Fairy Tail: Una Aventura Eterna
Tercer Arco
Capítulo 5/78: ¡Para Ser Mas Fuerte!
Los magos de Fairy Tail se sorprendieron al descubrir la existencia de un mundo paralelo lleno de ejércitos y guerras llamado Helland por los labios de una joven de cabellos negros que poseía el nombre de Serena Dragneel, al igual que se sorprendieron al descubrir que en cada una de las ciudades del Reino de Fiore, habían aparecido barcos voladores pertenecientes al ejercito de magos de Helland, Spriggan Tail, y que mostraban el holograma de su Emperador.
Y luego de que ese holograma declarara la guerra entre ambos mundos dentro de un año en Earthland; Tsuna, Marcus y Alicia decidieron invadir el barco de Spriggan Tail sobre Magnolia solo para terminar encontrándose cara a cara con el Emperador y con dos de sus doce generales, Blood y Volt, y eventualmente, sufrir una aplastante derrota ante ellos que por poco les cuesta sus vidas de no ser por la intervención de sus familias y compañeros de Fairy Tail.
Y tras más de una semana; los tres jóvenes heridos despertaron de un pequeño coma solo para terminar sabiendo de la petición de la reina de Fiore, que consistía en pedir a todos los magos del reino que participaran en la guerra dentro de un año. Pero no solamente eso. Al despertar, Tsuna volvió a encontrarse con su padre, Natsu Dragneel, luego de ocho largos meses tras la derrota de Acnologia y este le hizo una propuesta que sin duda lo dejo sin palabras.
…Continuación…
-¡…No puedo seguir así!- Pensaron los tres jóvenes con enorme determinación en sus miradas.
-¡Esto no es una casualidad! ¡Es una prueba! ¡Mi prueba! ¡Si logro derrotar a ese bastardo enmascarado…Al Emperador de Helland eso significara que estaré al nivel de padre! ¡Estaré al nivel de Natsu Dragneel, el hombre que más quiero derrotar en este mundo! ¡Y además, todavía tengo que cumplir la promesa que te hice, Rin! ¡Proteger a Serena! ¡Sea humana o no, sea del mundo que sea! ¡Y para cumplir esa promesa y la promesa que me hice a mí mismo de derrotar a mi padre…durante este año…me hare más fuerte!- Pensaba Tsuna furiosamente.
-¡No lo permitiré! ¡No permitiré que ninguna otra promesa o juramento que me haga a mí mismo vuelva a ser rota! ¡No volveré a perder! ¡Y no permitiré que los seres que yo amo vuelvan a salir heridos! ¡Y para eso, me hare más fuerte durante este año! ¡Y le mostrare a ese bastardo de la armadura dorada que significa ser el Dragon Slayer de Rayo!- Pensaba Marcus con determinante seriedad al punto de liberar unas leves chispas relampagueantes de su cuerpo herido.
-¡Me desharé de todo este orgullo! ¡Ya no dejare que mi fuerza sea determinada por quienes son padres! ¡Yo misma la determinare! ¡Durante todo este año, me hare mucho más fuerte! ¡Tan fuerte como para no perder contra esa mujer llamada Blood ni contra nadie más! ¡Yo…sobrepasare a la mismísima Titania!- Pensaba Alicia apretando la sabana de su cama con enorme fuerza.
-¡Si esa es la mirada! ¡Una mirada llena de determinación! ¡Ustedes ya tomaron una decisión, ¿Verdad?!-
Al escuchar nuevamente una repentina voz que interrumpió sus pensamientos, los tres heridos jóvenes magos tendidos en camas levantaron sus respectivas miradas y observaron con sorpresa como en el enorme agujero con bordes quemados que era ahora la entrada a la enfermería en donde estaban, se encontraba entrando a ese cuarto un hombre de puntiagudos cabellos rosados, ojos marrones y una gran sonrisa.
-¡Maldito viejo…!- Reacciono Tsuna al ver a su padre entrando a la enfermería.
-¡Natsu-san…!- Reaccionaran Marcus y Alicia de igual manera.
-Hola, Marcus, Alicia. Ustedes también parecen haber sufrido bastante al igual que Tsuna. Porlyusica-san les dijo que descansaran ya que estaban bastantes heridos. Aunque para mí, ustedes se ven mejor que nunca- Comento Natsu bastante animado.
-Ya deja de hacer cumplidos sin sentido y dinos que haces aquí, ¿Y a que rayos te referías con de tomar una decisión?- Preguntaba Tsuna molestamente a su padre.
-Pues la decisión de ser más fuertes, obviamente. Ustedes también participaran en la batalla contra los de Spriggan Tail, ¿Verdad? Pues entonces es obvio que tienen que hacerse más fuertes durante este año que ellos nos dieron. Por eso…Tsuna…- Hablaba Natsu repentinamente serio.
-¿Eh?- Respondió el joven pelirosa ante el llamado de su progenitor.
-…Tu…Ven de viaje conmigo- Declaro Natsu con gran seriedad en su mirada.
-¡¿Qué?! ¡¿De viaje contigo?! ¡¿Por qué?!- Reacciono el joven mago de fuego con gran sorpresa.
-¡Para hacerte más fuerte!- Hablaba Natsu seriamente- ¡Si vienes conmigo, te harás tan fuerte incluso para derrotarme a mí! ¡Porque durante todo este año, serás mi discípulo! ¡Tsuna, yo te entrenare!-
…Unas días después…
A pesar de que algunas zonas estaban en reconstrucción luego del ataque de unos numerosos y gigantescos Golems de piedra, la extensa ciudad de Magnolia seguía tan bella y alegre como siempre mientras era bañada por los radiantes rayos del brillante sol. Y un poco a las afueras de esta, se podía apreciar como una bella chica caminaba por un camino creado entre un hermoso pasto verde decorado con algunos árboles, flores y arbustos de gran tamaño.
Aquella chica poseía un largo cabello negro que se agitaba levemente con las brisas del viento, unos lindos ojos cafés que miraban hacia adelante y vestía con una blusa con botones de color blanco y de mangas cortas, junto con unos jeans de color azul y unas lindas sandalias negras. Sin mencionar que poseía una marca rosada de Fairy Tail en su mano derecha. Esa chica que era en realidad un demonio creado por Zeref sin saberlo debido a su amnesia, siguió caminando hasta que llego hasta el final de aquel camino entre el césped.
-Con que aquí es…- Comento Serena observando al frente con nerviosismo.
Lo que aquella bella joven de largos cabellos negros observaba nerviosamente era una gran y linda casa de dos pisos con varias ventanas, paredes exteriores blancas, tejas rojas con una chimenea cubierta con varias lianas y flores que provenían de los numerosos árboles, arbustos y césped a los alrededores. Pero el detalle más notable de esta casa era como al lado de la puerta de madera roja había una placara pegada a la pared y que poseía escrita las palabras, "Familia Dragneel".
-…La casa de Tsuna y Lucia-chan. ¿Por qué rayos mi corazón late tan rápido y me pone tan nerviosa? ¿Sera porque será la primera vez que vengo a la casa de un compañero del gremio?... ¿O tal vez no será la primera vez?... ¡Maldición, tener amnesia es en serio molesto! ¡¿A quién le importa que es la casa de Tsuna?! ¡Happy y él siempre se meten en mi cuarto en Fairy Hills sin permiso, así que no importa si vengo a su casa sin avisar!- Pensaba Serena furiosamente con sus mejillas levemente sonrojadas.
Terminando su dilema mental, la joven pelinegra procedió a acercarse a la puerta de aquella casa en frente de ella para luego dar varios golpes a esta con leve fuerza. Luego de algunos segundos, Serena observo como la puerta fue abierta desde el interior de la casa por un pequeño humanoide gato de grandes ojos negros que usaba las blancas alas que salían de su espalda para volar y alcanzar la perilla.
-¿Eh? ¿Serena? Es algo raro que tú vengas a nuestra casa…Espera un momento, ¿Cuándo te dijimos donde vivimos? ¡No puede ser! ¡¿Acaso eres una acosadora?!- Reaccionaba Happy sorprendida.
-¡No! ¡Solo le pregunte a Mirajane-san!...Solamente vine a visitar. ¿O es que todavía están durmiendo? Después de todo, es algo temprano para visitas, ¿Verdad?- Respondía la joven con amnesia.
-No te preocupes por eso. Nos despertamos hace rato. Ven, entra- Dijo Happy amablemente.
