Fairy Tail: Una Aventura Eterna
Segundo Arco
Capítulo 28/67: ¡Presa!
Faltando poco tiempo para que Hea se active, los jóvenes magos comenzaron su batalla final contra los miembros de Unique Oracion en el gran castillo que se encontraba en el centro de la subterránea ciudad de los Nirvits, pero debido a una trampa por parte de Yoku, ambos bandos terminaron dividiéndose en varios grupos dispersos por los diferentes pisos y habitaciones del castillo.
Alicia, Sophia, Lisa, Sorano y Pantherlily luchaban contra Hana, y Raine, Ur y Macbeth se encontraban en diferentes pasillos tratando de encontrar al resto de sus compañeros mientras que luego de acordar trabajar juntos; Roku, Lucia, Marcus, Sonia, Lector, Frosch y Ryos habían logrado derrotar a un poderoso Ikari, que luego de haber sido lanzado a un solitario pasillo del castillo por sus enemigos, se terminó encontrando desafortunadamente con el clon de sangre de Yoku y al igual que sus demás compañeros, fue asesinado.
Y todo mientras Tsuna y Leo luchaban ferozmente contra un serio Calm y el verdadero Yoku, al menos hasta que su plan había funcionado con éxito. Tsuna y Happy habían logrado salir de esa habitación y de inmediato fueron en búsqueda del núcleo de Hea y el libro de Serena pero por desgracia, Calm había empezado a seguirlos. Y ahora estando solos en esa habitación y tras escuchar las verdades sobre el mago de sangre, Leo estaba dispuesto a acabar a Yoku.
…Continuación…
-Ah, mago de hielo-kun. Perdón. Estaba tan emocionado por obtener este nuevo poder que se me olvidó por completo que tú estabas ahí, ¿Acaso te sentiste ofendido?- Dijo Yoku con una sonrisa un poco burlona.
-¡Deja de decir estupideces y contéstame, bastardo! ¡Lo que dijo ese clon tuyo…que él había matado a ese tipo llamado Ikari…que tú lo habías matado… ¿Era cierto?!- Preguntaba Leo con tremenda seriedad.
-¿Are? Pues sí. Era cierto- Contesto Yoku sin ninguna dificultad.
-¡Maldito… ¿Acaso no era tu compañero?!- Preguntaba Leo con aun más furia en su mirada.
-Si. Lo era. ¿Y?- Reacciono Yoku con gran calma.
-¡Maldito bastardo! ¡¿Cómo puedes decir "¿Y?" con tanta facilidad?! ¡¿Cómo puedes matar a tus compañeros sin sentir nada?!- Gritaba Leo con enorme furia.
-Pues es muy sencillo en realidad. Después de todo, esta ya es la cuarta vez que mato a un compañero. Aunque creo que la primera vez tampoco sentí nada. Debe ser que mi avaricia por sus poderes borra todas mis demás emociones- Respondió el rubio sonriendo amistosamente.
-¿La Cuarta?...Acaso…Acaso las muertes de tus otros compañeros de las que ustedes nos culpaban… ¡¿Tú las causaste?!- Volvió a preguntar el furioso mago de Lamia Scale.
-¿Are?-Hablo Yoku tranquilamente- ¿Te refieres a las muertes de Kenshin y Usoka? Sí, yo también los mate. Fue bastante sencillo luego de que tus compañeros los debilitaron. Y por si tienes curiosidad, también mate a Mushi, aquella controladora de insectos con la que tus compañeros lucharon también. Pero…estoy algo confundido ahora. ¿Por qué luces tan molesto cuando te digo que los mate? Nosotros somos tus enemigos, mago de hielo-kun. Tu deberías estar feliz de saber de sus muertes, ¿Verdad?-
-¿Feliz? No lo creo. Mi misión era derrotarlos y capturarlos, no matarlos. Además, ¿Recuerdas lo que ese cabeza de flama y yo dijimos anteriormente?- Preguntaba Leo seriamente.
-¿Are? ¿Qué cosa?- Preguntaba Yoku con curiosidad.
-Tú sabes-Hablo Leo- Sobre que ni él ni yo perdonaríamos a aquellos que dicen que nuestros compañeros van a morir. Pues algo que me dice el también estaría de acuerdo con estas siguientes palabras. Aquellos que traicionan a sus compañeros con tanta facilidad, solamente no puedo perdonarlos, sino que además tengo que golpearlos hasta que me sienta satisfecho. ¡Y ese es tu caso, maldito bastardo!-
-¡Oh, que genial! ¡Esa sin duda es una declaración muy osada!...Pero, ¿No creerás que puedes vencerme o sí? ¿Por qué crees que te estoy contando todo que hice? Eso es porque vas a morir aquí y ahora, mago de hielo-kun. Aparte de recuperar gran parte de poder mágico al volver a fusionarme con mi clon, ahora tengo aún más poder mágico que antes gracias al haber absorbido a Ikari-kun. En otras palabras, desde el principio no he luchado con todo mi poder- Explico Yoku con una sonrisa.
-Pues es lo mismo para mí, bastardo-Hablo Leo- Desde que empezamos a luchar no he luchado en serio, pero para poder derrotarte, voy a luchar con todo lo que tengo. Hace tiempo que no hago esto, pero… ¡La situación lo amerita!-
Con esas palabras que el joven mago de hielo de Lamia Scale había dicho, el a continuación paso a colocar su mano derecha sobre su pecho solo para que en el siguiente segundo, Yoku se sorprendiera de una manera increíble. En el momento en que el tiempo avanzo en esa habitación de gran ampliad, una camisa negra volaba por los aires de esta mientras un serio Leo ahora vestía solamente con unos jeans grises y zapatos deportivos negros mientras sus bien ejercitados pecho, abdomen, espalda, bíceps y tríceps eran expuestos.
-¿Are? ¿Se está desnudando? ¿Por qué?- Reacciono Yoku con gran sorpresa ante esas acciones del mago de hielo.
-¡Ahora voy a ponerte en una tumba de hielo, maldito bastardo!- Exclamo Leo con gran ferocidad.
-Conque una tumba de hielo, eh-Hablo Yoku tranquilamente-En serio eres genial, mago de hielo-kun. Pero, ¿De verdad crees que diciendo frases geniales y quitándote la camisa sin razón lograras vencerme? Te lo dije, ¿Verdad? Gracias a que me volví a unir a mi clon, soy más fuerte que antes. Y si antes no tenía problemas para destrozar a tus animalitos de hielo, ¿Qué crees que pase ahora? Lo mejor para ti y para mi es que te dejes matar sin oponer-
-Y yo te lo dije, ¿Verdad? Desde que empecé a luchar contra ustedes no me puesto serio, pero eso cambiara ahora. Y te lo demostrare- Respondió Leo seriamente mientras preparaba sus manos para crear.
