—Estoy embarazada.
—Lo siento...— Susurró el chico, posando su mano por sobre la de ella. — Sé que esa noche me aproveché de ti, que te forcé a hacer algo que no querías…
—Espera un segundo. — Kagami lo detuvo, ya veía que él en cualquier momento comenzaba a llorar y no podrían terminar la conversación. — Antes de que sigas hablando, quedamos que no volveríamos a tocar el tema porque no es agradable para ninguno. Pero necesito que entiendas que cuando pasó, yo ya estaba embarazada.
— ¿Entonces por qué no me detuviste? Te hice daño, vi mis manos marcadas en tu cuerpo cuando desperté ese día...—Adrien pasó las manos por su cabello, desordenándolo. La chica solo le sonreía, esperando que se calmara. — ¿Por qué no me lo dijiste en ese momento tampoco? Hubiera sido más gentil.
—Porque el padre no lo sabía, necesitaba definir si iba a seguir teniendo un bebé que anunciar después de que él se enterara.
— ¿Y lo sabe ahora?
—Sí, Luka volvió de América estando soltero. —La mujer sonó feliz y él pudo estarlo con ella durante breves segundos, antes de relacionar todos los antecedentes que le daba.
—Él era el novio de Marinette.
—Ahora es el mío, así que tienes la puerta abierta para recuperarla. — Kagami se levantó, volviendo a emprender el camino hasta la puerta. — Esa noche, lo único que hacías era gemir su nombre. Para esto vine a verte, quería que supieras que esa puerta estaba nuevamente abierta.
—Nosotros también seremos padres, así que estoy haciendo un gran esfuerzo para recuperarla. — El rubio fue caminando atrás de ella, dejándola que abriera la puerta y diera un paso fuera. — Espero que seas muy feliz con él, Kagami. Te lo mereces.
—Oficina de Gabriel Agreste.
—Buenos días, Nathalie. —Saludó Marinette a través del teléfono cuando terminaba de calzarse los zapatos.
—Oh, Mari, ¿Cómo has estado?— Preguntó la mayor monótona, mientras que de fondo se escuchaba el constante tecleo en el computador.
—Bien, ya casi no siento nauseas...—La chica hizo una pequeña pausa para tomar una respiración profunda. Iba a mentir y siempre se ponía nerviosa cuando lo hacía a alguien superior. — Nath, quería saber si Adrien y yo podíamos faltar al trabajo hoy. Encontré unas casas que quiero que vayamos a ver.
—Claro que pueden ausentarse, más aún si es para cumplir los deseos del señor Agreste.
—Gracias, Nathalie. Ten un lindo día.
Y cortó, sin ni siquiera darle oportunidad a la mayor de despedirse.
Era la segunda noche que en la que no dormía con Adrien; el calor de su piel ya era una necesidad imperante muy difícil de controlar. Por lo mismo quería quedarse todo ese día en el departamento con él, solo con abrazarlo mientras veían una película sería muy feliz.
Rápidamente salió de la casa de sus padres, pensando en caminar hasta el departamento del chico pero lo extrañaba tanto que terminó por tomar un taxi.
Al bajar del ascensor del edificio, lo primero que vio consiguió que su estómago se revolviera, el suelo comenzara a moverse a sus pies igual que cuando se estaba en el mar, y que el mismo dolor feo en su vientre llegaran de golpe; teniendo que juntar todas sus fuerzas para poder caminar hasta la puerta, sosteniéndose de la muralla.
Adrien estaba abrazando a esa chica que trabajaba con Luka en la discográfica con tanto cariño que la palabra "celos" no era suficiente para definir lo que sentía, luego los vio alejarse y él terminó deslizando una caricia sobre el vientre de la otra, de la misma forma en la que lo hacía con ella.
— ¿Bichito?, ¿Estás bien?— La voz del rubio le sonó lejana, sin embargo sonrió, fingiendo que todo estaba perfectamente normal aunque incluso se veía más pálida de lo normal.
—Debo irme, luego te escribo. — Kagami habló rápidamente, dándole una palmadita sobre su hombro antes de marcharse. Él la ignoró, acercándose para sostener a Marinette desde la cintura.
— ¿Qué hiciste, Adrien?—Preguntó la chica, tratando de alejarse, sin embargo él sólo la sostuvo con más aprensión.
—Kagami vino a contarme que va a ser madre. — Contestó el rubio, alzándola para poder entrar en el departamento, llevándola directo a un sillón para poderla recostar.
— ¿Y por…—Marinette tuvo que hacer una pausa en lo que estaba hablando, el dolor casi había desaparecido una vez que se había acomodado, sin embargo había vuelto de manera intermitente. — ¿Por qué la estabas tratando así?—Usando todas sus fuerzas, alzó una de sus manos para sostener el rostro de él que la miraba con una sonrisa que sólo la nublaba más. — Por favor dime que no es tuyo.
—No es mío, preciosa. — Adrien se acercó a besar su frente antes de acariciar su vientre, abrazándola en contra de su pecho— Los únicos hijos que voy a tener serán tuyos.
El rubio hizo una pequeña pausa esperando una respuesta de la chica, pero sólo recibió silencio por lo que se alejó para mirarla.
— ¿Mari?—Lentamente, la movió; buscando la forma de que reaccionara pero tenía los ojos cerrados y la respiración constante, ¿Tan rápido se había dormido? Tal vez debió haber descansado igual de mal que él cuando estaban separados. Volvió a besar su frente para dejarla dormir e ir a tomar una ducha antes de irse a trabajar, no obstante un olor metalizado llenó sus fosas nasales, la parte inferior del cuerpo de Marinette estaba cubierta de sangre que avanzaba rápidamente por la tela.
— Adrien…— La doctora salió de la habitación de Marinette, quedando algo impresionada al ver la camiseta ajena cubierta de sangre, haciendo una mueca muy difícil de leer. Era un gesto de indiferencia aprendido tras años de ejercicio. — Tengo que hacer un cerclaje a su pareja, ¿Sabe lo que es? —El rubio negó, mientras mordisqueaba su labio. — Bien…—La señora alzó su mano, formando una especie de gota al juntar las puntas de sus dedos. — Está es la forma de útero, en la parte que mis dígitos se juntan está el cuello uterino, el cual se supone hermético hasta el momento de parto. Sin embargo ella comenzó a dilatarse y sumada a la mala posición de su placenta, empezó la hemorragia. Debo cerrarlo con una banda de sutura para evitar que se produzca la evacuación del feto, además de disminuir el riesgo de un parto prematuro.
— ¿Y por qué me lo está diciendo en vez de hacerlo?
—Ella está inconsciente y necesito una autorización porque cuenta como cirugía menor al necesitar anestesia, pero…
—Yo no puedo darla. — Gruñó él, enredando los dedos en su cabello, dejando que la desesperación lo invadiera.
—Niño…—La doctora buscó la mano del chico, apretándola con fuerza para darle ánimos. — Busca a sus padres, a cualquier persona que pueda firmar. Pero por el momento, voy a pedir que le pongan una intravenosa para comprarles algo más tiempo.
Edición: 28/11/2018