Con aquella invitación, la joven que desconocía que era un demonio de Zeref procedió a entrar a la casa en frente de ella, y tras cerrar la puerta, comenzó a seguir al exceed azul que volaba por aquel recto pasillo. Eventualmente, Serena y Happy llegaron hasta la cocina de la casa, la cual era en realidad bastante amplia ya que también compartía espacio con la sala central. Cerca del horno que funcionaba con una lacrima, se podía apreciar que estaba una pequeña joven rubia de ojos marrones, que aparte de sus ropas normales, también vestía con un delantal blanca y en sus manos sostenía una espátula y un sartén que se encontraba encima de la llama del horno mientras había un huevo frito en él.
Y en una de las sillas alrededor de una mesa de madera que se encontraba bastante cerca de la cocina y estaba llena de distintos tipos de comida, se podía ver como estaba sentado y comiendo un pequeño joven de largos cabellos verdes y ojos cafés que vestía con unas pijamas blancas de rayas verdes. Ambos jóvenes de 13 años presentes en esa casa se sorprendieron levemente al ver acercarse a la joven pelinegra de su mismo gremio.
-¡Oh, Serena-san! ¡Buenos días! ¡Es una agradable sorpresa verla en nuestra casa!- Dijo Lucia muy feliz al ver a la pelinegra.
-Buenos días, Lucia-chan. A ti también, Roku- Saludaba Serena al joven que comía en la mesa ahí cercana.
-Buenos días- Respondió mascando el joven Nirvit que se hospedaba en la casa de la familia Dragneel al no tener ningún otro lugar.
-Una chica cocinando mientras un chico come tranquilamente su comida en la mesa. Este ambiente…- Susurraba la demonio de Zeref.
-…Una pareja de casados, ¿Verdad?- Apoyaba Happy a susurros.
-¡Oye, puedo escucharlos!- Dijo Roku con bastante ira tras escuchar con su agudo oído de Dragon Slayer mientras Lucia solo se mantuvo confusa.
-Pero estoy algo sorprendida. Lucia-chan, ¿Tu sabias cocinar? ¿Y lo haces siempre?- Preguntaba Serena mientras se sentaba cómodamente en una de las sillas alrededor de la mesa ahí presente.
-Así es. ¿Por qué se sorprende, Serena-san? ¿Acaso es algo malo que yo cocine?- Preguntaba la joven rubia mientras seguía cocinando aquel huevo en el sartén ardiente.
-No, no es eso. Es solo que yo pensaba que el que cocinaba era Tsuna. Ya sabes, él es tu hermano mayor después de todo- Respondía la joven de cabellos negros.
-Ah, con que es eso. Bueno…no es que mi hermano no sepa cocinar, es solo… ¿Cómo decirlo? No sabe controlarse cuando se trata de quemar algo con su fuego. De alguna forma, todo lo que cocina mi hermano termino hecho cenizas. Incluso una vez el trato de hacer pan tostado y de alguna forma, incendio la mitad de la casa- Respondió la joven maga celestial entre risas mientras cocinaba y dejando una gota de sudor cayendo por la cabeza de la pelinegra.
-Por cierto, ¿Y Tsuna? No lo veo aquí. Y tampoco a Sena. Si no me equivoco, ella decidió dormir aquí un par de noches, ¿Verdad?- Preguntaba la joven con amnesia al no ver en la mesa a un joven pelirosa y a su doble de otro mundo.
-Así es. Ella dijo que estar cerca de Tsuna y Lucia la ayudaría a dormir mejor- Contesto Happy mientras comía unos cuantos pescados sentado en una silla de la mesa.
-Ninguno de esos dos se ha levantado todavia. A pesar de que saben que día es- Comentaba Roku mientras seguía comiendo.
-Es verdad. Serena-san, sé que es grosero pedirle esto a las visitas, ¿Podría ir a despertar a mi hermano y a Sena-san? El cuarto de mi hermano esta en ese pasillo a la derecha y a su lado está el cuarto que le dimos a Sena-san para dormir- Dijo Lucia apuntando a uno de los pasillos de su hogar.
-S-Sí. Yo me encargo- Contesto la pelinegra mientras pensaba- E-El cuarto de Tsuna… ¡Esperen, ¿Por qué rayos me pongo nerviosa al pensar ir allí?! ¡Es solo un cuarto, si, un cuarto que posiblemente este lleno de basura y suciedad! ¡Si, no hay nada porque ponerse nerviosa!-
Nuevamente tras resolver su dilema mental, Serena siguió las indicaciones de la joven maga de espíritus celestiales y eventualmente llego en frente de una puerta que tenía un letrero colgado en el centro y decía "Cuarto de Tsuna". Estando en frente de ese cuanto, la pelinegra toco varias veces y con gran fuerza al mismo tiempo que gritaba el nombre de su compañero. Y sin obtener una respuesta luego de varios segundos, Serena resistió su nerviosismo, y simplemente abrió la puerta ella misma.
-¡O-Oye, Tsuna, despierta! ¡Ya es de mañana! ¡Recuerda que hoy es un día importante…!- Gritaba Serena entrando al cuarto de su compañero.
Al abrir la puerta la joven de cabellos negros observo que ese cuarto no era ni muy grande ni muy pequeño, solo era el cuarto de un joven adolecente normal lleno cosas como escritorios, estantes con distintas cosas pero nada de libros y sobre todo, una gran cantidad de ropa tirada en el suelo. Y en el centro de ese cuarto, se encontraba una cómoda blanca en la que estaba acostado y cubierto en sabanas un joven de puntiagudos cabellos rosas que no vestía nada más que unos calzones negros.
-¡S-Si, si, ya me levanto! ¡Hoy estas más molesta que de costumbre, Luci… ¿Eh?! ¡¿Serena?! ¡¿Qué haces en mi cuarto?!- Reacciono Tsuna sorprendido al levantarse de su cama y ver a la joven pelinegra en la entrada a su cuarto.
-¡¿Q…?! ¡¿Q…?! ¡¿Q…?! ¡¿Q…?! ¡¿Q…?!- Trataba de hablar Serena muy difícilmente mientras observaba muy fijamente la cama en donde estaba un recién despertado mago de fuego.
-¿Q-Que pasa con esa cara? Pareciera como si hubieras visto algo realmente sorprendente…- Comento Tsuna al ver la expresión en el rostro de su compañera.
-Hmp…Hmp…-
-¿Eh?- Reacciono el pelirosa con leve sorpresa al notar esos sonidos.
Escuchando los sollozos de una femenina voz, el recién despertado Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación procedió a voltear su filosa mirada de ojos marrones hacia su lado izquierdo y literalmente se quedó en estado de shock al ver como en su cama que estaba en su cuarto y entre las sabanas que el había usado para cubrirse toda la noche, se encontraba perfectamente dormida y acomodada una joven de cabellos negros que era literalmente igual a la joven en la entrada a ese cuarto.
-¡¿Qué?! ¡¿Serena?! ¡No…Serena está ahí…así que… ¿Eres Sena?! ¡¿Q-Que rayos haces en mi cama?!- Grito Tsuna con enorme sorpresa.
-Es una buena pregunta. Dime, Tsuna, ¿Qué hace ella en tu cama?- Preguntaba Serena en la puerta con una mirada y aura asesina saliendo de su alrededor.
-¡E-E-Espera, Serena! ¡No saques conclusiones apresuradas! ¡Lo juro! ¡Yo tampoco tengo idea de lo que está pasando! ¡No sabía que ella estaba aquí! ¡Es en serio!- Gritaba el joven con un solo brazo con gran terror y nerviosismo.
-¿Qué no sabías? ¿Me estás diciendo que alguien que posee un oído y un olfato más allá de los sentidos humanos no pudo notar como una simple chica entro a su cuarto y se durmió a su lado? ¿Una chica que por casualidad es idéntica a mí? Más vale que tengas una buena explicación para esto, maldito pervertido sin escrúpulos. Te doy uno punto cinco segundos para crear una excusa que logre convencerme- Dijo Serena con una muy notable aura asesina rodeándole.
-¡Eso es imposible!- Grito el mago de fuego en shock.
-¡Oigan, ¿Qué es lo que pasa aquí?! ¡¿Quién grita tanto?!- Decía la voz de Lucia acercándose a aquella habitación.
-¿E-Eh? ¿Q-Que pasa? ¿Ya es de mañana?- Decía soñolientamente la joven en la cama de Tsuna y que comenzaba a despertarse.