-Vaya, vaya. A pesar de tu aspecto eres muy terco, mago de hielo-kun. Pero si no quieres morir sin dolor, es tu problema. Quieras o no, tu morirás y luego…tu sangre será mía- Dijo Yoku con una siniestra mirada en su rojos ojos.
Tras esas macabras palabras, la batalla entre el mago de hielo y el mago de sangre había comenzado en el momento en que Yoku cubrió su cuerpo con una mágica aura de color rojo sangrienta y a apretar levemente sus músculos. Haciendo eso, el joven rubio hizo que de su espalda y a través de su ropa surgieran colosales cantidades de roja sangre que sorprendieron al mago de Lamia Scale debido a que esa cantidad de sangre era mucho mayor a todas las veces anteriores que ese joven había usado su magia.
Y mientras más sangre salía de la espalda de Yoku, esa misma sangre al mismo tiempo comenzó a elevarse mágicamente por si sola y a una gran velocidad, comenzó a adoptar la forma de al pareces tres criaturas alargadas, con largos hocicos y afilados colmillos en el interior de sus mandíbulas.
-¡Blood Control: Hydra!-
Con la apariencia de unas mitológicas criaturas que habitaba en los profundos y frenéticos mares, la sólida y flexible sangre que surgió del cuerpo de Yoku y que todavía estaba conectada a este, se estiro con una bestial velocidad y rugidos hacia el peliblanco mago de hielo, el cual al ver lo que se acercaba a él, empezó a retroceder con una gran velocidad. Pero aquellas Hydras de sangre le seguían el paso a Leo de muy cerca al mismo tiempo que destrozaban gran porciones del suelo con tan solo rozarlo con sus grandes y largos cuerpos.
-¡¿Are?! ¡¿Retrocedes?! ¡¿Esta es la seriedad de la hablabas?! ¡Eso no puede ser! ¡Vamos, muéstrame que tan bueno eres en realidad, mago de hielo-kun!- Gritaba Yoku en un tono burlón y amenazador.
-¡Ten cuidado con lo que pides!- Respondió el peliblanco con un serio tono.
Luego de haber retrocedido por algunos segundos con su mano derecha en forma de puño sobre la palma de su mano izquierda y ambas rodeadas de una fría aura, un serio Leo dejo de dar brincos hacia atrás y apunto sus dos manos hacia adelante, justamente hacia los grandes Hydra de sangre que ya estaban cerca de su posición y que rugían con gran bestialidad al estar a segundos de devorar a su presa.
-¡Ice Make: Hydra!-
Con esas tres palabras que el feroz y serio mago de hielo había dicho, ahora había un total de seis Hydras en aquella amplia y alta habitación de concreto. Había tres largos y duros Hydras de hielo controlados por un serio Leo que luchaban con choques y mordidas contra otros tres Hydras de gran dureza y largo y hechos totalmente de sangre y además controlados por un sonriente Yoku.
-¡Oh! ¿Así que en realidad estaba retrocediendo para analizar mejor el peso, el largo y la dureza de mis Hydras para que el pudiera contraatacar creando Hydras iguales con su hielo? Pues no está nada mal. Pero me estas subestimando demasiado pensando que esto es todo lo que puedo hacer- Pensaba el rubio de Unique Oracion controlando a sus Hydras.
Esos claros pensamientos del joven de cortos cabellos rubios y afilados ojos rojos provocaron que el comenzara a realizar varios movimientos con sus manos y eso al parecer provoco que los Hydras de sangre que luchaban contra los Hydras de hielo de Leo comenzaran a tomar una nueva forma.
-¡Blood Control: Crazy Dance!-
En el momento en que el sonriente joven rubio grito el nombre de su hechizo mientras movía sus manos de frenética manera, los enormes y solidos Hydras de sangre que luchaban con embestidas y mordidas contra los Hydras de hielo controlados por Leo, volvieron a convertirse en liquida sangre que comenzó a flotar y moverse de una frenética manera con gran velocidad. Aquella sangre golpeo violetamente a los tres Hydras de hielo que Leo controlaba y con su gran velocidad y frenéticos movimientos los destrozaron completamente.
Pero eso no era todo lo que había hecho esa frenética sangre controlada por Yoku. En cuestión de segundos, aquella veloz sangre en grandes cantidades había encerrado a Leo en un gran tornado que giraba violetamente. Y mientras el peliblanco sin camisa se mantenía encerrado en ese tornado de sangre, él podía ver con sus verdes ojos como algunas porciones de ese tornado carmesí en donde se mantenía encerrado liberaban leves destellos parpadeantes y un humo de calentamiento.
-¿Qué rayos? ¿La sangre esta calentándose?- Se preguntaba Leo al ver a sus alrededores.
-¡¿Tu lo sabias, mago de hielo-kun?! ¡Todo líquido en este mundo puede aumentar su temperatura y cuando llegan a cierto punto literalmente explotan! ¡Y la sangre incluida por supuesto!- Exclamo Leo con una gran sonrisa.
-¡Eso significa…!-
Pero antes de que el joven de levemente puntiagudos cabellos blancos pudiera terminar de hablar, el percato el gran peligro en el que se encontraba al ver como tornado de sangre que lo tenía encerrado comenzó a destellar fuertemente.
-¡Scalet Explosion!-
Con esas palabras que Yoku había gritado, Leo pasó a ser totalmente cubierto y sin escapatoria de un gran tornado de sangre que giraba a gran velocidad a una colosal explosión de llamas y enorme calor en forma de un gran tornado. Pasaron algunos segundos antes de que esa colosal explosión comenzara a disminuir y a convertirse en una densa nube de humo que el joven rubio de Unique Oracion observaba con gran placer.
Pero con el avanzar de los segundos, Yoku quitaba aquella gran sonrisa de placer de su rostro al ver cómo mientras la enorme nube de denso humo se despejaba permitía ver como en el centro de un gran cráter en el suelo se encontraba de pie un serio joven de cabellos blancos, ojos verdes, sin camisa, pantalones grises, con la marca de Lamia Scale en su antebrazo izquierdo y como estaba entre grandes y rotos pedazos de hielo con forma de caparazón de tortuga.
-¿Are? ¿Se protegió de mi explosión escarlata a tiempo con un caparazón de hielo? Nuevamente, nada mal. Pero te repito, que eso no es todo lo que yo puedo ha…-
Ahora fue Yoku quien no pudo terminar de decir aquella oración engreída al ver algo con sus rojos ojos que sin duda lo sorprendido. El controlador de sangre observo como los pedazos de escombro del suelo de diferentes tamaños y formas que habían volado por los cielos debido a la explosión anterior se comenzaron a congelar y a tomar una nueva forma, todo mientras Leo apuntaba sus manos rodeados de una fría aura hacia él.
