Fairy Tail: Una Aventura Eterna

Tercer Arco

Capítulo 19/91: ¡Un Encuentro Inesperado!

La guerra entre los magos de Fiore de Eathland y los magos de Spriggan Tail de Helland ha comenzado, y para proteger a las personas inocentes refugiadas en distintos búnkeres dispersos por todo su reino, varios grupos de magos de Fairy Tail han partido en sus diferentes direcciones mientras las batallas entre muchos otros varios magos continúan en distintas ciudades. Y mientras el grupo de Alicia, Marcus, Lisa, Sorano, Sophia, Leo y Serena "Sena" Dragneel habían logrado llegar al mundo paralelo de esta última, Helland.

Y mientras sus demas compañeros se dirigían a otra dirección para realizar los planes secretos de Sena, Leo fue por si solo a la prisión de Spriggan Tail para los demonios de los libro de Zeref de Helland para así poder rescatar a Raine que se encontraba bajo el control del general de Spriggan Tail que dirigía aquella prisión y poseía el apodo de "El Carcelero de Nieve", Icicle. Al llegar ahí, el mago de Lamia Scale no tuvo más opción que librarse en un combate contra la controlada maga de Fairy Tail, pero al final, fue capaz de liberarla.

Y luego ambos jóvenes magos de hielo se enfrentaron al llamado Icicle, el cual se revelo así mismo como el Gray Fullbuster de aquel mundo paralelo y con un pasado muy diferente al Gray Fullbuster de Earthland. Con la intención de matar a Leo para que no interviniera más y para volver a colocar a Raine bajo su control para que estuviera a su lado para siempre, el Gray Fullbuster enfrento a los dos jóvenes, pero debido a haberlos subestimado de gran manera, aquella batalla tuvo un final inesperado para el general de Spriggan Tail…

Continuación…

-Y-Yo… ¿P-Perdí?...i-imposible…el hielo…n-no debería afectarme… ¿C-Como…tu…?- Preguntaba Icicle con gran dificultad debido al dolor.

-Raine no uso hielo para herirte. Mira bien- Respondió la maga de hielo con leve seriedad.

-¿Eh?- Reacciono el mago de hielo herido con dificultad.

Ante las palabras que había dicho la joven de largos cabellos azul oscuro, el letalmente herido hombre de desordenados cabellos negros volteo la mirada con gran dificultad mientras estaba tirado en el congelado suelo en donde él estaba. Y al hacer eso, el llamado Icicle abrió sus ojos negros con leve sorpresa al ver como a unos pasos detrás de su posición se encontraba tirada en el suelo congelado una notablemente grande bola de acero cubierta con unos pequeños trozos de hielo y unas cuantas manchas de sangre.

-¿Q…? ¿U-Una bola…de hierro…? ¿Eso es lo que estaba…dentro de tu cañón…?- Preguntaba Icicle tanto sorprendido como con dificultad.

-Si. Raine la encontró tirada por los alrededores de este edificio. Fue un gran milagro que no estuviera congelada al igual que todo lo demas. Al verla, Raine inmediatamente pensó que esta era la única manera de vencerte- Respondió la joven de largos cabellos azul oscuro.

-Aunque al final lo que nos permitió ganar fue tu orgullo y tu manera de subestimarnos. Yo sabía que incluso aunque pudieras esquivar, no lo harías porque pensabas firmemente que nuestros ataques no te hacían daño. Se podría decir que tú ayudaste a cavar tu propia tumba- Comentaba un serio Leo mientras se acercaba.

-M-Maldición…podrías decirlo…Yo…uno de los generales del ejército más grande de Helland…derrotado de esta manera…es para reírse…pero…aun así…no puedo rendirme…- Decía Icicle con una leve sonrisa a pesar de su situación.

-¿Eh?- Reaccionaron tanto Leo como Raine con leve sorpresa.

A pesar de poseer una notable y letal herida que comenzaba en su pecho y terminada en su espalda y un tiempo limitado de vida debido a esta, el apodado "Carcelero de Nieve" perteneciente al poderoso ejército de magos de Spriggan Tail hizo todo el esfuerzo que pudo para ponerse de pie mientras grandes cantidades de sangre en forma de finos hilos caían al suelo congelado a través de la herida en su pecho y espalda y por su boca también.

-¡Oye, detente! ¡Solo vas a terminar de morir más rápido y con mucho dolor! ¡Solamente quédate quieto y termina con todo esto de una manera pacífica!- Decía Leo con firmeza.

-L-Lo siento…pero no puedo hacer eso…como he dicho d-desde el principio…no dejare ir mi esperanza de salir de la desesperación…mi Raine…mi hija…- Respondía Icicle con gran dolor mientras extendía difícilmente su mano derecha hacia la maga de Fairy Tail ahí presente.

-…- Se quedaba Raine en silencio para luego repentinamente empezar a acercarse más a la posición de su enemigo derrotado.

-¿Raine-san?- Nombro Leo con confusión ante lo que observaron sus ojos de color verde.

Tanto el debilitado joven mago de Lamia Scale así como el herido general de Spriggan Tail se quedaron levemente asombrados al ver como la joven maga de Fairy Tail repentinamente extendió su mano izquierda hacia adelante y gentilmente la coloco sobre la mano derecha del Gray Fullbuster del mundo paralelo de Helland.

-¿Con esto…no basta?- Preguntaba Raine con leve tristeza en sus ojos azul oscuro.

-Raine…- Hablo Icicle con asombro para luego colocar una leve sonrisa-…Si…en este momento…creo…que esto basta…-

Tras decir esas palabras y aquella acción por parte de la joven maga de Fairy Tail, el general de Spriggan Tail nuevamente se dejó caer al suelo congelado con su hielo mientras cerraba sus ojos negros y mantenía una leve sonrisa en su rostro, y sin en un solo segundo soltar la mano de la joven que el tan profundamente consideraba su hija.

-Raine…-Pensaba Icicle-…en serio…te amo. Hubiera deseado que tú me amaras de la misma manera que yo te amo a ti…si así hubiera sido…estoy seguro que ambos hubieras sido felices juntos…y además te hubiera logrado salvar. No importa cuánto se resistan y no importa si incluso derrotan a los doce generales…El Emperador es invencible. El infierno caerá sobre todo Earthland…eso es seguro-

Manteniendo aquellas palabras dentro de su cabeza, el general de Spriggan Tail apodado como "El Carcelero de Nieve" y llamado por el nombre en clave Icicle eventualmente murió con una sonrisa en su rostro y sin soltar la mano de Raine. Pero mientras la joven maga de Fairy Tail colocaba cuidadosamente la mano derecha del Gray Fullbuster en el suelo, tanto ella como Leo a su lado presenciaron con asombro como repentinamente como todo a su alrededor empezó a brillar fuertemente.

