Tarareo completamente relajada en el baño. No sé cuánto tiempo llevo dentro de la bañera pero mis dedos ya se han arrugado del todo. Unos golpes en la puerta hacen que pegue un bote del susto.
- María, joder, soy un maldito hombre paciente pero creo que ya es suficiente. Llevo cuatro horas sin escuchar la ducha. ¡CUATRO! - vuelvo a relajarme, entrando completamente en la bañera - ¿María? ¿Has muerto?
- Uhmmm - le hago saber que sigo viva y muy feliz.
- ¿ESO ha sido un gemido?
- Ha sido un ronroneo - ruedo los ojos. Todo tiene una repercusión sexual para ese hombre. Después de cuatro horas arrugándome en el agua se me ha olvidado todo el incidente. Quizá se me olvidan las cosas con demasiada rapidez...Qué más da. Ahora mismo Negan me parece el hombre más cuqui de la tierra.
"Agua calentita para mí, la mujer más encantadora y linda del mundo"
Sí, soy un ser feliz ahora mismo. Me gusta canturrear en mi mente.
- Si no sales YA voy a entrar a por ti.
Sigo tarareando. Ese lado de Negan no me da demasiado miedo. No tiene nada que ver con el Negan de la noche de la muerte de Abraham y Glenn, ese Negan que se reía mientras le destrozaba la cabeza a un hombre. Este es...incluso mono. Tampoco es que vayamos a ser mejores amigos. Por muy mono que sea tengo que recordar al bate lleno de sesos, no se me puede olvidar, por mucho tiempo que pase. En cuanto encuentre la oportunidad, cojo a Daryl y nos escapamos a Alexandría. Quizá me pueda ganar su confianza.
Cuando la puerta se abre simplemente me hundo más. No es como si ese hombre no me hubiese visto ya desnuda o medio desnuda bastantes veces. No se lo voy a poner fácil de todas formas.
- Hola - le sonrío. No puedo evitar sonreírle después de lo de David. Ya no parece de tan buen humor como antes.
- Con razón no oía la ducha - rueda los ojos. Está despeinado, con la ropa desarreglada y con la mirada perdida - Sal de ahí de una puta vez - ¿Eso del cuello es un chupetón?
- ¿Sexo malo? - pregunto entretenida - ¿Quién es la culpable? - chasquea la lengua.
- Amber... -niega brevemente, como si se estuviese planteando mentalmente por qué me está respondiendo - y no, simplemente me han dado una mala noticia - gruñe - si no sales de la bañera voy a echarte yo - me acurruco más en el agua tibia, agradecida y cierro los ojos.
- Y te has descargado en Amber - bostezo. Hace unas semanas quería matar a ese hombre, ahora y después del incidente me siento segura a su lado. Quién entiende mi mente. - Lo que necesitas es hablar. El sexo ayuda para descargar la tensión pero el problema persiste en tu mente.
- ¿Qué...?
- Psicología para principiantes, primero de medicina - abro los ojos y le observo, mirándome.
- ¿Medicina? - se rasca la barba.
- Mi amiga estudiaba eso y me leí sus libros. La mayoría están en mi casa en Alexandría - mi casa de una semana. Me estiro en la bañera al igual que el Negan de mi sueño, él se pasa la lengua por el labio - ¿Quieres hablar de eso? Es lo mínimo que puedo hacer - inclina la cabeza - Después de lo de esta tarde.
- ¿Ya has perdido el pudor? - se quita la camiseta. ¿Qué hace? No pienso tolerarle el jueguecito de meterse también en la bañera. Me tengo que ganar su confianza pero nada de tonterías.
- Ya me has visto desnuda y no eres el primer hombre - no sé lo que está haciendo pero no va a interrumpir mi baño. Cierro los ojos - Así que ya me da igual. Superaré el trauma.
- Ah, te has confiado ¿eh? Eso me gusta. No quiero que me veas como un jodido psicópata, no lo soy. O un puto violador. Odio a esos cabrones.- abre la mampara de la ducha. ¿Se va a duchar conmigo dentro de la bañera? ¿Está desnudo? No abras los ojos María, no los abras. Ese tío le destrozó a Maggie la vida - ¿Quién fue el primero?
- ¿Qué? - escucho el agua caer.
- El primero.