-¡Ice Make: Heavy Eagle!-
Luego de que todos los pedazos de concreto que habían volado por los aires de la habitación debido a la explosión de sangre ardiente y que estaban en proceso de caer al suelo se hubieran convertido en águilas de hielo de robusto tamaño por parte de Leo, estas comenzaron a volar hacia Yoku con una increíble velocidad para luego empezar a su cuerpo sin protección como si fueran una frenética lluvia de balas.
Sin nada que lo proteja y sin tiempo ni oportunidad para moverse, el joven rubio no podía hacer nada más que recibir impacto tras impacto de las numerosas águilas de hielo que portaban grandes pedazos de escombros en su interior, o mejor dicho, él no quería nada. Hasta que la última águila de hielo y escombro impacto fuertemente en el cuerpo de Yoku, este mantuvo una gran sonrisa en su rostro.
Pero cuando los impacto contra su cuerpo se acabaron, el rubio no hizo nada más que sonreírle a Leo que estaba a unos metros de distancia de él, debido que aparte de su ropa que tenía una gran cantidad de agujeros y raspones, el cuerpo del mago controlador de la sangre estaba perfectamente intacto y sin ni siquiera un rasguño, frustrando así al mago de hielo de Lamia Scale.
-¡Tch! ¡¿No funciono?!- Dijo Leo mientras crujía sus dientes con molestia al ver a su enemigo intacto.
-Por supuesto que no funciono. ¿Acaso se te olvido que yo puedo curar mis heridas? Si te dio la impresión que to me defendía anteriormente de tus ataques para proteger mi cuerpo, eso solamente lo hacía porque Calm estaba aquí y no quería que pensara que no iba protegerlo. En otras palabras, tus ataques jamás me harán nada, mago de hielo-kun- Decía Yoku felizmente.
-Entonces…no hay necesidad que esquives esto, ¿Verdad?- Comento Leo de repente con una sonrisa.
-¡¿Eh?!- Reacciono Leo con sorpresa.
Ante las palabras que habían surgido de los labios del mago de hielo de Lamia Scale a unos metros frente a él, Yoku repentinamente se percató que del suelo del detrás de él, surgió con gran rapidez y poder una gran serpiente hecha de gélido hielo y que se dirigía a atravesar su cuerpo con su enorme cabeza. Pero antes de que eso pasara, el mago de sangre logro esquivar a la serpiente dando un gran salto al lado izquierdo de la habitación y luego la destruyo con una lanza de sangre que fue disparada de su mano.
Pero luego de que todo eso pasara, Yoku observo con una disgustada mirada como Leo mantenía esa leve sonrisa en su rostro.
-¿Are? ¿Qué pasa con esa sonrisa, mago de hielo-kun? Tu ataque sorpresa no funciono- Pregunto Yoku de mala gana.
-Ese ataque no era para herirte, sino para comprobar algo. Dime, ¿Por qué lo esquivaste?- Pregunto Leo de repente.
-¿Eh?- Fue como reacciono Yoku ante la pregunta de su enemigo.
-¿No vas a contestar? Entonces, yo lo hare-Hablo Leo- Si no hubieras esquivado a mi serpiente de hielo, ella hubiera atravesado tu cuerpo y eso era una herida que no podías curar, ¿Verdad? Después de todo, anteriormente dijiste que si queríamos herirte seriamente teníamos que atacar tus órganos internos. Fue un gran fallo de tu parte decirnos tal cosa, bastardo de sangre-
-Maldito…eres más listo de lo que creí. Si, tú tienes razón. Yo no puedo curar mis órganos internos con mi magia. Mi magia solamente me permite evitar el desangramiento y aumentar el proceso de sanación de las células de algunas partes de mi carne. Pero, ¿Crees que por saberlo tienes más ventaja? ¡Solo has conseguido que quiera matarte más rápido!- Exclamo el mago de sangre.
Exclamando esas palabras, Yoku, que nuevamente sonreía con gran placer, comenzó a apretar fuertemente cada musculo que conformaba su cuerpo al mismo tiempo que estos comenzaban a expulsar un extraño humo que liberaba una leve temperatura elevada. Al ver lo que ocurría con su enemigo, Leo no pudo evitar sorprenderse, pero antes de poder formular una pregunta o hacer algo para atacar a Yoku, el mago de hielo se encontraba flotando por los aires de la habitación tras recibir un repentino y fuerte impacto en la base de su barbilla.
Y el responsable de ese dolor que mando a Leo por los aires y a escupir algunas gotas de sangre por su boca no fue nadie más que un alegre Yoku, que en cuestión de un segundo, se había movido de su anterior posición hacia donde estaba su enemigo. Ahora, ignorando el dolor, Leo estando en el aire observo como Yoku estaba de pie en el lugar en donde él estaba antes, lo cual significaba que él lo había golpeado. Y ante eso, el peliblanco junto sus manos para comenzar a crear.
-¡Ice Make: Snow Dragon!-
Estando en el aire, Leo creo de sus manos un gran dragón de helado y resistente hielo a partir de y de inmediato hizo que este se dirigiera con gran velocidad a embestir a Yoku que se encontraba en el suelo. Pero ese helado dragón termino destrozándose al impactar contra el suelo debido a que en cuestión de un segundo, el mago de sangre desapareció del suelo y reapareció en un instante en el aire por encima de Leo, para impactar en la mejilla de este una fuerte patada.
Sin tiempo para poder hacer algo, el joven mago de Lamia Scale no pudo evitar estrellarse bruscamente contra el duro suelo de concreto de la habitación mientras escupía aún más sangre. Nuevamente resistiendo el dolor, Leo de inmediato trato de ponerse de pie, pero antes de que eso pudiera pasar, Yoku apareció repentinamente en frente de él y tomándolo fuertemente por el cuello, obligo a Leo a permanecer acostado en el suelo al mismo tiempo que lo despojaba de respirar bien.
-¡M-Maldito…!- Trataba de hablar Leo mientras era estrangulado.
-¿Are? ¿Qué tratas de decir, mago de hielo-kun? No puedo entenderte bien con mi mano estrangulando tu cuello. Pero creo que puedo imaginar más o menos lo que quieres decir-Hablaba Yoku estrangulando a Leo contra el suelo- Seguramente quieres decir "Maldito, ¿Cómo te hiciste tan fuerte y rápido?". Pues en realidad es bastante simple. Es otra de las habilidades de mi magia de sangre llamada Mejoramiento Sanguíneo que se basa en aumentar la velocidad con la que corre la sangre en mis venas para mejorar mi fuerza y velocidad. Claro que no es tan grande como la tenía Ikari-kun, pero es mucho más grande que la tuya-
-Y-Yo…-Hablo Leo de repente sujetando el brazo con el que Yoku lo estrangulaba-… ¡Te estoy diciendo que te quites de encima, maldito!-
El enojado mago de creador de criaturas de hielo aparto al mago controlador de sangre de sus cercanías impactando en el estómago de este, una fuerte patada con su pierna derecha y cuando este retrocedió, el paso de inmediato a ponerse de pie. Pero antes de que Leo pudiera hacer algo, Yoku se recuperó instantáneamente del dolor en su estómago y avanzo velozmente para sujetar el cabello blanco del mago de hielo y arrojarlo con una increíble fuerza contra una de las paredes de la habitación.