Ambos jóvenes magos presenciaron con asombro como los suelos terrosos y llenos de rocas, el edificio que era la prisión de Spriggan Tail para los demonios de los libros de Zeref y las grandes montañas de los alrededores; todos cubiertos en hielo, empezaron a liberar un fuerte destellar de color azul blanquecino. Y en el segundo que ese brillo desapareció, todo lugar u objeto que se encontraba encerrado en el hielo de Icicle se encontraba completamente descongelado mientras los nublosos cielos de la zona liberaban una leve y gentil lluvia de nieve.

-Todo se descongelo…significa que por fin se acabó… ¿Verdad?- Comentaba Leo mientras observaba la nieve que caía de sus alrededores.

-Si…- Hablaba Raine con un tono y mirada baja.

-¿Eh? ¿Qué es lo que ocurre, Raine-san?- Preguntaba Leo con confusión y preocupación ante el tono de su amiga de la infancia.

-N-No…es que es raro, Leo-kun…A pesar de que Raine sabe claramente que este hombre era nuestro enemigo…que no tenía ninguna relación con Raine…y que no estuvo presente en ningún momento de mi vida aparte de esta lucha…por alguna razón…- La joven maga de Fairy Tail volteo la mirada y enseño las lágrimas que caían de sus ojos llorosos y pasaban por sus mejillas sonrojadas-…Raine esta triste-

Con solo ver las lágrimas correr lentamente por las sonrojadas mejillas del rostro de Raine el cual ahora no mostraba nada más que una leve expresión de tristeza, Leo inmediatamente fue invadido por una gran tristeza que era levemente expresada a través de una mirada baja de sus ojos verdes. Y manteniendo ese triste sentamiento en su pecho, el debilitado mago de Lamia Scale hizo un gran esfuerzo para acercarse a la entristecida maga de Fairy Tail y tomarla entre sus brazos.

Y sin oponer ni un trozo de resistencia a aquel abrazo, la joven de largos cabellos de color azul oscuro fue rodeada por los definidos brazos del joven de puntiagudos cabellos blancos al mismo tiempo que ella apoyaba su rostro lleno de lágrimas en el pecho bien ejercitado de este, y todo mientras ambos eran envueltos por la nieve que caía del cielo nublado de aquella zona y causada por la liberación del "Ice World" del fallecido Icicle.

-Ah…Ah…- Sollozaba Raine en bajo tono mientras las lágrimas caían de sus ojos azul oscuro.

-Raine-san…realmente esta triste. Supongo que eso significa que estaba mintiendo...una parte de ella…si lo consideraba a él como su padre…entonces…yo te considerare también como Gray-san…y rezare para que te encuentres con tu familia en el mas allá…- Pensaba un triste Leo mientras abrazaba a Raine.

Pero luego de haber pensado aquellas palabras por tan solo un momento y mientras la joven maga de Fairy Tail continua llorando ligeramente envuelta entre sus brazos, el joven mago de Lamia Scale dirigió momentáneamente su mirada de filosos ojos verdes hacia adelante y termino observando asombrado como a la lejanía y a través de la nieve que caía del cielo, se encontraban las siluetas de tres personas juntas. Más específicamente; la silueta de una mujer adulta de largos cabellos azules, una joven adolecente de cabellos azul oscuro y un hombre adulto de cabello negro, todos sonriendo mientras se encontraban lado a lado como una familia.

-¿Q…? Esos son…- Reacciono Leo con sorpresa al reconocer instantáneamente a aquellas personas en formas de lejanas siluetas en la nieve.

-Gracias por liberarme de aquella desesperación…jóvenes. Y tu mocoso, más vale que la cuides bien, o si no te las veras bastante mal con mi otro yo- Dijo la silueta del hombre adulto de cabellos negros con una sonrisa en su rostro borroso y apuntado a Leo.

Luego de que el hombre de aquella familia de tres personas dijera esas palabras al joven mago de hielo, las siluetas que eran él y las dos hermosas mujeres que le acompañaban fueron retrocediendo lentamente y desvaneciéndose cada más y más en aquel ambiente levemente frio y muy nevado hasta desaparecer de la vista. Y tras eso, Leo no hizo nada más que poner una pequeña sonrisa en su rostro mientras leves rastros de lágrimas comenzaban a surgir de sus filosos ojos verdes.

-Si…Eso hare- Susurro Leo con pequeña mezcla de felicidad y tristeza.

-¿Eh?... ¿Dijiste algo, Leo-kun?- Preguntaba Raine despejándose un poco del peliblanco y con un rostro ahora que con menos lágrimas.

-No, no se preocupe. Y, ¿Cómo se encuentra ahora, Raine-san?- Preguntaba Leo con amabilidad mientras se limpiaba las pocas lágrimas en sus ojos.

-Ah…Raine ya se encuentra bien…Lo siento por preocuparte y por esta escena…sinceramente…no sé qué me paso…a pesar de lo nos hizo pasar este hombre…fue como si otra persona poseyera a Raine y la hiciera sentir mal por su muerte…- Contesto la maga de Fairy Tail que volteo su mirada de tristeza hacia el cadáver en el suelo que yacía detrás de ella y que comenzaba a ser cubierto en gran medida por la nieve que caía del cielo.

-No se disculpe…yo comparto un poco de ese sentimiento- Leo observo con seriedad también el cadáver cubierto por la nieve por unos segundos antes de volver a ver a su querida amiga con una pequeña sonrisa-…Entonces, Raine-san, ¿Qué le parece si volvemos con nuestros compañeros? Estoy seguro que todos estarán muy felices de verla-

-Nuestros compañeros…es cierto. Marcus-kun, Alicia-san, Sorano-san, Lisa-san, Sophia-san y Sena-san…todos ellos dijeron que venían a Helland para cumplir una misión especial… ¿Tu viniste con ellos, Leo-kun?- Preguntaba Raine con curiosidad.

