Me despierto con una extraña sensación de protección. Siento un peso extra en mi estómago y una respiración en la oreja. Bufo, alejándome de la fuente de calor pero ésta vuelve a acercarse. ¿Qué narices?

- Carl - susurro adormilada - Vuelve a tu cama.

Cuando veo que en vez de hacerme caso me ignora, me giro hacia él, dispuesta a ver qué sucede. Quizá Negan le ha dicho algo mientras no estaba y le ha asustado. En vez de encontrarme con Carl me encuentro la cara de Negan sonriente, a centímetros de la mía. Carl, por el contrario, está de pie ya vestido, mirándonos incómodo.

Le doy un fuerte empujón. El hombre cae al suelo como un peso muerto.

- ¡Joder!

Me estiro, soltando un bostezo.

- ¿Cuánto tiempo lleva aquí? - le pregunto a Carl, cogiéndome el pelo.

- Ehhh... acaba de llegar.

- No puedes tener cuidado - se queja levantándose y echando la espalda hacia atrás - Ya estoy mayor para estos golpes joder - coge a Lucille de al lado de la puerta - Vamos, mis hombres nos están esperando. ¿Todavía estás enfadada? - le lanzo una mirada cruel - Lo suponía. ¡Vamos chico! Esta preciosidad se dará más prisa si sabe que estás solo conmigo. ¿Te gustó la peli?

Cuando les veo salir, me cambio la ropa para dormir rápidamente. Cojo mi libreta y la coloco de nuevo en la parte de atrás de mis pantalones, contra la espalda. Echaba de menos ese peso. Salgo cojeando de allí, tratando de darme la máxima prisa posible. Es la primera vez que me quedo dormida en una situación tan estresante.

Encuentro a Negan en el asiento del copiloto de un camión, saludándome. No puedo con él. Ahí, desde lo alto, puedo ver el techo del camión. Veo a Jesús sobre el camión. ¿Qué narices hace él sobre el camión? Bajo lo más rápido que puedo. Cuanto antes nos vayamos, menos posibilidades tendrán de verle.

Me siento frente al volante.

- ¿Ves? No has tardado nada - coloca a Lucille entre nosotros - Vas a conducir tú. La vez que te conocí creo recordar que llevabas el coche como la mierda así que vamos a arreglar eso ¿quieres? - se asoma por la ventana - ¡Daryl! - exclama. El hombre se acerca a la ventanilla - Te veo preocupado - señala a Carl, que va detrás de nosotros de pie - Llevo al chico a su casa y a María a probar camas - le miro indignada.

- Si les haces algo... - amenaza Daryl.

- ¡Dwight! - da un golpe contra el camión - Daryl necesita un descanso, llévale a su agujero unas horas - le hace la peseta al hombre mientras Dwight se lo lleva a rastras de allí. Se gira hacia mí con una sonrisa - ¿Qué te pasa? - arranco - ¿No dices nada? ¿No me lanzas un comentario venenoso?

- Simplemente vámonos - sonríe más ampliamente.

- Sabía que estabas deseando probar camas conmigo pero joder, no sabía que tanto. - comenta mientras arranco - Tengo tu arco ahí detrás, quizá necesites defenderte - mis ojos se iluminan, echando un vistazo inmediato detrás de mí. Mi arco está ahí. Mi amado arco. Quiero llorar.

- Mi...

- Ya me darás las gracias después, ahora arranca. Tengo unas ganas tremendas de ver a Rick.

Salgo del Santuario, camino a Alexandría. Ignoro sus comentarios. Lo único que quiero es alejarme de allí lo más rápido posible para que Jesús no acabe en una celda oscura como Daryl. Eso sí que no podría sorportarlo.

Lo primero que hago al llegar a Alexandría es echar un vistazo al techo del camión, pero no hay nadie. Jesús ha debido bajarse en algún punto del camino o en el mismísimo Santuario. Espero que no sea tan imbécil.

