Hola de nuevo ¡Aqui lobita ha vuelto con un nuevo OS algo diferente y con un poquito de gore y Dark!Elsa! Lamento no haber actualizado desde hace tiempo, he estado ocupadilla, lo lamento tanto así que se los pido, no me asesinen D:

La canción también es super oscura pero es genial. (esa es mi opinión xD) De seguro la conocen ya que se hizo famosa en las redes y Youtube. La joven que toca el violín es increíble expresa todos sus sentimientos de manera única y hermosa.

Este OS va dedicado para SkyBlue05 hey loquilla amante del gore, aquí esta tu regalito. Lo siento me tardé un poquito pero aquí esta. Espero que sea del gore que te guste ya que lo hice con mucho amor al gore. jejeje

Canción: Shatter Me

Artista: Lindsey Stirling ft Lzzy Hale

Sin más demora, el OS...


Giro inesperado

Miré hacia un punto nulo en el tumbado mientras sentía la textura suave de la cama sobre la yema de mis dedos. Mi respiración entrecortada llenaba la oscura habitación rebotando en eco sobre las paredes cubiertas de escarcha. Los llamados a la puerta de mis padres cada vez eran menos frecuentes, no deseaba que ellos se acercaran a mí y me vieran en este estado tan patético e inútil. Además podría resultar a ser un peligro para ellos.

Los incesantes toques que antes mi hermana pelirroja Anna le daba a mi puerta, ya no se oían. Su voz para mí había sido un recuerdo vago que me había causado entrar en una terrible depresión y enojo conmigo mismo. La batalla que estoy teniendo conmigo misma se estaba acabando y yo ya le estaba dando rienda a la derrota.

Desde que era una pequeña niña, había escuchado unas voces dentro de mi cabeza que me enloquecían levemente. Con el pasar del tiempo, esos llamados se convirtieron en sombras que amenazaban con perturbar mi sueño nocturno y atormentarme por las mañanas. Muchos de estos alaridos extraños gritaban y me insultaban haciendo mi cabeza estallar y a mis lágrimas desbordarse. Deseaba que de una buena vez me dejaran tranquila y soportar aquel frío destino que me tocaba vivir encerrada en aquel cuarto, privada de la presencia de otros, incluso de la de mi pequeña hermana.

Un día tomé la decisión más difícil de mi vida. Bajé a la cocina por la noche y me escabullí entre el lugar en busca de un utensilio muy peligroso: un cuchillo. Al encontrarlo, lo envolví entre mi vestido y lo llevé hasta mi cuarto para realizar lo que me había acomedido a hacer.

La brillante hoja plateada resplandeció ante el hielo que comenzó a formarse inconscientemente alrededor de mí. Agarré el mango de madera con determinación y coloqué el filo contra mi garganta. Jadeé al sentir aquel filo helado de la muerte peligrando mi vida y moví mi mano.

Una voz me estaba implorando que no lo hiciera.

-¿Quién eres? –dije asustada mirando a mis alrededores apuntando con el arma blanca a cualquiera que se me acercase.

Una figura entre la oscuridad se lograba divisar. Su iluminación me impedía diferenciar sus facciones, pero su brillante cabello de fuego alertaba mi ser con un estremecimiento por mi columna vertebral.

Temblé de terror al ver a la aparición en mi habitación mientras leves pasos golpeaban el suelo dejando un sonido catatónico para mis oídos. El temor me invadió por completo al observar a un joven un poco mayor que yo aparecer de entre las sombras con una gama blanca a su alrededor y una apariencia fantasmal. Mis brazos flaquearon y solté el arma, conteniendo un grito de horror. Mi garganta me impedía gritar por auxilio mientras aquel espectro se me acercaba.

Su sonrisa torcida causó un escalofrío y sentí el gélido aliento emanante de su boca en mi rostro. Lentamente acercó su pálida mano hacia mi mejilla y sentí su toque tan frío como un bloque de hielo. Miré hacia sus vacíos ojos y noté la más profunda tristeza en aquellos orbes translúcidos con un fantasmal brillo esmeralda. -¿Por qué amenazas tu vida? Lo que haces es un acto de total cobardía y debilidad. No debes dejar que otros te manipulen, jovencita. No es digno de una hermosa joven como tú realizarlo.

