Me remuevo, buscando la fuente de calor que ha desaparecido. Gruño un poco, disconforme, tanteando el lugar donde había estado Negan.
- No quiero que me sigas jodiendo Gavin, no me toques los huevos más de lo necesario - abro los ojos, encontrándomelo paseando por la pequeña habitación hablando por el walkie-talkie. - No ha sido Rick, no creo que pueda decirlo más claro.
- O ha sido Rick o los muertos Negan - la voz del hombre se escucha distorsionada por el aparato - no tiene otra explicación.
- Vi los cuerpos con mis propios ojos - bufa Negan - Había sido asesinados y el capullo que lo hizo les lanzó luego a los muertos. .Culpable. - sisea en el aparato - y como se te ocurra volver a informarme diciéndome que es Rick, Lucille pasará un tiempo contigo.
Apaga el walkie antes de que el otro pueda responder. Me mira entonces, revolviéndose el pelo.
- Siento haberte despertado - se sienta en la cama a mi lado y me da un beso. Me obligo a erguirme. - Me he tomado la molestia de traer el desayuno mientras roncabas como un puto oso. Tenemos que irnos si no recuerdo mal.
Entrecierro los ojos.
- Yo no ronco Negan - alargo la mano para coger el desayuno, hambrienta. Es la primera vez que no soy yo la que le lleva la comida - ¿Quién lo ha hecho? - cojo una manzana.
- Ni Tanya, ni Amber ni Frankie - coge una tostada, dándole un mordisco - Lo he hecho yo - admite - no me fío ni de mi propia sombra.
Me pongo en pie, cogiendo la manzana con la boca mientras me ato la coleta. Busco mis botas bajo la cama.
- Esta cama es una mierda - comenta Negan mirándome - Nos iremos a la mía a partir de esta noche - se termina la tostada. Me doy un golpe contra la cama al intentar levantarme por la impresión. Salgo de ahí con mis botas y sobándome la cabeza. - Joder, ayer fui un puto plasta de la ostia con todo eso de la confianza. Lo que llegan a conseguir las mujeres.
- ¿Y qué te hace pensar que esto no ha sido puntual? - me pongo las botas, buscando mi libreta.
- La forma en la que me sobabas - me sonrojo - Vamos, no quiero estar allí todo el día. - cojo mi libreta y la coloco en la parte baja de mi espalda, como siempre - Ese cuaderno tuyo es enfermizo.
- Déjame en paz.
Llegamos a Hilltop más o menos a medio día junto con unos cuantos hombres de Negan. Les ha puesto la excusa de ir a recoger provisiones y asustar un poco a Gregory. Veo a Kai en lo alto de la puerta, vigilando. Una sonrisa ilumina su cara al verme, aunque rápidamente desaparece cuando Negan me agarra de la cintura.
Por suerte ya camino bastante mejor, la pomada de Alexandría me ha dado la vida. Gregory llega corriendo desde la casa con los ojos como platos. Le sonrío como un lobo. Quizá se me están pegando algunas costumbres de Negan.
- - susurra Gregory bastante nervioso - Qué placer verte por aquí ¿eh?
Negan eleva una ceja, moviendo a Lucille entretenido.
- ¡Gregory! Vaya - responde irónico - Hace tiempo que no nos vemos. Verás, la última vez creo que me trajiste menos de lo acordado - Gregory me mira - Y he venido a comprobar que todo va como la seda y que solo fue un...malentendido.
- Sí, sí... - susurra Gregory bastante asustado - La verdad es que quería hablarte de eso, ya sabes. Fue culpa de María - Negan sonríe, mordiéndose el labio. Esta situación me recuerda demasiado a Spencer.
- ¿Esta María? - pregunta, acercándome a él. Le paso la mano por el cuello, dándole un beso en la mejilla. Gregory empalidece. Negan me mira, dándome un breve beso en los labios juguetón.
- Estoy segura de que se ha confundido de María - comento con un siseo. Negan sonríe al escuchar mi tono, claramente entretenido con la situación - ¿Verdad Gregory? - pregunto. Ohhh me encanta. Ahora entiendo el punto que le ve Negan al poder. Es encantador.
- Yo...eh... - Gregory se queda sin palabras, no sabiendo muy bien cómo arreglar lo que ha dicho.
- No creo que haya pretendido culparme cariño - abrazo el brazo de Negan, viendo que casi no es capaz de controlar una sonrisa de oreja a oreja - Ya sabes cómo es. Un maldito cobarde - mi tono suave se endurece - que creo que me echó de aquí porque le dio la real gana.