-Así es- Explicaba Leo- Luego de la secuestraran, yo recordé que Ur me comento que un grupo de nuestros compañeros se dirigían al mundo paralelo a través de una maquina especial del consejo mágico, y tras pedirle a ella la dirección de ese lugar, me dirigí allí lo más rápido que pude. Por suerte logre llegar ahí antes de que los demas se fueran. Tras explicarles la situación me dejaron ir con ellos, y además ahí Gray-san me entrego la otra mitad del poder de Devil Slayer para que me ayudara a rescatar. Aunque con este poder o no, yo igual hubiera venido por usted-

-Leo-kun…Gracias. Muchas gracias por todo. Raine lo dice en serio- Decía la peliazul con una sonrisa y un leve sonrojo en sus mejillas.

-No me agradezca, Raine. Esto es algo normal. Cualquier chico arriesgaría su vida por la chica que ama- Dijo Leo sonriente.

-¡¿Eh?!- Se sorprendió Raine de repente con un gran sonrojo de vergüenza invadiendo su rostro.

-¿Eh?- Se percató Leo de lo había dicho para repentinamente pensar con sorpresa- ¡Maldición, ¿Qué acabo de decir?! ¡Maldita sea, este ambiente con nieve y tanta armonía entre nosotros en el aire hicieron que me dejara llevar y las palabras simplemente salieran de mi boca! ¡Y sin mencionar que la situación sobre mis sentimientos por Raine-san todavía siguen tensos desde mi confesión el año pasado! ¡Demonios, ¿Qué hago ahora?! ¡Volveré a hacer la situación incómoda entre nosotros!-

-L-Leo-kun…- Nombraba Raine con un sonrojo en sus mejillas y tartamudez en su voz.

-¡Jajaja! ¡N-No haga caso a lo que acabo de decir, Raine-san! ¡E-Eso solo fue…!-

Pero antes de seguir hablando con gran vergüenza, Leo se sorprendió de gran manera por el cambio de su situación. Antes Leo era el que mantenía a Raine entre sus brazos con un gentil abrazo, pero ahora era una sonrojada y levemente sonriente Raine quien se encontraba rodeando a un sorprendido Leo con sus brazos en un repentino abrazo mientras ambos se encontraban rodeados por aquel ambiente nevado.

-¿R-Raine-san? ¿Q-Que esta…?- Tartamudeaba Leo con gran nerviosismo.

-Leo-kun…esta… ¿Está bien que Raine te dé una respuesta ahora?- Preguntaba la peliazul oscuro con una mirada baja y mejillas sonrojadas mientras rodeaba a Leo con sus brazos y apoyaba su cabeza en el pecho de este.

-¿S-Su respuesta? ¿Ahora? P-Pero…- Decía el joven de cabellos blancos con sonrojo en sus mejillas al escuchar esas palabras.

-Por favor, Leo-kun…si Raine no te dice lo que piensa ahora…Raine duda que haya otra oportunidad para reunir tanto valor…así que…por favor…- Hablaba la maga de hielo con timidez en su tono.

-Raine-san…- Nombraba Leo con un tono algo sorprendido y apacible.

-Veras, Leo-kun…- Hablaba la maga de hielo con sonrojo en su rostro-…Tu sabes mejor que nadie que Raine siempre fue muy tímida cuando era pequeña…incluso cuando me uní a Fairy Tail, Raine era tímida con los compañeros que la trataban tan amablemente…al menos hasta que conocí a Tsuna Dragneel…Esa persona poseía una personalidad tan animada como para hacerse amigos de todos en pocos minutos y tan honesta para decir todo lo que pensaba que hacía que Raine se quedara cegada al mirarlo. En el simple momento en que Tsuna-sama apareció en frente de mí, Raine se enamoró de el…-

-…- Se quedaba Leo en silencio mientras observaba el nublado cielo de la zona nevada con tristeza en sus ojos verdes.

-O al menos eso era lo que creía Raine- Siguió hablando la maga de Fairy Tail.

-¿Eh?- Reacciono el mago de Lamia Scale con sorpresa.

-Pero cuando Leo-kun…me confeso sus verdadero sentimientos el año pasado…Raine comenzó a sentir un extraño sentimiento que nunca antes había sentido…- Hablaba la peliazul mientras se apoyaba cada vez más fuerte en el pecho bien ejercitado del peliblanco-…Al principio, Raine pensó que no se trataba de nada más que de una gran confusión…pero con el tiempo…ese sentimiento se volvía mucho más cálido…se volvió un sentimiento que revelo que lo que Raine sentía por Tsuna-sama no era amor sino más bien una gran admiración, el deseo de ser tan honesto y valiente como el…ese sentimiento era sin duda…verdadero amor…amor por Leo Vastia-kun…mi mejor amigo de la infancia-

-¡¿A…Amor?!- Reacciono Leo sorprendido y con gran rubor en su rostro.

-Raine lo siente mucho, Leo-kun…por todos estos años que tuviste que esconder tus verdaderos sentimientos y también por expresar tan abiertamente unos falsos sentimientos que seguramente te molestaban…pero desde ahora…-Raine subió la mirada en dirección al rostro de Leo-…¿Qué tal si ambos somos honestos sobre nuestros sentimientos?-

-Raine-san…- Nombraba Leo comprendiendo totalmente el significado de aquellas palabras.

Las palabras se habían acabado entre ellos, y ahora los dos jóvenes magos de hielo no hacían nada más que quedarse mirando mutuamente con sus respectivos ojos de color azul oscuro y verde mientras sus cuerpos y rostros se encontraban ligeramente separados por pocos centímetros mientras una ligera lluvia de copos de nieve seguía cayendo del cielo sobre ellos y sobre sus alrededores.

Y tras varios segundos quedándose mirando en un tierno silencio mientras andaban ligeramente abrazados, tanto Raine como Leo empezaron a cerrar sus ojos lentamente mientras sus rostros se acercaban uno al otro y sus respectivos labios estaban a punto de unirse, al menos hasta que repentinamente…

-¡Miren, ahí!-

Ese repentino grito de voz masculina que invadió el ambiente, inmediatamente provoco que ambos jóvenes magos se separaran con sorpresa y voltearan sus respectivas miradas de asombro a la dirección de donde esta voz provino. Y al hacerlo, Raine y Leo observaron que de las múltiples puertas que poseía el enorme edificio que la prisión para los demonios de los libros de Zeref de Helland, una gran cantidad de hombres en armaduras con la marca de Spriggan Tail y con distintas armas en sus manos empezaron a salir.

-¡E-Esos son…!- Hablaba Raine con asombro.

-¡…Los soldados de Spriggan Tail que estaban dentro de la prisión! ¡Maldición, el hielo que los había aprisionado también se descongelo y tras ver la nieve debieron venir a ver qué pasaba!- Dijo Leo con frustración.

