Marinette despertó en la mañana cuando comenzó a sentir frío.

La noche anterior había hecho el amor con Adrien y estaba segura de que hubieran seguido haciéndolo sino fuera porque se quedó dormida muy cómoda entre sus brazos; ya que efectivamente el dolor había desaparecido totalmente con el primer orgasmo, lo que les permitió continuar hasta que sus ojos se cerraban solos.

Sin embargo, no esperaba despertar desnuda y sola en una cama que le quedaba demasiado grande.

Porque sinceramente deseaba amanecer aún abrazada a su pecho, pero entendía que él tuviera cosas que hacer después de que le había dedicado el día anterior completo a ella.

Suspiró mientras se levantaba, debiendo hacer un gran esfuerzo para conseguirlo porque cada musculo de su cuerpo estaba adolorido, pero era un dolor bueno que la hacía sentir muy feliz; finalmente cuando estuvo de pie y se aseguró de que no habrían nauseas, pudo dirigirse al baño.

A la vez que avanzaba por la estancia que tan bien conocía comenzó a sentir el golpeteo del agua caer.

Adrien seguía en el departamento.

En ese momento desconectó su cerebro, quien le repetía que se detuviera porque realmente no sabía cuáles eran los términos de su relación actual. Y se adentró tratando de no meter ruido.

Habían costumbres que el chico no cambiaba, como por ejemplo bañarse con agua tan caliente que el baño a penas se veía por el vapor, así que pasó desapercibida hasta que abrió la cortina, encontrándose con la atractiva espalda de él.

¿Qué había hecho para merecer a ese hombre tan guapo en su vida? Un modelo, un real modelo que aportó sus genes perfectos para el hijo que estaban esperando.

No pudo evitar abrazarlo por la espalda, enterrando su cabeza en el espacio entre sus omóplatos. El rubio saltó en un acto reflejo, porque sabía que no había nadie más en su departamento, ¿O era por qué no había otra persona con la que su cuerpo encajara tan bien?

一 Mari...一 Adrien se volteó, con un gesto similar a una sonrisa en sus labios, posando su mano sobre el rostro de la mujer, acariciando su labio inferior con un pulgar. 一 Lo siento, bichito, ¿Te desperté?

一 Desperté cuando no te sentí a mi lado. 一 La chica besó la punta de su dedo, sonriendo de manera tranquilizadora ante la angustia en el rostro contrario. Sentía el agua caer sobre ellos y aun así era capaz de embriagarse con el verde de sus ojos; lo amaba tanto que sentía ganas de llorar, tanto que quería sujetarle la mano y no soltarla nunca, quería dormir todas las noches a su lado, sentir que su piel quemaba ante el contacto más pequeño.

一 ¿Quieres que termine rápido y vaya a preparar café?

一 Adrien…

一 ¿Qué pasa, preciosa?, ¿Te sientes ma…

一 Te amo. 一 Susurró la chica, interrumpiéndolo. Sólo habló con el volumen necesario para que él la escuchara a pesar del sonido ambiente. Adrien besó su coronilla, cerrando sus ojos antes de levantar la cara de la mujer desde el mentón, buscando sus labios instintivamente.

Con un dedo tocó su boca, dibujándola como si fuera la primera vez que tuviera la oportunidad de poseerla; era su momento para recomenzar, renacer a partir del deseo; con una libertad soberana volvió a sostenerla desde la barbilla mientras abría sus ojos, observando como Marinette sonreía por debajo de su tacto. Sus miradas se entrecruzaron, deslumbrándose desde cada vez más cerca antes de rendirse al contacto de sus bocas; encontrándose en una tibia lucha, mordiéndose con los labios para dejar un dolor resultaba dulce; las manos del chico buscaron hundirse en el pelo ajeno, acariciando lentamente la extensión pero el aire comenzó a faltar en breve, terminando por alejarse para absorberlo simultáneamente.

Cuando finalmente se separaron, la chica se desplomó en los brazos contrarios, temblando igual que el agua por la pura emoción de compartir un beso.

一 Bichito, ¿Sigues viva? 一 Adrien continuo jugando con su cabello con una mano y con la otra, la sostenía por la cintura.

一 Beso. 一 Demandó la menor, estirando sus labios pero él besó su frente, su mejilla, la punta de su nariz, la comisura de sus boca. La mujer río feliz, se sentía como una niña de 20 años que recién comenzaba a salir con el hombre que ahora tanto amaba.

