Abraham se mantiene firme cuando Lucille golpea su cabeza. Una vez. Otra. Y otra hasta dejarlo muerto en el suelo con un amasijo de sesos sobre su cuello.
- Oh - se ríe - Fijaos. ¡Qué pasada! - exclama - ¡Mirad qué chica tengo! Cariño - se pone frente a mí. Yo simplemente tiemblo - Echa un vistazo a esto.
Me pone a Lucille a pocos centímetros de la cara, recubierta de sangre y de sesos de Abraham. Aparto la mirada con lágrimas imparables recorriendo mis mejillas. Tanta sangre, tanta violencia.
- ¿Sabes por qué hago esto? ¿Por qué pongo a Lucille en medio de un baño delante tuya? - tiemblo - Porque tienes una lengua muy juguetona y joder, no me gusta que insultes a mis hombres. Joder... - Negan mira hacia los restos de Abraham y luego me vuelve a mirar a mí - Es que...¿Estábais juntos? - levanto la cabeza para mirarle aprentando los dientes - Sea así o no - se agacha - quiero que sepas que hay una razón para todo esto: FUE, ES Y SIEMPRE SERÁ PELIRROJO - aparto la mirada. ¿El color de pelo de una persona es motivo para matarle? No soy capaz de seguir ahí, con ese bate ensangrentado a centímetros de mi cara - ¡MÍRALO BIEN! - esta vez sí me grita.
Daryl responde rápido. Con un solo gesto le asesta a Negan un puñetazo que le deja la cara contra el suelo. Rápidamente todos los Salvadores cercanos agarran al hombre junto a mí mientras yo levanto la mirada para verle, con los ojos llenos de lágrimas. Negan se pasa la mano por la boca sonriente.
- Joder, ya veo - me sonríe - ¡Estás con este! - se agacha junto a Daryl - Eso...oh vaya...eso ¡NO SE HACE! Aquí no se permite ninguna gilipollez.
- ¿Quieres que lo haga? - pregunta Dwight, apuntando a Daryl con su propia ballesta - Lo haré.
Agarra a Daryl del pelo, levantándole un poco la cabeza del suelo.
Estoy iracunda. El dolor supera al miedo con creces. Daryl ha intentado defenderme, ayudarme y ahora...Ahora no voy a permitir que le maten por mi culpa. Negan parece notarlo en mi mirada porque le suelta.
- No. Eso no sería divertido. Sois míosy tampoco quiero que me odiéis ¿no? - responde simplemente, poniéndose en pie. Dwight devuelve a Daryl a la fila - Además, la cosa no va así. Creo que ya os lo dije amigos.
- ¡Dije sin excepciones! - se pasea entre nosotros - Y soy un hombre de palabra. La primera impresión cuenta. Y quiero que me conozcáis - prepara a Lucille frente a él, agarrando el bate con ambas manos - Así que...¡Vamos allá! - exclama destrozándole la cabeza a Glenn. Maggie grita. Yo aparto la mirada cuando veo que tiene un ojo fuera de su cuenca.
- ¿Sigues ahí? - pregunta Negan. No puedo dejar de llorar - No sé yo...pareces querer decir algo pero, ¡Te he dado una leche bestial! ¡Te he partido el cráneo de tal forma que se te ha salido un ojo! ¡Das un asco de la ostia!
- Maggie... - susurra Glenn. Mi corazón en ese momento se estremece. Esta vez lloro abiertamente con el resto, apoyando las manos contra el suelo, enterrando las uñas y arañando para tratar de acallar mi conciencia.
Ahí, destrozado, con un ojo fuera y medio cráneo en el bate lo único en lo que piensa Glenn es en su mujer. Incluso Negan se pone serio ante la escena. Mira hacia los lados claramente incómodo.
- Joder... - susurra - Está siendo muy duro para todos - ante esa frase quiero levantarme y arañarle la cara. Sus ojos no muestran diversión pero que mire a Maggie a los ojos y diga eso...maldito infeliz. - Lo siento - susurra - Os lo aseguro... - se hace un breve silencio. Negan permanece con los ojos clavados en Maggie - Pero os lo dije - esta vez si hay un atisbo de sonrisa, hasta que se vuelve una verdadera sonrisa de tiburón - ¡No hay excepciones! - exclama increíblemente feliz, volviendo a darle un golpe a Glenn.