-¡¿Quiénes son esos dos mocosos?! ¡Nunca los había visto por aquí!- Comentaba uno de los soldados de Spriggan Tail.

-¡¿Qué importa quienes seas?! ¡Si no poseen la marca de Spriggan Tail, son intrusos que debemos eliminar antes de que Icicle-sama nos mate por haber dejado infiltrarse a los alrededores de la prisión a un par de mocosos!- Exclamo otro soldado de Spriggan Tail con sus espadas listas.

-¡Por cierto, ¿Dónde está Icicle-sama?! ¡Todo esta nieve debe ser cosa de él y estoy muy seguro que hace unos minutos todos nosotros estábamos congelados en su hielo!- Preguntaba otro de los soldados.

-¡O-Oigan, miren! ¡D-Detrás de esos mocosos…ese es…!- Uno de los soldados apuntaba al cadáver cubierto de nieve detrás de Leo y Raine con gran miedo.

-¡¿Un cadáver?! ¡¿Quién es?!- Preguntaba otro de los soldados con confusión.

-¡E-Ese es…Icicle-sama!- Grito el anterior soldado sorprendiendo a todos los demas seres con armaduras y armas.

-¡¿Q-Que dijiste?! ¡¿Icicle-sama?! ¡¿C-Como lo sabes?!- Preguntaba uno de los sorprendidos y aterrados soldados.

-¡Yo soy uno de los pocos que lo ha visto sin su máscara! ¡A diferencia de los otros generales, a Icicle-sama no le importaba mucho ocultar su identidad a gente que no le conocía! ¡P-Por eso lo se…ese cabello negro y ese cuerpo lleno de cicatrices…no hay duda…ese es Icicle-sama!- Explicaba el soldado aterrado.

-¡Entonces, ¿Qué está haciendo ahí tirado en frente de unos intrusos?! ¡¿Está durmiendo?!- Preguntaba otro soldado de los Spriggan.

-¡I-Idiota! ¡¿Acaso no ves el agujero en su cuerpo?! ¡Claramente está muerto!- Grito otro de los soldados.

-¡P-Pero eso significa… ¿Fueron esos mocosos?! ¡¿Esos mocosos derrotaron a uno de los invencibles generales de Spriggan Tail?! ¡Imposible! ¡¿Cómo hicieron lo que nosotros nunca pudimos?!- Preguntaba uno de los soldados con gran shock.

-¡Seguramente tuvieron una increíble suerte! ¡E-En cualquier caso, debemos hacer algo con esos mocosos antes de que los otros generales o el mismísimo Emperador se enteren y nos castiguen por ello a nosotros o algo así!- Exclamaba un soldado con gran terror.

-¡E-Es verdad! ¡Apurémonos y matemos a esos mocosos de ahí! ¡Puede que el Emperador nos perdone la vida si eliminamos a los asesinos de Icicle-sama y puede que incluso nos nombre a uno de nosotros el nuevo general!- Dijo uno de los soldados ahora con un tono de felicidad mientras sacaba su espada.

-¡Tienes razón! ¡No podemos dejar esta oportunidad! ¡Yo me encargare de tomar las cabezas de esos mocosos!- Apoyaba otro soldado haciendo lo mismo.

-¡No, yo lo hare! ¡Jajaja!- Se reia otro soldado mientras tomaba firmemente su hacha.

-Estos tipos…no siento nada de lastima por su jefe, ¿Verdad?- Comentaba Raine con frustración.

-Si…No tenemos más opción que encargarnos de ellos…- Dijo Leo seriamente mientras pensaba-… ¡En especial por haber arruinado mi beso con Raine-san, malditos! ¡Eso era algo que esperaba desde niño, desgraciados, los convertiré en unas horribles estatuas de hielo!-

Pero luego de haber pensado aquellas palabras y dar sus primeros pasos en dirección a la gran horda de soldados armados de Spriggan Tail, el joven de puntiagudos cabellos blancos, ojos verdes y sin camisa termino cayendo repentinamente arrodillado al suelo templado de nieve, sorprendido así a la joven de largos cabellos y ojos azul oscuro que vestía un traje de sirvienta azul.

-¡L-Leo-kun, ¿Estas bien?! ¡¿Qué pasa?!- Preguntaba la maga de Fairy Tail con preocupación.

-N-No…es que mi poder mágico…se me había olvidado que use todo mi poder mágico en aquel último ataque contra Icicle…N-No tengo fuerzas para seguir luchando… ¿Cómo está usted, Raine-san?- Preguntaba un debilitado mago de Lamia Scale.

-Ha Raine no le mucho poder mágico…no creo que pueda encargarme de todos ellos yo sola…Leo-kun- Contesto la joven peliazul oscuro con tristeza.

-Ya veo…entonces… ¿Hasta aquí llegamos?- Pensaba Leo con gran frustración.

-¡AAAAHHHH!- Gritaban los soldados de Spriggan Tail mientras corrían en dirección a los dos jóvenes magos.

Gritando con ferocidad, aquella incontable cantidad de soldados con armaduras de Spriggan Tail que custodiaban la prisión de los demonios de Zeref de Helland sujetaban firmemente sus respectivas armas y corrían velozmente por aquel ambiente nevado en dirección a los dos jóvenes magos de hielo que no podían nada más que quedarse juntos y observar con temor y frustración como sus enemigos se acercaban, al menos hasta…

-¡Ibara!-

En el momento en que aquella palabra dicha por una firme voz masculina invadió el aire de esa zona llena de nieve y múltiples magos de diferentes bandos, cada ser presente se quedó sin habla. De un segundo a otro, cada zona de suelo nevado que pisaban los soldados de Spriggan Tail fue un lugar de donde surgieron enormes espinas de color verde arboleado que mandaron a volar a un gran número de aquellos seres con armaduras y sorprendieron a los jóvenes presentes, pero eso no fue todo.

-¡Bakurasen!-

-¡Tenga Goken! ¡Onimaru!-

Junto con esos fuertes gritos de voz masculina, una gran explosión de fuego en forma de un tornado y una gran serie de poderosas y enormes ráfagas de energía cortante embistieron a más de los soldados de Spriggan Tail. E incluso se presenció cómo los soldados de Spriggan Tail restantes eran azotados por fuertes vientos y truenos que surgían de la nada, unos extraños látigos hechos de un duro y cortante material, por grandes rocas lanzadas de una dirección desconocida e incluso por libros que flotaban mágicamente.