Lo segundo es coger mi arco y echármelo a la espalda.

Negan da unos golpes con el bate contra la puerta de la casa de Rick, esperando a que le abra. Nos lanza una sonrisa divertida mientras esperamos.

Al final no es Rick el que abre la puerta, sino Olivia. Al ver a Negan su cara se descompone por el horror. Cuando su mirada pasa a mi se transforma en una mueca de alivio.

- María.

Negan pasa silbando, ignorándonos.

- Oh Señor, ¿estáis bien? ¿Y Enid? - susurra mientras Negan curiosea.

- Enid está bien - responde Carl, mirándome - María está bien - responde por mí.

- ¡Bien,bien,bien,bien,BIEN! - exclama Negan dando un salto y girándose hacia nosotros - ¿Y Rick? - es lo primero que pregunta, mirando a Olivia.

- Eh...yo...es...qu-

- No te enrolles - canturrea yendo hacia mí y agarrándome de nuevo por la cintura. Me lanza una sonrisa cuando le taladro con la mirada - ¿Y Rick? - vuelve a preguntar. El arco le da en la espalda, así que me lo quita y lo deja apoyado contra la pared del salón.

- Buscando cosas para vosotros - Negan sonríe ampliamente, complacido.

- ¡Guay! Esperaré. Por eso ADORO tanto a ese hombre - me mira - Nunca me he sentido tan gay en mi vida. Tenemos algo especial ¿sabes? Rick y yo. Creo que son esos ojos de infierno o esa actitud suya.

- Ehhh - le interrumpe Olivia - Creo que iban muy lejos - Negan la mira - Puede que no vuelvan hoy. Tenemos de todo muy poco ya - prosigue - Moriremos de inanición.

Negan eleva las cejas y se pasa la lengua por el labio, divertido. Dios, sé perfectamente lo que está pensando y lo que va a soltar por la boca. Es lo que yo soltaría.

- De inanición - la señala con falsa incredulidad - Tú. - Sí, yo habría dicho lo mismo. Me llevo una mano a la frente. - ¡Pero si muges igual que una puta vaca!

Olivia se echa a llorar allí mismo, girándose para que Negan no le vea. Él se gira hacia mí, riéndose.

- ¿¡Llora!? - le doy un golpe en el hombro, completamente seria.

- Era mi compañera de casa Negan. Me acogió - le recrimino. Él suspira, llevándose una mano a la frente. Se gira hacia Olivia pasándose la mano por la cara.

- Disculpa - se acerca a ella, soltándome, susurrando algo así como "lo que hay que hacer para complacer a una mujer" - ¿Cómo te llamabas? - pregunta con un tono más suave.

- Olivia - responde resentida, apartándose las lágrimas de los ojos y girándose.

- Vale - le toca el brazo - Olivia - ella se aleja un poco, mirándole. Negan aparta la mano - Te pido perdón por haber sido tan grosero contigo hace un momento - sonrío complacida - Parece que voy a quedarme aquí por ahora, aguardando el regreso de tu intrépido líder - prosigue Negan, con un tono completamente sosegado - Y si quieres - me mira de reojo. ¿Qué va a soltar ahora? - creo que podríamos disfrutar jodiendo como conejos.

La cara de Olivia es un poema. Me doy un golpe en la frente, incrédula. Como siga así voy a acabar con la cara roja ¿Tan difícil es apartar todas las referencias sexuales de su mente durante un mísero minuto?

- Digo...bueno, ya sabes, si a ti te apetece - Olivia le desdobla la cara.

Negan se queda unos segundos con la mirada perdida, procesando que Olivia acaba de pegarle un tortazo. Luego se acerca a ella, pasándose la lengua por el labio.