- Oh, eh... Jesús, de la comunidad de Hilltop. Vivíamos en la misma casa - nombrar a Jesús hace que mi corazón se encoja. Le echo de menos. Ni siquiera sé cómo estarán, si habrán vuelto a fallar a los Salvadores, si hubo represalias después de la matanza...y yo bañándome con el jefe.
- Antes has dicho que eras virgen - ¿Yo he dicho eso? ¿Cuándo? - ¿Dónde cojones has puesto mi champú? Joder, por eso las mujeres no entran en mi maldita habitación.
Abro los ojos, observando su sombra a través de la mampara.
- Lo tengo aquí. ¿Te lo lanzo? - veo su sombra asentir y lo lanzo por encima de la mampara. Él lo agarra al vuelo - Es gay y lo considero un hermano. Si piensas siquiera en matarle... te mataré - amenazo. Él se ríe.
- Tú matando a alguien... - susurra entretenido. - Ni siquiera me diste tan fuerte en la cara estando iracunda. Joder, seguro que eso me pondría.
Veo su sombra limpiándose el pelo. Se hace un breve silencio.
- Hoy han matado a más de mis jodidos hombres - cambia de tema, rompiendo el silencio - He ido a increpar a Rick en Alexandría pero no tenía ni idea de qué había pasado. Y sé cuándo alguien me miente...¡Quizá ha aprendido a mentirme! - corta el agua de la ducha - Así que hay otro maldito grupo asesinando a mi gente. - gruñe tremendamente enfadado - ¡Había un bebé! ¡Una familia con un bebé! - da un golpe contra la mampara, saliendo de la ducha.
No aparto la mirada de él, ni siquiera cuando se gira para mirarme. A pesar de que es el momento perfecto para una de sus sonrisas, Negan se mantiene serio.
No está fofo como me esperaba para su edad, está más bien ejercitado. Tiene cortes del sol, una fina línea de vello en el estómago y bastante más en el pecho que ya tiende para blanco. Su piel brilla por la humedad. Prefiero no mirar cintura para abajo aunque claro, es imposible no hacerlo.
- ¿Ninguna pista? - se pasa la mano por el pelo.
- Ninguna. Los encontramos devorados por los muertos - da un golpe contra la pared - ¡Maldita sea! - mira hacia otro lado - Les habían apuñalado en la cabeza. - nunca me he planteado la carrera de psicología, pero creo que esto no es lo que se conoce como una sesión normal. Además, ¿cómo puede tener tan poco pudor? Está desnudo. ¿Y yo qué narices estoy haciendo? Me cae mal. Sí.
- ¿Te...te sientes culpable? - Eso parecía al menos. Algo increíble. Coge una toalla y me la lanza a la cara - ¡Eh!
- Sal ya de ahí - coge otra para él - Y sí, me siento jodidamente culpable. Soy el líder de esta gente, soy el que las salva y les da protección, no el que las deja morir junto a sus familias.
Cedo y salgo de la bañera, no tan libremente como Negan. Al menos tengo la decencia de rodearme el cuerpo con la toalla. No es que se encuentre destrozado completamente, pero se le ve entre enfadado y entristecido.
- Rick no es de los que matan bebés.
- Ya lo sé, aunque también parece de los que no matan a personas mientras duermen.
Me acerco a él y le pongo la mano sobre el antebrazo, pasando los dedos por encima. Él me mira.
- Voy a tener esa mierda de niño en la mente durante días - bufa - Ni el polvo de Amber lo ha sacado de mi cabeza. - que se preocupe tanto por una familia que probablemente ni le va ni le viene es tan...
Le lanzo su ropa interior y salgo del baño, decidida a no tener esa conversación desnuda. Ni loca. Eso solo puede acabar...mal. O bien. No lo sé. El caso es que no me concentro con Negan desnudo delante de mí.
Abro su armario en busca de alguna camiseta ancha. Ahora tengo ropa nueva pero tampoco quiero sobarla. Le quito una camiseta y unos boxers. Aunque tengo mi ropa interior, utilizo la camiseta como vestido largo y sus calzoncillos de pantalones. Puedo jurar que están limpios, los he restregado yo al fin y al cabo.
Negan sale del baño solo con su ropa interior puesta, como si me hubiese dejado tiempo para cambiarme. Al verme entrecierra los ojos.
- Eso es mío.
Le sonrío. Venga, por favor, soy un encanto. Un poco de ropa para mí, vamos. Rueda los ojos.
