Nuestro secreto
La hora de educación física había acabado para los de primero y los alumnos se disponían a regresar a las aulas para poder continuar las clases, la clase de Koneko Toujo se había adelantado sin la peliblanca que no terminaba de cambiarse.
Lo que sus compañeros de clase no sabían era que la "Mascota de la escuela" se encontraba disfrutando de su sempai favorito.
Hyõdõ Issei.
La bestia pervertida.
Y el hombre con el libido más grande y insaciable del mundo, algo que le encantaba a Koneko. Ya que ella era casi lo mismo que su sempai, después de que su época de apareamiento saliera a flote y que nadie la detuviera en probar a su Issei.
Las cosas se salieron de control entre ellos dos, no quedó embarazada. Para suerte de ambos. A cambio se volvió una pervertida de primera, así como el castaño de ojos miel. Las noches que compartían eran llenas de amor y lujuria, Issei entendió. - después de diez noches con Koneko -. que su kouhai estaba enamorado de él.
No conformes con solo sentirse en las noches a escondidas de sus compañeros. Su libido los llevó a desahogarse inclusive en la escuela aún con el miedo de ser descubiertos, lo que daba un toque más de excitación.
Koneko y Issei se volvieron unos amantes, que solo pudieran vivir con sentir el cuerpo del otro.
Y ahí estaban con el castaño penetrando de forma salvaje a la pequeña peliblanca con su uniforme de educación física. Koneko recibía cada una de sus embestidas con gusto y placer, sus labios eran devorados por su sempai y eso le encantaba.
Oh, si.
- Nya... Nya... Nya... - sus orejas y cola de gato fueron liberadas, ya no podía aguantar más reteniendolas - I-Ise-s-sempai...
Respiración jadeante y una mirada llena de amor, se estaba volviendo adicto a verla de esa forma. Issei la tenía contra los casilleros mientras arremetía contra su interior, podía sentir el interior de su gatita aferrarse a su verga para no dejarlo ir. Su forma gatuna, lo volvía loco, sintió que estaba por llegar al orgasmo y comenzó a mover más rápido sus caderas.
- Koneko... ya no aguantó más... - y con un gruñido feroz depósito su abundante semilla en el interior de su kouhai.
- ¡Nya!
Ella también llegó al orgasmo.
Koneko se recosto sobre el hombro de su sempai, respirando de manera agitada, sentir el calor de su sempai era muy tranquilizante y adictivo. Suaves ronroneos escaparon de ella al sentir las manos del castaño acariciar su melena blanca.
- Te amo... - susurró Issei en su oído.
- Nya~~ - respondió ella con afirmación.
¿Qué les deparaba el futuro?
No lo sabían.
Lo que si sabían.
Es que ya no podían vivir sin el otro, amaban todo del otro. Koneko ya no le importaba ser la segunda... quinta... o última. Solo quería estar con su sempai. Issei soñó con los ojos abiertos y se imaginó a una adulta Koneko cargando a un bebé de melena castaña con unas adorables orejas y cola de gato.
Para bien o para mal, los dos estudiantes deben aprender unas cosas.
Nunca dejar la puerta de la habitación abierta o si no podrían tener espectadoras no deseadas.
Y que es bueno siempre usar preservativos, aunque eso lo sabrán dentro de unas cuántas semanas.
FIN