- ¿En serio amor? - Negan se hace el sorprendido. Puedo acostumbrarme a esto. Es realmente divertido. No es que haya sentido una corriente eléctrica recorrerme la espalda cuando Negan me ha llamado amor - No pienso tolerar eso. - Gregory está pálido - Dime, ¿Debería reventarte la cabeza con Lucille Gregory? Es increíble que le faltases el respeto de esa manera a mi mujer.
- No...yo...no sabía que era su nueva...no... - Negan chasquea la lengua. ¿Su mujer?
- Mi mujer, Gregory - sonrío entretenida - lo incluyo como unidad, no pluralidad - ¿Qué? ¿Me está llamando su...única mujer? ¿Esto es parte del juego?
- ¿María? - escucho a mis espaldas. Me alejo de Negan instantáneamente, girándome. Esa voz. He echado tanto de menos esa voz.
- ¿Jesús? - pregunto, a pesar de que le estoy mirando. Mis ojos se empañan por la impresión sin poder evitarlo y salgo corriendo hacia él, lanzándome a sus brazos. Él se ríe, dándome vueltas en el aire.
- ¿Estás bien? ¿Te ha pasado algo? - me deja de nuevo en el suelo, examinándome. Me aparto las lágrimas de la cara. - Fui a verte a Alexandría después de lo que pasó y Rick me lo contó todo. He estado muerto de preocupación.
Alguien carraspea a mi espalda y en mi mente vislumbro instantáneamente a Negan. Vaya, me he olvidado completamente de que existe. Me giro para confirmar mis sospechas.
- Soy Negan - se presenta más serio de lo habitual tendiéndole la mano a mi amigo. Jesús la coge con un poco de impresión, mirándome de reojo.
- Jesús.
- Ya - me mira - Princesa - ruedo los ojos - Voy a supervisar que el bueno de Gregory tiene todo lo que pedimos. Nos vemos en un rato.
Sin nada más que decir se aleja, dando órdenes a alguno de sus hombres. Me quedo atontada unos segundos sin poder creer que me haya dejado estar a mis anchas.
- ¿Qué acaba de pasar? - pregunta Jesús.
- Tengo mucho que contarte - empiezo a caminar hacia mi antigua casa, Jesús me sigue - Muchísimo, diría yo.
- Por lo que se ve no estás muy mal - me sonríe. Le devuelvo la sonrisa y entro a nuestra casa. Mi cama aún está ahí.
- ¿No la has quitado?
- Siempre tendrás un hogar en Hilltop, diga lo que diga Gregory - se sienta en la suya, mirándome - ¿Realmente ese tipo es Negan?
- Eh...sí. Él es...es Negan - me acaricio la nuca - El verdadero, no un ente comunitario ni nada de eso.
- Lo he supuesto - se apoya contra la pared - No parece tratarte mal.
- Duermo con él - Jesús levanta las cejas por la impresión. Me pongo roja - No es que duerma siempre con él, solo ha pasado esta noche y quizá a partir de ahí...¡Pero es dormir! Y quizá algún beso. ¡Puntuales! No...
- María - Jesús se ríe sin poder evitarlo - ¿Qué ha pasado estos meses?
Cojo aire, tratando de controlarme. Se me está yendo la cabeza.
Le cuento lo que pasó aquella noche, mi golpe en la cabeza, la llegada al Santuario. Todas mis horas de trabajo y...lo de David. Mi relación con Negan a partir de entonces. Su desliz con su ex esposa, los besos de buenas noches, el día de Alexandría. Dormir en sus brazos.
- Sé que es una locura - me paso la mano por la frente, mirando al suelo - Que es surrealista, que es el hombre que nos ha estado tratando como esclavos y mató a ese chico y... - niego un poco, sintiendo un fuerte dolor de cabeza. No puedo pensar tanto.
Jesús se queda en silencio, con los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra la pared. Estira las piernas, llegando a apoyarlas en mi cama. Mi tensión va a hacerme explotar.
- Te has enamorado de él - lo dice con un poco de incredulidad. No es una pregunta, es una afirmación en toda regla.
- Yo...no lo llamaría, me refiero, no creo que... - bufo - Sí.
Jesús se rasca la barba serio, aunque una sonrisa comienza a aparecer en su rostro hasta que finalmente se ríe. Entro en estado de pánico.
- ¡NO PUEDES REÍRTE! No de una cosa así. Yo no...yo no he elegido esto. Él...
