el paso, llegando al segundo piso.
- Aquí a la izquierda tenéis tres habitaciones con tres duchas que no se están usando. Echad el pestillo, porque esta mañana...
- Podéis entrar por turnos - parece que no quiere que cuente lo que me ha pasado esta mañana. Hablando de esta mañana, al final no he comido pastel. Frunzo el ceño ante la idea. Mierda.
Rick parece estar ocupado charlando por lo bajo con una mujer rubia, así que me acerco a Daryl, que está mirando unos cuadros de la pared con desinterés.
- Gracias - cuando escucha mi voz se gira, mirándome - Por no matar a Jesús. Os lo he dicho antes pero lo repito ahora.
- Íbamos a dejarlo en un árbol - comenta evitándome.
- Pero no lo hicisteis y os agradezco eso - parece notar mi tono sincero, porque me presta atención. - Permíteme presentarme como se debe. Soy María Rossi - le tiendo la mano.
- Daryl - me responde, agarrándola - Dixon. Aunque ya lo sabes si estuviste apuntándonos con un arco.
- Las balas se nos acabaron hace tiempo.
- Eso nos han comentado.
Se hace un silencio incómodo y balanceo sobre mis propios tobillos. Vaya...el tipo duro no es demasiado hablador.
- Ese Gregory es un canalla ¿no? - me pregunta. ME PREGUNTA. Oh, he conseguido que el chico rudo me hable. Estoy tan feliz. Además ha sacado un tema en el que soy experta.
- Es un cobarde y un imbécil, pero me temo que es el líder aquí y le tenemos que tragar - me apoyo contra la pared. - Puedo tirarme horas metiéndome con él.
Jesús sale de una de las duchas habiéndose puesto una camiseta blanca con las mangas arremangadas. Se acerca a nosotros.
- ¿Tú no te bañas?
Daryl niega, sin añadir nada más.
- ¿Cómo se llama la chica que siempre va con el asiático? - Vuelvo a sacar conversación. Daryl levanta una ceja.
- Es coreano - elevo los brazos excusándome. Tampoco soy la reina de la geografía. - Y se llama Glenn. Su mujer es Maggie.
- Oh...
- Y es la que acaba de entrar a negociar con vuestro jefe - Rick se une a la conversación con su pelo rizado goteando.
- ¿Tú eres el líder? - pregunto, cruzándome de brazos. Él asiente - ¿Por qué no has entrado tú?
- Maggie tiene mejor labia. Yo no puedo - entiendo que se refiere a que no puede con ese hombre. Su mirada se pasea por mi cuerpo. No es una mirada lasciva, más bien simplemente analítica o al menos eso siento. Veo que no sabe muy bien cómo hablar.
- Puedes decirme lo que sea que estés pensando - abre los ojos sorprendido ante mi observación. Daryl se apoya en la pared - En serio. Tengo un don para conocer a las personas, un sexto sentido. Vosotros me agradáis. Simplemente habla. - llegará algún día en el que mi magnífico don para conocer personas me lleve a la muerte. Qué narices. En un mundo post-apocalíptico hay que hacer amigos.
Sus hombros se relajan.
- Tu aspecto es...extraño - se pasa la mano por el pelo - Me refiero, supongo que te moverás bien si Daryl y yo no pudimos verte pero ese pelo hasta la cintura debe ser molesto.
- Suelo llevarlo atado - sonrío de medio lado - Y sí, me muevo bien. Hacía gimnasia artística antes de que todo esto empezase.
- Gregory parece mirarte mal - Jesús se tensa. No le gusta el rumbo de la conversación pero a mi me da igual. No voy a perder la oportunidad de poner verde a Gregory, señor de los cobardes.
- No se llevan bien - interviene Daryl.
- Nos llevamos fatal - admito. Rick asiente de forma comprensiva. Qué hombre tan mono - Al principio tenía que aguantar sus comentarios sexistas - Jesús suspira, sabe que ya no puede pararme. Total, no parecen mala gente. No creo que se aprovechen de la comunidad - y ahora simplemente tengo que aguantar su odio. De vez en cuando puedo llegar a soltar comentarios... - me muerdo el labio - venenosos pero macho, se los gana.
- Parece el tipo de hombre que echa a la gente que no le agrada - tantea Rick, mirando de reojo a Jesús.
- Lo es, pero soy bastante útil - admito - al menos hasta cierto punto. Jesús y yo somos los únicos que sabemos luchar bie... - me aclaro la garganta cuando Rick frunce el ceño. Quizá no debí decir eso, por la cara de Jesús - que salimos a por provisiones y tal. Además sé algo de medicina y estudié química, así que sé crear petardos y explosivos.
- Pues sí que eres útil - bromea Rick echándole un breve vistazo a Daryl. El hombre asiente imperceptiblemente.
Me río.
- Bueno, mi sentido de la orientación es nulo... y conduzco fatal.
- Sorprendente - una chica rubia se acerca a nosotros, agarrando el brazo de Rick. Me regala una sonrisa amable. No puedo apartar la vista de su mejilla. Tiene un corte que le recorre media cara desde la oreja hasta la boca - Soy Andrea, no nos han presentado.
- María Rossi, un placer.
- ¿Qué hay del comercio? ¿Necesitáis algo? ¿Podremos intercambiar armas o medicinas por alimento? - a Daryl no parecen agradarle las conversaciones normales.
Aprieto la mandíbula mirando a Jesús incómoda. Él se pasa la mano por la nuca.
- Queremos comerciar. Gregory quiere. Pero ahora mismo no necesitamos nada de eso.
- ¿Y eso por qué? - pregunta Rick, ya más serio.
- El muro aguanta. Hemos traído medicamentos - abre los brazos - Queremos hacer un buen trato.
- Sí - sisea Daryl con una mueca de asco - Nosotros también.
- Necesitamos comida - susurra Rick negando.
- Hablaremos con él - Jesús me mira y asiente - Arreglaremos algo. Las circunstancias cambian. Todos somos seres humanos, somos del bando de los vivos y debemos ayudarnos entre nosotros - Rick me mira soprendido.
- Es cierto - me apoya Jesús - Ahora vosotros nos necesitáis pero puede ser que luego seamos nosotros los que os necesitemos. Gregory debe comprender eso.
- Os lo agradecemos, de verdad - interviene Rick, sonriendo de medio lado - Nos hemos topado con todo tipo de gente, principalmente no muy buena. Vuestra generosidad es fantástica.
Eduardo, uno de los ciudadanos de Hilltop, entra de sopetón. Gregory abre las puertas. Debe de haberle visto venir por la ventana.
- ¿Qué ocurre? - pregunta
- Han vuelto - responde Eduardo. En ese momento empalidezco. Oh no.
Jesús me mira y frunce el ceño.
- Saldremos de esta, no te preocupes. Seguro que...todo ha salido bien.
Le miro y asiento. Si él supiera que lo que me preocupa es que aún no le he contado a nadie mi breve encuentro con Negan...