- Lo superaré, tú también eres de mi propiedad. Me gusta consentir a mis mujeres - se sienta en el sillón. Yo me siento con él, sobre él. Menudas confianzas. En fin, quiero salir de aquí ¿no? Además este Negan: "defiendo a mi gente" Es bastante encantador. - Puedes quedarte mi ropa. Si me quieres desnudo solo tienes que decirlo.
Bufo.
- Negan, no soy tu mujer, no tienes que consentirme y ni de lejos soy de tu propiedad - él asiente complaciente. Maldito imbécil. - Estoy liada con Dwight - se yergue inmediatamente, casi tirándome - ¡Es broma! Es broma - me mira con seriedad buscando la mentira en mis ojos - En realidad es con Rick y... - a Andrea no le haría gracia este chiste. Hago una pausa - no puedes quejarte porque NO soy tu mujer. NO soy tuya. Ni siquiera nos llevamos bien.
Sonríe de medio lado. Aún así su sonrisa es triste. Parece que de verdad le ha traumatizado lo de los asesinatos. Yo no los he visto, me es más fácil que me resbale. De todas formas en este mundo todos acaban muriendo.
- Pues a Rick no le va a hacer gracia que estés sentada encima mía - sonrío incómoda. - Y sí, es cierto, ni siquiera nos llevamos bien - comenta aún entre irónico y bromista - Le reventé la cabeza a ese tipo como...WOW - lo dice con énfasis, aunque termina por quedarse serio y dejar la mirada perdida.
Aprieto los labios, decidida a ignorar el comentario. TENGO que ignorar el comentario.
- Oye - le acaricio el pelo. Me mira - No ha sido culpa tuya. Lo de Maggie fue culpa tuya - gruñe - Y me has pedido perdón.
- No le he pedido perdón a nadie.
- Me lo has pedido a tu manera - no lo niega - Mira, este mundo es una mierda y tú no puedes estar en todas partes, ninguno podemos - sigo con mi caricia. Me encanta la forma en la que me mira. Maldito casanova. - Haces lo que puedes según lo que crees correcto y cuando no es correcto lo reconoces...no te importa reconocerlo. Quizá eso tenía que pasar para ponerte en sobre aviso y evitar más muertes - le abrazo, apoyándome contra su hombro - Vas a descubrir quién ha sido y vas a reventarle la cabeza con Lucille - le noto sonreír. Estoy haciendo chistes sobre matar gente. Vaya - Bueno, yo no apruebo la muerte de la gente pero...supongo que se le puede castigar un poquito después de lo del bebé.
Apoya su cabeza sobre la mía, jugando con mi pelo mojado y abrazándome de vuelta. En realidad los dos estamos bastante mojados. Me pasa el otro brazo por la espalda, acercándome a él. Cuando levanto la mirada me lo encuentro con los ojos cerrados, disfrutando del contacto. María, la que consuela asesinos. Ese título me vendría mejor que víbora o cualquier otro. Y mentiría si no dijese que yo también lo estoy disfrutando.
- ¿Mejor? - asiente. Sonrío cuando abre los ojos para mirarme.
- Jodida psicóloga - se ríe - Hueles como yo. - se queda mirando mi pierna.
- Es lo que suele pasar cuando uso tu champú - me levanto por el bien de mi salud mental y me acerco al armario para coger mi ropa. Él se queda sentado - No sé qué hora es pero si has estado con alguna de tus mujeres y has vuelto debe ser bastante tarde.
- Pasada media noche - responde. Bostezo.
- Me largo.
Él parece encontrarse en una encrucijada, tomando una decisión mental antes de decirla en voz alta. Yo no me espero a que se decida. Posiblemente cualquier cosa que sea me incluya a mí desnuda y eso no va a pasar. Aún así me acerco a él de nuevo, sacándole de sus pensamientos.
- ¿Sigues durmiendo en la sala?
- ¿Te refieres al harén? - asiente de mala gana - ¿Qué? ¿No te gusta llamar a las cosas por su nombre? - sonrío - Tengo sábanas que limpiar.
- Sí...sí, claro. - niega un poco, levantándose. Parece que su idea se va a quedar en su mente. ¿Pretendía darme una cama en condiciones? ¿A una obrera? Vamos, estoy soñando. Ya se me está yendo el sentido de la realidad - Ve mañana al médico que mire esa pierna. No tiene buen color.
