Hola de nuevo, lamento mucho no haber actualizado desde hace mucho. No tenia la inspiracion suficiente, luego de haberme sacado el jugo a mi cabeza para otras cositas por ahi como aotras historias pendientes y proyectos para el futuro. Estoy super apenada y espero que me perdonen.

Disclaimer: Frozen no me pertenece, solo juego con sus personajes por un ratito para calmar mis alocados instintos Helsa. Tampoco las canciones nombradas a continuacion me pertencen.

Loba otra vez ha venido con el tema de la Segunda Guerra Mundial (realmente este tema me parece super interesante) con algo de Tragedy y Hurt comfort (Bueno en realidad no se en que genero poner este OS xD Solo es un OS) Esta ambientado en Amsterdam en la decada de los 40 y me base un poco en "El diario de Anna Frank" con los ambientes y la trama.

La musica de hoy tambien se relaciona con esto y me parece preciosa para los ratitos emo o epicos xD (Sirve mucho eh, 100% recomendada por lobita xD)

Bueno gracias por sus comentarios. Ya saben que es lo unico que me impulsa a activar mi modo creativo y ponerlo a trabajar. Son lo maximo chicos ;)

Lamento el no poder satisfacerlos con sus canciones favoritas. He estado algo apretada con varias cosas y no he tenido de escuchar las canciones a fondo y que se me ocurra una historia basada en ella, es algo dificil. Sin embargo, esto no quedara en olvido, vere que hago y los complacere conforme pase el tiempo. Se los prometo :D

Cancion: My demons

Cantante o banda: Starset

Bien sin mas preambulos aqui esta...


Infierno

Sus ojos decididos taladraban con fiereza los bellos zafiros en frente suyo mientras apretaba los dientes, haciéndolos rechinar. La ira en su interior lo consumía por dentro al ver a tan repugnante ser parado inocentemente en frente de él.

Las mejillas de la joven estaban empapadas en lágrimas mientras luchaba por retener un grito desgarrador que deseaba escaparse de su garganta. Había visto al mismo infierno esa misma noche en frente de sus ojos…

Su familia vivía alegre, escondida en el lugar menos remoto de Ámsterdam. A pesar de tener tan poco ellos llegaron a ser tan felices como nunca. La miseria se había esparcido por todo el país debido a la catastrófica guerra que lo azotaba. Los judíos, gitanos, discapacitados, etc. eran considerados los débiles, los indeseados, las plagas… Y según las ideologías de los líderes, todas las plagas debían ser eliminadas para crear un mundo perfecto.

Los gritos y llantos eran el pan de cada día en el vecindario de la pobre Elsa Brouwer, una pobre judía de dieciocho años que vivía con sus padres, su hermana y su primo Kristoff en una casa abandonada hace muchos años atrás.

Los miembros de la SS rondaban como leones hambrientos en busca de alguna presa para poder destripar y asesinar a sangre fría. Pero aquellas personas que eran asesinadas, eran suertudas. Nadie deseaba que fueran enviado a esos lugares salidos del infierno comúnmente llamado por los pueblerinos: una perrera para judíos.

La joven, soñadora y alegre, deseaba con lo más profundo de su corazón salir de esas cuatro paredes que la mantenían cautiva del mundo exterior pese a las insistencias de sus padres que trataban de sacarle esa loca idea de la cabeza.

Su padre Adgar, quien era una persona amante de la lectura y amaba a Elsa de manera incondicional, un día le regaló un pequeño diario para que escribiera todo lo que sentía en él. Desde sus más oscuros secretos hasta lo ocurrido en ese mismo día. La rubia agradeció y enseguida se dedicó a escribir su vida.

Un día observaba por un pequeño tragaluz que ella usaba como su "ventana personal" el exterior que moría por conocer. Observaba las calles desoladas y grises, sin ningún niño corriendo por ellas como solía recordarlo. Solo unas cuantas personas se atrevían a salir en distintos horarios durante el día. Lo hacían portando un extraño parche en forma de estrella de seis puntas de color amarillo, muy grande para que los nazis pudieran identificarlos como judíos. Elsa llego a la conclusión de algo. Su infancia había sido muy divertida, pero ahora todo había cambiado.