Y mientras un gran número de soldados de Spriggan Tail eran inmediatamente derrotados, Raine y Leo observaban asombrados como el número de soldados restantes se lanzaban a enfrentar a los que al parecer eran los causantes de todos aquellos ataques, aunque claramente estaban perdiendo contra ellos. Los dos jóvenes magos apreciaban claramente como aquellos seres que les habían salvado sin duda poseían forma humana, aunque también poseían algunas características que no eran para nada humanas.

Y durante el tiempo que los soldados de Spriggan Tail se enfrentaban con aquellos misteriosos pero poderosos seres, ambos debilitados jóvenes magos de hielo presenciaron como a su posición se fue acercando con una normal caminata, un hombre adulto muy apuesto de filosos ojos negros y largo cabello del mismo color y que se mantenía vistiendo con un camisa negra bajo un largo abrigo del mismo color, unos pantalones grises y unas botas negras.

-¿Ustedes dos los que derrotaron a Icicle? Si es así, Mard Geer debe agradecerles desde lo más profundo de su ser por convertirse en sus liberadores- Dijo aquel hombre de amable manera.

-¿Mard…Geer?- Repitió Raine confusa.

-¿Liberadores?...Tu… ¿Quiénes son ustedes?- Preguntaba Leo igual de confuso.

-¿Qué quiénes somos? ¿Acaso no lo saben? En ese caso Mard Geer se disculpa por no haberse presentado así mismo y a sus compañeros. Soy Mard Geer Tartaros…- El hombre pelinegro dirigió la mirada a aquellos seres que luchaban contra los soldados de Spriggan Tail-…Y todos nosotros somos los Etherias, aunque usualmente nos conocen como los demonios de los libros de Zeref-

-¡Malditos, los voy a hacer explotar por todos los maltratos que nos hicieron pasar en esa asquerosa prisión!- Gritaba el ser llamada Jackal mientras causaba múltiples explosiones con su maldición.

-¡Así es! ¡Los voy a convertir en pedacitos y luego me los comeré, malditos humanos!- Gritaba el ser llamado Ezel mientras lanzaba varias ondas cortantes de sus brazos fornidos y tentáculos.

-Jackal-san, Ezel-san, no creo que Zeref-sama este feliz de escucharlos hablar de esa manera- Comentaba con tranquilidad una ser llamada Seilah mientras controlaba a varios soldados con su Macro.

-Seilah tiene razón, ustedes. Aunque comparto sus sentimientos de matar a estos humanos, Zeref-sama nos creó como seres que alcanzaran la paz en este mundo de guerra. Traten de no matar a nadie, pero solo eso. No los maten- Decía entre placenteras risas una ser llamada Kyoka mientras estrujaba brutalmente a varios soldados de los Spriggans con los látigos que eran las largas garras de sus dedos.

-¡Aunque no los matemos, ¿Cuánto creen que valgan las vidas de estos soldados?! ¡¿Cuánto valdrán?!- Hablaba entre vulgares risas un ser llamado Franmalth que pisaba a los soldados ya derrotados.

-¡Ya deja de hablar de esa forma tan vulgar, Franmalth! ¡Degradaras la dignidad de los demonios como nosotros!- Dijo seriamente el ser conocido como Torafuzar mientras cortaba las armaduras de los soldados enemigos con las navajas en sus fornidos brazos.

-¿Acaso demonios como nosotros tenemos algo llamado dignidad? ¡Don!- Preguntaba el ser llamada Tempester mientras creaba grandes tornados con sus susurros.

-Incluso los seres nacidos en la oscuridad poseen dignidad, mientras esta sea dirigida en la dirección correcta- Comentaba tétricamente el ser llamado Keyes mientras atacaba a los soldados con los esqueletos que el invocaba de los suelos.

-S-Sin duda…no son humanos- Comentaba Leo sorprendido al ver esa escena.

-¿Demonios de los libros de Zeref? ¿Cómo Serena-san?- Preguntaba Raine sorprendida.

-¿Serena? Mard Geer lo lamenta, pero nunca ha escuchado de un demonio con ese nombre tan humano- Contestaba el demonio de Zeref con confusion.

-¡Es cierto! ¡Sena me dijo que Icicle al ser un Devil Slayer estaba a cargo de esta prisión de los Spriggans hecha para apresar a los demonios creados por el Zeref de este mundo! ¡E-Eso es lo son ustedes, ¿Verdad?!- Aclaraba el joven de puntiagudos cabellos blancos recordando.

-Mard Geer no te ha entendido muy bien, pero sí- Hablaba el pelinegro- Nosotros somos los demonios creados para combatir a Spriggan Tail por Zeref-sama, el Emperador del Reino de Alvarez y líder del ejército revolucionario, y esta prisión fue hecha para aprisionarnos luego de nuestra penosa derrota. Pero como la magia de Devil Slayer que nos aprisionaba fue deshecha luego de la muerte de Icicle, nosotros pudimos liberarnos, por eso Mard Geer les da nuevamente las gracias. Pero Mard Geer está confundido. Ustedes, ¿Son miembros del ejército revolucionario o no?-

-Bueno…supongo que ustedes se han perdido bastante estando encerrados, pero por el momento digamos que somos aliados de su ejército revolucionario- Dijo Leo con una leve sonrisa.

-Así es. Nosotros también queremos derrotar a Spriggan Tail y lograr la paz…en cualquier mundo- Apoyaba Raine también con una pequeña sonrisa.

-Ya veo. Entonces es todo lo que Mard Geer necesita saber. Ustedes descansen mientras todos nosotros nos encargamos de los que nos tenían apresados, luego podremos planear que hacer después- Fue lo dijo Mard Geer antes de dirigirse al lugar en donde batallaban los demas demonios de Zeref.

Sin poder nada debido a su falta de poder mágico, tanto la joven maga de Fairy Tail como el joven mago de Lamia Scale solo pudieron quedarse juntos en aquel ambiente nevado mientras observaban asombrados las habilidades de aquellos nueve demonios de los libros de Zeref contra los soldados de Spriggan Tail que a pesar de que eran un número mucho mayor, estaban perdiendo en gran medida.

-Todos ellos…son muy fuertes. Quien se imaginaria que tendríamos un aliado tan repentinamente- Dijo Raine impresionada mientras observaba la batalla de los demonios de Zeref.

-Sí, sin duda lo son. Creo que esto significa que el mundo de Sena está más cerca de lograr la paz. En cualquier caso, solo queda recuperarnos y dirigirnos al lugar donde están todos los demas. Sena me dio sus coordenadas antes de separarnos- Dijo Leo relajado.