Nuevamente sin tener tiempo para hacer algo, Leo no pudo evitar impactar con destructiva fuerza hacia el lugar que Yoku lo arrojo. Pero la fuerza con la que el mago de sangre lo había arrojado esta vez era de tal magnitud que el joven mago de hielo había terminado atravesando la pared con la que había chocado y ahora se encontraba en otra amplia habitación que se encontraba al lado de la que estaba anteriormente.
Ignorando de nuevo el dolor del impacto, Leo se puso de pie dejándose ver que su cuerpo sin camisa poseía algunos raspones y en su frente había un pequeño corte que liberaba un leve hilo de sangre que caía por su rostro, algo que Yoku noto con una gran sonrisa en su rostro.
-¿Eh? ¿Qué es tan gracioso? Solo porque seas algo más fuerte no significa que vayas a darme miedo- Preguntaba Leo seriamente.
-No te preocupes, mago de hielo-kun. Esta sonrisa en mi cara no es porque me esté burlando de ti, sino que porque estoy feliz porque esta batalla inútil por fin termino- Contesto Yoku tranquilamente.
-¿Qué? ¿Cómo que termino, imbécil? Yo todavía estoy de pie y no estas ni cerca de derrotarme o hacer que me rinda- Dijo Leo con una gran determinación y seriedad en sus ojos verdes.
-¿Are? ¿Derrotarte? ¿Hacer que te rindas? ¿De que estas hablando, mago de hielo-kun? En ningún momento he dicho que iba a derrotarte o a hacer que te rindieras, dije que ibas a morir. Y si te preguntas porque vas a morir tan de repente…Culpa a esa herida en tu frente- Dijo Yoku con una desquiciada mirada en sus rojos ojos.
-¿Qué? ¿Está herida?- Se preguntó Leo con confusión ante las palabras de su enemigo.
Antes de que el joven mago de hielo de Lamia Scale tuviera tiempo para formular otra pregunta sobre las confusas palabras que había dicho su enemigo, él se sorprendido y puso en guardia al ver como repentinamente Yoku levanto su brazo derecho en su dirección al mismo tiempo que mantenía esa sonrisa de felicidad en su rostro y rodeaba su cuerpo con una sangrienta aura mágica.
-¡Bloody Avarice!-
Justamente en el momento en que Yoku soltó de sus labios esas dos simples palabras con una sonrisa marcada en su rostro, Leo pudo sentir instantáneamente como todo su cuerpo fue recorrido por una gran sensación de dolor que se centraba especialmente su frente. Ante lo que ocurría, el peliblanco no pudo evitar caer arrodillado al suelo ya que podía sentir como sus fuerzas tanto físicas como mágicas comenzaban a disminuirse lentamente.
-P-Pero…que…-
Pero como respuesta a su pregunta a un no formulada, Leo solamente tuvo que levantar su mirada de levemente filosos ojos de color verde para observar con enorme sorpresa como del pequeño corte que se había formado en su frente, un hilo de sangre mucho más grande que antes y en vez de caer por su rostro, esta flotaba por los aires de las dos habitaciones con gran velocidad hasta introducirse en el brazo derecho de Yoku a través de un pequeño que este poseía.
-¡¿Qué?! ¡¿Mi sangre está entrando en su cuerpo?!- Reacciono Leo con enorme impresión.
-Sí, y no solamente tú sangre, mago de hielo-kun. Mi codicia sangrienta me permite robar tu poder mágico en el momento en que tu sangre toca el exterior. Tarda un poco más que cuando lo hago directamente al introducir mi mano en tu cuerpo, pero dudo que tú me dejes hacerlo sin oponerte- Respondió Yoku mientras la sangre de Leo entraba en su cuerpo.
-¡¿Mi poder mágico…está siendo absorbido?!- Repitió Leo todavía con gran impresión.
-No es para sorprenderse tanto. Después de todo, un poder mágico que es lo es lo suficientemente grande para permanecer todavía activo a pesar de haber usado hechizo tras hechizo, es un poder mágico que no puedo esperar para poseer- Comento Yoku con una avariciosa mirada en sus ojos rojos.
-¿Sorprendido? No estoy sorprendido, sino feliz… ¡Jamás pensé que tú me darías una oportunidad como esta, bastardo de sangre!- Exclamo Leo de repente.
-¿Ah? ¿De que estas hab…? ¡¿Eh?!- Reacciono Yoku de repente.
Repentinamente, el controlador de sangre de Unique Oracion pudo sentir de un segundo para otro como una parte de su cuerpo fue invadido por un enorme frio y una sensación de parálisis y él podía ver con sus rojos y afilados ojos de zorro la razón del porque sentía eso. Yoku pudo ver como todo desde su mano hasta su hombre, todo su brazo derecho había sido convertido en hielo junto al hilo de sangre que flotaba por los aires y surgía de la frente de Leo.
-¡M-Maldito…!- Murmuro Yoku con odio y sorpresa al ver lo que pasaba.
Observando lo que le ocurría a su brazo derecho y muy pronto a el resto de su cuerpo, un asustado Yoku creo una cuchilla de sangre en la palma de su mano izquierda y la uso únicamente para cortar su congelado brazo derecho al mismo tiempo que usaba su magia para evitar el desangramiento. Tras ese momento, un adolorido Yoku rápidamente retrocedió mientras su brazo derecho caía al suelo y se destrozaba completamente al estar congelado.
Luego de que eso pasara, el joven de cabellos rubios hizo que de la parte de su cuerpo emputado comenzara a salir una gran cantidad de sangre que en unos segundos adopto la forma que poseía su brazo derecho anteriormente y luego adopto los colores del resto de su carne.
-Ah…ah…se algo complicado luchar mientras mantengo en estado sólido este brazo de sangre, pero no creo que suponga mucho problema…- Pensaba un cansado Yoku para luego apuntar una furiosa mirada a su enemigo en la distancia y para después decir- Desgraciado, ¿Congelaste tu propia sangre?-
-Si. ¿Es que acaso no lo sabias? Casi todo liquido puede congelarse, incluido la sangre por supuesto. Y por ende que mi sangre estaba entrando en tu brazo, también se congelo tanto externa como internamente y lo perdiste. Pero parece que no tuviste problema para hacerte otro- Explico Leo seriamente mientras daba leves pasos hacia la habitación de gran ampliad donde se encontraba su enemigo.
