No necesitó hablarlo mucho más, o pensarlo, no necesitaba incentivo alguno para hacer lo que sabía que debía.

Ahí estaba, en la oficina de aurores, erguido y queriendo enmendar las cosas, con seguridad y con ropa, porque no habría ido nunca desnudo, preguntó por el jefe de aurores y después de que miraran a un ex mortífago más que extrañados dijeron que iban a avisarle al jefe. Estaba a menos de un metro de la puerta de la oficina de Harry, nada nervioso, con seguridad y con ropa. Y cuando salió con las mejillas rojas y el cabello negro muy alborotado tartamudeando lo invitó a pasar.

Draco se sentó en la única silla que había que no fuese la de Harry, y éste se sentó en la suya, una roja y acolchonada que estaba enfrente. Harry era un típico padre de oficina, con fotos de Teddy y dibujos hechos por el mismo chico de pelo azul.

-No te esperaba.

-Fue de improviso, la verdad.

El ambiente no era tenso, al menos no para Draco, aunque Harry parecía avergonzado.

-Draco, yo… lamento lo que pasó.

-No es que no me haya gustado, bueno, de hecho, me gustó. –Dijo.

Ninguno de los dos quería mirar al otro, y eso lo hacía una escena bastante graciosa. La tensión que podía casi tocarse no era la incómoda que se creería, sino el que cada uno no supiera cuánto más podría controlarse con el otro. Harry se movía muy incómodo, y Draco no podía esperar más por otro beso.

-¿Entonces…?, ¿porqué me empujaste? Como si no te hubiese gustado.

-Es que estaba pensando en tantas cosas que fue una sorpresa, no lo sé, no estaba preparado.

Cada uno tenía más ganas de dejar la silla que el otro.

-Tú me gustas –dijo Harry.

-Me cuesta decirlo pero… no me gustas Harry –Harry lo miró por primera vez desde que se sentaron, y Draco lo agradeció porque era muy importante que lo viera cuando dijera eso.- Estoy muy enamorado, desde Hogwarts estoy muy enamorado.

Draco se puso a llorar y Harry soltó la silla para agacharse frente a él, le acarició los cabellos y sonrió con todo lo que podría extenderse su boca.

-Está todo bien, si te volví a buscar no fue con motivos muy inocentes.

-Pero sigo siendo un ex mortífago, sigo siendo Malfoy, y tú sigues siendo El niño que vivió, sigues apareciendo en portadas de diarios, revistas e incluso escriben libros de ti –su mente dio vueltas, y supo que no pensaba igual que cuando había ido allí. Dejó de llorar, porque -. No somos el uno para el otro.

-Entonces deja que me despida.

Harry deslizó su mano desde los cabellos de Draco hasta sus pómulos y cuando éste le dio el permiso con un simple gesto se enderezó lo suficiente para volver a besarlo. La tensión se esfumó, ambos podían hacer lo que quisieran en medio del beso, Harry tomó a Draco de la cintura para pararlo y lo apoyó contra el escritorio, y Draco abrazó a Harry por el cuello dejándose llevar. El beso le supo a alivio, le supo a estar bien, como una cápsula de felicidad en la punta de la lengua de Harry que entraba por su boca y le llegaba al pecho para calmarlo con la taquicardia de la excitación y la pasión.

Harry fue quien separó sus labios después de minutos que parecieron horas, y seguían mirándose a los ojos, en silencio cómplice. Y estuvo todo claro, demasiado claro, estaba bien amarse aunque sintiera un enamoramiento obsesivo a punto de estallar parecía tan sano y real, y correspondido.

Estaba bien amar, estaba todo bien.