- Ahora me pones más cachondo que antes - susurra, mirándole de esa forma tan...tan...suya. - Que lo sepas - se aleja de ella, riéndose un poco. Se acerca de nuevo a mí - Joder, espero que no te pongas celosa princesa, te ofrezco lo mismo y con más ganas - me agarra de la cadera, acercándome a él. Le taladro con la mirada - Joder, esa mirada me vuelve loco... - se agacha un poco.

Cuando creo que va a besarme - y yo no puedo hacer nada por evitarlo - se yergue, alejándose de mí. Trato de controlar los latidos desbordados de mi corazón.

- Ahora pondré los pies en alto esperando a que lleguen mis cosas - echa una mirada rápida a su alrededor antes de centrarla en Olivia - Olivia, ¿Quieres por favor hacernos un poco de limonada?

- Pero yo debería estar con...

- ¡Hazlo! - grita - Hazlo - repite más sosegado - Y con cariño. Que salga buena - cuando Olivia va a abrir la puerta la para de nuevo - ¡Ah! Tráete también crema para los hematomas, hinchazones y esas mierdas del botiquín ¿quieres?

Olivia asiente antes de irse de allí.

- Bueno chico - se gira hacia Carl - ¡Enséñame todo esto! - me coge en brazos sin avisar. Lanzo un grito, agarrándome a su cuello por instinto.

Se dedica a pasar los pies por una alfombra de pelito, abrir el grifo del agua, jugar a los dardos, tirarme a la cama de Rick y Michonne, viéndome botar entretenido. En fin, cosas que cualquier persona normal disfrutaría de hacer.

Al final llega a la habitación de Judith, que está cerrada.

- ¿Y aquí qué hay? - pregunta curioso.

- Na..nada, una caldera.

- Nada que Rick quiera que veas Negan - respondo sabiendo que no se cree ni una palabra de Carl, un poco harta de ir en volandas a todos lados. Puedo andar, pero a él le resulta gracioso hacer ejercicio así.

Abre la puerta muerto de curiosidad.

- Ohhhhh vaya - me deja en el suelo, sin apartar los ojos de la niña - ¡Pero si es un angelito! - la coge en brazos, divertido - ¿Quién es un angelito? - pregunta mientras la niña le mira sin entenderle - Tú preciosa.

Me la tiende.

- Quiero verte con ella en brazos, es mi deseo más profundo en este momento. - la cojo. Judith se deja caer contra mi pecho bostezando.

- - hace hincapié en esas palabras - en este mismo instante - comenta, tendiéndome la mano - Vamos, quiero salir a tomar el aire con esta preciosidad, apóyate.

Acepto su mano de mala gana. No quiero tropezarme y que Judith salga volando.

Salimos al porche y Negan lanza su chaqueta a una silla, sentándose y cogiéndome a Judith. Yo me siento a su lado y Carl detrás, no sabiendo muy bien qué hacer ante la situación. La niña se acurruca contra él mientras Negan la mece, apoyando su cabeza sobre la de la pequeña.

Si digo que la escena no me parece tierna, miento. Negan me mira de reojo, sonriente, sabiendo lo que estoy pensando.

- Ven - me pide, alargando la cara hacia mí. Me quedo pensativa, no sabiendo si debo ceder o no - Vamos, por favor - ruega. En ese momento olvido todo mi enfado. Lo único que puedo ver en mi mente es la imagen de Negan con Judith. Termino por ceder, dándole un rápido beso en los labios. Me mira completamente feliz. - ¡Hola vecino! - saluda a Eugene, que se ha quedado estático viendo la escena. ¿Él sabía que estaba pasando? - ¡Pásate luego! - Eugene prosigue su camino, asustado - ¡A la barbacoa!

Negan se ríe, relajado y feliz. Me coge de la mano, cerrando los ojos. Carl nos mira serio.

- Ahhh, esto me gusta - comenta meciéndose con los ojos cerrados, acariciando mi mano - Creo que voy a tener que quedarme aquí - me suelta para coger a una muy cómoda Judith, que se queja un poco por ser alejada del pecho del hombre. La coloca sobre sus rodillas, mirándola - Quizá sea una estupidez dejaros vivos a tu padre y a ti. - mira a Carl de reojo.