Y otro. Y otro. Y otro.
- ¡Lucille tiene sed! - exclama, volviendo a dar otro golpe. Cierro los ojos - ¡Es un bate vampiro!
Yo no conozco a Glenn, no conocía a Glenn. Ni siquiera puedo decir que conozca a esa gente. Sé que me acogieron, sé que me han cuidado, me han sonreído. Han luchado por mí. Sé que conozco a Daryl. Sé que ese...ese cuerpo en el suelo podría ser Jesús. Escucho el llanto de Maggie, la desesperación de Glenn antes de morir pasa frente a mis ojos y todo mi cuerpo bulle de ira.
Ya no es cuestión de conocer o no. Ya es cuestión de conciencia, es cuestión de amor, de compasión, de ayuda. Abro los ojos y miro a Negan, jugando con su bate junto al cuerpo de Glenn. No soy una persona impulsiva aunque sí me considero emocional y en este mismo momento las emociones me superan.
No digo nada. No grito ni exclamo ninguna frase heroica, simplemente me lanzo contra Negan como un gato dispuesta a arrancarle los ojos de las cuencas.
Jamás he sentido tanta ira como para agredir a un ser humano, jamás mis emociones se han descontrolado tanto.
- ¡NO! - escucho gritar a Rick, pero me da igual. Ya no soy una persona, ahora solo soy un monstruo que se guía por el impulso de lo que es justo.
Negan abre mucho los ojos cuando me ve caer sobre él, asestándole un puñetazo en la cara con mi mano derecha mientras que con la otra trato de arañarle. El hombre suelta a Lucille, aún en estado de shock y consigue agarrarme de las muñecas antes de poder golpearle de nuevo.
En pocos segundos estamos rodeados por sus hombres, que me apuntan con diferentes armas... o eso escucho. En mis ojos solo se refleja la silueta de Negan que me mira aún sorprendido sujetando con fuerza mis muñecas.
- - es lo único que es capaz de decir - Ni se te ocurra - ordena a alguien justo detrás de mí. Me giro para echar un vistazo. El hombre parecía en posición para darme una patada.
Negan se retuerce un poco en el suelo conmigo encima sin soltar mis muñecas.
- La cara me duele como la leche - se muerde el labio - y la polla también - añade - ¿Sabes? Si querías tenerme debajo... ¡Solo tenías que pedirlo joder! - parece no convencerle mi cara iracunda - No era necesario que saltases sobre mí medio desnuda.
Se yergue un poco quedándose sentado conmigo aún encima. No me deja alejarme. Se ríe.
- Por Dios, creo que alguien no ha entendido mi discurso acerca de las consecuencias - coloca mis manos tras mi espalda sin ningún problema. Me supera con creces en fuerza.
Mueve las caderas hacia delante, divirtiéndose con la situación. A mí no me parece tan divertida. Sin pensar demasiado en los movimientos de Negan, le doy un golpe con la cabeza en su frente.
Esta vez sí oigo un quejido de dolor. Sus hombres me separan de él mientras otros le ayudan a levantarse. Sonrío victoriosa.
- Disfruta la resaca, capullo.
Negan ya no sonríe. Se pasa la mano por la frente llevándose un hilo de sangre por el camino.
- Disfruta tú de la siesta, puta - escucho la voz de Simon a mi derecha y siento un fuerte golpe en la cabeza que me deja viéndolo todo borroso.
Escucho gritos en la lejanía, quizá alguna súplica. Veo a Negan acercándose a mí.
Al segundo golpe me termino desmayando.
- ¡Se está despertando!
- Amber por favor, no te acerques tanto - otra voz femenina hace que me desperece.
- No seas así Frankie - replica la primera voz de nuevo - Que Negan no sea lo primero que vea tiene que ser bueno. ¿No lo crees igual Tanya?
- Sí, deberíamos despertarla para que se prepare.
La cabeza me da vueltas. Ni la resaca más fuerte puede compararse con el agudo dolor que siento ahora mismo.
- Sherry, ocúpate tú.