Sus palabras eran ciertas. Aquello que estaba a punto de realizar no era realmente lo que yo deseaba, sino más bien era un impulso desde lo más profundo de mi ser al creer que no servía para nada y que solo causaba dolor a mi familia y a mi reino. Luego de ver aquella aparición entre las sombras de aquel troll cuando era una niña, he vivido con el miedo de lastimar a los que me rodean. Mis padres no decidieron experimentarlo, pues también se hallaban aterrados. Y ahora me estoy volviendo loca, estoy empezando a ver apariciones y hablar con fantasma.

-Aléjate de mí, engendro fantasmal. No quisiera hacerte daño –musité levantando el cuchillo acercándolo a su rostro.

El desconocido rió y posó su helada mano sobre mi hombro. –No soy un fantasma, yo soy los sentimientos personificados que has mantenido encerrados durante todo este tiempo, desde que apenas tenías nueve años. Tan pequeña y con un odio encerrado en ese pequeño cuerpecito.

Arrugué las cejas ante su extraño comentario. -¿De qué estás hablando criatura infernal? ¡Sal de mi habitación y jódele la vida a alguien más! –sin pensarlo lancé el cuchillo hacia el con todas mis fuerzas.

El arma silbó en el aire de manera cortante mientras irrumpía el silencio que reinaba en el cuarto oscuro. Cerré mis ojos de miedo al percatarme de lo que en realidad había hecho y los abrí para quedarme atónita ante la escena en frente mío.

El pelirrojo desconocido se mantenía firmemente en pie por delante de mí mientras el arma le había impactado directamente a la altura del corazón. Para probarlo, me percaté que el mango levemente vibraba a lo que al parecer era al compás de sus latidos. Esto hizo que una extraña corriente eléctrica corriera por mis nervios y la espalda mientras observaba aquel líquido viscoso y espeso que emanaba de la herida, manchando el piso de mármol de ese atrayente color carmín.

El calor que me daban aquellas gotas que salpicaron en mi rostro era simplemente abrasador pero reconfortante. El pelirrojo sonreía enloquecido mientras se acercaba a paso firme hacia mí persona. Yo gateé de espaldas hasta chocarme con la gruesa puerta blanca ahora manchada con la sangre que chorreaba de su herida, que al parecer no paraba su hemorragia.

El horror reflejado en mis ojos no era por la sangre o la gigantesca herida en su pecho que apareció luego de que él desencarnara el arma de sus músculos, sino que fue el hielo que comenzó a repartirse por sus tejidos lentamente mientras congelaba a paso lento su cuerpo. El pelirrojo sonrió y me tendió la mano. –No temas pequeña. No me sucederá nada, sin embargo, me alegra que por fin hayas despertado aquel oscuro pero hermoso poder que en realidad posees –su voz lentamente fue cortándose debido al hielo que ya le llegaba a la garganta. –Con esto podrás liberar todo tu rencor hacia las personas que te encerraron aquí, recibe tu venganza luego de tantos años de haber sido encerrada como a una fiera hambrienta. Dales a aquellos su merecido.

El cuerpo del joven se convirtió en una perfecta estatua de hielo para luego cuartearse y convertirse en pequeños fragmentos que se esparcieron por el suelo y se desvanecieron. Una nube de polvo oscuro se levantó de entre las piezas de hielo casi derretidas y revolotearon a mí alrededor. Aspiré un poco de aquel y estornudé un poco. Acto seguido, este se desvaneció en la grata oscuridad.

El misterioso joven tenía razón, pero no entendía nada. Todo era confusión. ¿Cómo era eso posible? Todo es tan confuso que apenas logré ponerme de nuevo en pie para devolverme a mi cama a reflexionar el extraño suceso. No había rastros de él, ni del cuchillo con el cual lo herí. Entonces de seguro todo fue un sucio engaño de mi mente.

Recosté mi cabeza sobre las almohadas y me dejé llevar por los pensamientos que danzaban por mi cabeza de manera contradictoria. "¿Y que si él en serio tenía razón? No, eso es estúpido, de seguro me estoy volviendo loca" "Creo que debo de hablar con mis padres para informarles de lo que ocurrió" Suspiré y cerré los ojos para por fin caer sobre los brazos de Morfeo.

….

Unos pasos resonaron de entre las penumbras y abrí los ojos en un santiamén. Revisé el reloj: 4:23 am. "¿A quién se le ocurre andar por el castillo a estas horas?" No me moví ni un milímetro, mi consciencia me decía que algo andaba mal.

