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04# ¿Quién?


Nunca había negado el hecho de que juzgaba rápidamente a las personas.

A veces parecía natural la desconfianza hacia los demás, algo que lo obligaba a probarlos y a descubrir el interior de sus corazones, saber aquello que guardaban tan íntimamente en el interior de sus mentes.

El valor de una persona podía medirse en base a sus ideas, y si eran puras y claras, tal vez tendrían la oportunidad de acercarse al espacio que tan celosamente guardaba para sí mismo.

Era una contrariedad pretender saberlo todo sobre un extraño… pero se creía con derecho porque no era un hombre cualquiera.

Si alguien podía 'juzgar' las almas de otros, era él.

Egoísta y pretensioso objetivo, tomando en cuenta que su propio corazón estaba cerrado para el mundo entero… ¿mas cómo tener uno si no era un dios, y tampoco un hombre? Como si estuviese en medio de todo, un mero canal de voluntades desconocidas.

¿Quién era él realmente? ¿Quién se suponía que era sin pertenecer a ninguna parte? ¿Quién, en toda la tierra, podría saberlo si ni él mismo desconocía la respuesta?

Pero un día, un hombre sencillo y de ideas claras se acercó.

Un hombre de risa ronca y voz profunda llegó, con el aroma del mar y de los campos de oliva impregnado en todo su cuerpo. Alguien con una historia difícil, con un futuro incierto y con sueños sinceros.

Las conversaciones fueron simples al inicio, apenas unas palabras con silencios prolongados y confortables, caminatas cortas y largas, sonrisas suaves carentes de pretensiones.

Un hombre que estuvo dispuesto a responder a esa pregunta conforme pasó el tiempo, quien en medio de caricias y besos le dio la oportunidad que ni la divinidad le dio.

Ser un humano.

Ser Asmita.

Ser él mismo, al lado de Defteros.