Elsa no era una persona muy sociable. Prefería quedarse sola en una habitación leyendo que salir a jugar o conversar con su hermana y su primo en las escaleras. Era solitaria, sin embargo tenía un carácter alegre e inocente.

Una tarde, mientras espiaba al mundo a través de su ventana secreta, aprovechando que sus padres estaban dormidos, observo a un joven pelirrojo con un uniforme beige sencillo siguiendo a unos hombres con un traje más sofisticado de color negro. El joven mostraba una actitud sumisa ante, al parecer, quienes eran sus superiores.

Elsa quedo maravillada ante lo apuesto que él era. Sus bellos ojos verde esmeralda resaltaban ante tal tono muerto del uniforme y añoraba ver ese cabello pelirrojo que apenas se notaba por el sombrero que cargaba. Sus facciones varoniles acompañadas de unas elegantes patillas lo hacían ver irresistible. Sin embargo, ella no sabía que aquel hombre que parecía inocente y apuesto, se convertiría en uno de los monstruos que eran temidos por los judíos y quedarían plasmados en la historia como asesinos a sangre fría y sin corazón.

Desde ese día, la rubia comenzó a suspirar enamorada, dejando a sus padres muy extrañados y a la vez preocupados. Su diario estaba lleno de notitas cursis y románticas hacia su misterioso soldado pelirrojo. Solo una puerta los mantenía separados. Su hermana se moría de curiosidad ante su actitud y comenzó a sospechar de ella.

En una ocasión, decidió seguirla para conocer qué era lo que tramaba y se sorprendió al encontrarla suspirando por uno de esos monstruos vestidos elegantemente.

Esta noticia no tardó en llegar a parar en los oídos de sus padres quienes, en esa misma noche, reprendieron a su hija mayor por haber estado observando al exterior sin tomar las medidas precauciones. Decidieron tapar esa ventana para que su inquieta hija no observara el exterior ruin y cruel jamás.

Elsa estallo en llanto de ira e impotencia, corrió a la habitación que compartía con su hermana y se recostó en la cama, enrollándose con las sabanas para que nadie la viese llorar.

No tardo mucho para que su hermana menor apareciera preocupada por la puerta y se acercara a la cama a tratar de consolarla. –Elsa ¿Qué fue lo que te dijeron?

—No es nada que te importe, Anna –sollozo Elsa con desdén. –Ahora vete de aquí, quiero estar sola.

La respuesta de Elsa toco el corazón de la pecosa. –Está bien, me iré –dijo con absoluta tristeza. –Solo lo hice porque me tenías muy preocupada, hermana.

Las lágrimas de la rubia desaparecieron al escuchar a Anna. La tristeza fue reemplazada por una ira absoluta en cuestión de segundo. No podía creer que Anna su hermana querida, a quien le había contado innumerables y oscuros secretos, la haya espiado y contado a sus padres el secreto más retorcido y hermoso que escondía. Esto la hacía poner roja del coraje y no tardó mucho en demostrárselo. -¡¿Por qué les dijiste Anna?! ¡No sabes lo que me has causado! ¡Me has quitado lo único que poseía para admirar el mundo de afuera! ¡¿No estas cansada de vivir aquí enjaulada?! –estallo Elsa.

—No sabes lo que dices. El mundo exterior es cruel y duro. Está lleno de matanza y dolor. Y nosotros somos los perjudicados recibiendo los peores castigos. ¡Incluso peores que la misma muerte! –grito Anna tratando de contener las lágrimas.

—Prefiero morir libre que encerrada en esta cárcel. ¡Te detesto Anna! ¡Eres una mentirosa! ¡Y yo que siempre confié en ti! ¡No quiero volver a verte NUNCA! –grito Elsa enterrándose en las sabanas y rompiendo a llorar.