-¡Maldito desgraciado de hielo! ¡¿Cómo te atreves a negarme poseer tu poder?!- Gritaba Yoku furiosamente.
-Oh, es la primera vez que te veo poner una expresión como esa. ¿Tanto te enfurece no tener mi poder mágico y no el perder tu brazo?- Preguntaba el peliblanco al ver la expresión de ira de su enemigo.
-¡Por supuesto, imbécil! ¡Nadie debe atreverse a negarme algo que yo quiero! ¡No es así como funcionan las cosas! ¡Si yo quiero algo deben dármelo! ¡Todo es mío! ¡Tú poder mágico, Hea, el poder de todos los demás malditos que están en este castillo, todo me pertenece a mí y solo a mí! ¡Ustedes y todo lo que poseen no son más que malditos alimentos que llenan el apetito de mi avaricia, ¿Lo entendiste, maldito bastardo de hielo?!- Gritaba Yoku con una colosal ira en su mirada.
-Tu…-Hablaba Leo apretando sus puños con rabia-…todo lo que has hecho…tus compañeros… ¡¿Lo has hecho por esa maldita razón?! ¡¿Por esa maldita avaricia estúpida?!...¡Tu…los tipos como tu…en serio…en serio…!-
Antes de que un furioso joven mago de Lamia Scale de cabellos blanco, ojos verdes y sin camisa pudiera terminar aquellas palabras de tanto odio por su enemigo, el desapareció en un instante para luego reaparecer detrás de un rabioso y ahora sorprendido Yoku, al mismo tiempo que recubría sus dos manos con una enorme aura mágica de gélido color azul.
-¡¿Qué?! ¡¿Es más rápido?!- Reacciono Yoku con colosal sorpresa.
-¡…Tengo que ponerlos en una tumba de hielo!- Exclamo Leo fuertemente.
Dichas esas palabras de tanta ira y antes de que el mago controlador pudiera darse la vuelta o hacer algo más con su magia perdida, el joven mago de hielo impacto fuertemente las dos palmas de sus manos recubiertas con una poderosa y gélida aura mágica en la espalda desprotegida de este. Ante esa acción por parte de un serio Leo, Yoku grito con gran dolor solo para que en el siguiente; sus pies, piernas, torso, brazos, cuello, espalda y cabeza fueran completamente congelados tanto externa como internamente en un frio hielo.
Con su enemigo congelado de pie a cabezas debido a sus acciones, el serio mago de Lamia Scale retiro las dos palmas de sus manos de la espalda helada de este para luego caer arrodillado al suelo mientras respiraba con gran cansancio y agitación.
-Ah…Ah…-Respiraba Leo cansadamente-es increíble lo que rabia puede hacer en estos momentos…él no se dio cuenta que mientras recomponía su brazo yo remplace mi lugar con un muñeco de hielo…pero bueno…al menos ya todo…-
-… ¿Termino?-
-… ¡¿Eh?!- Reacciono Leo antes de poder terminar su oración.
Aquella voz que expresaba tanto alegría como escalofríos fue susurrada al borde de los oídos de Leo y provoco inevitablemente que este olvidara todo su cansancio de manera inmediato y abriera sus verdes ojos con una inigualable sorpresa para que luego comenzara a darse la vuelta con una gran velocidad. Pero antes de que esa acción del joven peliblanco pudiera ser terminada, el termino recibiendo un fuerte impacto en la parte trasera de su espalda que lo mando a volar al lado contrario de donde esta vino.
Clavando sus dedos en el suelo para detener su avanzar, Leo se apresuró a volver apuntar su mirada hacia el lugar en donde antes estaba parado y de donde había ese repentino impacto y voz. Mirando en esa dirección, Leo observo como el cuerpo de Yoku todavía seguía congelado en hielo, pero al lado de este, se encontraba el ser que le había hablado y golpeado. Ese ser no era nadie más que un segundo Yoku que estaba ahí presente, pero uno muy diferente al que estaba congelador.
Aquel Yoku que se encontraba al lado del Yoku congelado y a unos metros de un sorprendió Leo poseía un líquido y reflejante cuerpo hecho de pie a cabeza con un sustancia de color rojo. En otras palabras, aquel ser que Leo podía ver era un Yoku que estaba hecho completamente con sangre con la forma de su cuerpo.
-¡¿Qué demonios?! ¡¿Esta hecho de sangre?! ¡¿Es otro clon?!- Preguntaba Leo ante lo que tenía en frente de sus ojos.
-¡¿Clon?! ¡Por supuesto que no! ¡Con la velocidad con la me congelaste no me daría tiempo para crear un clon! ¡Yo soy el único Yoku! ¡El Yoku que te atreviste a congelar, desgraciado! ¡Esta forma que ves, es mi máximo hechizo! ¡Mi Cuerpo de Sangre!- Exclamo el Yoku hecho de sangre.
-¿Cuerpo…de sangre?- Repitió el peliblanco con confusión.
-¡Si! ¡Este hechizo me permite transmitir mi personalidad, pensamientos y avariciosa voluntad hacia toda la sangre que hay en mi cuerpo para así crear un cuerpo líquido que sobreviva fuera de verdadero cuerpo! ¡En decir, que lo tu congelaste no es más que un caparazón vacío! ¡Este soy yo!- Respondio el Yoku de sangre satisfactoriamente.
-¡Tch! ¡Maldita sea! ¡Significa que lo que yo hice no sirvió para nada!- Dijo Leo apretando sus dientes con frustración.
-¡¿Maldita sea?! ¡Eso debería decirlo yo! ¡Aunque este hechizo es un salvavidas cuando mi cuerpo está en peligro letal es al mismo tiempo muy peligroso ya que no puedo mantener esta forma por mucho tiempo! ¡Tengo que matar a este imbécil rápido y descongelar mi cuerpo lo antes posible para volver a él!- Pensaba Yoku con gran seriedad.
-¡Tal vez te salvaste, pero no significa que hayas ganado, imbécil, sino todo lo contrario! ¡Ahora que eres completamente de sangre, será mucho más fácil congelarte!- Exclamo Leo juntando sus manos y preparándolas para usar su magia.
Con esa clara determinación y pensamientos dentro de él, Leo sus dos manos al nuevo cuerpo que poseía su enemigo y disparo de estas una gran ráfaga de gélida energía mágica de color blanco azulado y congelada todo el concreto sobre el que avanzaba a gran velocidad. Pero antes de que este ataque pudiera llegar a su objetivo, repentinamente todo el cuerpo de sangre que poseía ahora Yoku se dispersó en varios porciones, evitando así el impacto de la ráfaga de hielo.