-¿Eh? ¿Qué estás diciendo, Leo-kun? Todavía queda una cosa que hacer- Dijo Raine con algo de confusión.

-¿Eh? ¿A qué se refiere, Rai…?-

Pero antes de poder continuar hablando, Leo fue invadido por una sensación de sorpresa que no se comparaba a ninguna otra sensación de sorpresa que el había tenía en el pasado y todo causado por el repentino lanzamiento de Raine hacia el para que después ella por si sola conectara sus labios con los suyos. Durante varios segundos, los labios de Raine y Leo estuvieron juntos en un profundo beso a pesar de los múltiples destrozos y explosiones por la batalla entre demonios y soldados a sus cercanías, y hasta que la maga de Fairy Tail se separó lentamente de un muy sorprendido y sonrojado mago de Lamia Scale.

-¿Q-Q-Q-Q-Q…R-Raine-san?- Tartamudeaba Leo mientras su rostro se encontraba completamente rojo de vergüenza.

-¿Eh? ¿Qué pasa con esa cara de vergüenza, Leo-kun? Raine te lo dijo. Desde ahora seremos honestos sobre lo que sentimos. Y Raine sin duda quería hacer eso- Dijo la peliazul oscuro con sonrojo en sus mejillas y una hermosa sonrisa en sus labios.

-Ah…Un beso de Raine-san…- Fue todo lo que dijo el joven de cabellos blancos antes de caer en un feliz shock al suelo nevado mientras humo salía de su cabeza.

-Me alegro que tu también estés feliz, Leo-kun…- Dijo Raine sonriente para luego mirar al nevado cielo de la zona-…Ahora, ¿Qué estarán haciendo Alicia-san y los demas? ¿Estarán bien?-

Mientras tanto…

-¿Qué estarán haciendo Leo y Raine? ¿Estarán bien?-

Esos pensamientos no pertenecían a nadie más que la hija de 19 años de la séptima maestra de Fairy Tail, Erza Scarlet, y al ex-mago santo, Jellal Fernandez, Alicia Scarlet, la cual se encontraba avanzando con rapidez a través de uno de los desérticos terrenos que conformaban al caótico mundo paralelo de Helland mientras iba acompañada de otros jóvenes de su edad. Más específicamente; de Marcus Strauss Dreyar, Lisa Eucliffe, Sorano Aguria Cheney, Sophia y Serena "Sena" Dragneel, y todos estaban siendo guiados por esta última.

-¿Estas preocupada por Leo y Raine?- Preguntaba Sophia mientras corría al lado de joven de largos cabellos escarlatas y un mechón azul.

-¿Eh?...Si, ¿Escuchaste mis pensamientos?- Preguntaba Alicia con una leve sonrisa.

-No. Es que se te nota mucho. Además, dudo que alguno de nosotros no esté preocupado por esos dos- Contesto la Dragon Slayer de Veneno de la Cuarta Generación igual de sonriente.

-Sophia-sama tiene razón, Alicia-sama. Todos nosotros estamos preocupados por Leo-sama y Raine-sama- Apoyaba Sorano uniéndose a la conversación mientras avanzaba.

-Pero también confiamos en que ellos regresaran a salvo. Pero, maldición. Hubiera deseado ir con Leo. Quería ver cómo era uno de esos generales- Comentaba Lisa quejosa mientras avanzaba.

-No te quejes. Nosotros también tenemos nuestra propia misión. Además, si es tan peligrosa e importante como dice Sena dudo que no nos vayamos a encontrar a algunos de esos tipos, ¿Verdad, Sena?- Preguntaba Marcus en serio tono mientras corria.

-S-Si…aunque rezo desde lo más profundo de mí ser para que eso no ocurra- Dijo Sena mientras avanzaba en frente de todos los jóvenes de otro mundo.

-Por cierto, Sena, ¿No crees que es hora de que rayos trata esta misión?- Preguntaba Lisa con algo de impaciencia.

-Lo hare cuando lleguemos a nuestro objetivo. Todo será más fácil de explicar ahí- Respondió la Serena de Helland.

-Hmp…si tú lo dices…- Susurraba la Dragon Slayer Blanca de la Cuarta Generación inconforme.

-…- Se quedaba el Dragon Slayer de Rayos de la Cuarta Generación en silencio mientras avanzaba con una seria y pensativa mirada en sus ojos azules.

-¿O-Ocurre algo, Marcus-sama?- Preguntaba Sorano corriendo al lado del joven de cabellos albinos.

-¿Eh?...Ah, no, no ocurre nada. ¿Por qué preguntas, Sorano?- Preguntaba Marcus con leve confusión.

-No, es solo que lo vi muy pensativo, como si estuviera preocupado por algo- Contesto la tímida Dragon Slayer de las Sombras de la Cuarta Generación.

-Bueno…podría decirse. Solamente me preguntaba como irían las cosas en nuestro mundo. ¿Cómo iran las batallas en las ciudades? ¿Qué estarán haciendo Tsuna y los demas?- Se preguntaba un serio Marcus.

Mientras tanto…en Earthland…

-¿Qué estarán haciendo Marcus y los demas en este momento?-

Ese comentario no pertenecía a nadie más que al joven Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación que era el hijo mayor de Natsu Dragneel y Lucy Dragneel, Tsuna Dragneel, quien ahora mismo se encontraba con disgusto en los asientos traseros de una veloz y grande camioneta mágica conducida por la demonio de los libros de Zeref que pertenecía a Fairy Tail, Serena Axel, y acompañado por su compañero desde la niñez, Happy.

Aquel mágico vehículo en donde se encontraba los tres miembros de Fairy Tail se encontraba avanzando con gran velocidad por una zona terrosa, rocosa y solitario y que se encontraba levemente rodeada por unos densos y lejanos bosques que poseían varias montañas pertenecientes al basto Reino de Fiore.

-¿Eh? ¿Dijiste algo, Tsuna?- Preguntaba Serena mientras conducia.

-¿Ya te sientes mejor?- Preguntaba Happy con preocupación.

-Dije…- Pero mientras Tsuna hablaba, una gran cantidad de saliva salía de sus labios y no le permitía ser entendido.

-¡No hables mientras tu saliva de nauseas sale por tu boca! ¡Es asqueroso!- Grito la joven de largos cabellos negros asqueada y furiosa.

-No creo que Tsuna pueda aguantar por mucho tiempo más- Dijo Happy mientras se alejaba de las náuseas de su compañero.