No necesito que nadie se ocupe de mí. Apretando con fuerza mi cabeza con una de las manos abro los ojos encontrándome frente a cuatro mujeres. Me miran sin saber muy bien qué decir.
- Ey - me llama una de ellas, pelirroja e increíblemente atractiva. No veo una mujer con la piel tan bien cuidada desde antes de la apocalipsis - ¿Te encuentras bien?
Me yergo sobre la cama, apoyándome en el cabecero y soltando un suspiro.
- Me duele muchísimo la cabeza - me toco en la parte posterior, encontrándomela vendada - ¿Quiénes sois? ¿Dónde estoy? ¿Qué...qué ha pasado?
Las mujeres se miran entre sí durante unos segundos. Finalmente una de ellas, castaña y de pelo por los hombros se decide a hablar.
- Yo soy Sherry - se presenta - la rubia es Amber - la chica me saluda con aspecto inocente - la de pelo negro Tanya y la pelirroja Frankie.
-María - me presento.
- Somos las esposas de Negan.
Abro mucho los ojos.
- ¿Esposas? - hago hincapié en la "s" final - ¿Más de una?
- Cuatro en total - interviene Tanya - Ahora al parecer cinco.
Echo un vistazo por la habitación buscando a la quinta. Ellas se dan cuenta pero ninguna dice nada.
- ¿Y la quinta?
- Nos referimos a ti - explica Amber con un susurro.
Me quedo estática mirándolas y suelto una risotada. El dolor punzante de mi cabeza se incrementa pero me da un poco igual, sigo riéndome. ¿De qué narices hablan?
- ¿Yo? ¿Mujer de ese capullo? - todas se miran entre sí - Ni soñando. Ha asesinado a un hombre frente a su mujer mientras ella tenía un aborto espontáneo. Posiblemente ahora por su culpa el bebé está muerto o todos mis amigos están muertos. No pienso permitir que ese hombre se me acerque - digo segura - Antes muerta.
- Mira - comienza Frankie - No sabemos si tu gente está viva, solo sabemos que han traído a un hombre contigo.
- Se llama Daryl - interviene Sherry. Al notar mi mirada vuelve a hablar - Supongo que le conoces.
- Es mi amigo - supongo que puedo llamar a Daryl amigo más que a los demás. Jamás habría esperado de él que se lanzase de esa manera contra Negan por defenderme. Es un buen hombre.
- Pues puede ser que el resto estén vivos, es la costumbre de Negan - comenta Frankie - ¿Necesitas ayuda para levantarte?
- ¿Puedo quedarme tumbada? - Amber se ríe.
- Claro, al menos hasta que llegue Negan - cierro los ojos. Ya lidiaré con Negan más adelante y con lo que quiera hacerme - ¿Nos puedes contar qué pasó? - entreabro un ojo - Nos gusta estar al corriente de las cosas que hace.
- Para poder matarle - comenta Frankie. Sherry le da un golpe en el hombro - ¿Qué? No es como si ella le idolatrase, podría ayudar.
- ¿Le odiáis? - pregunto confundida - Me habéis dicho que estáis casadas con él. ¿Os ha obligado?
- Aquí en el Santuario la gente trabaja para obtener puntos y así poder comer y conseguir cosas - explica Frankie - Nosotras, siendo esposas del líder, tenemos todo lo que se nos plazca a cambio de sexo. Yo acepté por eso. No sabes bien la mierda de comida que le sirven a los obreros.
- Yo igual - interviene Tanya - Paso del trabajo que supone sobrevivir día a día.
- Igual - repite Amber. Es con diferencia la más joven de las cuatro, quizá con mi edad.
- Yo me casé con él para salvar a mi marido - explica Sherry - Ambos nos escapamos cuando Negan le ofreció matrimonio a mi cuñada a cambio de medicinas. La cosa no salió bien. Al final Negan le perdonó la vida a cambio de...bueno, de mí - aprieto los labios - Tú pareces bastante joven.
- Tengo veinte, quizá veintiuno, no lo sé. Por ahí ronda la cosa - Sherry me mira sorprendida - Ya. Soy joven. Estudiaba química cuando esto comenzó, estaba a un año de conseguir el grado.