- María, tranquila, no te estoy juzgando - se pasa el brazo por la nuca, cómodamente - Para nada. Uno no decide de quién se enamora y sé que tú no estarías con un desalmado. Supongo que has visto más en él de lo que ha mostrado a los demás.
Asiento enérgicamente, sintiéndome comprendida por primera vez en mucho tiempo. Jesús es capaz de hacer sentir a la gente así.
- Es solo que es difícil de asimilar, entiende la visión que tenemos de él y más aún con lo de Maggie.
- Lamento su muerte. No merecía eso ni ella ni el bebé - la cara de confusión de Jesús hace que entorne los ojos - Porque está muerta...¿No?
Chasquea la lengua.
- Confío en ti, te confiaría mi vida - me responde - pero Negan no debe saber que sigue viva. La mataría. Escucha - me coge de las manos, irguiéndose - Entiendo que sientas algo por él pero su régimen no puede seguir. Hemos instaurado una alianza. Hilltop, Alexandría y el Reino. Vamos a por ellos. Pretendemos matarle.
- A...¿A él?
- Sí, a él - me suelta, poniéndose en pie - Rick está iracundo, igual que Maggie. Ezequiel perdió hace poco a un chico por culpa de los Salvadores, todo está muy tenso - se rasca la nuca - Maggie y Daryl están ahora mismo escondidos en el desván de suministros rezando por que no les vean.
Me paso la mano por el pelo.
- Jesús, yo puedo tratar de convencerle. Solo necesito tiempo - él niega un poco.
- No hay tiempo, pronto le atacaremos. Ni siquiera sabemos si él te quiere María, si él puede llegar a querer a alguien. Carl nos ha contado lo de sus múltiples esposas, no quiero que te...utilice como a un objeto desechable.
Niego.
- No me trata igual, me ha dejado venir a verte - eleva los brazos.
- Quizá me equivoque. Ni siquiera lo conozco - baja la mirada - Confío en tu juicio. Cuando nos conocimos me dijiste que sabías reconocer la bondad de las personas y yo me lo creo - me apoya la mano en el hombro. Le miro - Te creo. Si dices que ese hombre tiene redención, lo creo. Y defenderé que no lo maten. Nuestro enemigo no son los vivos - suspira - Y eres mi hermana, lo sabes, si él te hace feliz, si te quiere como yo, defenderé su vida - trato de que no se me escapen las lágrimas - Pero debes estar segura y que tus sentimientos no te nublen el juicio.
Asiento, abrazándole. Nadie me comprende como él, no sé qué haría sin él. Le he echado tanto de menos.
Alguien toca a la puerta.
- María, nos largamos - se escucha la voz de Negan a través de las paredes. Jesús y yo nos miramos.
Abro la puerta, saliendo junto a él. Está lloviendo y el sol parece estar ocultándose. Sí que me han dejado tiempo para mí, para estar con Jesús. Miro a Negan con cariño, pero parece bastante exasperado, deseoso de largarse ya de Hilltop. Y, bueno, también está bastante mojado. Jesús sale detrás de mí.
- Espero que vengas en más ocasiones - me comenta con un sonrisa, claramente sabiendo que Negan tienen toda la atención puesta sobre él.
- Por supuesto - respondo sin dudar, disfrutando de la lluvia contra mi piel. Negan gruñe. - Nos veremos pronto hermano.
- Antes de que podamos echarnos de menos.
- Voy a vomitar joder - dramatiza Negan, agarrándome de la cintura y acercándome a él - Bueno, un placer conocerte - se despide con la mano, dejando a Jesús con una sonrisa complaciente en la cara. ¿En qué estará pensando? Me giro para despedirme con la mano. - De mí sueles cansarte, te has pasado toda la tarde hablando con ese tipo y yo helándome bajo la lluvia.
Le abrazo con fuerza, sintiéndome demasiado dichosa en ese momento. Negan se queda unos segundos claramente sorprendido sin esperarse ese gesto por mi parte, pero al final me coloca la mano en la espalda, regalándome media sonrisa. Siento su cuerpo mojado contra mí.
- Gracias - susurro mirándole. Su rostro se suaviza, mirándome con los ojos entornados. Tiene varias gotitas de lluvia resbalándole por la cara. Es adorable.
- De nada - responde con un tono bastante impropio de él, con una sonrisa suave en los labios. Me acaricia la mejilla, aún un tanto ensimismado. - María - me acaricia la mejilla, sin dejar de mirarme. Toda su atención está puesta en mí. Su pulgar baja hacia mis labios y los acaricia con una media sonrisa. No es una sonrisa seductora es...es una sonrisa real - María yo...
