Paris era una ciudad hermosa de madrugada; la luna siendo opacada por la luz del sol que se refleja en las antiguas construcciones y adoquines era un espectáculo impresionante.

Los pulmones de Adrien quemaban mientras corría por las calles que tanta historia habían visto pasar. Se sentía algo miserable; era sólo una de las personas millones de personas que caminaron por la Plaza de la Concordia, pero por lo menos era uno con muchísima más suerte que los quince mil que fueron guillotinados en ese lugar.

Era feliz, llevaba más de un mes en una estabilidad a la que no estaba acostumbrado. Marinette pasaba la mayor parte de la semana en su departamento, de hecho dormía abrazado a su pecho cada noche que compartían. En las mañanas se levantaba sin hacer mucho ruido e iba al gimnasio, mientras que la chica dormía un rato más antes de levantarse a preparar el desayuno.

Luego, ambos se dirigían juntos a Gabriel's. Francamente, aún no estaba acostumbrado a usar traje pero su padre había insistido que para trabajar como Jefe de Marca debía vestir bien y estaba dispuesto por su familia.

Dejaba a Marinette en su piso, la besaba en la frente y deslizaba una muy sutil caricia en su vientre antes de subir al trabajo. Almorzaban juntos, luego ella se iba a casa de sus padres mientras él terminaba su jornada, al igual que su día.

Los días que estaba solo, apenas podía conciliar el sueño, su día se iba al carajo y terminaba corriendo por la ciudad hasta que la gente comenzaba a verse por las calles.

Estaba deshecho cuando volvió a casa, tenía poco tiempo antes de entrar a trabajar. Sin embargo, se emocionó cuando vio una silueta similar a la de su chica en el portal de su puerta, ¿Marinette estaba esperándolo? No, ella tenía llaves, podía entrar.

一 ¿Kagami? 一 La mujer levantó su rostro y le sonrió, sujetando la cartera con fuerza en su pecho. Le recordaba a Marinette cuando irrumpió en su departamento por primera vez, usando ese ceñido vestido negro que ya no le quedaba ahora que su vientre sobresalía.

一 Buenos días, Adrien, ¿Puedo entrar? Debo hablar contigo. 一 El rubio asintió, corriendo para abrir la puerta, dejando que ella entrara primero.

一 ¿Te molestaría que tome un baño antes? Vengo de correr.

一 La verdad es que tengo que ir a la oficina pronto y quiero terminar con esto lo antes posible.

一 Yo también debo ir al trabajo. 一 Él le sonrió, acercándose hasta uno de los sofás, sentándose sin mucho cuidado. Ella rio, ocultando su boca detrás de una de sus manos. 一 ¿Puedes creer que estoy trabajando trajeado en una oficina?

一 ¡Wow!, ¿Y qué provocó un cambio tan grande de actitud? Eres todo un hombre.

一 Marinette. 一 Adrien dijo inmediatamente con un suspiro ensoñador, sin embargo el rostro de Kagami se transformó en una mueca incómoda. La chica caminó para sentarse a su lado, posando una mano en sus rodillas, llamando la atención de su gran amigo. Debía decirle ahora, antes de que pudiera hacer más daño.

一 Estoy embarazada.

A él se le fueron todos los colores del rostro antes las palabras de la mayor, volvió a verse en la misma situación que cuando la otra le dijo lo mismo; sacando cuentas para identificar si realmente era el padre del bebé que su amiga esperaba.

Cuando estaba en su proceso de desintoxicación del cuerpo de Marinette, salió un par de veces a beber con Kagami porque era su amiga y realmente se divertía con ella. Sin embargo, una de esas noches, ambos estaban particularmente deprimidos. Él extrañaba a su bichito y ella tenía conflictos con un hombre con novia. No pasó desapercibido para el rubio que la chica no bebió ni una sola gota de alcohol.

Lo siguiente que recordaba era haberla tenido presionada contra una muralla mientras entraba en su cuerpo, penetrándola casi con violencia, ayudándose con sus manos a mantenerla inmovilizada.

