Fairy Tail: Una Aventura Eterna

Tercer Arco

Capítulo 6/79: ¡Progresando!

El primer día de un nuevo año, los magos de Fairy Tail se encontraron con la llamada Serena Dragneel de otro mundo llamado Helland, al igual que todas las ciudades del Reino de Fiore fueron testigos de una declaración de guerra dentro de un año y por parte de ese otro mundo, que fue propinada por su Emperador y líder del ejército de magos, Spriggan Tail. Y luego de que esa declaración terminara; Tsuna, Marcus y Alicia se presentaron en frente del Emperador y dos de sus doce generales, solo para terminar perdiendo miserablemente con severas heridas.

Tras haber sido rescatados por sus compañeros y familia y tras haber pasado en coma por más de una semana completa; Tsuna, Marcus y Alicia despertaron en la enfermería de su gremio para encontrarse con la preocupación de sus familiares y amigos, la petición de la Reina Hisui a todos los magos de Fiore, y sobre todo, con el regreso de Natsu Dragneel al gremio. Natsu le había propuesto que fuera de viaje con él para así poder entrenarlo durante todo ese año a lo cual Tsuna acepto.

Tras unos días, todos los jóvenes magos de Fairy Tail empezaron sus viajes para prepararse para la guerra dentro de un año contra Spriggan Tail. Tsuna se fue con su padre, Lucia con su madre; Marcus, Alicia, Ryos, Sonia y Raine se fueron con sus respectivas familias, Roku se fue a entrenar por su cuenta, y Serena fue la única de su generación que se quedó en Magnolia. Pero fueran donde fueran o estuvieran con quien estuvieran, cada uno de ellos se volvería más fuerte para proteger sus queridos amigos…

...Continuación…

Oye, viejo, ¿Qué fue lo que le diste a Serena?- Preguntaba Tsuna con interés.

-Hmp…para poder ahorrarme explicaciones, digamos que le di una llave- Respondió Natsu con una leve sonrisa.

-¿Una llave?- Repetía el joven mago de fuego confuso.

-Si. Es una llave que abrirá las puertas de todas las respuestas que ella quiere y mucho más. Aunque solo si ella descubre cómo. Pero dejando ese asunto para más tarde, ¿Es verdad que estás listo para volverte más fuerte, Tsuna?- Preguntaba el adulto mago de fuego seriamente.

-No se trata de si estoy listo no, o si quiero o no- Hablaba un serio Tsuna- Yo debo hacerme más fuerte…con tu ayuda, papa. Para derrotarte a ti, a ese bastardo de la máscara y a cualquier otro que se meta en mi camino. Pero sobre todo…-

Con un fuerte viento agitando sus cabellos y rosando sus pieles, cada uno de los jóvenes magos de la cuarta generación de Fairy Tail avanzaban hacia sus respectivos destinos afuera de Magnolia con el fin de volverse más fuertes. Mientras avanzaban junto con sus padres o acompañantes; Tsuna Dragneel, Lucia Dragneel, Marcus Strauss Dreyar, Alicia Scarlet, Raine Loxar Fullbuster, Ryos Redfox, Sonia Strauss, Roku e incluso Serena Axel que se quedaba en Magnolia, solo poseían un pensamiento que duraría en sus cabezas el resto de ese año y ese era…

-¡…Para Proteger Todos!-

Varios días después…

-…Eso fue lo que pensaba- Pensaba un disgustado Tsuna.

En medio de una cantidad incontable de árboles, lianas y arbustos que formaban parte de un extenso bosque que se encontraba en alguna parte desconocida del basto Reino de Fiore, se encontraban dos seres. Dos hombres, un adulto y un joven adolescente, ambos de puntiagudos cabelleras rosadas, filosos ojos marrones y con la marca roja de Fairy Tail en sus respectivos hombros derechos se encontraban rodeando una gran fogata que poseía a sus lados dos grandes pedazos de carne quemada y que estaban atravesados por palos clavados en el suelo.

Sentados en el suelo terroso de ese bosque, el hombre adulto de cabellos rosados miraba con lujuria a aquella carne que se cocinaba en esa pequeña fogata. Mientras que el joven de cabellos rosados, que solo poseía un brazo y que estaba sentado al lado opuesto de esa fogata que cocinaba dos grandes pedazos de carne, mantenía en su rostro una expresión de alguien nada complacido y con un enojo que aumentaba a cada segundo.

-Ya parece que falta poco para que esta carne quede cocinada a la perfección. Tu también puedes sentirlo, ¿Verdad, Tsuna?- Comentaba un hambriento Natsu con baba saliendo a montones de su boca.

-Sí, puedo sentirlo… ¡Espera, no trates de distraerme con la comida y explícate de una desgraciada vez, maldito viejo! ¡¿Este es el maldito entrenamiento a que te referías?! ¡No bromees! ¡Hace más de una semana que salimos de Magnolia y todo lo que hemos hecho ha sido caminar, cazar y luchar contra animales, comer y dormir! ¡Literalmente es todo lo que hago todos los días en Magnolia y lo peor es que no hemos entrenado para nada ni una vez en este viaje!- Gritaba un furioso Tsuna.

-Vamos, cálmate, Tsuna. Recuerda que te dije que nosotros necesitamos un lugar totalmente despejado para así poder entrenar con todo nuestro poder. Sin mencionar que tus heridas todavía necesitan recuperarse un poco más- Respondió tranquilamente el pelirosa adulto.

-¡Mis heridas ya están completamente curadas…Auch!- Dijo Tsuna para luego doblegarse por un repentino dolor.

-Con que curadas, eh…- Comentaba Natsu al ver esa reacción del joven.

-¡A-Además, durante todos estos días que hemos viajado hemos pasados varios lugares que servirían para entrenar, así que dime, ¿Por qué rayos no lo usamos y comenzamos el entrenamiento, maldito viejo?!- Preguntaba enojadamente el joven de un brazo.

-Lo lamento, pero ninguno de esos lugares de los que hablas sirve, Tsuna. Para poder entrenarte perfectamente, necesitamos un lugar que un lugar que no se destruya tan fácilmente y que este alejado bastantes kilómetros de cualquier pueblo, ciudad, bosque lleno de animales y plantas o cualquiera que pudiera salir herido- Explicaba Natsu seriamente.

-Pero, ¿Quién sabe cuánto tiempo nos costara encontrar un lugar tan conveniente como ese, viejo? No podemos perder tiempo. Se acerca una guerra. Y tú mismo dijiste que tengo que hacerme más fuerte para proteger a todos- Decía un serio joven pelirosado.

-No te preocupes tanto. Durante todos estos días, yo nos he estado llevando a cierto lugar que conozco y que ahora solo está a un par de horas. Ese lugar será perfecto para tu entrenamiento y también podrás conocer a cierta persona- Dijo Natsu sonriente.

-¿Cierta persona? ¿Quién es?- Preguntaba Tsuna confuso.

-Es una sorpresa. Por el momento, vamos a comer, la carne ya se cocinó suficiente. O no me digas que todo esa ira te quito el apetito. Si quieres yo puedo comerme tu parte- Comentaba el pelirosa adulto tomando aquellos dos grandes pedazos de carne perfectamente asada en la fogata.