- ¿Nos vamos ya señor? - parpadea un poco, volviendo al mundo real. Ambos nos giramos hacia Arat. ¡MALDITA ARAT!
- Joder sí, estoy deseando comer algo, ducharme, tirarme en mi bendita cama y folla...y dormir- Se recompone rápidamente, mirándome de reojo. ¿Qué quería decirme? Ambos caminamos hacia el coche. Me siento en el asiento del conductor, Negan no pone objeciones - Joder María, no nos mates ¿eh? Esto es más efectivo que el veneno.
Me río arrancando el coche y lidero la marcha hacia el Santuario.
No ha parado de llover en todo el trayecto. Ya caída la noche lanzo un bostezo al aire sin quitar la vista de la carretera. No debe quedar mucho para llegar. Negan da una cabezada a mi lado.
- ¿Ya tienes sueño? - pregunto dejando que mis dedos tamborileen en el volante.
- Muchísimo - mira aburrido por la ventanilla - Me he levantado demasiado temprano para lo cómodo que estaba.
Le miro de reojo, disfrutando de sus rasgos. Realmente le estoy agradecida por lo de hoy, por todo lo que ha hecho por mí.
Le quiero. No puedo negar eso. Le quiero por cuidarme, por sus miradas, por sus gestos. He aprendido a quererle estos últimos meses. No puedo permitir que le maten, pero tampoco puedo traicionar a Jesús y a toda la gente que está con él. Si Negan supiese lo que van a hacer, les mataría en el acto.
- ¿Qué miras? - pregunta sonriendo de medio lado. Otra vez esa sonrisa dulce.
- A ti - sonrío también, intercambiando mi mirada entre él y la carretera - Eres demasiado guapo como para no mirarte, sobre todo tan mojado.
- Madre mía ¿Estás coqueteando conmigo? Joder, ni me puedo creer mi suerte.
La noche es cerrada y prácticamente no se ve nada. Un escalofrío de miedo me recorre la espalda. La lluvia no ayuda demasiado.
- Pues sí, pero mejor seguimos esta conversación cuando lleguemos.
- Me gustaría que...bueno, pudiésemos hablar cuando lleguemos - comenta acariciándose la nuca ¿Está nervioso? - Si quieres. Otra conversación. Algo que he debido decirte en Hilltop.
- Estaría bien, ahora no te puedo prestar toda la atención que me gustaría - cambio de marcha - Espero que no sea ninguna estupidez de las tuyas - le miro de reojo.
- Quizá es la mayor estupidez que he cometido - susurra con un tono bastante más pasivo de lo normal - ¿Sigues con el miedo a la oscuridad? - pregunta al ver que mis manos se agarrotan en el volante. Abre mi ventanilla y siento las gotitas de agua estrellarse contra mi cara. - Mira, puedo quitarme en cinturón y todo para que veas que confío plenamente en tus jodidas habilidades y en todo tu puñetero ser.
- Eso no es confiar plenamente en mí, es ser imbécil. Ni se te ocurra. No me he esforzado tanto en que no te maten para que te mates tú solo. - bufo - y cierra la ventanilla.
- Como ordenes princesa. - tamborilea con los dedos en la ventana - Retomando nuestra conversación - me mira - María, yo... - se acaricia el pelo - No eres como esas mujeres. Ni siquiera debería llamarlas esposas. Tú eres...eres la única mujer - le miro de reojo, sin aire en los pulmones - como decía el mierda de crío... Contigo no necesito ninguna otra y no me puedo creer que diga esto. Yo...lo que siento contigo, solo contigo... - niega - He perdido mucha gente María, demasiada joder. Al principio las personas me importaban, trataba de salvarlas. Todos acababan muriedo. Simplemente los vi todos muertos a partir de ahí, me dio igual, tenías razón con lo de Alexandría pero no he podido evitarlo, no contigo. Yo...
No le da tiempo a seguir mis órdenes ni a terminar la frase porque entonces lo veo. Algo oscuro en mitad de la carretera, una sombra gris alzándose. Para cuando los faros alumbran al muerto, no me da tiempo a actuar. Piso el freno con fuerza, escuchando a Negan gritar algo a mi lado. Las ruedas del coche resbalan en la calzada y nos damos de bruces contra él. Siento mi cuerpo impulsarse hacia delante con fuerza y el airbag darme en la cara. El coche gira sobre sí mismo y Negan y yo nos quedamos boca abajo, aturdidos.
- María - susurra él, tratando de librarse del cinturón. Siento un dolor muy grande en el pecho y en toda la cara en general - Joder María, mírame.