De repente, el chirrido de la puerta me alertó de la presencia de alguien acercándose. Mi visión por alguna razón podía percatarse de las sombras de dos personas acercándose dudosas hacia mí. Algo no me daba buena espina por lo que respiré más lento, fingiendo estar dormida y moviéndome levemente para ocultar mis despiertos ojos entre las almohadas.

Fue entonces que la luna iluminó el cuarto en tinieblas. Y el horror no tardó en verse reflejados en mis ojos de zafiro. Lo inesperado estaba ocurriendo frente a mí y de la manera menos esperada.

Eran mis padres…

El rostro de mi madre reflejaba duda y dolor mientras que el de mi padre no mostraba ningún sentimiento en verdad pero su mirada sacaba la más concreta determinación en sus actos. Mi respiración se volvió agitada y rápida cuando oí a mi madre susurrando una frase que jamás creí oír. –Por el bien de Anna, lo que sea. Hazlo, no quiero que esto demore.

Mi padre hizo un gesto de afirmación mientras un sonido metálico emanó de entre sus ropas. Miré por el rabillo del ojo algo que yacía sobre mi pecho y brillaba contra el resplandor lunar. No lo podía creer, pues aquel objeto no era nada más que una daga real….

Mis padres buscaban matarme….

La voz del joven retumbó en mi mente como un bombo mientras me repetía a mí misma "Véngate, no les muestres tu debilidad ni piedad. ¡No sientas!"

Mis ojos centellearon en un azul gélido mientras una estalagmita nacía desde el frío suelo, clavándose directamente a la altura del corazón de mi padre. Su grito ahogado y lúgubre me incitó a ponerme en pie y observar con desdén aquella patética escena que se llevaba a cabo. Mi madre gritaba desesperada al ver en ese fatídico estado a su esposo y cayó al suelo del miedo. Yo salí de mi cama, pisando la sangre derramada en el suelo mientras observaba gustosa a mi madre que se arrastraba como un animal herido y asustado frente a un depredador. La sonrisa no tardó en dibujarse en mi rostro al ver a mi madre chocar contra la pared de colores cerúleos, buscando refugio para alejarse de mí. De veras era inútil escapar.

Un sonido quebrante irrumpió el silencio mientras pinchos de hielo se clavaban alrededor del cuerpo de la reina que emanaba un agudo grito de dolor al sentir aquellas enormes agujas penetrarse en cada centímetro de su ser de la manera más violenta y cruel. La sangre chisporroteaba por su cuerpo, manchando mi piyama azul con su color carmín. El olor a muerte se impregnó en mi habitación y salí sin mucho trajín de ella en busca del verdadero problema que me condujo a pasar encerrada por más de diez años: el bienestar de mi hermanita menor.

Caminé por los oscuros pasillos desolados en silencio mientras dejaba pisadas de sangre por la mullida alfombra que los recubría y pasaba mis dedos por las paredes dejando un camino rojo por donde pasaba. Seguí así hasta encontrar la habitación de aquella pelirroja odiosa que dormía plácidamente, alterna al horror y dolor que sufriría en unos minutos.

Escarcha comenzó a formarse en las paredes y las ventanas se abrieron violentamente dejando entrar al helado viento que con su aullar, agitaba mis despeinados cabellos platinados dándome la apariencia de un verdadero demonio cubierto de sangre.

Abrí mi mano dispuesta a tocar la garganta de Anna y enterrarle un puntiagudo glaciar en ella pero algo me lo impidió. Verla tan inocentemente dormida aplanó mi corazón de hielo y no me permitió herirla. Es más, ella no tenía nada que ver en esto. No era parte de mi sufrimiento solo le dio más calor a mi gélida existencia.

Tragué el nudo en mi garganta al observar el mechón blanco que poseía ese día que comenzó todo el terror hacia mis poderes y lo que me llevó a lo que acaba de ocurrir. La confusión reinó mis sentidos y me dí cuenta de todo lo que había hecho, la sangre derramada sobre mí y el hielo desenfrenado que impregnaba todo el castillo.

Salí de la habitación a toda carrera y salí del castillo despavorida por temor, esquivando todas las moradas y evadiendo todos los obstáculos, abriendo mi camino hacia el bosque. Sin darme cuenta, aquel hielo desenfrenado que se formaba por cada paso que daba, fue extendiéndose por el lugar y dándole inicio a un invierno que jamás se detendría.