Anna quedo perpleja ante la seriedad de las palabras de Elsa. Soltó unas lágrimas silenciosas y sonrió tristemente. –Está bien Els, no te molestare más. Que tengas buenas noches –sollozo mientras salía de la habitación cerrando la puerta suavemente.

A veces las palabras matan más rápido que la misma bala…

A la mañana siguiente todo estaba muy tranquilo y silencioso. Elsa camino por los empolvados pasillos de la casa y diviso a su hermana y a su primo conversando sentados en las escaleras.

La mirada de Anna se conectó con la de Elsa durante varios minutos. Sin embargo ella volteo y tomo a Kristoff de la mano y lo arrastro por uno de los pasadizos secretos de la casa.

La actitud de Anna hizo que la sangre de la rubia hirviera de coraje. "¿Cómo se atreve esa idiota a tratarme así? Ella fue quien empezó todo" pensó Elsa mientras tomaba su diario y corría a el sillón rojo para dedicarse a despotricar a Anna por lo que había hecho.

Pasaron los días y Anna salió junto con su madre, sin que los patrulleros las descubrieran, a comprar algunos víveres para su familia. Un amigo de Adgar llamado Linus decidió acompañarlas por métodos de seguridad. Le ofrecieron a la rubia ir pero esta rechazó la oferta por lo enfadada que estaba con Anna.

Las horas pasaron y sus familiares no regresaban. La angustia consumía a la familia oculta. Adgar se frotaba el puente de su nariz con dos de sus dedos tratando de tranquilizarse. Kristoff movía su pierna en nerviosismo mientras mordía la punta de su dedo pulgar. Elsa, por su parte, se limitaba a observar el tumbado lleno de telarañas sobre su cabeza.

De repente, la puerta del pasadizo secreto se abrió bruscamente. Los tres corrieron a ver a sus familiares pero se sorprendieron al solo encontrar a Linus con sus ropas ensangrentadas y algunos moretones en su cuerpo.

Adgar observo a su amigo con cara de preocupación y lo tironeó de sus ropas. – ¿Dónde está mi esposa y mi hija? ¿Por qué estás en este estado?

El herido solo se limitó a responder con voz gangosa y entristecida. –Lo lamento amigo, no pudieron escapar de esos monstruos. De veras, lo siento –exclamo abrazando a su amigo y llorando en su hombro desconsolado.

Los ojos de Adgar se humedecieron y lloro desconsolado ante la partida de sus seres queridos. Kristoff salió de la habitación y cerró la puerta de la suya fuertemente, de seguro a desahogarse solo.

Una bala invisible perforó el corazón de Elsa de manera violenta, dejándola sin aliento y paralizada en su lugar. El sentimiento de culpa comenzó a corroerla por dentro al nunca disculparse con Anna ni decirle por última vez que las amaba con todo el alma.

Sus piernas cedieron y cayó al piso de manera seca y fuerte. Sus ojos neutros observaban fijamente al suelo buscando la cordura que en ese momento la tenía perdida. Sus manos cubrieron sus ojos humedecidos. El rechinar de sus dientes sonaba en eco por la sala mientras sus dedos se enterraban en su piel tratando de diseminar el dolor interior que sentía haciéndose daño ella misma. No funcionaria ya que nada ni nadie podría devolverles a su madre y a su hermanita…

Tres años han pasado desde que ellas se fueron. Ahora Elsa es una mujer de 21 años, madura y serena. Había desechado su naturaleza inocente y juguetona para afrontar junto a su padre y su primo, el verdadero caos de la fatídica guerra que empeoraba con el pasar de los años.

Ni un mísero rayo de luz entraba a la casa ya que, desde que ocurrió el horroroso asesinato que volvió gris la vida de los Brouwer. Elsa continuaba escribiendo en su diario, sin embargo ya no lo hacía con la alegría y el entusiasmo de antes. Su perspectiva de la vida ahora estaba totalmente distorsionada. Había llegado a la conclusión de que aunque este dentro o fuera del edificio abandonado, seguiría enjaulada y custodiada por esos monstruos que vestían elegantemente.

