IMPORTANTE: Antes de leer esta capitulo, publicado el 28 de noviembre, creo que deberían leer todo desde el comienzo. Solucioné unos vacíos argumentales y cosas de redacción.


Adrien ya estaba acostumbrándose a despertar con fuertes golpes en su puerta por la mañana. Con la diferencia de que ahora Marinette estaba recostada a su lado, hecha una pequeña bolita.

Mantuvo sus ojos cerrados y abrazó a la chica por la cintura, esperando que los golpes cesaran para volver a dormirse, sin embargo; sólo se intensificaban. La persona que estaba en el pasillo debía tener los nudillos adoloridos por su insistencia.

─ ¿Quién molesta a estas horas? ─ Gruñó Marinette, estirando su brazo para encontrar su teléfono sobre la mesilla de noche y desbloquear la pantalla, viendo que apenas pasaban de las 7. La mujer dejó escapar un gemido, acomodándose nuevamente para poder abrazar al mayor. ─ Necesito dormir un poco más…

─ Voy. ─ Susurró el rubio, deshaciéndose del abrazo muy a su pesar. Después de todo, ese día la mujer tendría que volver al trabajo y ya no podrían pasar todo el día en cama. Buscó unos pantalones de ejercicio en su armario, vistiéndose antes de caminar a la puerta; tratando de esquivar a un Plagg muy meloso que se enredaba entre sus piernas, buscando recibir su desayuno.

A través de la mirilla de la puerta; pudo divisar una cabellera rubia, sostenida en una coleta alta. ¿Chloe vino a visitarlo? Ella generalmente le avisaba antes de ir y tampoco era de levantarse tan temprano. Adrien dejó salir un suspiro mientras abría la puerta, encontrándose con una imagen irrisoria que no creyó presenciar realmente.

No volvería a abrir la puerta si no estaba esperando a alguien.

─ ¿Mamá?

─ Adrien, estas no son fachas para abrir la puerta. ─ La mujer, a la cual no veía desde antes de entrar a la universidad; lucía impecable en unos pantalones palazzo de color fucsia y una blusa blanca con solo una manga, outfit que reconocía de la última colección de su padre. Ella, esbozando una maternal sonrisa, estiró sus brazos, invitándolo a abrazarla. ─ ¿Vas a saludar a tu madre? No quiero tener que volver a enseñarte modales.

─ ¿Qué haces acá? Creí que no volverías. ─ Emilie, resignada, bajó sus brazos mientras el rubio se hacía a un lado para que ella entrara.

─ ¿Puedes creer que la asistente de tu padre tuvo el poco decoro de enviarme por fax los papeles del divorcio?

─ Nathalie sólo hace lo que mi padre le pide. ─ Él camino hasta la cocina, poniendo la cafetera para prepararle el desayuno a Marinette. Su madre, por el contrario, se sentó en uno de los sofás, dejando la cartera sobre sus piernas.

─ Siempre he creído que esa pobre ilusa está enamorada de tu padre.

Mientras alimentaba a Plagg pudo notar que nunca había extrañado realmente a su madre, quien poseía una personalidad egoísta y muy infantil que ahora estaba dejando a la vista. Tal vez ser madre tan joven le afectó; pero para él, ella siempre fue más como una amiga que una figura materna.

─ Mamá, ¿Esto es realmente de lo que quieres hablar conmigo después de tanto tiempo sin verme? ─ Recriminó, mientras abría una caja de las galletas que su chica comía para evitar las náuseas en la mañana.

─ ¡Es cierto! ─ La mayor, que seguía con detalle cada uno de sus movimientos; se alzó para acercarse hasta el mesón de la cocina y apoyarse en este. ─ Dime, ¿Cuántas chicas lindas han caído en las garras de mi lindo hijo?

─ Madre... ─ El rubio gruñó mientras sacaba una lata de Ginger Ale del refrigerador, dejándola sobre una bandeja junto a las galletas. Su refrigerador estaba lleno de bebidas porque con el embarazo, la chica había desarrollado una adicción a la Coca-Cola, sin embargo partía el día con una bebida a base de jengibre para evitar las náuseas matutinas.

─ ¿Te gustan los chicos? Puedo vivir con eso. ─La mujer seguía con atención los movimientos de su hijo, quién trataba con todas sus fuerzas de ignorarla, hasta que dejó escapar una risa antes de exclamar: ─Prefiero cualquier cosa a tener un nieto, soy demasiado joven para eso.

─ Buenos días…─ Susurró Marinette, apareciendo en la sala de estar completamente vestida. Como debía volver al trabajo, llevaba un simple vestido negro de tirantes muy ajustado; luciendo la pequeña pancita de sus pocos meses de embarazo; llevaba los tacones en la mano y una muy leve capa de maquillaje, que incluía los labios de un color escarlata igual a sus zapatos.

La mayor observo atentamente a la chica, quien se acercó hasta el rubio para besar la mejilla del chico, ignorándola totalmente después de escuchar sus últimas palabras.