Asiento con una sonrisa. No entiendo muy bien por qué se preocupa por mí ni por qué me ha consentido quedarme en la bañera, en su habitación, hasta bien entrada la noche. Solo sé que he visto una parte suya que me gusta. No es tan monstruoso como se ve en un principio.
- ¿Te importa agacharte? No pienso esforzarme. - mi instinto funciona más que mi mente en ese momento.
El hombre se agacha un poco, confuso. Le acaricio la mejilla y le doy un beso en la frente. Después de esas dos semanas aún noto un leve chichón. Tengo que salir inmediatamente de ese lugar.
- Buenas noches. - me alejo, abriendo la puerta.
- Buenas noches María.
A partir de entonces Negan ha cogido la costumbre de dejar que sus mujeres salgan antes de la habitación y se vayan a las suyas respectivas. Cuando sale él unos minutos después se acerca a mí y me besa en la frente, dándome las buenas noches. La primera vez me dejó en un completo estado de shock, sonrojada. Para la segunda ya estaba preparada. Generalmente le sonrío o, cuando estoy de buen humor, le acaricio la mandíbula. ¿Estoy perdiendo la cabeza?
Restriego con fuerza los platos. Gina me ha felicitado esta mañana por tener una higiene soportable. Maldita borde. Al final no he ido al médico como me aconsejó Negan. Mi pierna se encuentra mejor, así que no le doy demasiada importancia. Ya se curará. Paso de gastar puntos en esta tontería.
- ¿No vas tarde con las comidas? - suspiro después de terminar el último plato y me restriego las manos con un trapo. Bufo cabreada.
- Si esos idiotas moviesen el culo para coger lo que quieren comer no me tocaría correr.
- No les digas eso a la cara y trabaja. Pudiste librarte de todo esto - sonrío de medio lado.
- Creo que paso - cojo unos platos que me han preparado para ir repartiendo - Hasta luego.
No me responde. Realmente es una borde. Me encuentro a Dwight justo cuando estoy subiendo hacia el cuarto de las chicas.
- ¿Tienes mi comida? - le tiendo como puedo uno de los platos, tratando de que el resto no se me caigan. Echo un vistazo y veo que ya tiene un bocadillo en la mano. Él se percata de mi mirada - Es para tu estúpido amigo, supongo que tiene que comer.
Aprieto los labios. Tengo ganas de...pegarle.
- ¿Negan no le ha planchado la cara todavía? - Sí, lo sé, recurro mucho a la plancha pero me resulta entretenido. Cruel por parte de Negan pero una gran forma de molestar a Dwight.
- Esa lengua va a conseguir que te clave una flecha en el ojo como a tu amiguita la gorda - ¿Habla de Denise? ¿Este imbécil fue el que mató a Denise?
- Quizá te raje el cuello mientras duermes - no. En realidad no soy capaz pero él no lo sabe. Total, amenazar mola - como a tus amiguitos. Así que no me vaciles.
- Maldita tu lengua, víbora - me giro para encontrarme con Simon. Entrecierro los ojos. Dwight aprovecha para largarse. Simon coge su plato del montón. Se me van a caer - ¿Sabes? Hablé con Gregory cuando fui a Hilltop. No tenía ni idea de lo que había sido de ti.
- Mejor - sigo mi camino ignorándole - Tengo gente imbécil a la que alimentar.
- Cuidado con tus palabras - me amenaza - Quizá Negan se canse de tus borderías y te planche media cara...o nos deje jugar contigo - sonríe.
- Negan no permite la violación - respondo con convicción y me largo hacia la sala de las chicas.
Llamo con el pie medio haciendo acrobacias. Tengo los cuatro platos de las chicas y el plato de Negan. Por suerte para mí dos de sus generales tienen piernas y bajan a comer como todo el mundo. Tanya me abre la puerta permitiéndome el paso pero no se digna a ayudarme. Negan también está allí como había supuesto, con Frankie en una posición muy parecida a la que me encontraba yo hace ya unas noches. Viendo la escena me entran ganas de vomitar.
- ¿Qué hay hoy? - pregunta Amber acercándose a coger un plato, mirándolo con desinterés - ¿Qué guarrería es esta?