Mueve la rodilla, consiguiendo que Judith bote y se ría.

- A ver, ¿por qué me esfuerzo tanto? - reflexiona mirando a la niña - puede que deba enterraros a los dos - se ríe al notar la felicidad de la niña - Y luego podría venirme a vivir a las afueras ¿eh? ¿Qué te parece? - le pregunta a Judith, que se ríe con más fuerza cuando la eleva un poco y luego le da un beso en la frente.

- No le estás enseñando cosas muy bonitas que digamos a la niña - me mira entretenido.

- No me entiende - se gira hacia ella de nuevo - ¿Quién no me entiende? ¡Tú! - hace que bote un poco más - Señor, Rick hace unos niños preciosos. Una nueva cualidad que añadirle a ese hombre - se pone en pie - Me está entrando un hambre voraz.

- ¿Quieres que cocine? - sonrío. Realmente la ternura de todo esto, a excepción de enterrar a Rick y a Carl, está haciendo que baje un poco las defensas.

- ¡Jod...! - se traga la palabra, mirando a la niña - ¡Por Dios! - dice en cambio - ¿Eso ha sido una broma María? ¿Estamos avanzando? - me tiende la mano y me pongo en pie - Nah, hoy voy a cocinar yo - cojo a la niña cuando me la da - Soy un experto con los espaguetis, los mejores de este mundo...y no quiero morir envenenado, no te ofendas - mira a Carl - ¿Me ayudas con la mesa muchacho?

Entramos a la casa y Negan se dedica a afeitarse en el fregadero mientras Carl coloca las ollas sobre la vitro. Cuando Carl termina, se sienta a mi lado, esperando a que Negan llene todo el maldito fregadero de espuma. ¿Quién se afeita en la cocina? Solo él. Es así de especialito.

- ¿Qué te parece? - me mira. Chasqueo la lengua.

- Te prefiero con barba - sonrío, mirándole. Él me devuelve la sonrisa.

- Maldita sea - deja la cuchilla en la mesa frente a los niños, que le miran atentos - Bueno chicos, ¿quién se muere de hambre? Más vale estar alimentado mientras me la dejo crecer de nuevo. - abre un cajón y le lanza un delantal a Carl - Ayúdame chico. Yo me encargo de la salsa y tú haces los espaguetis. Que María no se acerque a la cocina.

Me siento con Judith en el sofá mientras Negan se entretiene jugando a ser cocinero. Podría vivir así, sin el Negan asesino y superior todo el tiempo. Y si sabe cocinar espaguetis, pues más aún.

Al rato se me acerca con una cuchara de madera llena de salsa de tomate y me la pone sobre los labios.

- ¿Lo pruebas? - eleva las cejas, sugerente. ¿Qué tiene de malo? Ya me arrepentí de no disfrutar de mi vida antes del apocalipsis, puedo aplicarme el cuento.

Le miro con los ojos entrecerrados y paso la lengua por la cuchara, cerrando los ojos. Cuando los abro, lo primero que veo es a Negan atontado, con la boca medio abierta. Sonrío poniendo morritos.

- ¿Lo quieres probar tú?

- Se.Ñor - se acerca hasta quedar a mi altura, empujando sus labios contra los míos. Me besa lentamente y, al separarse, me pasa la lengua por el labio - Exquisita - susurra regalándome una sonrisa ladeada - No sé qué te pasa pero esa mirada que me traes me está poniendo...

- La salsa se está quemando - avisa Carl desde la cocina.

- Espero que te salgan mejor que mi sándwich, no pareces muy centrado - Negan sonríe aún más, con un brillo divertido en sus ojos.

- Qué venenosa - se gira hacia la cocina para bajar el fuego.

Miro a Judith con una sonrisa tonta en los labios. La niña no parece muy interesada en lo que pasa a su alrededor.