Y con todas esas numerosas cantidades de sangre dispersadas, tomando diferentes rutas y moviéndose con gran velocidad y agilidad; el miembro de Unique Oracion volvió a formar su cuerpo de sangre a espaldas del mago de hielo de Lamia Scale, el cual volvió a sorprenderse de gran manera. Rápidamente, Leo trato de darse la vuelta pero en el proceso termino recibiendo un tremendo golpe en su mejilla derecha que lo mando volando varios metros hacia tras y que vino por parte del brazo derecho de Yoku, el cual había pasado de estar de un estado líquido a un estado sólido como el acero.
-¡¿Crees que volveré a caer en el mismo truco por segunda vez?! ¡Es cierto que en esta forma soy más susceptible a tus ataques, pero al mismo tiempo posee una mayor velocidad y agilidad para evitarlos!- Grito el ser de sangre tras impactar su ataque.
Debido al repentino y fuerte golpe de su enemigo hecho de solida sangre, el mago de hielo estuvo volando por los aires de la habitación por algunos segundos para luego pasar a caer al suelo y rodar bruscamente hasta que se detuvo al clavar con firmeza sus dedos en el suelos de concreto, para después con una seria expresión su rostro, apuntar sus dos manos hacia su principal enemigo y empezar a preparar su magia.
-¡Ice Make: Snow Tiger!-
Creando un gran tigre con afiladas garras y colmillos con hielo y de sus manos, Leo lo mando directamente hacia Yoku que estaba a unos metros de distancia de él. Pero este ser hecho completamente de sangre volvió a dispersar su cuerpo en un total de tres partes, las cuales volaron por la habitación gran velocidad y atravesaron al tigre de hielo como si fueran misiles y lo destruyeron por completo.
Todo para que después Yoku volviera a unir su cuerpo a espaldas del joven mago de Lamia Scale al mismo tiempo que hacía que su pie izquierdo tomara la forma de una pata de animal con afiladas garras en vez de uñas. Estando detrás de su enemigo, el mago de sangre uso la nueva forma de su pie izquierdo para sujetar la cabeza de Leo por detrás y a obligarlo con gran fuerza estar acostado en el sucio y duro suelo de concreto de aquella amplia habitación.
-¡¿Qué tal, mago de hielo-kun?!-Hablaba Yoku- ¡¿Qué tal es el sabor del suelo?! ¡¿Sabe bien?! ¡Más vale que lo graves bien en tus labios porque será el último sabor que probaras! ¡Ya que si hay algo que yo no puedo poseer, ese algo debe morir de la manera más cruel posible! ¡Y ese algo por supuesto que eres tú, desgraciado! ¡Si no puedo tener tu poder, lo único que puedo hacer contigo es matarte!-
-¡¿"Poseer?! ¡¿Todavía sigues enojado por no complacer esta estúpida y maliciosa avaricia tuya?! ¡Tú en serio eres despreciable!- Grito Leo lleno de furia.
Tras gritar esas enojadas palabras, el joven de cabellos blancos quito el pie-mano de su enemigo de la parte trasera de su cabeza y procedió a darse la vuelta con gran velocidad al mismo tiempo que creaba una enorme y afilada cuchilla de hielo desde sus manos y dirigida al mago de sangre. Ante eso, Yoku se apresuró a transformar sus dos brazos de sangre en un par de grandes alas de murciélago y con ellas se elevó en los aires de la habitación para esquivar aquella gran cuchilla de hielo.
-¡¿Maliciosa?!-Hablaba Yoku mientras volaba- ¡No seas estúpido, maldito! ¡La avaricia no es buena o mala! ¡¿Qué hay de malo en desear algo solo para ti?! ¡Todo el mundo tiene cosas que quiere, tu incluido! ¡¿O es que acaso no hay nada que quieras?! ¡Algo que deseas poseer! ¡Algo por lo que sacrificarías tus ideales, voluntades, personas a tu alrededor o a cualquier otra cosa! ¡Algo que deseas incluso si tienes que tomarlo a la fuerza! ¡Si no tienes ni una pizca de avaricia en tu interior…no eres humano!-
Gritando aquellas palabras y volando altamente sobre el suelo de aquella amplia y alta habitación en donde estaban él y su enemigo, Yoku comenzó a disparar de sus grandes alas de murciélago y piernas, ambas hechas de sangre, una gran cantidad de lanzas, cuchillas o cualquier objeto filoso que pudiera crear con la sangre de la que estaba hecho su cuerpo. Y al observar la sangrienta y afilada lluvia de ataques que se dirigía hacia él, Leo preparo su magia.
Extendiendo su mano derecha hacia adelante, el peliblanco creo un enorme escudo de hielo con forma de caparazón de tortuga que lo protegía con su gran resistencia de las numerosas armas de sangre que comenzaron a clavarse en el suelo también. Mientras que con su mano derecha, el joven contraatacaba creando y disparando una gran serie de veloces águilas de hielo que no chocaban contra las armas de sangre y trataban de golpear a su creador, el cual volaba por la habitación a gran velocidad mientras continuaba atacando.
Pero mientras se defendía y atacaba unísonamente con su magia de creación de hielo, el joven mago de Lamia Scale tras haber escuchado las palabras que había gritado el ser de sangre que volaba por los aires de la habitación y lo atacaba no pudo evitar que a su mente llegara la imagen de cierta bella joven maga de hielo de Fairy Tail. Y con esa única imagen en su cabeza, Leo apretó sus dientes mientras su escudo de hielo aumentaba su tamaño y se auto-reparaba y las águilas de hielo que el dispara aumentaba su cantidad y velocidad.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿El poder de sus creaciones aumento?!- Pensó Yoku al observar el escudo de hielo que protegía a su enemigo y al ver como el número de águilas de hielo que le atacaban aumento considerablemente.
-¡Tu…Tienes Razón!- Hablo Leo con gran seriedad- ¡Hay algo que yo quiero! ¡Algo que quiero más que nada! ¡Algo por lo que daría mi vida sin dudarlo dos veces! ¡Pero de que la quiero tener a mi lado desesperadamente…yo no la tomaría la fuerza! ¡Lo que yo en realidad quiero es que ella me elija! ¡Y para que eso pueda pasar algún día…No puedo permitirme perder ante un bastardo como tú!-
Ante las firmes y determinadas palabras que había dicho el mago de hielo y también debido a que la sangre con la que estaba conformada su actual cuerpo comenzaba a disminuir, Yoku se detuvo de lanzar numerosas armas de sangre solida de su cuerpo como si fuera lluvia y se volando solamente. Y ante la pausa del ataque de su enemigo, Leo inmediatamente deshizo su escudo de hielo y a todas sus águilas de hielo solamente para después comenzar a reunir una gran cantidad de una fría aura mágica en sus dos manos.