-¡Por supuesto que no! ¡Yo fui quien cazo a este cerdo después de todo! ¡Dámelo!- Exclamo el joven pelirosa tomando uno de los pedazos de carne y comenzando a comer al igual que su padre, pero mientras masticaba él pensaba-…Maldición, cuando acepte venir con mi viejo de viaje, no pensé que sería así. Debería estar entrenando como loco en estos momentos, no comiendo carne…aunque creo que puedo hacer los dos al mismo tiempo-

-…Si quieres empezar a entrenar ahora, ¿Por qué simplemente no atacas a tu padre en este mismo momento? Seguramente si lo fuerzas, el eventualmente tendrá que luchar- Dijo repentinamente una extraña voz dentro de la cabeza de Tsuna y que se parecía mucho a la suya, lo cual lo sorprendió bastante.

-¡¿Eh?!...¡Esta molesta voz dentro de mi cabeza… ¿Bizarro?!- Pensaba Tsuna sorprendido mientras comía lo cual sorprendió y confundió levemente a su padre al otro lado de la fogata.

-¿Qué pasa con esa expresión de sorpresa, Tsuna? ¿Acaso te olvidaste tan rápido de aquel con el que compartes este cuerpo tuyo y el que te permite usar tu Devil Dragon Force? Eso me ofende- Dijo la otra personalidad en el cuerpo de Tsuna que se había sido nombrada Bizarro.

-Bueno, me sorprende escuchar tu molesta voz dentro de mi cabeza ya que desde lo de Spriggan Tail no habías hablado para nada. Incluso llegue a pensar que habías desaparecido, aunque no es que me hubiera molestado- Respondió Tsuna en pensamientos mientras seguía comiendo tranquilamente.

-Como siempre tan grosero conmigo. Bueno, da igual, pero digamos que no es que hubiera querido hablar contigo, sino que no podía. Es como si yo hubiera estado inconsciente estos últimos días. Tal vez por el grave daño que sufrió tu cuerpo o algo así. Y ahora que estamos hablando de tus heridas, ¿Estás conmigo, Tsuna? Después de todo, yo fui quien controlo tu cuerpo para atacar al líder de Spriggan Tail, lo que significa que la perdida de tu brazo es mi culpa- Decía Bizarro en un tono bastante tranquilo.

-Ah, sobre eso…simplemente olvídalo. Aunque tú no estuvieras controlando mi cuerpo, posiblemente yo también me hubiera lanzado a atacar a ese bastardo enmascarado sin pensarlo dos veces y la cosa hubiera terminado igual. Además…este será un buen recuerdo…de que tengo que volverme más fuerte- Pensaba un serio pelirosado.

-Ya veo. Bueno, es tu cuerpo, así que decóralo como se te dé la gana. Pero sobre volverte más fuerte… ¿Estás seguro de eso, Tsuna?- Hablaba Bizarro en la mente del joven pelirosado-…Puede que no tenga que recordártelo, pero el ethernano de Acnologia sigue creciendo dentro de tu cuerpo. Es posible que si tú te haces más fuerte, ese ethernano crezca más rápido y puede que te pase lo mismo que paso cuando luchabas contra Calm…o Zero o como sea que se llamaba ese tipo. Tú sabes cuándo te volviste una clase de monstruo con escamas y llamas negras muy parecido a Acnologia. Si eso vuelve a pasar, el poder mágico ni de Rin ni el de Serena estará ahí para ayudarte a recuperar el control y puede…que te conviertas en un nuevo Acnologia-

-Si…Lo sé. Pero si algo como eso me vuelve a pasar, sé que el maldito de mi viejo hará algo para regresarme a la normalidad…o detenerme de lastimar a alguien- Pensaba un serio Tsuna observando fijamente a su padre, lo cual repentinamente lo miro también.

-Oye, Tsuna, ¿Qué te pasa? Casi no estas comiendo y además me estas mirando de una manera algo escalofriante. ¿Acaso quieres decirme algo?- Preguntaba Natsu con confusión al ver la seria mirada de su hijo.

-¡¿Ah?! ¡N-No es nada! ¡Debe ser tu imaginación! ¡Vamos, come rápido para que podamos ir a ese lugar al que dijiste y comencemos el entrenamiento de una vez, maldito viejo!- Dijo un nervioso Tsuna comenzando a dar grandes mordiscos a su carne.

-…- Se quedaba el mago de clase SS en silencio mientras observaba seriamente a su hijo.

-Y hablando tanto de entrenamiento, eso me recuerda, ¿Cómo le ira a todos los demás? ¿Su entrenamiento estará progresando bien? ¿Ellos se estarán haciendo más fuertes?- Se preguntaba un Tsuna interesado.

Sin haber forma de responder su pregunta, el Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación siguió comiendo para luego avanzando con el Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación hacia aquel lugar en donde su entrenamiento comenzaría. Pero mientras los dos hombres de la familia Dragneel viajaban juntos, varios otros miembros de Fairy Tail se encontraban dispersados por distintos lugares del extenso Reino de Fiore.

En otro lugar…

En medio de una zona terrosa que se encontraba entre unos verdosos bosques con varias montañas a los alrededores y que pertenecía a los terrenos del Reino de Fiore; se podía escuchar los fuertes sonidos de destructivos y múltiples choques y temblores, se podía presenciar como varias grandes chispas eléctricas aparecían y desaparecían una y otra vez por aquellos alrededores y también se observaba como todos los animales que rodeaban esa zona corrían o volaban en la dirección opuesta de la provenían esos sonidos de choques y relampagueantes chispas.

Mientras más avanzaban los segundos, los sonidos de choques se escuchaban cada vez más fuerte y las numerosas chispas eléctricas que aparecían y desaparecían por los aires de esa zona se volvían cada vez más rápidas. Eso hasta que repentinamente un rayo golpeo fuertemente el terroso suelo de esa zona, levantando así una enorme nube de polvo, la cual más tarde se despejaba con las brisas del viento.

Pero con esa gran nube de polvo despejándose rápidamente, se presenció que en aquel pequeño cráter que había causado el impacto de ese enorme rayo se encontraba cierta persona arrodillada debido al cansancio. Esa persona era un joven adolecente que aparte de poseer desordenados cabellos albinos, filosos ojos azules y la marca de Fairy Tail en su cuello, poseía unas ropas bastante rasgadas y numerosas heridas como cortes, rasguños y moretones en todo su cuerpo que liberaban leves cantidades de sangre, sin mencionar varias marcas de quemaduras que parecían estar en su piel por bastante tiempo.

-Ah…Ah…M-Maldición…no logro darle ni un simple golpe…- Pensaba ese joven albino con gran cansancio expresado a través de su notable respiración pesada.

-¡No tienes tiempo de relajarte, Marcus!- Exclamo una repentina voz masculina.

Al escuchar claramente esa fiera voz, Marcus abrió sus ojos azules con gran sorpresa y aunque estaba bastante mal herido, inmediatamente cubrió todo su cuerpo con feroces rayos y luego dio un salto de gran distancia y velocidad hacia atrás. Y haciendo eso, el joven albino logro apenas esquivar una colosal y destructiva marea de brutales rayos que salieron repentinamente de los nublados cielos e impactaron en la zona del suelo en donde él estaba antes, creando así una extensa destrucción y grandes nubes de polvo.