- No tienes cuerpo de estudiante - interviene Tanya.
- Hacía gimnasia rítmica - no creo necesario decir nada más.
- El caso es - Frankie se aclara la garganta, cortando la incomodidad - Que Negan generalmente no obliga y digo generalmente porque no sé qué haces aquí en vez de en una celda si no es para unirte al harén.
Directa y concisa. Me gusta esa mujer.
- No lo sé - siento la necesidad de contarles mi historia, al menos para que la sepan y me aconsejen. Ellas conocen mejor a Negan que yo. Tampoco me interesa conocerle - Nos colocó a todos de rodillas y utilizó a su bate para destrozarle la cabeza a uno. Luego al marido de la chica que os he comentado antes.
- Es un monstruo - susurra Amber. Tanya la acalla para continuar escuchándome. Echaba de menos marujear, todo sea dicho.
- El caso es que no sé qué me pasó. Sentí tanta ira... Él simplemente se reía mientras seguía golpeando la cabeza de Glenn mientras Maggie le suplicaba y lloraba y... - niego - me lancé contra él, le asesté un puñetazo y le di un golpe en la frente con mi cabeza.
- Oh... - susurra Amber - El chichón es por...oh.
- Shhhh - sisean a la vez Tanya y Frankie. Sonrío.
- Luego alguien me dio un golpe por detrás y me desmayé.
- Eres valiente - es lo único que dice Sherry - Pero impulsiva. No seas así con él. Él es nuestro dueño y punto.
- No le escuches - interviene Frankie - Eso ha sido...¡Guau! Ojalá tuviera las agallas.
- ¿Tenéis que ir así...así vestidas? - es una pregunta que lleva rondando por mi cabeza desde que las he visto, pero no me he atrevido a decir nada. Ellas solo llevan unas botas altas unidas a unas braguitas negras y un sujetador negro de encaje en la parte de arriba. Es grotesco, se mire por donde se mire.
- Cuando estamos aquí - habla Frankie - Cuando salimos tenemos que ponernos unos vestidos - señala un armario - y tacones. Bueno, aquí generalmente estamos desnudas - se ríe a la par que me sonrojo mirando la cama en la que estoy tumbada - Estamos así vestidas en la sala de al lado, este es el dormitorio.
El resto no comenta nada. Supongo que no queda nada que comentar. Me yergo sobre la cama, sentándome. Mi cabeza se queja instantáneamente del cambio y suelto un leve gemido de dolor.
- Negan te ha dejado pastillas - me las acerca Sherry con un vaso de agua - Esto aliviará un poco la cabeza.
- No pienso tomarme nada que me haya dejado Negan.
- ¿Y eso princesa? Con lo increíble y jodidamente bueno que soy - las chicas se giran hacia él, que acababa de llegar y se había instalado en el marco de la puerta - Id fuera queridas, me gustaría hablar con la nueva a solas.
Sin quejarse ni decir nada al respecto, todas salen de la habitación. Sherry, que es la última en abandonarla, cierra la puerta al salir.
- Bien - Negan se acaricia la barba, pensativo - Veo que se te ha pasado el ataque de rabia - me sonríe - Eso es jodidamente fantástico chica.
- María.
- María - se corrige - Lo siento, odio aprenderme los nombres de la gente para que vayan cayendo como moscas hacia la mierda. - se sienta en la cama a mi lado, yo me alejo de él - ¿Y esa cara de miedo? Oh... - se queda callado unos segundos - No me digas que me guardas rencor por lo del asiático ¿Eh? Por alguna extraña razón nadie recuerda al pelirrojo. Quizá es por su color de pelo.
No le respondo, ni siquiera le miro. Mantengo la vista clavada en la pared frente a mí. Chasquea la lengua.
- O quizá hablamos de ese otro tío...¡Daryl! Mi nuevo soldado - se deja caer en la cama, apoyando sus brazos detrás de su cabeza - Daryl, ese es - se pasa la lengua por el labio pensativo. Me estudia - ¿Por qué estás tan jodidamente tensa?
Sigo manteniéndome callada sin mirarle. Tengo la mandíbula apretada, al igual que los puños.