- Comida - sonrío. Cuando vuelve a dejar el plato sobre mi montón con disconformidad me tambaleo. Por suerte consigo recobrar el equilibrio. Bendita gimnasia.
- Esta mañana te he pedido pollo asado - se queja - Esto no lo parece.
- No creo que se pueda complacer a todo el mundo en una apocalipsis ¿sabes? No hay pollo. Esto es una deliciosa hamburguesa, lo cual se parece bastante. Entiendo que ser una niña mimada conlleve no saber que ahí afuera, para traer tu mierda de pollo, hay gente arriesgando su vida para que tú tengas tus caprichos - Amber mira a Negan en busca de apoyo bastante cabreada. Él está sonriendo entretenido y cuando Amber le mira chasquea la lengua con disgusto.
- Amber, princesa, aún no ha llegado el cargamento de El Reino con el pollo - le da una palmada en el trasero a Frankie, que se levanta instantáneamente - Bueno mis preciosas mujeres, creo que tengo trabajo que hacer - se estira, cogiendo a Lucille - A mí tampoco me apetece esa cosa - comenta sonriente - Baja, cocina algo y súbemelo.
¿Pero este de qué va? ¿Después de ser súper mono durante los últimos días me viene con esas? No estoy para tragarme su mal humor.
- Cocino fatal, yo no soy la cocinera - dejo los platos sobre la mesa y me cruzo de brazos - y la que cocina se habrá largado ya a otros quehaceres.
No me responde, simplemente se va, presumiblemente a su cuarto a jugar con Lucille. Ruedo los ojos.
- Yo también... - comienza Amber pero le cierro la boca con una mirada. Más le vale no tenerme como enemiga.
- Creo que a Amber al final esto le gustará - termina con el conflicto Sherry.
Salgo de allí tremendamente enfadada. Me parece bien hacer unas cuantas labores en vez de estar enjaulada pero no soy la esclava de nadie, mucho menos de los caprichos de Negan. Cuando llego hasta Gina me salto la cola por toda la cara. Algunos obreros se atreven a quejarse en voz baja.
- Hay una cola ¿Sabes? - me reprende - Así que ¡largo!
- Negan me manda - los susurros se acallan - Quiere algo de comer - pero no ha especificado, por supuesto que no.
Gina se gira rápidamente, mirando las posibles opciones. Al final termino por pedirle cosas para un sándwich. Me esfuerzo bastante en hacer el sándwich. Siempre me ha gustado cocinar y aunque no se me da demasiado bien puedo decir que le pongo corazón. Cuando termino miro orgullosa mi sándwich, lo coloco en un plato y voy en busca de Negan. Ese hombre debería besarme los pies por todo mi esfuerzo.
Subo de nuevo al cuarto de las chicas, llamando y volviendo a entrar. Puede que Negan haya vuelto allí, no creo que tenga mucho que hacer y supongo que estar en su estúpido harén es más entretenido que hablar con un bate.
- ¿Vienes a coger los platos? - pregunta Tanya justo antes de ver el sándwich sobre el plato que llevo en la mano.
- Busco a Negan - supongo que solo fueron amables el día en que llegué porque supusieron que sería una de ellas. Ahora ya soy una sirvienta más. Paso a la sala, echando un rápido vistazo - Pero veo que aquí no está. - apuntado. Prefiere hablar con el bate.
- Oye María, como consejo - Tanya me detiene, tendiéndome el plato con la hamburguesa fría - Tú...llévatelo. Ya bajamos nosotras nuestras cosas y te quitamos trabajo.
Frunzo el ceño. ¿A qué viene ese acto de bondad?
- ¿Para qué quiero esto entonces? - levanto un poco la hamburguesa y Tanya mira mi otra mano. Mira el delicioso sándwich que he hecho.
- Tú simplemente...llévate esa hamburguesa. Puede que te salve.
Envidiosas. Siento mucho que ellas no puedan disfrutar de un sándwich como lo hará Negan, pero no todo el mundo tiene el privilegio de tratar como una esclava a la mujer que acabó consolándolo. Solo él, al parecer. Y aún así yo, todo amor y bondad, me he esforzado en complacer su capricho. A ver si aprende un poco.
Después de buscarle por medio Santuario termino llegando a la puerta de su habitación. La herida de la pierna comienza a dolerme de tanto caminar. Escucho su conversación con el gordo Joey.