Tras retroceder lo suficiente, Marcus se detuvo y apunto sus filosos ojos azules hacia la zona en donde esos colosales rayos habían caído desde el cielo. Luego de que las densas nubes de polvo se dispersaran con el viento, se presenció que en la zona del fracturado suelo en donde había impactado ese potente relámpago, ahora se encontraba parado con firmeza e imponencia y con sus musculosos brazos cruzados; un serio hombre de cabellos rubios, ojos verdosos, una cicatriz atravesando su ojo derecho y con su cuerpo liberando una poderoso aura y relámpagos de colores dorados.

-Esta vez lograste esquivarme. Parece que estas mejorando, al menos en escapar- Comento un imponente y poderoso Laxus.

-¡Tch! ¡Mi papa en realidad no se está conteniendo nada…!- Pensó un frustrado Marcus mientras miraba a su progenitor a la distancia.

-¡¿Qué pasa, Marcus?! ¡Te estoy dando una oportunidad! ¡Atácame! ¡Con todo lo que tengas!- Exclamo un serio Laxus.

-¡No tienes que decírmelo!- Respondió Marcus igual de serio.

Con aquellas serias palabras, el joven Dragon Slayer de Rayo de la Cuarta Generación inmediatamente piso firmemente el suelo con sus heridos pies al mismo tiempo que aumentaba el poder y tamaño de los rayos que recubrían su cuerpo lastimado. Haciendo esas dos cosas, Marcus luego empezó a reunir entre sus dos manos una gran cantidad de rayos y luego de que estos alcanzaran un cierto tamaño, comenzó a cambiar su forma mientras fijaba su mirada en su padre.

-¡Rairyu Hotengeki!-

Gritando fuertemente el nombre de su hechizo, el joven albino lanzo de sus manos una gran cantidad de potentes rayos dorados, los cuales adoptaron la forma de una enorme y filosa lanza mientras viajaban velozmente por los aires y con dirección hacia el imponente Laxus, el cual no se movía ni un centímetro de su posición. Y esto se debía a que cuando la enorme lanza de rayos llego a su posición, esta simplemente se dispersó para luego comenzar a formar partes de los rayos que rodeaban su musculoso cuerpo, lo cual frustro al joven albino.

-¡Se volvió a disipar tras acercarse a mi papa…Maldición!- Pensaba Marcus con gran rabia.

-Todavía te falta poder, Marcus…- Hablaba Laxus seriamente-…Al igual que mis rayos pueden lastimarte a ti, tu rayos deberían ser capaces de lastimarme a mí. Y para que eso pase, tu magia de rayos debe poseer un poder mágico parecido o más grande que el mío. Pero ahora mismo, tu poder mágico es muy bajo en comparación al mío… ¡Debes aumentarlo rápidamente, Marcus!-

-¡Es más decirlo que hacerlo!- Exclamo un nervioso Marcus al ver como su padre se lanzó hacia su posición a toda velocidad.

Al ver como el musculoso hombre rubio que era su padre se acercaba a su posición a una gran velocidad y rodeado por destructivos relámpagos dorados, el herido joven Dragon Slayer de Rayo de la Cuarta Generación aumento lo más que pudo el poder de los rayos que cubrían su cuerpo para luego pisar con gran firmeza y dar un gran un salto que lo posiciono bien alto en los aires. Y gracias a ese salto, Marcus logro esquivar el potente puño derecho de Laxus, el cual estaba revestido en feroces rayos y termino golpeando brutalmente el suelo, causando gran destrucción en este.

-¡Bien! ¡Estoy encima de mi papa! ¡Esta vez, lograre hacerle daño…!- Pensaba un serio Marcus reuniendo una gran de relámpagos entre sus manos mientras estaba suspendido en los aires.

-¡No bajes la guardia, Marcus! ¡Tú espalda esta desprotegida!-

-¡¿Eh?!- Se sorprendió el joven albino de gran manera.

Al escuchar repentinamente una voz femenina a sus espaldas y en medio del aire y a una gran altura, Marcus volteo inmediatamente su mirada de filosos ojos azules hacia atrás de él, solo para terminar sorprendido y asustado al ver como detrás de él se encontraba una mujer adulta de largos cabellos albinos, ojos azules y con una apariencia demoniaca provocada por el hechizo de Take Over llamado Satan Soul. Y esa mujer que también poseía la marca de Fairy Tail, se encontraba con sus dos manos apuntadas a la desprotegida espalda de Marcus al mismo tiempo que reunía una oscura energía entre ellas.

-¡Demonic Blaster!-

Gritando ferozmente esas palabras, la mujer albina que era conocida como Mirajane "La Demonio" disparo de sus manos una enorme ráfaga de energía mágica oscura que impacto en forma de una de una gran explosión en la espalda desprotegida de Marcus en medio del aire y lo obligo a caer veloz y violentamente hacia abajo hasta que se estrelló con brutal fuerza en el terroso suelo de aquella zona y volvió a estar encerrado en una densa nube de polvo.

Con esa nube de polvo a su alrededor despejándose poco a poco, Marcus nuevamente procedió a ponerse de pie con gran dificultad debido a todas aquellas prominentes y sangrantes heridas en distintas partes de su cuerpo. Y estando de pie, el joven albino observaba al Dragon Slayer de Rayo de la Primera Generación que era su padre y a la usuario de Satan Soul que era su madre, fijamente mientras estaban parados lado a lado a unos metros de distancia de su posición. Y observándolos, Marcus increíblemente mostro una leve sonrisa a pesar de su situación.

-He estado con ellos desde mi nacimiento, pero siento que este es la primera vez los veo realmente…dos de los magos más fuertes de Fairy Tail…Laxus Dreyar y Mirajane Strauss…Si logro darles al menos un solo golpe…yo… ¡Seré mucho más fuerte!- Pensaba un determinado Marcus volviendo a lanzarse hacia sus oponentes con una sonrisa de determinación en su rostro.

En otro lugar…

En el centro de otro de los boscosos y montañosos terrenos del amplio Reino de Fiore, se podía presenciar cómo se encontraba de solitariamente una mujer adulta firmemente de pie. Esa mujer que poseía la marca azul de Fairy Tail en su brazo izquierdo y vestía con una falda azul, botas y las partes superiores de una armadura, mantenía sus ojos marrones completamente cerrados mientras el fuerte viento de esa zona agitaba sus largos cabellos escarlatas.

Ese extraño escenario por varios segundos hasta que repentinamente, esa mujer que era conocida como "Titania" repentinamente abrió su mano derecha cubierta con un guante de acero y en una milésima de segundo, la levanto sobre su cabeza al mismo tiempo que invocaba algo en ella con su magia de re-equipar. Haciendo eso, la llamada Erza Scarlet logro bloquear con una simple espada de madera el fuerte y veloz golpe propinado por el filoso filo de una espada de acero que se encontraba sujetada entre las manos de una joven adolecente que había aparecido de repente en el aire.