El odio que me corroía por dentro hizo que, antes de que perdiera de vista a aquel reino que me rechazó por tantos años, me volteara y liberara todo ese "magnifico" don el cual se me era concedido y condenara al reino de Arendelle a vivir en la estación más triste y traicionera de todas: el invierno. Luego me adentré en lo más profundo del bosque congelado a calmar la ira helada que corría por mis venas.

Unos años pasaron y llevo viviendo tranquilamente en mi castillo de hielo en lo alto de la montaña, evadiendo todo tipo de curiosos que se atrevían a cruzar por allí. Todos me temían y me llamaban "La bruja de las nieves" y yo no podía estar más contenta de aquel apodo. Los cataclismos invernales se presentaban a diario en el reino y nadie había sido capaz de detenerme hasta cierto día que un joven encapuchado logró burlar a mis criaturas como lobos, osos y guardianes de hielo que resguardaban mi castillo de los intrusos y me protegían.

Cuando el desconocido se postró ante mí, una sonrisa se dibujó en sus labios color carmín mientras sus ojos y cabellera seguían ocultos tras aquella capucha de color noche. Yo desenfundé mi poder y una hilera de estalagmitas lo encerró en una prisión de hielo. El desconocido ni se inmutó, solo rió y exclamó. –No veo por qué todos los del pueblo le temen. Usted tiene una fachada de una persona fría y cruel pero en su interior se esconde una joven asustada e indefensa. No representará mucho problema.

Mas picos de hielo fueron formándose a su alrededor dejándolo rodeado. El solo sonreía socarronamente lo que hizo que mi enojo cruzara los límites.

Me levanté de mi trono esculpido en hielo y caminé hacia el desconocido mientras en mi mano se formaba una especie de espada congelada. -¡Como osas irrumpir en mi castillo, burlar a mis guardias y luego insultarme de esta manera! ¡Tú único castigo será morir de la manera más dolorosa que existe! ¡Merezco saber de tu pútrida existencia antes de matarte, así que quítate esa condenada capucha para ver tu rostro, desgraciado! –grité mientras retiraba la tela de su rostro que cayó sobre sus fornidos hombros.

El sonido de la espada cayendo sobre el piso de hielo resonó en eco dejando libre al silencio encerrado. Mis ojos gélidos quedaron estupefactos al reconocer a aquel joven en frente de mí. Alto, fornido, de cabellos del color de la misma sangre y unos ojos verde esmeralda que me dejaron totalmente hipnotizada contra los zafiros míos. Su voz burlona y masculina hacía estremecer cada uno de los músculos en mi cuerpo y hacía que mi sangre fría corriera rápidamente a mi corazón que comenzaba a bombera de manera veloz e imparable.

-¿Acaso estoy mintiendo, reina de las nieves? –dijo esbozando una sonrisa triunfante que derritió mi corazón congelado.

Era él, el hombre que apareció esa noche, la noche en que mi vida dió un giro inesperado…


y? que tal estuvo? No me maten por favor, tampoco me lancen piedrazos por dejarlos con la duda. Es que siempre se cortan las ideas a medias y mi mente loca y desquiciada no me deja continuarlas. Lo siento pero espero que les haya gustado xD por que loba se estuvo exprimiendo las neuronas para sacar esta retorcida historia de mi cabecita LOL

¿Que dices Sky? ¿Esta bien el grado de gore? ¿Te gustó? Si fue así me alegro mucho y si no por favor no me conviertas en alfombra xD

Gracias por sus reviews, adoro cada uno que llega y me hacen feliz. Gracias de todo corazón (nunca me cansaré de agradecer, xD)

Respondiendo reviews anónimos:

sassy: Haré todo lo posible para que mis musas perezosas vuelvan a la acción y continuen con ese OS, ya veremos. Gracias por tu review y también te envio muchos abrazos de Olaf desde la mitad del mundo (Soy de Ecuador) y gracias por tu apoyo

F: Gracias amiga por todos tus reviews. Me alegra que te haya gustado.

Y con esto lobita se tiene que ir, debo aclarar algunos misterios y resolver problemas. Nah solo ire a dormir xD (luego de esos 30 días mi cerebro esta más seco que el Sahara)

¡Nos vemos el viernes! :D