Al mismo tiempo que la llamada Serena Dragneel abría sus ojos cafés y se levantaba de la cama del joven mago de fuego con su sabana todavía cubriendo su cuerpo; unos apurados Lucia, Roku y Happy se posicionaron en la misma puerta abierta en la estaba parada una furiosa Serena y literalmente se quedaron en shock al ver la extraña escena en ese cuarto. Y por un momento, Serena olvido su increíble rabia al ver como ahora el cabello negro de su doble de Helland llegaba solamente hasta su cuello, a pesar de que ayer poseía el mismo largo que el suyo.
-Buenos días…todos…- Saludaba sonrientemente Sena mientras bostezaba levemente.
-Buenos días…Esperen un momento, ¿Qué rayos está pasando aquí? ¿Por qué Sena está en la cama de Tsuna?- Preguntaba Roku con interés.
-Un hombre semidesnudo con una bella chica a su lado en su cama…Solo hay una forma de describir esta situacion- Comentaba Happy aguantando sus risas.
-Hermano, eres el peor…- Comento Lucia con un tono de decepción.
-¡Malditos, no me juzguen apenas llegando aquí! ¡Yo tampoco sé que está pasando aquí!- Gritaba Tsuna con gran furia.
-¿Eh? Sena, tu cabello… ¿Te lo cortaste?- Preguntaba Serena sorprendida al ver el nuevo look de su doble.
-Ah…sí. Ayer le pedí el favor a Lucia-chan que si podía pedirle a su espíritu, Cancer, que me cortara. Pensé que así sería más fácil diferenciarnos. ¿Acaso me queda mal o algo así?- Preguntaba Sena entre risas mientras pasaba sus manos por su cabello ahora corto.
-No, para nada. Te queda bastante bien. En realidad, creo que hasta me dan ganas de cortarme el mi… ¡Espera, no cambiemos de tema! ¡Sena, ¿Qué demonios haces en la cama de Tsuna?! ¡¿Acaso d-d-d-durmieron juntos?! ¡Tsuna, maldito pervertido! ¡¿Cómo pudiste traer a mi doble a tu cuarto y hacerle esas cosas y esas cosas?!- Gritaba Serena repentinamente.
-¡Que yo no hice nada, entiéndelo de una vez!¡ ¡Y ella ni siquiera ha respondido!- Se defendía el mago de fuego.
-¿Eh? ¿Dormir…juntos?- Repetía Sena confusa para luego fijarse en donde se encontraba y abrir sus ojos con gran asombro- ¡Ah! ¡S-Se equivocan! ¡No es lo que piensan! ¡Tsuna no ha hecho nada! ¡Yo…yo fui quien vino aquí! ¡En la noche, luego de ir al baño…yo sin siquiera pensarlo…como inconscientemente…entre al cuarto de Tsuna y entre en su cama para dormir con él, eso es todo! ¡Pero… ¿C-Como decirlo?! ¡Fue un tonto habito que tengo, en serio lo siento mucho, Tsuna!-
-A mí no me importa mientras puedas ayudarme a probar mi inocencia antes de que Serena me hubiera hecho algo…- Dijo Tsuna soltando un suspiro de alivio.
-Pero, ¿A qué te refieres con que fue un habito, Sena?- Preguntaba la joven de largos cabellos negros confusa.
-Bueno…es que en mi mundo…antes de su muerte; Tsuna, Lucia y yo solíamos dormir juntos a menudo…y creo que al estar nuevamente cerca de ambos…no lo pude evitar- Respondía la llamada Serena Dragneel con una baja mirada de tristeza.
-Sena-san…- Hablo Lucia con un tono triste al escuchar las palabras de la pelinegra con cabello cortó.
-B-Bueno…si fue un accidente por parte de Sena no podemos hacer nada. En todo caso, ustedes dos vayan rápido a la cocina y coman de una vez. Recuerden que hoy es un día importante- Dijo Serena tratando de olvidar aquella escena.
-¿Un día importante? ¡Ah, es verdad! ¡Hoy, yo…!- Pensaba Tsuna con leve sorpresa y seriedad.
-Ya vamos- Respondió Sena con normalidad mientras procedía a levantarse de la cama del joven de puntiagudos cabellos rosados.
Con aquella respuesta, la bella joven proveniente de un mundo paralelo procedió a levantarse de la cama al mismo tiempo que se quitaba la sabana que la había protegido del frio toda la noche. En esos simples instantes; Tsuna, Serena, Lucia, Roku y Happy volvieron a sus estados de shocks ya que ellos podían ver claramente como la llamada Serena Dragneel no solamente poseía el mismo rostro de la llamada Serena Axel, sino también su mismo cuerpo.
-¡¿Ella…?!- Hablo Tsuna con enorme sorpresa.
-¡¿…Esta desnuda?!- Reaccionaba Roku de igual manera.
-¡Q-Que grandes…!- Pensaba Lucia en shock por sus propias razones.
-¡Buff!- Aguantaba Happy la risa cubriendo su boca con sus peludas patas y llorando imparablemente.
-¡¿Q-Q-Q-Q-Q-Q-Q-Q…?!- Se quedaba Serena en un completo estado de shock.
-¿Eh?... ¡AAAAHH!- Gritaba Sena con su rostro cubriéndose con un intenso rojo de vergüenza.
Mientras una avergonzada Sena inmediatamente se cubría su voluptuoso pecho descubierto con sus dos brazos y se arrodillaba para cubrir su entrepierna, un tembloroso y sudado Tsuna poco a poco desviaba una mirada llena de nerviosismo hacia la entrada a su habitación, solo para terminar viendo como ahí se encontraba una Serena nuevamente cubierta por una aura asesina ahora más grande y letal.
-Tsuna, ahora entiendo del que Sena este aquí no es tu culpa, pero, ¿Quisieras explicar porque demonios ella está completamente desnuda? ¡¿Eh?! ¡Habla! ¡Quiero escuchar que estúpida excusas vas inventar, maldito pervertido!- Exclamaba una Serena homicida.
-¡E-E-E-E-E-Espera, Serena! ¡No saques conclusiones equivocadas de nuevo! ¡Yo no le hice nada! ¡Ni siquiera sabía que ella estaba dormida aquí! ¡Así que cálmate!- Gritaba Tsuna lleno de miedo.
-¡¿Qué no hiciste nada?!-Hablaba Serena con seriedad e instinto asesino- ¡¿Qué no sabías?! ¡He escuchado que los hombres suelen decir eso muy a menudo! ¡Pero creo que hay una forma para prevenir que vuelvas a hacer estas clases de cosas, maldito pervertido! ¡Lucia-chan, préstame un cuchillo! ¡Se lo voy a cortar!-
-¡¿El qué?!- Preguntaba Tsuna lleno de terror.
…Un rato después…
Ahora en las pobladas calles de la ciudad de Magnolia, se podía apreciar como andaban en grupo Tsuna, Serena, Sena, Roku, Lucia y Happy, cada uno de ellos cargando una mochila o maleta de notable tamaño y que poseía un estilo único, y también traían vistiendo sus ropas diarias. A excepción del Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación quien a pesar de que siempre traía un chaleco negro sin mangas, ahora vestía un chaleco negro que poseía una larga y vacía manga negra en su lado derecho y que era usada para cubrir la parte apuntada de su cuerpo.
Pero mientras ese grupo de jóvenes y un exceed caminaban por aquella calle, Lucia y Happy no podían evitar soltar ligeras risas al ver el rostro de Tsuna, el cual estaba lleno de múltiples moretones y rasguños que habían sido propagadas por una de las dos Serenas ahí presentes.
-¡E-Ese look en serio te queda, Tsuna!- Comentaba Happy entre risas.
-E-Es verdad, hermano- Decía Lucia de igual manera mientras cargaba una mochila de color rosado bastante llena.
-Ustedes, cállense- Contesto el pelirosa con venas de ira surgiendo de su frente con moretones y cargando una gran mochila de color marrón.
-En serio, lo siento mucho. Todo este asunto fue mi culpa. Aparte de dormirme en la cama de Tsuna, se me olvido que yo suelo dormir desnuda. Lo lamento mucho- Dijo Sena con gran arrepentimiento.
-No te preocupes por eso. Ya es asunto pasado. Además, es todo culpa de Tsuna por no asegurar mejor su habitación- Dijo Serena amigablemente.
-Diga lo que diga y pase lo que pase, es mi culpa, ¿Verdad?- Pensaba Tsuna al escuchar las palabras de su compañera.