─ Buenos días, princesa. ─ Adrien le acercó la bandeja que había preparado con la primera parte de su desayuno, enredando su brazo en la cintura para acercarla y poder besarla en los labios.

─ ¿Ella es tu novia? ─ Emilie preguntó, fingiendo simpatía mientras el rubio le servía una taza de café.

─ ¿Novia? ─ Ratificó la azabache, abriendo la lata con la mano que tenía el anillo que él le había regalado en durante la dura estadía en el hospital, solo para que la mayor lo viera. ─ Pues, eso hubiera sido correcto durante los años de universidad.

─ ¿Y ahora?

─ Estamos esperando que nuestro bebé nazca para casarnos. — Contestó él, dejando estupefacta a su madre. A pesar de que Marinette sabía que lo que había dicho era una mentira, ella sonrió, lanzándole un besito a la distancia.


Había sido una mañana particularmente dura luego de desayunar con su Madre y Marinette, e incluso un peor viaje en auto ya que la mayor había insistido en que la llevara con su futuro ex marido para acordar los términos del fin de su matrimonio.

Primero dejó a Emilie en la oficina de Nathalie, corriendo antes de presenciar un enfrentamiento; para luego llevar a Marinette en los talleres de costura ubicados en el subterráneo.

Tenía que subir cerca de 10 pisos hasta su oficina en el departamento de publicidad, apreciando el cómodo silencio que perduró hasta que empezó a sentir el ritmo de un fuerte bajo y una batería perturbando sus pensamientos.

Sabía perfectamente el origen de la música una vez que el ascensor de detuvo.

Las secretarias, ejecutivos menores, modelos e incluso fotógrafos se movían rápido, evitando a toda costa la puerta que tenía un pequeño letrero grabado con su nombre.

—Amelia...—Adrien entró molesto, yendo directamente hasta la radio para bajar el volumen. Su prima se encontraba sentada en su silla, con las piernas sobre el escritorio mientras parecía revisar unos documentos con su resaltador rosa. — Tu oficina está frente a la mía, puedes ir a meter ruido allá.

—Buenos días, querido. — Exclamó la chica con alegría, mientras dejaba los papeles sobre la mesa. Eran postulaciones de modelos. — Estoy en tu oficina porque a la mía entra demasiado sol y no me puedo concentrar con eso.

— ¿Y si te puedes hacerlo con Fleetwood Mac a ese volumen?— La chica le sacó la lengua, antes de guardar los papeles en una carpeta y ordenarlos. Adrien solo se cruzó de brazos con el ceño fruncido.

—Estás de mal humor, Agreste. —Amelia era la prima mayor del rubio por tan sólo un año. La mujer era virtualmente igual a él, sólo que con cabello largo y rasgos afinados, ella también trabajó como modelo en la compañía durante su adolescencia, estudiaron lo mismo en la universidad pero se integró al departamento de Publicidad apenas terminó la carrera. Era lo más cercano a una hermana que tenía, por lo que se comportaba como tal y lo quería de manera proporcional. Después de todo, llevaban la vida entera juntos. — Quién diría que estás volviendo de unas vacaciones.

—No estaba de vacaciones.

— ¿Y qué hiciste en dos semanas? Porque venir a trabajar, no.

— ¿Nathalie no te lo dijo?—La chica negó, haciendo que él se rindiera y terminara por sentarse frente a su escritorio. —Voy a ser padre, Marinette está embarazada.

Ella lo observó atentamente tratando de descubrir si eso realmente era cierto, pero la expresión de él permanecía inmutable, confirmándoselo. Amelia había visto al chico sufrir por Marinette durante mucho tiempo y esa no era el nivel de efusividad que esperaba con una noticia así de importante.

— ¿Y cómo te sientes al respecto? Porque sinceramente no te veo feliz.

—Claro que estoy feliz…— Adrien medio sonrió, abriendo la carpeta para ver a los portafolios de los modelos. — ¿Son para la campaña de verano? — La rubia asintió, por lo que él comenzó a revisarlos sin mucho interés. — Mi madre volvió del Tibet.

—¿Y para qué volvió? — La mujer puso ambos brazos en el escritorio para apoyar su cabeza entre sus dedos entrelazados mirando al hombre con una enorme sonrisa. — ¿Tus padres al fin se van a separar? Porque si es así, soy Team Nathalie.

— Amelia, por favor, ¿Podemos trabajar?—El chico puso sus ojos en blanco ante la insistencia de su prima por procrastinar. — Y preciosa, todos somos Team Nathalie.

—Está bien, pero antes ve a prepararme un café y a reproducir la música.


Fleetwood Mac es una banda de rock de los 70's, hicieron uno de los mejores discos de la historia -Rumors-; además de muy famosos porque a una de sus integrantes la acusaron de ser bruja. Actualmente, sus canciones están en la banda sonora de Guardianes de la Galaxia.

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