-¡Le daré fin a este combate! ¡AAAAAAAHHH!- Exclamo el peliblanco con ferocidad en su afilada mirada.
Concentrándose de una manera muy intensa y liberando un fuerte grito, Leo comenzó a crear un par de objetos de hielo en cada una de sus manos. En su mano derecha, el joven sin camisa creaba con su hielo un arco de gran largo y que parecía poseer la apariencia de dos alas de águila pegadas, mientras que en su mano izquierda el creaba una flecha que poseía en la parte trasera unas remeras con la forma del plumaje de un ave.
Luego de que ambas creaciones alcanzaron el tamaño deseado, Leo coloco la flecha de hielo en arco de hielo con forma de dos alas de águila pegada y preparaba el disparo mientras apuntaba únicamente al mago de Unique Oracion que poseía un cuerpo hecho únicamente de sangre y que volaba por los aires de la habitación, aunque ahora se encontraba en una sola zona de este aire debido a que miraba al mago de Lamia Scale con algo de impresión.
-¡El poder mágico de sus armas…puedo sentirlo…es un poder mucho mayor que el que poseían todas sus creaciones anteriores! ¡¿Está concentrando todo su poder mágico en ese ataque?! ¡¿Desea acabar la batalla con él?! ¡Bien por mí! ¡Yo también me canse de este juego! ¡Yo también acabare contigo con todo lo que tengo, maldito ser que no puedo poseer!- Pensaba Yoku con una gran sonrisa en su rostro de sangre.
Ahora con una enorme emoción por matar dentro de él, Yoku cubrió todo su cuerpo carmesí con una prominente aura mágica y al mismo tiempo aumentaba el tamaño y filo de las grandes alas de murciélago que le permitían estar en el aire. Y en el momento, Leo no apartaba la vista de su enemigo en el aire mientras aumentaba más y más el poder de su arco y flecha de hielo que tenía entre sus manos.
-¡Ice Make:…!-
Recitando el nombre de su hechizo, el serio Leo ya tenía su arco listo para disparar y apuntado perfectamente hacia su único objeto. Pero en eses mismos momentos, un desquiciado Yoku poseía como brazos unas colosales alas de murciélago y que poseían unos bordes de sangre sólida y muy afilada, y poseyendo esas alas, comenzó a volar con una monstruosa velocidad hacia el joven mago de Lamia Scale, el cual que pisaba con gran firmeza el suelo que tocaban sus pies con zapatos deportivos para luego gritar con gran fuerza desde lo profundo de su garganta…
-¡…HAWK HUNTING!-
Esas dos simples palabras gritadas con una colosal fuerza interna fueron el gatillo del ataque de Leo ya que cuando él las grito también retiro los dedos de su mano izquierda de la cuerda de hielo que formaba parte del arco que estaba en su mano derecha y provoco que la flecha de hielo que estaba en ese mismo arco saliera disparada con una bestial velocidad de avance hacia su único objetivo, Yoku.
Pero este ser hecho completamente de sangre y poseído por una locura avariciosa volaba directamente hacia la dirección en que provenía la flecha de hielo con las colosales y afiladas alas que eran sus brazos y justamente cuando él iba a colisionar contra ella, en cuestión de nano-segundos, separo su cuerpo liquido en partes y la flecha de hielo termino pasando de largo. Y tras esquivar esa flecha, Yoku volvió a juntar las dos mitades de su cuerpo y siguió avanzando directamente hacia el mago de Lamia Scale, el cual que estaba muy sorprendido ante lo que había pasado.
-¡No puede ser! ¡Mi flecha…!-
-¡MUERE, DESGRACIADO DE HIELO!- Grito Yoku ante el final de la lucha.
Sin nada ni nadie que lo detuviera, el avaricioso mago traidor de Unique Oracion impacto su sólida y cortante ala de sangre derecha en el torso desnudo y desprotegido del joven mago de hielo de Lamia Scale, el cual no pudo tuvo tiempo para hacer nada más que recibir el letal impacto que poseía una fuerza de tal magnitud que lo mando volando varios metros hacia atrás hasta que luego de casi un minuto cayó al suelo inconsciente, o peor.
-¡Jajajaja! ¡Al fin te moriste, maldito! ¡¿Este es todo el poder que dijiste que ibas a mostrarme?! ¡Patético! ¡Dime, ¿Cómo es que sabe el suelo en donde estas tirado?! ¡Oh, lo siento! ¡Se me olvido que no puedes contestas! ¡¿Por qué?! ¡Porque estás muerto! ¡Jajaja!- Decía Yoku entre desquiciadas risas.
-Yo no diría eso…- Hablo de repente la voz de Leo.
-¡¿Eh?! ¡¿Una voz?! ¡Imposible! ¡Yo atravesé su corazón! ¡No debería estar vi…!-
En el momento en que el Yoku hecho completamente de sangre volvió a dirigir su mirada hacia el sujeto que supuestamente había muerto, el obtuvo la respuesta a su pregunta aun no formulada sobre qué era lo que pasada y además se sorprendió de gran manera. Lo que el ser de sangre observo fue como el joven de cabellos blancos que estaba tirado en el suelo a unos metros de el poseía su desnudo pecho recubierto por completo con unas escamas de hielo que estaban agrietadas por el impacto anterior.
-¡¿Se protegió con su hielo?! ¡Bastard…!-
Pero una vez, Yoku no pudo terminar de hablar debido a que cuando iba a avanzar para liquidar al mago de hielo esta vez de forma definitiva, el noto que su cuerpo de sangre no le respondía. Al bajar la mirada, el ser de sangre se quedó asombrado al ver como desde su abdomen hacia abajo, su cuerpo estaba congelado en un frio y duro hielo y además pegado al suelo de concreto de esa habitación en donde ambos se encontraban.
-¡¿Congelo la mitad de mi cuerpo?! ¡¿Hizo todo esto en el fragmento de segundo en que lo toque?! ¡Maldito bastardo de hielo! ¡Voy a terminar contigo ahora!- Exclamo Yoku transformando su brazo derecho en una cuchilla de sangre lo suficientemente larga para alcanzar la posición en donde estaba tirado un debilitado Leo.
-No lo creo, bastardo de sangre-kun…después de todo…eres la presa de mi halcón- Dijo Leo con una sonrisa.
-¿Eh? ¿Presa? ¿De qué demonios esta…?-
Por tercera vez, Yoku no pudo terminar de hablar pero esta vez al sentir con sus altos sentidos de batalla como a su espalda había un cercano y enorme peligro para su persona. Volteando la mirada hacia atrás, el joven hecho completamente de sangre y con la mitad de su cuerpo congelado observo como la flecha de hielo que el había esquivado antes estaba volando a su actual posición con una gran velocidad y con la apariencia de una criatura de grandes alas, pico y garras. En otras palabras, era un veloz halcón hecho de hielo.