Trato de enfocar, pero no puedo. La cabeza me duele como un demonio, no me siento bien.
- ¿Negan? - consigo decir. Noto el sabor característico de la sangre en mi boca. Trato de moverme pero no puedo. ¿Tengo algo roto? Me duele todo el cuerpo demasiado como para reconocer qué.
Escucho cómo forcejea hasta caer en seco contra el suelo. Lanza un quejido de dolor, pero pronto siento sus manos tirando de mi propio cinturón de seguridad.
- María, tranquila, no te duermas. No vas a morir - aprieta los dientes - Tú no. Joder, otra vez no. No voy a poder soportarlo, por favor. ¡JODER!
- ¿Negan? - la voz de Arat se escucha a través del temporal - ¡Negan sal de ahí! ¡YA!
Una mano fría se cierra alrededor de mi brazo, demasiado fría para ser de Negan, demasiado fría para ser de cualquier persona viva. Lanzo un chillido por puro instinto y abro los ojos, tratando de alejarme del muerto. Consigo que me suelte el brazo.
- ¡MARÍA! - exclama Negan, forcejeando con el cinturón de seguridad. Al final consigue soltarme y caigo de cara contra el techo del coche. El muerto aún intenta llegar hasta mi pierna.
Pero no solo son sus gruñidos. Hay muchos más atravesando la noche cerrada. Pronto son dos manos, luego tres, luego cuatro las que intentan llegar hasta mí, tirando inconscientemente de la puerta. El rebaño comienza a rodear el coche.
- ¡NEGAN SAL YA! - exclama Arat entre golpes contra las cabezas de los caminantes.
Mi puerta está medio rota por el golpe. Los muertos consiguen arrancarla. Es entonces cuando veo a Negan, mirándome con una hilera de sangre cayéndole por la sien y me doy cuenta.
Su expresión es de absoluto dolor. Parece que le han atravesado el pecho y le han sacado el corazón de cuajo. Trato de preguntarme qué sucede cuando me giro y lo veo. Un infectado, mordiéndome la parte baja de la espalda. No me duele, la noche es demasiado cerrada para ver la sangre. No puedo evitar que las lágrimas se escapen de mis ojos sin consentimiento.
Mi mirada vuelve a clavarse en Negan. Está estático, congelado en el sitio. Los gritos de Arat se transforman en susurros en mis oídos. ¿Eso es la muerte?
Le pego una patada al muerto sobre mí aprovechando la punta de cuchillo de mis botas. Las vísceras podridas caen sobre mí. Y así con otro y otro pero ya no puedo más, yo ya estoy condenada.
- No...no, no, no ¡NO! - grita agarrándome del brazo. Está llorando. Negan está llorando - ¡Joder, mierda, cojones, me cago en la grandísima madre que me parió! ¡Tú no! ¡Tú no puedes morir! ¡No puedes dejarme JODER!
- ¡Negan! - veo que Arat trata de tirar de él, le acaricio la cara. Ya no lloro. Ya estoy muerta - Negan vete. Por favor vete - me mira completamente roto, sin apartar sus ojos de los míos - Vete. Vive. Lo siento. - Arat lanza un gruñido. Empujo a Negan para que salga del coche. Arat le coge de las axilas tirando de él - Yo...
No me da tiempo a nada más. Su rostro desaparece en la oscuridad y deja paso a los muertos. No quiero mirarme la parte de abajo de la espalda, no puedo. Tengo muchísimos infectados encima que están realmente muertos. Quizá...solo quizá...Pueda conseguir un poco de tiempo. Pueda salir de aquí, decirle a Negan lo que debería haberle dicho esta mañana.
Te quiero.
No puedo morir sin decirle que le quiero.
Utilizando el cuchillo de mi bota le abro el estómago al muerto que tengo más cerca. Sus entrañas caen sobre mí, llenándome la cara y el cuerpo de sangre y vísceras putrefactas.
Me han mordido pero aún me queda tiempo. Quizá unas horas, quizá unos días.
Cuando los muertos me rodean cierro los ojos tratando de controlar el dolor, el estrés, el miedo. Me concentro solo en una cosa.
"Te quiero, te quiero, te quiero"
- Está muerta - es lo último que escucho antes de desmayarme, como un susurro atravesado por la noche.
Entonces sé que realmente estoy muerta. Al fin descubro el mayor misterio de la humanidad. Qué pasa cuando mueres. Qué te encuentras al morir.
Lo que ocurre es que los muertos te susurran.
"Está muerta, está muerta, está muerta"