Esa joven de ojos marrones, cabello escarlata con un mechón azul, con la marca de Fairy Tail en su pierna derecha, ropas rasgadas y un cuerpo lleno de heridas y cansancio, al ver como el ataque de su filosa espada de acero hacia la séptima maestra de Fairy Tail fue detenido por el filo de una simple espada de madera, ella sin duda fue invadida por la frustración, pero no dejo que eso la conquistara. Llena de determinación, esa joven espadachín siguió desapareciendo y reapareciendo en distintos lugares alrededor de la llamada Titania para seguir lanzando frenéticos y poderosos ataques con la espada que portaba entre sus bellas pero firmes manos.

Pero sin siquiera abrir sus ojos, moverse de su posición en aquel terroso suelo o usar otra parte de su cuerpo aparte del brazo y mano derecha que sujetaban una simple espada de madera; la séptima maestra de Fairy Tail seguía bloqueando cada uno de los ataques de la joven que poseía un gran parecido con ella con extrema facilidad hasta que de repente le clavo un fuerte golpe en su estómago desprotegido con la parte baja de su espada de madera, obligando a esta a escupir varias gotas de sangre y luego a salir volando en la dirección contraria.

Volando por los aires por varios segundos para luego caer al rocoso suelo de aquella zona y rodar bruscamente, la joven de largos cabellos escarlatas y un mechón azul rápidamente clavo el filo metálico de su espada en el suelo para lograr detener su avanzar con algo de dificultad para después volver a ponerse de pie e inmediatamente ponerse en guardia y apuntar su mirada hacia su oponente a varios metros de distancia, y la cual abrió finalmente sus ojos mostrando así una seria mirada a la joven que era su hija.

-Todavía no has lograrme darme ni un solo golpe, Alicia. Y eso que me he contenido de una gran manera contra ti. Si sigues a este paso, no creo que logres estar lista para lo que ocurrirá dentro de un año- Comentaba una seria Erza.

-Con que conteniendo de una gran manera, ¿Eh?...No la llaman Titania por nada. Mi madre es realmente increíble, aunque ya yo lo sabía…- Pensaba una cansada y lastimada Alicia-…A pesar de que usa una simple espada de madera, no ha usado ninguna de sus armaduras, no se ha movido de su posición ni un solo milímetro y cierra los ojos cada vez que la ataco, no he sido capaz de golpearla o rosarla ni una sola vez. Tanto su ataque como su defensa es tan perfectamente balanceados, y sus movimientos, aunque sean los de un solo brazo, son ejecutados de una manera tanto fuerte como hermosa…la Reina de las Hadas…ese apodo le queda perfecto a mi madre. Pero luego de todos estos días que han pasado, creo que por fin me estoy acostumbrado a su velocidad…si yo me muevo solamente un poco más rápido…tal vez pueda traspasar su defensa y rosarla al menos…¡Aquí voy!-

Con ese claro plan grabado en su cabeza, Alicia comenzó a correr velozmente hacia su madre, la cual no apartaba una seria mirada de su hija. Con cada nanosegundo que pasaba, la hija de la séptima maestra de Fairy Tail aumentaba la velocidad con la que se movían sus heridas pero fuertes piernas al mismo tiempo que comenzaba a cubrir todo su cuerpo juvenil con una brillante luz dorada.

-¡Meteor!-

Gritando fuertemente el nombre de su hechizo de magia de cuerpo celestial, una Alicia cubierta en una dorada luz se dirigió hacia su madre con una velocidad mucho mayor a todas las veces anteriores a las que había atacado. Pero justamente antes de que su filosa espada pudiera acercarse a la adulta peliescarlata, el lado izquierdo del lastimado torso de Alicia fue víctima del brutal impacto de una pierna que pertenecía a un ser que había aparecido de repente a su lado y que también se encontraba rodeado por una brillando luz dorada.

Luego de nuevamente volar violentamente por los aires hasta caer y rodar brutalmente en el rocoso suelo de aquella zona hasta eventualmente detenerse con la ayuda de su espada; Alicia inmediatamente se puso de pie mientras restablecía su guardia y observo a quien la había atacado tan repentinamente. Esa persona era un serio hombre adulto de cabellos azules, ojos marrones, un peculiar tatuaje atravesando su ojo derecho y vistiendo con ropas que usuaria un miembro del consejo mágico, pero en tonos oscuros y verdosos.

-Ese fue un buen ataque, Alicia. Combinando tú propia velocidad con la velocidad de Meteor tal vez hubieras tenido de rosar el cabello de tu madre con tu espada, pero centrándote demasiado en atacar, bajaste demasiado tu defensa. Sera mejor que arregles eso antes de volver a intentar algo así, ya que la próxima vez que te ataque, no pienso contenerme tanto- Dijo un serio Jellal con una leve sonrisa.

-Con que también conteniéndose…Mi padre tampoco se queda atrás…Es casi tan fuerte como mi madre…pero yo… ¡Tampoco me quedare atrás!- Pensaba una determinada Alicia gritando con furia mientras volvía a avanzar hacia sus oponentes con su espada firmemente sujetada entre sus manos.

En otro lugar…

En una zona llena numerosas y altas montañas rodeadas completamente por fuertes vientos e incontables toneladas de nieve que caía furiosamente de las nublosas y densas nubes que cubrían gran parte de esa zona del cielo de Magnolia, se podía presenciar cómo se encontraban tres seres que poseían la marca de Fairy Tail en distintas zonas de su cuerpo, pero en colores azules. Una de esas personas era una joven adolecente de largos cabellos y ojos azul oscuro, vestida con un largo vestido-abrigo azul un poco rasgado y otras prendas que combinaban, y que se encontraba llena de sudor mientras respiraba cansadamente y yacía arrodillada en aquel suelo lleno de nieve y azotado por fuertes vientos.

Y en frente de esa joven de cabellos azules, se encontraba firmemente de pie un hombre adulto de cortos y puntiagudos cabellos y ojos color negro que no se encontraba vistiendo nada más que unos boxers negros. Y a unos pocos metros de esos dos, se encontraba observándolos tranquila y seriamente una mujer adulta de largos cabellos azules, unos ojos negros, y vestida con un largo vestido-abrigo azul y otras prendas que combinaban con este.

-Ah…Ah…- Respiraba Raine con gran cansancio mientras yacía arrodillada en aquel suelo nevado y azotado por fuertes vientos.

-¿Qué te pasa, Raine? ¿Ya estas cansada tras haber creado unas cuentas cosas con tu magia?- Preguntaba Gray arrodillándose para estar a la altura de su hija.

-¿"Unas cuentas"? Eso es cruel, papa. R-Raine jamás había creado tantos objetos de hielo en tan poco tiempo…yo todavía no estoy a tu nivel…- Respondía con cansancio la joven maga de hielo.

-Gray-sama, tal vez debamos tomar un pequeño descanso para que Raine pueda recuperarse y entrenar mejor con usted. Recuerde que ella acaba de terminar entrenar la magia de agua de Juvia y no le queda mucho poder mágico- Dijo la adulta peliazul observando a esos magos de hielo que eran su esposo e hija respectivamente.