-Dejando todo este asunto de lado, ¿Cuánto tiempo tenemos antes de que Tsuna y los demás se vayan?- Preguntaba un serio Roku ahí presente y que cargaba una gran y llena bolsa gris.
-Pues mi viejo me dijo que tenía unos asuntos que entender antes de irnos, así que me dijo que nos viéramos a medio día en la salida de la ciudad. Todavía es temprano, así que todavía tengo tiempo libre - Respondió el pelirosa recordando.
-¡Entonces, pasemos nuestro último día juntos divirtiéndonos! ¡Primero comamos algo! ¡Mi hermano invita!- Dijo Lucia animadamente.
-¡Ayer, Sir!- Apoyo Happy igual de alegre.
-¡No decidan eso por si solos!- Gritaba Tsuna bastante molesto.
-Así es. Hoy es nuestro último día juntos al menos hasta que pase un año completo…porque Tsuna…se ira a entrenar con su padre, Natsu-san…- Pensaba Serena mientras recuerdos comenzaban a invadir su mente.
FLASHBACK
…Unos días atrás…
-¡¿Qué?! ¡¿De viaje contigo?! ¡¿Por qué?!- Reacciono el joven mago de fuego con gran sorpresa.
-¡Para hacerte más fuerte!- Hablaba Natsu seriamente- ¡Si vienes conmigo, te harás tan fuerte incluso para derrotarme a mí! ¡Porque durante todo este año, serás mi discípulo! ¡Tsuna, yo te entrenare!-
En el momento en que el Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación dijo esas palabras; los heridos Tsuna, Marcus y Alicia se sorprendieron de gran manera, pero no fueron los únicos. En el segundo piso del gremio de Fairy Tail, a las afueras de la enfermería en donde se encontraban Natsu y los tres jóvenes heridos, se encontraba escondida una bella joven de largos cabellos negros que había abierto sus marrones ojos con enorme sorpresa al lograr escuchar las palabras del Mago de Clase SS.
-¡¿Qué dijo?!- Reacciono Serene con gran sorpresa mientras se mantenía a afuera de la enfermería.
-¡¿Natsu-san…?!- Hablaba Alicia impresionada estado en su respectiva cama en la enfermería.
-¡¿…Entrenara a Tsuna?!- Hablo Marcus en el mismo estado estando en su cama.
-¡No quiero! ¡Yo puedo hacerme fuerte por mí mismo! ¡No necesito tu ayuda, maldito viejo! ¡Durante todo este año, me entrenare yo mismo y me hare tan fuerte como para vencerte a ti y a ese bastardo enmascarado que me arranco el brazo!- Respondió Tsuna molestamente.
-¡Déjate de cosas infantiles!- Dijo Natsu severamente.
-¡¿Eh?!- Se sorprendieron los jóvenes magos ante la seriedad del pelirosa mayor.
-Tsuna, tú te has vuelto bastante fuerte desde la última vez que te vi, eso puedo notarlo. Seguramente estos últimos ocho meses te has entrenado arduamente y has enfrentado toda clase de oponente, todo para hacerte más fuerte y superarme. Pero…eso no es suficiente- Hablaba Natsu sorprendiendo a su hijo-… ¿Crees que haciendo lo mismo que hiciste esos ocho meses lograras superarme a mí o a ese tipo que te arranco el brazo? Te aseguro que no lo harás. Si no vienes conmigo, cuando llegue la guerra sin duda morirás...sin poder hacer nada ni poder proteger a nadie. Entiende que esta guerra no es tu asunto personal, sino de todos los magos de Fiore. Si solo vas a ir a la guerra para probar tus habilidades y arreglar asuntos personales, puede que todavía no seas un verdadero mago de Fairy Tail…y no merezcas esa bufanda que te di-
-…- Se quedaba Tsuna en silencio mientras sujetaba levemente aquella bufanda que cubría su cuello.
-Yo te hare fuerte. No es una petición ni una opción u oferta que te estoy dando. Es una orden como tu padre y como un senpai de Fairy Tail. Tú vendrás conmigo a viajar…para que puedas proteger a todos, Tsuna- Dijo Natsu con enorme seriedad.
Ante cada una de las serias palabras que había escuchado decir a su padre, Tsuna solamente se mantuvo en severo silencio para luego ocultar su mirada bajo una sombra de su puntiagudo cabello rosado mientras apretaba sus dientes y su único puño con gran fuerza. Haciendo eso, Tsuna recordaba aquella escena en donde Marcus, Alicia y el fueron vencidos totalmente por los miembros de Spriggan Tail y después imagina al enmascarado Emperador de Helland pisando los cuerpos sin vida de sus amigos. Odiando ver esa imagen en su mente, Tsuna inmediatamente levanto una determinada con sus filosos ojos marrones hacia su padre.
-¡Yo…iré contigo!- Hablo Tsuna ferozmente- ¡Para ser más fuerte y proteger a todos…Entréname, Papa!-
Antes la respuesta dada por su hijo, Natsu solamente mostro una orgullosa sonrisa en su rostro mientras Marcus y Alicia se quedaban en silencio con unas miradas tan serias y determinadas como las del Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación. Pero mientras esa conversación en la enfermería llegaba a un fin, la joven con amnesia que estaba fuera de ella se había quedado en un pequeño estado de shock al escuchar las palabras de su importante compañero.
-Tsuna… ¡¿Se ira?!- Reacciono Serena sin palabras.
FIN DEL FLASHBACK
-En ese momento estaba en shock…la persona que más se ha esforzado en que yo recupere mis recuerdos…un importante amigo se iría de mi lado. Pero luego entendí…que era necesario. Para lograr derrotar a los 12 generales y Emperador de Spriggan, Tsuna tiene que ser más fuerte…- Pensaba Serena seriamente-…Y no solamente Tsuna. Marcus, Alicia, Raine, Sonia y Ryos también se alejaran del gremio durante todo año para empezar un entrenamiento con sus familias. Y es lo mismo para Lisa y Sorano de Sabertooth, Ur y Leo de Lamia Scale e incluso para Sophia en el consejo mágico. Todos ellos se harán más fuertes para derrotar a los de Spriggan Tail y proteger a sus seres queridos de este guerra…pero yo…a pesar de que soy una miembro de Fairy Tail…-
-¡Oye, Serena! ¡¿Qué te pasa?! ¡Serena!-
Escuchando repentinamente la masculina voz que siempre lograba animarla, la joven de largos cabellos negros abrió sus ojos cafés con leve sorpresa y sorpresivamente noto como el rostro del joven mago de fuego de Fairy Tail se encontraba bastante cerca del suyo, lo cual provoco que ella se sonrojara levemente para después alejarse inmediatamente.
-¡Estas demasiado cerca! ¡¿Q-Que te pasa, Tsuna?!- Preguntaba la pelinegra nerviosamente.
-¿Y a ti que es lo que te pasa? Hace rato que te estoy hablando, pero no me haces nada de caso- Preguntaba Tsuna algo molesto.
-¡S-Solo estaba pensando! ¡Es algo que tú nunca sabrás hacer! ¡¿Y qué es lo que quieres?!- Decía Serena todavía algo nerviosa.
-Te estoy diciendo que si no te apuras, te vamos a dejar atrás. O no me digas que no quieres participar en el pequeño festín que tendremos en mi despedida, ¿Verdad?- Respondia el sonriente pelirosa sorprendiendo levemente a la pelinegra de cabello largo.
-Si tú vas a participar, obviamente no va a hacer nada pequeño- Comentaba el joven Dragon Slayer de las Cavernas ahí presente.
-Bueno, mi hermano es que va a pagar de todas formas, así que está bien. ¡Yo me voy a comer un helado de fresa y vainilla gigante!- Dijo una animada Lucia.
-¡Aye! ¡Y yo un pastel completo con sabor a pescado!- Apoyaba Happy en el mismo estado de ánimo.
-¿Eso lo venden aquí?- Pensaba Sena al escuchar esa conversación.
-¡Malditos, ya habíamos decidido que cada uno pagaría lo suyo!- Gritaba el puntiagudo pelirosa furioso mientras la pelinegra en frente de él, solo sonreía con sonrojo en sus mejillas.
-Está bien. Yo voy. Pero voy a ordenar un pastel de fresas de calidad que es bastante caro, asi que sera mejor que traigas suficiente dinero, Tsuna- Dijo una sonriente Serena mientras avanzaba.
-¡¿Q…?! ¡¿Tú también?!- Reaccionó Tsuna molesto mientras él y sus demás comenzaban a avanzar.