一 Hay que salir de la ducha.

一 ¿Tienes que ir a una sesión?

一 Tenía, pero le avisé a mi padre que no iría...一 Adrien volvió a besar su mejilla, antes de estirar su brazo para detener la caída del agua, recibiendo un chillido de parte de la mujer. 一 Desperté por una llamada de Sabine y quiere que vayamos a desayunar la panadería.

一 ¿Mi madre te llamó? 一 Preguntó Marinette, mientras él salía de la ducha, alcanzándole una toalla a la chica y luego buscando una para él.

一 La verdad es que te llamó tanto que creí que era una alarma, cuando noté que no era así, contesté. 一 El mayor abrió la puerta del baño, haciendo que todo el vapor de agua saliera. La otra tenía un puchero precioso adornando sus labios que no pudo evitar besar brevemente— No creo que a ti te gustaría que nuestro bebé se quedara en la casa de alguien y no fuera capaz de avisar.

一 ¡Tengo 26! Ya soy un adulto.

一 Pero ella siempre va a ser tu mamá.


Marinette entró en la pastelería, usando unos pantalones y un polerón que le había quitado a Adrien ya que con sólo ver su vestido sentía renovadas ganas de vomitar. El chico iba vestido con unos pantalones pegados a sus piernas y una simple camiseta con una chaqueta encima, no entendía cómo podía lucir de todas formas tan atractivo. Según él, era sólo su imaginación, pero ella también creía que debía ser porque después de desayunar con sus padres, tendrían una reunión con Gabriel Agreste para notificarle de su estado o tal vez más importante, que sería abuelo.

一 ¡Adrien, cariño! 一 Sabine salió de la parte de atrás del mostrador, limpiándose las manos con el delantal que traía para abrazarlo con fuerza después de que él se agachara para recibirla en sus brazos. 一 ¿Cómo es posible que cada vez que te vea luzcas más guapo? 一 Exclamó la mujer, alejándose para acariciar su mejilla en un gesto muy maternal, al que estaba totalmente desacostumbrado.

一 Mamá, tú estás casada, déjalo en paz.

一 Pero tampoco es tu novio, ¿O sí? 一 La pregunta de Sabine los dejó en un incómodo silencio, que claramente la mujer percibió. 一 Hija, ¿Por qué no subes a saludar a tu padre y cambiarte de ropa? Necesito que Adrien me ayude a bajar unos moldes para galletas que yo no puedo sacar de las repisas altas. 一 Marinette asintió, dirigiéndose a su casa, en parte escapando de la situación en la que se habían visto.

一 ¿Dónde está lo que necesita que le alcance?

一 Está embarazada. 一 Declaró, mirándolo a los ojos de una manera intimidante haciendo que el rubio comenzara a sentir su sangre helarse.

一 ¿C-cómo...?

一 ¿Puedo saberlo? Yo parí a Marinette, hijo. La conozco mejor que nadie, creo que incluso pude darme cuenta antes que ella de su estado. 一 La mujer suspiró, bajando la mirada y caminando hasta la puerta para dar vuelta el cartel que decía "Abierto" a "Cerrado" 一 Yo crie a una buena persona, que sabe tomar sus decisiones, por lo mismo he respetado que aún no quiera contarme mi nieto, e incluso que me ocultara que perdió un bebé por no querer decirnos que estaba embarazada.

一 Sabine, yo tampoco sabía de la existencia de ese embarazo…

一 Lo sé. 一 Ella le brindó una media sonrisa, acercándose hasta él para tomar sus manos. 一 Y sé también que la amas muchísimo, a pesar de todo el dolor que te causó pero hijo, por favor... No vuelvas a dejarla sola.


Adrien dirigió a Marinette desde la cintura al interior de la oficina de Nathalie, quién tenía una puerta que llevaba directamente hasta la del Agreste mayor.

La asistente les una sonrisa totalmente ajena a su personalidad. El heredero de la casa de modas no ponía un pie en la casa central hace muchísimo tiempo en el que tampoco había visto a Gabriel.

一 ¿Mi padre está ocupado? 一 Preguntó el chico, luego de acercarse a abrazar a la mujer y besarle ambas mejillas, dejando a la chica con una tímida postura frente ellos.

一 El señor Agreste hizo un hueco para ustedes en su agenda luego de recibir tu llamada, los está esperando. 一 Respondió la mujer, abriendo la puerta de la oficina del hombre, para luego volver a su asiento.