-Si. Tal vez sea una buena idea…- Respondió un serio Gray mientras en realidad pensaba-…Esto es malo. Si el entrenamiento de Raine sigue a este ritmo tan lento, tal vez su poder mágico no aumento lo suficiente para que yo pueda darle eso…-

-Parece que ustedes también tuvieran la idea de venir a estas montañas a entrenar. Bueno, ya lo imaginaba-

Al escuchar repentinamente una voz masculina, los tres miembros de la familia Loxar-Fullbuster voltearon sus respectivas miradas hacia la dirección de donde esta provenía. Al hacer eso, los tres pudieron ver como un par de siluetas humanas atravesaban los fuertes vientos decorados con incontables copos de nieve para acercarse a ellos. Poco a poco, se revelo que esos seres que se acercaban eran dos hombres, un joven adolecente y un adulto.

El adulto poseía un corto cabello blanco que acaba en punta, unos ojos negros filosos y que vestía una túnica azul claro hasta la cintura, unos pantalones anchos de color azul oscuro, botas de color gris y aunque no se podía ver, el poseía la marca de Lamia Scale en su pectoral derecho y en color azul. Mientras que el joven adolecente que estaba al lado de ese hombre poseía un gran parecido con este, un cabello corto, blanco y que terminaba en punta y unos filosos ojos de color verde.

Y su vestimenta estaba basada en una camisa negra de mangas largas, unos jeans azules, unas botas grises y también poseía la marca de Lamia Scale en color verde y en su antebrazo derecho. Al ver a esos dos magos de Fairy Tail e usuarios de la magia de creación de hielo en aquellas montañas nevadas en donde ellos también se encontraban; Gray, Juvia y sobre todo, Raine se sorprendieron.

-¡Lyon!- Actuó Gray sorprendido al ver a su hermano discípulo.

-Leo-kun…- Actual Raine de igual manera al ver el joven que se le había confesado dos meses atrás durante una peligrosa misión.

-Raine-san…- Murmuro el joven peliblanco al ver a la joven de cabellos azules oscuros, la cual al notar esa mirada inmediatamente desvió la suya mientras sus mejillas se sonrojaban levemente, provocando que el también la desviara con tristeza.

-¿Qué estás haciendo Leo-kun y usted aquí, Lyon-sama?- Preguntaba Juvia con confusión al ver a los dos peliblancos.

-Ha entrenar al igual que todos ustedes, Juvia. Los magos de Fairy Tail no son los únicos que se tomaron un descanso de las misiones habituales de su gremio para prepararse para la guerra contra la gente de este otro mundo. Los magos de Lamia Scale y muchos otros gremios de Fiore han decido fortalecerse para proteger nuestro querido reino y a sus habitantes- Explicaba Lyon con una leve sonrisa.

-Ya entiendo. Y, ¿Vinieron aquí a entrenar con nosotros?- Preguntaba Gray con interés.

-Tal vez en otro momento. Yo tengo planeado un entrenamiento perfecto para Leo y para mí, por lo que usaremos el otro lado de las montañas para no molestarlos a ustedes y espero que ustedes hagan lo mismo- Respondió el mago de adulto de Lamia Scale.

-¿Y que hay con Ur? ¿Acaso no vino con ustedes?- Preguntaba Juvia al no ver a la hermana gemela del joven mago de hielo de Lamia Scale.

-Ur fue a entrenar junto con su madre a alguna parte. Meredy es la única que puede ayudarla a mejorar tanto su magia sensorial como su magia de arca de tiempo. Ahora si no les importa, nos iremos a empezar nuestro entrenamiento- Explico el hombre de cabellos blancos.

-Si. Buena Suerte- Dijeron tanto Gray como Juvia ahí presentes.

-Vamos, Leo- Dijo un serio Lyon dándose la vuelta y alejándose de aquella zona en donde yacían esos tres magos de Fairy Tail.

-Si. Nos vemos, Gray-san, Juvia-san…y Raine-san…- Hablaba Leo fijando más que nada en la joven de cabellos azules oscuros ahí presentes-…Usted…todavía tiene muchas cosas que pensar, ¿Verdad?-

Luego de que el joven mago de hielo de Lamia Scale dijera esas palabras, el simplemente se dio la vuelta y comenzó a seguir los pasos de su padre, mientras que la joven maga de hielo de Fairy Tail a la que le había hablado y que seguía tirada en aquel suelo decorado con toneladas de nieve y fuertes vientos llenos de copos simplemente se quedó en silencio mientras mantenía con dirección hacia abajo, una mirada llena de tristeza y confusión en sus ojos de color azul y apretaba sus puños en nieve con el mismo sentimiento.

-Bueno, supongo que nosotros vamos a tomar un descanso. Vamos, Raine- Dijo Gray caminando hacia su esposa.

-Papa…Raine cambio de opinión… ¿Podríamos seguir entrenando?- Preguntaba la peliazul oscuro repentinamente mientras se ponía de pie.

-¿Eh? ¿Pero no estabas cansada?- Preguntaba Gray con algo de sorpresa.

-No…Raine ya está bien… ¡Sigamos entrenando, por favor!- Exclamo la joven maga de hielo mientras se preparaba sus manos para crear algo con su magia pero en realidad pensaba-…Ahora mismo, el corazón de Raine se encuentra confuso…no diferencia entre el amor y la amistad…pero aun así, hay una cosa que está clara…ya sea Tsuna-sama o Leo-kun…Raine los protegerá…y para eso no puedo estar pensando en los problemas de amor de una chica normal…Raine…¡Debe ser más fuerte!-

En otro lugar…

Al lado este del amplio Reino de Fiore, se encontraba una solitaria pero hermosa playa que era bañada por los brillantes rayos del sol. Y mientras las azules olas del mar se agitaban y el fresco viento movía las hojas de las palmeras, en una completamente vacía habitación que pertenecía a una gran cabaña de madera que estaba posada en la arena de aquella playa, se encontraba una en una posición de meditación, una joven de 13 años de edad que vestía con ropas normales para alguien de su edad y que portaba varias llaves doradas en su cinturón.

Estando sentada en el suelo de madera de aquella vacía habitación, esa joven que portaba la marca amarilla de Fairy Tail en su mano derecha inhalaba y exhalaba lenta y concentradamente mientras sus ojos marrones se mantenían completamente cerrados y sus largos cabellos rubios se agitaban levemente con las brisas del viento que entraban por las ventanas. Pero luego de varios minutos manteniéndose así, esa joven rubia luego simplemente soltó un gran suspiro y luego se acostó relajadamente en el suelo de madera.

-Ah, que cansancio y aburrimiento…mantenerme tranquila y concentrada no es lo mismo…Seguramente eso es culpa de mi papa…me pregunto que estarán haciendo mi hermano y el en estos momentos…Extraño a mi hermano y a todos los demás…- Pensaba aquella joven maga celestial.

-Lucia, ¿Cómo te va con la meditación?- Preguntaba una cierta voz femenina que se escuchaba a través de la puerta de aquella habitación.

Al escuchar repentinamente aquella voz, la joven maga de Fairy Tail inmediatamente volvía a su posición de meditación y fingía que no había parado al mismo tiempo que la puerta de esa vacía habitación empezaba a abrirse. Y esa persona que entraba era una mujer adulta que poseía el mismo cabello y ojos que la joven que ya se encontraba en aquella habitación, sin mencionar que también poseía un gran parecido con esta.