-Tsuna y los demás se irán…no hay nada que pueda hacer para evitarlo…lo único que puedo hacer…es despedirlos con una sonrisa para no hacerlos sufrir…aunque yo sea la que sufra por eso- Pensaba Serena seriamente.
Con esos claros pensamientos en su cabeza, Serena siguió mostrando una amigable sonrisa en su rostro mientras se mantenía paseando junto con sus compañeros. Pero aquellos jóvenes no eran los únicos dispersados por la extensa, poblada y bella ciudad de Magnolia. En una de las calles de esta, y entre tanta gente yendo a diferentes direcciones, se encontraba solitaria y pensativamente un joven de 18 años que poseía un desordenado y poco puntiagudo cabello albino, filosos ojos azules y con la marca de Fairy Tail tatuada en su cuello.
Y decorando su apariencia aparte de su vestimenta normal, se podía apreciar que ese joven Dragon Slayer de Rayo de la Cuarta Generación poseía múltiples vendas en las quemaduras dispersadas por su piel y además que cargaba una gran mochila en su espalda. Aquel joven avanzaba tranquilamente hasta que abrió su mirada al ver como a unos metros en frente de él y entre toda esa gente se encontraba una de sus conocidas.
Esa conocida era una bella joven de su misma edad, con largos y hermosos cabellos escarlatas con un pequeño mechón azul en el frente, unos ojos de color marrón, la marca de Fairy Tail en su pierna derecha y aparte de su ropa normal, también traía una gran maleta entre sus manos. Esa joven que era la hija de la séptima maestra de Fairy Tail y también se sorprendió levemente al fijar la mirada en el joven albino.
-¡Alicia!- Dijo Marcus con leve asombro.
-¡Marcus! Me sorprende verte. Pensé que ya te habías ido de Magnolia- Dijo Alicia con una sonrisa.
-Estaba a punto de irme. Voy al punto de reunión que acorde con mi papa, mama, Freed-san y Bickslow. Desde ahí, todos nosotros nos iremos a un lugar lejano para entrenar sin molestar a nadie y no poner límites a nuestras magias. ¿Y tú?- Respondió y pregunto el joven albino.
-Se podría decir que es casi lo mismo. Ahora mismo voy a reunirme con mi padre y mi madre para ir primero a la ciudad de Crocus junto con Sena y ver si podemos reunirnos con la Reina Hisui para darle información sobre Spriggan Tail. Después de eso, nosotros también nos iremos a entrenar- Explicaba la joven de cabellos escarlatas y azules.
-Ya veo. Conque estarás entrenando con la un antiguo mago santo y la mismísima Titania. Seguramente la tendrás difícil- Dijo Marcus entre leves risas.
-Mira quien lo dice. Tú vas a entrenar con dos de los magos de Clase S más fuertes que hay en nuestro gremio. Mirajane, "La demonio" y Laxus, el nieto del maestro antes de mi madre- Dijo Alicia también entre risas.
-…- Se quedaron los jóvenes repentinamente en silencio con sus respectivas miradas bajas.
-Oye, Alicia…tu… ¿Crees que merecemos ser sus hijos?- Preguntaba Marcus con un tono de decepción.
-Sinceramente…creo no lo somos. Odio admitirlo…pero nosotros somos débiles. Pero…Vamos a cambiar eso durante este año, ¿Verdad? Yo me decidí. Durante todo este año…me asegurare de ganar el suficiente poder para superar a mi madre…más vale que tu hagas lo mismo, Marcus. Y cuando nos volvamos a ver, veamos quien en más fuerte- Respondió Alicia cambiando su baja mirada por una gran sonrisa.
-Si…es una promesa- Respondió Marcus también mostrando una sonrisa.
Tras ese intercambio de palabras, los dos jóvenes chocaron suavemente sus respectivos puños derechos sin apartar una gentil mirada uno del otro, y luego de unos segundos, ambos volvieron a caminar con direcciona a sus respectivos puntos de encuentro o al menos eso se suponía que harían. Marcus solamente se quedaba parado firmemente en aquel lugar mientras observaba fijamente como Alicia se alejaba cada vez más y más. Observando aquella esa escena, el joven albino repentinamente apretó sus puños y comenzó a tomar gran cantidad de aire.
-¡Oye, Alicia!- Grito Marcus repentinamente en plena calle.
-¿Eh? ¿Q-Que pasa, Marcus?- Reacciono Alicia algo confusa y sorprendida.
-Cuando nos volvamos a ver dentro de un año y el asunto de la guerra entre mundos haya acabado…yo…Tengo que decirte algo…algo muy importante y quiero que lo oigas, ¿Podrías hacerlo?- Preguntaba el joven albino con gran seriedad.
-¿Algo que decirme? ¿Acaso no puedes decírmelo ahora?- Preguntaba la peliescarlata con un mechón azul confusa.
-Por desgracia, no puedo decírtelo…no ahora. Hasta que sea digno…Así que por favor, ¿Podrías esperar y estar lista para cuando llegue ese momento, Alicia?- Dijo Marcus con una leve sonrisa.
-¿Digno?- Repetia Alicia con confusión para luego ver la mirada del joven albino y solamente mostrar una sonrisa-…Si, yo esperare ansiosamente lo que tengas que decir y lo escuchare claramente, sea lo que sea. Entonces, nos vemos…Marcus-
-Alicia…te prometo que durante año…yo me convertiré en alguien digno…de estar a tu lado- Pensaba Marcus mientras se daba la vuelta y volvía a avanzar hacia su destino.
Mientras aquellos dos determinados jóvenes se dirigían a sus respectivos destinos, en otra de las pobladas zonas de la extensa ciudad de Magnolia, se podía apreciar como una joven de 18 años salía de su casa en aquellos suburbios. Esa joven poseía un ondulado y largo cabello y ojos azul oscuro, tenía la marca de Fairy Tail en su pierna izquierda y junto con los vestidos que siempre vestía, poseía una gran maleta entre sus manos. Esa chica bajaba paso por paso las escaleras en frente de su casa y que llevaban a la calle, en donde estaban un hombre y mujer que parecían estar esperándole.
-¡Oye, Raine, apúrate! ¡No podemos perder tiempo!- Dijo Gray algo molesto.
-Sí, sí, Raine se está apurando- Contesto la joven peliazul oscuro todavía bajando las escaleras al mismo ritmo.
-¡Esta niña…!- Hablaba Gray bastante molesto.
-Vamos, tómenlo con calma, Gray-sama. Raine solamente esta triste porque no le dio tiempo de despedirse de Tsuna-kun y los demás, ¿Verdad, Raine?- Decía Juvia amigablemente.
-Si… ¿En serio tenemos que irnos tan rápido, Papa, Mama?- Preguntaba Raine con algo de tristeza.
-Lo lamento, pero así es. No podemos perder ni un solo segundo, Raine. Tenemos que apurarnos en hacernos más fuertes, sobre todo tu. Por eso iremos a unas montañas que en esta época poseen unos climas perfectos para que entrenes tanto mi magia de hielo como la magia de agua de tu madre. Pero ese clima solo dura unos pocos meses, así que tenemos que apurarnos- Explicaba el serio mago de hielo.
-Lo entiendo, papa…aunque Raine te tomara más en serio si tuvieras las vestimentas para ir a unas montañas con clima frio…o al menos vestimentas- Dijo la joven maga de hielo observando a su padre en calzoncillos a media calle llena de gente.
-¡Ah! ¡¿En qué momento?!- Reacciono Gray sorprendido ante su desnudez.
-¡Gray-sama!- Actuaba una Juvia enamorada mirando a su esposo lujuriosamente.
-Un año entero lejos de todos…Raine se pregunta si esto le ayudara a pensar mejor las cosas sobre Tsuna-sama…y Leo-kun- Pensaba en serio la joven de ondulados cabellos azules.
Con esos pensamientos en su cabeza, Raine solamente se quedaba mirando las nubes que se movían en el cielo y en ellas imaginaba la imagen de cierto pelirosa y peliblanco. Observando esas imágenes por algunos segundos, la joven maga de hielo luego solamente bajo una seria y decidida mirada hacia adelante y luego comenzó a seguir a sus padres con la intención de ir a esas mencionadas montañas en donde comenzaría su entrenamiento y su decisión. Y mientras otra joven maga de Fairy Tail se retiraba de Magnolia, otra se encontraba en un parque que se encontraba cerca del centro de la ciudad.