- ¿En serio me he dejado fuera a Lucille después de descargar? - se ríe un poco - Nunca hago eso. Supongo que mis mujeres son una constante fuente de irritación y distracción - supongo que lo dice por Amber. Espero que no vuelva a referirse a mí como su mujer - Oye gordo Joey, ¿La has cargado hasta aquí todo el camino?
- Sí señor - escucho los pasos de Joey.
- ¿Has sido dulce? ¿Suave? ¿La has tratado como a una dama?
- Eh... - ruedo los ojos - Sí...sí señor.
- ¿Le has tocado el chochito como a una chica? - ¿En serio? ¿De verdad? ¿Qué pasa por la mente de ese hombre? Se ríe tras unos segundos - ¡Te estoy tomando el pelo! Los bates de béisbol no tienen chocho.
Joey se ríe un poco y es entonces cuando entro. Me niego a seguir escuchando los supuestos chistes de Negan.
- Lárgate - le ordena al verme entrar. Joey deja de reírse y se va rápidamente - ¡Joder! ¡Me estaba muriendo de hambre! - le dejo los platos en la mesa frente a él, cruzándome de puerta suena detrás de nosotros. Encerrada con Negan de nuevo. Se queda unos segundos mirando al sándwich - ¿Qué cojones es eso?
- Es tu comida - ruedo los ojos - Y he tardado porque la he tenido que hacer yo. He puesto más cariño del que mereces en ella.
- ¿Tú has hecho esta mierda? - lo coje. La verdad es que no tiene muy buena pinta pero lo importante es el sabor - ¿Quieres envenenarme? ¿Tanto te ha molestado mi jueguecito de hoy con Frankie?
Aprieto los labios.
- Lo importante es el sabor y no trato de envenenarte - cada vez estoy más cabreada - si quisiese matarte te degollaría. No mato como una cobarde, ni a muertos ni a vivos.
- Directamente no matas - se burla - Estos chistes de degollar gente me están dando hambre - bufo disconforme. Como si no matar gente fuese algo malo - En cuanto a lo de envenenarme...bueno, nunca se sabe...Me confesaste lo que estudiabas, ahora no me fío - se ríe - Qué narices, tendré que creerte - coge el sándwich y se lo lleva a la boca. Sonrío satisfecha.
- Lo he hecho con mucho amor a pesar de que seas un... - me escupe el sándwich a la cara. Me lo aparto con una mano y los ojos muy abiertos por la sorpresa.
- ¡ ! Es la cosa más horrible que he probado en mi vida - lo lanza de nuevo a la bandeja, poniéndose en pie y caminando al baño.
- ¿¡Qué te crees que haces!? - coge el cepillo de dientes. Me pongo las manos en las caderas con la cara roja de ira mientras le veo cepillarse - ¡He tenido que darme un maldito paseo por todo este edificio asqueroso para traerte tu mierda de sándwich porque no te ha dado la gana de mover el culo! ¡Tengo la pierna mal! - escupe la pasta de dientes - ¡Eres un asco!
- ¡Lo que es un asco es esa mierda! - señala a mi precioso sándwich - ¿Quién crees que puede comerse eso?
- ¡Oh, me parece que habrás comido cosas peores! - ¿Cómo se atreve ese desagradecido? - ¿Sabes? ¡Los hombres educados consideran el esfuerzo y se lo habrían comido aunque no les gustase! - le inquiero con un dedo clavado en su pecho cuando vuelve hacia mí después del numerito de la pasta de dientes - ¡Podría envenenarte y me he comido las palabras siendo tremendamente amable! ¡Podría haberte mandado a la mierda pero no...la buena de mí te consiente los caprichos! ¡Deja que la beses todas las noches en la frente viéndote lleno de pintalabios de otra mujer!
Negan está rojo de la ira.
- ¡Hago lo que quiero! ¿¡Te atreves a juzgar mis acciones!?
- ¿Si? ¿En serio? Pues a partir de ahora dedícate a besar a cualquiera de tus mujeres, ¡Olvídate de mí y de mi sándwich de una vez maldito desagradecido!
- ¡Cállate de una jodida vez Lucille!
Elevo una ceja, levantando los brazos. Él abre mucho los ojos, mirándome completamente sorprendido. Toda mi ira desaparece al ver su rostro, desorientado, arrepentido.
¿Por qué narices me ha llamado así?