一 Nath, ¿Por qué no nos acompañas? Creo que a ti también te gustaría estar presente.

Una vez dentro, la asistente se posicionó detrás del asiento de Gabriel, mientras que Adrien ayudaba a Marinette a sentarse. El mayor alejó su vista de la pantalla del computador, observando a los dos jóvenes frente a él con la indiferencia usual en su persona.

一 Espero que hayas cancelado esa sesión de fotos por una razón real, hijo.

一 Estoy acá por eso, padre. 一 Adrien miró a la chica y le sonrió, haciendo que ella buscara en su cartera una carpeta que ayer la doctora les había entregado para presentarle a su empleador, y eso hizo, entregándosela al hombre quien la miraba estoico.

一 Señorita Dupain-Cheng, si es su carta de renuncia estoy dispuesto a llegar a un acuerdo para mantenerla en la empresa.

一 Señor Agreste, no es mi intención ofenderlo de alguna manera pero por favor, revise la carpeta.

El mayor suspiró hastiado, antes de abrirla, sorprendiéndose por las imágenes difíciles de interpretar y las palabras que resaltaban en negrita del documento.

Marinette Dupain-Cheng, 9 semanas de gestación.

一 ¿Qué significa esto?

一 Que serás abuelo, Gabe...一 Nathalie lo empujo sutilmente, permitiéndose abrazarlo por los hombros ante su estupefacción.

一 Serán abuelos. 一 Adrien le corrigió a la mujer con una sonrisa, tomándole la mano a su chica por debajo de la mesa. 一 Llevan muchísimos años en una relación, y has sido más una madre para mí que Emilie.

一 Bien…一 Gabriel suspiró, posando sus manos sobre las de su pareja en un gesto muy poco usual en él 一 No puedo negar que esto es una sorpresa, pero es una muy agradable. 一 El hombre movió su cabeza para poder observar a la asistente, con algo similar a una sonrisa. 一 Cariño, ¿Puedes tomar nota?

一 Claro…一 La mujer se alejó, buscando el iPad que había dejado sobre el escritorio ajeno.

一 Te daré el resto de la semana libre porque supongo que tienen asuntos que tratar. Desde el lunes siguiente, en adelante, tu horario de trabajo se reducirá a la mitad, manteniendo la paga. 一 El mayor miró a la chica directamente a los ojos mientras hablaba de manera mecánica. 一 Me gustaría mucho que buscaran una casa con suficiente espacio para mi nieto y los que podrían venir después, la cual yo estaré encantado de pagar.

一 Padre, no es necesario.

一 ¡Claro que lo es! En tu departamento apenas vives con esa bestia peluda, no puedes pretender que tu mujer y tu hijo vivan en un lugar tan pequeño.

一 Marinette no es mi mujer, padre.

一 Deberían considerar cambiar eso antes del nacimiento. Los trámites para la inscripción en el registro civil se vuelven mucho más sencillos. 一 Comentó Nathalie mientras escribía en su tableta, tratando de evitar una discusión.

一 También, Adrien, te exhortó a usar el puesto en la compañía que anteriormente te había ofrecido.

一 Voy a pensarlo 一 Declaró el rubio, esperando que su padre asintiera para ayudar a la otra a levantarse de su asiento y caminar hacia la puerta, tratando de pasar la menor cantidad de tiempo posible con él.

一 Ah, ¡Marinette! 一 Justo cuando se estaban disponiendo a salir, Gabriel levantó la voz, brindándole una sonrisa cuando ella se volteó a verlo 一 Bienvenida a la familia Agreste. 一 Ella asintió torpemente, mientras Adrien la arrastraba fuera del lugar.

一 Estás viejo…一 Comentó la Nathalie mientras se sentaba en la mesa del escritorio, con las piernas abiertas. Él movió la silla del escritorio, acomodándose para poder abrazarse a la mujer, apoyando su cabeza en el pecho contrario mientras la rodeaba por la cintura y ella se daba la libertad de acariciar su cabello.

一 Necesito que te comuniques con Emilie en el Tíbet y le envíes los papeles del divorcio.

一 ¿Por qué? Digo, llevan años separados de hecho sin necesitar concretarlo.

一 Una vida nueva hace que te cuestiones la existencia, yo tengo menos días por delante de los que ya viví y quiero pasarlos contigo como mi esposa, Nathalie.


Edición: 27/11/2018