En una de las tantas bancas esparcidas por ese poblado y lindo parque de Magnolia, se encontraba solitariamente sentada y pensativa una joven de 18 años con un largo cabello café atado en una cola de caballo, unos ojos negros, con la marca de Fairy Tail en su antebrazo izquierdo, vestía sus ropas normales y a su lado en aquella banca, poseía una gran mochila verde. Esa masculina jovencita se quedaba en silencio en aquello banca mientras observaba fija y vagamente el cielo azulado sobre su ciudad.
-¿Qué haces tan pensativa?- Dijo una voz masculina.
Al escuchar esa voz, la joven sentada en aquella banca cambio la dirección de sus ojos negros y pudo ver como parada al lado de esa banca en donde estaba sentada se encontraba un joven de su misma edad, con un largo cabello negro atado en una cola de caballo, unos filosos ojos de color marrón, un rostro y orejas decorados con metálicos piercings, con la marca de Fairy Tail en su hombro izquierdo, ropas y unas maleta negra en sus manos.
-Ryos, ¿Todavía sigues aquí? Pensé que ya te habías ido- Dijo Sonia al ver al joven pelinegro.
-Estoy en camino a reunirme con mi papa, mama y Lily. Solo pensé en tomar una ruta más larga para recordar mejor la ciudad y hacer enojar un poco a mi viejo. Y, ¿Y tú que haces aquí? Supongo que por esa maleta a tu lado, tu también te iras de Magnolia, ¿Verdad?- Preguntaba el Dragon Slayer de Hierro de la Cuarta Generación.
-Así es. Me iré a entrenar a un bosque lleno de bestias salvajes que me ayudaran a mejorar mi Beast Soul. Solamente estoy esperando a mi papa y mama que olvidaron algunas cosas en casa- Contesto la joven de cabellos cafés.
-Con que a un bosque, eh…Bueno, no importa. Al final de cuentas, el que se será más fuerte al volver, seré yo. ¡Gee hee!- Dijo un confiando Ryos soltado una peculiar risa al final.
-¡¿Qué dijiste, maldito?! ¡¿Crees que te volverás más fuerte que yo en un solo año?! ¡Ni en broma! ¡Veras que cuando regrese a Magnolia, yo seré el hombre más fuerte de todos!- Grito Sonia furiosa.
-Que eres una chica, ¿Cuándo lo vas a entender? Bueno…tendré que esperar un año para ver si esas palabras son verdad o mentira. Nos vemos, Sonia- Dijo Ryos con una leve sonrisa.
Dichas esas palabras, el joven Dragon Slayer de Hierro de la Cuarta Generación le dio un ligero golpe en el hombre a la usuaria de Take Over como señal de despedida y luego simplemente siguió su camino. Y tras eso, Sonia observaba como Ryos se alejaba y luego de unos segundos, ella coloco una ligera pero confiada sonrisa en su rostro.
-Acepto el reto- Dijo una determinada Sonia.
Después de decir esas palabras, Sonia observaba como sus padres la saludaban a la distancia y al verlos, ella inmediatamente tomo su maleta en la banca y salió corriendo hacia ellos. Y mientras los demás jóvenes magos tomaban distintos caminos para volverse más fuertes; Tsuna, Serena, Happy, Sena y Roku caminaban tranquilamente por una de las calles de Magnolia luego de haber comido bastantes bocadillos en un lejano restaurante, entre otras cosas. Aunque Tsuna y Serena se encontraban un poco más detrás de los demás.
-¡Ah! ¡En serio todo estuvo delicioso, sobre todo ese pastel de fresas! ¡Era de esperar que fuera tan caro!- Decía una complacida Serena.
-No puedo creer que al final yo haya pagado todo…- Dijo un deprimido Tsuna.
-No te quejes tanto. Si lo pienso bien, tú merecías pagar ya que por tu culpa has dejado varias veces sin recompensa a Lucia-chan y a los demás en sus misiones. Y también te lo merecías por lo que paso esta mañana- Comento la joven con amnesia.
-¿Todavía sigues con eso?- Reacciono el pelirosa levemente molesto mientras la pelinegra reía alegremente hasta que de repente se quedó en silencio y una mirada baja.
-Sabes, Tsuna…en serio voy a extrañar esto…estar molesta contigo pero al mismo tiempo estar alegre y feliz. Aunque no quería admitirlo…voy a estar muy triste cuando tú y los demás se vayan- Dijo una entristecida pelinegra.
-Oye, no hables como si nos fuéramos a ir por siempre. Solo será un año. Todos nosotros sin duda volveremos para patearle el trasero a esos tipos de Spriggan Tail, salvar el mundo de Sena y tener momentos como estos- Dijo Tsuna decidido.
-Aunque sea solo un año, no tenerlos a todos ustedes a mi lado va a hacer que parezca casi una eternidad. Bueno, puede que a un tipo como tú que tiene un raro sentido del tiempo, tal vez solo le parezcan un par de días…-
-No. Sin duda, será mucho tiempo- Dijo de repente un serio Tsuna interrumpiendo a la pelinegra.
-¿Eh? ¿E-En serio?- Reacciono Serena con algo de sorpresa.
-Si. Yo descubrí que la razón por la que no me di cuenta que el año paso tan rápido fue porque estaba demasiado feliz. La gran felicidad que sentía al estar con cada uno de mis amigos hacia que todo pasara demasiado rápido…sobre todo contigo, Serena. Al estar contigo parecía que todo durara segundos. Por eso al no tenerte a mi lado…puedo decirte que todo año van a parecer siglos- Explicaba un sonriente Tsuna.
-T-Tsuna…tu…- Hablaba Serena sorprendida y con un notable sonrojo en sus mejillas.
-¡Oigan, ustedes! ¡Aquí!-
Al escuchar esa voz masculina tan repentinamente; Tsuna y Serena junto Lucia, Sena, Happy y Roku que estaban un poco más delante de ellos, procedieron a dirigir sus miradas hacia adelante y así pudieron ver que la persona que había hablado era un hombre que se les acercaba en aquella poblada calle de Magnolia. Ese hombre vestido con una larga capa marrón poseía un increíble parecido físico con Tsuna aparte de su desordenado cabello rosado, ojos marrones y filosos dientes.
-¡Papa!- Dijo Lucia emocionada al ver a ese pelirosa llamado Natsu Dragneel.
-Maldito viejo, ¿Qué pasa? ¿Ya terminaste todas las cosas que ibas a hacer?- Preguntaba un Tsuna no muy feliz.
-Si. Así que aunque lamento interrumpir este momento, es momento de que nos vayamos…Tsuna- Dijo un Natsu realmente serio.
Aunque ella sabía que este momento llegaría, la joven que desconocía que era un demonio de Zeref no pudo evitar sentir un doloroso sentimiento atravesar su corazón en el momento en que el adulto Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación dijo esas simples palabras. Mientras que el joven Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación solamente mantuvo una seria mirada en sus filosos ojos marrones al mismo tiempo que sostenía con firmeza aquella mochila entre sus manos.
-Si…vamos- Respondió un decidido Tsuna.
-Tsuna…- Fue todo lo que pudo pensar Serena observando a aquel pelirosa.
-Oye, Natsu, ¿En serio no puedo ir contigo y con Tsuna?- Preguntaba Happy con tristeza.
-Lo siento, Happy, pero no. Para entrenar a Tsuna, necesitamos estar lejos de cualquier civil o alguien no lo suficientemente fuerte. Si tú vas, podrías salir herido. Pero si quieres puedes acompañar a Lucia en su viaje de entrenamiento- Respondió Natsu sorprendiendo a los presentes.
-¡¿Viaje de entrenamiento?!- Reacciono los jóvenes con increíble sorpresa.
-¡Lucia-chan, ¿Tu también te vas de viaje?!- Preguntaba Sena sorprendida.
-B-Bueno, por supuesto que yo pensaba entrenar, pero no he planeado hacer ningún viaje. Papa, ¿De qué viajes estás hablando?- Preguntaba la joven maga celestial confusa.
-Natsu está hablando del viaje que harás conmigo, Lucia-
Escuchando repentinamente una femenina voz, los jóvenes magos volvieron a sorprenderse; sobre todo Tsuna, Lucia y Happy que reconocían perfectamente esa voz. Dirigiendo sus miradas a unos metros detrás de Natsu, los jóvenes magos como ahí se encontraba perfectamente de pie una bella mujer adulta con voluptuoso y precioso cuerpo, un largo y hermoso cabello de color rubio que llegaba hasta su espalda y con algunos flecos en el frente y también poseía unos preciosos ojos marrones.