- ¿Qué? - le pregunto. La niña balbucea. Me muerdo el labio sonriente mirando de reojo hacia la cocina, donde Negan le da instrucciones a Carl. - Hay que aprender a conocerle - le explico a Judith, aunque sé que no me entiende. Siento la necesidad de explicarme ante alguien, me da igual que sea casi un bebé.

La puerta se abre, dejando pasar a Olivia. Lo primero que hace es coger a Judy y luego se dirige a la cocina para preparar la limonada.

- ¡Al fin! - exclama Negan, quitándose el delantal - Casi creía que tendríamos que estar aquí esperando durante milenios Olivia. Veo que has traído la limonada - puntualiza - ¿Y mi otro pedido?

Olivia se mete la mano en el bolsillo y le entrega a Negan la crema.

- No...no encontraba la limonada.

- ¡No pasa nada joder! No te imaginas del buen humor que me encuentro ahora mismo - se sienta en la mesa, apartando una silla para que me siente yo también. Me levanto del sofá y ocupo mi asiento - Te vas a chupar los dedos con esto María, te lo puedo asegurar. - coloca la crema entre nosotros.

Olivia sirve los espaguetis en el centro y todos nos quedamos callados. Le echo un vistazo al asiento vacío que Negan se ha empeñado en colocarle a Rick.

- ¿Quieres matarnos de hambre? - pregunto mirando los espaguetis. Tienen una pinta buenísima.

- Está bien, estoy harto de esperarle, no sé dónde diablos está - Olivia le tapa los oídos a Judith. Como si no hubiese escuchado cosas peores que la palabra "diablo"- Pero Lucille tiene hambre - me tiende al bate y lo coloco sobre la silla de Rick, rodando los ojos. - Nuestro amor platónico tendrá que esperar.

- ¡A comer! - exclama cogiendo un montón de espaguetis y dejándolos sobre el plato de Carl, luego sirve a Olivia, a mí y por último a él mismo - Me estaba muriendo de hambre desde que he probado esa deliciosa salsa - comenta pasándose la lengua por los labios.

Ignoro el comentario y me echo los espaguetis a la boca, soltando un gemido de felicidad. Oh, están deliciosos. Hace siglos que no como espaguetis.

Cuando levanto la mirada me encuentro con la cara de horror de Olivia, la inexpresiva de Carl y la divertida de Negan.

- Adoro los espaguetis - me excuso. Negan se ríe.

- ¡Yo también los adoro! - se come unos cuantos - Admite que están exquisitos, no como tu sándwich.

- Están exquisitos - respondo complaciente. Entre la situación en general y la deliciosa comida le diría sí a cualquier cosa que me diga ese hombre.

No dice nada más, simplemente terminamos de comer en silencio. Me siento un poco mal cuando termino la primera, soltando un suspiro de pura felicidad. Sería maravilloso comer espaguetis todos los días. Los espaguetis de Negan. El resto no le llegan ni a la punta del zapato.

Me siento un poco extraña, como si viviese en un sueño. Supongo que yo ya me he acostumbrado a la potente presencia de Negan pero para el resto del mundo sigue siendo un asesino depravado. Verme hablando con él con tanta naturalidad debe parecerles, como mínimo, insólito.

- Esto ha sido fabuloso - se limpia la boca con la servilleta - Carl - llama al chico, cogiendo la crema - Haz el favor de cuidar a Lucille mientras no estoy, ¿te importa fregar los platos tú? Voy a ver si complazco más, si eso es posible, a María.

Cuando veo la cara absolutamente horrorizada de Olivia, me aclaro la garganta, mirando de forma sugerente a Negan.

- Vamos a curar esa herida tuya - puntualiza notando mi mirada. Le agradezco enormemente que haya puntualizado.

Me coge en brazos.

- Bajamos en un momento - comenta subiendo las escaleras - ¡No nos echéis de menos!