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06# ¿Por qué?
La gran pregunta del universo siempre era la misma.
Miles antes de él habían pensado en aquello, y muchas posibles respuestas danzaban en la joven pero abundante historia de la humanidad.
Diferentes objetivos obedecían tal búsqueda, mas parecía que la mente de los hombres no alcanzaba a comprender ni una pequeña parte del propósito de sus existencias, del 'aquí' y el 'ahora' de su ser.
Él estaba incluido, por supuesto.
Sus meditaciones no eran suficientes para definir los 'por qué' del universo, los motivos y las finalidades, pero no lo deseaba: había cosas que los hombres no tenían que saber, ni siquiera alguien tan cercano al estado de la divinidad.
Existían conocimientos solo comprensibles para los dioses, para las energías que movían el cosmos.
A pesar de que no ambicionaba la racionalidad de aquellos seres, había pensado demasiado en los motivos de un suceso que se desarrollaba desde hacía tiempo.
En esos momentos de reflexión era como cualquier persona, con sueños y deseos, con absurdas preguntas que probablemente nunca tendrían respuesta.
Tal vez no las necesitaba. Últimamente acariciaba tan posibilidad.
Quizá no tenía caso comprender por qué pasaba, por qué gustaba tanto de Defteros.
El por qué cada día parecía más especial cuando estaba a su lado, o las razones para estremecerse entre sus brazos; el por qué los besos ardían en sus labios, o los motivos para que el sentimiento más mundano y el más extraordinario del hombre se expresara entre ellos con una mirada.
Cuando intentaba buscar las respuestas terminaba así, cediendo al calor que desprendía su cuerpo, siendo como el resto de los hombres, como 'Asmita'.
Tal vez no se trataba de comprender todo lo que pasaba.
Quizá la esencia no podía describirse, no contaba con una explicación universal. O no una que los mortales necesitaran conocer.
Si tuviera que ser honesto… así estaba bien, en brazos de Defteros, en perfecta paz con el amor que profesaba por él.
Porque Defteros era su motivo y su razón.
Él era su 'por qué'.
