Hey hey hey amantes del Helsa. ¿Les ha gustado el primer One-shot? Si comencé con el toque romántico- cómico. No quería comenzar con el pie izquierdo xD además creo que era perfecto para el dia de los enamorados. Algo diabetico para esas fechas.

Disclaimer: Frozen no me pertenece, si lo hiciera ya estuviera embarrado de Helsa. Tampoco las canciones nombradas en los capítulos. Solo escribo por diversión y amor a esta tierna pareja :)

Canción: When you´re gone

Cantante o banda: Avril Lavigne

Ok esta vez decidí tonarme algo trágica y triste. Así es el OS de hoy, es un AU ambientado en los años 30 en Liverpool, Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Y sí, este salió de mi retorcida mente Helsa! :D

Este pequeño One-shot va dedicado a la genial HoeLittleDuck. Chica gracias por tu apoyo y se que me pediste algo distinto (no te preocupes en el futuro tambien me arriesgaré a publicar una historia fuera de mi rango al igual que tu hiciste conmigo) pero creo que te gustará esta mini-historia. Puede que no conozcas a la cantante o la canción, si es así te recomiendo que la escuches. Es genial :D Se que detestas las guerra y todo pero algo me dice que me agradecerás. xD

Espero no sacar lágrimas a algunos de ustedes.

Bueno sin más demora aquí está este corto pero intenso OS:


Despedida

Lagrimas rodaban por sus blancas mejillas. La joven lloraba devorada por la penumbra solo con una lámpara de aceite a su lado. Entre sus manos tenía una camisa color beige de él. La olía repetidas veces para desahogarse. Le dolía tener que decirle adiós a su compañero. Miró el equipaje puesto al lado de la entrada de su casa y recordó todos esos gratos momentos que ambos pasaron juntos.

Ahora su pelirrojo debía viajar a la guerra para defender a su país de las invasiones alemanas. Debía arriesgar su vida, separándose de su amada compañera para correr por un campo de batalla con el peligro de que algún enemigo le disparara o lanzara una bomba. Pero debía hacerlo, era su obligación.

El triste día llegó. Elsa lloraba y le imploraba a Hans para que se quedase junto a ella acompañándola. Hans ignoró todas sus suplicas y guardó su últimas cosas en su mochila. Se colocó sus pantalones de camuflaje y una camisa gris algo vieja para ponerse encima el chaleco del ejército. Miró el reloj de su muñeca y se sorprendió al ver la hora. 9:36 am, el tren que llevaba a Londres salía a las 10 am en punto y la estación quedaba a unos kilómetros de su hogar.

Cogió todas sus cosas y se despidió de su compañera dándole un beso rápido en los labios solo haciéndola llorar. –Hans por favor no te vayas-.

-Elsa deja de implorarme. Debo ir. Debo proteger a mi nación- respondió poniéndose su boina favorita de color café y agarrando su equipaje. –Te prometo que volveré a tu lado-.

-Siempre que prometes algo, nunca lo cumples- gritó.

Dicho esto la tomó firmemente entre sus brazos y sintió el perfume de su cabello platinado. –Por favor, no llores. Sabes que odio verte así-.

-Si no me deseas ver llorar, no vayas a esa estúpida guerra. Por favor- imploró.

-Muchos otros hombres también deben dejar a sus familias por un tiempo para ir a defender territorios. No me demoraré mucho, solo serán unas semanas. Te lo prometo-.

-Esas semanas que me faltes, serán como años para mí- exclamó entre lágrimas.

-Siempre estaré contigo, amor- inmediatamente posó su mano en el pecho de la rubia, a la altura de su corazón. –Aquí-.

Elsa cubrió su mano con la suya y miró fijamente a Hans soltando una lágrima. El pelirrojo sacudió su cabello de manera amistosa y se alejó hacia la puerta. –Espera, te acompaño hasta la estación-.

-¿Estarás bien con eso Elsa?- preguntó preocupándose por ella.