- Joder, ¿Vas a seguir con eso de la ley del hielo? - Negan se levanta de la cama, paseando hacia el armario - Está bien, haz lo que te dé la real gana - lo abre y rebusca en los cajones - Ya me hablarás, soy un tipo comprensivo.
Me lanza una camiseta de color blanca bastante grande. Quizá me llega por las rodillas.
- Póntela - cierra las puertas del armario - Supongo que no te gusta estar en ropa interior ¿eh? Ya he hablado con mis hombres sobre la importancia de no desnudar mujeres.
No sé si es una prueba o simplemente es un gesto para ganarse mi confianza, pero igualmente cojo la camiseta y me la pongo, sintiéndome más cómoda instantáneamente a pesar de seguir estando sentada en la cama de Negan.
- Bien. Ahora tómate las jodidas pastillas para que podamos hablar de forma civilizada. No me hace gracia la idea de que el pitido de tu cabeza nos acompañe - vuelve a sentarse a mi lado. Tampoco tengo nada que perder. Si quisiese violarme podría lograrlo perfectamente sin necesidad de droga. Me tomo las pastillas.
- Tardará en hacer el puto efecto.
- ¿Qué quieres de mí? - Negan se rasca la barba, volviendo a tumbarse en la cama.
- Sabía que no duraría mucho la ley del hielo - me sonríe entretenido - Bueno... debo admitir que me pusiste tremendamente duro con ese numerito de subirte encima mía para darme una paliza de muerte medio desnuda- se muerde el labio - ¡Me gustó como la mierda que le hice tragar a Rick! Así que te traje para que mi buen doctor te curase el boquete de la cabeza.
- Muy bonito el chichón - ahora la que sonríe soy yo. Él entrecierra los ojos, aunque no se pone serio como esperaba.
- Ya... Me lo hizo una MUJER SALVAJE a la que ahora mismo tengo en la cama del sexo - chasquea la lengua al ver que no hago ningún comentario que le entretenga. No pienso hablar, este tipo parece no ser un imbécil. - Bien, esas pastillas ya deben haber hecho su puto trabajo - se yergue, quedando junto a mí - He venido a hacer un trato.
- Quieres que sea una de tus esposas - él abre mucho los ojos.
- ¡Sí joder! Además de caliente, lista - me mira, pasándose la lengua por el labio - Tu amigo Daryl está en una celda, siendo transformado para volverse parte de mi ejército - le miro con miedo. Él sonríe aún más - Así es, lo está pasando como una mierda. Aquí va mi trato - se frota las manos - Tú te conviertes en mi esposa y yo dejo a nuestro buen perro frente a las puertas de Alexandría sin un mísero rasguño. ¿Qué te parece? Sin hablar de la vida de lujos. También te devolvería tu arco y tus pertenencias. Creo que le tienes cariño.
Me mantengo en silencio, pensativa. A pesar de ser bastante empática, no dejo de ser una egoísta. Una egoísta que le ha pegado a Negan un puñetazo en la cara sabiendo que eso conllevaba la muerte de alguien solo por acallar su ira...una egoísta que no fue a por su mejor amiga para que no la matasen.
- Me parece que te vas a quedar con la polla dura - me cruzo de brazos sonriéndole. Él no espera esa respuesta para nada y frunce el ceño - Mi no es NO. Mi cuerpo no es un servicio ni un chantaje. Si te da la gana de tocarme tendrá que ser violándome. Conmigo no tendrás excusas para ser un monstruo.
Su seriedad es mortal. Tamborilea con los dedos sobre el colchón, pensativo. Finalmente se levanta.
Se queda unos segundos callado, sin saber bien qué decir ante mi negativa. No era una opción que se hubiese planteado después de su jugosa oferta. Bueno, más jugosa es mi dignidad.
- Bien - se aleja - Tendrás que pagar por esas medicinas y por la atención médica - no aparto la mirada mientras me informa - Te quedarás aquí. Puedes encargarte de limpiar la mierda que ensucio después de follarme a mis mujeres. ¿Qué te parece?
- Fantástico - ironizo, mirándole con asco.
- Me alegra que estemos de acuerdo. Ahora, sal de aquí y dile a Frankie que entre. Necesito un jodido masaje en las pelotas .