-Ah, mama. La meditación va bien. Pero, ¿Puedo tomarme un pequeño descanso?- Preguntaba Lucia luego de responder la pregunta de su madre.

-Por supuesto. Pero primero dime, ¿Cómo se sentía el suelo cuando te acostaste en él hace unos segundos?- Respondió una sonriente Lucy con una pregunta.

-Se sintió bastante cómodo, aunque sería mejor si tuvieron una cobija o algo as…Ah, ¿Te diste cuenta?- Reacciono la pequeña rubia con llena de nerviosismo.

-Lucia, deberías aprender a quejarte en voz baja para que las personas del otro lado de la puerta no te escuchen- Comentaba Lucy entre risas.

-Lo siento mucho, mama, pero a mi cuesta bastante concentrarme cuando estoy en una playa en la que puedo jugar un montón. Sin mencionar que estar quieta no es lo mío…- Dijo Lucia volviendo a acostarse en el suelo de madera.

-Eso sin duda lo sacaste de tu padre, pero no hay opción, Lucia. Tú también debes hacerte más fuerte. Y el primer paso para eso es aumentar tu poder mágico para que puedas invocar más espíritus, y la mejor manera de que logres eso es la meditación en lugares de gran abundancia de ethernano y llenos de tranquilidad como este- Explicaba la adulta maga celestial.

-Sí, sí. Por cierto, ¿Y Happy?- Preguntaba la rubia al notar la ausencia del exceed.

-Está nadando para ver si logra a más de 50 peces en menos de una hora. Según el ese es su propio "entrenamiento"- Respondió la adulta rubia recordando con una gota de sudor bajando por su cabeza.

-¿Eh? ¿Happy si puede salir a nadar? No es justo- Se quejó la pequeña rubia.

-No hay nada que hacer. Vamos, sigue meditando, Lucia. Te prometo que cuando tu poder mágico alcance el nivel necesario, te enseñare un nuevo hechizo mucho más divertido y genial que esto, así que continua- Dijo Lucy con una sonrisa mientras salía de aquella habitación.

-Si- Respondió Lucia volviendo a cerrar sus ojos y a cruzar las piernas para poder meditar, pero en realidad se mantenía pensando- ¿Un nuevo hechizo más divertido y genial que esto? Me pregunto a que se referirá mi mama-

En otro lugar…

A los bordes de una alta, ancha y picosa montaña que se encontraba en medio de uno de los tantos bosques que poseía el basto Reino de Fiore, se podía apreciar como dos seres que portaban las marcas de Fairy Tail en distintas zonas de sus cuerpos corrían a toda velocidad para subir a la sima de esta, la cual casi alcanzaba las altas nubes del cielo. Uno de esos seres era un musculoso hombre adulto de puntiagudos cabellos blancos, ojos negros y que solo vestía un par de pantalones grises.

Mientras que el otro ser era una joven adolecente de largos cabellos cafés amarrados en una cola de caballo, ojos negros y que vestía con un chaleco verde sin mangas y unos pantalones marrones. Y lo que tenían esos dos seres en común aparte de la sangre que corría por sus venas, era que ambos cargaban en sus espaldas unos gigantescos osos que sin duda sobrepasaban el tamaño de sus cuerpos, además de que varias rocas se encontraban atadas a sus manos y pies. Y mientras ambos corrían a gran velocidad por los bordes de esa alta montaña llena de numerosos obstáculos como rocas o zonas a punto de derrumbarse, ellos solamente liberaban una palabra de sus respectivas bocas.

-¡Hombre!- Gritaba Elfman fuerte y varonilmente mientras corría a toda velocidad.

-¡Hombre!- Gritaba Sonia también mientras corría, pero mucho más fuerte.

-¡HOMBRE!- Gritaba Elfman ahora mucho más fuerte que su hija mientras trataba de aumentar la velocidad de su carrera.

-¡HOMBREEEEE!- Gritaba Sonia mucho más fuerte que su padre y también aumentando la velocidad de sus piernas.

Gritando cada vez más fuerte que el anterior y moviéndose cada vez más rápido al mismo tiempo, aquellos dos seres que cargaban tanto enormes osos como pesadas rocas al parecer se habían olvidado de la presencia de una bella mujer de largos cabellos cafés y ojos negros que vestía con un corto vestido verde, que volaba con un par de alas de hada creadas por su magia y que los observaba a la distancia con un leve estado de shock en su mirada.

-Cualquiera que viera esta escena no dudaría ni por un segundo que ellos están relacionados. Van terminar derrumbando la montaña con sus gritos antes de llegar a la cima, en serio- Comentaba una sonriente Evergreen mientras observaba a sus queridos esposo e hija.

...En otro lugar…

En una verdosa zona del basto Reino de Fiore decorada por varios árboles, arbustos y un enorme lago con algunas cascadas que provenían del interior de unas cuevas, se apreciaba como dos seres chocaban fervientemente sus brazos que en esos momentos eran un par de grandes espadas de hierro decoradas con filosos dientes alrededor. Aparte de esos dos brazos transformados por parte de sus magias, se podía ver que esos dos hombres que luchaban entre si se parecían bastante entre ellos a pesar de que era obvio que uno era un adolecente y el otro un adulto.

Ambos seres poseían largos y puntiagudos cabellos negros peinados hacia atrás, varios piercings en sus distintas partes de sus respectivos rostros, cuerpos bien ejercitados y vestidos únicamente con unos pantalones blancos y marcas negras de Fairy Tail en sus respectivos hombros izquierdos. Lo único que los diferenciaba a parte de sus edades, era que el Dragon Slayer de Hierro adulto poseía unos filosos ojos rojos y el Dragon Slayer de Hierro joven poseía unos filosos ojos de color marrón rojizo.

-¡AAAAAAHHHH!- Gritaba Ryos furiosamente mientras chocaba fuertemente la enorme espada de hierro que era su brazo izquierdo con la enorme espada de hierro que era el brazo izquierdo de su padre.

-¡¿Qué pasa, Ryos?! ¡¿Esto es toda la fuerza que puedes ejercer en tus ataques?! ¡Es patético! ¡Y eso que me estoy conteniendo mucho!- Decía un sonriente Gajeel mientras blandía su espada de hierro contra la de su hijo.

-¡No me deberías subestimarme tanto, maldito viejo!- Exclamo Ryos con una sonrisa.

Gritando aquellas palabras y manteniendo la enorme espada de hierro que era su brazo izquierdo chocando firmemente con la espada de hierro de su padre, Ryos procedió a darse la vuelta velozmente al mismo tiempo que comenzaba a transformar su brazo derecho en otra enorme espada de hierro. Haciendo eso, el joven Dragon Slayer de Hierro de la Cuarta Generación logro bloquear con esa otra espada, el fuerte corte de una enorme espada roja que iba dirigida hacia él.

Y la cual era sujetada por las firmes y peludas manos de un muscular ser con forma humana pero que era perteneciente a una raza llamada Exceed, además que poseía la marca de Fairy Tail grabada en su amplia espalda, que vestía con unos pantalones blancos y que sonrió al ver detenido el ataque de su colosal espada por parte del joven Dragon Slayer de Hierro de la Cuarta Generación.