Un día gris como los que usualmente azotaban a la triste ciudad, Elsa se encontraba sobre el viejo sillón escribiendo una pequeña novela personal acerca de ese misterioso joven que vio en las calles de Ámsterdam hace algún tiempo atrás, desde su cautiverio en el edificio. El pequeño diario, ahora lleno de notitas y gordo de páginas, lucia algo viejo y sucio desde el pasar de los años que lo tuvo pero aun así era la única que le alegraba el día a la pobre joven judía.

Cerró el librito y suspiro. Estaba feliz de haber terminado otro de sus tantos escritos. Abrazo el diario y se quedó plácidamente dormida recostada sobre el sofá.

Ella no sabía lo horrible que sucedería en cuestión de minutos…

Unos gritos interrumpieron su sueño y se levantó molesta. Un golpe seco proveniente de la puerta seguida de gritos y alaridos por parte de unos hombres de trajes color negro que entraron a la casa a la puerta con enormes y relucientes armas de fuego que acompañaban sus miradas llenas de maldad y odio.

Un disparo retumbo en el aire haciendo eco en todo el pasillo principal. Elsa observo con horror el cuerpo de su amigo Linus cayendo inerte a los pies de esos hombres malvados. Su sorpresa aumento al observar entre ellos a ese joven de cabellos pelirrojos con el que había soñado todos estos años. Él ahora era uno de esos malvados que asesinaban sin piedad y eran temidos por los judíos.

Kristoff se lanzó en su defensa y ataco con un cuchillo a uno de ellos, clavándole el arma blanca en el abdomen. El alarido de dolor alerto al jefe que no dudo en pegarle un tiro a quemarropa, dejándolo caer como ganado recién degollado sobre el piso ya ensangrentado.

Adgar tomo por el brazo a Elsa, petrificada por el horror frente a sus ojos, y la arrastro hacia los pasillos ocultos de la casa. Avanzaron un trecho mientras oían las voces de esos asesinos en sus espaldas. La luz al final del pasillo dejaba ciega a la rubia que apenas recordaba la última vez que había salido al exterior.

Al salir, corrieron por los callejones evitando los obstáculos a su alrededor, evitando hacer el mas mínimo ruido para no alertar a los nazi en los alrededores.

Los gritos de sus perseguidores sonaban cada vez más cerca por lo que Adgar ordeno a su hija separarse y tomar rumbos distintos. –Elsa, vete de aquí. Yo los distraeré. Tú huye y busca refugio.

Las lágrimas de la rubia no tardaron en aparecer. –No padre, no te abandonare. No te vayas.

—Estaré bien, mi amor –exclamo depositándole un beso sobre su transpirada frente y tomando sus pálidas manos entre las suyas. –Quiero que sepas que siempre estuve orgulloso de ti estoy seguro de que tu madre y Anna te hubieran dicho lo mismo. Por eso quiero que vivas tu vida libre. Ahora huye, se libre y no mires atrás –exclamo soltando las manos de su hija y corriendo en dirección contraria a ella.

Elsa lloro en silencio al escuchar los quejidos de su padre al ser golpeado por esos seres despreciables. Se atrevió a mirar discretamente como su progenitor ya ensangrentado y moreteado era encadenado y llevado a la fuerza por esos hombres de negro.

Un leve sollozo se escapó de su garganta, alertando a uno de ellos. Elsa se sorprendió y salió despavorida del lugar para alejarse de allí. El rastro de lágrimas brillantes como perlas se confundía contra el vaivén del viento de la tarde de penumbras.

