OCASO

En el rostro de Luna no había lágrimas. Su expresión sólo reflejaba la profunda tristeza que se albergaba en su corazón.

-No tienes por qué preocuparte-Dijo Celestia con dulzura- Todo estará bien-

-No piensas eso en realidad- Dijo Luna con cierto enojo

-Sabíamos que este día llegaría, no hay nada que podamos hacer-

Una discreta lágrima recorrió la mejilla de Luna.

-Lo sé, sólo no pensé que fuera a ser tan pronto. Siento que solo ha pasado un parpadeo desde que regresé… ni siquiera sé si seré una buena líder-

Celestia le dedicó una sonrisa a su hermana y dijo:

-Lo serás… quería que hubieses escogido el camino fácil pero has aprendido de tus errores y estas lista para gobernar-

Luna se acercó al largo lecho de Celestia y se situó en la cabecera izquierda, donde las cortinas no estaban cerradas, para que Celestia no tuviese que esforzarse

-Solía pensar que me acompañarías por siempre. Me vas a hacer mucha falta, hermana- Dijo Luna

-Debes ser fuerte. Ellos te necesitan- Dijo Celestia mirando a la única ventana que tenía abiertas las cortinas. Luego agregó- ¿Podrías decirle a Twilight que pase?

Luna se levantó y recorrió la oscura habitación purpura en silencio hasta la puerta, si mirar atrás. Momentos después que ella se marchara entró Twilight tratando de no hacer ruido al abrir la puerta. Ella caminaba erguida y con la frente en alto, pero temblaba a cada paso.

-¿Me necesita… Princesa?-

-Twilight ¿Cómo te encuentras?- Dijo Celestia Con voz apagada

-Bi…bien… Digo... Preocupada su majestad. ¿Se encuentra usted bien?-

-Si… estoy bien, Twilight. Ven, acércate-

Ella caminó hasta la cabecera de la cama y miró a su maestra. Celestia no parecía estar sufriendo, más bien su semblante reflejaba una reflexiva serenidad y falta de vitalidad que dejaba entrever un inmenso cansancio. Las lagrimas no tardaron asomarse en los ojos de Twilight.

-Me duele, Twilight, saber que soy la causa de tu tristeza- dijo Celestia con dulzura- Pero no te pediré que no llores. Sé lo que sientes y sería cruel forzarte a negarlo-

Hubiese deseado poder mostrarse fuerte y llena de confianza ante su maestra, mas el dolor no se lo permitió. Twilight agachó la cabeza para que Celestia no la viera derramar las primeras lágrimas, pero una vez empezó, no pudo parar y colocando su rostro contra la cama empezó a sollozar mojando el edredón. Y así permaneció un buen rato hasta que sintió que ya no tenía mas lagrimas. Entonces, sintió una suave caricia en su crin y al levantar la cabeza sintió una dolorosa punzada en su corazón al observar como Celestia le dedicaba una cariñosa y maternal mirada.

-Twilight, Tengo que pedirte un favor- Ella no fue capaz de pronunciar palabra pero Celestia supo que podía continuar- Starlight y Sunburst me ayudaron a predecir cuando será el próximo "amanecer" Tardará menos de lo que yo había pensado y estoy bastante segura que tu podrás presenciarlo… Quiero que tú seas mi mentora cuando mi tiempo llegue nuevamente-

-¡¿Yo?! Yo no podría. Digo… no comprendo lo que significa morir y renacer, no sé lo que necesitará cuando regrese ¡no puedo!-

-¡Twilight!-Dijo Celestia con seriedad antes que su alumna entrara en pánico- el poder que Luna y yo portamos es demasiado grande. Al igual que todos los demás habitantes de Ecuestria, en mí también mora el poder para hacer el mal. Sabes el daño que ese poder puede causar. Te lo pido Twilight. Haz conmigo lo que yo hice por ti. Enséñame el camino cuando lo necesite- Ella estaba consternada, Celestia jamas le había suplicado por nada mientras la conoció- Prométemelo, Twilight-

-Yo… yo… Lo prometo- Al escuchar estas palabras Celestia recuperó su serenidad

-Gracias, te lo agradezco en verdad- Le dijo Celestia mientras le volvía a dedicar aquella hermosa mirada llena de orgullo y cariño.

-Te extrañaré mucho- Dijo Twilight con la voz quebrada. Sentía que podía volver a llorar.

-Todos los adioses son pasajeros, Twilight. Al final siempre nos reencontramos con quienes amamos aunque nos separe el tiempo y el espacio, la vida y la muerte. Ten la seguridad que ambas tendremos una nueva oportunidad y la huella que recibas de esa experiencia no se borrará de ti, al igual que jamás se borrará la que dejaste en mi corazón-

Twilight se abalanzó sobre la cama y abrazó a su maestra durante un largo rato. Queriendo conservar aquel momento por siempre negándose a abandonarla mientras Celestia la cubría con sus alas y cerraba los ojos llena de alegría.