-¡¿Qué?! ¡¿Un halcón de hielo?! ¡Ese halcón… ¿Es la flecha de antes?!-Pensaba Yoku en pánico- ¡¿Era un ataque rastreador?! ¡Este maldito, ¿Planeo esta situación desde el principio?! ¡MALDICIOOOOOOONNN!-
Sin poder moverse bien debido a sus pies congelados en hielo y pegados al suelo y sin tiempo para crear alguna otra arma o defensa de sangre con el resto de su cuerpo líquido, el traidor mago de Unique Oracion gritaba furiosamente mientras aquel halcón hecho con un gélido hielo embestía su cuerpo para luego convertirse al instante en una gran explosión de fría energía mágica que al final convirtió todo su cuerpo de sangre en una estatura de hielo. Todo mientras Leo observo la situación con una sonrisa de victoria en su rostro.
-Te dije que te pondría en una tumba de hielo, bastardo…-Comento Leo con una sonrisa mientras pasaba a ponerse de pie y quitaba el hielo en su pecho desnudo-…Ah…Ah…Esta lucha me dejo sin casi nada de poder mágico…pero dejare las quejas para después…me pregunto si Tsuna logro encontrar a Hea o a los demás, aunque con Calm detrás de él lo dudo mucho…Tengo que apresurarme e ir a apoyarlo-
-¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien aquí?!-
-¡¿Eh?!- Reacciono Leo de repente.
Al escuchar ese grito femenino que era conformado por una voz que él conocía demasiado bien, el joven mago de hielo de Lamia Scale se apresuró a voltear su mirada de ojos verdes hacia la dirección de donde había provenido. Haciendo eso, Leo observaba el gran agujero que había en una de las paredes de esa amplia habitación en donde se encontraba y que conectaba con una habitación igual, y por ese mismo agujero se presencia la aparición de una persona.
Y esa persona no era nadie más que una bella pero algo lastimada joven de largos cabellos azul oscuro y ojos del mismo color que vestía con un largo vestido azul que estaba un poco rasgado y sucio por todas las batallas que había soportado y también unas largas medias y botas marrones, sin mencionar que en su pierna derecha se encontraba la marca de Fairy Tail en un color azul marino.
-¡Raine-san!- Dijo Leo con felicidad al ver a la maga de hielo de Fairy Tail.
-¿Eh?... ¡Leo-kun!- Reacciono Raine de igual manera al ver al mago de hielo de Lamia Scale y acercándose a su posición.
-¡Me alegra mucho verla! ¡¿No está herido o sí?! ¡¿Estuvo luchando con algún enemigo?!- Preguntaba el peliblanco con preocupación.
-Raine no está herida, así que no te preocupes. Cuando las paredes del castillo se empezaron a mover, Raine se encontraba sola en uno de los pasillos del castillo, así que comencé a buscar a los demás. ¿Y qué hay de ti, Leo-kun?- Preguntaba ahora la peliazul.
-Como puede ver, tenía algunos problemas con cierto imbécil pero ya los resolví. Aunque no fue nada fácil- Respondió el peliblanco apuntando con la mirada a los dos seres congelados en esa amplia habitación.
-Ya veo. Me alegra que estés bien al final. ¿Y no tienes ninguna pista de donde podrían estar los demás, Leo-kun?- Preguntaba ahora la maga de hielo.
-Yo termine en esta habitación con el cabeza de flama, pero para poder buscar Hea y a los demás, él y Happy se fueron, pero por desgracia Calm comenzó a perseguirlos. En realidad, yo estaba a punto de ir a seguir el mismo camino que ellos tomaron- Contesto Leo apuntando al agujero que había en el techo de la habitación.
-Ya entiendo. En ese caso, vamos rápido. Si Tsuna-sama está en peligro, Raine sin duda tiene ir a ayudarlo. Tu opinas lo mismo, ¿Verdad, Leo-kun?- Dijo Raine con gran decisión.
-Si…Vamos, Rai…-
Pero antes de que la respuesta de Leo pudiera ser completada, tanto el cómo Raine se sorprendieron de gran manera al escuchar un repentino sonido que se formaba en esa habitación en donde solo estaban los dos. Los dos magos de hielo rápidamente voltearon sus miradas hacia la dirección en donde ese sonido había provenido solo para ver con aun más sorpresa como el Yoku de hueso y carne que estaba congelado en hielo se había logrado liberar. Aunque solamente de su cintura para arriba debido a que sus piernas todavía estaban congeladas y pegadas al suelo.
-¡ESTO TODAVIA NO TERMINA!- Grito Yoku furiosamente.
-¡¿Qué?! ¡¿Se liberó del hielo?! ¡Imposible! ¡Pero él dijo que ese cuerpo era un cascaron vacío!- Reacciono Leo con enorme sorpresa al igual que Raine.
-¡Durante tu batalla contra mi cuerpo de sangre no pudiste notar que logre introducir solo un poco dentro de mi cuerpo real!-Exclamo Yoku- ¡No es lo suficiente como para dejarme sobrevivir, pero si lo suficiente para vivir el suficiente tiempo para acabar con tu vida! ¡O aún mejor…con lo que tú quieres!-
Dichas esas palabras, la parte superior del cuerpo de Yoku no perdió el tiempo y rápidamente disparo de la palma de su mano derecha una afilada lanza de sangre que volaba por los aires de la habitación con una única dirección, el pecho desprotegido de Raine, la cual no tuvo tiempo de reacciono debido a tan repentino momento. Y en el siguiente segundo luego de que eso pasara, todos observaban como había una gran cantidad de sangre volando por los aires.
Ante lo que había pasado; Yoku poseía una gran y macabra sonrisa de placer en su rostro, Leo tenía sus ojos verdes bien abiertos y llenos de impacto, mientras que Raine, fue la más afectada al como las numerosas gotas de sangre del ser atravesado por la lanza de Yoku caían en su rostro. La maga de hielo de Fairy Tail simplemente estaba en shock al ver como la lanza disparada por el enemigo atravesaba el cuerpo de su mejor amigo de la infancia.
-¿E-Esta bien…Raine-san?- Dijo un moribundo Leo con hilos de sangre saliendo de su boca.
-¡LEO-KUN!- Grito Raine con numerosas lágrimas comenzando a surgir de sus ojos.
…Leo recibe una herida fatal para proteger a su amada…
Continuara…
Hola, amigos.
Quiero informales que es posible que me retrase un poco en subir el próximo capitulo el siguiente sábado, pero no esta confirmado todavía. En cualquier caso, espero que hayan disfrutado el capitulo y dejen sus comentarios.
Matane.