Al llegar a un callejón oscuro y sucio, sus piernas decayeron y golpeo el piso con sus rodillas, seguidas de las lágrimas que rodaban descontroladas por sus pálidas mejillas. Había perdido a su padre, su hermana, a Kristoff y su padre en manos de esos monstruos. Como deseaba haberse quedado en su humilde casa, tranquila y acompañada. Ya nada de eso importaba, ahora se hallaba sola en este inmenso y cruel mundo.

Un sonido la alerto de peligro. Un sonido metálico y seco…

Elsa volteo enseguida y se encontró con el canon de un revolver reluciente apuntando directamente a su cabeza. Busco con su mirada asustada al portador del arma y se quedó perpleja ante tal. No era nada más ni nada menos que su amado pelirrojo.

El joven de elegante uniforme negro observaba con desdén los azules ojos de Elsa mientras esbozaba una sonrisa torcida. -¿Creíste que te me escaparías, judía? No soy muy fácil de engañar –replico con altanería. –Sera mejor que digas tus últimas palabras. Pueden ser de súplica, dolor o… incluso de amor –dijo sonriendo perversamente acercándose a la joven caída.

La mirada azul no podía despegarse de la esmeralda. Sus ojos rasgados llenos de malicia escondían algo que no cuadraba con él. Ella estaba tan perpleja que ninguna palabra logro escapar de su garganta.

-¿No dirás nada? Creí que serias una chica interesante. Al parecer me equivoque –exclamo colocando el arma para asestarle un tiro a quemarropa.

El frio del cañón sobre su frente la hizo estremecer. Sin embargo no le temía al arma ni a su portador, solo tenía un único deseo. –Por favor, máteme de una vez. No quiero seguir aquí sola. Prefiero estar junto a alguien que me apoye y escogería estar muerta antes de presenciar un segundo más de esta fatal guerra de hoy. Así que hágame un favor y ¡dispare esa pistola de una maldita vez! –grito desconsolada mirando con sus ojos vidriosos al joven soldado.

Las duras y concretas palabras de la joven tocaron lo más profundo de su corazón. Ignorando sus pensamientos contradictorios, respiro profundamente y la agarro del cabello platinado, colocando el cañón del arma sobre su frente mientras la observaba directamente a los ojos con toda la maldad que le habían enseñado a mostrar durante más de cinco años en su entrenamiento y devoción.

Elsa cerró los ojos no sin antes derramar su última lágrima, esperando el disparo definitivo. Este, sin embargo, nunca se detono.

El joven soltó su cabellera y bajo la cabeza, abatido. Sabía que estaba siendo débil y fallándole a sus superiores, pero simplemente no podía hacerlo. –Yo no soy como ellos –dijo en voz baja haciendo que Elsa abriera los ojos como platos.

Tiro el arma entre la basura y ayudo a la joven a levantarse. –Lamento esa mala manera de presentarme. Mi nombre es Hans –dijo amablemente.

Elsa no sabía que decirle. Tenía infinitas preguntas que hacerle a este misterioso hombre. Solo se le ocurrió una pregunta… -¿Por qué no me mataste?

El pelirrojo mordió su labio y miro al piso apenado. Luego subió la cabeza y observo con ternura las más maravillosas orbes que había visto en su vida.

–Simplemente, no puedo hacerlo…


*silencio sepulcral* ¿No van a opinar? Por favor diganlo en sus reviews, estare super agradecida con los que los dejen y con los que no xD por fi dejen siii

Bien se que quedo algo inconclusa pero el final se lo dejo a merced de cada uno de ustedes. Pueden imaginarse todo lo que deseen acerca de ellos. Incluso yo me he quedado perpleja por esto xD Si alguien desea hacerle alguna continuacion, no se lo impedire pero antes debera comunicarmelo por un PM o review. A ver quien se anima xD

¿Les ha gustado el OS de hoy? a mi en lo personal es una de las mejores cosas que he escrito xD Ya se imaginan lo peor xD.

Bien chicos me despido. Cuidense mucho. Ire a hacer fechorias de lobo por alli, no se alarmen si oyen algun aullido por ahi...

Loba les envia un peludito y esponjosito abrazo :D