-¿C-Cuando…demonios…llegaremos…al bunker…?- Preguntaba un nauseabundo joven de puntiagudos cabellos rosados mientras lanzaba sus vómitos por la ventana del vehículo.

-Solamente resiste un poco más. Ya casi llegamos- Contesto Serena mientras conducía.

-D-Dijiste eso…como hace treinta minutos atrás…mal-maldita sea…siento como si llevara en este vehículo…semanas…- Decía Tsuna con gran dificultad.

-A penas han pasado unas horas desde que dejamos Magnolia. No exageres. Demonios, ¿Cómo es posible que durante todo este año que no nos vimos pudiste volverte monstruosamente más fuerte e incluso recuperar tu brazo pero no hacer algo con ese problema de mareo de los Dragon Slayers?- Preguntaba la demonio de Zeref quejosa.

-Yo diría que ese entrenamiento seguramente lo empeoro. Después de todo, son sus sentimos auditivos y visuales aumentados los que causan esos mareos en los Dragon Slayers- Comentaba el Exceed ahí presente.

-¿En serio? Con que esa es la razón- Dijo Serena algo sorprendido.

-Y-Ya dejen de hablar t-tan tranquilamente…y acelera, Serena…y-ya quiero bajarme…me voy a m-morir aquí atrás- Decía con severas nauseas el Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación.

-Estoy acelerando al máximo y ya te dije que no exageres. Por cierto, el camino se vuelve algo agravado un poco más adelante así que prepárate para algunos movimientos bruscos- Comento la joven de cabellos negros bastante tranquila.

-¡M-Maldición…!- Era todo lo que podía decir Tsuna mientras sufria severamente con mareos causados por los agitados por el vehiculo en donde se encontraba.

-Serena, estas disfrutando esto, ¿Verdad? Eres un demonio- Dijo Happy sentado tranquilo en el otro asiento delantero.

-Soy un demonio en realidad, ¿Algún problema?- Hablo Serena mientras en realidad pensaba- Pero en serio espero que lleguemos rápido al bunker donde están refugiados los ciudadanos de Fiore antes que los de Spriggan Tail. ¿Los demas grupos ya habran llegado a sus objetivos? ¿Cómo les ira?-

En Otro Lugar…

-¡AAAAAHHHH!-

Aquel fuerte grito pertenecía únicamente a una hermosa pero feroz joven de 19 años con largos cabellos cafés atados en forma de cola de caballo, con ojos negros, con ropas de su edad y de estilo masculino y que usaba el gran brazo de gorila negro que era su extremidad derecha para atacar a varios seres con armaduras y armas junto con un musculoso hombre de cabellos blancos y una atractiva mujer de largos cabellos cafés.

Más específicamente hablando; se trataba de la familia Strauss compuesta por Sonia Strauss, Elfman Strauss y Evergreen Strauss, quienes todos juntos se encontraban luchando contra un gran número de seres portadores de diferentes armas y que vestían con unas armaduras de caballeros negros con la marca de Spriggan Tail en distintos lugares, y estando en una zona terroso y rodeada de montañas del basto Reino de Fiore.

-¡Beast Arm: King Gorila!-

-¡Beast Arm: Great Grizzly!-

-¡Yosei Kiju: Leprechaun!-

Con Evergreen disparando una gran cantidad de rayos de polvo de hada dorado y Sonia y Elfman causando grandes tragos con los golpes de sus respectivos brazos de gran gorila de pelaje negro y un bestial grizzli, la familia Strauss logro derrotar con facilidad al último grupo del gran número de soldados de Spriggan Tail que andaban por aquella zona en donde se ocultaba uno de los búnkeres que mantenía a salvo a un gran número de los inocentes ciudadanos del Reino de Fiore en estado de guerra.

-Esos eran los últimos, ¿Verdad?- Preguntaba Evergreen seriamente.

-Eso parece. No siento a nadie por los alrededores- Contesto Elfman mientras hacía deshacía el Take Over de su brazo derecho.

-Que decepción. Y yo que esperaba encontrarme con alguno de esos generales de los Spriggans y enseñarle que tan hombre soy- Decia Sonia haciendo lo mismo que su padre.

-Oye, Sonia, no digas eso que es de mala suerte. ¿Acaso se te olvido a la horrible mujer enmascarada que vimos en Magnolia y que era uno de esos generales? Esa mujer pudo enfrentarse de igual a igual contra Erza. Sera mejor que nos crucemos con ninguno de esos tipos durante esta horrible guerra- Regaño Evergreen algo temerosa.

-Ah…Si, lo siento, mama- Se disculpó Sonia algo penosa.

-En cualquier caso, vayamos a ver que los ciudadanos estén bien. Seguramente están confundidos por todos los ruidos y temblores que hicimos durante la batalla- Comento Elfman seriamente.

-Es verdad. Entonces, Sonia, tu padre y yo iremos a calmar a los ciudadanos en los búnkeres y a explicarles la situación. Tu quédate aquí e infórmanos a través de la lacrima de comunicación si pasa algo raro o vienen más enemigos- Explicaba la mujer de cabellos cafés seriamente.

-Sí, si- Contesto Sonia vagamente.

-Con un "Si" me bastaba- Dijo Evergreen algo molesta con su hija.

Tras esa pequeña conversación entre familia, la maga de magia de hada y el mago de Take Over se dirigieron a las montañas en donde supuestamente se encontraba el bunker que mantenía a salvo a los ciudadanos de las distintas ciudades de Fiore, mientras que la joven usuaria de Take Over se quedaba sola en aquel terreno cubierto por varios inconscientes soldados de Spriggan Tail. Y luego de que sus padres se alejaran más allá de la vista de sus ojos negros, Sonia paso a mirar tranquilamente el cielo sobre su posición para relajarse en aquella solitaria zona.

Pero en el momento de hacer eso, la joven maga de Fairy Tail inmediatamente noto con sus ojos negros algo sumamente extraño en el azul cielo sobre su posición. La joven de cabellos cafés podía ver alguna clase de silueta transparente decorar levemente el cielo, pero tras varios segundos tratando de aclarar su mirada en aquel lejano punto, Sonia observando que hay no había nada.

-¿Habrá sido mi imaginación?- Se preguntaba Sonia confuso.