-Sí, deseo estar contigo- exclamó rodeando su amplia espalda con sus frágiles brazos.

Hans se dedicaba a frotar su suave cabello aperlado mientras sentía como una silenciosa lágrima rodaba por su mejilla. Él tampoco deseaba separarse de su copo de nieve pero no tenía más elección.

En el camino a la estación, ambos recordaban los buenos momentos juntos que habían pasado. Entre risas y llantos llegaron a la gran estación donde había una muchedumbre de soldados despidiéndose de sus esposas e hijos entre lágrimas y mensajes alentadores.

El tren resoplaba el vapor de su chimenea preparándose para el largo viaje que debía tener. Los maquinistas corrían de un lado a otro con mucho carbón y reparaban cualquier incidente que ocurría para garantizar la seguridad en el viaje para los soldados.

Hans observó la tristeza de los jóvenes soldados que abrazaban a sus esposas que gritaban implorando que se quedaran. Miró a Elsa y vió que esta tenía la mirada en unos niños que lloraban por su padre y no había ni rastros de su progenitora. La niña más grande debía cuidar a sus hermanitos. Miró a una joven inválida que lloraba desconsolada por su padre. Y a muchos otros que expresaban su tristeza hacia sus seres queridos.

Elsa miró a Hans con angustia y se aferró a su cuello mientras soltaba lágrimas librándose del dolor que yacía en su interior. Hans acarició su espalda mientras olfateaba su cabello. –Hans, te amo. No importa donde estés o lo que hagas. Eres mi compañero para toda la vida-.

-Lo sé Elsa, yo también te amo-.

-Pero aun así te estaré esperando con una gran sonrisa en el rostro tu llegada- exclamó susurrándole en el oído.

Hans rió ante la actitud de Elsa y la besó apasionadamente en frente de todos sus compañeros. En medio de los gritos de angustia y llantos de desesperación, esta joven pareja se mantenía firme y se desconectaban del mundo real para perderse en los labios del otro.

La rubia enterró sus dedos en el cabello de Hans y lo acercaba más a ella mientras él intensificaba más el beso. El posaba sus manos en su cintura y las subía hasta su espalda. Al cabo de un tiempo se separaron lentamente, clavando sus miradas en los ojos del otro. Ambos sonrieron un poco mientras Elsa movió un mechón de pelo y lo colocó detrás de su oreja.

Miró hacia el piso como si estuviera insegura de algo. Hans enseguida notó el extraño actuar de la rubia. –Elsa ¿Qué te sucede?-.

Elsa levantó la mirada dudosa y se mordió el labio. –Hans yo…- dudaba de contarle. Al final suspiró y se llenó de valor. –Estoy embarazada Hans- dijo inocentemente.

El pelirrojo abrió los ojos como platos al escuchar la inesperada noticia. – ¡Que! ¡¿No puede ser?! ¡Elsa! ¡Esto es grandioso!- exclamó tomándola por la cintura y dándole una vuelta alegre por que iba a ser padre.

Elsa rió y besó al joven una vez que él la depositó en el piso. Al separarse, Hans colocó su mano sobre el vientre de la rubia y pensó en cómo sería su futuro hijo. Se acuclilló y le dio un beso mientras sonreía. Cuando se volvió a poner de pie, se encontró con los ojos azules que tanto amaba, llenos de lágrimas e hinchados. –Elsa, por favor. No llores, deberías alegrarte por nuestro hijo-.

-Me alegro por nuestro hijo pero… ¿Qué hay de su padre? ¿Y si mueres en la guerra? ¿Qué voy a hacer? Él tal vez no conozca a su padre. Por eso te imploro que no te vayas Hans- su quebrada voz llegó hasta el corazón de Hans.

-No seas tan pesimista, Elsa- exclamó acurrucando a la rubia contra su pecho, permitiéndole desahogarse escuchando los latidos de su corazón.