-¡¿Qué?!- Reacciono Pantherlily sorprendido.

-¡¿Logro bloquearlo?! ¡Este mocoso…!- Pensaba un orgulloso Gajeel con una sonrisa mientras seguía chochando su espada de hierro contra la de su hijo.

-¡No crean que son los únicos que se están conteniendo! ¡Gee hee!- Exclamo Ryos entre risas mientras chocaba sus dos brazos-espadas contra sus oponentes.

Tras aquellas palabras; Ryos, Gajeel y Pantherlily siguieron luchando ferozmente entre ellos. Todo mientras a la distancia, sentada tranquilamente en el pasto y oculta del brillante sol debajo de la fresca sombra de un árbol, se encontraba observando a todos aquellos varones miembros de Fairy Tail al mismo tiempo que leía un libro; una mujer adulta pero un poco pequeña, de largos cabellos azules, unos hermosos ojos marrones, la marca de Fairy Tail en su espalda y que vestía con un corto vestido naranja y otras prendas que combinaban.

-Parece que se divierten…- Comento una feliz Levy mientras observaba a su familia.

En otro lugar…

En una cierta zona desértica del basto Reino de Fiore en donde el suelo era bastante estéril y había una cantidad de incontables montañas y otras formaciones rocosas que eran rosadas por arenosos vientos, se podía presenciar cómo se encontraba solitaria y firmemente de pie un joven de 13 años de edad que portaba la marca de Fairy Tail en su antebrazo derecho, poseía unos largos cabellos verdes atados en una cola de caballo, unos filosos ojos de color café, un par de colmillos rojos pintados en sus mejillas y que no vestía nada más que unas bermudas blancas, enseñando a si su cuerpo joven pero bien ejercitado.

Estando completamente solo en aquella zona desértica, ese joven de cabellos verdes mantenía sus ojos completamente cerrados y respiraba lenta y concentradamente, al mismo tiempo que alrededor de su cuerpo iba apareciendo una tenue aura de colores marrones. Luego de varios segundos manteniéndose en ese estado, ese joven repentinamente abrió sus serios ojos e inmediatamente apretó su puño con colosal fuerza para dirigirlo hacia el suelo a sus pies.

-¡AAAAAAHHHH!- Gritaba Roku furiosamente.

Con gran fuerza, furia y determinación, el joven Dragon Slayer de las Cavernas de la Cuarta Generación clavo su duro puño derecho en el estéril suelo bajo sus pies, provocando así que varias grietas se formaran en esta y causando un temblor bastante débil. Tras unos segundos en aquella posición, Roku simplemente saco su puño del suelo solo para que después, varias enormes formaciones de rocas que estaban en aquellos alrededores inmediatamente cayeran al suelo hechas completamente pedazos. Y a pesar de esa increíble muestra de fuerza, el joven no parecía complacido.

-¡Tch! ¡Todavía no tengo suficiente poder…! ¡Necesita más fuerza tanto física como mágica para sí poder usar los hechizos y artes secretos que mi padre me dejo…!- Pensaba un decidido Roku observando su puño y apretándolo con gran fuerza y determinación.

...Mientras tanto…

-…Apuesto que la mayoría de ellos está flojeando. Sin duda el más fuerte al volver al gremio, seré yo- Pensaba un tranquilo Tsuna mientras caminaba.

Luego de varias horas de haber terminado de comer, Tsuna y Natsu se encontraban caminando tranquilamente por un camino bastante peculiar. Y esto se debía a que ese camino, se encontraba a los bordes de una muy alta montaña que casi rosaba los cielos y que se encontraba en el centro de un profundo bosque decorado con muchas otras montañas y cuevas a sus alrededores y que formaba parte del basto Reino de Fiore.

-Oye, maldito viejo, ¿Por qué demonios tenemos que subir esta montaña tan alta tan solo para poder comenzar a entrenar? Ya te he dicho un millón de veces que hemos pasado un montón de lugares que también servirían- Preguntaba Tsuna con desesperación.

-Y yo te he respondido un millón de veces que en la cima de estas montañas se encuentra el lugar perfecto para comenzar tu entrenamiento y también se encuentra la persona que quiero que conozcas. Ya falta poco para llegar, así que resiste- Respondió un Natsu bastante tranquilo.

-Ah…ya entendí. Pero, ¿Esa persona de la que hablas en serio vive en la cima de esta montaña? ¿Por qué? Estoy seguro que hay muchos lugares para vivir que en la cima de una solitaria montaña- Preguntaba el joven pelirosa observando el lugar al que se dirigían mientras avanzaban.

-Bueno, es que el usa una magia bastante complicada de usar y bastante destructiva. Y ya que ahora es un viejo, su control sobre esa magia se ha vuelto mucho más difícil. Para eso él tuvo que mudarse a un lugar deshabitado para no molestar a nadie, y esta montaña es perfecta para él ya que en su interior posee un mineral aprueba de magia, lo que evita que sea destruida- Explicaba el pelirosa adulto con una sonrisa.

-Ya veo. Entonces es un mago, y dime, ¿Acaso este tipo pertenece a Fairy Tail?- Preguntaba Tsuna con interés.

-Sí, aunque ahora está retirado. Él era el mago de clase SS de Fairy Tail antes de que yo lo fuera- Respondió Natsu todo tranquilo.

-Ya veo… ¡¿Eh?! ¡¿Qué dijiste?! ¡¿El anterior mago de clase SS del gremio?! ¡¿Había más magos de clase SS en el gremio aparte de ti, maldito viejo?!- Reacciono el joven mago de fuego con bastante sorpresa.

-Por supuesto y él era bastante fuerte, puede que incluso más fuerte que yo. Él era conocido como el "As de Fairy Tail". Aunque ahora es un viejo y hace tiempo que no lo veo. Me pregunto cómo estará- Respondía un feliz mago de fuego adulto mientras avanzaba.

-¿El as de Fairy Tail…un mago más fuerte que mi viejo? ¡Me pregunto cómo será!- Pensaba con emoción el joven de puntiagudos cabellos y un solo brazo.

Siguiendo caminando por aquel camino, los dos Dragon Slayers de Fuego eventualmente lograron llegar a la cima de aquella alta montaña. Está en realidad era bastante amplia, plana y despejada, pero sin duda lo más importante era como en el centro se encontraba una cabaña de madera completamente normal, y a la cual los dos magos de Fairy Tail se acercaron, para que luego el más mayor de ellos dieron varios golpes a la puerta con gran intensidad.

-¡Oye, abre! ¡Soy yo, Natsu!- Gritaba el Dragon Slayer de Fuego de la Primera Generación mientras golpeaba la puerta de aquella casa.

-Con que aquí vive ese supuesto mago más fuerte… ¿Cómo será?- Se preguntaba Tsuna todavía con gran interés, en especial luego de observar como la puerta de aquella casa se abría.

