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02# ¿Cuándo?
El tiempo solía ser muy relativo cuando se trataba de la meditación.
Entre los pensamientos y la nada absoluta de la mente, el mundo alrededor parecía insignificante, apenas como un grano de arena en el universo. El viaje de la consciencia por otros lugares requería de concentración y dedicación, así que cuando su psique volvía a la casa de Virgo, podrían haber pasado horas, días, semanas enteras donde la vida continuaba su curso.
No se trataba de escapar de este mundo sino de buscar respuestas desde un punto más alejado, abandonar por un momento la condición humana que lo tenía preso, sin visión.
Por eso escapó de su compresión el momento en que la cercanía con Defteros aumentó, la frecuencia en que los paseos juntos fueron más y más largos, las conversaciones que terminaban en suaves sonrisas y añoranzas íntimas.
Nunca fue consciente del tiempo en esta tierra, hasta que eso significó dejar su lugar de meditación para encontrase con él en los caminos de algún jardín.
Y aprendió acerca de otro tipo de tiempo, de otros deseos.
En la duración de un roce, de una caricia, de un beso en sus labios inexpertos y temblorosos.
'Ojala que durara más'.
Y parecía suceder con las manos de Defteros en su cintura, subiendo por la espalda hasta su rostro que ardía con el contacto de su calor abrasivo.
El deseo aumentaba, y el tiempo corría tan rápido como no sintió en ninguno de los otros mundos a los que viajó.
Y tan lento.
Solo por Defteros.