Tras decir aquellas palabras, la joven Strauss simplemente dejo de pensar en aquella falsa silueta que habían visto sus ojos negros y siguió concentrándose en cuidar los alrededores de aquella zona desértica en donde se encontraba. Pero en realidad, lo que había la joven maga de Fairy Tail no era algo falso o un producto de su imaginación. En aquella alta zona del azul cielo, se encontraba mágicamente camuflado uno de los grandes barcos acorazados y voladores pertenecientes a Spriggan Tail.

Y de los cientos de soldados en armadura que había en las diferentes zonas de aquel enorme e invisible barco volador realizando distintas tareas, había uno que se apresuró a entrar a cierta habitación de este. Una habitación un poco más ancha que todas las demas habitaciones de aquel barco y que estaba hermosamente decorada con paredes de color blanco muy limpias y que colgaban distintos cuadros de arte.

Y además poseía un total de cuatro de grandes estantes llenos de una gran cantidad de libros y un par de brillantes candelabros colgando de los techos. Pero sobre todo, en aquella habitación se podía apreciar como una mujer adulta con la estatura de una niña de 13 años y que estaba leyendo un libro tranquilamente, se encontraba sentada en una silla de madera al lado de una pequeña mesa del mismo material que cargaba con una caliente tetera y una taza de café.

Esa mujer de pequeña estatura, de muy largos y ondulados cabellos de color rubio claro, que vestía con un hermoso vestido de su talla de estilo Lolita Gótica, tenía sus pies descalzos y que usaba una máscara blanca con la marca de Spriggan Tail para cubrir su rostro solamente se limitó a cerrar el libro que tenía entre sus hermosas manos y apuntar su mirada a aquel soldado que había entrado a su habitación.

-Miracle-sama, he venido a informar- Dijo el soldado de los Spriggans mientras se arrodillaba en frente de una de los doce generales de su ejército.

-¿Ah, sí? Adelante, habla. ¿Cuántos de los soldados que enviamos fueron derrotados?- Preguntaba la apodada "La que Crea la Victoria" con muy poco interés.

-E-Eh…bueno, todos, Miracle-sama- Contesto el soldado algo sorprendido de que la mujer supiera que iba a decir.

-Ah, como lo supuse. Bueno, no es que esperaba algo de aquellos débiles soldados, ¿Pero al menos pudieron ver las habilidades de los soldados del Consejo Mágico que los derrotaron? Eso me permitirá decidir que soldados enviar para que podamos ganar- Preguntaba Miracle mientras volvía a leer su libro.

-E-En realidad, Miracle-sama, nuestros soldados no fueron derrotados por los soldados del llamado Consejo Mágico de este mundo- Informo aquel soldado.

-¿Eh? Entonces, ¿Por quién fueron derrotados?- Preguntaba Miracle con muy poco asombro y confusión.

-Todos los soldados que enviamos a tierra fueron derrotados por un equipo de tres magos. Informes nos indican que esos tres magos pertenecen al gremio de magos de la ciudad en la estuvimos hace poco junto con Devil-sama, Fairy Tail- Explicaba aquel ser de armadura.

-Fairy Tail…Maldición, esa maldita de Devil…- Hablaba Miracle-…Solamente había un quince por ciento de probabilidad de que esa mujer homicida le dijera nuestros planes al enemigo así que pensé que no debía preocuparme, pero me equivoque. Esa demente prefiero entretenerse a ella misma que darle la ventaja a nuestro ejército en esta guerra. Si los magos de Fairy Tail ahora saben de nuestros planes para capturar a los civiles de sus ciudades como rehenes, tendré que reformular mis planes. ¿Qué hay de las demas fuerzas? ¿Han logrado capturar algún otro bunker con civiles?-

-Hasta el momento no hemos recibido ningún informe de ese tipo, mi general. Ni siquiera de los demas generales- Contento el soldado algo temerosos.

-…- Se quedó Miracle en pensativo silencio.

-Parece que Earthland es un enemigo más problemático de lo que calculaste, Miracle-sama. Bueno, para todo hay una primera vez. No se preocupe-

-En cualquier caso, ¿No desea que nosotros vayamos a combatir contra esos supuestos magos de Fairy Tail? Seguramente seriamos mucho más efectivos que los débiles soldados bajo su mando, Miracle-sama-

Al haber escuchado ese par de voces masculina, la enmascarada mujer de largos cabellos rubio claro dirigió levemente la dirección de su mirada hacia una oscura esquina de su habitación en la que se encontraban ocultos entre las sombras causadas por las paredes y estantes, dos misteriosas siluetas.

-¿Acaso son idiotas? Ustedes son mi guardia personal. Su deber es permanecer a mi lado como torres y afiles que protegen al rey, no ir al campo de batalla a sacrificarse como peones. Nunca se sabe que puede pasar- Dijo Miracle seriamente.

Pero justamente en el momento en que la general de Spriggan Tail dijo esas palabras, todos los presentes en aquella habitación se sorprendieron de gran manera al sentir como todo a su alrededor se agitaba bruscamente, y posiblemente todo el barco volador en donde se encontraba. Apresuradamente, Miracle se apresuró a salir al exterior de su volador navío y hacerlo, observo sorprendida al igual que todos sus soldados como una gran cantidad de denso humo salía de la zona central de este.

-¡¿Qué es lo que está ocurriendo?!- Pregunto Miracle tras salir al exterior de su barco y ver el pánico de sus soldados.

-¡Miracle-sama! ¡N-Nosotros no lo sabemos! ¡De un momento a otro, parece que algo se estrelló contra el barco!- Respondió uno de los soldados alterados.

-¿Algo?...No…esta sensación…No es algo…- Hablaba Miracle pensativa.

-Sabía que no lo había imaginado. Qué bueno que tengo algunos Take Over que son capaces de ver a través de camuflajes como esto…-

Al haber escuchado esa voz femenina, Miracle apunto más profundamente su mirada a aquel humo que provenía del centro de su barco y fue capaz de ver una silueta humanoide que cada vez se hacía más clara. Con el pasar de los segundos, esa silueta se revelo como una joven de 19 años con largos cabellos cafés en forma de cola de caballo, ojos negros, vestida con una chaqueta verde cerrada de cuello levantado y mangas dobladas junto con unos pantalones blancos y botas marrones, y con la marca de Fairy Tail en su antebrazo derecho en color griseo.

-…Es alguien- Dijo Miracle tras ver a la joven maga de Fairy Tail en frente de ella.

-…Vaya, vaya. Esto es un encuentro inesperado, ¿Verdad?- Dijo Sonia sonriente en frente de sus enemigos.

Sola en frente de fuerte enemigo, Sonia contra Miracle…

Continuara…