Esa mujer que poseía un increíble parecido con Lucia se encontraba vistiendo con una blusa blanca sin mangas y un poco de escote debajo de una chaqueta de cuero marrón abierta y con mangas largas, una falda de color marrón, unas sandalias rojas, cargaba un pequeño bolso rosado, alrededor de su cuello poseía un ligero collar de titanio que cargaba al parecer con una clase de llave dorada, y sobre todo, en su mano derecha se encontraba la marca de Fairy Tail en un claro color rosado. Al a esa mujer, los dos hermanos Dragneel mostraron grandes sonrisas en sus rostros.
-Hola. Ha pasado tiempo desde que no les veo, Tsuna, Lucia, Happy- Dijo con una sonrisa aquella adulta maga celestial y famosa escritora.
-¡Lucy!- Dijo Happy con gran felicidad.
-¡Mama!- Dijeron tanto Tsuna como Lucia igual de felices corriendo a aquella mujer que era su progenitora.
-¡En serio estoy muy feliz de verlos a ambos! ¡Incluso me parece que crecieron!- Decía una feliz Lucy Dragneel mientras abrazaba a sus dos hijos felizmente.
-¿Qué es lo que haces aquí, mama? ¿No estabas todavía en una gira para promocionar tus libros?- Preguntaba Lucia tanto feliz como confusa.
-¿Y porque no nos dijiste que venias? Pudiste decírnoslo en una de tus cartas- Preguntaba Tsuna en el mismo estado.
-Si lo hubiera hecho, no sería una sorpresa. Además, antes de ser escritora, yo soy una maga de Fairy Tail. No podía quedarme lejos del gremio después de ver a ese tipo con mascara declarar la guerra a nuestro mundo, y sobre todo, después de enterarme sobre lo de Tsuna…- Explicaba Lucy para luego dirigir una no muy feliz mirada a su hijo mayor que solo poseía un brazo-…Lo que hiciste fue bastante estúpido y peligroso, Tsuna…aunque no debería sorprenderme pensando de quien eres hijo. Casi me da un infarto cuando Erza me dijo lo que le paso a tu brazo, pero alegra mucho verte con vida, Tsuna-
-Si. Lamento haberte preocupado, mama- Dijo Tsuna mostrando una sonrisa.
-¿Qué diablos? A mí me recibe con una patada en llamas, pero a Lucy la recibe con sonrisas y abrazos. Creo que aquí tenemos un claro favoritismos entre padres…- Pensaba Natsu no muy contento.
-Con que ella es la madre de Tsuna y Lucia-chan…Lucy Dragneel, la famosa escritora de novelas…Pensar que yo tendría de conocer una celebridad como ella… ¿Eh? ¿O acaso ya la conocía? ¡Maldición, en serio odio la amnesia!- Pensaba Serena para después notar algo peculiar en su doble de otro mundo a su lado.
-Lucy-san…- Susurraba Sena con una leve sonrisa en su rostro y tratando de aguantar lágrimas en sus ojos.
-Sena… ¿Estas bien?- Preguntaba Serena con preocupación.
-Sí, estoy bien…se podría decir que ya me estoy acostumbrado…aunque aún duele un poco…un feliz dolor…- Respondió la llamada Serena Dragneel secando las lágrimas que trataban de salir de sus ojos.
-Con que ella es su madre, eh…- Comento Roku al ver a la rubia mayor por primera vez.
-Por supuesto, ¿Acaso no se entre el parecido entre madre e hija?- Preguntaba una animada Lucia.
Al escuchar esa pregunta, el joven Dragon Slayer de las Cavernas de la Cuarta Generación observo mejor a la adulta maga de espíritus celestiales que estaba unos pasos en frente suyo y al hacerlo pudo notar el gran tamaño de su busto, sus espectaculares curvas, unas hermosas piernas, una preciosa piel y unos tentadores labios. Y tras ver todo eso, el joven Nirvit de cabellos verdes observo nuevamente a Lucia, que por su desgracia siendo una niña de 13 años.
-Es verdad, se parecen…ambas son rubias- Dijo un tranquilo Roku.
-¿Por qué rayos mirabas tanto a mi mama? ¿Y esa fue la única comparación que encontraste?- Preguntaba Lucia en un pequeño shock.
-Cabello verde, ojos cafés y unos colmillos pintados en sus mejillas…Tú debes ser Roku-kun. Erza me hablo de ti. Tú eres un Nirvit, ¿Verdad? Yo soy la madre de Lucia y Tsuna, Lucy. Mucho gusto- Saludaba la adulta rubia sonriente.
-Sí, mucho gusto- Contesto el peliverde normalmente.
-Roku es el miembro más reciente de Fairy Tail y ya que no tiene donde quedarse, mi hermano y yo lo mantenemos en nuestra casa. Lo alimentamos todos los días y también le entrenamos bien- Explicaba una orgullosa Lucia.
-¿Por qué me describes como si yo fuera un perro callejero o algo así?- Preguntaba el joven Nirvit furioso.
-Con que en nuestra casa, eh. Como una pequeña pareja de esposos. Oye, Roku-kun, no tendrás segundas intenciones con mi hija o algo así, ¿Verdad?- Preguntaba Lucy coquetamente.
-Por supuesto que no ni en un millón de años. Y no agradecería que nos llamara "pareja de esposos", Lucy-san- Aclaro Roku muy seriamente.
-Es verdad, Lucy. Ellos no son esposos así que no los llames de esa manera- Apoyaba un furioso Natsu revestido en una asesina aura carmesí.
-¡¿Por qué rayos desde que conocí a este viejo siento algo parecida a una intención asesina acechándome?!- Pensaba Roku con múltiples escalofríos recorriendo en su espalda.
-Y si no mal recuerdo, tus eres Serena, ¿Verdad? Erza me explico sobre tu amnesia. Y también me explico de la otra Serena. Lamento si me parezco a alguien de tu familia y eso te entristece…Sena, ¿Verdad?- Dijo la mujer rubia algo triste.
-Por favor, no se preocupe por eso. Más que entristecerme, me hace muy feliz verla a usted y al resto de los Dragneel en frente de mí, Lucy-san- Respondió la joven de corto cabello negro felizmente.
-¿Eh? Oye, mama, ¿A qué te refieres con "si no mal recuerdo"? ¿Tu habías conocido a Serena antes?- Preguntaba Tsuna confuso.
-¡¿Ah?! ¡B-Bueno, t-te equivocas! ¡Es solo que Erza me lo dijo y creí que se me había olvidado!- Contestaba una nerviosa Lucy mientras en realidad- ¡Falto poco! ¡Tsuna seguramente se enojara si le digo que hace 8 meses yo estuvo en Magnolia y no lo visite ya que quería conocer a Serena en secreto ya que Natsu me dijo que nuestro hijo había conseguido una clase de novia, aunque supuse que el confundía las cosas, simplemente no pude resistirme a conocerla! ¡Puede que esto de la amnesia de Serena me beneficie un poco!-
-¡Ah, casi se me olvidaba! ¡Lucy, tú, ¿Vas a llevarte de viaje a Lucia para entrenarla?!- Preguntaba Happy con gran interés como todos los demás jóvenes ahí presentes.
-Si. Yo me llevare a Lucia a un lugar con un ambiente especialmente lleno de grandes cantidades de ethernano en el aire. Ahí nuestros amigos espíritus y yo te enseñaremos cosas sobre la magia celestial que todavía no conoces, Lucia. Aunque sinceramente, no me gusta la idea de que alguien tan joven como tú participe en algo tan desagradable como la guerra- Explicaba una triste Lucy.
-¡No te sientas mal, mama! ¡Yo quiero hacerme fuerte y así poder luchar al lado de todos también! ¡Yo también soy una maga de Fairy Tail!- Exclamo una determinada Lucia.
-Su hija tiene razón, Lucy-san. Aunque seamos todavía demasiado jóvenes, nosotros somos magos de Fairy Tail que siempre lucharan al lado de sus compañeros para proteger a los demás. Es por eso que tenemos que hacernos fuertes, todos nosotros- Apoyo un serio Roku.
-Ahora que lo pienso, Roku, ¿Tú también te vas a entrenar?- Preguntaba la joven maga celestial con interés.