El pelirrojo comenzó a llorar ¿Qué pasaría si eso que dijo pasara en verdad? ¿Y si su hijo jamás conociera a su padre? "Por qué justo tuvo que pasar este acontecimiento en estos momento de crisis" pensó el pelirrojo bañando en lágrimas la cabeza de su copo de nieve.

El silbato del tren resopló causando un estruendo en la estación. El olor a carbón quemado y el humo comenzó a llenar el ambiente de angustia. Comenzaron a llamar a los soldados a bordo para que embarcaran su equipaje y se acomodaran en los vagones.

Elsa se aferró a las ropas de su amado pelirrojo desesperada por que él no se fuera de su lado. Hans escuchó las órdenes de los superiores e hizo que la joven lo soltara. Tomo su rostro entre sus manos y la miró fijamente a los ojos. –Elsa mírame-. La voz se le fue quebrando poco a poco. –Te prometo que volveré a tu lado, haré todo lo posible para venir lo más pronto posible. Así que por favor espérame-.

-Siempre lo haré, Hans- lloró la nívea joven disfrutando el tacto de sus manos. –Vendré todos los días. Te esperaré hasta el final-.

El pelirrojo sonrió y depositó un beso rápido en sus labios. La soltó y agarró su equipaje para ir a entregarlo a los encargados para que lo pusieran con lo demás. Acto seguido se dirigió hasta los vagones de pasajeros no sin antes decirle su nombre al encargado del tren como lo hacía con todos los soldados.

Elsa permanecía congelada en el lugar en donde Hans la dejó. No podía moverse. Sus piernas no respondían. Alzó la vista y divisó la sonrisa de su pelirrojo desde las escaleras de ingreso del tren. Cuando lo vió desaparecer entre la multitud de hombres sintió que su corazón se partía en dos.

El pitido del tren hizo que más lágrimas se derramaron por sus mejillas. Sin embargo algo la hizo levantar la mirada de nuevo.

Divisó a Hans despidiéndose desde la ventana con una gran sonrisa en su rostro. – ¡Hasta luego, mi copo de nieve! Nos vemos pronto, cuídense los dos- gritó moviendo la mano en señal de despedida.

Inmediatamente resonó el chirrido de las ruedas del tren anunciando su partida. Una nube de vapor se alzó en el cielo y la pesada máquina avanzó lentamente por los rieles. Elsa sintió sus piernas responder enseguida y comenzó a correr por el piso de la estación, siguiendo al tren con la mirada prendida en los ojos bonachones de su pelirrojo.

-¡Hans! ¡Te amo! ¡Cuídate mucho!- gritó Elsa a todo pulmón mientras corría por la estación agitando su mano ante la sonrisa y lágrimas del joven.

-También te amo, preciosa- exclamó Hans limpiándose las lágrimas con el reverso de su mano.

El tren avanzó hasta el final de la superficie de la estación, continuando por su trazado camino de rieles. Elsa se detuvo agotada y divisó la pesada máquina alejarse. No. Lo que en realidad observaba era a su dulce pelirrojo que se despedía de ella moviendo su mano. Hans no sabía si en realidad volvería a verla, no sabía si su destino le había predicho que moriría en el campo de batalla o de alguna otra forma. Solo sabía una cosa. Sabía que su fiel copo de nieve, siempre le estaría esperando parada en la estación…


Agradezco a todos los que me dejaron sus reviews anteriormente y los favs y follow. Hacen que me entren deseos de continuar esta serie de OS!

Me alegra que poco a poco el fandom de Helsa esté creciendo. Cada vez somos más (a este ritmo el Helsa dominará el mundo xD)

¿Cual será el género del siguiente OS? ¿Será Canon, AU, etc? ¿A quien irá dedicado? ¿Que canción contendrá? ¿Por que hago tantas preguntas? xD

Ya saben si tienen alguna canción en especial o algun prompt no se olviden de comunicarmelo por sus reviews y PM. Espero ansiosa sus ideas ;D

Jajaja bueno basta de bromas. Con esto loba se despide. Cuidense mucho chicos/as y sueñen con Helsa.

Loba ;9