¿Cómo le explicaría a Marinette que su hijo tendría un hermano?


一 Así que...一 Alya dio un sorbo a su bebida, enviándole un último mensaje a Nino antes de dejar su teléfono sobre la mesa. 一 ¿Qué se siente que finalmente todo este bien?

一 ¿A qué te refieres con eso? 一 Marinette frunció su ceño mientras cortaba otro pedazo del pastel que estaba comiendo.

一 A que llegaste a mi departamento llorando después de terminar con Luka, chica. Decías que ibas a tener criar a tu bebé sola porque Adrien te odiaba. 一 La morena sonrió con malicia, apoyando su cabeza sobre sus manos. 一 Nino prácticamente te tuvo que subir al auto y dejar fuera de la casa del rubito.

一 Pues, soy feliz.

一 ¿Sólo eso? Cualquiera pensaría que serías más efusiva ahora que prácticamente viven juntos.

一 Es maravilloso...一 Marinette dejó de comer y sonrió, mirando a su amiga a los ojos. 一 Se preocupa de que sea feliz, que esté bien. En la cómoda que está junto a la cama guardó todas las galletas, chocolates y estupideces que me dan de antojo, el refrigerador está lleno de Coca Cola, y duerme abrazado a mí todas las noches…

一 ¿Pero...?

一 ¡Pero no me ha besado! Después de que hicimos el amor y le dije que lo amaba en la ducha, no volvió a tocarme de esa manera tan perfecta en la que lo hace.

一 Niña, ¿No has pensado en que tal vez todavía no perdona todas las cosas que pasaron entre ustedes? Fueron años de mentiras, de discusiones. Tú comenzaste a follar con Luka sin siquiera terminar con él, luego perdiste un bebé...

一 Lo de perdida fue antes.

一 Uy, perdón, es que te tardaste años en decirme. 一 Alya volvió a revisar su teléfono por pura costumbre. 一 A lo que voy es que son muchas cosas de las que hablar, que confesar y que perdonar. Ustedes sólo pasaron la página por el bien de su hijo, lo que está súper; pero también tienes que pensar en ustedes, como pareja.

一 Alya, das consejos de mamá.

一 Es una lástima que deteste a los niños y tenga que malgastar mis consejos contigo.

一 ¿Vas a odiar también a mi hijo? 一 Marinette hizo un pequeño puchero, mirándola con ojos gigantescos.

一 ¡Claro que no! Seré su tía favorita. Soy yo la que no debe ser madre. 一 Alya sonrió brevemente, antes de dejar salir un gran suspiro, bajando su mirada hasta la pantalla apagada del celular. 一 Lo conversamos cuando quedaste embarazada. Tenemos una vida demasiado inestable como para dejar crías. Cuando decida que es momento de ser editora de algún diario o revista y Nino sea capaz de impartir clases durante más de un semestre en la universidad, volveremos a tener esa conversación. Por el momento, sólo me importa que iremos a Tomorrowland, Coachella, Fuji Rock; veré a mi maravilloso marido tocar en esos escenarios gigantescos, escribiré reportajes para Rolling Stone sobre esos festivales y haremos el amor en cada momento que tengamos la oportunidad. Será como una luna de miel gigantesca. 一 Cuando la chica volvió a subir la vista, se encontró con los ojos gigantescos de la otra, llenos de lágrimas. 一 ¡No! Lo siento, te prometo que vendremos muy seguido y que estaremos acá cuando el mini Agreste nazca.

一 No es por eso...一 Marinette se limpió el rostro con el dorso de mano, tratando de sonreír para su mejor amiga. 一 Me encanta saber que Nino te hace feliz, además de amarte tanto. 一 La morena buscó una de las manos de la chica para estrecharla, mientras que la otra trataba de forma inútil detener su llanto. 一 Yo quiero tener eso con Adrien.

一 Chica, tú ya sabes que debes hacer. Ustedes realmente se aman pero hay que sanar las heridas y parece que ustedes no quieren hacerlo.


Edición: 27/11/2018