En el momento en que aquella puerta se abrió completamente, un animado Natsu y un interesado Tsuna observaron como de aquella casa salió un hombre adulto, alto y musculoso. Ese hombre poseía un largo cabello que llegaba hasta sus hombros y una notable barba sin afeitar, y ambas combinaban colores anaranjados y canosos, y unos serios ojos de color negro. Mientras que su vestimenta estaba basada en una muy parecida a la de Natsu ahí presente.

Es decir, un largo manto de cuello alto de color marrón cubriendo todo su musculoso torso desnudo, unos pantalones oscuros y unas botas de color gris. Sin mencionar que su brazo izquierdo se encontraba hecho con una prótesis de acero, al igual que su pierna izquierda y además que poseía la marca de Fairy Tail grabada en su pectoral izquierdo. Al ver a ese anciano de notable musculatura y que no poseía nada de cansancio a pesar de su edad, Tsuna se sorprendió debido a que era un mago de su gremio que él nunca había visto.

-¿Qué? ¿Natsu? Ha pasado tiempo desde que no nos vemos, pero ahora estaba en medio de mi siesta. ¿No podías haber venido a visitar en otro momento?- Decía ese quejoso hombre de edad mayor mientras bostezaba levemente.

-¿Este tipo es el as de Fairy Tail?...Yo no puedo sentir para nada su poder mágico…al igual que con mi maldito viejo y ese maldito enmascarado de los Spriggan…Eso significa que este anciano es mucho más fuerte que yo…- Pensaba Tsuna sorprendido al ver a ese hombre.

-¿Estabas tomando una siesta tan tranquilamente? Se nota que no sabes nada de la situación actual…- Hablaba Natsu-…Bueno, da igual. El tiempo es oro, así que dejen que los presentes de una vez para ahorrarnos problemas. Él era es el mago de Clase SS de Fairy Tail antes que yo y además es quien nos va a ayudar con tu entrenamiento, Tsuna. Su nombre es Girldarts, Gildarts Clive-

-¿Eh?- Reaccionaron tanto Tsuna como Gildarts con confusión.

Mientras tanto…

En una pequeña pero hermosa y verdosa colina que se encontraba a los bordes de la amplia ciudad de Magnolia en el Reino de Fiore, se encontraba el gran edificio conocido como Fairy Hills y que era el dormitorio para algunas de las chicas del gremio de magos, Fairy Tail. Y en una de las habitaciones del segundo piso de estas instalaciones, se podía apreciar cómo se encontraba asomada por una ventana una joven de largos cabellos negros, ojos cafés y que estaba vestida con unas piyamas rosadas.

Observando los numerosos edificios de Magnolia desde aquella posición además de ser bañada por los frescos vientos y cálidos rayos de sol, esa joven maga de Fairy Tail que poseía amnesia y que desconocía que era un demonio de los libros del mago oscuro, Zeref, solamente mantenía una triste mirada en sus ojos cafés para luego soltar un suspiro de frustración.

-Que cansancio…-Pensaba Serena-…creo que hoy no iré al gremio a trabajar. Diré que estoy enferma. Aunque da igual ya que la Maestra no está ahí para regañarme y además está casi vacío y se siente muy aburrido sin los demás… ¿Qué estarán haciendo todos ellos en estos momentos? ¿Estarán haciéndose más fuertes para así proteger a todos…a aquellos que no pueden protegerse a sí mismos o luchar a su lado?... ¡Maldición! ¡¿Por qué yo no puedo hacer nada?! ¡Yo también quiero luchar y proteger a todos…Es cierto…!-

Con un repentino recuerdo llegando a su cabeza, Serena se apartó de aquella ventana en su habitación y se dirigió a un pequeño escritorio que había en esta. Abriendo un vagón que este escritorio poseía, la joven de largos cabellos negros saco de este una pequeña caja de cristal la cual poseía en su interior un pequeño pedazo de tela negra. En otras palabras, era el objeto que Natsu le había dado a Serena antes de que Tsuna y él se fueran.

-Esto…Natsu-san dijo que esto me daría las respuestas que busco…pero aunque pienso en eso con emoción, no sé qué rayos significa ni tampoco que tengo que hacer con un pequeño pedazo de tela…lo único que puedo pensar es en usarlo como una toalla para limpiar mis libros o algo así. Ah, tanto el padre como el hijo son tan difíciles de tratar…- Pensaba una confusa y deprimida Serena.

Tras decir aquellas palabras, una confundida, deprimida y cansada pelinegra procedió abrir aquella pequeña caja de cristal que tenía entre sus manos y luego tomo ese pequeño pedazo de tela negra con los dedos de su mano derecha. Pero en el momento en que hizo eso, Serena inmediatamente sintió como una pequeña pero dolorosa clase de descarga eléctrica paso a través de los huesos de su mano derecha y la obliga a soltar tanto la caja de cristal como ese pedazo de tela negra.

-¡Ah, duele! ¡¿Qué rayos…?!- Fue como reacciono la pelinegra ante esa repentina descarga.

A pesar de estar levemente adolorida, Serena fue invadida por una enorme sensación de sorpresa y miedo al ver lo que paso en el momento en que aquel pequeño pedazo de tela negra toco el suelo de su habitación. Estando en el suelo, ese pedazo de tela negra expulso una gran cantidad de materia y energía de colores negros y maligno y que se extendía por el techo y paredes de la habitación hasta el punto de tapar las ventanas y evitar que entrara cualquier tipo de luz solar.

Y Serena temblaba llena de miedo y confusión al ver como en el centro de aquella extraña materia negra que rodeaba cada aspecto de su habitación, se empezaban a levantar unas partes de esta para así entrelazarse entre sí y comenzar a formar alguna clase de forma humanoide, la cual poco a poco empezó a adquirir una piel humana, cabellos y ropa. La joven maga de Fairy Tail no pudo hacer nada más que temblar al ver como toda su habitación se encontraba decorada en alguna extraña materia negra y como en el centro de esta ahora se encontraba un joven adulto de cortos cabellos y tranquilos ojos, ambos de color negro que cubría su cuerpo con abrigos del mismo color.

-Ese Natsu sí que se ha vuelto listo a través de los años. Quien hubiera imaginado que él tendría plan de invocar mi alma al combinar un pequeño fragmento de mi poder mágico pegado a un pedazo de mi ropa junto con el poder de la única de mis creaciones que sigue con vida. Ni siquiera yo lo hubiera considerado ni un segundo- Decía ese misterioso ser entre leves risas.

-¿Q-Qu…? T-Tu… ¿Q-Quién eres?- Preguntaba Serena llena de miedo.

-Ah, mis disculpas por todo este desastre, querida. Si sirve de algo, yo no vine aquí por voluntad propia, sino por la culpa de hermano menor…- Hablaba ese joven de cabellos negros-…Aunque de igual manera, me alegra conocerte en persona al fin…mi más grandiosa creación. Mi nombre es Zeref Dragneel…y podríamos decir…que soy tu padre-

Serena en frente de su creador…El mago oscuro regresa a la vida…

Continuara…

Hola, amigos.

Lamento mucho el retraso del capítulo. Tenía deberes de la escuela. Espero que hayan disfrutado el capítulo.

PD: Saludos, dios demonio dragneel espero que recuperes de esa fiebre o enfermedad que dijiste que tenías y sigas con tu fantástica historia.

Matane.