-Si- Hablaba el joven Nirvit- En realidad yo quería entrenar hace mucho, pero no tenía tiempo. Hace tiempo encontré que dentro de mis cosas había un libro que explicaba todos los hechizos y artes secretos que mi padre quería enseñarme antes de su muerte. Seguramente el Jefe Koraku lo coloco en mi mochila cuando yo deje la ciudad de los Nirvit. El debió suponer que en algún punto yo desearía hacerme más fuerte que mi padre y por eso me lo entrego. Por eso no lo decepcionare, y me iré a algún lugar con buena tierra y minerales para entrenarme y aprender lo que hay en ese libro-
-Ya veo. Entonces, buena suerte, Roku. Más vale que te hagas bastante fuerte o si no te dejare atrás- Dijo una Lucia sonriente.
-¡Hmp! ¡Me robaste las palabras de la boca, mocosa!- Respondió Roku igual de sonrisas.
Mostrándose sonrisas entre ellos, los dos jóvenes magos de Fairy Tail chocaron sus puños entre sí como una señal de despedida y confianza. Pero ese momento entre los dos jóvenes magos de 13 años fue interrumpido cuando Natsu sujeto levemente tanto a Lucia como a Roku de sus respectivas cabezas y luego los separo lo más que pudo. Tras eso, el pelirosa adulto solamente avanzo mientras todos los presentes se quedaban con una gota de sudor bajando de su cabeza.
-¡Ya dejen de estar tan amistosos y vámonos!- Dijo Natsu bastante molesto.
-Se nota que no le gusta que Lucia tenga amigos varones de su edad tan rápidamente. De alguna forma ver a Natsu como padre sobreprotector es algo lindo- Pensaba Lucy entre leves risas.
-¡Tsuna, apúrate o te dejare atrás! ¡Si no quieres hacerte fuerte, ese es tu problema!- Decía Natsu mientras avanzaba.
-¡Ya cállate, maldito viejo! ¡Ya te escuche! ¡Ya voy! ¡Bueno, todos, nos vemos dentro de un año!- Se despidió Tsuna mientras corría para alcanzar a su padre.
-Si…Adiós- Fue todo lo que pudo decir Serena mientras trataba de sonreír sin mostrar tristeza.
-Entonces, creo que es hora de que nosotras también nos vayamos, Lucia. Tú trajiste una mochila con todo lo que necesitas para estar lejos de la casa, ¿Verdad?- Decía Lucy amablemente.
-Si. Papa me pidió que la trajera conmigo y ahora sé porque. Vámonos, mama- Dijo una feliz Lucia.
-¡Aye, sir! ¡Yo me iré con Lucy y Lucia!- Dijo un Happy animadamente.
-Supongo que es hora de que yo también me vaya. Si quiero ser más fuerte, no puedo desperdiciar el tiempo- Dijo un serio Roku.
-Si…nos vemos dentro de un año, Lucia, Roku- Se despedía Serena con el mismo trono de tristeza mientras sus amigos y compañeros de Fairy Tail se alejaban.
-Ahora yo te pregunto, ¿Estas bien, Serena?- Preguntaba Sena con preocupación por su doble de Earthland.
-Más o menos…me duele que todos se vayan por tanto tiempo, pero lo que más duele es que todos ellos se están esforzando para hacerse más fuertes y proteger Fiore… ¡Mientras, yo…!- Contestaba una Serena apretando sus puños con gran frustración.
-¡Oh, por poco lo olvido! ¡Oye, Serena!-
Nuevamente escuchando esa voz masculina, las dos Serenas presentes en aquella poblada calle de Magnolia volvieron a dirigir sus miradas de ojos cafés hacia adelante para poder presenciar como hacia ella volvían a acercarse los dos hombres de la familia Dragneel. Y el Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación que estaba entre ellos, cargaba en su mano derecha una pequeña caja de cristal que parecía poseer en su interior lo que parecía ser un pequeño pedazo de tela.
-¿Eh? ¿Tsuna? ¿Natsu-san? ¿Acaso pasa algo?- Preguntaba Serena confusa al ver de regreso a los dos pelirosas.
-S-Si…es que olvido darte algo- Explicaba Natsu levemente cansado.
-¿Dame algo? ¿Usted a mí?- Reacciono la demonio de Zeref con bastante confusión y sorpresa.
-¡Si! ¡Buscar esto fue uno de los asuntos que tenía que resolver antes de irme de Magnolia! ¡Tómalo! ¡Esto sin duda te dará las respuestas que buscas, Serena!- Decía Natsu mientras dirigía aquella caja de cristal hacia la joven de largos cabellos negros.
-S-Si…Gracias, Natsu-san…creo- Respondió Serena con confusión.
-¿Una caja de cristal…con un pedazo de tela dentro?- Dijo Sena con confusión al ver ese extraño objeto ahora en manos de su doble de Earthland.
-¡¿Regalándole cosas extrañar a una chica adolecente?! ¡Eres un maldito degenerado pervertido, maldito viejo! ¡Le voy a decir a mi mama!- Gritaba Tsuna bastante molesto.
-¡No digas cosas que pueden malinterpretarse! ¡Maldicion, ya cállate y vámonos, Tsuna!- Contesto de igual manera el pelirosa mayor.
Tras entregarle ese extraño objeto a la joven que desconocía que era un demonio de Zeref, el mago de clase SS de Fairy Tail se dio la vuelta y nuevamente comenzó a alejarse de aquella calle y cuando su hijo mayor estaba a punto de seguirlo, este repentinamente sintió como algo lo retenía. Volteando su mirada, aquel joven de puntiagudos cabellos rosados observo con sus filosos ojos marrones como la larga y vacía manga derecha de su chaleco que era usada para cubrir la falta de su brazo, ahora era sujetada levemente por las manos de una bella joven de largos cabellos negros y con unos ojos cafés que parecían querer liberar lágrimas.
-¿Serena?- Reaccionaba Tsuna con leve confusión y sorpresa.
-Tsuna…yo…- Hablaba Serena con un tono triste para luego tratar de aparentar una sonrisa-… ¡En serio, te estaré esperando! ¡A ti y a todos los demás! ¡Y…Mas vale que hagas más fuerte, ¿Entiendes?!-
-¡Si! ¡Puedes contar con eso! ¡Después de todo, ya estoy más que encendido!- Respondió Tsuna mostrando una gran sonrisa.
Observando aquella resplandeciente y cálida sonrisa con unos ojos llenos tanto de alegría como de tristeza, Serena soltó de sus manos la larga manga derecha del chaleco de ese Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación, permitiendo que este avanzara hasta lograr posicionarse al lado de del Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación que era su padre y luego ambos avanzaban juntos hacia la misma dirección.
-Oye, viejo, ¿Qué fue lo que le diste a Serena?- Preguntaba Tsuna con interés.
-Hmp…para poder ahorrarme explicaciones, digamos que le di una llave- Respondió Natsu con una leve sonrisa.
-¿Una llave?- Repetía el joven mago de fuego confuso.
-Si. Es una llave que abrirá las puertas de todas las respuestas que ella quiere y mucho más. Aunque solo si ella descubre cómo. Pero dejando ese asunto para más tarde, ¿Es verdad que estás listo para volverte más fuerte, Tsuna?- Preguntaba el adulto mago de fuego seriamente.
-No se trata de si estoy listo no, o si quiero o no- Hablaba un serio Tsuna- Yo debo hacerme más fuerte…con tu ayuda, papa. Para derrotarte a ti, a ese bastardo de la máscara y a cualquier otro que se meta en mi camino. Pero sobre todo…-
Con un fuerte viento agitando sus cabellos y rosando sus pieles, cada uno de los jóvenes magos de la cuarta generación de Fairy Tail avanzaban hacia sus respectivos destinos afuera de Magnolia con el fin de volverse más fuertes. Mientras avanzaban junto con sus padres o acompañantes; Tsuna Dragneel, Lucia Dragneel, Marcus Strauss Dreyar, Alicia Scarlet, Raine Loxar Fullbuster, Ryos Redfox, Sonia Strauss, Roku e incluso Serena Axel que se quedaba en Magnolia, solo poseían un pensamiento que duraría en sus cabezas el resto de ese año y ese era…
-¡…Para Proteger Todos!-
…Las jóvenes hadas agitan sus alas hacia adelante…
Continuara…
Hola, amigos.
Lamento no haber publicado el martes anterior, pero como dije en el capítulo anterior, ya empecé clases y estuve ocupado y no pude escribir el capítulo. En cualquier caso, espero que lo hayan disfrutado.
Matane.
